La película de Bienvenu destinada a un público familiar, cuenta la aventura de Arco, un niño de diez años hijo de una especie de héroes voladores del arcoíris, que desobedece a sus padres y cae por accidente en un pasado (nuestro futuro próximo) hostigado por incendios y tormentas. Allí se encuentra con Iris (el juego con los nombres Arco e Iris es desde su origen en español), una niña que recibe los cuidados de su robot Mikki, mientras sus padres que trabajan lejos son hologramas a los que no puede abrazar.
En su viaje entre el siglo XXI y el XXX, Arco resulta deudora del anime del Studio Ghibli japonés o de E. T., y de los viajes en el tiempo de dos referentes del cómic galo inevitables en el universo de la ciencia ficción: Moebius y René Laloux. Aún así, el debut en el largometraje de Bienvenu -reconocido ilustrador francés de cómics, director de corto metrajes de animación, vídeos musicales, anuncios de Chanel y hasta pañuelos de Hermès- da señales de una amplia personalidad propia que recoge elementos de su obra gráfica (como el robot Mikki) para hablar de memoria poshumana o de un futuro capaz de renacer con las ideas de la arquitectura regenerativa.
El principal potencial de Arco está en muchas de sus ideas (las gafas de los personajes adultos , el personaje de Mikki, el juego de puertas a otros mundos del colegio...), pero también en su dosis de ternura, en su emotiva recta final y en un guion que evita caer en una realidad de héroes y villanos. Con una música y un coro de voces bien orquestadas, en su versión original en francés cuenta con algunas tan conocidas como las de Louis Garrel y Vincent Macaigne, , que ponen sus cuerdas vocales al servicio de esos delincuentes de gafas de arcoíris que, desde su marginalidad se dejan cegar por la esperanza que propone este debut.
Elsa Fernández Santos. El País , viernes 23 de enero de 2026.

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