lunes, 10 de abril de 2023

El inocente: los enredos familiares de Louis Garrel

El inocente, la nueva película como director del actor Louis Garrel parece el fruto cinematográfico de una intensa sesión de psicoanálisis. El filme que retrata la afectuosa y disfuncional relación entre una madre impetuosa (Anouk Grinberg) y un hijo marcado por una tragedia matrimonial (el propio Garrel), se inspira en las vivencias de juventud del intérprete y cineasta. Cuando Garrel tenía 12 0 13 años, su madre, la actriz y directora Brigitte Sy, quien combina su labor en el Teatro Nacional de Chaillot con la realización de talleres para presidarios, decidió casarse con un exconvicto. "Experimenté la preocupación de un hijo que observa a una madre poco convencional, que flirtea con los límites", explicaba Garrel en Le Figaro a propósito de la dimensión autoficcional de El inocente. Y es que en el filme, la madre interpretada por Grinberg se precipita por un camino de luces amorosas y sombras delictivas cuando contrae matrimonio con un hombre (Roschdy Zem) que cumple una condena de cinco años por su participación en un atraco.

Pero la vinculación de El inocente con la herencia familiar de Garrel no acaba con la inspiración autobiográfica y materna de la película. Si se atiende al lado paterno resulta imposible no hallar conexiones entre el filme y la obra del padre del director, el también cineasta Philippe Garrel, cuyo modus operandi creativo se asienta sobre el hermanamiento entre el cine y la vida.

De hecho, cabe recordar que Louis Garrel encarnó  a alter egos tanto de su padre como de su abuelo (el también actor Maurice Garrel). Así, El inocente debe contemplarse como la fusión de las vivencias e imaginarios  de los progenitores de un director plenamente consciente de su lugar en la historia del cine francés.

La gravedad de los abismos emocionales se dan la mano en El inocente  con una convicción que invoca el recuerdo de una obra primeriza  de Jean-Luc Godard. El hijo al que da vida Louis Garrel aparece sumido en un pozo de melancolía y autocompasión. El Garrel director concibe El inocente como un gozoso juego de hibridaciones genéricas y artificios formales...

El inocente afianza su proceder imprevisible gracias a la magnifica labor de sus cuatro actores protagonistas. Pese a ser la que goza de menos tiempo en pantalla, Noémi Mérlant, la estrella de Retrato de una mujer en llamas (2019), regala un momento para el recuerdo cuando en un prolongado primer plano, pasa de estar al borde de las lágrimas, por el recuerdo de una amiga fallecida, a esbozar una amplia sonrisa  por una cita de Tinder"...

Con un pie en la cinefilia de la vieja escuela  y otro en el empuje autoficcional de una cierta modernidad europea, Garrel compone una agridulce oda a la búsqueda de la felicidad.

Manu Yáñez. El Cultural, 5 de abril de 2023.

domingo, 9 de abril de 2023

Jean-François Fogel. Un sabio discreto

Jean-François Fogel

Jean-François Fogel (Gargenville, Francia, 76 años) fallecido recientemente en París, fue un sabio discreto, sin ganas algunas de llamar la atención, que sellaba sus comentarios, no pocas veces cáusticos, con una sonrisa discreta también, contagiado del humor latinoamericano.

Nos conocimos en Cartagena de Indias, a comienzos de la primera década de este siglo, cuando se incorporó como maestro de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano creada por Gabriel García Márquez, donde yo estaba ya en la misma calidad desde pocos años antes, los dos convocados por Gabo, al que nunca podía decírsele que no.

Eran los grandes tiempos de crisis para el periodismo, cuando lo viejo no terminaba de morir y lo nuevo no terminaba de nacer, el paso de los medios impresos en papel a los medios digitales en la pantalla, y Jean-François traía el prestigio legendario, de esos que atraían a Gabo, de haber rescatado de su extinción a Le Monde, uno de los diarios de prestigio universal, sometido a esa crisis que amenazaba por igual a los grandes periódicos en Estados Unidos y en Europa.

De aquella experiencia nace su libro La prensa sin Gutemberg, escrito junto con Bruno Patino, un verdadero manual para entender los viejos tiempos, que más allá de las perspectivas de futuro de Le Monde como periódico digital, penetra en profundidad en la revelación de las comunicaciones que ahora sigue consumándose, comparable a la provocada por la invención de la imprenta de tipos móviles casi seis siglos atrás.

La fundación de Cartagena de Indias que ahora se llama la Fundación Gabo, dirigida por Jaime Abello Banfi, tenía su centro de sustentación en los talleres para jóvenes periodistas, porque Gabo quería organizar una forma de aprendizaje parecida  a la tertulia de las redacciones la única y verdadera escuela que él reconocía. 

Jean-François se convirtió en la fundación en maestro de esos talleres a cuyos alumnos, llegados de muy distintos países, transmitió  sin reservas, generación tras generación, la sabiduría adquirida en las redacciones por las que había pasado, Le Monde, France Presse, Le Point, Le Magazine Littéraire y Libération, diario del que fue jefe de redacción, y su visión de renovarse o perecer. (...)

Fue un sabio discreto, un consejero fiable, un estratega de la comunicación y un cronista experimentado de América Latina y autor de dos excelentes libros de reportajes periodísticos, Fin de siglo en La Habana (1994), sobre los avatares de la revolución cubana, y El testamento de Pablo Escobar (1995), sobre el narcotráfico en Colombia. Y un lector perspicaz, literato por vocación  y sensibilidad, antólogo y prologuista de Federico García Lorca, del novelista británico Bruce Chatwin y del escritor francés Paul Morand, sobre el que publicó el libro Morand-Express, ganador del Premio Broquette-Gonin, de la Academia Francesa en 1981. Toda una persecución: "después de su muerte seguí a Morand entre sus ochenta libros y sus ochenta años de existencia"...

Y fue un amigo para conversar sobre literatura, y en el que podías confiar cuando te decía qué premio Goncourt mejor no leer...El sabio discreto al que ya no veremos más.

Sergio Ramírez. El País, martes 21 de marzo de 2023.

sábado, 8 de abril de 2023

El esplendor histórico de Occitania

Perpiñán. "Centro del mundo"

Si viajamos por el sur de Francia la primera parada obligada es Perpiñán, antigua capital del Reino de Mallorca, cuya estación del tren fue descrita por Salvador Dalí  como "el centro del mundo". Pasear por sus calles de origen medieval permite descubrir joyas arquitectónicas como el Palacio de los Reyes de Mallorca o la puerta de ladrillo rojo de Le Castillet, vestigio de las murallas que en su día  rodearon la ciudad. Tras el paseo lo mejor es acercarse a las bulliciosas terrazas  de la Place de la Republique y disfrutar de la comida casera que ofrecen los bistrós del casco antiguo.

Narbona. Legado romano

Narbona, ciudad portuaria fundada por los romanos, es ideal para recorrer a pie, en bicicleta o incluso en barco, a través del Canal de la Robine, antiguo paso  del río Aude. Los restos de la calzada romana de Via Domitia, que fueron lugar de encuentro de comerciantes, están hoy repletos de terrazas. Además, el Palacio Museo de los Arzobispos o la Catedral de Saint-Just y Saint-Pasteur confirman su importancia durante la época medieval.

Béziers. Viaje a la Edad Media

También Béziers evoca momentos claves del pasado, como la Cruzada Albigense, que tuvo aquí uno de sus episodios más cruentos de asedio contra los cátaros. Destacan el puente medieval que cruza el río Orb, con la catedral de Saint-Nazaire al fondo, y las nueve esclusas de Fonserannes, la obra más emblemática del Canal du Midi (declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996), cuyo creador Pierre-Paul Riquet era nativo de la ciudad.

Adge. "La perla negra" del Mediterráneo

Es nna antigua ciudad de origen griego con 26 siglos de historia. En ella convive el pasado arquitectónico de la Catedral  de Saint-Étienne con la belleza de las playas como la de Richelieu o La Tamarissière.

Sète. La Venecia francesa

Sète, conocida como la "Venecia del Languedoc", también merece una visita para descubrir sus canales en los que tienen lugar las llamadas "justas" a bordo de unas barcazas, explorar la laguna de Thau, famosa por su actividad ostrícola, o subir al Monte Saint-Clair.

Nimes. El templo romano mejor conservado.

Nimes, también llamado la Roma francesa, atesora monumentos excepcionales como el anfiteatro Las Arenas o La Maison Carrée, el único templo romano que se conserva íntegramente.

Montpellier. Belleza y tradición

Montpellier, por su parte, es una animada ciudad universitaria, que fue uno de los grandes centros de sabiduría del Medievo. Merece la pena recorrer las callejuelas del casco antiguo, conocido como L'Écusson, por su forma de escudo, o sentarse a tomar algo en la Plaza de la Comédie, que marca la intersección entre la vieja ciudad  y Antigone, neópolis mediterránea que proyectó Ricardo Bofill en los años setenta.

