jueves, 5 de mayo de 2022

Marguerite Duras en La Virreina de Barcelona

Marguerite Duras

Marguerite Duras (Gia Dinh, Vietnam, 1914-París, 1996) escribió a los 70 años estas palabras sobre su "rostro devastado". Ahora comprendo que muy joven, a los 15 años, tenía ese rostro premonitorio del que se me puso luego con el alcohol, la mitad de mi vida. El alcohol suplió la función que no tuvo Dios, también tuvo la de matarme, la de matar. Ese rostro del alcohol llegó antes que el alcohol. El alcohol lo confirmó", puede leerse en El amante, la novela autobiográfica que publicaría en 1984. Un texto corto donde desvelaba una relación secreta a sus 15 años con un comerciante chino de 26 y narraba la crudeza de crecer a la sombra de una madre que se gastó los ahorros de toda una vida para hacerse terrateniente sin éxito en la antigua Indochina. "Allí no había nada peor que ser blanca y pobre", diría después de aquella infancia de penurias.

Ese libro consiguió el prestigioso premio Goncourt que no pudo darle tres décadas antes Un dique contra el Pacífico (1950), otro escrito biográfico sobre el "vampirismo colonial" de los franceses instalados en el sudeste asiático. Migrantes con la esperanza de convertirse en nuevos ricos, obsesos de blanquitud hasta en la vestimenta y asqueados por las costumbres locales -la palabra asco se repite prodigiosamente en este texto-, que "habían convertido a la perla del imperio en un burdel mágico, el espectáculo de su propia presencia".  En aquella ocasión Un dique contra el Pacífico fue rechazado por la organización del premio. "Supongo que en 1950 era demasiado comunista para el jurado del Goncourt", dice mientras apura uno de sus eternos cigarrillos, en una entrevista que se puede ver en la retrospectiva que le dedica el centro La Virreina de Barcelona hasta el 2 de octubre. Ese apunte incisivo, totalmente Duras, no es causal. En 1950 también fue expulsada del partido comunista francés, en el que militaba desde 1943. La echaron según consta en el informe de la secretaría de la Federación del Sena, por "ninfómana, arrogante y de moral ligera".

"Más que reivindicar a Marguerite Duras, proponemos leer su trayectoria más allá de los clichés que la describen como una escritora del deseo, que es un epíteto ciertamente pusilánime", aclara Valentí Roma, director del centro y comisario de la muestra sobre una desgastada etiqueta que se ha quedado corta para definir a una autora total. La retrospectiva, la primera de este calibre en España, atiende a todo el trabajo durasiano en relación al cine, la teoría visual o la dramaturgia. Con 56 libros firmados (entre novelas, recopilaciones y obras de teatro) y 19 películas, además de una decena de guiones y una interesante participación en el formato televisivo, la exposición de la Virreina también recoge joyas prácticamente desconocidas o poco accesibles al gran público. Como la riña que mantiene con Jean-Luc Godard en un encuentro televisado en 1987 o sus entrevistas en el programa Dim Dam Dom, un magacín televisivo francés  dirigido al público femenino entre 1965 y 1973 en el que se dejaron ver desde Françoise Hardy a Jane Birkin o Romy Schneider...

"Su biografía es un índice de los métodos punitivos aplicados a las mujeres intelectuales, porque todo lo que en Duras parece un tremendo escándalo no es sino lo que nunca se le permitió durante décadas", apunta el comisario sobre las barreras que transgredió la autora. Lo hizo políticamente, ya fuese desenmascarando al colonialismo francés ("toda la basura colonial soy yo, nací y crecí allí", repetiría una y otra vez ); como miembro activo del Grupo de la rue de Saint-Benoît, que montó con su marido, Robert Antelme, junto a Edgar Morin, Jorge Semprún, François Mitterrand o Dionys Mascolo; fundando el Comité de Acción de Estudiantes y Escritores durante la ocupación de la Sorbona en mayo del 68 o siendo detenida por protestar por la muerte de un trabajador maliense  en Auberviellers...

Noelia Ramírez. Barcelona. El País, viernes 15 de abril de 2022

miércoles, 4 de mayo de 2022

El Camino ya está en la senda de otro récord histórico

Las previsiones más optimistas se están viendo superadas. La mejora de la situación sanitaria derivada de la pandemia y la progresiva eliminación de las medidas de protección, en especial las mascarillas, también interiores, unido a la garantía que frente al covid suponen las actividades al aire libre, han disparado la capacidad de atracción del Camino de Santiago, multiplicada en este segundo año del bienio jacobeo por las ganas que había de peregrinar, superadas las duras limitaciones sufridas el año pasado por el coronavirus. 

Y las expectativas son inmejorables para lo que resta de la primavera y para el próximo verano, hasta el punto de que la Fundación Catedral y la Xunta han acordado duplicar el personal de seguridad tanto en la basílica como en el Centro Internacional de Acogida al Peregrino, ante la previsión de que se producirá una masiva llegada de romeros en este periodo, y de que probablemente habrá problemas para acceder a la basílica. Como nunca antes.

De hecho en este 2022 ya se han pulverizado las cifras de peregrinos del 2019, para situarlas actualmente en dígitos de récord histórico. Un total de 38.134 peregrinos ya habían recibido su compostela desde el 1 de enero hasta el 25 de abril, lo que supone una cifra superior a la de los últimos datos prepandemia que, por otra parte, eran los más altos registrados hasta ese momento. De esta forma, el Camino de Santiago ha "superado el récord del año récord, en palabras del presidente de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo, en comparativa con el mismo periodo del 2019...

Solo en el mes de abril, se han entregado 27.099 compostelas, frente a las 24.174 del cuarto mes del 2019. El 50% de los peregrinos han recorrido el Camino Francés en lo que va de este año y el 60% son españoles, frente al 40% extranjeros.

A.C. El Comarcal, abril 2022

martes, 3 de mayo de 2022

La "primavera ipad" de David Hockney

La llegada de la primavera en Normandía en el ipad de David Hockney
Cada mañana del tiempo de aquel ya lejano confinamiento que la covid impuso al mundo, como un eremita enclaustrado en su casona del siglo XVII en Normandía, al norte de Francia, sir David Hockney trasladó a la pantalla del ipad su personal consagración de la primavera. "Podrán detener todo, pero no podrán cancelar la primavera", escribió primero. Y acto seguido se puso a la tarea. Repiqueteando sin desmayo sobre la pantalla retroiluminada, entre pitillo y pitillo (el tabaco es su segunda pasión, tras la pintura), el artista británico, uno de los viejos referentes del pop art, fue compartiendo día a día con un puñado de amigos el resultado de su nuevo invento: un cruce de caminos entre el aprovechamiento de las nuevas tecnologías -Hochney tenía 83 años en 2020 cuando se puso a la faena, no se olvide- y el recurso de la vieja técnica puntillista, como si de un Seurat del siglo XIX se tratara, con ecos impresionistas. La evolución floral de un cerezo, la llovizna calando la campiña normanda, el bosque y sus misterios..., ese fue su insólito universo confinado, destilado en su habitual paleta de colores chillones. Todo ello trasladado posteriormente a 116 lienzos que el pintor expuso el año pasado en la Royal Academy of Arts de Londres en la muestra David Hockney: la llegada de la primavera, Normandía, 2020, y que ahora cobran forma de libro. Queda claro con Hockney: la vida octogenaria también puede ser activa, energética y ultraprovechosa.

El País Semanal, 11 de marzo de 2022

lunes, 2 de mayo de 2022

Notre Dame arde en la gran pantalla

Cuando el 15 de abril de 2019 comenzó un incendio arrasador en la catedral de Notre Dame de París, el monumento más visitado  de la historia, el mundo casi al completo contuvo el aliento y sufrió por una de las joyas mundiales de la arquitectura. Casi al completo, porque uno de sus vecinos, a menos de 150 metros, no estaba en su casa. El cineasta Jean-Jacques Annaud (Juvisy-sur-Orge, 78 años) pasaba tres días en la región de Vendée, en la costa Atlántica, en un edificio con la televisión rota. "Por la noche encendí la televisión porque quería escuchar un discurso que iba a dar Macron y entonces me enteré de la tragedia", cuenta en Madrid poco después de que se cumpla el tercer aniversario de aquella catástrofe. "Conozco la iglesia al dedillo, me la sé de memoria porque hasta de crío grabé en su interior con mi primera cámara", recuerda el director de El nombre de la rosa, Siete años en el Tibet o Enemigo a las puertas, que ahora estrena en España Arde Notre Dame, su recreación de las 12 horas en las que las llamas casi acaban con la catedral parisiense.

