sábado, 11 de enero de 2025

El hotel rural de quita y pon

El hotel desmontable de Sau Taller. (Use Lahoz)

Temprano, o tarde, en la vida de un arquitecto siempre se cruza una cabaña. Le sucedió a Charlotte Perriand con la Maison au Bord de l'Eau, a Le Corbusier con Le Cabanon o a Jean Prouvé con la casa modular  que diseñó en 1944 para alojar a afectados por la guerra  y que hoy es una suite entre la naturaleza del Château La Coste, en el sur de Francia. También le ha ocurrido a Norman Foster  con la Essential Home y, como integrante del Team 4, con la transparente The Retreat, concebida junto a Su Brunell, Wendy Cheesman y Richard Rogers. En esa línea , el estudio madrileño Ábaton dio vida a la vivienda ÁPH80, una pequeña casa transportable.

Siguiendo la estela de tantos predecesores, Pol Jordà, arquitecto al frente de Sau Taller d'Arquitectura, tuvo su momento cabaña hace 10 años, cuando el estudio recibió una mención honorífica en un concurso en Múnich para el desarrollo de una unidad habitacional modular y autoconstruible en el ámbito de una siedlung (aquellos asentamientos  que surgieron en Alemania tras la II Guerra Mundial, uno de los ejemplos más fascinantes del urbanismo moderno). "En aquel contexto en el que además no teníamos muchos encargos nos pareció interesante autoconstruir una casa, buscar un sistema constructivo sencillo, que fuera adaptable y reversible. Es decir, la dificultad no estaba en diseñar una casa que no solo se pudiera montar, sino que también se pudiera desmontar y volver a montar en otro entorno", cuenta.

Para conseguirlo plantearon un armazón en forma de A (A-frame)aprovechando la simplicidad que otorga la estructura triangular, la ausencia de cubierta y de fachada, y que es indeformable  y barato, pues el triángulo resulta estable por sí solo. "Además", dice Pol, "el centro de gravedad es muy bajo, es una estructura  que no puede volcar y no necesita cimientos. Se apoya directamente en la tierra con pies regulables de acero inoxidable". En cuanto al material, se optó por la madera, ligera, con poco impacto ambiental y buena reciclabilidad. Para desechar todo aquello que no fuera vida, Henry David Thoreau se retiró a una cabaña en el bosque que llamó Walden y que le sirvió  para titular uno de los libros  de no ficción  más vendidos en los Estados Unidos. Pol tiene presente a Thoreau y también a Heidegger, a quien la cabaña de Todtnauberg (Friburgo, Alemania) y su entorno, a 1.100 metros de altitud y con apenas 18 metros cuadrados, le ofrecieron  la reflexión y contemplación necesarias para escribir, entre otros libros, Construir, habitar y pensar.

"En 2019 desarrollamos un segundo prototipo. La cabaña se instaló y funcionó como un hotel en Arcalís, Andorra, durante dos años y medio, a 2.000 metros de altitud", cuenta Pol mientras llegamos  a Can Sau, una masía del Prepirineo catalán, en el término municipal de San Joan de los Abadesses (su pueblo natal), reciente emplazamiento de La Cabaña, en lo alto de una montaña con vistas impagables de la Tga, pico mítico del Ripollès.

Este hotel nómada (ideal para dos) se monta y desmonta en 48 horas y tiene como única compañía acústica el sonido de los cencerros de las vacas que pastan alrededor, lo que hace que se conciba como un modelo de conexión  entre el interior y el exterior. "El objetivo", continúa Jordà, "es cambiar el paradigma del turismo de montaña, no se trata de ir a un apartamento, un hotel o un camping y hacer una excursión al día siguiente, sino de ofrecer una experiencia de relación total con el entorno. Es como dormir en una tienda canadiense pero con las comodidades de cocina, baño, calefacción... El planteamiento es buscar otras ubicaciones y dejar que donde se ha implantado previamente se regenere, como los rebaños que buscan nuevos lugares con hierba fresca y dejan que aquellos por donde han pasado antes puedan florecer".

Use Lahoz. El País Semanal, 7 de octubre de 2024.

viernes, 10 de enero de 2025

El disyóquey David Guetta regresará el 6 de julio al Monte do Gozo, en Santiago

El disyóquey francés actuará el 6 de julio en O Gozo Festival. Se trata de la primera  de las actuaciones desveladas para el próximo año en el marco de una cita que nació en 2023 y que contará en A Coruña con Fran Ferdinand (15 de febrero), Lenny Kravitz (10 de abril), Alanis Morissette (9 de julio) y Lionel Richie (31 de julio); y la americana Anastacia en Vigo (16 de marzo).

El músico galo, considerado como un pionero y un icono internacional -al tratarse de uno de los artistas más escuchados a nivel global- no estará solo, sino acompañado de sus invitados especiales. Las entradas saldrán a la venta  el próximo lunes a las 10 horas en Livenation.es, Ticketmaster y el Corte Inglés. El precio parte de 40 euros más gastos. Las preventas empezaron ayer a las 17.00 horas tanto en Live Nation-S.SMusic como en Live Nation. 

Guetta ya hizo sonar su música en el Monte do Gozo en junio  del 2019 durante la jornada final de O Son do Camiño, en donde tras aparecer entre un bombardeo de iluminación soltó un "¡Galicia!". Fue una actuación llena de luces de colores, serpentinas, láseres hacia el cielo y el público y cañones de humo en la que el disyóquey interpeló a los asistentes para que diesen palmas y moviesen los brazos. En el 2023, a finales de agosto también triunfó en un auditorio de Castrelos (Vigo) abarrotado.

El disyóquei, productor y artista tiene dos Grammys tras 13 nominaciones. Además, sus cifras asustan: más de 40 mil millones de reproducciones globales y 50 millones de discos vendidos en todo el mundo y más de 70 millones de oyentes mensuales en Spotify. Guetta, titulado el mejor DJ del mundo en el ránking TOP100 de DJ Mag cuatro veces, también ha colaborado con las mayores estrellas del mundo, como Rihanna, Justin Bieber, Black Eyed Peas, Shakira, Nicki Minaj y J Balvin, entre otros.

Ahora aterriza en el marco de O Gozo Festival que nació en 2023 con el apoyo de la Xunta a través de la Axencia de Turismo de Galicia. Más de 75.000 personas asistieron  a lo largo de este año a los conciertos de EdSheeran, Maná, Bomba Estéreo, Queens of the Stone Age,  Armin van Buuren, The Warning, Marsmello y Loreena McKennitt, entre otros.

Montse García. Santiago. La Voz de Galicia, sábado 21 de diciembre de 2024.

jueves, 9 de enero de 2025

Laurent Binet: "Perspectives"

Laurent Binet (Parí, 1972 ) es uno de los novelistas franceses más destacados. Después de tres proyectos ambiciosos, en torno al nazi Reinhard Heydrich (HHhH, 2011), que ganó varios premios, fue traducida a 35 idiomas y llevada al cine); un improbable asesinato de Roland Barthes (La séptima función del lenguaje, 2016); una conquista de Europa por los incas (Civilizaciones, 2020, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa); publica Perspectivas (también en Seix Barral), una novela policíaca con estructura epistolar en la que se pone en juego a grandes artistas como Miguel Ángel, Benvenuto Cellini o Giorgio Vasari.

-¿Por qué sitúa la novela en la Florencia de los Médicis, en 1557?

-Quería profundizar en el Renacimiento y, sobre todo, en su corazón, que fue Florencia, y también tenía ganas de hacer una novela policíaca clásica, con un asesinato, un investigador,  una trama, varios sospechosos y un culpable, al estilo de Agatha Christie. Elegí como investigador a Giorgio Vasari, que me pareció ideal, porque además de ser pintor y arquitecto, era historiador del arte y el inventor del concepto de Renacimiento. Su labor consistía en ser observador, que es una característica clave de un investigador. Por eso situé la novela en ese año.

-Luego eligió como víctima al pintor manierista Pontormo.

-Buscaba personas que hubieran muerto cuando Vasari trabajaba en Florencia y ese pintor me pareció interesante porque era como el doble maldito de Miguel Ángel. La víctima tenía que ser contemporánea de Vasari y por ello no elegí el período de apogeo del Renacimiento sino el tardío, con la Contrarreforma, el Concilio de Trento, el retorno del orden moral, lo que proporcionaba un ambiente novelesco muy interesante. Fue una época negra. La censura era sorprendente, hasta el punto que se quisiera destruir la Capilla Sixtina o se taparan los desnudos retocando los cuadros para esconder el sexo. Pintar encima de lo que pintó Miguel Ángel es una aberración peor incluso que querer reescribir los libros de Roald Dahl, como pasa ahora.

-El título "Perspectives", que en el original  francés lleva la "s" entre paréntesis, tendría un significado doble: se refiere a la perspectiva como técnica y también  a las diferentes perspectivas que muestra en la novela sobre el asesinato. ¿Es así?