Enric Ros. Explore France. La Vanguardia, 21-7-2022

viernes, 7 de abril de 2023

La joven francesa que con su baile tecno se opone a Macron

Mathilde Caillard. AFP
Mathilde Caillard (Seine-Saint-Denis, 25 años) llega al café Pêché mignon (Pecado oculto), en el noroeste de París, cerca de donde vive, con un suéter deportivo azul y gafas de sol recogidas en el pelo. Son las mismas que lleva en el vídeo que la ha hecho famosa y en le que se la ve bailar con frenesí bajo ritmos tecno. En la grabación, que acumula casi cuatro millones de reproducciones, repite con el puño en alto un pegajoso eslogan que además, rima en francés: "Pensiones, clima, mismo combate! ¡Ningún jubilado en un planeta quemado!". Su coreografía la ha colocado bajo los focos, una situación que no piensa desaprovechar. La reforma de las pensiones del presidente Macron, argumenta, implica no cuestionar un sistema que apunta a trabajar más para producir siempre más. En detrimento del medio ambiente.

Caillard es asistente parlamentaria de una diputada ecologista del partido de izquierdas La Francia Insumisa, pero se define ante todo como una activista. Es miembro del colectivo Alternatiba, que lucha por la justicia social y la ecología. En las manifestaciones agarra el micro  y transmite mensajes en contra de un modelo que califica de "ultraproductivista". Pero también participa en acciones de desobediencia civil, como cuando irrumpió en una transmisión en vivo de la petrolera TotalEnergiess con un cartel en contra de las energías fósiles.

Es una de las caras de la juventud que reta a Macron. Como miles de otros, ha participado en casi todas las manifestaciones en rechazo a la reforma de las pensiones, que busca elevar la edad de jubilación  de los 62 a los 64 años y adelantar la exigencia de cotizar 43 años. "No hay nada que esté bien en esta reforma", apunta. "El proyecto conlleva la visión de un sistema de superproducción que rechazamos porque destruye nuestras condiciones de vida" añade. La joven se pregunta como algunos trabajadores, como los de la construcción o los más vulnerables, aguantarán trabajar años adicionales con tres o cuatro grados más de temperatura.

 El video que se hizo viral, de unos 20 segundos, tuvo lugar el 7 de marzo en París, en una de las multitudinarias protestas. "El canto y el baile son también herramientas geniales para transmitir mensajes políticos  porque si solo hacemos manifestaciones tradicionales  nunca superaremos  el techo de cristal de los activistas, solo nos quedaremos entre nosotros", opina. Caillard considera fundamental atraer a más personas que, quizás, después terminarán más politizadas. (...)

Determinada y con mucha energía, Caillard podría seguir hablando durante horas . Cuando se le pregunta sobre la movilización de los jóvenes en las últimas protestas, explica que no solo han salido a la calle para apoyar a sus padres o porque se verán directamente afectados.

"Ya no pueden con el sistema  que el Gobierno propone. La gente ya no sueña con trabajar más, eso ya no es lo que queremos. Queremos que nuestras vidas tengan sentido. Estamos en un mundo en el que no tenemos horizontes", insiste. Para hacerle frente, lo tiene claro, seguirá militando. "Es lo que me permitirá verme en un espejo en 30 años".

Sara González. París. El País, lunes 3 de abril de 2023.

jueves, 6 de abril de 2023

Una historia de amor y desengaño

Iréne Némirovsky solo tenía 39años cuando murió entre las alambradas de Auschwitz. Había nacido en 1903 en Kiev en el seno de una familia judía que se exilió en París tras el triunfo de la revolución bolchevique. Con solo dieciocho años comenzó a escribir en francés, el idioma que había aprendido de su institutriz. A pesar de que su escritura fluyó caudalosamente, alumbrando 18 novelas y alrededor de 50 relatos, el reconocimiento no llegó hasta que en 2004 se publicó su inacabada Suite francesa, ambientada en la Francia de Vichy. Brillantemente traducida por José Antonio Soriano, Dos, una historia sobre el amor, la pasión y el desengaño, llega ahora al mercado español, corroborando que Némirovsky fue una de las grandes novelistas de su tiempo.

Publicada originalmente en 1936, recrea la Francia de entreguerras, cuando los felices años veinte parecían augurar un futuro de paz y prosperidad. Los protagonistas de esta ficción saturada de lucidez y desgarro son Antoine Carmontel y Marianne Segré, dos jóvenes de familias burguesas. Primero serán amantes y, al cabo de un tiempo, marido y mujer. En ese viaje , que comprenderá dos décadas, experimentarán fervor, desencanto, apatía, asombro, gratitud. Solo al final llegará una complicidad tranquila, engendrada por el sufrimiento compartido y la necesidad de adaptarse a las imperfecciones de la vida. La pasión es un impulso irreflexivo, un malentendido. Los amantes deforman la realidad para satisfacer sus anhelos. Marianne cree que Antoine es una especie de Byron , un joven orgulloso y refinado que desafía a la sociedad con su sentido de la libertad. Antoine piensa que Marianne es una muchacha independiente y valerosa, sin ninguna preocupación por los convencionalismos. En realidad, los dos son frágiles e inseguros y no lo descubrirán hasta que el matrimonio les permita conocerse mejor.

Némirovsky es una excelente prosista , capaz de combinar el retrato psicológico, el apunte filosófico, la nota histórica y la pincelada lírica sin menoscabar el ritmo del relato. No es una escritora invisible, que enmudece para dejar hablar a los hechos, sino una voz reflexiva y profunda. No sigue las enseñanzas de Flaubert. Está más cerca de Proust, que se niega a desprenderse de su subjetividad, pues entiende que la ficción está ligada al mundo interior de su creador y no puede eludir su necesidad de expresarse. Dos puede leerse como una hermosa y áspera historia de amor, pero no se limita a encadenar peripecias. En todo momento, salpica el relato de consideraciones atinadas y nada intempestivas. Némirovsky describe la felicidad como algo que huye sin descanso. El ser humano parece abocado al instante, un horizonte que se desvanece apenas apenas nos aproximamos a él . Los momentos felices que comparten los amantes son más precarios que un objeto. De ahí que a veces surja la tentación  de entregar el corazón a un cuadro o una porcelana, pues son más fiables que los afectos,  tan inestables.

Némirovsky despliega una visión pesimista -pero no descarnada- de las relaciones humanas. Su desaliento quizás nace de una infancia infeliz, con una madre que nunca le prestó atención. Quizás por eso escribe que las heridas no se cierran con facilidad y que realmente  no conocemos a los demás. Padres e hijos comparten el hogar, pero eso no significa que se comprendan o intenten averiguar  qué sienten realmente. Las pasiones no son más esperanzadoras. Los amantes siempre desembocan en la decepción mutua. Madurar consiste en renunciar a los ideales irrealizables y aceptar que la verdadera dicha no es un estado de plenitud sino de serenidad. Antoine y Marianne viven un idilio ardiente, pero el fuego se apaga al convertirse en matrimonio. Los dos buscarán la pasión perdida en otros brazos. Esas aventuras solo aplacarán temporalmente su insatisfacción. Al cabo de los años, dejarán de frecuentar otros lechos, pues entenderán que el deseo solo deja un amargo sabor a ceniza. No recobrarán la pasión del principio, pero en su lugar fructificará la amistad...  

Rafael Narbona. El Cultural, 24 -3 -2023.

miércoles, 5 de abril de 2023

Mia Hansen-Love, convertida en jefe de filas del nuevo cine de autor europeo.

Mia Hansen-Love
La llamada llegó de Los Ángeles sin que nadie la esperara. Era Marvel. El estudio tenía una oferta que Mia Hansen-Love (París, 1981) no podía rechazar: dirigir Viuda negra, la película basada en el personaje de espía de la KGB que cambia de chaqueta para pasarse al bando americano con Scarlette Johansson como protagonista. Hansen-Love, una de las jefas de filas del nuevo cine de autor europeo, ni siquiera lo contempló. La idea de marcharse a Atlanta durante medio año para filmar a actores que no había escogido pronunciando un guion ajeno frente a un vulgar fondo verde le pareció, precisamente, ciencia ficción.

La anécdota dice tanto del despiste sideral de los estudios hollywoodienses como de la inflexible integridad que caracteriza a la directora francesa. "No sé qué me reserva el futuro y no puedo jurar que nunca haré cine de encargo en Estados Unidos, pero ahora mismo no me siento capaz", responde en su casa de Montreuil, suburbio gentrificado en la frontera este de Paris. "Del mismo modo nunca he hecho publicidad. Y en dos o tres ocasiones me ha supuesto un dilema, porque por motivos financieros me hubiera ido muy bien", sonríe. "Creo que tengo una especie de bloqueo. Nunca logro decir que sí, y sospecho que está ligado a mi educación, a mis padres. Tengo una relación de entereza  absoluta con mi oficio y sacralizo la cuestión de la vocación, como hicieron ellos".