Arde Notre Dame nació como un encargo pero Annaud la ha hecho suya. Más popular entre el público que entre la crítica, el cineasta pidió por internet grabaciones de aquel día. "Al final recibimos más de 6.000 vídeos y fotos, que nos sirvieron para completar la narración. A finales del 19 me contactaron para hacer un documental. Leí toda la información y me sorprendió el cúmulo de despropósitos que se acumularon en el arranque del fuego, y las heroicidades de las horas posteriores. Parecía escrito por guionistas de Hollywood, de puro inverosímil. Así que rechacé la propuesta porque yo quería reconstruir aquella lucha entre el ser humano y el fuego, aunque desde la ficción. Asu disposición, 30 millones de euros, con los que, además de filmar en la esplanada enfrente de la auténtica Notre Dame, ha rodado en templos como el de Saint-Denis, la primera catedral gótica del mundo y construida con la misma piedra caliza de Notre Dame, Amiens y Bourges. En un gran plató reconstruyó los interiores y las llamas: la temperatura alcanzó los 1.200 grados (los trajes de los bomberos soportan hasta 700 grados) en el "bosque", el armazón del siglo XIII en el que ardieron 1.300 vigas de roble. En esa explicación de la concatenación de desdichas, errores nacidos de la desidia y una falta de previsión Annaud encadena sus mejores momentos en un filme al que la crítica francesa ha sacado los colores por su endeble guion y su falta de ritmo y de calidad interpretativa, procedente de un reparto de actores poco conocidos. Algo necesario según el director, para que la acción gane en credibilidad, para que el público entienda que lo inverosímil es real.

Annaud rinde homenaje a los bomberos, a sus acciones valerosas para lograr enfriar el edificio sin que se derrumbara por el peso del andamio desde el que se realizaban reparaciones aquellos días o cedieran las paredes de la nave central. También se salvaron los tesoros artísticos y sus reliquias. "El ser humano vive preso de una certeza: es imposible que ocurran hechos terribles... hasta que pasan. Y eso es tremendo. Pensamos que ese edificio es eterno y, por tanto, nadie se prepara ante una posible contingencia. Lo mismo pasa ahora : no imaginábamos que nuestros antiguos amigos rusos podrían invadir un país, hasta que ha ocurrido", reflexiona. La creencia humana no acepta que pasen hechos dolorosos. Es un tema que he tratado poco en mi cine y que me hubiera gustado tratar más".

Gregorio Belinchón. Madrid. El País, jueves 21 de abril de 2022 

domingo, 1 de mayo de 2022

Elecciones en Francia: Un ejercicio de miradas cruzadas

A lo largo de estas  últimas semanas hemos publicado diez artículos sobre Francia, los franceses y las elecciones. Nueve de ellos firmados por periodistas españoles. Solo uno lo firma una francesa, la politóloga Agathe Cagé. Ahora que ya conocemos los resultados, les proponemos un ejercicio de miradas cruzadas: hemos invitado a nuestro colaborador Jordan Bequin, profesor  en el Collège Robert Doisneau a darnos su visión a través de una pequeña entrevista. Una visión muy completa por las varias facetas que nos ofrece: Jordan es oriundo de Los países de La Loire, allí creció e hizo sus estudios en la Universidad de Le Mans y de Angers. Su primer destino como profesor titular de español lo obtuvo en la banlieue de París, donde ha pasado estos últimos seis años. Acaba de conseguir el traslado a un centro de su región, donde trabajará a partir del nuevo curso escolar. Es así que contamos con un punto de vista doble, alguien que ha vivido en la banlieue de París, y que regresa a una de las regiones consideradas de mayor calidad de vida. Podemos añadir otro dato de interés, su juventud. ¿Cómo ve a su país uno de esos jóvenes que  son considerados hoy como los más desafectos a los gobernantes de la V República?

Antes de comenzar con las preguntas, unas palabras de agradecimiento para Jordan por haber aceptado esta propuesta que esperamos ayude a los lectores de leer y tejer a comprender mejor lo que hoy sucede en Francia.


1.- En los cuatro primeros artículos sobre las elecciones, publicados en el blog (Francia de luz y de penumbra), Marc Bassets, corresponsal de El País en París, nos presenta un retrato de la sociedad francesa que él dibuja sobre un mapa.

La Diagonal de los olvidados, una línea que va del Noreste al Suroeste cuyo centro se sitúa en el Macizo central,  la Francia profunda, cuya capital sería Aurillac y que es la ruta aproximada que siguió durante cuatro días el periodista que buscaba esclarecer el misterio francés. Quería huir de los tópicos: La Tour Eiffel, le Mont Saint-Michel, la baguette y el camembert. Y en esta Francia denominada del “malestar” se encontró con las rotondas, los centros comerciales, los aparcamientos, y la música country de fondo. Esas salas de baile donde los habitantes de la zona se sienten en una comunidad. 


¿Cuál es tu opinión sobre esta visión? ¿Crees que el origen de esa americanización de la sociedad francesa se sitúa en Disneyland París? 

En primer lugar, también quiero agradecerte esta invitación. La verdad es que no puedo comentar mucho la política francesa ya que a la mayoría de  nuestras familias les cuesta mucho hacerlo sin enfadarse y gritar. Así que ¡gracias por este momento de tranquilidad y respeto! 

La primera vez que leí el artículo de Marc Bassets, me pareció  un poco simplista. Pero al leerlo de nuevo, tengo que admitir que es bastante realista. Tal vez lo juzgué así porque no quería reconocer la realidad. 

Creo que muchos franceses se han olvidado de esta parte de Francia. Incluso el gobierno. Y no solamente el de Emmanuel Macron. Eso es mucho más antiguo. Sin embargo, es una parte que tiene muchas cosas que ofrecer y son cada vez más numerosas las personas que quieren descubrirla. Yo formo parte de ellas. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer, en mi opinión, sería  quitarle el horrible nombre de Diagonale du vide/Diagonal del vacío. ¿Qué quiere decir? ¿Que esta parte de Francia es inútil? ¿Que no hay nada ni nadie que ver? El artículo de Marc Bassets demuestra todo lo contrario. Esta diagonal no tiene nada de vacía. Está llena de paisajes y personas que se merecen tanto respeto y amor como las otras. 

Con respecto a lo de la americanización de la sociedad es, para mí, una media verdad. Es verdad que desde hace unas décadas sufrimos esa americanización de los comercios, del tiempo libre, hasta del ritmo de vida y las costumbres. Prueba de ello es que la derecha radical y la extrema derecha nunca han sido tan fuertes, 6 años después de la victoria de Trump. 

Sin embargo, creo que eso pasa en todos los países occidentales. Estados Unidos es, por desgracia, un modelo económico, industrial y social para muchos países, entre los cuales Francia sí, pero también España, Portugal, Italia, Alemania etc. No solamente en Francia se comen hamburguesas, se comen también en los MacDonald’s o Burger King de los otros países de Europa, sin ninguna duda. Me parece un poco hipócrita por parte de este periodista. 

Quizás DisneyLand contribuyó a hacer progresar más rápidamente esa americanización. Pero me parece más bien que, antes de ser el origen de ella, es un síntoma. Uno de los numerosos síntomas que existen en nuestras sociedades occidentales al igual que MacDonald’s, Burger King y todo lo demás.


2.- Agathe Cagé en su artículo, Desconfianza masiva en Francia, presenta un perfil de los candidatos. Probablemente,  el menos conocido en España sea Éric Zemmour y su tesis del Grand Remplacement.   Houellebecq, citado por Marc Bassets como el que ha sabido ver la belleza de la Francia fea,  ve como posible ese cambio de civilización en su novela Sumisión. ¿Podrías explicarnos en qué consiste la tesis de Zemmour?

