jueves, 29 de enero de 2026

"Los amores inconstantes" un manual literario sobre el enamoramiento

Los amores inconstantes recopila cuatro novelas cortas del escritor y político Benjamin Constant, pionero de la narrativa psicológica francesa. Adolphe, una de las nouvelles que integran Los amores inconstantes, de Benjamin Constant, alude al alter ego del autor  y sus amores con Éllénore, inspirada en Germaine de Staël, escritora protofeminista, mujer culta y audaz conversadora con la que Constant mantuvo una relación prolongada que marcaría sus vidas. El volumen también reúne las obras Cécile, Amélie y Germaine y El cuaderno rojo

Benjamin Constant (1767-1830) fue un escritor, ensayista  y pensador político franco-suizo cuya obra ocupa un lugar central  entre la Ilustración y el Romanticismo. Fue un teórico del liberalismo moderno, dueño de una prosa sobria y reflexiva, y exploró los conflictos interiores y la tensión  entre libertad  personal, sentimiento amoroso y responsabilidad moral.

Narrada en primera persona, Adolphe, una de las primeras novelas psicológicas de la literatura francesa, analiza la incapacidad del protagonista para sostener en el tiempo el amor correspondido de Éllénore. Mas que el enamoramiento del protagonista -obsesivo, animal-, destaca la reflexión sobre la culpa y la pasividad emocional. "El amor lucha contra la realidad, contra el destino; la violencia de su deseo le engaña sobre sus fuerzas y lo arroba en medio de su dolor". Constant y De Staël vivían ya un apasionado romance, cuando, en 1798, ella, una mujer intelectualmente dominante, conoció a Juliette Récamier (también amiga de Constant), y esa atracción marcó a ambas en una especial sororidad ilustrada y romántica que parece ser sacada de una novela de Proust. Si a la primera la retrató Élisabeth Vigée LeBrun a la segunda lo hizo Jacques-Louis David. Germaine de Staël, mente fértil -autora de la novela Corinne-del periodo de transición que vio florecer el sentimentalismo en el Romanticismo, tenía 31 años cuando conoció a Juliette, esposa de un banquero, impulsora también de un salón literario y quizás la belleza más incontestablede la época, que tenía 21. El encuentro entre ambas define bien la expresión coup de foudre (flechazo). Ante ellas, 19 años de dulce condena. Lo contó de maravilla Maurice Levaillant en el ensayo Une amitié amoureuse. Una vez desviados como Constant con su asombrosa colección de amantes, seguimos con el intrépido autor.

Cécile, la siguiente de las nouvelles, narra de nuevo en primera persona la experiencia de otro personaje en guerra contra el aburrimiento y enamorado del amor. Después de haberse casado, según dice, por debilidad, con una mujer a la que había amado más por bondad que por atracción, y cuya mentalidad y carácter no eran de su agrado, aparece en su vida Cécile, con la que -después de que las cosas se alineen  para que cada cual se divorcie- se promete amor y fidelidad. Es evidente que surgirán impedimentos, frustraciones y excesos emocionales que dotan a la historia de atemporalidad. Nunca el amor es plenitud, siempre es problema. Cécile es otra novela psicológica pionera que comparte con Adolphe un desenlace semejante.(...)

El cuaderno rojo quizá sea la más conseguida, porque junto al enamorado  dispuesto a batirse a tiros emerge la agradecida figura del buscavidas, el tramposo y el viajero que descubre Inglaterra y Escocia. Maravilloso es el el enamoramiento  de Mademoiselle Pourras, sobre el que se leen  estas líneas que definen el talante de un autor que fundió persona y personaje: "Cuando se gusta ya a una mujer y ella desea entregarse, es bueno amenazarla con matarse porque se le da un pretexto decisivo y honorable. Pero, cuando uno no es amado en absoluto, ni la amenaza ni el acto producen el menor efecto. En toda la aventura con Mademoiselle Pourras había un error de raíz , y es que el romance solo lo vivía yo". Se han dado casos.

Use Lahoz. Babelia. El País, sábado 24 de enero de 2026.

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