El hogar de Hansen-Love huele a madera nueva. La directora, que empezó como actriz en el cine de Olivier Assayas y crítica de Cahiers du Cinéma  antes de debutar como cineasta a los 28 años, se mudó hace pocos meses a esta casa de tres plantas con jardín, en la que está construyendo una especie de refugio que será su estudio. En el extremo opuesto, una casa de madera se confunde con las ramas desnudas de un árbol viejo. Dentro de la casa decorada con ostentosa sobriedad, tan diáfana y escandinava como su cine, reina el silencio. Su hija mayor, adolescente, estudia en un internado. El pequeño está en la guardería. En esta mañana de finales de invierno,  con el termómetro bajo cero pero la primavera a la vuelta de la esquina, la cineasta parece ajetreada y algo inquieta. Tiene poco tiempo y nos lo hace saber. Intenta negociar el tiempo de la entrevista a la baja, con tanta cortesía como rigidez, jurando que lo hace para hacernos un favor: al cabo de media hora se apagará como un autómata al que se le hubieran acabado las pilas.

Si Hansen-Love se presta, con toda la amabilidad de la que es capaz, a un ejercicio  que no le interesa (y a dejarse retratar, un suplicio todavía mayor pese a su distraída pero innegable fotogenia, posible herencia de una abuela modelo) es por la obligación de presentar su octavo largometraje,  Una bonita mañana que llegará a los cines españoles el 8 de marzo. Es la historia de una joven viuda, Sandra, un personaje que escribió para Léa Seydoux, intuyendo una tristeza en su belleza ojerosa cuando la veía en las películas de James Bond. A la vez que cuida a su padre, un profesor que padece una enfermedad neurodegenerativa, se reencuentra con un viejo amigo casado con el vivirá un inesperado y pasional amor. El tema de la película -la muerte de nuestros ancianos preámbulo a la nuestra- llamaba a la gravedad. La sorpresa es que le haya salido una cinta plena de luz y ligereza, de un relativo optimismo, ocasionalmente cómica (esa genial matriarca pija reconvertida en militante radical por el medio ambiente) llena de travellings y movimientos de cámara  que apuntan hacia el futuro. "La película está guiada por una gran tristeza, digámoslo claramente, por un duelo que intento superar escribiendo este proyecto", rebate la directora. "Hay un equilibrio con la ligereza que no fue una decisión premeditada. Es solo que las cosas sucedieron así". Lo dice porque esta historia tiene raíz autobiográfica: la enfermedad de su padre, y su muerte en los primeros días de la pandemia, llegaron a la vez que su separación  de Assayas tras una larga relación y del encuentro de su nuevo compañero, también cineasta.

"Intento hacer un cine fiel a mi experiencia del mundo, y esta nunca ha sido inequívocamente sombría. He pasado por momentos difíciles, pero siempre se han visto compensados por una confianza en las posibilidades de la existencia, que nunca se han extinguido y que me ha permitido remontar", responde con un inevitable pudor, el mismo que expresan sus películas. "Es gracioso, porque mi tesina universitaria ya hablaba de la noción de pudor en la obra del filósofo alemán Max Scheler", dice cuando se le señala. "Creo que uno puede escribir una película basada en una vivencia propia y hacerlo con cierta reserva. No solo por el pudor que me distingue por carácter y que distingue a mis personajes, sino también porque intento hacer un cine que no sea demostrativo, que no explique al espectador que debe pensar o sentir. Quiero invitar a la reflexión sin indicar qué camino seguir. El cine de hoy es cada vez más pedagógico, está lleno de intenciones subrayadas. Mis películas lo evitan , lo que también es una especie de reserva o de contención"...

No creció, como le recriminan a veces,  en un entorno burgués. Sus padres eran profesores de filosofía "bastante pobres". Los dos forjan el carácter de una hija modélica. Mientras su hermanos Sven se hacia DJ y participaba en el llamado french touch, ella se puso a estudiar Filología Alemana. Ella mismo lo admite: "Mi única rebelión fue no convertirme en profesora"... Hay en su cine una nostalgia por el siglo XX, por la gran cultura europea, por una forma de pensar, escribir y hacer cine que hoy tal vez se encuentra en vías de extinción.

No me gusta hablar de nostalgia porque es un término un poco deprimente. Es el pasado, el polvo. Yo pienso, al contrario, que en esa cultura del siglo XX sigue existiendo una gran modernidad. El cine de Éric Rhomer, por ejemplo, tiene una modernidad que sigue intacta. Lo es mucho más que el de cineastas  que se creen profundamente modernos, pero que pasarán  de moda dentro de 10 años"... "Los principios de la nouvelle vague son los míos, aunque intente renovarla y encontrar mi propia voz. El cine en el que no hay pensamiento, envejece mal y se olvida rápido. En cambio el que contiene una reflexión y una auténtica libertad siempre perdura"...

Álex Vicente. Babelia. El País, sábado18 de marzo de 2023.

martes, 4 de abril de 2023

La nana que Picasso le cantaba a su hija

 Retrato de Maya, la hija del pintor. 1938
Picasso cantaba en gallego. Es una de las revelaciones que trae consigo la exposición que el Museo de Bellas Artes de A Coruña acogerá hasta el próximo 24 de junio , Bajo el título Picasso, branco no recordo azul , la muestra organizada por la Xunta, reivindica la huella coruñesa en la trayectoria del artista a través de una antología de 120 piezas.

Maya Ruíz Picasso, la hija del pintor, fallecida en diciembre del año pasado, fue la encargada de descubrir las canciones que su padre le cantaba cuando era niña. "Nos lo contó a mí y a Elena Pardo hace años. Maya recordaba como durante su infancia en París, cuando los nazis habían ocupado la ciudad, su padre pasaba más tiempo de lo habitual en casa y le hablaba de su infancia en Málaga y A Coruña. Además le cantaba temas tradicionales gallegos, explica el comisario del proyecto, Rubén Ventureira. "Se acordaba especialmente de una que hemos identificado como el Alalá do Cebreiro, añade el experto.

Las canciones podrán escucharse en la muestra, que contará con una sala dedicada en exclusiva a la conexión musical de Picasso con Galicia. "La letra de ese alalá habla de una gaita, y otro de los hallazgos que se verán en la exposición  es un cuadro en que el artista representa tres instrumentos, uno de ellos es la gaita", apuntan desde la organización. En la obra de observan junto a la gaita una gralla (instrumento de viento típico de Cataluña) y una guitarra. "Es un hallazgo de Rafael Inglada, que es uno de los biógrafos de Picasso. A partir de ese descubrimiento se ha investigado el significado del cuadro y Xosé Crisanto Gándara Eiroa, catedrático de Historia de la Música, concluyó que Picasso está representando su infancia y adolescencia  en A Coruña, por la gaita; en Málaga, por la guitarra, y en Barcelona, por la gralla"...

Para mostrar esa pieza no hay mejor banda sonora que la nana que Picasso cantaba a Maya y que reza . Esa gaitiña que eu toco sente como unha persoa: unhas veces canta e ríe  e outras veces xime e chora. "Lo que hemos hecho en esa sal es poner el audio de la canción cantada por Maya y después interpretada por Xabier Díaz". Además de por su voz, la hija de Picasso tiene un papel destacado en la muestra, que se enmarca en los actos por el 50º aniversario  de la muerte del pintor . "Uno de los cuadros   estrella es en el que se a Maya de niña con una muñeca", señala el comisario, que explica que, además del alalá, la exposición descubre la otra canción que Maya recordaba en Lévame,  "Que Picasso cantase esos temas  de muestra que tenía  muy presente su paso por A Coruña. Le gustaba mucho la música gallega y era seguidor de Juan Pardo, que fue a actuar para él. Picasso le hizo un dibujo que se acabó convirtiendo en la contraportada del tema Anduriña". 

Caterina Devesa. La voz de Galicia, lunes 20 de marzo de 2023.

lunes, 3 de abril de 2023

Una bonita mañana

Con las premisas argumentales de Una bonita mañana, es fácil imaginar un docudrama sobre los efectos de una enfermedad neurodegenerativa o bien un relato social de horizontes oscuros. Bajo la ligereza natural de Mia Hansen-Love, sin embargo, los combates cotidianos a los que se enfrenta Sandra (Léa Seydoux) están tocados por un vitalismo especial, por una suerte de luz que hace honor al título de la película. Todavía joven, Sandra es viuda y madre de una niña de ocho años (el padre murió cinco años atrás), y está al cuidado de su padre George (Pascal Gregory),  quien se apaga poco a poco sumido en el extravío de la enfermedad. Prácticamente todas las ficciones de Hansen-Love nacen de un gesto autobiográfico, lo que no debe confundirse con la cansina moda de la autoficción, y su octavo largometraje sigue fiel a ese origen.

