miércoles, 22 de febrero de 2023

Linda de Suza. La portuguesa que escapó con "una maleta de cartón".

La cantante Linda de Suza, de origen portugués y muy popular en Francia durante los años ochenta, falleció a los 74 años a causa de una enfermedad respiratoria, tras haber contraído el covid. Según confirmó su agente Fabien Lecoeuvre, la artista había sido hospitalizada el pasado miércoles en el municipio de Gisors (situado a unos 60 kilómetros al noroeste de París), pero los profesionales sanitarios no pudieron evitar su fallecimiento. "Estaba enferma desde hace unas semanas, unos meses, tenía una forma de insuficiencia respiratoria y además se infectó de covid", detalló Lecoeuvre en declaraciones al canal televisivo francés BFM. 

Nacida en 1948 en Beringel, en la región del Aletenjo, Teolinda Joaquina de Sousa Lança huyó del Portugal de la dictadura de Salazar a Francia a finales de los años sesenta. Allí buscó tenazmente hacerse un hueco en el mundo de la canción, algo que lograría a partir de finales de los años setenta con éxitos como el logrado con la canción Le Portugais. 

Otros de sus títulos más conocidos en su carrera fueron Uma moça chorava, Tiroli-tirola, Un enfant peut faire chanter le monde y Toi mon amour caché.

De Portugal se había marchado con solo "una maleta de cartón", experiencia que luego relataría en un libro autobiográfico homónimo (1984) del que vendió miles de ejemplares y que se adaptó incluso como serie de televisión.

Ayer muchos lamentaban su pérdida tanto en Francia como en Portugal. El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, la recordó como "icono de Portugal" y referente "francés de la inmigración portuguesa". "Linda de Suza queda en nuestra memoria como ejemplo de determinación y de fidelidad. Fue un icono francés de la inmigración portuguesa y, por tanto, un icono de Portugal", divulgó la Presidencia lusa en un comunicado, donde el jefe de Estado transmitió sus "más sentidas condolencias " al hijo y nietos de la cantante.

Rebelo de Sousa recordó que la artista fallecida llegó a Francia en 1970 como parte de "una de las mayores olas migratorias portuguesas". Allí, "se volvió la portuguesa por excelencia" y obtuvo varios discos de oro y platino, "una figura emblemática en muchos sentidos", añadió. "A lo largo de los años, mantendría siempre explícitas las referencias a su país de origen y a su odisea personal, simbolizadas en la expresión "maleta de cartón", señaló Rebelo de Sousa.

París, Lisboa/EFE. La Voz de Galicia, jueves 29 de diciembre de 2022.

martes, 21 de febrero de 2023

Francisco Bores, el aroma de la vida

Francisco Bores. Autorretrato

Una nueva celebración de un aniversario nos trae la presencia de otro artista: Francisco Bores. Con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento, el 10 de mayo de 1972, la Residencia de Estudiantes presenta una sugestiva muestra que recorre toda su trayectoria. 

Nacido en Madrid en 1898, a partir de 1916 Bores comienza a estudiar pintura, realizando copias de los clásicos en el Museo del Prado, e inicia así su trayectoria como pintor e ilustrador. En 1922 participa en la exposición Nacional de Bellas Artes y al año siguiente se relaciona con el movimiento ultraísta, participando en tertulias, frecuentando los círculos literarios y la Residencia de Estudiantes.

Que la exposición tenga lugar en ese espacio, en el que se reunieron los escritores y artistas más relevantes en la España de la segunda década del siglo XX, central para "la Generación del 27", es un viaje en el tiempo que nos permite recobrar la figura de Bores con los mejores ecos y resonancias. La muestra se articula en dos grandes secciones: "Madrid (1898-1925) y París (1925-1972)". Se han reunido más de cien obras de Bores -óleos, dibujos y grabados-, a los que acompañan cien piezas de otros artistas que coincidieron con él en ese ambiente vanguardista. Y también un conjunto de documentos, revistas y materiales impresos y fotografías.

En el Madrid de los años veinte, Bores establece lazos de contacto y amistad con algunas de las figuras intelectuales y artísticas más relevantes como Ramón Gómez de la Serna, Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Gerardo Diego, Emilio Prados, José Moreno Villa o José Bergamín, a algunos de los cuales vemos aquí retratados.

Sin embargo, parece que desencantado por el escaso eco que los nuevos planteamientos artísticos iban teniendo en España y, según sus palabras, porque sentía "una acuciante necesidad de renovación", se estableció en París en 1925, donde conoció a Picasso y a Juan Gris, y fue integrándose en la plural e intensa floración de las vanguardias, aunque manteniendo siempre su independencia. Allí residiría hasta el final de su vida.

Tanto en España como en Francia, además de en la pintura, Bores centra su atención en la ilustración, y ahí destacan sus diseños de cubiertas en los primeros años de la Revista de Occidente, así como diseños e ilustraciones para libros, siempre con una gran fuerza expresiva como se ve en la muestra.

En Francia amplió sus relaciones con importantes artistas. Su llegada a París coincide, como él mismo escribe en 1957, con el considerado "el último año del Cubismo", pero señala que no tuvo "ninguna relación con los últimos cubistas", y que, en cambio, los pintores  con los que "sentía afinidad eran los que estaban más cerca del Surrealismo".

A partir de ahí se consolida su trayectoria, con juegos de líneas y dibujos, en los que se percibe esos cubistas abiertos, así como su voluntad de plasmar la vida con profundidad, en sintonía con el horizonte surrealista. Todo ello se refleja en sus temáticas: retratos, bodegones, desnudos y escenas activas, en las que el dinamismo y la fuerza expresiva se superponen a una figuración no mimética. Ahí se sitúa Bores: pintar desde dentro, en profundidad, el aroma de la vida.

José Jiménez. El Cultural,  27-1-2023.

lunes, 20 de febrero de 2023

Albert Serra, el cineasta ignorado por los Goya

Desde su estreno  en la sección a Competición del pasado festival de Cannes, Pacifiction, de Albert Serra, se ha llevado los parabienes de la crítica internacional. Recibido con entusiasmo en el  certamen en mayo, este  drama -que cuenta el devenir del Alto Comisario de la República Francesa en la isla de Tahití, donde la población local siente miedo ante la posible realización de pruebas nucleares- ha ido acumulando reconocimientos: en los Premios Lumière de la prensa extranjera en Francia se llevó los galardones a mejor dirección, fotografía y actuación protagonista masculina; en los Gaudí de la Academia de Cine Catalán, los trofeos a la mejor película en lengua no catalana, fotografía y diseño de producción; ha sido escogida por la publicación Cahiers du Cinéma como una de las 10 mejores películas del año, y ha logrado nueve candidaturas a los César, los premios del cine francés. Sin embargo, en los Goya, Pacifiction no estará presente en ningún apartado. ¿Vale para los César pero no para los Goya? ¿Es por la apuesta arriesgada del filme o por las declaraciones de Serra sobre el cine español.

La Academia Española de Cine, a preguntas de El País, tiene una respuesta clara: no comenta posibles nominaciones ni premios, y subraya que cada académico es dueño de su voto, un acto individual y secreto, y que han podido realizar en esta edición 2.030 personas. En las últimas ediciones de los Premios Goya, sí ha ido entrando poco a poco cine más radical, el que representa a España en los festivales internacionales, lo cual no siempre ha tenido eco en estos galardones. Isaki Lacuesta ganó la Concha de Oro en San Sebastián  en 2011 con Los pasos dobles, y esa película no logró ninguna nominación a los Goya. Con su segunda Concha de Oro, Entre dos aguas (2018), sí fue candidato a mejor película y dirección. Este hueco también lo han ocupado otros cineastas como Oliver Laxe, Jonás Trueba o Luis López Carrasco. Pero no Serra.

Cuando la película compitió en Cannes, la noticia se celebró en el cine español como un éxito. Sin embargo, ahora algunos académicos (tres consultados por este diario) la consideran francesa. Según la base de datos del Ministerio de Cultura y Deporte, Pacifiction nace de una producción de cuatro países: Francia (42,78%), España (37,22%), Alemania (10%) y Portugal (10%).

Serra desde Róterdam, donde pasaba unos días en su festival la semana pasada, explicaba: "No sé que ha pasado. Sí, es exagerado. Sospecho que pocos han visto la película. Paradójicamente el primer preestreno en Madrid se realizó en la Academia. Bueno este tipo de cine no encuentra eco con los Goya, y sí en otras academias. Puede que porque el votante español es más... clásico, y poco conocedor de las tendencias del cine contemporáneo. No siento que me ninguneen personalmente"...

Es cierto que las declaraciones habituales de Serra, que suele asegurar que él hace cine de autor, y no como otros directores españoles que se acogen a esta corriente creativa, calan entre los académicos...

¿Se siente más querido en los César?" La francesa es una industria mayor , que da cabida por ello a más voces distintas". De la ausencia de nominaciones a los Goya, sí echa en falta el nombre de Pacifiction en algunas categorías: "En protagonista, fotografía y dirección de arte, trabajos objetivos que van más allá de si no entienden mi apuesta más representativa.

