
Marie-Pascale Talbot, Profesora del Conservatorio de Caen toca el
"Victory Piano" del Memorial de Caen. (Imagen: Ouest France)
Es uno de los dos mil pianos que la Administración estadounidense encargó para levantar la moral de las tropas en todos los frentes donde combatían sus soldados durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Normandía. "Era algo muy importante porque el ciudadano americano era un ciudadano soldado, no un soldado de profesión, alguien que quizás no iba a aceptar las mismas condiciones y que necesitaba ser mimado un poco con la música, el deporte o el cine para que aunque estuviera a miles de kilómetros de su casa pudiera conservar un poco el ánimo" afirma Christophe Prime, historiador del Memorial.
El piano que posee el Memorial fue abandonado por los americanos en la base que tenían en Evreux cuando el general De Gaulle les pidió que se marcharán del territorio francés.
Casi todos los pianos son similares "verdes caqui para el Ejército de tierra y azules para la Armada", explica Prime, que añade: utilizaron maderas exóticas muy duras porque los pianos debían resistir a los viajes por todo el mundo a la humedad, al calor... Y las teclas, en lugar de ser de marfil, son de plástico".
El constructor es el conocido fabricante de pianos Steinway&Sons, que estuvo a punto de desaparecer durante la Segunda Guerra Mundial a causa de las restricciones aplicadas a las materias primas como el latón , el acero, o el fieltro. Se vieron obligados a dejar de fabricar pianos "porque no eran considerados como un elemento estratégico", cuenta la historiador, que da más detalles: "No les prohibieron fabricarlos, pero de facto les dejaron sin materiales para poder hacerlo". La empresa logró mantenerse a flote gracias a la producción de los componentes de madera para planeadores, muchos de los cuales fueron utilizados en el desembarco de Normandía, hasta que, afortunadamente en junio de 1943, la War Production Board, la agencia gubernamental encargada de coordinar la producción industrial destinada al esfuerzo bélico, realizó un primer pedido de 405 pianos verticales Victory, salvando así a Steinway de la quiebra.
Muchos de ellos fueron lanzados en paracaídas sobre zonas militares donde estaban desplegadas las tropas estadounidenses en Europa, acompañados de las herramientas necesarias para afinarlos, las instrucciones de uso, piezas de repuesto y partituras de cantos religiosos o jazz. Christohe Prime recoge en su blog Traces de Guerre el extracto de una carta escrita por el soldado Krane, al que un tanque alemán mató una semana después y recoge el efecto de los pianos sobre la tropa: "Hace dos noches llegó al campamento un entretenimiento remolcado por un jeep. La caja contenía un sistema de iluminación y un piano Steinway. Mamá, te habrías reído si hubieras estado aquí para verlo. (...) Después de la comida, todos nos reunimos alrededor del piano para cantar y lo pasamos muy bien. (...) Me quedé dormido feliz y hoy voy tatareando algunas de las canciones que cantamos").
Asunción Serna . París. La Voz de Galicia, lunes 7 de septiembre de 2026.
No hay comentarios:
Publicar un comentario