El drama ancla sus raíces en la propia experiencia de la directora acompañando a su padre en los últimos meses de su vida, abatido finalmente por el síndrome de Benson, que afecta principalmente a las funciones perceptivas, incluyendo la ceguera. En su existencia diaria, Sandra hace malabares con el tiempo y las calles parisinas para atender a su padre enfermo, criar a su hija y mantener su trabajo de intérprete.

La película se hace una pregunta que no es original pero sigue siendo interesante:¿que pasa cuando perdemos a alguien querido y al mismo tiempo tratamos de incorporar otra persona a nuestra vida? El triunfo del filme es el modo en que da respuesta a esa cuestión, en cómo retrata los equilibrios y desequilibrios de ambos procesos, el de la pérdida y la conquista, el de un padre que se marcha y un romance que irrumpe de improvisto, ambos con sus propios ritmos pero aconteciendo en simultaneidad, enfrentados a sus propias dificultades...

Carlos Reviriego. El Cultural, 24-3-2023.

domingo, 2 de abril de 2023

Sartre, el hombre tras el personaje

A Jean-Paul Sartre (París, 1905-1980) le ha perjudicado su amistad con Albert Camus (Mondovi, Argelia,1913-Villeblevin, Francia, 1960), y más aún su posterior desencuentro, porque Camus siempre fue mejor escritor literario y su carácter apasionado lo ha distanciado lo suficiente de esa posición tan calculada que mostraba el personaje público Sartre. El lector incluso perdonaba a Camus que no resultase en todo momento estrictamente riguroso en materia filosófica. Los celos -comenzaron en lo intelectual y se extendieron a un asunto de mujeres- tampoco mejoraron la posición de Sartre frente al otro gran pilar del pensamiento existencialista francés. Lo mismo ocurrió con la preeminencia de Sartre sobre su compañera sentimental, Simone de Beauvoir, que vino a sumar negatividad a su imagen ya lastrada por una cierta prepotencia burguesa que casaba mal con su aceptación de la violencia de Estado y el sacrificio de las libertades para lograr imponer el modelo social estalinista, cuyos ulteriores beneficios para el pueblo consideraba un bien superior. Era amado así por quienes apreciaban su preocupación por los desheredados y reprobado por aquellos que advertían su comprensión con el totalitarismo y el terrorismo.

En fin, son muchos lastres, una buena mochila de tópicos, los que pesan sobre el escritor. Por eso cobra tanto interés el trabajo del filósofo, profesor y divulgador francés François Noudelmann (1958) Un Sartre muy distinto, que descubre el hombre tras el personaje público -con un status entonces casi de estrella de cine- y que lleva hoy a las librerías el sello Ediciones del Subsuelo.

Noudelmann muestra cómo el pensador siempre dispuesto a exhortar a la audiencia al compromiso político también se cansaba hasta el aborrecimiento de su permanente papel de vigilante de los principios universales. En su ensayo hace que emerjan las contradicciones, los otros Sartre, y para realizar ese análisis será clave la figura de Arlette Elkaïm (Constantine, Argelia, 1935-París, 2016), a la que Sartre conoce cuando ella cuenta 19 años y a la que acaba por adoptar como hija y finalmente heredera de su obra.

Además de largas conversaciones, ella facilitó a Noudelmann el acceso a la correspondencia privada, documentos inéditos, audios y filmaciones que le permitieron dibujar el retrato de un hombre "muy distinto, ligero, soñador , risueño", "una existencia al margen del curso de la historia y, a veces, incluso opuesta a ella", y que, por cierto, fue una postura suya ante la vida, que afloró con más fuerza gracias al influjo de su hija adoptiva. "Un pensador no siempre comulga con todo lo que piensa", concede Nouldemann, para insistir: "El proceso del pensamiento no se limita a una argumentación lógica. El propio Sartre afirmaba que las nociones más abstractas se alimentan de la materia del tiempo, de los afectos, de lo imaginario que penetra en la reflexión".

H.J.P. La Voz de Galicia, miércoles 22 de marzo de 2023.

sábado, 1 de abril de 2023

La Fundación Custodia se esconde a plena vista en París

Puede que la Fundación Custodia sea una institución prácticamente desconocida para el gran público, pero no podría encontrarse más a la vista. Esta colección privada de dibujos y obra gráfica europea de entre los siglos XV y XIX -una de las más potentes del mundo en manos privadas, por detrás de joyas como la sección de obras sobre papel de la Royal Collection del rey de Inglaterra- goza de una ubicación privilegiada repartida entre dos palacetes enclavados en pleno corazón de París, que no solo sirven como sede de la institución sino también como hogar de su director. Estos inmuebles fueron adquiridos en 1947 por el holandés Fritz Lugt (1884-1970) para albergar las miles de obras de arte que atesoró a lo largo de su vida. 

En la actualidad la Fundación posee aproximadamente 7.000 dibujos, 15.000 grabados, 450 pinturas y 55.000 cartas autógrafas, la mayoría de artistas neerlandeses y flamencos, pero también franceses, italianos, alemanes... y algún que otro ejemplo español, de Goya a Sorolla. A partir de la colección original de Lugt -amante y especialista en Rembrandt, de quien atesoró 21 piezas y de quien la fundación conserva dos de las siete misivas suyas que existen - han ido añadiendo adquisiciones que se financian, al igual que todos sus gastos, con la "pequeña fortuna" que legó el matrimonio conformado por el coleccionista y su mujer, Jacoba Lugt Klever, una rica heredera. Una de las vías de crecimiento de la colección  está marcada por la reciente incorporación  de unos 500 bocetos al óleo, que ofrecen "una panorámica de esta técnica desde aproximadamente 1780 a 1880, antes del impresionismo", como explica Hans Bujs, comisario y director de la institución tras el súbito fallecimiento de Ger Luijten en diciembre de 2022. Mientras que muchos de estos bocetos cuelgan en las paredes, los dibujos han de protegerse  de la luz y se conservan entre las páginas de álbumes de cuero originales.

Aunque la fundación puede presumir de poseer algunas obras de relumbrón -no solo sus rembrandts sino también piezas de Bruegel, Rubens, Wagner Wateau o Ingres, así como un dibujo preparatorio de Leonardo de Vinci que resiste a las reatribuciones-, el espíritu de la colección de Lugt tiene más que ver con la vocación  de ampliar las miras por medio de la promoción del trabajo de artistas no tan conocidos. En esa misma línea se mueven las exposiciones que organizan. Hasta el 14 de mayo tienen abiertas dos: una con dibujos de objetos de artes decorativas procedentes del Rijksmuseum y otra con obras sobre papel neerlandesas del siglo XVIII que se conservan en los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas.

La gran apuesta llegará en Junio con la retrospectiva de Jacobus Vrel, un oscuro pintor del Siglo de Oro neerlandés redescubierto que ha sido catalogado como el "precursor de Vermeer". Vrel comparte con el maestro un gusto por los ambientes enigmáticos y las escenas intimistas, protagonizadas por personajes corrientes. Sus pinturas despliegan algunos rasgos insólitos en el arte de la época, como la representación de espacios vacíos y figuras de espaldas o que se cubren el rostro, en una reflexión sobre el papel del pintor y la propia naturaleza humana.

Silvia Hernando. París, miércoles 22 de marzo de 2023.

viernes, 31 de marzo de 2023

Lionel Meunier: "Soy creyente cuando canto a Bach"

La idea del coro belga Vox Luminis nació en Chicago en 2002, durante el encuentro anual del World Youth Choir (Coro Juvenil Mundial), que reunió a 83 jóvenes cantantes de 32 países. "Aquella experiencia me cambió la vida", reconoce su creador, el bajo francés Lionel Meunier (Clamecy, 41 años). Allí conoció a grandes amigos actuales, como el actor Michael Spyres y la mezzo Katarina Bradic, pero descubrió dos cosas que marcaron la creación de su prestigioso foro: "La pasión que me producía compartir la música y la posibilidad de combinar voces de diferentes procedencias para crear un sonido único".

En aquel encuentro también descubrió la magia de la música antigua. Lo hizo cantando el motete renacentista para cuarenta voces, Spem in alium, de Thomas Tallis y la noche de aquel concierto junto a su compañero de habitación, el bajo Bertrand Delvaux, también fundador de Vox Luminis, pensó en lo que sería fundar un coro y dedicar su vida a compartir música antigua con un grupo de colegas. Fundo ese coro, en 2004, junto a nueve compañeros del Conservatorio Real de La Haya, dirigiendo desde su atril de bajo. Ha madurado con ellos e incluso construyó una familia con la primera soprano del conjunto, Zsuzsi Tódth, con la que tiene dos hijos. El viernes Vox Luminis cumplirá 19 años de edad.