-Sí, exactamente es así. Puse ese paréntesis porque la novela remitía a ese doble sentido, la perspectiva pictórica y la multiplicidad de puntos de vista de los personajes que se expresa a través de cartas.

-¿Por qué eligió una estructura epistolar para una novela policíaca, lo que supone una novedad? 

-Primero, porque efectivamente me parecía  que era algo nuevo, me daba la sensación de que era el primero que lo hacía, aunque en realidad no es así, porque hay otras novelas policíacas epistolares. También porque me permitía colocar al lector en la posición de investigador, al que se le exponen una serie de pruebas y se coloca en alerta porque tiene  que enfrentar a gente que miente o se contradice. El estado de ánimo del lector de una novela policíaca tiene que ser prácticamente la paranoia, desconfiar de todo, no confiar en nadie, todos tienen algo que ocultar y uno de ellos es el asesino. Esta forma  se adapta  perfectamente al juego del gato y el ratón, que me encanta...

Enrique Clemente. La Voz de Galicia, martes, 3 de diciembre de 2024.

miércoles, 8 de enero de 2025

Dana Thomas

Dana Thomas. (Foto: Nick Gregan)

Nos citamos en París, donde reside desde hace tres décadas, con esta periodista y escritora estadounidense, una de las pocas analistas de la industria de la moda en el mundo. Conversamos sobre la lucha entre el negocio y el arte, la moda rápida, cómo la covid-19 ha aupado a los ultrarricos y la pena que le da que las librerías de Saint Germain hoy sean tiendas de lujo.

El cielo de París, rácano por naturaleza con sus habitantes, no ofrece esta tarde mucho más que nubes y lluvia,  un dato escasamente relevante en una ciudad done el sol aparecerá durante el mes de noviembre solo 10 horas. El bulevar Saint-Germain, quizá eso sea más importante para la historia, es hoy un sendero de tiendas de lujo y moda que ocupan los viejos locales donde antes hubo librerías. Y el Café de Flore, sempiterno templo de la contemplación y de la conversación parisiense, se ha convertido en una suerte de museo para turistas curiosos dispuestos a pagar nueve euros por un café. No todo está siempre perdido, porque arriba, en la última esquina del local, donde suele reunirse el jurado del premio literario que cada año otorga el Flore, queda una mesa libre junto a la del fabuloso actor Fabrice Luchini, que a juzgar por cómo bromea con el camarero, debe pasar aquí más horas que en su casa.

Dana Thomas (Washington, 60 años) aparece unos minutos después. Impecable, blazer azul marino y fular, es inevitable pensar cómo se va a vestir uno para entrevistarla. La periodista y escritora estadounidense, pide una infusión de verbena, mira el reloj y advierte que no podrá estar  más de 30 minutos. Una entrevista exprés, esa es la paradoja, a la gran crítica de los modos urgentes de la fabricación y consumo. Thomas ha escrito tres libros (Deluxe, Fashionopolis y Dioses y reyes, todos ellos editados en España por Superflua) que trazan el auge y la caída de la industria de la moda : desde los años del expansión del lujo, al momento cumbre de la creatividad con figuras como John Galliano y Alexander McQueen, hasta la democratización del mismo lujo, convertido en una forma de explotación humana y medioambiental. ¿Nos vamos al garete? No del todo, todavía hay esperanza, anuncia mientras posa para la fotógrafa con una profesionalidad que invoca otras épocas de su vida.

- Se notan sus años de modelo.

-Sí y eso no lo sabe tanta gente. Fue cuando tenía unos 18 años. De hecho, la primera vez que vine a París fue para trabajar como modelo. Luego volví cuando me casé y he pasado aquí 32 años.

-Conoce bien los dos lados de la moda.

-Fue un trabajo que hice durante tres años con la agencia Elite en Nueva York. Lo hice cuando era adolescente, y me mandaron durante tres años a París. Gané dinero para pagarme los estudios de Periodismo. Mi sueño era convertirme en corresponsal política en The Washington Post o de The New York Times. Y cuando estaba acabando la carrera, el Post me reclutó como ayudante en la sección de noticias nacionales. En esa época, eso consistía en responder al teléfono, llevar algún café... Pero estaba feliz. Imagine, era la época Woodward, Berstein... Un momento mágico.

- ¿Y cómo pasó a la moda?

- Nina Hyde, la jefa de esa sección, supo que había una antigua modelo en el periódico y que hablaba italiano y francés. Necesitaba una asistente para el verano y me fui a trabajar con ella. Me di cuenta de que había aprendido cosas valiosas haciendo de modelo, no era solo dinero. Conocía a la gente, a las marcas... Vivía en Milán cuando Armani y Versace explotaron. Había visto ese mundo por dentro, y eso tenía mucho valor para el periodismo.

- Washington no es precisamente la capital de la moda. 

-¡No! En esa época, cuando se escribía de algo que sucedía ahí, solo era para hablar del vestuario de la primera dama: Nancy Reagan o Barbara Bush. Pero empecé a seguir la moda como lo había hecho siempre Nina. Ben Bradlee era todavía el director del periódico y me dejaron contarlo como un asunto político, económico, de antropología social. No solo analizando la altura de los tacones o los colores. Era algo más profundo. Y entonces me mudé a París porque conocí a ese hombre francés y atractivo en la boda de unos amigos.

-¿Y que se encontró?

- Era el momento en el que el señor Arnault estaba transformando la moda, el cambio de las pequeñas casas familiares de lujo gestionadas por sus fundadores. Él iba a globalizar el lujo. Eran los años noventa, y me di cuenta  de que había un montón de asuntos a explorar en ese mundo y comencé a seguirlo por artículo para el Post y luego para Newsweek. Más tarde, al principio  de la década del 2000, la semana antes del 11 de septiembre, decidí escribir algo más importante sobre todo ese fenómeno y se convirtió en mi primer libro, Deluxe. 

-Salió en 2007, justo un año antes de la gran crisis global.

-Mucha gente me dijo que había sido una premonición. Pero estaba claro que la manera en que la gente compraba el lujo, de forma masiva y compulsiva, era un síntoma de algo. Era imposible que continuara así. (...)

-Si seguimos la línea de puntos que une sus tres libros, llegamos a la conclusión de que el lujo y la moda se han comportado como Satanás.

Sí... Pero hay esperanza. Hay mucha gente que quiere hacer las cosas diferentes, de forma correcta, más simples, con materiales saludables, orgánicos. Producir menos, pensar de manera más global. El slow fashion es un movimiento importante.

martes, 7 de enero de 2025

El British Museum muestra al Picasso grabador

Retrato de Dora Maar. British Museum
Picasso creó más de 2.400 grabados. Desde sus primeros años como artista en París hasta su vejez en el sur de Francia, el grabado le brindó la oportunidad de desplegar todas sus ideas, contar historias y embarcarse en nuevas aventuras creativas. Una exposición en el Britihs Museum, Picasso, grabador, que se puede ver hasta el 30 de marzo, reúne casi un centenar de piezas que ilustran esta faceta.

La muestra ofrece un recorrido de la vida de Picasso a través de su arte, incluidas sus borrascosas relaciones con las mujeres y su trabajo con impresores, editores y otros artistas. La exhibición repasa las diferentes técnicas empleadas y sus cambiantes enfoques. "La gente está más familiarizada con sus pinturas. Queríamos mostrar que el grabado es un área creativa realmente importante de su trabajo y que logró grandes cosas en este campo", asegura la comisaria, Catherine Daunt, especialista de grabados del British Museum.

La exposición que incluye obras realizadas desde 1904 , tras la llegada de Picasso a París, hasta 1971, es la más grande dedicada por el centro británico al artista, con 97 de los 533 grabados que posee. La exhibición reúne piezas creadas a inicios del siglo XX, antes y después de la revolucionaria Las señoritas de Avignon (1907), que despejó el camino al cubismo. También incluye un grupo de grabados de la Suite Vollard, una serie de 100 aguafuertes realizados en la década de 1930 y que revela la influencia del arte clásico, al tiempo que refleja su tormentosa vida personal.

Desde 1930 hasta 1936, Picasso alumbró una serie de 97 grabados en cobre, que vendió en 1937  a Ambroise Vollard, junto con tres retratos de este. En contrapartida, Picasso recibió algunas obras que ambicionaba para su colección privada. Al principio tenía la intención de hacer más retratos de Vollard, pero esto no fue posible debido a la edad avanzada  del marchante, quien ya tenía 70 años. En esa Suite Vollard, hay referencias a la Guerra Civil española, como el aguafuerte El sueño y mentira de Franco. 