Ante todo, cabe recordar que antes de lanzarse como candidato, este hombre, cuyo nombre  prefiero no pronunciar, era polemista. Mejor dicho, su oficio era crear polémicas. Cuanto más polémicas y cuanto más grandes eran, más dinero ganaba. Éste era su oficio. 

Su tesis es bastante fácil de resumir. Piensa que “los negros y árabes” (entre los cuales una enorme parte es francesa desde hace décadas y décadas..) van a reemplazar a los varones franceses blancos, heterosexuales y cristianos (lo que él ve como “francés ejemplar”). Es una visión extremadamente arcaica, misógina y racista. Está en contra de todos los progresos que tanto nos han costado lograr: una mejor (aunque aún no a la altura) igualdad entre los sexos, una mayor tolerancia de las religiones, de las diferencias, de las orientaciones sexuales y una sensibilización (tarde, no lo niego) a los problemas del medioambiente. 

Sus ideas tuvieron partidarios al principio porque, como Trump, no venía de la clase política. Bueno, eso es lo que decía… Decía que solamente él sabía de la vida de los franceses olvidados mientras que en realidad era uno de los candidatos que más patrimonio y capital tenía. Sin embargo y afortunadamente, los franceses se dieron cuenta de que sus ideas eran demasiado radicales sobre todo en cuanto al conflicto ucraniano. Esto fue un golpe de suerte para Le Pen.

 Dos son los candidatos de origen español: Anne Hidalgo, la izquierda moderada y Jean- Luc Mélenchon de Francia Insumisa. ¿Cómo se explica el descalabro de la primera y el éxito del segundo que en la primera vuelta se situó en tercera posición?

La derrota de Anne Hidalgo era previsible. Desde la derrota del partido socialista en 2017 con Benoît Hamon, el partido no consiguió unir a sus partidarios y a los de izquierda. Además, Hidalgo era la alcaldesa de París mientras que la mayor parte de los franceses detestan la idea de un país centralizado en París y están hartos de esta etiqueta de provincianos.

En cuanto a Jean-Luc Melonchon, lleva dos campañas muy buenas. Su equipo es muy eficaz y joven, lo que le ayuda mucho a recoger votos de esta parte de la población francesa. También, al no unirse con la izquierda tradicional que se estaba muriendo ya, consiguió atraer a todos los electores que seguían teniendo ideales e ideas de izquierdas. Era el único candidato de izquierdas que tenía probabilidades de estar en la segunda vuelta. Así que muchos votaron por él.

¿Puede explicarse la abstención, el 26,3% en la primera vuelta y que en la segunda alcanzó el 28%, una prueba de la desafección política? 

Esa cifra es terrorífica y resume perfectamente la desafección política que sufre Francia. Muchos países de Europa han pasado por eso. Para nosotros, empezó hace un par de años. La gente en Francia ya no se fía de los políticos y está harta de elegir a falta de otra opción, así que ya no vota, desgraciadamente.
En las personas que nos rodean así como en los medios de comunicación se nota mucho. Francia se “despolitiza” completamente. Es horrible tener que reconocer que casi el 60% de los franceses que pueden votar, o votan por la extrema derecha, o no votan. Eso es terrible. Creo que es un síntoma evidente que los políticos franceses ya no consiguen unir a la población y no responden a las necesidades de los franceses.

¿Crees que Macron es considerado un buen candidato o un “mal menor”?

Me parece un mal menor. Yo creo que ganó las elecciones porque ningún otro candidato consiguió unir a sus partidarios. Además, es habitual que el presidente saliente sea reelegido (si no me equivoco, en la quinta república, solamente tres presidentes no fueron reelegidos: Pompidou,  Nicolas Sarkozy y Hollande). Los franceses son muy tímidos en cuanto a los cambios. Ven en el presidente saliente algo reconfortante aunque puede dividir la sociedad. Estadísticamente, la victoria de Emmanuel Macron estaba escrita. Llegada la segunda vuelta, la mayoría de los franceses votó por él, no por convicción, sino porque era un voto en contra de la extrema derecha. No estoy aquí para comentar su mandato, aunque tendría muchas cosas que decir, pero en mi opinión son minoritarios los que piensan que es el candidato ideal. 


3.-En dos de los artículos escritos por españoles se comentan las posiciones de algunos escritores sobre estas elecciones. Juan Carlos Galindo recoge algunas opiniones de escritores que participaron en el encuentro Quais du Polar en Lyon, el mismo domingo 17 de abril de la primera vuelta. Todos coinciden en plantar cara a la ultraderecha a la  que llaman la peste parda. ¿Crees que pueden haber influido en los resultados?

Es verdad que un poco antes pero sobre todo justo después de la primera  vuelta hubo muchas acciones para plantar cara a la extrema derecha. También hubo una tribuna de unos cincuenta deportistas franceses  mundialmente reconocidos (como Tony Parker, Nikola Karabatic, etc) que llamaron a bloquear a Marine Le Pen. Claro que ayudó un poco a algunos electores a darse cuenta del peligro de Le Pen. Pero no creo que tuviera tanto peso en los resultados. Aunque hoy en día en nuestra sociedad  existen muchos ciudadanos desilusionados de los políticos, un buen número, afortunadamente, eligieron votar en contra de la extrema derecha porque para ellos es inconcebible. Y creo que siempre pasará. El voto por Marine  Le Pen es para muchos un voto de rabia pero nunca conseguirá ganar las elecciones. Por lo menos, eso espero. Por eso tenemos que solucionar rápidamente esta falta de confianza en la política francesa si no queremos   que pase de verdad. 

Berna González Harbour entrevistó el 22 de abril a Annie Ernaux, que se encontraba ese día en Madrid, para la celebración de la Noche de los Libros. La escritora responde a sus preguntas con una afirmación rotunda: “Francia se ha hecho de derechas”. ¿Compartes esta opinión?

Por supuesto. Tiene toda la razón. Desde 2017, Francia ha pasado a ser un  país de derechas. Eso para mí puede tener dos explicaciones. Primero, la izquierda se ha roto totalmente. El Partido Socialista, unos de los partidos históricos de Francia, está  muerto y los otros candidatos de la izquierda  son incapaces de unirse y encontrar valores comunes para presentar en sus programas desde hace cinco años. En segundo lugar, los franceses ya no se identifican con los valores de la izquierda (aunque es verdad que desde hace  cinco años la izquierda tiene  muy pocas propuestas..). Por otra parte, es la segunda vez que tenemos candidatos de derecha en la segunda vuelta. No hay que engañarse, Macron es un candidato de derecha (aún más en esta campaña). Es lo que hay.

 

4.- Valora las reacciones de los candidatos en la noche electoral del domingo 24 de abril: 

Macron: “El voto de este día nos obliga a considerar todas las dificultades y las vidas vividas, y a responder con eficacia a las cóleras que se han expresado”. Dio las gracias a los ciudadanos de izquierdas que, aunque contrarios a su proyecto, lo votaron para evitar la victoria de la extrema derecha: “Su voto me obliga para los años venideros”. Se refirió también a los abstencionistas: “Su silencio ha significado un rechazo al que  debemos responder” “Será un mandato nuevo”. 

Le Pen: “El resultado de esta noche representa por sí mismo una victoria esplendorosa”. “Millones de compatriotas han elegido el campo  nacional”.

La reacción de Macron es la misma que en 2017, tal cual. Ya en 2017 había prometido que la llegada de Le Pen a la segunda vuelta no pasaría otra  vez. Pues el balance en 2022 es que la extrema derecha nunca ha sido tan fuerte. Así que me parece un poco hipócrita. No le creo en absoluto cuando dice que será un mandato nuevo. Yo creo que será exactamente el mismo.  Incluso será un mandato que tenderá aún más hacia la derecha. Prueba de ello es su programa político al empezar la campaña. Aunque tuvo que modificarlo un poco y ajustar ciertas cosas para recoger votos de la  izquierda pero eso solo era una manipulación política. Ni más ni menos. 

La de Le Pen, es un discurso de derrota aunque dice todo lo contrario. Intenta poner buena cara. En lo que tiene razón es que para el Reagrupamiento Nacional es una pequeña victoria. Realizar un resultado tan bueno es histórico para este partido.  Pero no me puedo quitar la idea de la cabeza que para ella es una derrota terrible. Sabe perfectamente que le costará obtener un mejor resultado. Era ahora o nunca. Al menos, lo espero.