Meunier afrontará por vez primera con Vox Luminis la Pasión según San Mateo, de Bach, en colaboración con la Orquesta Barroca de Friburgo. "Fue un proyecto que formalizamos hace cinco años para realizar, en 2020, en una gira internacional, pero que tuvimos que cancelar por la pandemia. Ahora lo hemos retomado y la gira es todavía mayor", aclara. Actuarán hoy en el Auditorio Nacional de Madrid, después viajarán a Barcelona, el jueves, irán al Teatro Maestranza de Sevilla, el domingo, y culminarán, el lunes, en Valencia...

Meuniere conoce muy bien la Pasión según San Mateo. "La he cantado con Richard Egarr, Peter Djkstra o Lars Ulrik Mortensen, aunque conviene recordar que en Países Bajos hay una inmensa tradición y solemos cantar unas 200 pasiones de Bach cada año en un territorio mucho más pequeño que España", admite. Pero no oculta el reto que supone cantar esta obra. "Siempre pensé que no era para nosotros, pues no tenemos suficientes voces", reconoce. No obstante , ahora disponen de colaboradores estables hasta sumar 24 voces" y satisfacer todas las partes solistas . "Mi intención es hacer lo mejor con esta música y eso pasa por conocer muy bien no solo la partitura y el autógrafo de la obra , sino también el entorno y todo lo que sabemos acerca de la iglesia de Santo Tomás  de Leipzig, a la hora de tomar decisiones  acerca de la sonoridad  y el tiempo, y también seleccionar las mejores voces para cada solo", admite. Al hablar de la conexión entre la muerte, la religión y la música  aduce: "Me aterra morirme, pero le aseguro que cantando la Pasión según San Mateo quieres creer en el más allá, aunque no creas. Yo soy creyente cuando canto Bach".

Pablo L. Rodríguez. Madrid. El País, martes 28 de marzo de 2023.

jueves, 30 de marzo de 2023

El amor no es solo romance si lo escribe Annie Ernaux

Ante la premisa de este nuevo libro El hombre joven de Annie Ernaux (Lillebonne, 1940) -un amor a destiempo, de esos que hacen que se paren todos los relojes, incluso los biológicos-, uno puede imaginar una historia arrolladora, repleta hasta la nevera de amor y lujuria, al más puro estilo Marguerite Duras. Algo con aroma de Pura Pasión que tantas penas le trajo a la propia Annie escribirlo y tantas alegrías a nosotros leerlo. Algo desenfrenado con un toque obsesivo. Impulsos imparables, noches en vela, un toque de lascivia. Eso esperaba, pero nada de eso encontré.

Vuelve aquí la Ernaux de El lugar, de El acontecimiento y de La vergüenza. Una Ernaux analítica, muy sosegada y llena de templanza, que está por encima de todo sentimentalismo. Esa que ata en corto la parte de sí misma que quiere dejarse llevar. La que se deshace del yo desenfrenado que no le sirve de nada en esta historia y lo apuñala por la espalda.

Nos queda entonces su mejor versión, la que la catapultó al éxito por saber demostrar que una historia es mucho más personal si se despersonaliza y, de repente se convierte en universal. Haciendo de lo íntimo algo social y de lo nimio un golpe de Estado.

En un café de Rouen, Ernaux conoce a A. , un joven de 25 años -30 menos que ella en aquel momento- que le devuelve al entorno y las sensaciones de un tiempo pasado que a veces fue mejor y otras muchas fue peor. En El hombre joven-, publicado en francés en 2022, meses antes de que recibiese el Premio Nobel,  y recién llegado a España de la mano de Cabaret Voltaire- Ernaux explora lo que supuso para ella aquella relación que le hizo revivir su memoria.

Estar con A. significa para Annie dar marcha atrás al tiempo y volver a un mundo que tras tantos años, ya no es el suyo. Romantiza la precariedad de una juventud  en la que solo funciona un hornillo de la cocina y las ventanas están mal aisladas, le enternece saber que A. prefiere ir a un supermercado mucho más lejano  porque la barra de pan es 50 céntimos  más barata. "Él era el portador de la memoria de mi primer mundo", asegura. Estar con A. es estar con ella misma, un par de décadas más tarde. Estar con A. le revitaliza, le insufla aires de juventud. Estar con A. le permite meter un pie en la piscina en la que solía bañarse.

Pero, claro, ahora Annie tiene más experiencia, más sabiduría y una economía más saneada. Ahí comienza el desapego, la racionalización. "Yo ya no estaba en el mismo mundo que él", dice cuando se da cuenta de que la relación no es más que un analgésico, un parche para hacer que la herida de su conciencia de clase deje de sangrar.

 Al final, esa posición de dominación lo enturbia todo y acaba dibujando a Ernaux con tintes fríos.¿Demasiado calculadora? ¿Un poco manipuladora? Dejémoslo en que para ella el agua de aquella piscina ya no está tan fría como solía estarlo y, siendo sinceros, este affaire no es más que un chapuzoncillo para ambos.

Aún así, este fugaz episodio amoroso acaba con un sentimiento de victoria. El hombre joven consiguió desbloquear  recuerdos olvidados, algo que, para alguien  que vive de escribir sus memorias es un valioso legado. Pasear por Rouen de la mano de A. revivió a la Annie que paseaba por esas mismas calles en los años 60: aquella estudiante embarazada que buscaba desesperadamente una solución en El acontecimiento. Y la empujó a escribir.

El paso del tiempo nunca fue un problema para Annie, una mujer segura de sí misma a los 20, a los 40 y a los 60. Sin embargo en El hombre joven se muestra casi frágil, consciente de que lo vivido  es mucho más largo que lo que le queda por vivir. Se resquebraja su imagen de roca imperecedera y nos deja con una amarga sensación: los años pasan para todos.

Dice: "Si estaba con un joven de 25 años era para no tener ante mí (...) la cara marcada de un hombre de mi edad, la de mi propio envejecimiento. Frente a la de A. la mía también era joven". Una fórmula de felicidad que los hombres descodificaron hace siglos, pero que, por supuesto, fue siempre indigna en la piel femenina.

Este impulso de querer frenar las horas y recuperar un pasado más brillante y jovial es tan universal como inhalar aire, pero tan peligroso como inhalar humo. Annie lo descubre en esta relación tan escandalosa y decisiva y, en cierta manera, que ayuda a aceptar  la realidad más humana: nos hacemos mayores, ¿y qué?

Belén Araujo. La Voz de Galicia, viernes 24 de marzo de 2023.

miércoles, 29 de marzo de 2023

María Casares, una vida de éxito, exilio y amor

En 2022 recordamos el centenario del nacimiento de la actriz María Casares, nacida el 21 de noviembre en Coruña, y con este motivo la editorial Renacimiento rescató de su catálogo Residente privilegiada, escrita originalmente en francés y cuya primera edición en castellano se publicó en 1981 (Argos Vergara), un año después de la versión francesa. La obra fue editada nuevamente por Renacimiento aportando entonces un imprescindible aparato de notas preparado por la profesora María Lopo, quien también se hizo cargo de la necesaria revisión del texto de 1981. María Casares (en francés Casarès) se decidió a escribir su autobiografía en los dos años posteriores al viaje a  España que llevo a cabo en julio de 1976, cuarenta después de su partida. El objetivo era ensayar el papel del dominante Gorgo en  El adefesio, un poema dramatizado de Rafael Alberti escrito en su exilio montevideano e inspirado en un caso real, el encierro de una joven en Rute. La aparición de la actriz en el escenario del teatro Reina Victoria de Madrid la noche del estreno (el 24 de septiembre de 1976) levantó al público de sus asientos. Se la recibió con una ovación que duró dos minutos largos y que fue, al parecer, de una intensidad sobrecogedora. Todo el mundo vio en aquel estreno teatral donde iban de la mano, simbólicamente dos exiliados -Alberti y Casares-, un gesto cargado de significación política que venía a poner paz a la la larga guerra. Entonces se aspiraba a la reconciliación nacional y así lo confirmaban las más dispares presencias entre el público del estreno y el aplauso unánime y entusiasta que se tributó a la actriz.

María Casares había salido de España con 14 años, en noviembre de 1936, de la mano de su madre Gloria Pérez Corrales. Su padre, el político republicano y fiel azañista Santiago Casares Quiroga, ejercía la presidencia del Gobierno cuando se produjo la sublevación militar en julio de 1936 y su actitud política, antes y después de aquellos dramáticos momentos, ha sido siempre muy discutida por los historiadores. Murió en París en 1950 rodeado de silencio y aislamiento: su dimisión política el mismo 18 de julio lo acompañó hasta el final de sus días. ¿Por qué no escribió Casares Quiroga unas memorias dando su propia versión de lo sucedido en los últimos y fatídicos meses anteriores al golpe militar? La escritura de Residente privilegiada aportó en su momento algo de luz al silencio paterno. Casares Quiroga había tenido una hija en 1908 , siendo estudiante en Madrid. Una hija a la que reconoció y se hizo cargo hasta donde pudo. El hecho de que Esther Casares Quiroga y su hija fueran retenidas en A Coruña el verano de 1936 y quedaran en arresto domiciliario hasta 1955, nada menos , sin duda condicionó las decisiones políticas del político republicano. La preocupación y el temor a las represalias que pudiera sufrir su hija mayor y su nieta a manos de los franquistas enmudecieron probablemente a un hombre agobiado también por problemas de salud y por un carácter orgulloso.