Gregorio Belinchón. Madrid. El País, martes 7 de febrero de 2023.

domingo, 19 de febrero de 2023

"La novela salvará la democracia o desaparecerá con ella"

Mario Vargas Llosa ya es inmortal . El primer inmortal en la historia que no haya redactado ni una línea en lengua francesa. En un discurso en francés vibrante y digresivo, y ante un público que incluía entre sus invitados al rey Juan Carlos y su hija Cristina de Borbón, el autor de Conversaciones en La Catedral declaró su amor por Francia como patria literaria. Y situó la literatura como la más elevada de las arte narrativas, netamente por encima del cine y la televisión.

"La novela salvará a la democracia o será sepultada con ella y desaparecerá", dijo Vargas Llosa, vestido con el tradicional traje verde con bordados ornamentales y con la espada preceptiva para todo inmortal. "Nada se ha inventado hasta ahora como la novela para mantener vivo el sueño de una sociedad mejor que esta en la que vivimos, en la que todos hallarían suficientes materiales para su felicidad, palabra que parece locura irreal en estos tiempos y que, sin embargo. alimentó por siglos el anhelo de millones de seres humanos".

Toda la pompa y solemnidad de la Francia eterna, todo el poso cultural de este país y esta institución se concentraron durante el tiempo de la ceremonia de recepción bajo la imponente cúpula del Institut de France. Por ahí flotaban los fantasmas de Corneille, La Bruyère, Montesquieu, Hugo, Merimée, Dumas, Rostand y tanos otros, mezclados con las docenas de invitados que constituían el quién es quién de la la literatura, la política, la amistad. Ahí estaban sus tres hijos -Álvaro, Gonzalo, Morgana- y Patricia Llosa, su exesposa. Y ahí el ex primer ministro Manuel Valls, los escritores Javier Cercas y Zoé Valdés, o el editor Antoine Gallimard. La Guardia Republicana recibió a los académicos uniformados.

"Yo aspiraba a ser secretamente un escritor francés", arrancó Vargas Llosa (Arequipa, 86 años) al recordar su infancia y  juventud latinoamericana, y su llegada a París en 1959. "Descubrí que los franceses", explicó, "habían descubierto la literatura latinoamericana antes que yo". (...)

La ceremonia de este ayer culmina el camino y consagra al más francés de los escritores en lengua castellana. Ya tenía el Nobel; ya estaba en La Pléiade, la colección de clásicos de Gallimard en la que solo hay otro autor vivo: Milan Kundera. Vargas Llosa, además, inyecta novedad y universalismo a una institución acusada de conservadora y anticuada, y desde hace años sin figuras de verdadero relumbrón. Ninguno de los tres Nobeles franceses vivos -Patrick Modiano, J. M. G. Le Clézio y Annie Ernaux- han mostrado interés en ingresar en el club.

A Vargas Llosa le dio la réplica  Daniel Rondeau, académico y viejo amigo suyo. Después de glosar su vida y obra, e incluso sacar una banderilla del Colegio Militar Leoncio Prado, escenario de La ciudad y los perros, afirmó: "Querido Mario Vargas Llosa, está usted en su casa, en nuestra tozuda tribu de efímeros inmortales". El discurso de Vargas Llosa fue también, como mandan los cánones, un elogio al antecesor en el escaño 18 que ocupará a partir de ahora: el filósofo Michel Serres, fallecido en 2019. "Nunca lo conocí, pero después de haber leído casi todos sus libros le tengo solidaridad y simpatía", dijo el autor de "La fiesta del chivo"...

sábado, 18 de febrero de 2023

Retorno a París

Después de dos años de intensa renovación, han desaparecido los andamios que cubrían las puertas de la histórica boutique de Cartier, ubicada en el número 13 de la Rue de la Paix, en París, a un paso de la Place Vendôme. La casa francesa inauguró este establecimiento en 1899 y la remodelación ha buscado respetar la identidad del diseño y la arquitectura del edificio original. Los detalles históricos en la decoración y la fachada original se combinan con arreglos contemporáneos y un techo de vidrio que llena el espacio de luz. Tres estudios de arquitectura, 12 maestros artesanos y 40 talleres especializados han trabajado juntos para transformar armónicamente el inmueble. Los tres primeros niveles están ocupados por la tienda y su reforma ha sido concebida por la agencia Moinard Bétaille, que ha diseñado boutiques Cartier durante más de veinte años. Han dejado visibles los pisos superiores al eliminar la imponente escalera central, dando como resultado un espacio más abierto en el que se pasa con fluidez de los perfumes a los deseados relojes y de ahí a las monumentales piezas únicas o los tesoros vintage restaurados. Las plantas de arriba, reservadas para oficinas de reparación, talleres de alta joyería y el archivo histórico de la maison, han sido diseñadas por Studioparisien. La arquitecta parisiense Laura González ha diseñado la Residencia, un salón-comedor jardín de invierno en tonos amables que acogerá a los clientes y amigos de la casa en el último piso. Pierre Rainero, director de imagen, estilo y Patrimonio en Cartier, ha destacado lo especial del inmueble: "Desde el principio, la boutique ha sido única por su vocación universal, su apertura está asociada con la llegada de Louis Cartier al frente de la maison y la creación del estudio de diseño". Es decir, la semilla de un esplendor.

D.S. El País. Smoda, 23 de enero de 2023.

viernes, 17 de febrero de 2023

Pasaporte belga para Madame Bovary

Emma Bovary, como Ana Karenina, busca la felicidad a toda costa. Ese es el punto de partida de Carme Portaceli a la hora de afrontar el personaje, y la novela, de Gustave Flaubert. No lo hace sola. Esta vez la directora llega a Madrid (Teatros del Canal, 1 de febrero) y Barcelona (TNC, 4 de marzo) acompañada del belga Michel de Cock y su teatro KVS, institución que en los últimos tiempos está volcada en la creación española y latino americana.

Los actores Maakie Neuville (Emma Bovary) y Koen de Sutter (su marido Charles) y la soprano Ana Nage mostrarán en escena la fallida relación del matrimonio que inmortalizó el genio del escritor francés, y, de forma especial, el pasaje en el que asiste a la representación de la ópera Lucia di Lammermoor de Donizetti. "La puesta en escena está pensada para centrar la acción en el aburrimiento de la protagonista, un tedio del que intenta huir a base de leer novelas de amor", explica a El Cultural Portaceli, que acaba de estrenar también en el TNC Tierra Baixa, obra de Àngel Guimerà escrita en 1897, y próximamente, la versión teatral de La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes.

"Madame Bovary nos dice en el siglo XXI lo que aún somos, refleja ideas que todavía tenemos en la cabeza sobre el amor -añade la ex directora del Teatro Español-. Como decía Simone de Beauvoir, mientras el amor sea un peso y no una liberación, seguirá siendo un lastre para la mujer. Bovary habla de eso. Que una mujer no deba escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse. Entonces el amor será, como para el hombre, una fuente de vida y no un peligro mortal. Intentamos mostrar qué sueña y por qué Emma Rouault". (...)

Veremos en Bovary a una mujer "rebelde y activista" pero Portaceli no quiere ir más allá con las actualizaciones del personaje y no encuentra mayor conexión con corrientes actuales como el Me Too: "No creo que tenga nada que ver. El tiempo del MeToo es el de la conciencia de los abusos y del respeto hacia la mujer. Emma Rouault busca historias de amor porque cree que la van a llevar a la felicidad, sin saber que está ante buitres que planean sobre la carne podrida. Por eso se hunde  más y más en una época en la que la mujer no podía hacer otra cosa". Según la directora, Emma elige la acción y se niega a sufrir pasivamente para evitar la depresión. "Nos han inculcado una masculinidad perfecta, por eso luchamos contra imágenes totalmente internalizadas. Es una batalla contra nosotros mismos".

J.L. Rejas. El Cultural 27-1-2023.

jueves, 16 de febrero de 2023

El rapto de Europa según Kundera

La Europa geográfica siempre ha estado divida en dos mitades que han ido evolucionando por separado: una vinculada a la antigua Roma con el alfabeto latino como seña de identidad, está anclada en la Iglesia católica; la otra está unida a Bizancio, la Iglesia ortodoxa y el alfabeto cirílico. Desde 1945, afirma Milan Kundera en su ensayo Un Occidente secuestrado. La tragedia de Europa central, la frontera entre ambas Europas se desplazó varios cientos de kilómetros hacia el Oeste. De tal forma que los habitantes que siempre habían creído ser occidentales, un buen día se despertaron para constatar que eran del Este. Esos habitantes sorprendidos son los que habitan el territorio cultural que el escritor checofrancés llama Europa central.

Kundera publicó este ensayo en 1983, un año antes de su emblemática novela La insoportable levedad del ser; en una época en la que el escritor, que llevaba seis años en Francia tras haberse exiliado de su Checoslovaquia natal, ya estaba en el centro de atención de los intelectuales y lectores occidentales. La editorial Tusquets lo publica ahora junto a otro de los ensayos que mejor definen el pensamiento de Kundera, La literatura y las pequeñas naciones. En 1993, Kundera empezaría a escribir en francés. Y, tras la caída del comunismo, el Kundera ensayista se alejó de los temas políticos para dedicarse plenamente a los temas culturales y centrarse en la novela como género literario europeo por excelencia.