Carmen Glez Teixeira - Jordan Bequin. Sábado 30 de abril de 2022


sábado, 30 de abril de 2022

Flaubert al aire libre: "Por los campos y por las playas"

Estudio de Flaubert en Croisset de G.A. Rochegrosse.

Desde su consagración como autor de Madame Bovary hasta estos días en que celebramos el 200ºaniversario de su nacimiento, ha predominado la imagen del escritor en su guarida -el estudio de Croisset-, durante jornadas maratonianas que lo dejaban al borde de la extenuación física y mental. Mas antes de construir su forzada vida de anacoreta y parapetarse tras un muro estoico para defenderse de la repugnancia que le producía "el elemento externo", Flaubert vivió años de zozobra: "Amarga juventud", "angustia atroz", "aburrimiento radical, íntimo, acre, incesante", "vacío inaudito", "hastío colosal, ávido, devorador", "apatía insuperable"... son expresiones que abundan en sus cuadernos y en las cartas de los primeros años cuarenta. Preludian la grave crisis nerviosa de 1846, cuando a los demonios interiores- la feroz batalla por la escritura que aún le hacía sentirse limitado y mediocre-, se le sumó la doble muerte de su padre y su hermana, sin que la relación con Louise Colet, a quien conoce ese verano, sirviera de consuelo. 

De tal situación lo salvará un modesto viaje por Normandía y Bretaña que, junto a su amigo Du Camp, emprende el 1 de mayo de 1847, experiencia recogida en Por los campos y por las playas (publicado póstumamente en 1885, cuyos capítulos pares van firmados por Flaubert  y los impares, por su compañero. Es una fuga en toda regla: huían "de costumbres recibidas, de convenciones sociales, de ternuras maternales", con el único propósito de "ir el uno al lado del otro durante cuatro meses, al azar de las carreteras, al azar de los alojamientos, a través de la naturaleza ; nos parecía que nos liberábamos de la vida civilizada y que volvíamos a entrar en la vida salvaje".

No hay planes que valgan en esta fantasía vagabunda, ni guías o recomendaciones, ni tampoco erudición, como se observa en la estupenda sátira sobre las conjeturas y las boberías escritas a propósito de los restos celtas de Carnac. Para estos observadores humorísticos y soñadores literarios solo rige el afán de ir a la ventura y la disposición a admirarlo todo, siguiendo caminos "hechos para los pensamientos ociosos y las conversaciones".

Como viajero romántico, Flaubert presta especial atención al arte y a la historia, brindando al lector minuciosas descripciones de castillos, monumentos, cuadros o esculturas, así como amplias narraciones de sucesos pasados, incluyendo las leyendas. Sin embargo el narrador pronto manifiesta su cansancio y sustituye toda esa materia por los autorretratos del viajero-fabulador entregado a ensoñaciones o a la contemplación del paisaje, en un anhelo de comunicación mística con la naturaleza muy similar al transporte amoroso. "Habríamos querido perdernos en ella, ser tomados por ella o arrebatarla en nosotros". Entusiasmado y pletórico, se entrega a observar lo real, por prosaico y elemental que sea: el matadero de Quimper, mercados y ferias, procesiones, la inauguración de una era de trillar, una pelea de perros... En todas esas impresiones, comprobamos cómo la aventura nómada se convierte en genuina experiencia estética, que puede versar sobre el color local, las nuevas formas de lo grotesco y horroroso, o la alianza entre belleza y verdad. Así, a la originalidad de Turena la califica de prosa cantada, mientras que Brest -arsenal, presidio, fortificaciones, talleres, muelles- le parece "un mecanismo sombrío, despiadado, forzado" que le "llena el alama de tedio". Las impresiones aquí recogidas tienen por denominador común el rechazo del orden y la regla, y la feroz crítica del artificio o el adorno superfluo: cualquier operación que apunte o atente contra lo natural o espontáneo, cualquier intervención que altere la forma o la idea primigenias, será severamente censurada. 

Particular interés ofrecen las páginas donde vemos al joven Flaubert encaminar sus pasos hacia lugares que fueron patrias espirituales  de aquellos en quienes se reconoce y cuya filiación estética admite como seña de identidad propia -las peregrinaciones destinadas a conocer el "lugar del genio"-, en la creencia de que tales escenarios conservan algo del ideal vivido por aquellos maestros cuando gestaban sus obras. En Blois será el recuerdo del joven Victor Hugo y de su admirado Balzac, preguntándose si fue de esa región de donde extrajo sus heroínas; en la gruta de Eloísa aprovecha para censurar la conversión de una figura tan elevada en "algo banal y bobo, el prototipo soso de todos los amores contrariados, y el ideal estrecho de la muchachita sentimental"; en el islote de Grand-Bey, ante la tumba de Chateaubriand, rinde amplio tributo a su memoria, con abundantes evocaciones de René.

El desasosiego de la belleza que persigue Flaubert ya da aquí sus frutos, con páginas espléndidas que encierran prefiguraciones y ecos, reflejan su bufonería, muestran su impar imaginación plástica y apuntan el "método de despliegue" que en su escritura definió Nabokov.

Poco después, en octubre de 1849, emprenderá su soñado viaje a Oriente: 20 meses de peregrinación con los que clausura definitivamente su juventud, para convertirse en el hombre-pluma entregado por completo a Madame Bovary. 

Ana Rodríguez Fischer. El País, viernes 15 de abril de 2022

viernes, 29 de abril de 2022

Es música: disfrútala, no hace falta que la entiendas

Duke Ellington y su orquesta.

Jean Cocteau  explica que, para los creadores el juego puede ser origen de una belleza nueva, pero que en muchos casos el público rechaza este elemento lúdico, pues considera que el artista debe ser una persona solemne "con la cabeza entre las manos". La idea de que en la música lo fundamental es intelectual es falsa, pero sobre todo es nociva. Los músicos de cualquier género o cultura estudian y aprenden con herramientas que son, en parte, intelectuales, desde luego, pero a la hora de hacer música -se trata de componer, interpretar o improvisar- dejan todo eso de lado. "Apréndelo todo y después olvídalo", recomienda Charlie Parker. Y también: "No pienses. Deja de pensar". Anton Webern, uno de los principales exponentes de la música dodecafónica, cuenta que el método que la genera fue un descubrimiento "instintivo". Sin embargo, ambos músicos han sido criticados por intelectuales y su obra produce un gran rechazo en alguna gente que intenta "entenderla". Estoy convencido de que si se limitaran a escuchar  y a abrirse a lo desconocido, muchos oyentes podrían ampliar tanto sus gustos como el registro de sus emociones  y su visón del mundo.

En otras disciplinas encontramos numerosos creadores que defienden este mismo punto de vista. Paul Cézanne, por ejemplo, que con su concepción de la pintura allanó el camino del arte no figurativo y es el origen de todo un linaje de pintores "intelectuales", lo explica de este modo: "Si una teoría me arrastra ahora contrariando la de la víspera, si pienso mientras pinto, si intervengo, todo se derrumba".

Pero no solo los artistas -esos irreverentes, al fin y al cabo- defienden este enfoque. Kant sostiene que las ideas estéticas se contraponen a las ideas de la razón, pues existen "sin concepto alguno", y que hay dos clases de belleza. la belleza adherente, que presupone cómo debería ser el objeto y está condicionada por dicha presuposición, y la belleza libre, que no presupone nada sobre el objeto. La música, desde luego, es para él un ejemplo de belleza libre. Schopenhauer afirma que la experiencia estética es como una tempestad violenta que nos arrolla y que debemos dejarnos llevar sin oponer resistencia si queremos que sea plena. Nietzsche declara que en la música "algo jamás sentido aspira a exteriorizarse" y que el oyente puede entregarse a ella abandonando sus ideas e incluso su identidad, en una experiencia que se llama "el olvido de sí".

Duke Ellington también lo expresa con claridad: "No creo que la gente tenga que saber de música para poder apreciarla o disfrutarla". Lo que la música suele pedirnos es una desconexión de lo intelectual, una permanencia en el plano de lo sentidos y una escucha desprejuiciada, tres cosas que estamos acostumbrados a no dar. Una pequeña toma de conciencia, un leve cambio de actitud, puede permitir que nos acerquemos a muchas cosas que nos estamos perdiendo.