María Casares era muy consciente al escribir su libro en busca de las señas de una identidad precozmente escindida, de modo que uno de sus objetivos implícitos fue recatar la memoria familiar aportando sutil información; la autora recupera por ejemplo, fragmentos de cartas y agendas de su padre que serían publicadas íntegramente por María Lopo en 2008, ofreciéndonos un perfil inédito de la figura política y también un retrato de su infeliz matrimonio con Gloria Pérez. Casares empieza diciendo que fue una hija no deseada por sus padres. Pero los mimbres de su caleidoscópica autobiografía son muchos. Desde su textura sorprendentemente literaria hasta la desnudez, incluso el desgarro de algunos pasajes. Por ejemplo ante la muerte del que fuera su amante, Albert Camus, entre 1948 y 1960, escribe: "De ese muerto. escamoteado, no sé nada y nunca he sabido nada. Es el único de mis muertos que me estuvo prohibido ver". Y es que a Francine Faure, esposa del escritor, le costó años reconocer en público la existencia de María Casares, aunque en privado le cupieran pocas dudas pues era una relación muy expuesta y conocida, aunque menos idílica, sin embargo, de lo sugerido en el libro: Camus, según Olivier Todd, mantuvo en los últimos años de su vida relaciones al menos con otras dos mujeres, Catherine Sellers y Mette Ivers (Mi), circunstancia que hace pensar en un enfriamiento en su relación con L'unique. La relación con la joven Sellers, también actriz, dio comienzo en septiembre de 1956 y con Mi unos meses después. Ambas se prolongarían hasta la muerte del escritor. Y la clave de este embrollo puede hallarse, tal vez , en un cuaderno de trabajo para El primer hombre, donde Camus describe a su protagonista. "J. tiene cuatro mujeres a la vez y lleva por tanto una vida vacía". Vacía o llena, con sufrimiento o sin él. Camus tenía también cuatro mujeres impactantes en su vida: Francine, María, Catherine y Mi. Todas estaban al corriente unas de otras.

En todo caso, en la biografía de Todd hay un empeño muy notable de minimizar la apasionada relación  del escritor con María Casares, probablemente para no irritar de más a la familia de Camus y poder sacer adelante su biografía, difuminando su importancia en un contexto sentimental más complejo. Sin embargo la correspondencia entre Camus y Casares y que por fin puede leerse íntegramente en castellano (la publicó Gallimard en 2017) gracias al esfuerzo de Debate dice otra cosa muy distinta...

Anna Caballé. Babelia. El País, sábado 4 de marzo de 2023.

martes, 28 de marzo de 2023

Lartigue o cómo pintar el sol sobre las flores con una cámara

Florette en Morgan. Provenza, 1954

Una exquisitez, Lartigue. El cazador de instantes felices. Fotografías a color; producida por la Fundación Canal es una exposición que recorre casi siete décadas del trabajo fotográfico con color de Jacques Henri Lartigue. Pintor y poeta, pero sobre todo un ojo entrenado para detectar la belleza, el encuadre perfecto, el instante adecuado. Padre de la fotografía de Henri Cartier-Bresson, sus imágenes devienen memoria  de momentos inolvidables en los que uno quiere permanecer siempre.

"¿Qué intento hacer? Pintar, no flores al sol, sino sol sobre flores.... sobre flores, sobre árboles, sobre cualquier cosa y sobre todo". Escribía Lartigue (Courbevoie, 1884- Niza, 1986) en sus diarios el 15 de abril de 1954. Palabras de un pintor que fotografía o de un fotógrafo que pinta con la cámara y que experimenta  el medio fotográfico desde los ocho años. Su fama vino de la mano del blanco y negro pero el color fue una obsesión que le acompañó toda su vida; incluso al final de su carrera decide refotografiar en color sus instantáneas monocromas más emblemáticas. Esta reinterpretación cierra el recorrido expositivo mediante una proyección en la que se pueden advertir las diferencias  entre sus composiciones, atravesadas por la influencia de la fotografía callejera americana, que transforma y humaniza  su lenguaje. De sus 118.000 imágenes donadas en vida al Estado Francés en 1979, solo un tercio ha sido en color, y esta exposición recorre esa especial sinergia, desde la que Lartigue inventa la felicidad. 

Preocupado desde pequeño por la fugacidad del tiempo, su insaciable curiosidad le mueve a experimentar modos de atrapar la plenitud de la vida para poder revivirla  eternamente, Jacques Henri se deja fascinar por la belleza que rodea su cotidianidad de clase acomodada, de hecho, su padre es la octava fortuna de Francia a finales del siglo XIX. Seducido por los nuevos descubrimientos en automovilístico y aviación, crece rodeado de fotógrafos aficionados y de prensa ilustrada.

En 1902 le regalan su primera cámara, pero no será hasta el descubrimiento del autocromo por los hermanos Lumière, en 1912, cuando el artista podrá experimentar con el color. El autocromo permite aplicar diminutos puntos de color sobre placas de 6 por 13 cm. que carecen de negativo y que necesitan de unos visores específicos para visualizar la imagen en tres dimensiones y cuyos largos procesos de exposición exasperan a Jacques Henri Lartigue, obsesionado por el movimiento...

Conocido como el fotógrafo de las flores, Lartigue convierte este motivo en lenguaje, estudiando a fondo su cromatismo. En 1915 ingresa en la prestigiosa Academia Julien en la que estudian pintura Matisse, Leger o Calder y convierte las flores en un laboratorio para experimentar también con la abstracción. La exposición trae a Madrid en primicia mundial unos estudios textiles que demuestran cómo sus preocupaciones abarcan además cuestiones técnicas y artesanales vinculadas con las arte decorativas  y la moda, como la serie del décollage de carteles de París utilizado para confeccionar un fular para la prestigiosa Maison Craven...

Lartigue es pura elegancia, placer escópico. Vean la exposición  en la Fundación Canal hasta el 23 de abril y sean felices.

Maria Marco. El Cultural, 24-2-2023.

lunes, 27 de marzo de 2023

"Un paso adelante"

Los obsesos de las etiquetas llaman a flimes como Un paso adelante "feel good movies", lo que vendría a ser algo así como películas de tono amable y reconfortante, de esas que te cargan las pilas para suavizar las cicatrices que te deja la vida.

La narración del largometraje de Cédric Klapisch se construye como una estructura en dos niveles que pivotan en torno a la protagonista, una bailarina. A un lado, esta brillante artista de ballet clásico que sufre un accidente en el escenario poco después de descubrir la infidelidad de su pareja, y el agobio que le produce la posibilidad de no regresar a las tablas a causa de su lesión en el tobillo. Una perspectiva que la haría sentirse fracasada ante esa madre ausente que la ayudó a llegar muy arriba en su profesión. Al otro, un futuro incierto, ella misma ante el reencuentro familiar con un padre viudo y abogado de prestigio que siempre consideró su dedicación a la danza como un mal menor, lamentando que no hay preferido el Derecho al espectáculo. Realmente el hombre es un buen tipo, residente en una población próxima a París, y que parece ajeno al universo de sus tres hijas, en particular de la protagonista, que no duda en reprocharle su indiferencia afectiva.

Pero no estamos ante la convencional trama de inspiración personal que arrastra todos los tópicos  hacia un final estridente. Al contario, el muy curtido realizador francés Cédric Klapisch (1961) -con una veintena de filmes rodados en poco más de tres decenios, los últimos escritos junto al prolífico guionista argentino Santiago Amigorena (1962)- maneja con soltura los resortes del drama blando a sabiendas de que en ese asunto no le interesa ir de original porque con hilos semejantes otros tejieron antes, pero sí es consciente de que puede regresar sobre esas situaciones y darles otro aire.

A los vaivenes sentimentales de la frustrada bailarina le sigue la posibilidad de otros caminos, de otras actitudes ante la vida. Es así como entra en escenario el coreógrafo y bailarín israelí Hofesh Shechter, quizá como la solución a un futuro que le inquieta. Y como manda el canon, reunir a una serie de personajes de apoyo para revestir el entorno emocional, concluyendo la cinta con una puerta abierta a la esperanza que invita al espectador a una sonrisa. La felicidad también es eso.

Miguel Anxo Fernández. La voz de Galicia, sábado 4 de marzo de 2023.

domingo, 26 de marzo de 2023

Pascal Quignard, el escritor que se esconde.