Según él, uno de los distintivos de la Europa central en la segunda mitad del siglo XX fueron las revueltas  que estos países organizaron contra los soviéticos: la revuelta Húngara de 1956, la Primavera de Praga de 1968 y las sublevaciones polacas que se sucedían una o más veces en cada década. Estas revueltas estaban alentadas por una amplia mayoría de los ciudadanos y trataban sobre todo de preservar la identidad cultural de cada país. Y es que el imperio ruso, según Kundera, hacía lo posible para que la Europa central perdiera su identidad como territorio marcado por la tradición multicultural del Imperio Austrohúngaro. 

El imperio fue una gran oportunidad para crear un estado fuerte en el centro de Europa; sin embargo, asegura Kundera, los austríacos estaban divididos entre seguir "el arrogante nacionalismo de la gran Alemania" y en su propia misión centroeuropea; por eso no lograron construir un Estado federal de naciones iguales. "Su fracaso fue para Europa entera", porque, insatisfechas, las muchas naciones de la región hicieron estallar el imperio en 1918. Así el imperio se dividió en muchos países pequeños cuya fragilidad permitió que primero Hitler y luego Stalin los subyugasen.

De la fragilidad de los países pequeños se ocupa minuciosamente el segundo ensayo del libro, La literatura y las pequeñas naciones, una ponencia que Kundera presentó en el Congreso de Escritores de 1968, en Praga. (...) Pero volvamos al "Occidente secuestrado", uno de los ensayos más leídos e influyentes que Kundera haya escrito y que hoy, en plena guerra rusa contra Ucrania, adquiere un significado particular, además de cobrar una nueva actualidad. Según él, Centroeuropa disfrutaba de la máxima diversidad en el mínimo espacio. Ese concepto horrorizaba a Rusia, que se basa en la regla contraria, la de buscar la mínima diversidad  en el máximo espacio. Nada podía ser más ajeno a Europa central y su pasión por la heterogeneidad que la uniformadora y centralizadora Rusia, que transformaba con temible determinación a todas las naciones de su imperio (ucranios, bielorrusos, armenios, lituanos. letones) en un solo y gran pueblo ruso. Con sus tendencias centralizadoras y sus sueños imperiales, el comunismo era la culminación de la historia rusa. Y hoy, 40 años después de publicarse este ensayo por primera vez, esas tendencias siguen intactas...

Monika Zgustova. Babelia. EL País, sábado 4 de febrero de 2023.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Élisabeth Roudinesco: "El sexo biológico existe. No responde a una elección"

Élisabeth Roudinesco. Pierre-Jean Grouille/Photo 12 via 

En el pequeño despacho de Élisabeth Roudinesco (París, 78 años), desbordante de libros y adornado con un pequeño diván, durante una conversación de más de dos horas el visitante se siente transportado al mundo de los grandes debates de ideas en Francia en los cafés y en los apartamentos como éste en la rive gauche de París. La historiadora del psicoanálisis y autora de biografías de referencia de Sigmund Freud y Jacques Lacan habla, casi como si fuesen de la familia de Sartre, Césaire, Fanon. A estos y a otros autores, los convoca en El yo soberano, ensayo que publica la editorial Debate y en el que aplica su bisturí intelectual en uno de los debates centrales de nuestro tiempo: el auge de las ideologías identitarias, a izquierda y derecha. Roudinesco busca el matiz pero no rehúye el choque: "Lo valiente hoy es estar en posición moderada, nuestra época está enloquecida".

P.- Habla en el libro de locura y neurosis identitaria. ¿En qué consiste?

R.- Vivimos en una época de extremismos, en la que la búsqueda de las identidades ha ocupado el lugar de las rebeliones de antaño, que eran más sociales y emancipadoras. La locura identitaria es el repliegue total en una sola identidad, un repliegue, en vez de una libertad.

P.- ¿Por qué el repliegue?

R.- En todas las reivindicaciones identitarias que yo critico está la idea de rechazar la biología. Si decimos que, desde el nacimiento, estamos asignados a una identidad de género que rechazamos, significa que negamos la existencia de la diferencia anatómica-biológica de los sexos. Uno no es un esclavo cuando nace en un sexo u otro. Durante siglos se redujo al ser humano a su naturaleza biológica y ahora se le quiere encerrar en su construcción social. El ser humano es a la vez un sujeto biológico, un sujeto social, un sujeto psíquico.

P,- ¿Habla de la cuestión trans o de la raza también?

R.- Mire lo que sucede con las reivindicaciones identitarias negras. Hay una primera etapa que es la emancipación, la igualdad, ligada a la lucha social. Las razas no existen científicamente. Pero ahora se dice que sí existen -porque hablar de personas racializadas es esto- y a mí me platea un problema.

P.- Las razas no existen, pero, sí el racismo

R.- De acuerdo. Los racistas, que son de extrema derecha desde hace mucho tiempo, consideran que hay razas. ¡Pero no los progresistas!

P.- Y usted considera que ahora la raza vuelve y es la izquierda la que la abandera.

R.- ¿Acaso son de izquierdas? La extrema derecha es nacionalista y cree en la existencia real de las razas. La deriva identitaria de otro campo -yo diría de la ultraizquierda, pues para mí no es la izquierda- dice que los negros y las mujeres negras están explotados, pero ante esta explotación la posición es que debemos luchar en tanto que negros. ¿Y yo no tengo derecho a participar en un combate antirracista por ser blanca? Es lo que dicen ellos.

P.- Hay una frase de los años setenta que vuelve en estos debates del siglo XXI, "¿Desde donde hablas?". Es decir nuestro discurso viene condicionado por nuestra posición ideológica, social, biográfica... ¡Desde habla usted?

R.- Desde ningún lugar

P.-   ¿Se puede hablar desde ningún lugar? Uno tiene una clase social, un origen, una educación.

R.- Una vez me dijeron: "Usted es rumana. Y sino, ortodoxa. Nací en Paris en 1944, mi padre abandonó Rumania 40 años antes. ¿Que tengo de rumana?

P.-En Francia le dirían: "Usted es parisiense de la rive gauche...

P.- Los marxistas eran burgueses. Se encierra a alguien en su clase social, no se piensa en qué se ha convertido. Me sucede todo el tiempo porque vengo de la gran burguesía. Pero soy de izquierdas, de siempre...

martes, 14 de febrero de 2023

La mujer que convirtió a Van Gogh en una estrella

En la primera entrada de su diario, fechada el 26 de marzo de 1880, Johanna Gezina (Jo) Bonger, una chica holandesa de 17 años, confesaba su deseo de hacer algo noble y grande en la vida. Hija de una familia acomodada de Ámsterdam, cuatro décadas después había cumplido ya aquel propósito, pues fue quien lanzó a la fama la obra de su cuñado: Vincent van Gogh. Esposa de Theo, hermano del pintor, ella tradujo además al inglés las cartas que ambos se enviaron y supervisó otras traducciones de una correspondencia esencial para entender la figura del pintor. 

Tanto ella como su marido estaban convencidos de que el pintor era un genio adelantado a su tiempo, pero su suicidio, en julio de 1890, y la muerte de Theo, apenas seis meses después, cambió la vida de Jo. Viuda y con un hijo pequeño, también llamado Vincent, aprendió a moverse en un entorno artístico dominado por varones. A partir del 10 de febrero, su labor será resaltada en la muestra Choosing Vincent  (Escogiendo a Vincent) que el museo Van Gogh de Ámsterdam dedica a su familia en el 50º aniversario de su apertura.

Jo Bonger, que tenía nueve hermanos, obtuvo un título de lengua inglesa y estudió la obra del poeta Shelley en la biblioteca del Museo Británico de Londres. Luego, trabajó en escuelas holandesas, en las localidades de Elburg y Utrecht. Tenía 22 años cuando conoció a Theo van Gogh, un marchante amigo de su hermano Andries, que empezaba a hacerse un nombre en la casa Goupil de París. Para Theo fue un amor a primera vista. Sin embargo, Jo escribió en su diario que le había rechazado porque casi no se conocían. Enamorado, Theo esperó dejando clara desde el principio su estrecha relación con Vincent. "Mencionó a su hermano pintor en la primera misiva que le mandó ya como prometida", cuenta por teléfono Hans Luijten, investigador senior del Museo Van Gogh y autor de la biografía de Bonger, titulada Alles voor Vincent (Todo por Vincent, Prometheus).

Una vez casados, en 1889, se instalaron en París. Allí remitía Vincent los cuadros que pintaba en el sur de Francia. "De modo que ella sabía de lo que el pintor era capaz" sigue Luijten. En una carta, Jo describe su felicidad marital con dulzura y sencillez. Dice: "Theo es tan atento y bueno conmigo, y nos llevamos bien desde el principio; nada forzado, nada raro. Él es tan sencillo y natural que hace las cosas fáciles: no creí que todo fuese tan bueno". Según el biógrafo, la joven esposa admiraba a Vincent, al que vio en persona en dos ocasiones, y recuerda otra misiva donde le decía que esperaba que fuese un hermano para ella. En París, Jo y Theo mantenían una relación fluida con el entorno artístico. Recibían numerosas visitas y tenían los cuadros de Van Gogh colgados en casa. Entre ellos, el famoso lienzo del almendro en flor sobre fondo azul, que fue un regalo por el nacimiento del pequeño Vincent en 1890. "Por otro lado Theo invirtió el 15% de sus ingresos en sostener a su hermano y Jo tuvo que aprender a convivir con el profundo lazo fraternal", añade.