Las temáticas incluyen el circo, los toros, el amor y el sexo, y las interrelaciones de Picasso con artistas del pasado. La exposición termina con una selección de la Suite 347, llamada así pr el número de grabados de la serie, que Picasso completó a los 86 años en 1968, en un brillante estallido de creatividad tardía. "Más adelante vemos su interés por la litografía y el grabado en linóleo, y finalmente los grabados que hizo cuando estaba al final de su vida, cuando pensaba en su legado, así que vemos muchos elementos  diferentes de Picasso en esta exposición" señala Daunt.

Sin experiencia ni preparación, Picasso acometió su primer grabado, El zurdo, en 1899, cuando tenía 17 años, y que muestra un picador. En 1904 realizó el aguafuerte La comida frugal, que abre la exposición y se considera una obra maestra de su primera etapa. Los grabados de la Suite 156, creados en planchas de cobre entre 1970 y 1972, representan una suerte  de testamento del artista , casi nonagenario y denotan influencia de maestros como Rembrandt, Degas, Goya, Murillo y Delacroix. La suite da cuenta de la experimentación técnica que caracterizaba al pintor, desde el uso básico del ácido hasta sofisticadas aguas tintas con resinas o azúcar. "Sus grabados son como un diario personal, ya que siempre incluyó elementos de su propia vida. Vemos a las personas que significaron mucho para él, a sus esposas y amantes. Son un reflejo de sus emociones , vivencias , de los artistas que lo inspiraron. Fue un grabador muy creativo", aduce Daunt.

A. Paniagua. Madrid. La Voz de Galicia, lunes 11 de noviembre del 2024.

lunes, 6 de enero de 2025

"Las hijas del califato"

La película Las hijas del califato aborda un caso real de jóvenes captadas por el Estado Islámico para engendrar hijos y consolidar su siniestro proyecto. Y lo hace a partir de un testimonio principal al que la directora y su coguionista dieron forma, e incorporaron los de otras mujeres. Hablando en plata, se trata de verdaderas granjas humanas, por muy duro que suene decirlo así. Aunque convencidas de un servicio al ideal yihadista, buena parte de estas jóvenes se encontraron allí con algo que no aguardaban ; cierto es que , años después, algunas todavía se niegan a abandonar Siria, aferradas a su fanatismo. Ópera prima de la realizadora alemana Mareike Engelhardt, las hijas del califato se suma a otras ficciones  y documentales que han ido surgiendo en tiempos recientes.

El eje de la trama es la terrible Madame, responsable de una de las casas de mujeres en Raqa en la que se prepara a las recién llegadas para ser entregadas a los combatientes. Una de ellas, Jessica, parisina, emocionalmente inestable, pasa a ser su protegida y colaboradora, lo que quizá derive en una dirección imprevista. Actualmente en busca y captura, la gobernanta sigue oculta en la órbita del Estado Islámico.

Lo que cuenta el filme no pilla al espectador desprevenido, vista la mucha información  que existe  y con la ONU interviniendo para tratar de solucionar el problema de la nacionalización  de aquellas víctimas que desean regresar con sus criaturas a su realidad anterior. Es interesante el torrente de verismo desprendido por las imágenes, grabadas en un ambiente tétrico, con planos cortos para acentuar el el dramatismo. El guión opta por centrar el foco tanto en el trastorno fanático de quienes lideraban tamaña salvajada como en la inutilidad de este perverso programa  de absoluta degradación femenina, que somete a sus víctimas a una violenta cosificación. 

Nada sabemos del proceso de captación y propaganda, de las complicidades generadas hasta llegar a Raqa, sin levantar sospechas en territorio occidental, pues había mujeres procedentes de diversos países, Estados Unidos entre ellos. Aunque tal aporte habría redondeado esta crónica de la infamia, la elección de la autora -al fijar preferentemente su mirada en la interrelación de las recluidas- da a la película ese tono de espeluznante retrato de un universo que mantiene su vigencia ahora como otro modus operandi .

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, jueves 19 de diciembre de 2024.

domingo, 5 de enero de 2025

La áspera verdad de un niño

Pocas veces la soledad infantil, el estupor y la desesperanza humanas ante los grandes sucesos históricos  se han expresado en forma de palabras tan verdaderas y a la vez tan ásperas como en la novela Tanguy publicada por el escritor francoespañol Michel del Castillo, que acaba de morir en Sens, al sur de París, a los 91 años. 

Nacido en Madrid, la terrible historia de la vida del pequeño Michel es la de un niño abandonado expuesto al dolor y al asombro de lo que le toca vivir. Su padre, Michel Janicot, un rico propietario francés, deja a su mujer justo antes de iniciarse la guerra civil española. Su madre, Cándida Isabel del Castillo, escritora y periodista  de muy buena posición económica y dirigente política comunista que protagoniza turbias actividades revolucionarias, se ve obligada a exiliarse en Francia con su hijo después de la guerra. Internados los dos en un campo de refugiados, en el trágico París de 1942 no ve otra opción para salvar su propia vida que dejarlo al negro vaivén de la historia.

Con 10 años, el niño es deportado, solo, al campo de concentración de Mauthausen, donde permanece hasta su liberación en 1945. Repatriado en España por la Cruz Roja, y considerado huérfano, Michel del Castillo es internado de nuevo, esta vez en el Asilo Durán de Barcelona, un tenebroso reformatorio religioso para chicos en el que padece todo tipo de violencias, castigos y humillaciones. Desesperado, enfermo, casi despersonalizado, superando tendencias suicidas, consigue huir y malvive durante un tiempo trabajando en fábricas  de cemento cerca del puerto de Barcelona. 

Tras varios intentos de recuperar tanto a su padre y a su familia francesa como a su madre y a su famila española, todos incomprensiblamente frustrados, asume que nunca fue un niño querido. Él mismo dijo una vez que se consideraba como un desgraciado personaje de una novela de Dickens, y que debía afrontar definitiva e irremediablemente su destino en soledad.

En 1951, Michel del Castillo necesita escribir la novela que lleva dentro. En una miserable casa de huéspedes en Huesca, los primeros esbozos son en castellano, pero pronto se da cuenta de que su lengua literaria será ya para siempre, y únicamente, el francés. Tanguy se publica en París en 1957 con el subtítulo Historia de un niño de hoy. El protagonista alter ego del autor, es la inocente víctima de los conflictos que padece fatalmente sin llegar  nunca a comprenderlos. El lector de la novela no se sitúa dentro de la historia, sino dentro de la historia vista, percibida y quizás deformada por un niño, y esta mirada insólita es la gran aportación de Michel del Castillo.

Convencido de que toda guerra implica una suspensión de la moral, Tanguy parece contentarse constatando que el mal existe y que no sirve ni cuestionarlo ni denunciarlo. El novelista no se considera un testimonio porque "atravesé las guerras cegado, ausente para mí mismo", dejándome llevar por la corriente".

Y escribe, siguiendo las lecciones de sus amados Dostoievski y Unamuno: "Contrariamente a lo que se dice tan a menudo, no creo que la literatura sirva como consolación de nada, más bien es al revés: cuanto más se escribe más aumenta el dolor".

Tanguy se publicó en España en 1959, pero muy recortada por la censura. No se reeditó completa hasta 1999 y se tradujo también al catalán, con un prólogo de Manuel Vázquez Montalbán, quien, junto al crítico Joan de Sagarra, acogieron afectuosamente a Michel del Castillo e intentaron , en vano, una última reconciliación con Barcelona, una de las ciudades en las que más sufrió. "Je n'aime pas L'Espagne, je déteste les Espagnols...", escribió en otra de sus múltiples novelas, muchas de ellas nuevas dolorosas revisitaciones al mismo nudo de la infancia.

Después de Tanguy, quizá la mejor es Calle de los Archivos, pero su trayectoria académica, los premios literarios, las adaptaciones teatrales y cinematográficas dan buena prueba de cómo el "patetismo veraz" de Del Castillo llegó a conquistar a miles de lectores.

Mucho tiempo antes del auge de la literatura testimonial y de las sucesivas modas de la autoficción,  Michel del Castillo ya supo construir una posición moral para afrontar su doloroso pasado, superar todos sus demonios familiares y pasar cuentas tanto con España como con Francia. Hasta darse cuenta de que la única forma de recordar el "campo de ruinas" que fue su infancia y de proyectarse con una identidad propia en la vida adulta era levantando el edificio de la literatura.

Xavier Pla. El País, viernes 20 de diciembre de 2024.

domingo, 22 de diciembre de 2024

Notre Dame, catedral de la música occidental

Órgano de la catedral de Notre Dame.