Pascal Quignard

Es uno de los grandes autores europeos y un experto melómano. Estuvo al frente de la poderosa editorial Gallimard hasta que decidió retirarse a escribir. Ahora publica la novela El amor el mar. "Soy el único escritor francés, usted debe saberlo, que jamás ha firmado el más mínimo manifiesto", sonríe Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre, 74 años) cuando estamos a punto de despedirnos. "No creo en lo colectivo".

- ¿Vota?

-Quignard mira con una punta de timidez y responde.

- No.

El autor de Todas las mañanas del mundo, alejado desde hace tres décadas del mundanal ruido, es todo lo contrario de este espécimen literario tan francés que es el escritor engagé, declara. "Una de las cosas bellas de Francia es esta especie de anarquismo letrado y desesperado, el de Montaigne o La Boétie. Me siento bien en esta disposición. Mi única compañía es esta: la de los solitarios".

Hay escritores y luego hay literaturas: Quignard es una literatura él solo. Autor de más de medio centenar de obras, músico además de escritor, clásico vivo de las letras europeas sin haber hecho concesiones a la galería, creador de un género inclasificable que conjuga relato, ensayo, aforismo, historia, filosofía y poesía, un raro que no se parece a nadie, ahora publica en castellano su último libro, El amor el mar (Galaxia Gutenberg, traducción de Ignacio Vidal-Folch). La novela es un compendio de todo Quignard: el estilo fragmentario, la fascinación por los músicos del siglo XVII, la voz que viene del fondo de los siglos, el narrador intemporal, moderno y arcaico a la vez.

Cuando Quignard se pone las gafas, abre la partitura y se sienta al piano, es como si la novela y la realidad se fusionasen. Los personajes se hacen presentes en el diminuto salón del apartamento donde recala cuando pasa por París. Quignard se transmuta en un personaje. La pieza que interpreta se titula Meditación sobre mi muerte futura la cual se toca lentamente con discreción. Podría ser una frase de Quignard, pero el autor es el clavecinista Johann Jakob Froberger, personaje de El amor el mar, y uno de esos nombres semiolvidados que Quignard se ha especializado en resucitar junto a su amigo el maestro Jordi Savall.

"Yo ya no puedo tocar el violín, tengo artrosis", se lamenta Qignard. "El piano sí. Lo toco cada día. Al atardecer, cuando la cosa se entristece, cuando se va el sol. Toca Froberger, o Chausson, "el equivalente en música a lo que Mallarmé era en poesía", explica, y compositor de una obra titulada Poemas del amor y del mar.

En la música, al tocar así para sus invitados, o en los recitales en los que participa recitando, encuentra algo que, después de medio siglo publicando, no le da la literatura. Es lo que él llama "las pequeñas angustias", por oposición a las grandes angustias, las depresiones que sufrió en el pasado.

"Yo he rechazado los honores, la Academia, no me veo con nadie, me veo con ustedes, pero esto ocurre raramente. Paso mis mañanas, mis noches, mis días como un gato sobre un radiador. Y, al cabo de un momento, al gato le falta la angustia".

- ¿Usted busca la angustia en la música?

-Exactamente. Lo que busco es una emoción imprevisible.

- Su escritura ya es imprevisible: digresiva, casi improvisada.

-Sí intento no hacer discurso, no hacer nada que pertenezca al mundo ni a la política, una lengua algo más salvaje. es lo que busco en la oscuridad del teatro: algo un poco más auténtico...

-En 1994, Quignard era un hombre poderoso en el París literario. Ocupaba el cargo de secretario general de la editorial Gallimard, el número uno después de los propietarios. Era el autor de Todas las mañanas del mundo, que el cineasta Alain Corneau llevó al cine con Gerard Depardieu como protagonista  y con Savall a cargo de la música. Un día cortó en seco y se instaló en la provinciana Sens a 130 kilómetros de París, en el departamento del Yonne. Como Monsieur de Sainte-Colombe, músico recuperado por Quignard y Savall, o como algunos personajes de la nueva novela, renunció al escenario.

"Lo que me conmueve tanto de la identidad y la vida de Jordi Savall es el sentido de la continuidad en las épocas, de una confraternidad con los tiempos de los solitarios y los olvidados", dijo en una conversación con Savall publicada en el monográfico de la editorial L'Herne dedicado a Quignard. Estas palabras se las podría aplicar a sí mismo. Pero él, al contrario que Sainte-Colombe que se negó siempre a salir de su  aislamiento, había conocido el escenario antes de marcharse. En el fondo, gracias a su prolífica obra, nunca ha dejado de estar en él...

Marc Bassets.Babelia. El País, sábado 4 de marzo de 2023.

sábado, 25 de marzo de 2023

Historias de los nadies a ambos lados del Pirineo

…Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
(Fragmento de Los nadies de Eduardo Galeano)
Ellos son nadies. Invisibles, secundarios, vidas corrientes. Olvidados de la Guerra Civil. Como el soldado Francisco Pérez Ponte. Tiene 21 años y lleva sucio el uniforme cuando le escribe a su hermana Dorinda desde el frente, a la luz de un candil. Después se verá que dirán esas cartas, rescatadas por el historiador Francisco J. Leira Castiñeira en Los nadies de la guerra de España (Akal), un viaje a las tripas más humildes de la batalla. A esos rincones oscuros que solo iluminan cartas, memorias o entrevistas con los ausentes de la historia, hijos de nadie, dueños de nada.

Ellas, también, son nadies. Borradas, omitidas, mujeres comunes. Trabajadoras anónimas del otro lado de los Pirineos -Francia- en esos años treinta. Como Leopoldina Haas. Es fresadora, 3.000 tuercas al día en la fábrica Citroën, un trabajo alienante. Aguarda tras la barra de un café del Barrio Latino. Luego se verá qué le dice al camarero, un padre desconocido al que jamás había visto. Es una de las historias recogidas por la novelista francesa Michèle Audin en La señorita Haas (Periférica), un extraordinario fresco de las ningunas ninguneadas. Una novela de gran riqueza formal y estilística que hunde un pie y medio en la memoria de lo real y apoya el otro medio pie en la recreación convertida en ficción. Un libro que reconstruye las vidas de 13 trabajadoras minúsculas -todas ellas apellidadas Haas- atravesadas por la historia mayúscula de esos años: el ascenso del fascismo, el fervor comunista, el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la deportación y el exterminio de los judíos.

Ambas novedades no solo coinciden en el tiempo. Comparten un interés por esos nadies de Galeano, por los menores de Pasolini, por los molineros de Carlo Ginzburg y su microhistoria. (...)

En esos mismos años , las señoritas Haas de Michèle Audin pululan por Francia. Con una prosa musical, llena de ritmo y muy arriesgada en el estilo -pura factura del grupo literario OuLiPo, deudora de Raymond Queneau y con homenajes al poeta del pueblo Jacques Prévert-, la autora resucita a esas trabajadoras cotidianas sin rastro en la historia.

La maestra Catherine, dispuesta a abortar, algo considerado un crimen por la nación  que había sacrificado a un millón y medio de jóvenes en los campos de batalla. La pianista Claudine, nueva camarada comunista de clase bien, hechizada por la fuerza de la hoz y el martillo. Valentine y su huelga en las Galerías Lafayette: un reino de seda, elegancia y punta en blanco que oculta la explotación  cuando la izquierda del Frente Popular gana las elecciones. Las conversaciones de peluquería mientras Francia decide no intervenir en la guerra de España. Los bailes acaramelados de Francine con su novio en la víspera del 14 de julio, en una verbena organizada por el sindicato del metal. Los oropeles  de la Exposición Universal que no acallan "las voces en todas las lenguas de la pobreza" de los barrios humildes de estas señoritas Haas. Como Suzanne Haas, borrada por su origen judío.

Unos años antes de ese horror, en la barra del café parisiense  que antes había quedado en suspenso, Leopoldine Haas escucha a su padre. Ha ido a decirle que es su padre. Pero no se lo dirá. Porque le oye decir que una tal Nozière, asesinada por su marido y que ocupa los titulares de prensa, se acostaba hasta con judíos y árabes. "Tome nota, queridita", le suelta a quien no sabe que es su hija, Leopoldine, asqueada,  le responde: "Yo no soy su queridita". Y se larga. Para volver a la fábrica a fresar tuercas...

Paco Cerdá. Valencia. El País, lunes 20 de marzo de 2023.

viernes, 24 de marzo de 2023

Bach se empadrona en Sevilla

El Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS) llega a su 40ª edición, un aniversario que da la medida de su solera. Impulsado por Juan Víctor Yagüe en 1083, hoy está regido por el inquieto violagambista Fahmi Alqhai, que este año, por vez primera, lo prolonga hasta la Semana Santa. El día 2 de abril, Domingo de Ramos, será clausurado por la Friburger Barockorchester y el coro belga Vox Luminis. Ambos conjuntos dirigidos pr Lionel Meunier, interpretarán al alimón en el Teatro de la Maestranza La pasión según San Mateo de Bach.