La felicidad fue corta porque Vincent se suicidó en julio de 1890, a los 37 años, en la localidad francesa de Auvers-sur-Oise. Murió en brazos de Theo, que corrió a su lado y falleció seis meses después.,,

Jo tenía 28 años, un bebé de menos de uno y centenares de cuadros y dibujos de Vincent, casi sin valor aún en el marcado del arte. Su esfuerzo posterior no olvidó el papel desempeñado por Theo en la vida de su hermano, y de ahí la fortaleza en la misión que se había impuesto. La edición en inglés de su biografía es de 2022 y se titula: Jo van Gogh Bonger: The Woman Who Made Vincent Famous (La mujer que hizo famoso a Vincent, Boomsbury)...

Isabel Ferrer. La Haya. El País, jueves 26 de enero de 2023.

lunes, 13 de febrero de 2023

Un jardín de libros

María Elorza. / Iker Azurmendi
En Argosy Book Store, una de las librerías con más solera de Nueva York, te atienden dos señoras de pelo blanco estupendas. Son, la suma de las dos, la perfecta estampa de la elegante bibliotecaria: falda de tweed, gafas redondas de pasta y jersey de cachemir. Como lo hizo la escritora Joan Didon en su día, ambas podrían protagonizar un anuncio de Céline, pero sería mucho más interesante escucharlas en una película como A los libros y a las mujeres canto, primer largometraje de María Elorza, un precioso homenaje a la literatura a través de la relación de cuatro mujeres con su biblioteca. La película, que empezó su andadura en el Festival de San Sebastián y aterriza a finales de este mes en Róterdam (Países Bajos), se acerca a la vida de estas mujeres ya mayores cuya trayectoria se puede trazar a través de sus estanterías. Con mucho amor y humor, esta película de cine-collage habla de las bibliotecas personales como jardines que hay que podar, liberar de malas hierbas y regar.

Merece la pena leer completa la sinopsis de la película: "Una mujer casi fue llamada Avionesta. Otra tuvo una biblioteca en el asiento trasero de su coche. Otra se fractura un dedo con los estantes rebeldes de su librería. Las cigarreras escuchan lecturas mientras trabajan. Las planchadoras recuerdan poemas. A todas ellas, les canto. Contra fuego, agua, polilla, polvo, ignorancia y fanatismo, un ejército anónimo de mujeres cuida de los libros. Se trata de una resistencia íntima, sin épica, sin revolución, sin armas".

La directora María Elorza ha contado que el desencadenante de A los libros y a las mujeres canto fue el azar. Un día a su madre, italiana como la voz de la narradora, se le cayó encima una estantería de libros. Elorza acudió a la casa familiar alarmada, su madre se había herido en el accidente, pero pasado el susto la hija decidió grabar  lo que se había encontrado allí y, además, entrevistarla para saber cómo había sido su relación con esos tomos que ahora se amontonaban en el suelo. Su madre es una de las cuatro mujeres que abren la puerta de su intimidad lectora de una forma radicalmente diferente. "La literatura y las obras de los grandes autores no pertenecen solo a los catedráticos o a quienes dan cátedra. La literatura con mayúscula se esconde en los álbumes familiares de la gente sencilla", dice la narradora en este precioso y singular homenaje a las mujeres y los los libros.

Elsa Fernández-Santos. Smoda. El País, 26 de enero de 2023.

domingo, 12 de febrero de 2023

"Vargas Llosa ha ayudado a la cultura francesa más que muchos escritores franceses"

Quedan pocas horas para el gran acontecimiento del invierno cultural y social en París: el ingreso de Mario Vargas Llosa en la Academia Francesa. En la sede de la institución fundada por Richelieu en 1635 reina la calma. París está medio paralizado por la huelga contra la reforma de las pensiones. El metro no funciona, hay comercios cerrados. A sus 93 años, el secretario perpetuo de la Academia desde el cambio de siglo, Hélène Carrère d'Encausse ni hace huelga ni se plantea jubilarse (ella, que no cree en el lenguaje inclusivo, insiste en usar el masculino para el cargo). "Cuando uno hace lo que le interesa, no veo por qué preocuparse", dijo ayer en una conversación con El País en su apartamento oficial en la Academia. "Mire, señor, esto no es un tema que me incumba".

Carrère d'Encausse tiene mañana una de las citas que sin duda marcarán su mandato como secretario perpetuo. La ceremonia de recepción del hispano-peruano Vargas Llosa, que ocupará el escaño número 18, es un momento insólito para la Academia, un atrevimiento poco habitual en una institución a la que se le suele reprochar el anquilosamiento y la alergia a la modernización. Por primera vez, un autor que no ha escrito ni una de sus obras en lengua francesa se convertirá en inmortal, denominación que reciben los miembros de la Academia. Es decir, es uno de los 40 integrantes del cónclave encargado de "defender la lengua francesa" y preservar su "inmortalidad".

¿Una incongruencia? "En ningún lugar está escrito que para entrar en la Academia haya que escribir en francés", replica Carrère d'Encausse cuando se le mencionan las dudas que suscitó la elección del autor. "La gente sabe de qué habla". Ante las críticas que, en la prensa francesa, se publicaron por las posiciones políticas liberales del nuevo académico, la jefa de la Academia responde: "Ha llevado su vida como lo ha considerado. No somos la Unión Soviética. No es obligado tener una doctrina. Fueron críticas curiosas pero poco pertinentes".

Vargas Llosa argumenta, "es un espíritu universal, un espíritu que no tiene límites". Había leído su obra antes de la elección el año pasado, pero no se conocían personalmente. Y le fascinó. "Es como lo imaginaba: caluroso, abierto", describe. "Es lo que en la Academia llamamos un hombre de buena compañía. Eso es lo esencial: ser cortés, civil".

Carrère d'Encausse -prestigiosa historiadora de Rusia y la Unión Soviética, eurodiputada por la derecha francesa en los años noventa y madre del escritor Emmanuel Carrère- destaca la simbiosis de Vargas Llosa con Francia, país en el que vivió en los sesenta, y con la cultura francesa, determinante en su formación literaria, para explicar su entronización como inmortal. "No conozco a nadie que hable tan bien de Flaubert como él. "Ha ayudado a la cultura francesa mucho más que muchos escritores franceses".

El proceso hacia la inmortalización, que concluirá mañana con la ceremonia bajo la cúpula del Institut de Francia sigue un ritual estricto. El jueves pasado, se celebró, a puerta cerrada, la instalación. Vargas Llosa leyó su discurso de elogio al anterior titular del escaño 18, el filósofo Michel Serres (1930-2019). El académico Daniel Rondeau, a su vez, leyó la réplica, Vargas Llosa tomó posesión de su sillón. Recibió una moneda con la inscripción de la divisa académica: "A la inmortalidad". Tuvo que disertar sobre la palabra que se le atribuyó: xerès, jerez. Hoy, Carrère d'Encausse le entregará la preceptiva espada. Y mañana comparecerá en la ceremonia con el vestido verde.

Carrère d'Encausse no ignora que, junto a Vargas Llosa, otra persona atraerá los focos mañana bajo la cúpula del Quai Conti; Juan Carlos I. El autor de L guerra del fin del mundo explico hace dos semanas a El País que le había invitado por una razón "muy sencilla": "En la medida en que los reyes pueden tener amigos, yo soy su amigo". (...)

Sobre Semprún, Carrère d'Encausse explica por qué quedó fuera de la Academia, y su significado ahora: "Hubo un malentendido que hizo que Jorge Semprún no quisiera presentarse. Creyó que se le reprochaba su pasado comunista. Yo era muy amiga de él, y me dijo: Pese a nuestra amistad, prefiero no presentarme". Se le ha echado de menos. De una cierta manera, era España la que llegaba. Vargas Llosa viene a corregir su ausencia. 

Y es un Nobel, además. Desde que François Mauriac muriera en 1970 no ha habido ninguno bajo la cúpula. "No se trata solo de que sea premio Nobel, sino de sea este premio Nobel", precisa Carrère d'Encausse. ¿Y después de Varga Llosa? "Monsieur, esto no me corresponde a mi decirlo; soy neutral" Pero hace unos meses declaró que le agradaría ver a Michel Houellebecq convertido en inmortal. "Es un escritor genial. Pero, por ahora, no es candidato", zanja.

Marc Bassets. París. El País, miércoles 8 de febrero de 2023

sábado, 11 de febrero de 2023

Defender la lengua francesa a capa y espada

Se los llama los "Inmortales" y, como en la película protagonizada por Christopher Lambert, alcanzan la eternidad empuñando una espada. Aparte del bicornio, la capa y el traje oscuro, bordado con motivos de hojas de olivo verdes o doradas uniforme que data  de finales del siglo XVIII, los 40 miembros de la Academia Francesa pueden optar por recibir un sable forjado que represente su vida y obra. La espada es financiada por el dinero de amigos y simpatizantes a través de una suscripción, y se entrega unos días antes de la oficialización del ingreso, durante una ceremonia privada.

Durante mucho tiempo, ni miembros del clero ni las mujeres llevaban este ornamento que recuerda la antigua pertenencia de la institución a la Casa del Rey. Hélène Carrère d'Encausse, la tercera mujer elegida y hoy secretaria perpetua de la Academia, fue la primera en poseer una espada. El arma de la historiadora -accesoriamente madre del escritor Emmanuel Carrère- se llama Joyeuse, como la legendaria Joyosa de Carlomagno, y lleva grabado el lema "Heureux les pacifiques" (felices los pacíficos). 