Mariano Peyrou. El País, domingo 17 de abril de 2022.

jueves, 28 de abril de 2022

Vivir con nuestros muertos

Delphine Horvilleur

Delphine Horvilleur (Nancy, Francia,1974) vive en un entierro perpetuo. Asegura que oficia muchas menos bodas que funerales. "Hoy en día se muere más gente de la que se casa", bromea en su apartamento en el centro de París, tan elegante como reacio a la ostentación. Es una de las primeras mujeres que ejerce de rabina en Francia y, como tal, lleva años acompañando a familias que pierden a sus seres queridos. De esa experiencia ha surgido una obra, Vivir con nuestros muertos (Libros del Asteroide), que se convirtió en un fenómeno editorial en la Francia de la covid. La autora, vinculada a una de las sinagogas más progresistas de París, reinterpreta los textos sagrados y rememora algunos episodios clave de su vida, alternando sabiduría ancestral y señas contemporáneas con el objetivo de que afrontemos la muerte con mayor serenidad. "Los textos sagrados abren un pasadizo entre los vivos y los muertos", asegura.

PREGUNTA. ¿Qué cree que revela el éxito de su ensayo, que en Francia vendió más de 200.000 ejemplares pese a que las librerías estuvieron medio cerradas?

RESPUESTA. Yo fui la primera sorprendida. Hasta ahora había escrito libros sobre el judaísmo que interesaban a un número reducido de lectores, Este logró ir mucho más allá de mi público habitual. Me hizo pensar en la carencia o el hueco que tal vez estaba llenando. Podemos hablar de la pandemia y de cómo el virus nos ha obligado a encararnos con el duelo de nuestros seres queridos, con el miedo a que la muerte aparezca a la vuelta de la esquina. El actual sentimiento de crisis ha despertado ciertos fantasmas íntimos con los que todos convivimos.

P.-¿Quería oponerse al tabú social sobre la muerte y el duelo?

R.- Sí, el éxito del libro me ha permitido entender mejor hasta qué punto hemos dejado de lado las cuestiones tan importantes como la muerte y el luto. No existen tantos lugares donde la gente pueda hablar abiertamente de ello. En las sociedades tradicionales había figuras, como el chamán, que nos ayudaban a convivir con lo que nos atormentaba. En nuestras sociedades modernas e individualistas, actuamos como si la muerte no existiera.

P.-En los últimos años ha surgido toda una nueva literatura del duelo, de Joan Didion a Chinamanda Ngozi Adichie. Muchos eses libros se han convertido en best sellers. ¿Nos dirigimos a la literatura como antes acudíamos al cura o al rabino?

R.- Ante la muerte, seguimos necesitando un relato sagrado, una narración que nos haya precedido y que siga existiendo cuando ya no estemos. Un año después de la publicación del libro todavía sigo recibiendo cientos de cartas de lectores que quieren seguir conversando conmigo tras leerlo. Todos necesitamos que alguien escuche nuestras historias, queremos depositarlas en alguna parte. Y muchas veces no sabemos a quien dirigirnos...

P.- ¿Está sustituyendo la literatura el rol que solía tener la religión?

R.- No creo que la haya sustituido, pero sí tiene el mismo papel: el de unir y religar. Religión viene, después de todo, del latín religare. Buscamos desesperadamente un vínculo con los demás, tal vez porque las crisis y las guerras lo están destruyendo. La literatura cumple esa función. Es uno de esos lugares. Es uno de esos lugares donde ese nexo sigue siendo posible.

P.- Otra clave de su éxito ha sido reinterpretar los relatos bíblicos conectándoles con la actualidad, al margen de toda ortodoxia.

R.- Esos textos siguen siendo una guía, como lo suelen ser todos los grandes relatos, porque entran en resonancia con nuestras experiencias. El problema es que la lectura puede hacerse de muchas maneras distintas. Basta con observar los fundamentalismos religiosos que utilizan esos relatos al servicio de un discurso mortífero y extremista. A un texto religioso le podemos hacer que diga cualquier cosa. Puede alimentar un proyecto de vida, pero también otro de destrucción. Uno de apertura a los extranjeros, pero también otro de corte ultranacionalista. Uno feminista y también otro misógino...

Álex Vicente. Babelia. El País, sábado 9 de abril de 2022

miércoles, 27 de abril de 2022

Una peregrinación a Santiago con mucha ciencia

"Descubrir una Galicia nueva a los peregrinos". Eso es lo que pretende "Caminos de Ciencia. Guía de viaje para peregrinos curiosos", que ofrece una perspectiva distinta sobre la ruta jacobea: el botafumeiro pero con el punto de vista de la física, las marcas del cantero existentes en la catedral para su construcción, así como la salamandra rabilarga, el oso pardo, las hayas de Liñares en el Cebreiro o el cielo estrellado libre de contaminación lumínica. Todo para ofrecer una peregrinación por las etapas gallegas del Camino Francés y el de Invierno desde una mirada científica. "Lo que intentamos es explicar el patrimonio cultural y natural desde diferentes disciplinas como la geología, la botánica, la química, la astronomía, la zoología, la arqueología...", resalta Maite Vence, de Observer Turismo Científico, que impulsa esta iniciativa con el apoyo de la Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta de Galicia.

La guía que puede consultarse tanto en una publicación como a través de interent, muestra un recorrido de 31 municipios de las cuatro provincias gallegas siguiendo las etapas clásicas e incluyendo los puntos más destacados desde el punto de vista científico. Además, en algunos casos propone pequeños desvíos para visitar enclaves de interés fuera de la ruta.

La intención "es una mirada diferente, ver que la ciencia está escondida en cada caso", resalta Manuel Vicente, miembro también del equipo redactor de esta guía, poniendo el ejemplo de las matemáticas en la escalera helicoidal de Bonaval o en el propio botafumeiro, pero también citando figuras como la de Antonio Casares Rodríguez, pionero en la anestesia con éter y cloroformo en España y también en la luz eléctrica con un arco voltaico en la Facultad de Geografía e Historia. La guía sale inicialmente en gallego pero no descarta su traducción.

La Voz de Galicia, martes 12 de abril de 2022

martes, 26 de abril de 2022

Picasso y Dalí prêt-à-porter

Vestidos con telas de Andy Warhol al lado de otro
de Zandra Rhodes (derecha). 
Angel Manso

El arte de la confección de tejidos emerge en la exposición Textiles de artistas de la Fundación Barrié de La Coruña como un modo de conocimiento del mundo que transciende la, quizá, ingenua intencionalidad política de democratizar el arte a través de los objetos cotidianos. Que empresas como White Stag utilizaran los estampados de tauromaquias de Pablo Picasso para confeccionar prendas après ski poco tiene de democratización y mucho de exclusividad, aunque  no por ello disminuya su valor  histórico como testimonio de una época.

La muestra, ideada por Zandra Rodhes, una diseñadora textil icónica de los sesenta y fundadora del Fashion and Textile Museum de Londres, museo del que parte el proyecto, junto al comisario Dennis Nothdruft, propone el arte textil como algo más que una expansión de lo pictórico, también como deseo del espíritu de una época y, sobre todo, como soporte para los vanguardias artísticas del siglo XX. Producida en 2014, en su octava itinerancia (después de haber visitado países como Estados Unidos, Canadá o China) teje una compleja revisión histórica con más de 130 piezas de diseños textiles del siglo XX y un anexo del XXI, y reúne artistas icónicos como Picasso, Dalí, Chagall, Moore, Miró o Matisse hasta Damien Hirst o Sterling Ruby -con algunas piezas que se muestran ahora en primicia mundial, como los estampados de helados de Andy Warhol-. Sitúa además la ciudad herculina como un destino privilegiado para ver moda. (...)

La historia del arte moderno puede destilarse del análisis estilístico de los patrones gráficos y de los estampados. En Textiles de artistas podemos ver cómo los diferentes movimientos artísticos de las vanguardias -fauvismo, constructivismo, surrealismo o pop- han creado alianzas poderosas con el arte textil desde las atalayas británica y norteamericana, cuyas industrias renacieron de las privaciones de las guerras gracias a la exportación de sus tejidos.