La primera misa solemne en la catedral de Notre Dame en más de cinco años se celebrará el domingo. Con ello reanudará el culto tra el fatídico incendio sufrido en 2019. Notre Dame de París es todo un símbolo cultural y religioso para Occidente. Su arquitectura, su leyenda y todo cuanto representa la convierten en un icono de nuestra historia. Pero lo que probablemente sea menos conocido es la trascendental importancia que tuvo para la música este lugar privilegiado a orillas del Sena. La Escuela de Notre Dame resulta fundamental para entender la historia de la música occidental. Allí, precisamente, en el siglo XII, nació lo que pasaría ser la principal característica de nuestra música: la polifonía, la composición a varias voces de una pieza musical. De hecho podríamos decir que los cuartetos de cuerda  de Shosthakóvich, la Novena sinfonía de Bethoven, el Réquiem de Mozart o las cantatas de Bach no existirían si antes no hubieran surgido en Notre Dame, en aquellos oscuros años de la Edad Media, maestros como Leonín o Perotín, que por primera vez en la historia concibieron música escrita a dos, tres y cuatro voces, dando lugar a la polifonía.

Durante siglos, la música, destinada principalmente al culto divino, había sido monódica. Pero en Notre Dame, Magister Perotinus Magnus compuso piezas como Viderunt omnes y Sederunt principes a cuatro voces. Esto debió causar auténtico estupor o admiración entre quienes lo escucharon  por primera vez, a finales del siglo XII. Y esta nueva música rápidamente se extendió por todas las iglesias, llegando a Escocia, Alemania o Castilla. De hecho en España hay muchos ejemplos de la música de la Escuela de Notre Dame, en el Códice de Las Huelgas en Burgos; el Códice de Madrid, de la Biblioteca Nacional, o en le monasterio de Silos.

También está en España el Códice Calixtino de Santiago de Compostela, la que es considerad como la primera obra polifónica de la historia. Se trata de Congaudeant catholici, a tres voces. Está datada en 1163, justo cuando Maurice de Sully colocaba la primera piedra de la catedral de Notre Dame, Se sabe que en aquella época en París había un cantor llamado Magister Albertus. Precisamente la rúbrica que firma ese Congaudeant catholici del Codex Calixtinus es Magister Albertus Parisiensis.

Las principales fuentes  musicales de Notre Dame, afortunadamente no se encontraban en la catedral cuando sufrió el aparatoso incendio de hace cinco años, sino que estaban custodiadas en Alemania, Italia y España: Wolfenbüttel, Florencia y Madrid. En bibliotecas de estas ciudades se encuentran las obras a dos, a tres y cuatro voces escritas por Magister Leoninus y Magister Perotinus Magnus de las que hablan las fuentes.

Todo lo que sabemos sobre Leonín y Perotín nos ha llegado por un documento conservado en la British Library, en el cual un monje inglés que había estudiado en Notre Dame hace balance de lo allí aprendido. Este manuscrito es conocido como Anónimo IV y ha sido estudiado, transcrito y traducido por el profesor Juan Carlos Asensio, una de las principales autoridades en la materia. Reza el documento: "Leonín era, según dicen, un excelente organista (compositor de organa), que hizo el gran libro de Organum para el gradual y el antifonario con el fin de realzar el oficio divino. Estuvo en uso hasta la época de Perotín (...) Este maestro Perotín hizo los mejores quadrupla (organa a cuatro voces) como Viderunt y Sederunt, con abundancia de colores de naturaleza musical (...) El libro o los libros del maestro Perotín estuvieron en uso hasta la época del maestro Roberto de Sabilon y en el coro de la catedral de París de la Bendita Virgen desde su época hasta hoy".

sábado, 21 de diciembre de 2024

Premio a tres quesos gallegos en Francia

Chelo López trabajando en su quesería  O Páramo. (Foto: Óscar Cela)

El queso gallego sigue conquistando premios fuera de la comunidad. El caso más reciente es el de tres queserías que han logrado medalla en el certamen internacional de Lyon, cuya edición de este año tuvo lugar en días pasados. El balance es de dos medallas de oro y una de plata por quesos de leche de vaca.

Quintián con sede no Páramo, y Galmesán, cuyas instalaciones están en Arzúa, se hicieron con sendas medallas de oro, en tanto que Feijoo, que sería montada en Celanova, consiguió la de plata. El oro de Quintián, que ya logró ese galardón en 2023, corresponde al queso Mourelo, elaborado con pasta prensada semicocida con una maduración que oscila entre tres y seis meses. El oro de Galmesán llegó por un queso de igual nombre que la factoría, fabricado con pasta prensada cocida y sometido a más de doce meses de maduración antes de salir al mercado.

Más breve entre 14 y 30 días, es la maduración de Longa Noite, nombre del producto presentado al certamen por la quesería ourensana. En este caso, se trata de un queso fabricado con pasta blanda y corteza florida. En el certamen participaron unos 2.500 quesos, elaborados en diferentes países, y unos 600 catadores.

Chelo López -que con su marido, Julio López, puso en marcha la quesería en O Páramo- admitió ayer el "motivo de orgullo" que suponía este segundo oro: "Xa gañei o óscar do queixo dúas veces", manifestó.

Xosé María Palacios. Lugo. La Voz de Galicia, jueves 5 de diciembre de 2024.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Una vida adjudicando 'balenciagas' y 'gallianos'

El vestido de  Christian Dior que lució Liz Taylor para recoger su 
primer Oscar. (Daniel Leal/AFP)

Cada día a las siete de la mañana, Kerry Taylor abre su correo para leer los emails que le llegan de todos los rincones del mundo ofreciéndole ropa antigua. "La mayoría de las veces no tiene demasiado valor", explica esta británica de 62 años, propietaria de la casa de subastas que lleva su nombre. "Pero en ocasiones  me encuentro con algo muy especial y salto de la cama para responder enseguida". A lo largo  de sus 45 años como experta en subastas de moda, ha vendido piezas propiedad de Lady Di -como el vestido negro con el que bailó con John Travolta en la Casa Blanca en 1985-, Ava Gardner, Kate Middleton o Audrey Hepburn, además de prendas que fueron clave en la imagen de artistas como Madonna, Björk o Amy Winehouse. Medio historiadora, medio detective, tiene el don de descubrir tesoros  en los lugares más insospechados. Como muestra un vestido de Christian Dior que llevó Elizabeth Taylor para recoger su Oscar a la mejor actriz en 1961, que apareció en una vieja maleta en Londres y terminó vendiéndose por unos 300.000 euros; o unos diseños de Madeleine Vionnet sin etiqueta que encontró enrollados en plástico. (...)

Kerry Taylor en su casa de subastas especializada en moda vintage.
(Foto: Jonathan Player)

Taylor creció en la granja de su padre y su primer contacto con la moda vino gracias a las películas de Hollywood en blanco y negro. Empezó a trabajar en Sotheby´s, y con apenas 21 años se convirtió en la directora y rematadora más joven de la casa de subastas. Cuando en 2003 esta firma cerró su división de moda, se vio sin trabajo siendo madre soltera de dos hijos y con una hipoteca. "Primero entré en pánico, luego le pregunté a mis exjefes si me podía quedar con el negocio que ellos no querían. Accedieron y desde entonces no he mirado atrás", cuenta. Hoy, Kerry Taylor Auctions, con sede en el sur de Londres, organiza unas seis ventas al año (aunque durante 2024 ha montado 11 en Londres y 4 en París), gestionadas por un equipo de cuatro personas, entre las que se encuentra su hijo Alex. (...)

"Es muy interesante que la reina Letizia haya elegido un balenciaga vintage para su retrato  de Annie Leibovitz. Tenemos un maravilloso vestido de gala rosa de Balenciaga alta costura 1955, perfecto para quienes busquen algo digno de la realeza". Su buen ojo y la repercusión mediática de sus subastas han contribuido a la actual popularidad de la moda vintage.(...)

Taylor admite que la inestable situación económica mundial no afecta a sus ganancias, que siguen batiendo récords. "¿Puedo decir una cosa? Los ricos siempre son ricos, no importa el estado de la economía", sentencia. "A pesar de todo, seguimos representando una buena relación calidad-precio. Una chaqueta de Chanel aburrida comprada en tienda cuesta 10.000 euros, y yo vendo un traje de Chanel alta costura por 1.000. El prêt-à-porter es hoy muy aburrido y sus precios son una locura. ¡Hacen que mis ventas se vean baratas! Su espíritu comercial no le impide dar pistas para aquellos que empiezan: "Recomiendo invertir en Pierre Balmain, era muy buen diseñador y aún es asequible. También sugiero Givenchy, y las piezas menos barrocas de Saint-Laurent". ¿No le tienta construir su propia colección de moda? "Nunca pujo en contra de mis clientes, eso es tabú. Además, no hago más que trabajar  y nunca voy a ningún sitio. Alguna vez me hago con algún vestido de la década de los cincuenta de una tienda vintage para llevarlo en el trabajo, pero en general me paso el día en vaqueros y botas de agua en mi jardín".

Brenda Otero. Londres. El País, lunes 9 de diciembre de 2024.

jueves, 19 de diciembre de 2024

"De la vida mía"

Miquel Barceló.

