domingo, 15 de septiembre de 2019

Édouard Louis: "La izquierda dejó de hablar del sufrimiento de clase"

Édouard Louis.  (Foto, Sebastian Kim)       
Este muchacho de 26 años, nuevo azote del poder, insobornable, que apareció en nuestras vidas con una primera novela autobiográfica renunciando a su identidad no solo de género sino filial, desnudando sus origines familiares de miseria, racismo, violencia machista, alcoholismo, y fue nominado por la Academia Goncourt (categoría novel). Que luego desentrañó las causas que llevaron a un desconocido a violarlo e intentar asesinarle, para culpar de ello al poder político, al bulldozer derechista disfrazado de liberal, a los Macron, Trump, Boris Johnson y "demás clones"; el pequeño Eddy el fagot (homosexual), convertido en el escritor Édouard Louis, es un chico dulce, de cabello rubio, y ondulado, que aparece en mi pantalla (entrevista vía Skype) en blanco monocromo.
Enseguida lo adopto como hijo deseable y, a golpe de preguntas, penetro en la violencia que lo alimentó desde mucho antes de haber nacido. Octubre de 1992, comuna de Hallencourt, población obrera al norte de Francia y votante Le Pen en su 55%, últimos comicios. Louis (antes Bellegueule, con quien acabó en su novel entrega, (Para acabar con Eddy Bellegueule), doctor en sociología, licenciado en Historia por la elitista ENS-París, novelista, ensayista, traductor y actor teatral, abandera una suerte de nueva corriente de literatura vérité que utiliza la experiencia biográfica para sacudir la conciencia dormida de la izquierda y los literatos de salón perdidos en cuestiones estéticas (Houellebecq y compañía, señala).
El niño Eddy que llamaba a la puerta de los vecinos para comer a fin de mes, que recuerda la primera vez que el Estado procuró a su padre una visita médica y, también, cuando las leyes Sarkozy le obligaron a ser barrendero público a consecuencia de un accidente laboral, se ha convertido en un acontecimiento intelectual en Francia. Quien mató a mi padre, que publica Salamandra, ha sido contestada por el propio presidente Macron: 90 páginas que no dejan ni levantarte al baño, obligando al lector a "cruzar la destrucción de mi padre , en dos horas sin escapatoria , como en una tragedia griega"
-"La política no decide la vida de los ricos, pero si la  pobres". ¿Por qué algo tan simple nos sorprende tanto?
- Porque estamos acostumbrados a que la política nos mienta, un político jamás dirá que le importa un rábano que los refugiados mueran, que es lo que de verdad siente. Para los pobres la política es una cuestión de vida o muerte, que decide que el 50% morirá antes de los 65 años y será altamente propenso al suicidio, y a la enfermedad crónica, que si eres mujer estarás expuesta a la violencia machista; y si eres árabe al tiro de un  policía. La política asegura y protege la vida de unos colectivos e ignora la de otros. Cuando llegué a París, la gente me decía que me exaltaba argumentando, que era un radical. Claro, había conocido en mi propia carne cómo la política  te posibilita o impide ir al médico o te quita cinco euros al mes que para los ricos no es nada, pero para mí significa tener o no la pasta y el tomate que comeríamos durante dos días". (...)
Elena Pita. El Mundo, domingo 1 de septiembre de 2019

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