Destaca la primera pieza del recorrido expositivo, un tapiz de Damien Hirst titulado Entra en el infinito: Revelación (2016) un exquisito trabajo en tela Jacquard, a partir de una de sus famosas pinturas Giro, realizado en colores primarios que se mezclan en el ojo y no en el lienzo, debido al movimiento explosivo de la propia composición.

Otro fantástico ejemplo es la ilustración satírica del arquitecto e ilustrador rumano Saul Steinberg  que salta desde las páginas del New Yorker en el año 54 a los tejidos destinados al mercado interiorista de alta calidad. El encargo de Piazza Prints tuvo un enorme éxito manteniendo el estilo Steinberg como buque insignia de la marca hasta 1968.

El diseño textil, en definitiva, conecta disciplinas como la arquitectura, el diseño de moda o de interiores y se vuelve medio y mensaje, identidad artística de pleno derecho diluyendo la sofocante experiencia de lo doméstico y haciendo nuestras vidas un poco mejores. Nunca podremos colgar un Picasso en nuestras paredes, pero sí sobre nuestros cuerpos.

María Marco. El Cultural, 25-3-2022 

lunes, 25 de abril de 2022

París, distrito13

Como bien anota el título, el filme se ambienta en el distrito 13 de París, en la margen izquierda del Sena, un barrio sin glamur pero con mucho cemento y grandes bloques de viviendas, aunque allí se instaló la Biblioteca Nacional de Francia. Entre sus casi doscientos mil vecinos están Émilie, Camille y Nora, tres jóvenes que andan en la treintena y cuyo principal problema es el amor... Realmente, amor y sexo, pero la trama brujulea la sociedad actual con sus teimas que no son pocas y que no se limitan a una Francia multicultural que también. A poco que se rasque, asoman la economía y la política, o si se prefiere la limitada confianza en el porvenir, el paro, la precariedad laboral, el racismo, las nuevas tecnologías con sus porquerías incluidas... en fin.

El guion adapta a ocho manos -entre ellas las del propio Audiard, que lo mismo rueda un impactante thriller como Un profeta (2009) que el divertido wéstern Los hermanos Sisters (2018), por citar dos cumbres de una notable filmografía de nueve títulos- un cómic de Adrian Tomine que este crítico no conoce. El mencionado trío acaba convergiendo de modo inteligente, mientras el espectador asiste a su compleja peripecia emocional, resuelta por el cineasta en un modo que bien podría remitirnos a Woody Allen en diálogos y puede que en el uso del blanco y negro como una manera de obligar a no perdernos en los detalles del color, o quizá sí para uniformizar las diferencias raciales de todos ellos.

La narración fluye fácil, atrapándote en el deseo de ver en que acaba. Si los apuntes locales contribuyen a contextualizar la trama en algún lugar del distrito parisino, su universalidad está fuera de toda duda. Sus problemas son los de esa generación, como lo son sus sentimientos, y a uno le queda la impresión de haber disfrutado de un filme original, quizá porque el romanticismo ya no es lo que era... Pero es lo que hay.

Miguel A. Fernández. La Voz de Galicia, miércoles 13 de abril de 2022

domingo, 24 de abril de 2022

"Francia se ha hecho de derechas"

Annie Ernaux

"Detesto a mi padre porque cada mañana la cascada de pis atraviesa el tabique, hasta la última gota". Son muchas las frases, párrafos y páginas que van convirtiendo ese tabique tambaleante en un muro férreo para separar una infancia de clase popular en el bar de barrio de sus padres de una edad adulta entre libros y habitaciones limpias, pero esta es una de las expresivas. Annie Ernaux necesitó levantar ese muro para huir de una vida de mugre, hules y cajas destartaladas que ha reflejado en Los armarios vacíos, nuevo libro que publicará en unos días Cabaret Voltaire en España, el primero de su carrera en Francia. Ernaux está estos días en Madrid, donde relata la triste derechización de Francia en vísperas de las próximas elecciones presidenciales.

El libro retrata esa tensión  entre dos clases sociales que la ha convertido en lo que la autora nacida en Lillebonne en 1940, llama "tránsfuga de clase". A un lado: los clientes se tambaleaban borrachos al salir del bar dejando las vomitonas que limpiaba su madre. Al otro. la educación estirada del colegio de pago y una moralina católica que convertía en pecado su curiosidad. Allí, la vulgaridad a la que no quería pertenecer aunque pertenecía. Aquí, la "buena educación" a la que tampoco pertenecía, pero llave hacia la formación y las letras. Y en medio, pasadizos que se abrían entre ambos mundos como amenazas de que todo lo avanzado siempre podía retroceder.

Pregunta.- Se ha declarado tránsfuga de clase. ¿Siente que ha traicionado su origen?

Respuesta.- Es un sentimiento muy personal que me acompaña desde que me hice profesora, cuando mi padre se estaba muriendo en 1967 y yo estrenaba mi primer trabajo en un instituto con chicos de todos los orígenes sociales. Perdía a mi padre y sentía que lo había ignorado, que ya no podíamos decirnos nada más, que nuestra historia se había  acabado. Y la conciencia de esos dos hechos simultáneos me recordó el origen del que yo procedía y al que ya no pertenecía. Para mis alumnos yo era la autoridad, la clase dominante y fui consciente de esa fractura.  Ese sentimiento de traición ha crecido, aunque siempre he tomado parte por ellos, por los de mi origen. 

P.- ¿Ha sentido siempre esa lucha por dejar el pasado atrás?

R.- No estoy segura de que sea una lucha porque la sociedad también la provoca y crea esos tránsfugas de clase. Desde que sacaba buenas notas y me decían en clase que tenía que superar a mis padres, ya estaba atrapada en ese sistema. De alguna manera te sacan del lugar del que sales de forma perniciosa. Yo no vestía como las demás, no era como las demás y mi venganza fueron las notas. (...) 

P.- ¿Cómo explica que el domingo compitan dos opciones de derecha en Francia, sin izquierda? ¿Francia se ha hecho de derechas?

R.- Sí, sí. Es un país de derechas, pero con una gran fuerza en torno a la Francia Insumisa, Mélenchon, que se ha despertado. El Partido Socialista nunca dejó de llegar a acuerdos con el liberalismo y abandonó a las clases populares en los noventa.

P.- ¿Y porqué se ha hecho Francia de derechas?

R.- Porque los partidarios de esas opciones abogan por el orden, tiene miedo a la presencia de una inmigración que ha sido demonizada y en la que no solo es responsable la familia Le Pen. Mitterrand tuvo un papel, Chirac también, que hablaba del "olor" de los inmigrantes, que les estigmatizaba. Y el asunto del velo... cuando llegaron chicas veladas y muchos lo convirtieron en un asunto de Estado. Y no hemos salido de ahí, ese discurso del velo lo ha usado la derecha y desgraciadamente los socialistas y al final ha fortalecido al partido de Le Pen. Estoy profundamente triste por lo que está pasando en Francia porque hay una parte de mi país que está realmente apartada. Yo no me reconozco ni en uno ni en otra y percibo el sentimiento de que Francia va a ser gobernada solo por una parte  de su población. La gente no se va a reconocer en sus gobernantes y una parte de Francia se sentirá totalmente excluida.

En todo caso, concluye esta escritora partidaria de Mélenchon, el domingo irá a votar a Macron por una razón clara: "Me da miedo que gane la extrema derecha".

Berna González Harbour. Madrid, El País, viernes 22 de abril de 2022

sábado, 23 de abril de 2022

Macron remata la campaña en terreno hostil y amplía distancias con Le Pen

Ayer un Emmanuel Macron en traje y corbata se calzó unos guantes de boxeo y se puso a combatir en plena calle y ante las cámaras con un vecino de Saint-Denis, una de las zonas más deprimidas de la periferia parisina. Es la guinda final a su operación de conquista de la llamada Francia insumisa, la olvidada, que votó al izquierdista Jean-Luc Mélenchon en la primera vuelta de las elecciones francesas y cuyo apoyo, sabe el presidente, es clave para su reelección este domingo.  

Macron se ve victorioso y exprime las últimas horas de una campaña rara e inquietante que acaba hoy y cuyo desenlace está en el aire. Su rival, Marine Le Pen, también multiplicó actos y mítines. Solo les queda hoy para convencer tras unas semanas en las que ambos han intentado hacerlo de una manera extraña, casi disimulando quienes son: Macron intentando rebajar la arrogancia de la que se le acusa y ella tratando de suavizar su discurso radical.