Algunas inmortales no solo han exigido su espada, sino que han encargado una versión futurista, como la filósofa Barbara Cassin, que desde 2018 blande un honorable sable de Jedi, lo que también supone el ingreso en el parisino Quai Conti, sede de la Academia, de un anglicismo. El artefacto pop, transparente, lleva dentro luces led donde puede leerse en letras violetas "Plus d'une langue"(Más de una lengua), cita de Jacques Derrida refiriéndose a la multiplicidad de lenguas que habitan el francés.

Pero hoy, ¿una espada como símbolo de qué? ¿Para luchar contra quién? La institución fundada en 1635 por el cardenal Richelieu debía proteger el francés, llevarlo "a la inmortalidad", como reza el sello que el cardenal entregó a la institución (de ahí el sobrenombre  de sus miembros). Su vocación primera era "trabajar con todo el cuidado y toda la diligencia posibles para dar una reglas seguras a a nuestra lengua y volverla pura, elocuente y capaz de tratar las artes y las ciencias". Es una versión extendida del anónimo "Limpia, fija y da esplendor" de su hermana RAE.

El escritor Jean d' Ormesson ha ido más allá al indicar que "pretende evitar a los franceses y al pueblo francés el cruel destino de Babel". No es de extrañar entonces que, de un sablazo, la Academia haya intentado cortar de cuajo y por unanimidad la incipiente "escritura llamada inclusiva", que "da lugar a un lenguaje desunido, dispar en su expresión, creando una confusión que conduce a la ilegibilidad". "La lengua francesa corre peligro de muerte", a causa de esa "aberración", advirtió la Academia en 2017. "Nombrar mal las cosas significa aumentar las desgracias de el mundo", decía Albert Camus.

Este papel conservador -reaccionario y machista para sus detractores- va acompañado por una segunda misión. Para velar por el buen uso del francés, la Academia está obligada desde el inicio, por sus estatutos, a redactar un diccionario. La legendaria lentitud para culminar dicho proyecto ha sido durante décadas motivo de burlas y controversias, además de celos, al compararse con la velocidad de la Academia de Madrid para crear el propio.

En el prólogo de la edición de 1986, Maurice Druon, secretario permanente lo reconocía: "Las quejas y bromas  sobre la lentitud del Diccionario son casi tan antiguas como la propia Académie". Hoy, va por la novena edición. En el camino, entre una versión y otra, podía pasar medio siglo para arrojar un mero copiar/pegar de la anterior (en una época donde no existía el ordenador), con definiciones marcadas por la arbitrariedad. 

En la actualidad, el prestigio de la Academia Francesa existe sobre todo en el extranjero. Mientras Balzac o Baudelaire en su época movilizaron sus influencias para poder sentarse en uno de sus sillones, algunos escritores contemporáneos la snobean. Si Zola fue en su época candidato a ingresar 25 veces sin conseguirlo, los premios Nobel Le Clézio o Modiano han rechazado hasta hoy su propia membresía. En cuanto a la últma distinguida con el premio sueco, fue lapidariasobre la posibilidad de tener su sillón. "Es una institución de conservación muy antigua... Cuando uno acepta los honores, es porque ya no tiene mucha esperanza en su escritura, en su acción a través de las palabras. Toma asiento", dijo Annie Ernaux. Actualmente hay dos premios Nobel: el biólogo Jules Hoffman y, ahora, Mario Vargas Llosa...

Alejo Schapire. El Mundo, 9/2/2023 

viernes, 10 de febrero de 2023

Así se construye una actriz

El apasionamiento es el estado natural de quienes creen que en el arte hay sentido, verdad y belleza. Por eso está bien traído el título (Elvira o la pasión teatral) que Giorgio Strehler escogió para París 1940, una espléndida comedia de ideas que Jose María Flotats representa en en el Teatro Español de Madrid. Su protagonista, el actor y director de escena francés Louis Jouvet (1887-1951), interpretó grandes películas de Jean Renoir, Robert Siodmak, Marcel Carné, G,W. Pabst... y fue maestro de actores sobresalientes. De la pasión que puso en su labor pedagógica tenemos testimonio literal gracias a Chalotte Delbo, su secretaria en el Théâtre de l'Athénée, que taquigrafió sus lecciones, las respuestas de sus alumnos y el detalle de lo acontecido cuando estos subían a escena. Protagonizada por el propio Flotats y por Natalia Huarte (en el papel de Claudia, alumna que está preparando el papel de Elvira en el Don Juan de Molière). París 1940 reúne siete lecciones de Jouvet que son un canto al trabajo bien hecho. 

En su primera clase, Jouvet le muestra a Claudia la importancia de nadar contra corriente. "La comodidad es la muerte del arte", viene a decirle durante una reflexión que vale también para el periodismo, la crítica teatral, la medicina y otros oficios: el artista que se acomoda  es como el periodista que transmite los comunicados de agencias de prensa sin contrastarlos o el arquitecto que calca rascacielos por encargo. "Estás cómoda", le dice Jouvet a Claudia, "porque has adaptado tu personaje a ti. Lo tienes todo demasiado organizado".

El trabajo de Flotats es impecable porque lo que Jouvet  dice lo entiende él con el cuerpo, por experiencia propia. Si no fuera por la bonhomía que transmite el personaje en la interpretación exacta del actor catalán, alguna de sus observaciones podría llevar a Claudia al desánimo. Este tercer montaje suyo de la obra estrenada en 1986 por Brigitte Jacques (los anteriores datan de 1993 y 2002) es uno de los más elocuentes de su carrera. Bajo su dirección, Huarte está espléndida en sus viajes de ida y vuelta entre la realidad de los ensayos y la ficción del teatro dentro del teatro:  es una actriz abanico a la que va como un guante el papel de la alumna espoleada, pero también representa soberanamente  el difícil de la Elvira metateatral, una vez que la discípula ha hecho suyos los principios de su maestro. Aunque la función es un mano a mano vibrante entre a ambos intérpretes, es reseñable la composición que Juan Carlos Mesonero hace de un actor aprendiz, por su complexión y su carácter, a que lo encasillen en el papel de galán. Cuando se pone en el piel de Sganarelle, la actitud del alumno encarnado por Francisco Dávila recuerda a la de un joven Spencer Tracy.

Lo que aquí se cuenta es lo que Jouvet y la entonces jovencísima Paula Dehelly se dijeron mientras preparaban el personaje de Elvira en el Conservatorio de París durante siete clases a cual más jugosa. Dehelly se graduó en Arte Dramático brillantemente, pero, por ser judía, no pudo debutar en los escenarios hasta que los soldados españoles de La Nueve liberaron la capital francesa...

Javier Vallejo. El País, sábado 24 de diciembre.

jueves, 9 de febrero de 2023

Amélie Nothomb publica "Primera sangre", un libro sobre su padre.

Amélie Nothomb (Kobe,1967) publica Primera sangre
 (Anagrama, en castellano y en catalán), un libro sobre su padre, recientemente fallecido. Ayer presentó su obra en el Instituto Francés de Barcelona. Unas horas antes converso con La Vanguardia.

P.- Empecemos por el título. ¿Qué significa?

R.-  En francés hay una expresión, decimos "el duelo se detendrá en la primera sangre" para señalar que no llegará hasta la muerte de uno de los contendientes. Aunque no se conozca eso, se entiende que alude a unos vínculos de sangre muy estrechos. 

P.- Su padre murió el primer día del confinamiento. ¿Qué desató la necesidad de escribir el libro? ¿Es una obra de duelo? ¿De desesperación? ¿De pánico?

R.- De duelo. Jamás imaginé que escribiría sobre mi padre, nunca se me pasó por la cabeza. Tampoco pensé que podía morir. No murió de coronavirus sino de cáncer, pero fue un gran shock para mí porque, a causa del confinamiento, no pude asistir a su funeral. No pude decirle adiós, fue un duelo imposible. Seis meses tras su muerte, me encontré en la situación de seguir conversando con él dentro de mi cabeza. Es él quien empezó a hablarme , una vez muerto. No paraba de preguntarme cosas, y yo le respondía. Nunca habíamos hablado tanto, tuve con él el mayor diálogo de nuestras vidas. La muerte fue el inicio de una extraordinaria conversación. ¿Fantasmas? No, no, era mi padre tal cual el que me hablaba. Siento que él está contento. A veces aún me habla, pero mas esporádicamente: si pido seis ostras en un restaurante me dice:" ¡Venga, pide una docena!", pero no le hago caso.

p.- En sus otros libros, el padre se convierte en una ausencia.

R.- Es verdad. Es como si hubiera esperado a morirse para hablarme. Me he quedado muy contenta. Comencé a preguntarme si era normal que me hablará cada día. ¿Se detendría en algún momento? ¿Esperaba algo de mí? Finalmente decidí escribir sobre él. Pero ¿Cómo hacerlo y qué decir? No quería contarlo todo, solo verlo a él antes de que yo existiera.

miércoles, 8 de febrero de 2023

La mujer es el porvenir del hombre

Louise Glück

La paridad se está haciendo un hueco no solo en los consejos de administraciones, sino también en las artes. En Francia, ahora, no quizás sin razón, se le prefiere a la brillante Simone de Beauvoir al dudoso, al pegajoso, Jean-Paul Sartre. De pronto los esquimales descubren mujeres, poetas inmensas como Louise Glück, o escritoras infinitas como Annie Ernaux, ambas recién premiadas desde la norteña, helada Estocolmo, como si sobre ellas hubiese descendido papá Noël.