De la vida mía (Galaxia Gutenberg) es un libro lleno de vida y también lleno de obra: entre sus páginas se encuentran no solo fotos biográficas ("mi madre y yo"), sino también pinturas, garabatos, apuntes y muchos cuadernos de artista, ese lugar donde las ideas se van sedimentando hasta convertirse en arte, o donde ya son arte directamente. Una biografía que es como la vida misma, que no es prosa, sino retazos y explosiones. Es la vida, una parte de la vida, del artista Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 67 años), que ayer compareció en la Fundación Ortega-Marañón  acompañado de Joan Tarrida, director de Galaxia Gutenberg: "Es un encargo que tiene más de 20 años. Pero hace veinte años no me apetecí nada contar mi vida".

Ahora se ha decidido. En un viaje a Japón comenzó  a ordenar fotos y a escribir en francés: "Me da una impunidad absoluta. En catalán y en castellano, pronto me doy cuenta de que es una mierda. En francés me lo perdono", afirma. Y siguió escribiendo. Le salió un libro de una honestidad brutal, alimentado de las charlas con Colette Fellous, editora para Mercure de France. "Tiene más que ver con una fotonovela que con otra cosa. Bueno, también se parece a un cuadro, porque hay muchas capas de vida, de correcciones", asegura.

El periódico francés Le Monde ha dicho que no se leído nada así de un artista desde Delacroix. Otras biografías de artista también le influyeron, como la De Tapies, que Barceló leyó hace cuarenta años y de la que recordaba el retrato del padre. La madre de Barceló falleció hace unos meses, y las figuras paternas están muy presentes en la obra, como los peces y los perros de su vida. Desde los setenta se implica con los grupos  de defensa del medio ambiente. Vive rodeado de animales y de poetas por eso habla de Paul Verlaine, de Edison Simons, que fue su amigo en París,  y de muchos libros, porque vive rodeado de cuadros y libros: "Como los poetas tienen poco público y venden pocos libros, está bien promocionarlos. Los poetas han cambiado más mi vida que la gente famosa".

Entiende que admiremos a artistas que en su vida personal fueron seres deleznables. Nunca se ha sentido presionado por la cancelación. "Ya tengo suficientes problemas con mi trabajo: los pintores vivimos de la incorrección. Como dicen que la pintura ha muerto, ya puedes hacer lo que quieras", defiende. Ahora trabaja en el encargo de tres tapices de la catedral de Notre Dame, en París. Representará temas del Antiguo Testamento. Aunque Barceló ha viajado mucho, aunque dedique mucho de su libro a sus experiencias en África, en Malí, en el País de los Dogones, aún trabaja a 12 kilómetros de donde empezó a pintar, en Mallorca.

Reivindica el error, porque pintar es equivocarse, porque se pinta lo que se quiere, no lo que se puede. Y también el autorretrato y la autobiografía que presenta. Desde que empezó tendió a pintarse a sí mismo. "Pintarme sucio y confundido con un pincel me parecía pintable. Pintar a una señora desnuda en un sillón me parecía una impostura".

Sergio C. Fanjul. El País, viernes 15 de noviembre de 2024.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

"Bérénice". Un instante extraordinario de Isabelle Huppert

Isabel Huppert en una escena de Bérénice. (Foto: Jean Michel Blasco)

Magnetismo, misterio, fascinación. Todo eso que desprende Isabelle Huppert en una pantalla de cine se amplifica cuando aparece sobre un escenario. La actriz francesa se materializó en carne y hueso el fin de semana en el teatro municipal de Girona para representar Bérénice, una versión libérrima del clásico del dramaturgo Jean Racine, maestro del clasicismo francés, concebida y dirigida por el italiano Romeo Castellucci, en dos funciones programadas por el festival Temporada Alta. Con el patio de butacas a reventar en la sesión del sábado y el público conteniendo la respiración cada vez que la diva pisaba las tablas, Huppert sirvió algunos instantes extraordinarios, de esos que quedan enmarcados en la memoria.

Sobre todo los diez últimos minutos del espectáculo, durante los cuales la intérprete entra en una afasia que apenas le permite tartamudear. Ahí es donde vemos la tragedia de su personaje. "Cuando se pierde el lenguaje emerge la conmoción en el cuerpo", explicaba en un encuentro previo por videollamada con la prensa española Castellucci, que en esta ocasión no pudo desplazarse a Girona.

Esta Bérénice, estrenada el pasado marzo en París y ahora en gira por Europa, dista mucho del texto que Racine escribió en 1670, basado en la trágica historia de amor entre la reina judía que da nombre a la obra y el romano Tito que tuvo que abandonarla cuando se convirtió en emperador  en el año 79  porque ella era extranjera. 

El director italiano ha convertido la obra en un monólogo a la medida de Huppert y ha prescindido de toda acción. En realidad, observa Castellucci, "los tres personajes principales (Bérénice, Tito y Antíoco, enamorado de la protagonista) hablan pero no se comunican. Son tres islas. No sucede nada. Y el antagonista no es Tito, sino Roma. Es el Estado el que impide el amor". Por eso en esta adaptación aparecen los tres, pero solo habla ella. Los otros dos entran a escena para representar de manera muda la coronación de Tito, acompañados de una decena de figurantes que hacen de senadores.

No podía esperarse otra cosa  de Castellucci, cuyos espectáculos nunca discurren  por los carriles tradicionales  de la representación escénica, sino que se colocan en un cruce donde confluyen la performance, la instalación visual o sonora y las artes plásticas. Su trabajo rompe las reglas de la lógica y nunca es previsible. Es lo que lo ha convertido en un director de culto en todo el mundo.

Tampoco se esperaba de Isabelle Huppert un trabajo convencional. A sus 71 años, la estrella francesa ya solo escoge proyectos teatrales que le supongan un reto artístico, generalmente dirigidos por popes de la escena internacional (Castellucci, Bob Wilson, Ivo van Hove) y casi siempre  con el objetivo de explorar personajes  situados  en el ímite de la razón y la locura. En Bérénice asistimos al relato de una mujer al borde del colapso. "Es como caminar sobre una fina capa de hielo bajo la cual hay un abismo", en palabras del director Castellucci.

Nadie mejor que Huppert para encarnar ese estado, Pero no se trata de la típica indagación psicológica: el abismo se expresa a través del cuerpo, la voz, la escenografía y los sonidos diseñados por el músico Scott Gibbons, que tienen tanto protagonismo como la propia Bérénice. Lo cierto es que el espacio escénico es una especie de ente orgánico. Casi se le siente respirar. Está poblado de objetos con vida propia, algunos tan extemporáneos como un radiador, una lavadora, un balón de baloncesto, unas barras metálicas móviles. No es fácil captar su simbología y por eso el espectáculo resulta por momentos frustrante. Es mejor dejarse arrastrar por la pura experiencia estética.

Durante casi toda la función, vemos a la protagonista difuminada tras un telón de gasa y envuelta en una neblina. También eso produce cierta frustración y frialdad.

Pero finalmente, cuando la tragedia se ha consumado, se produce el colapso. La neblina desparece, el telón se levanta y el rostro de la actriz se percibe por fin nítido. Es un golpe teatral maestro: es el instante en que el cuerpo sustituye ala lenguaje y ella empieza a tartamudear. Después, en silencio, fija los ojos en el público durante unos minutos. Sostener desde el patio de butacas esa mirada de Isabelle Huppert vale por cien horas de teatro.

Raquel Vidales. El País, lunes 25 de noviembre de 2024.

martes, 17 de diciembre de 2024

Miradas cruzadas

Chantal Akerma

Hay dos buenas exposiciones en el Jeu de Paume que estarán hasta enero: la dedicada a la cineasta Chantal Akerman y la dedicada a la fotógrafa americana Tina Barney.

En la encrucijada del cine. el arte y la escritura, la voz de Chantal Akerman (1950-2015) nunca ha resonado tanto como hoy. Su sensibilidad autodidacta la llevó a abordar directamente temas de intimidad, soledad, duelo e injusticia social, así como el patrimonio familiar y las huellas de la historia en el paisaje. Así lo reveló su primer cortometraje, Saute ma ville, (1968-1970), que la artista rodó en Bruselas, su ciudad natal, con solo 18 años. Pronto, en Nueva Yotk, a principios de los años 1970 se involucró el círculo de cineastas underground y experimentales, de quienes conservó el enfoque contemplativo, a través de la cámara, del espacio físico y temporal. De regreso a Europa, dirigió un primer largo metraje de resonancias muy personales, Je, tu, il, elle (1974). Al año siguiente dirigió a Delphine Seyrig-(una actriz que fue su amiga y colaboradora hasta su desaparición) e, n Jeanne Dielman , 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles, una película acogida hoy como una obra maestra de la causa feminista que encabeza la lista del British Cinema Institute de los últimos diez años de las mejores películas de todos los tiempos, cosa que para muchos críticos y periodistas, ha sido un acto poco menos que merecedor  del excomunión y el patíbulo, algo que es tan absurdo como el mismo concepto  de hacer listas de las mejores películas de todos los tiempos.