Ayer, día de reseca tras el debate televisado del miércoles, ambos aprovecharon sus respectivos periplos electorales para declararse triunfantes: Le Pen se refugió en feudo amigo y declaró que tiene "todas las opciones de ganar" el domingo. Macron, más atrevido, estuvo tres horas de paseo por Saint-Denis, combate incluido, y ya ha elegido el lugar donde celebrará su victoria. a los pies de la Torre Eiffel.

Sint-Denis es uno de los municipios más pobres de París y allí ganó Melénchon en la primera vuelta, con un 60% de apoyos y una abstención superior al 34%. Macron, que quedó a años luz pero por delante de Le Pen, pretendía congraciarse con una zona olvidada en las campañas y en las promesas y que también lo ha estado durante su mandato.

Al presidente se le considera altivo, pero si tiene que remangarse y ponerse a boxear por un puñado de votos, lo hace. De hecho, declaró que estos barrios populares "son una oportunidad para la República" y prometió dotar de más medios a los colegios, impulsar el empleo y acelrar la rehabilitación de viviendas. Empoderado al saberse ganador del debate, aprovechó para criticar el proyecto de Le Pen, que "divide el país" y "no es coherente".

El mapa electoral de Macron no es casual. En estas dos semanas su ruta ha sido perfilada estratégicamente, casi como si fuera una operación militar. Hoy cerrará su campaña en Figeac, al sur del país, donde en la primera vuelta ganó él pero quedó segundo Mélenchon. Este obtuvo un 20% de apoyos y aunque gran parte de sus electores planea abstenerse o votar en blanco el domingo, las papeletas de los que sí van a pronunciarse son muy codiciadas.

Marine Le Pen cree en la remontada: ayer se reivindicó en zonas donde es la más votada, primero en Roye (La Somme, en el norte del país), donde dijo ser "la candidata de la Francia que trabaja" y volvió a criticar  la "arrogancia sin límites y el desprecio" de Macron en su último mitin en Saint-Laurent-Blangy, en Pas-d-Calais, al norte del país, su feudo. Tampoco escatimó una estampa electoral: mientras Macron boxeaba, ella se subía a un camión amarillo con unos transportistas.

La ultra derechista centró la mayor parte de su discurso en agitar el rechazo que suscita un Macron "condescendiente" y que "no lamenta sus errores": "Un presidente no debería comportarse así. Yo seré la presidenta del respeto a los franceses", dijo. "Para que pedir la dimisión del presidente si en dos días podemos ir a votar", demandó ante su público...

El candidato centrista ha ido ganando terreno en los sondeos estos días. Aunque en la primera parte de la campaña Le Pen, muy activa, subía frente a un Macron casi desaparecido, tras la primera vuelta ella recula en intención de voto y él sube. Si el 7 de abril él obtenía un 53% de apoyos frente al 47% de Le Pen, ahora tiene 55%, frente al 44% de votantes que la apoyarán a ella, según el sondeo de Ifop para LC1 y París Match publicado ayer.  

Raquel Villaécija. París. El Mundo, viernes 22 de abril de 2022

viernes, 22 de abril de 2022

Francia se parte en tres

"Cuidado con las palabras", reza un cartel en una calle de Belleville, uno de los barrios más populares y multiculturales de París. Desde ese lugar cosmopolita, al noroeste de la capital francesa, Rachid elige muy bien las suyas: "No votaré por él. Prefiero preparar el terreno para la VI República". Él es Emmanuel Macron, que se jugará la reelección con la ultraderechista Marine Le Pen el domingo 24 de abril. 

Rachid, de 36 años, es de origen argelino, pero las invectivas de Le Pen contra la inmigración, contra Europa y sus flirteos con Rusia de Putin ya no provocan el rechazo de antaño. Rachid trabaja en Belleville pero vive en Romainville, en el departamento de Seine-Saint-Denis, al noroeste del área metropolitana más pobre y conflictiva de París. Allí ha arrasado Mélenchon: están Macron y Le Pen, pero esa victoria de Mélenchon en muchas zonas del país es un buen ejemplo de la llamada tercera Francia que Jacques Lévy baraja al analizar la dimensión geográfica del voto tras la primera vuelta. 

Según el estudio presentado esta semana en L'École Normale Supérieure, la elección presidencial ha concentrado los votos en tres candidatos -Le Pen, Macron y Mélenchon- a los que le correspondería su "propio espacio geográfico, su propia Francia". Así lo subraya el sociólogo Maxime Quijoux para explicar que tanto Le Pen como Mélenchon hablan a las clases desfavorecidas. "Pero no hablan a los mismos pobres", dice.  Le Pen se dirige a los pobres blancos, tiene un concepto nativista de la nación, y con la retórica de las élites lejanas activa el voto rural; Mélenchon habla de la "República criolla", multicultural y diversa, más movilizada esta vez por el miedo que el discurso del ultraderechista Éric Zemmour ha despertado con su teoría del "gran reemplazo". "Piensa qué ocurriría si en tu país hubiera un partido que se llamará "La Reconquista", afirma Quijoux. El temor a Zemmour y el discurso integrador de Mélenchon han movilizado a un electorado mestizo que en las anteriores elecciones no participó. La tercera Francia donde Mélenchon ha reforzado el voto es la de las grandes ciudades fuera de París y los suburbios de de Île-de-France, la periferia de la capital.

Desde el corazón mismo de París habla François. "En estos momentos la ira contra Macron es más fuerte en mí que el miedo a Le Pen", señala este trabajador social que nació en la capital y también votó por Mélenchon. "No sé que haré aún. Cada día pienso una cosa". François se siente "estafado" porque confió su voto a Macron en 2017 de acuerdo a una conciencia republicana que le dictaba la necesidad de hacer un cordón sanitario frente a Le Pen.

Esa conciencia parece desdibujarse a las puertas de la segunda vuelta. François acaba de escuchar al presidente que, contra lo que dijo en 2017, afirma que no hubo frente republicano contra Le Pen, que la gente votó por él. "¿Piensa que somos estúpidos o qué?", espeta. Esa ira, más que el miedo a Le Pen, es el principal rival al que el presidente tendrá que hacer frente en la parte final de esta campaña. Y ese tremendo enfado explica la abstención y parte del traspaso de votos de Mélenchon a Le Pen. Es cierto que ambos comparten puntos importantes que también explican esa confluencia de votantes. Lévy habla de una porosidad en las dos familias protestatarias  debido a su odio por Macron, su populismo, ciertas convergencias programáticas en materia de protección del Estado del bienestar, una política exterior cercana al putinismo o la idea de una Europa de naciones. "Pero las críticas a Europa son distintas a pesar de que se presenta una idea de convergencia entre los extremos", argumenta François. Este joven de 32 años no se siente cómodo con Mélenchon, pero valora la juventud y la preparación de sus cuadros. La responsable de su programa, la joven Clémence Guetté, empieza a ser popular para los insumisos. Adrien Quatennens, de 31 años, se baraja como su sucesor. Esa generación tendrá que demostrar si es capaz de reconstruir la alternativa para la izquierda en la era post-Mélenchon. No contestan si eso será posible si gana Le Pen. "Cuidado con las palabras", reza el cartel de Belleville. Y más con los votos.

M.Martínez Bascuñán. París. El País, viernes 15 de abril de 2022

jueves, 21 de abril de 2022

La novela negra se planta frente a la ultraderecha

La novela negra se planta frente a la ultraderecha

Un fantasma recorre Europa, pero no es aquel vaticinado por Marx y Engels. Se celebran las elecciones presidenciales francesas, con las opciones intactas de la ultraderechista Marine Le Pen de conseguir un buen resultado. Un Lyon frío, ventoso y helado acogió el pasado fin de semana el Quais du Polar, el gran encuentro europeo de ficción criminal. Un clima perfecto para lanzar la gran cuestión: ¿qué puede hacer la novela negra -conocida en Francia como polar , abreviatura de policier- , el género más social y combativo, ante lo que algunos autores coinciden en llamar "la peste parda"? ¿Es ese su papel? La literatura no parece tener la solución, pero puede aportar claves.