Quizás llegara un día, no tan lejano, donde en España descubriremos que Albert Camus no solo escribía teatro, sino que la coruñesa María Casares también lo hacía, lo vivía como nadie. En todo caso, los toreros, los pistoleros y otros bandoleros parecen ahora estar pasados de moda. A veces les torcemos el cuello al léxico, a la gramática, atropellamos cualquier otro verbo en el peatonal, son daños colaterales. Cierto, con razón a los ministros les llamamos ministras, pero quizás algún día nos saldremos de la calzada, y a los poetas les llamaremos también poetos.

Frida Kahlo está ahora en todas partes, la preferimos, a ella la paloma, al elefante, a ese Diego obeso, imponente, cuyos murales se quedan ahora pequeños, fuera de lugar, al lado de los lienzos de ella. La historia es una justiciera, lo arregla todo, incluso cuando uno ya no está en vida, él tan exuberante, tan barroco, tan imponente, y ella tan rota, tan relegada a la trastienda, en ese rol de mujer de Rivera, de amante de Trotski, recluida, postrada en su casa azul de Coyoacán, mientras él hacía de faisán, de pavo real. En un pestañear de décadas, sin embargo, el monumental Rivera se achicó y la diminuta Frida se hizo infinita.

La eternidad puede, pues, hacer milagros, cambiar de sexo y de tamaño. Ellas a menudo evitan caer en la trampa. No buscan perdurar, ni siquiera durar. No declaman, no rugen, no agitan las palas de sus molinos contra todos los vientos. Ellas son Louise Bourgeois empeñada en deshacerse de sus arañas. Ethel Adnan hipnotizada por ese monte californiano que no dejará de pintar hasta el final. Ellas son Paula Rego que no se ha mordido la lengua, Yayoi Kusama que le puso lunares a las calabazas e imaginó habitaciones infinitas. Y así, tozudas, con paciencia, sin dejarse agrietar siguen en su empeño, aunque nadie, ni siquiera la posteridad o sus contemporáneos se percaten de que existen, hasta casi llegado el final. Y así consiguen ganar la partida del tiempo largo, no buscaron los atajos, ni los aplausos, simplemente fueron lo que querían ser. (...)

Hilma Af Klint

A menudo su modernidad ha sido apabullante. El caso de Af Klint es de antología: cuando intentó dar a conocer su trabajo la tildaron de Juana, de loca. La quisieron internar en un manicomio, de modo que tuvo que hacerse el Guadiana, hundirse, esconderse, para pintar... En 2021 el Guggenheim de Nueva York batió todos los récords de visitantes con una antológica dedicada a esta artista absoluta y precursora rotunda.

A menudo, ellas han sido pues recluidas, aniquiladas, silenciadas. Jo, la esposa de Ed Hopper, era más conocida que él cuando se conocieron, y, sin embargo, no queda rastro de su obra, ni siquiera en el museo donde está el legado de su marido...Y algunas se dejaron la vida en ello como Camille Claudel, estudiante, amante, musa, de Rodin, que quedaría recluida hasta su final en un manicomio.

En Francia habrá que esperar a los últimos años del diecinueve para que las mujeres puedan graduarse en Bellas Artes. No podían estudiar ni dibujar un desnudo, y habrá que esperar que llegue Paula Modersohn-Becker, una artista alemana, para que una de ellas, por primera vez, en 1905, se autorretrate embarazada, los pechos y el vientre al descubierto...

Estamos lejos, a mil leguas, de haberlo conseguido del todo, para que el segundo sexo sea el primero, o estén por igualarlo. Para una ajedrecista iraní jugar sin velo es jugarse la vida. Pero deberíamos darle una pensada, si hace millones de años, la fuerza imperaba, para poder comer, matar, escapar. atacar, en el mundo de hoy lo que importa para liderar, mandar, es, cada vez más, saber crear, innovar, y para ello no necesitamos hormonas, ni tampoco aguarrás o testosterona. Las máquinas harán muchas de las tareas vinculadas a la fuerza, pero esa inteligencia, esa emoción del arte quedará fuera de su alcance. Entonces, quizás el poeta francés Aragon, el autor de El loco de Elsa, su obra ambientada en Granada tenía razón: si queremos salirnos de esta, pensemos, actuemos como si la mujer fuera, lo que es, el porvenir del hombre.

Javier Santiso. El País, viernes 20 de enero de 2023.

martes, 7 de febrero de 2023

El cómic llega a la Academia de Bellas Artes de Francia

Catherine Meurisse (Niort, Francia,42 años) tiende a escuchar todo tipo de relatos radiofónicos mientras dibuja. Interrumpe uno de ellos para responder a esta entrevista por videollamada desde su taller, en París, ante su mesa de dibujo, en la que hay un poco de todo: pinceles húmedos, cajas de acuarelas, plumas, un bote de tinta china, cinta adhesiva,,, "Dibujo a la antigua, en papel, con carboncillo, bolígrafo y tinta china", confiesa esta dibujante que desde el mes pasado es miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia. Con ella, el cómic entra en tan distinguida institución.

Desde que ocurrió lo que ocurrió -el atentado islamista en la revista Charlie Hebdo al que sobrevivió: una ruptura sentimental la mantuvo en vela toda la noche y llegó tarde a la oficina - sus libros surgen "al caminar sola en la naturaleza". Y lejos de casa. Cuanto más lejos, mejor. Fue así como llegó a Japón. Lo único que pretendía era "renovar" su "banco de imágenes interno" pero, una vez allí, tuvo la sensación de encontrarse en casa. Es algo que ocurre a menudo. La dibujante pasó unos meses en la residencia para artistas Villa Kujoyama, en Kioto. Corría el año 2018 y le sirvió para reponerse del atentado. Pero también para ampliar su paleta de colores, en un sentido existencial , y universalizar su obra. Es por eso por lo que puede hablarse de japonismo, e invocarse el espíritu de la inacabable atracción que el arte japonés ha despertado entre los pintores occidentales, cuando se habla de la inmersiva y autorreflexiva La joven y el mar, la nueva obra de Meurisse, publicada en español por Impedimenta.

En La joven y el mar, Meurisse narra a la vez sus impresiones del país y la historia de esta relación con la representación artística, y el resultado tiene tintes de microcrónica de viaje con aspecto de fábula de final sorprendente y adecuadamente real. En 2019, la artista pasaba otra temporada en Japón, en la isla de Iki, en la región de Nagasaki, cuando el tifón Hagibis asoló parte del archipiélago. Y ese es el tifón que amenaza con destruir el paisaje -"la belleza que está a punto de desaparecer "-en las viñetas. "Si La levedad -su álbum sobre el atentado- contaba lo que pasaba después de una catástrofe, La joven y el mar cuenta lo que pasa antes", señala. Además de en sus recuerdos del viaje, la dibujante se inspiró en la novela Almohada de hierba, de Natsume Soeki para dar forma al cómic. "La actualidad también intervino en el álbum: escribí la historia durante el primer confinamiento de 2020, cuando se difundió la estúpida idea de que la naturaleza se estaba vengando de la humanidad", recuerda. Meurisse apuesta por lo contrario. Hay visiones sobre lo que ocurre y lo que está por venir, y todas se desprenden de la naturaleza, de aquello incontrolable que nos rodea y nos refleja de alguna forma. Nos observa, como dice uno de los personajes. "La experiencia de lo que podríamos llamar evanescencia de las cosas está presente en La joven y el mar y da lugar a la siguiente observación, que tendemos a olvidar: estamos intrínsecamente ligados  la naturaleza. Separarnos de ella nos hace daño", dice...

En diciembre, durante la ceremonia de ingreso en la Academia de Bellas Artes, después de un emocionadísimo discurso, en el que recordó a sus compañeros de Charlie Hebdo, publicación, por cierto, en la que fue también pionera -fue la primera mujer contratada por la revista-, recibió de manos de su admirado Blutch una espada cuyo mango luce cuatro plumas de cuatro dibujantes a los que admira: el propio Blutch, Luz, Claire Bretécher y Quentin Blake.

Laura Fernández. Barcelona. El País,  miércoles 11 de enero de 2023.

lunes, 6 de febrero de 2023

Á propos de Joan/La vida sin tí

Isabelle Huppert es dueña de una carrera larga y prolija en éxito y calidad. Actriz carismática donde las haya, su trayectoria sin fisuras es por todos reconocida. Entre las -tantas- distinciones a su trabajo, el Oso de Oro al conjunto de su trayectoria otorgado por la pasada Berlinale. 