A la entrada de la exposición hay tosa una declaración de intenciones: un fragmento de la película L'enfant aimé (1971) donde una joven actriz desnuda ante el espejo, va enumerando todo lo que no le gusta de su cuerpo. Me gustó ver esta imagen un domingo, cuando la sala está llena de familias y madres con chicas adolescentes. Me gustó escuchar los comentarios de las madres y las chicas:"¿Por qué dice que tiene el culo gordo  si no lo tiene? ¿Y celulitis tampoco tiene? ¿Ni barriga?" Creo que Chantal Ackerman  hubiera estado contenta de ver que, más de cincuenta años  después de haber rodado estas imágenes, todavía resuenan en las miradas y en el espíritu  de espectadores de ahora mismo.

La otra expo del Jeu de Paume es la de Tina Barney. Nacida en 1945, comenzó a fotografiar a sus familiares y amigos a finales de los años setenta. Gran observadora de los rituales familiares, está particularmente  interesada en las relaciones entre generaciones en el contexto doméstico. Sus coloridos retratos, a menudo grupales y de gran formato, que a primera vista parecen instantáneas familiares, están en su mayor parte cuidadosamente escenificados por la artista con miembros de la alta sociedad norteamericana, a la que ella misma pertenecía: cenas en el club de polo, mecenas con sus obras de arte, casas paradisiacas con servicio doméstico uniformado... Una imagen destaca  entre todas: la de una adolescente con una serpiente en las manos, probablemente su mascota, rodeada de las miradas untosas de su familia. Esa serpiente aparentemente domesticada, que en cualquier momento puede rebelarse, es el vínculo secreto que une a las dos exposiciones. las dos miradas.

Isabel Coixet. XLSemanal,1 diciembre de 2024.

lunes, 16 de diciembre de 2024

"Dahomey". Las estatuas también hablan

Con su estimulante ópera prima, Atlantique (2019), la joven cineasta franco-senegalesa Mati Diop (París, 1982), dio cuenta de una habilidad singular  para imbricar el drama social con el relato fantástico. En aquel híbrido de documental observacional e historia de fantasmas, Diop  se adentró en la cruda realidad  de los trabajadores de la construcción en Dakar, convirtiendo a algunos de ellos en figuras espectrales que volvían de entre los muertos para reclamar una dignidad perdida a manos del capitalismo salvaje. Ahora en Dahomey -ganadora del Oso de Oro de la pasada Berlinale-, Diop vuelve a situarse  entre el documento y la ficción para ofrecer una crónica de la repatriación a Benín  de 26 tesoros  escultóricos  que fueron saqueados en 1892 por las tropas francesas. Como se señala en los intertítulos que abren la película, "se terminan 130 años de cautividad", aunque a Diop le preocupan menos  los detalles de la herida imperialista  que la idea de la reconstrucción nacional.

A medio camino entre la antropología y la poesía, Dahomey invoca el recuerdo del cortometraje documental Las estatuas también mueren (1953), en el que Chris Marker y Alain Resnais denunciaron el impacto que el colonialismo y las películas museísticas tuvieron sobre el arte africano. Sin embargo la infausta radiografía histórica de Marker y Resnais se transforma, bajo la óptica contemporánea  de Diop en el retrato de un proyecto de restitución cultural. Este halo de esperanza llega encarnado por la estatua del rey Ghezo, una figura antropomorfa a la que Diop otorga, literalmente, una voz (en off ).

Así en un giro espectral que remite  al imaginario de Yo anduve con un zombi (1943) de Jacques Tourneur, el fantasma del monarca conduce al espectador  por un viaje de retorno a Benín. "¿Estoy en el lugar dónde debo estar?", se pregunta el rey Ghezo mientras un equipo de técnicos europeos y africanos lo acomoda en un nuevo trono, en su tierra natal. 

En un tono entre meditativo y lírico, Dahomey dedica gran parte de su metraje al esbozo de un escenario próximo a la utopía. Pero, cuando todo parece ya dicho, Diop introduce un sorprendente giro didáctico protagonizado por un grupo de jóvenes benineses. En un encuentro de tintes asamblearios -que podría haber filmado Ken Loach-, se intercambian impresiones sobre las piezas de arte. Para algunos, su retorno certifica un proceso en marcha  de emancipación nacional. Para otros, la decisión del gobierno francés  de devolver solo 16 de las más de 700 obras expoliadas  debe leerse como un gesto paternalista. En cualquier caso, más allá de la disparidad  de pareceres, la mera existencia  de esta cándida ágora juvenil pone de manifiesto  la determinación de un pueblo que reclama  autonomía y libertad.

Manu Yáñez. El Cultural 6-12-2024.

domingo, 15 de diciembre de 2024

Campanas de Notre Dame

Oscurecía rápidamente, y la noche envuelta en bruma se anunciabaa algo siniestra. Una noche de Eugenio Sue y sus Misteros de París. Yo venía del Collège de France de escuchar una conferencia. Al llegar al Quai de la Tournelle oí el chapoteo del Sena, mientras las luces de la Cité se filtraban entre la bruma. En algunas circunstancias, París tenía el aire de un puerto de mar. Entonces las campanas empezaron a tocar el Ángelus, tan cerca que retumbaban en las entrañas. Al terminar, la catedral emergió fugazmente de entre la niebla como un trasatlántico y volvió a desaparecer. Nunca antes había oído así las campanas de Notre Dame y no creo que vuelva a oírlas nunca de la misma manera. Y eso que eran las antiguas, que los expertos decían que sonaban tan mal. La campana es un objeto mágico, un instrumento en el punto de intersección entre la religión y la guerra y el dinero. A lo largo de la historia, una alquimia la ha transubstanciado muchas veces en cañón, en monedas, luego otra vez en campana...Aquellas campanas eran las que se habían hecho a partir de los cañones capturados en la guerra de Crimea, y que tenían nombres más de duquesa o de demimonde que de santa: Angelique-Françoise, Antoinette-Charlotte... Es cierto que eran disonantes y que, cuando hablaban a la vez, con sus acentos que la gente  decía que eran un poco rusos todavía, parecía que discutían. Luego las cambiaron por otras en 2012 y la gente echaba  de menos las antiguas con su cacafonía  y todo, porque eran el sonido del siglo XX en París.

Las nuevas campanas tenían un voz antigua, redonda, perfecta. En su fabricación se había seguido un método rescatado de los viejos recetarios de los campaneros medievales. Se trataba de hacer un ejercicio de purismo, una arqueología del sonido. Tenían que repicar como las campanas que hubiese tocado Quasimodo en la novela de Victor Hugo, de haber existido. Sainte Geneviève, Saint Denis, Maurice... Se fundieron en Villedieu-les-Poêles, donde la tradición  de golpear el metal es tan antigua que a sus habitantes les llaman les sourdins,  "los sorditos". Y si las campanas de antes podían tener un ligero acento ruso, habrá que suponer que estas pronunciaban la a y la e nasales, como hacen en Normandía. Son estas las campanas que colgaban de las torres de Notre Dame el día del incendio. En un momento determinado, los bomberos llegaron a temer que se descolgasen, como ocurría en el Gargantúa de Rabelais, destruyendo lo que quedaba del edificio en medio de un rebato apocalíptico. Pero soportaron la prueba con estoicismo. Tres de ellas, ha bastado con limpiarlas de hollín. Otras dos, dañadas por el calor, ha habido que repararlas y afinarlas otra vez. Se han hecho tres nuevas: Chiara, Carlos y la llamada Olímpica, que sonó durante los juegos de París junto a la pista de atletismo, saludando a los vencedores con su tedeum del triunfo deportivo (una nueva forma de fe). Y luego está la campana Emmanuel, la más antigua. Antes de la mecanización, hacían falta una docena de campaneros para tañerla. Fue la única superviviente de Notre Dame cuando la Revolución francesa fundió 100.000 campanas en toda Francia para los cañones de Valmy. Luego tocó para aquella diosa Razón que se inventó Robespierre. Dobló en la coronación de Napoleón, en el fin de la Gran Guerra y por la Liberación en el 44. Superviviente una vez más, su voz de barítono volvió a sonar ayer en la reapertura  de Notre Dame de París.

Miguel-Anxo Murado. La Voz de Galicia, domingo 8 de diciembre de 2024.

sábado, 14 de diciembre de 2024

Un espacio para la belleza, el desagravio y la reflexión

Saladearte figurativo en el FAMM.
(Jerome Kelagopian. FAMM)

El primer museo en Europa consagrado a mujeres artistas ha sido inaugurado este año en la localidad francesa de Mougins.