En el bullicio del gran vestíbulo del Palacio de la Bourse, atestado desde primera hora de lectores en busca de sus autores preferidos, escritores, libreros y editores señalan a Jerôme Leroy como el hombre clave para pulsar el ambiente. El escritor francés (Ruan, 57 años) escribió en 2011 Le Bloc (Gallimard), una novela negra, política y aterradora por su capacidad visionaria, que situaba a una mujer claramente inspirada en Le Pen al borde de la presidencia. "El género negro es más que nunca el mejor instrumento para abordar este fenómeno. Es extremadamente pertinente porque no posa su mirada allí donde está la actualidad inmediata del periodismo. El escritor de este género puede reaccionar moldeando la realidad a su gusto, algo que el periodista no puede hacer.

La memoria y la mirada al pasado juegan un papel esencial en este abordaje literario a la actualidad. Frédéric Paulin (Île de France, 50 años) es un orfebre de ese híbrido que junta historia y crimen. El autor de La fabrique de la terreur (Folio Policier) recorre los caminos abiertos por, entre otros, Hervé Le Corre -ganador del Premio de los Lectores 20 Minutes en la edición de este año del festival. "Mis novelas dicen que Francia no es tan pura como le gusta presentarse. Es el gran país de los derechos del hombre, cierto, hay un sentido histórico y todo eso, hay que reconocerlo, pero como ciudadano y todavía más como escritor me siento responsable en cierto modo de la memoria de mi país. No tengo la respuesta a todas esas grandes preguntas, pero solo el hecho de cuestionarse ciertas cosas ya es esencial, sobre todo cuando ves cómo están las cosas en Francia y el auge de la extrema derecha. ¿Qué nos puede pasar?, duda en voz alta.

Dominique Manotti (París, 79 años) es una clásica viva de la novela francesa. Ya desde su primera obra, Sendero sombrío (1995), es la mejor representante de la influencia y el alcance del neopolar, movimiento de ultraizquierda dentro del género, iniciado por Jean Patrick Manchette en la década de los setenta. (...)"En Francia no hay racistas, así que no hay crímenes racistas", dice citando con sorna a Pompidou. "Este es el resultado de esa política que consiste en negar. ¿Cómo va a haber racismo en el país de la razón, el laicismo, los derechos humanos? Hay una narrativa nacional que canta nuestras glorias". Pero, ¿y la situación actual? "No se hace buena literatura con buenos sentimientos. La literatura, la buena literatura, puede dar voz a los que no la tienen, que no es poco", lanza para el que quiera entenderlo...

Franck Thilliez es un habitual de los primeros puestos en las listas de los más vendidos, posición que consigue con libros siempre muy pegados a la actualidad. "La función del polar es sin duda recoger historias que, además ocurren en la sociedad de hoy en día. Es una fotografía del mundo en el que vivimos en un momento dado". En un mundo tan convulso, Thilliez busca "contar el sufrimiento de la gente " y reflejar como suben los extremismos de todo signo..."Yo no creo en nada , así que lo que me gusta es mostrar que el problema no son las convicciones políticas, sino el principio mismo de poder".

De ese poder, en todas sus dimensiones habla, en realidad, la novela negra de corte más político. De ese poder habla también Leroy en su última obra, Les derniers jours des fauves (Los últimos días delas bestias), una ficción política en un futuro próximo en crisis constante que se parece mucho al presente. "El desafío es tal que hay una especie de pesimismo democrático. Me pregunto cómo van nuestros sistemas a hacer frente a crisis enormes de forma indefinida y seguir siendo democráticos",

Juan Carlos Galindo. Lyon. El País, domingo 10 de abril de 2022

miércoles, 20 de abril de 2022

La Francia satisfecha también existe

L'Almiral

Sentado en su mesa de siempre en L'Almiral, el restaurante que ya visitó el comisario Maigret de Georges Simenon en una de sus primeras investigaciones, El perro canelo, el también comisario Georges Dupin solo puede felicitarse una vez más: menos mal que lo trasladaron de París a Concarneau, en el departamento bretón de Finisterre. Porque, se repetirá mientras degusta el enésimo café del día y reflexiona sobre su próximo caso, en ningún otro lugar de Francia, ni en el mundo, se vive mejor que en Bretaña, una región de espectaculares costas atlánticas, clima lluvioso pero suave -el sol sale tantas veces como salen las nubes-, y pequeños pueblos con encanto que ya en el pasado atrajeron a artistas como Gauguin o Picasso.

Es más que ficción. El detective de la saga de novelas negras nacidas de la mente del alemán Jörg Bong, que escribe bajo el muy bretón seudónimo de Jean-Luc Bannalec, no es el único en proclamar que en pocos sitios se vive mejor que en esta región costera del oeste francés: el último barómetro de territorios publicado a finales del año pasado por el instituto Elabe, confirma que los bretones son los franceses más satisfechos con su vida.

"Aquí tenemos una calidad de vida extraordinaria", confirma el (muy real) dueño de L'Amiral, Arnaud Lebossé. "No hay secreto para ello", asegura  sentado en la mesa de Dupin, personaje que ha convertido a su local en lugar de peregrinaje de alemanes, ingleses y hasta españoles entusiastas de las novelas de Bannalec. "Nos contentamos con poco. El trabajo puede combinarse con el tiempo libre y, para el ocio, hay todo lo que se pueda desear: mar, playas, cultura...", resume.

A pesar de lo que piense el comisario Dupin, no es una sensación exclusivamente bretona: el mapa de "satisfacción" de Francia extiende su franja de ciudadanos más conformes con su calidad de vida  -lo que no hace desaparecer la creciente angustia ante el menor poder adquisitivo o la preocupación por el medioambiente compartidas por otros franceses- a lo largo de la costa atlántica francesa, desde Bretaña hasta la frontera española, pasando por los Países del Loira y la región de Nueva Aquitania.

Hay una imagen muy extendida, sobre todo desde las duras protestas de los chalecos amarillos entre 2018 y 2019, de una Francia en cólera, divida, amargada, angustiada por su futuro y por la pérdida de su poder adquisitivo. Una Francia que no ha sabido lidiar  con la fuerte inmigración desde hace décadas y con el auge en algunas de estas comunidades del extremismo religioso en un país donde la laicidad es una cuestión de Estado. Una Francia sumida en una ira y miedo que muchos candidatos de las elecciones presidenciales del 10 al y 24 de abril sobre todo del arco de la derecha y ultraderecha, usan en sus campañas para atacar a Emmanuel Macron.

Pero hay también otra Francia, menos ruidosa, donde las cosas no van tan mal. Donde el pleno empleo que Macron se ha fijado como meta para el próximo mandato -si lo obtiene- no es una mera promesa electoral, sino una realidad desde hace años; con un tejido industrial consolidado, iniciativas innovadoras y donde para la gente, en general satisfecha con su vida, los conflictos sociales se ven en televisión.

"Aquí quien no trabaja es porque no quiere", dice Sophie, camarera en uno de los dos bares de Sèvremoine, en la región de la Vendée, al sur de Nantes y a unas tres horas de coche de Concarneau. Esta localidad de casas uniformes es la población con menos desigualdad en la renta de toda Francia. "Al bar viene todos, nadie habla de si tiene más o menos dinero", asegura...

No todo es La Vie en Rose, pero "vamos bien", confirma Véronique Besse, alcaldesa conservadora de la vecina población de Les Herbiers. Hace una década que esta localidad logró el pleno empleo. Su tasa de paro, es el 3,8%, es la más baja de Francia.

Los habitantes de la costa oeste gala comparten más que la satisfacción con su nivel de vida: la extrema derecha tiene poco que hacer en estas regiones en las que, cierto es, hay muy poca inmigración, uno de los temas favoritos de los candidatos como Marine Le Pen o Éric Zemmour. En toda esta costa oeste, la extrema derecha no ha conseguido implantarse.

Los extremos "no atraen en Bretaña", dice el restaurador Lebossé. "Aquí vivimos bien, tranquilos y la gente no tiene necesidad de refugiarse en los extremos", corrobora Besse en Les Herbiers. Dupin puede tomarse tranquilo otro café.

 Silvia Ayuso. Concarneau. El País, martes, 5 de abril de 2022