Dicho festival fue también el marco -aprovechando la coyuntura- para el estreno de este filme, Á propos de Joan, que quizás no sea el más sobresaliente de la actriz pero como siempre será especialmente interesante por -entre otras cosas- contar con su presencia como cabeza de cartel. La vida sin ti (título español bastante menos acertado que el original, A propósito de Joan, pues funciona como un spoiler que no vamos a desarrollar por respecto a potenciales espectadores) nos va desvelando a lo largo de su metraje la existencia de una mujer por medio de recuerdos fragmentados, unos flasbacks continuos centrados en encuentros amorosos y en la relación con su hijo. El encaje de estas evocaciones en el largometraje, que en un inicio puede resultar un tanto errático en sus saltos temporales, va tomando forma y sentido de cara a su tramo final, en una resolución que demuestra que el ciclo de la vida sigue a pesar de tragedias y dramas, que cada cual afronta el duelo a su manera y que el renacer es posible.

Partiendo de la mezcla de géneros (drama, comedia, pasajes onírico-surrealistas), este filme basa su originalidad especialmente en el mostrar cómo damos vida en nuestra mente a los recuerdos, sean o no del todo reales, lo que difumina la barrera entre realidad y ficción. Esta quiebra es abordada desde un inicio por una protagonista que rompiendo la cuarta pared, se dirige directamente al espectador para exponer su historia, anticipándonos que lo que vamos a ver puede ser real pero también tener su parte de invención. ¿Y, después de todo, qué es el cine si no esto?

Sabela Pillado. La Voz de Galicia, viernes 27 de enero de 2023. 

domingo, 5 de febrero de 2023

Hay encuentros que te pueden cambiar la vida

La experiencia de la alteridad acaba produciendo efectos antes o después: más aún que descubrir tu punto de vista, yo cambio con tu contacto. He tomado una nueva dirección, modificado alguno de mis hábitos, también de mis opiniones, mis gustos han evolucionado, y en ciertas situaciones ya no reacciono de la misma forma. En pocas palabras, he cambiado. Para mejor o no, lo mismo da. La prueba más tangible de que te he encontrado es que llevo de forma diferente la barca de mi existencia.

Albert Camus constató como el encuentro con María Casares, y la pasión que vivieron durante 12 años, lo transformó. Actriz, hija de jefe del gobierno de la República española, exiliada en Francia al llegar Franco al poder, María Casares compartió escenario con Michel Bouquet, Jean Vilar o Gérard Philippe. Revisando las mil páginas de su correspondencia se comprende que Camus tuviera "posibilidades dentro de él -una propensión a la ternura, una capacidad de concentrarse en un ser y dejar de dispersarse, una forma de decir sí a la vida- que seguramente no habría actualizado sin el amor de María Casares. De ese encuentro que hubo lugar el 8 de junio de 1944, día del desembarco aliado, Camus escribe que ella le ha reconstruido: "Entraste por azar en una vida de la que yo no estaba orgulloso, y a partir de ese día algo empezó a cambiar. Respiré mejor, detesté menos cosas, admiré libremente lo que merecía serlo. Antes de tí, fuera de tí,  no me adhería a nada. Esa fuerza, de la que tú te burlabas algunas veces, había sido siempre una fuerza solitaria, una fuerza de rechazo. Contigo, acepté mis cosas, empecé a vivir. Y sin duda esa fue la razón de que siempre se mezcló con mi amor una gratitud inmensa". Revisando su correspondencia, sentimos la tentación de releer algunas de sus obras a la luz del encuentro con María. El Hombre rebelde en particular, publicado en 1951, pero escrito unos años antes, en los primeros años de su pasión.  El hombre rebelde es capaz de decir no a la injusticia, a lo inaceptable, y no lo dice simplemente en su nombre, sino en nombre de todos los seres humanos. Piensa que lo que él no puede aceptar no debería aceptarlo ningún hombre. "Es en nombre de todos los hombres como el esclavo se levanta", escribe Camus. Pero insiste en el hecho de que este no a la injusticia va acompañado siempre de un sí a la vida. Diciendo no a lo inaceptable, el hombre rebelde acepta la vida tal y como debería ser: su poder de rechazo es al mismo tiempo un poder de aprobación. El nihilista no es, por tanto, un verdadero hombre rebelde. Sin el encuentro de Camus con María Casares, el hombre rebelde habría sido probablemente un hombre del no, una figura del rechazo, y no ese filósofo de la esperanza, de la afirmación, ese guía tan valioso y profundo.

Camus escribe a María lo que le debe: "No te das cuenta que de pronto he concentrado sobre un solo ser una fuerza pasional que antes esparcía un poco por doquier, al azar, y en todas las ocasiones". El escritor tenía fama de ser "un mujeriego". Probablemente se cruzó con muchas mujeres, pero María fue la única a la que escribió 500 cartas. Con las otras no tuvo un encuentro como el que tuvo con María, no cambió con su contacto. Antes, "esparcía un poco por doquier" su fuerza pasional. Gracias a María, la "concentra en un solo ser, se muestra capaz de cuidar "de lo que es valioso para él en lugar de dispersarse. Acumular conquistas es agradable desde un punto de vista narcisista y fuente de placeres. Con María Casares descubre un amor diferente, más vuelto hacia el otro, capaz de instalarse en el tiempo y de aumentar una felicidad que no se reduzca al placer. Esta temporalidad es necesaria para descubrirse y descubrir al otro. La hermosa correspondencia entre Camus y María nos muestra también lo que constatamos a menudo en nuestros chat actuales: es posible tener una historia de amor a distancia, hacer vivir una relación a pesar del alejamiento geográfico o de la imposibilidad de encontrarse físicamente. Finalmente en la totalidad de su relación, Albert Camus y María Casares seguramente se escribieron más de lo que se vieron. Algunas carta muestran que el recuerdo de los momentos vividos, siempre y cuando sea evocado, contado, alimentado y en parte reinventado, a veces, es capaz de igualarlos en intensidad.

sábado, 4 de febrero de 2023

La embajadora de la cocina francesa en televisión española

Durante la etapa más flexible del confinamiento, la periodista gastronómica Julie Andrieu (París, 48 años) viajó con su hija por Málaga y Granada. Visitó las ciudades, disfrutó del patrimonio, saboreó los restaurantes y alucinó con las berenjenas fritas regadas con miel de caña. También con el flamenco: desde entonces recibe clases semanales en su propia casa. Lo que más le sorprendió , sin embargo, fue la cantidad de gente que la reconocía por la calle. "Es increíble: soy más conocida en España que en Francia", afirma asombrada la francesa. Es la consecuencia de su programa de televisión, Las recetas de Julie, que se emite de lunes a viernes desde hace cinco años en la 2. Desde 2017 se han emitido 237 capítulos de ocho temporadas, algunos repetidos en dos o tres ocasiones. Con una audiencia media de 226.000 personas, hasta 26 millones de españoles han visto alguna vez sus peripecias culinarias, según los datos que maneja el director del canal público, Samuel Martín Mateos. Es una más en la mesa de los españoles.

En su programa, con distintos formatos pero siempre bajo la denominación de Las recetas de Julie, la especialista -que recibió en 2021 el Premio de Periodismo Pau Albornà i Torras en San Sebastián Gastronomika- recorre con su Peugeot 304 rojo los lugares más recónditos de la Francia rural. Ha visitado todos los departamentos galos. Viaja en busca de ingredientes singulares, productos locales y recetas tradicionales de la cultura popular, su favorita. Un fiel seguidor del programa probablemente conozca mejor a estas alturas la gastronomía francesa que la española. De las anguilas de la Camarga a los quesos del Loira o las vieiras de Normandía, cada capítulo acaba con un almuerzo grupal en una atmósfera envidiable. Los protagonistas degustan los platos y productos rescatados gracias a la infinita curiosidad de la periodista, En varias temporadas le acompañan el reconocido chef Thierry Marx y el químico Raphaël Haumont.

La serie supone un trabajo de arqueología gastronómica fundamental. "Quiero ir más allá, conocer por qué una receta es de una determinada manera e incluye un ingrediente particular, pero también los utensilios que se usan, las temperaturas, la forma de cocinar.  Es algo que cambia de valle a valle, de pueblo a pueblo e incluso de familia en familia porque cada cual tiene sus raíces diferentes. La cocina puede ayudarnos a aprender sobre geografía, literatura, el pasado... Al final, de lo que se trata  es de contar historias", explica Andrieu por videollamada en el salón de su casa en Versalles.

Rodeada de libros, desde allí charla mientras mantiene una infinita sonrisa. La conversación transcurre justo después de su lección de flamenco y de cocinar un plato de pasta a la carbonara para su hijo. También mientras en España se emite un capítulo de su programa. Ya son 499 veces  las que esta parisiense se ha asomado a la pantalla de la 2.

La cocina es su oficina. Ahí pasa gran parte del tiempo para elaborar platos aprendidos en su programa o sus viajes por el  mundo. En su archivo personal hay ya más de 2.600 recetas que, asegura, también guarda en su cabeza. Hasta 150 de ellas conforman el libro también titulado Las recetas de Julie (Planeta), publicado el pasado noviembre...

Nacho Sánchez. El Pais, 9-1-2023

viernes, 3 de febrero de 2023

La familia Couperin

Benjamín Alard

En 2020 el clavecinista Benjamin Alard, que toca una copia  de Andreas Ruckers/Pascla Taskin (1646/1780), ofreció un recital en la Fundación March con algunas de las características composiciones de la dinastía Couperin: Louis François (el más conocido) y Armand Louis. Con ellas comprobamos de nuevo que los barrocos franceses eran, en contra de lo que se cree, la mar de divertidos.