Durante gran parte de su vida, Frida Kalo llevó corses de escayola que la ayudaban a mantenerse erguida. Esos corpiños realzaban a una mujer dolida con el mundo que a menudo se sentía invisible, desnuda en su deseo. Quizás por ello los fue cubriendo de retazos de telas y pintando de colores. Hoy resisten como collages con corazones de yeso tallados, pájaros y tigres que parece que emitan mensajes ocultos. No es extraño, pues, que uno de ellos esté simbólicamente  colocado en una vitrina  en mitad el pasillo  de la segunda planta del Museo FAMM, iluminando la propia idea fundacional de un espacio inaugurado en Mougins (Francia) el pasado 24 de junio.

Inspirado en el National Museum of Women in the Arts de Washington, primer museo del mundo enteramente dedicado a las mujeres artistas, el FAMM (Mujeres del Museo de Mougins, nótese el juego de palabras: Mujer en francés es femme y se pronuncia famm) pretende ser su homólogo europeo. Los cuatro pisos abarcan los grandes movimientos del arte moderno desde finales del XIX hasta el arte contemporáneo y las nuevas tendencias del siglo XXI, ofreciendo ejemplos de impresionismo, cubismo, surrealismo o expresionismo abstracto. Si Berthe Morissot fue la gran relegada del impresionismo y María Blanchard del cubismo, qué decir de Elaine de Kooning, injustamente colocada en eun segundo plano a la sombra de su marido, uno de los popes del expresionismo abstracto, Willem de Kooning. La selección es asombrosa: Dora Maar, Niki de Saint Phalle, Sonia Delaunay, Lee Krasner, Louise Bourgeois, Leonora Carrington, Françoise Gilot, Marina Abramovic, Tracey Emin, Jenny Saville o Tatiana Trouvé.

El coleccionista Christian Levett es el ideólogo de un proyecto nacido de la conciencia  y del deseo de frenar la infrarepresentación e infravaloración de las mujeres artistas. "Mi viaje por el mundo del arte comenzó con el coleccionismo de obras clásicas, antigüedades y viejos maestros. Sin embargo, con el tiempo mi interés se desplazó hacia el arte moderno y contemporáneo. Durante esta transición me di cuenta de una sorprendente disparidad en el valor del mercado y en la disponibilidad  de obras femeninas de calidad museística  por una fracción  de la dificultad  y el coste de adquirir obras comparables de sus homólogos masculinos", explica Levett.

Así, la misión de FAMM es doble: destacar las extraordinarias  contribuciones de las mujeres artistas a través  de diversos periodos y estilos y educar al público en la rica pero a menudo olvidada historia de las mujeres en el arte. "El museo pretende corregir omisiones históricas, proporcionando una plataforma  en la que las obras  y las historias de las mujeres artistas sean celebradas y estudiadas en profundidad", explica el coleccionista en Mougins, pueblo de la Provenza vinculado a la historia del arte que encandiló a Man Ray, Cocteau, Chagall o Picasso, que pasó por aquí  sus últimos años. "Nuestro museo se posiciona en la escena artística  como una institución pionera. Forma parte de un movimiento mundial para rectificar los desequilibrios históricos de género en el mundo del arte, colaborando con otras instituciones en exposiciones, publicando libros sobre mujeres artistas y contribuyendo  a una comprensión  más integradora de la historia". FAMM no solo enriquece el tapiz cultural de Francia, sino que sienta un precedente para la valoración de las mujeres artistas  a escala mundial. Los corsés de Frida se curtieron con el tiempo sin que ella lo viera. Los cuadros de Blanche Hoschedé Monet, hijastra y nuera de Claude Monet, apenas tuvieron visibilidad en los libros. Para Levet es determinante  prestar atención a los contextos (algunos hostiles) en los que trabajaron las artistas y considera por ello crucial "explicar en cada cuadro los obstáculos  que han tenido en el mundo del arte"

Use Lahoz. El País Semanal, 2 de diciembre de 2024.

viernes, 13 de diciembre de 2024

Amor desde el primer vistazo

Cuando era pequeña, Suzanne Dalton soñaba  con  Cenicienta cada vez que su madre le enseñaba los vestidos  de Elsa Sachiaparelli de su armario. Había sido modelo para la italiana antes de asentarse con su familia en los valles ingleses de Derbyshire, donde creció Dalton. "Yo no estaba destinada a trabajar en los ambientes de la moda o la belleza. Iba a un colegio en el pueblo y pasaba tiempo libre en el huerto, era una chica de campo", cuenta desde su estudio parisino. En cuanto tuvo la edad suficiente  compró un billete de ida para cruzar el Canal de la Mancha: "Era atrevida y estaba convencida de que todo el mundo era bueno, era lo que había visto. Tuve suerte con la gente que me crucé, pero también sigo creyendo que el mundo está lleno de personas maravillosas".

Aprendió francés y comenzó a trabajar en el vibrante París de los ochenta en el que cualquier mente creativa era bien venida al clan, "con Peter  Lindberg, Romeo Gigli, Paolo Roversi..."Suplió la falta de educación formal con curiosidad  y fue enlazando producción con estilismo o fotografía. La llegada al diseño fue por casualidad  cuando le pidieron  ideas para el frasco de la primera fragancia de Stella McCartney. Desde entonces ha colaborado con firmas como Gucci o Yves Saint-Laurent y ahora se atreve a rehacer un clásico del neceser: la botella del superventas La vie est belle de Lancôme que se intensifica con L'Elixir.  "No podemos ignorar  que este frasco es un tremendo icono de la perfumería. Un diseño en torno a la sonrisa, que supuso una innovación al insertarla en el cristal. Pensé en lo bellas que son las mujeres cuando sonríen, porque desprenden alegría, y quise añadir algo aún más lujoso y contemporáneo. Fortalecer los valores  que ya estaban presentes, como hace una joya. Fue  como ponerle  un traje de corte impecabe. Y creo que eso es parte del lujo, sentir que tienes en las manos algo fuera de lo común.

Patricia Rodríguez. El País.com, noviembre 2024.

jueves, 12 de diciembre de 2024

20.000 leguas de viaje literario en un Nautilus botado en Galicia

Imagen de la sala Nautilus.

Gastón es un tiburón toro mal encarado que vive dando vueltas a la sala Nautilus de la Casa de los Peces de A Coruña. Una sala que ayer fue escenario de entrega de una reliquia verniana, principal y lustrosa. 

Cuando la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias recibió, de manos anónimas, una primera edición de la legendaria gesta prosística 20.000 leguas de viaje submarino, editada en 1869, se llegó de inmediato a la conclusión de que aquel tesoro no podía ser disfrutado solo por unos pocos. "En vez de quedárnosla para nosotros, hemos preferido que la pueda ver todo el mundo", corrobora Julio Casal, presidente de la institución.

El lugar era óptimo. Los intestinos del submarino del Capitán Nemo. Ese espacio del acuario al que se accede descendiendo unas escaleras rodeadas de pósteres e ilustraciones. Como los carteles de la más extraordinaria versión cinematográfica que de la novela se ha hecho. La de Richard Fleischer, que en 1954 enfrentó los rostros de James Mason y Kirk Douhlas.

Se encargó de poner las palabras Moncho Núñez, padre y padrino de la Casa de las Ciencias, la Domus  y, claro, el Aquarium Finisterrae. Podría contaros mil historias sobre este libro de mi niñez y sobre esta edición en concreto", perfiló emocionado. Por cuestiones de horario mil no contó. Pero sí contó una que vale por un millar. Resulta que este libro, que ayer recibía la alcaldesa Inés Rey en nombre de toda la villa coruñesa y del que solo hay catalogadas 12 copias en el mundo, fue la primera encuadernación completa e ilustrada que existió de la obra.

"20.000 leguas de un viaje submarino es el trabajo más emblemático de Julio Verne, que a su vez, es el mejor escritor de ciencia ficción de todos los tiempos. Y esta edición que tenemos aquí es la más importante del mundo, porque fue la primera", proseguía Núñez...

La de Verne es, sin duda una novela casi mitológica. Con una fuerza que supera las nociones del estilo o de la forma. La clase de literatura que se infiltra en los departamentos divinos de la creación de mundos. La que hace a un niño como Moncho Núñez crecer en la determinación  de diseñar  un acuario para su ciudad y de bautizar Nautilus a su espacio principal. Gastón, por cierto, pasaba de vez en cuando. Como queriendo enterarse de lo que allí se hablaba.

Carlos Portolés. La Voz de Galicia, jueves 7 de noviembre del 2024.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Simone Fattal: El viaje de su vida.