La verdad es que si se siguen todas las peripecias que enriquecen el discurso musical de estas pequeñas partituras, no hay ni tiempo ni motivo para el aburrimiento. Basta con dejarse llevar y guiar entre la aparente maraña de tonalidades, giros, acentos, ritmos y acontecimientos de todo tipo. Es música que entra por todos los sentidos; ora sensual, ora recogida, ora jocosa, ora pomposa, ora victoriosa, ora triste, ora alegre... Un mundo riquísimo que se va descubriendo con propiedad merced a una apabullante fantasía para el tratamiento de la forma -libérrima-, para el arte de la modulación, para servir a su majestad la danza, que está en el fondo y en el principio de todas esas músicas.

Y, claro, por estar tocadas primorosamente por un virtuoso como Alard, capaz de matizar lo indecible, de dar a cada pieza lo suyo, siempre partiendo del fraseo, un apoyo a la tecla y una digitación verdaderamente ejemplares que nos explican muy bien la talla de esos músicos. Con Louis cristaliza la influencia de la música italiana de Froberger o Carissimi. Se nos brida su Suite La menor  y cosa a resaltar, la Tombeau de Monsieur de Blancrocher, un homenaje al famoso laudista que murió al caer por una escalera.

Del máximo exponente de la escuela, sobrino del anterior, François, se destaca, entre otras cosas, su talento para explorar las cualidades tímbricas del instrumento en el camino de convertir la suite en un conjunto de piezas de carácter. Escuchamos a Alard tocar nueve obras variadas encuadradas en los cuadernos El arte de tocar el clavecín. Y uno de sus famosos órdenes, el décimo cuarto, con sus fantásticas evocaciones (Le rossignol-en-amour, La linotte affarouchée, Les fauvettes plaintives, Le carillon de Cithère y Le petit-rien). Hay asimismo tres piezas de Armand-Louis, sobrino segundo de François.  

A. Reverter. El Cultural, 27-1-2023.

jueves, 2 de febrero de 2023

Colette y sus máscaras

Cuando se cumplen ciento cincuenta años de su nacimiento, los mil rostros  de Colette siguen generando ensayos psicológicos y análisis literarios feministas. Sus heroínas, incluida su alter ego Claudine, no eran del todo Colette, o quizás es que una Colette excesiva da lugar a Claudina. Las máscaras disfrazaban lo autobiográfico, y su predisposición  a lo sensual quedaba aumentada por su deseo de seducir, como autora estableció una disimulada distancia con la experiencia. En su baile de máscaras Colette siempre cuenta más o menos. 

Su verdadero nombre era Sidonie-Gabrielle Colette (Saint-Sauveur en Puisaye, 1873-París, 1954). y era la cuarta hija de Sidonie Landoy, una mujer culta y liberal casada en segundas nupcias con el excapitán de los suavos Jules-Joseph Colette. Su madre la consideraba "una joya de oro", y recibió una sólida educación laica. Tal vez por eso, los disfraces que llevó a lo largo de su tumultuosa vida, ocultaban el genio de una escritura que creó, en medio de una obra copiosa y multiforme, textos de penetrante sutileza, hoy obras clásicas  de la literatura francesa.

Se reinventó a sí misma muchas veces y la impostura del personaje encubrió a menudo su acerada sensibilidad para la observación de la naturaleza y del gran espectáculo del nuevo siglo. Colette fue sucesivamente, la adolescente indómita de la Borgoña; la seducida parisina en brazos de su primer y corrupto esposo, Henry Gauthier-Villars, el célebre Willy que explotó su talento de escritora, la libertina de los amores sáficos; la mujer vestida de hombre, cuando el travestismo público estaba prohibido; la audaz artista del music-hall que se desnudaba en escena; la periodista sagaz; la irónica crítica teatral; la traicionada y la traicionera; la amante de su hijastro; la propietaria de un salón de belleza; la amiga de aristócratas e intelectuales; la madre distraída; la dueña de una pantera; la gran dama del final, varada por la artritis en sus aposentos, frente al Palais -Royal.

Se encontraba con Marcel Proust, que la admiraba, en el salón de madame Arman Caillavet, amante de Anatole France; fue amiga de Jean Cocteau, de Paul Valéry; colaboró con Maurice Ravel y con Matisse. Se casó tres veces, siempre con hombres poderosos e inteligentes, bastante calaveras, como el ya citado Willy (de 1893 al 1906); Henry de Jouvenel (de 1912 a 1923) y Maurice Goudeket, y tuvo como amantes a mujeres, también inteligentes, intrépidas y ricas.

Aunque creció en la belle époque, daba la impresión de ir adelantada un siglo, o acaso dos. Quizá no imaginó que hacerse fotos atrevidas, salir en la prensa de la época, montar escándalos, escribir desde la sexualidad de una mujer, contar su vida, o reinventarla, lanzarse a proyectos osados y, poco a poco, ir refugiándose en la escritura, constituían la fórmula perfecta para alcanzar una posteridad extraordinaria.

Cuando murió en París el 3 de agosto de 1954, a los ochenta y un años, tuvo funerales de Estado. Su catafalco fue instalado en los jardines del Palais Royal para que la ciudadanía francesa le rindiese el último homenaje. Recibió honores militares, como oficial de la Legión de honor. La mujer que para entonces era una figura consagrada, miembro de la Academia belga de lengua y literatura, presidenta durante unos años de la Academia Goncourt y reconocida por la crítica y los autores internacionales, sufrió aún una polémica póstuma. El arzobispo de París, recién nombrado cardenal, Maurice Feltin, negó las exequias religiosas a la escritora. La decisión supuso un escándalo para sus admiradores, y el escritor Graham Greene publicó en el periódico Le Figaro un artículo contra el arzobispo. Se sucedieron cartas y reacciones de otros intelectuales. Ya enterrada en el cementerio de Père Lachaise, la escritora proscrita en el índice de Libros Prohibidos, siguió dando que hablar...

Lourdes Ventura. El Cultural 20-1-2023.

miércoles, 1 de febrero de 2023

Una cineasta contra el régimen iraní

Mitra Farahni

Lo habitual cuando un creador de cualquier tipo da una entrevista es que quiera hablar de "su libro". Empujado por las lógicas del mercado periodístico y buscando un poco de rango amplio para su público, el entrevistador buscará que hable del cambio climático, de la autoexplotación, del consentimiento sexual o del Gran Tema que toque, y el autor, según su temperamento, o bien bandea todo eso con educación o bien recuerda al periodista: oye, que yo lo que he hecho es una película o un ensayo o un cómic, o lo que sea. 

Con Mitra Farahani (Teherán, 47 años) sucede exactamente al revés. La realizadora iraní, que ahora vive en Roma, pero ha estado durante muchos años ligada a Francia y al cine francés, estuvo en noviembre en Gijón para presentar allí en el Festival Internacional de Cine, su documental Á vendredi, Robinson, un experimento fílmico en el que logró por fin que se encontrasen dos de los patriarcas del cine que venían siguiéndose y admirándose desde los sesenta, el iraní Ebrahim Golestan, representante de la nueva ola del cine de su país a finales de los sesenta, y Jean-Luc Godard, con quien Farahani trabajó estrechamente en los últimos años de su vida. La cineasta les convenció para que aceptaran un juego: enviarse un correo electrónico cada viernes. Ella estaría en los dos sitios a la vez, en la gigantesca casa de Sussex, Inglaterra, en la que Golestan, que ha cumplido los 100años, todavía vive, y en Rolle, el pueblo suizo en el que se recluyó Godard y en el que falleció, por suicidio asistido, el pasado septiembre.. Al igual que su primer largo, Fifi Howls Happiness (2013), en el que se acercó a la figura enigmática del pintor Bahman Mohasses, considerado el Picasso persa en el Irán prerrevolucionario, la película aborda la experiencia, las contradicciones del creador y los exilios, reales y metafóricos. Son películas densas de las que brota mucho discurso. Pero la directora no tiene en este momento demasiadas ganas de hablar de ellas. 

Mientras ella está haciendo el circuito de festivales, presentando su película a los medios, en su país se suceden las protestas desde que, a mediados de septiembre,  la llamada "policía de la moral" mató a Mahsa Amini, de 22 años, por llevar mal puesto el hiyab. Se cuentan en centenares los muertos y en miles los represaliados. El anuncio a principios de diciembre de que el régimen piensa acabar con este cuerpo policial fue recibido con escepticismo. "Es muy duro para los iraníes que estamos fuera del país", dice la directora. "Nuestro cerebro está allí al 85%, pero después tenemos que llevar otra vida fuera de campo. Faharani ha vivido entre Irán y Europa, cuando fue a París a estudiar cine, pero hace ya años que no puede visitar a su familia en su país de origen ni entrar en él con tranquilidad. En 2009, tras las elecciones fraudulentas en las que Mahmud Ahmadinejad buscó revalidar su poder, la realizadora fue arrestada apenas poner un pue en Teherán y estuvo encarcelada durante dos semanas. 2Aún así seguí yendo a ver a mi familia hasta 2019. Llevamos 43 años con un régimen que no hemos elegido. Hora mismo, todo el país está en duelo y encolerizado, y la única manera de salir de este duelo es a través de la revolución"...

Begoña Gómez Urzaiz. El País Semanal, 20 de diciembre de 2022.