Simone Fattal

Los muebles de Simone Fattal (Damasco, 82 años) no son solo muebles, son vestigios de su paraíso perdido. Proceden de la casa de sus padres en Damasco, y acumulan una pátina de años. Ella tiene singular apego a un magnífico sillón amarillo mostaza. "Originalmente era rojo y en él se sentaba mi padre", rememora. Estamos en su piso parisiense, cerca de los jardines de Luxemburgo. El suelo esta cubierto de exquisitas alfombras persas y turcas , algunas procedentes también de la casa familiar, otras compradas en los años setenta. Sentada en el sillón con su atuendo de seda azul y un tobillo vendado (fue atropellada la semana pasada por una bici), la artista irradia cierta autoridad serena. A ello contribuyen una voz algo ronca y un acento al hablar inglés que evoca su multiculturalidad. "No me creo a la gente que dice: '. "Soy de un país, esta es mi identidad' "Yo soy muchas cosas".

Aquí vivió junto a quien durante medio siglo fue su pareja, la también artista y poeta Etel Adnan, hasta el fallecimiento de esta en 2021, a los 96 años. En las paredes cuelgan muebles de ambas. "¿Qu si la echo de menos? Qué pregunta, no pienso responderla", objeta. Pero sonríe al decirlo.
Poco antes, hemos visto en su estudio algunas de sus pequeñas esculturas de barro cocido y vidriado que evocan humanoides  erguidos y restos arqueológicos de antiguas civilizaciones. Varias viajarán hasta Valencia -si las consecuencias del desastre natural no lo impiden-como parte de la exposición del IVAM Suspensión de la incredulidad (desde el 12 de diciembre), comisariada por Nuria Enguita  y Rafael Barber. Allí recibirá también el Premio Julio González, que en otras ediciones ha recaído en Anish Kapoor, Eduardo Chillida o Georg Baselitz.
Su viaje vital con su nacimiento en Damasco, en Siria, a la que llama su paraíso. Forzosamente perdido, porque la actual capital de casi dos milones de habitantes nunca volvió a ser como su infancia. "Entonces vivían allí unas 300.000 personas, y era un lugar bellísimo, rodeado de huertos con árboles frutales por donde paseaban  caballos y burros". Aquella existencia edénica se interrumpió cuando, a los 11 años fue enviada con su hermana a un internado de monjas francesas, símbolo de estatus para una familia burguesa como la suya, Guarda de esa época recuerdos amargos pero también le sacó provecho: "Era como una prisión y las monjas francesas eran horribles, pero la educación era muy buena. Me ha ayudado mucho después".
Ya adulta , se trasladó a París para estudiar Filosofía en la Sorbona. Allí se hizo más consciente  de su identidad árabe como consecuencia de la guerra árabe-israelí que estalló en 1967: "Había empezado a interesarme por mi cultura de origen nada más llegar a Francia, al verme diferente a los demás. Pero la guerra fue un trauma. Además en aquel momento , en Francia la gente estaba  más del lado  israelí . Después de eso  volví a Líbano, así que me perdí el Mayo del 68".
Quizá por eso, ella misma se encargó de montar una pequeña revolución. En Beirut, que era una ciudad cosmopolita y con una floreciente escena cultural, empezó a pintar. También se fue a vivir sola, cosa insólita para una mujer de la época. En 1972 conoció a Etel Adnam, que además de pintora y escultora era la responsable de Cultura del diario libanés As-Saf, y rápidamente decidieron compartir su vida: algo aún más inaudito. "Pero yo no sufrí por ello. con mi familia sí fue difícil, pero lo acabaron aceptando. Tampoco tuvimos problemas para viajar por el mundo árabe. Etel tenía una posición prominente  como editora del periódico, así que la gente quería estar a buenas con ella".
Entonces estalló la guerra civil libanesa, que duraría hasta 1990, y que provocó la salida del país de más de un millón de personas . Y ellas dos formaron parte de ese éxodo.. "Tardamos cinco años en darnos cuenta de que la guerra no iba a terminar, que quedarnos más sería un pérdida de tiempo", explica. Su destino fue California, donde abrieron una editorial. Y Simone retomó el arte, esta vez centrada en la escultura.
La primera escultura que realizó a partir de una pieza de alabastro fue un torso masculino: "Me dio la idea la propia piedra que ya era como un torso. Era como una estatua que hubiera sido hallada en un yacimiento arqueológico. Mi vínculo con la arqueología apareció desde el inicio". Ha trabajado con otras piedras, y con metal o cera, pero es el barro el material que ha utilizado más a menudo: "Es el más directo porque lo modelas con tus propias manos". Su segunda obra , ya en arcilla, era una figura de Adán, el primer hombre, que según las religiones abrahámicas fue modelado en barro por Dios. "Aunque en mi caso más bien sería Diosa", matiza sonriendo. Una versión en bronce de Adán con su correspondiente Eva, se ha expuesto en la Bienal de Venecia de 2022 y en la bienal nómada Manifiesta celebrada en Barcelona este año.
Etel Adnan y ella se trasladaron a París en 1990. Vivían juntas, pero trabajaban en estudios separados, sin influirse mutuamente y obsesionadas por informarse acerca de la situación en Oriente Próximo....
-¿Qué le ha aportado el arte?
-Un modo de vida y un ámbito  de investigación, porque quiero aprender. Par mucha gente , el arte ha reemplazado a la religión. En lugar de ir a misa van a los museos. 
-¿Qué cree que buscan?
-Los grandes descubrimientos de los matemáticos son cosas que normalmente, los demás no podemos entender. Pero el arte conecta con todo el mundo. Hasta los niños de dos años hacen dibujos preciosos que desean compartir con todo el mundo. Igual que un artista. 

Ianco López. El País Semanal, 5-12-2024.

martes, 10 de diciembre de 2024

Max Ernst, una bisagra creadora entre el arte y el cine surrealistas

Max Ernst en el Círculo de Bellas Artes.

De Max Ernst (Brühl, Alemania, 1891-París, 1976), una de las estrellas más populares del movimiento surrealista, se conoce la mayor parte  de su impactante y llamativa obra. Filósofo de formación, sus raíces creativas crecieron lejos de los ámbitos académicos y optó por aprender en lo que a comienzos del siglo pasado se llamaban manicomios. Su participación como soldado en la Primera Guerra Mundial le proporcionó elementos para crear las visiones entre fantásticas y terroríficas de una obra que ha sido reconocida en los principales museos del mundo. 

Lo que no se conoce tanto es su vinculación con el mundo del cine, un medio en el que participó como actor, como guionista, como jurado e incluso como creador de estatuillas para premios cinematográficos. La celebración este año del movimiento liderado por André Breton se ha convertido en una oportunidad para profundizar  en la relación de Ernst con el séptimo arte a través de la exposición Max Ernst. Surrealismo, arte y cine, que se puede visitar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 4 de mayo. Es una iniciativa concebida para interesar a todos los públicos, con alredeor de 400 objetos con los que se narra la obra y la vida del artista. Las piezas proceden de toda Europa, tanto de colecciones públicas como privadas. Comisariada por Martina Mazzota y Jürgen Pech, la exposición es una coproducción del Círculo de Bellas Artes con Sold Out y Madeinart, empresas de entretenimiento cultural.

La muestra está armada sobre originales  reproducciones  de las muchas facetas artísticas que Max Ernst tocó a lo largo de su vida. Experimentador nato, tenía una gran facilidad  para utilizar  su talento en nuevos proyectos. La historiadora Martina Mazzota afirma que Max Ernst era el Leonardo de Vici del siglo XX. Todo le intersba y todo se le daba bien. Desde las pinturas al óleo hasata las esculturas, los collages, las fotografías, los libros iustrados, los frottages, un invento propio que consistía  en frotar sobre un papel bajo el que se había colocado un objeto con textura. La experta contó ayer, durante la presentación, que se han utilizado fragmentos de películas y proyecciones inmersivas que interactúan de manera constante con sus objetos, creando una experiencia dinámica y emocionante. "Este diseño expositivo, permite al visitante adentrarse en la singular vida de Ernst, que abarca gran parte del siglo XX y trata temas  como el exilio , la ransculturalidad y los problemas de la Edad Media, reflejando la visión progresista del artista", contó...

Valerio Rocco, director del Circulo de Bellas Artes, aprovechó la presntación de la exposición para contar que diciembre será un mes dedicado a festejar el centenario del Manifiesto del surrealismo con otros actos, como la presentación, a partir del día 19, de los telones originales  del ballet Bacchanale, diseñados y pintados por Salvador Dalí. Ballets Russes de Montecarlo estrenó esta obra en 1939 en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Además Rocco anunció que, "siguiendo el ejemplo del refugio climático del pasado verano, se ha diseñado un lugar pensado para todos, alejado del consumo que envuelve estas fechas: una enorme plaza en la que disfrutar de un gran número de acitividades gratuitas".

Ángeles García. Madrid. El País, viernes 6 de diciembre de 2024.