Alqhai ha confeccionado una programación jugosa a la altura de la efeméride. El arranque lo blindarán en el Espacio Turina este viernes el Ensemble Correspondances con un concierto titulado Esplendores polifónicos de Lübeck a Paris. Sonarán piezas de Schütz, Buxtehude, Charpentier, Josetxu Obregón, por su parte, inaugurará con su violonchelo Sebastian Klotz de 1740 este sábado las matinés del festival. En atriles, Bach estará ensartado con Domenico Galli (Sonata IX ) y Domenico Gabrielli (Ricercar Sesto). Será en la Iglesia de San Luis de los Franceses. La Academia del Piacer, la formación liderada por Alqhai, también comparece en la fiesta, facultada por el Cantor de Leipzig, de cuyo profuso repertorio escanciarán un par de contrapun tos de El arte de la fuga. La arrostrada violista pamplonesa Isabel Villanueva rendirá, por su parte, honores a Hildegar von Bigen, la fascinante compositora medieval que también cultivó la medicina, la botánica y la teología.

En la cita hispalense no podía faltar, claro, la Orquesta Barroca de Sevilla, que aporta más a Bach (Concierto de Bradenburgo nº 1) y guiños a Rameau, Zelenka y a la Música acuática de Haendel. Destaca así mismo la presencia de Les cornets Noires & Nuria Rial, Vandalia & Daniel García Trío, Akamus &Queyras, Jean Rondeau, Concerto 1700, Margret Koell y el cotizado contratenor polaco Jakub Józef Orlinski, que vendrá acompañado de II Giardino d'Amore.

A. Ojeda. El Cultural, 10-3-2023.

jueves, 23 de marzo de 2023

Balzac y la campanilla del dinero

Prolífico. Si antes lo digo... Hablábamos aquí hace nada de la desafección de la televisión pública y del cine español por la figura y obra de Pío Baroja. Apuntábamos el interés que siguen manteniendo el cine inglés y el francés por sus grandes escritores. Y ahora de golpe han llegado la película británica Emily, de Frances O'Connor, suerte de biografía novelada y fantaseada de Emyl Brontë, y Eugénie Grandet, cuarta versión cinematográfica francesa de la novela homónima de Honoré de Balzac. En dos años, y contando con la excelente Las ilusiones perdidas, de Xavier Giannoli, han sido dos las adaptaciones de Balzac en el cine francés, ambas pertenecientes al descomunal ciclo de "La Comedia Humana", compuesta por noventa y seis títulos publicados, más cerca de cincuenta sin terminar. Fallecido prematuramente a los 51 años, Balzac (1799-1850) se deslomaba escribiendo desde la medianoche, a veces hasta cerca de dieciocho horas al día. Enfebrecido y prolífico con la pluma, Balzac escribió hasta la extenuación tanto para recabar recursos económicos que le permitieran abordar sus malhadados negocios como para intentar saldar las cuantiosas deudas que sus ruinosas empresas le deparaban.

Avaricia. El mediano escritor Léon Gozlan, íntimo del novelista, le dedicó una peculiar y jugosa biografía, Balzac en zapatillas (Planeta), en la que contaba que su amigo, no contento con cambiar de casa cada poco tiempo para eludir a sus acreedores, hizo instalar en la verja de una de ellas una muy estridente campanilla. Cuando la campanilla sonaba, tanto Balzac -seguramente embutido en un holgado batín- como su aleccionado servicio, enmudecían y permanecían inmóviles con el fin de hacer creer al visitante que la casa estaba vacía  y que nada se podía reclamar  a sus habitantes. El dinero, así, fue un tema central en la literatura de Balzac. También en Eugénie Grandet (1833), en la que el padre vinatero y pueblerino de la infortunada heroína es un avaro mayúsculo, equiparable al protagonista de Gobsek (1830). Félix Grandet raciona el pan que se sirve en la mesa familiar, no ve con buenos ojos que su hija se case algún día porque le tocaría a él apoquinar la dote y codicia la herencia que Eugenia ha de recibir de su madre. Además, el inmisericorde y tiránico patriarca considera la quiebra empresarial y las deudas de su hermano como una insoportable deshonra que putrefacta el apellido familiar.

La sangre. "El dinero es la sangre, la fuerza propulsora de la sociedad", escribió el ahora idolatrado Stefan Zweig a propósito de la visión del mundo de Balzac. El austríaco le dedicó un hiperbólico ensayo biográfico -no una biografía-, en la que lo medía con Napoleón, publicado (Acantilado) junto a otros dedicados a Charles Dickens y Fiódor Dostoyeski, la plana mayor de la novela europea realista del siglo XIX. No es de extrañar el interés de Zweig por Balzac, pues comparten afición al psicologismo, al sentimentalismo y a las reflexiones pomposas. La versión de Eugénie Grandet del escritor y cineasta Marc Dugain es austera y menos convencional de lo que cabría temer, al ofrecer una gran depuración estilística, ir a lo esencial y rehuir , en sus intensos y breves tableaux, la complacencia con la qualité visual que suele aquejar a bastantes adaptaciones. Sin embargo, la película , que sigue la novela de Balzac en su retrato del padre tirano y avaro y de la pulsión por el dinero, hace una inesperada pirueta en el desenlace. Cuando todo parece estar ordenado a seguir fielmente la fatídica culminación del relato de Balzac y el destino inevitable de Eugenia, remachados en la novela en una Conclusión y un Epílogo, Dugain, desde una voluntad y un voluntarismo contemporáneos, empodera a la mujer y la empuja a un futuro independiente. El misógino Balzac, convertido y reconvertido.

Manuel Hidalgo. El Cultural, 20-1-2023. 

miércoles, 22 de marzo de 2023

Una activista entre la selva y el cemento

Txai Suruí. (Foto: @mujeresbacanas)

Txai Suruí es la joven activista medioambiental brasileña más conocida en el mundo. Su capacidad para moverse igual de bien en un despacho palaciego que en una aldea amazónica la hace especial. Cuando viaje en avión, rara vez coloca su delicado tocado en la maleta porque teme aplastar las elegantes plumas. Mientras las acaricia con mimo, explica lo que lleva en la mano. "Mira esta es de gavilán, esta de papagayo, esta de guacamayo..., detalla esta brasileña nacida en la Amazonia. Alguna es de un amarillo arrebatador; otras de un azul intenso; las más de distintos tonos de marrón, y todas están cuidadosamente cosidas. Cuenta que entre los de su etnia fabricar los cocar -así llaman en Brasil a los tocados indígenas- es cosa de hombres. Este que luce durante la entrevista y que la ha acompañado por medio planeta se lo regaló uno de sus tíos. Walelasoetxeige Suruí, de 25 años, activista, defensora del medio ambiente y de los indígenas, aprovecha el más mínimo indicio de curiosidad para adentrar a sus interlocutores en el rico mundo de los pueblos que durante milenios convivieron en armonía con la naturaleza y la protegieron como nadie. 

La agenda de Suruí está repleta. Basta el ejemplo de los días de enero en los que El País Semanal le pidió cita. El ministro de Medio Ambiente francés la recibió en París, dio un discurso en la misma ciudad a los alumnos de la Universidad Sciences Po, regresó a Brasil para participar en un evento en Recife y voló a Estados Unidos, al festival de Sundance, a presentar The Territory, un documental que ha producido y que fue preseleccionado para los Oscar... No logró entrar en el Olimpo de los candidatos. La desilusión fue grande, cuenta Suruí al día siguiente sentada en un tronco bajo un árbol.

Estamos en Sao Paulo, rodeadas de una exuberante vegetación, en una aldea indígena incrustada en plena megalópolis que lidera su chico Thiago. Suruí se mueve con la misma soltura en las aldeas, en la selva y en las ciudades. Es tan inseparable de su cocar como de su móvil. Ese es su poder, su encanto.

Con el ministro francés habló de cambio climático, de dinero, de vacas y de supermercados. "Me dijo que ahora, con el Gobierno de Lula, van a restablecer el diálogo sobre medio ambiente porque con Bolsonaro era imposible. Y le hablé de un caso que llevamos a los tribunales, sobre 6.000 cabezas de ganado en una tierra indígena que se venden a JBS (gigante cárnico brasileño) que vende a su vez al grupo Casino (de supermercados franceses). Le dije que era una vergüenza que Francia hablara de contribuir a proteger el medio ambiente, los pueblos tradicionales, y siga comprando carne que viene de nuestro genocidio", explica. Para Suruí es además un asunto personal. "¡Esas vacas están en mi casa!".

Cuando se le pregunta cómo se sintió en aquellos dorados palaciegos, con su cocar frente al trajeado ministro, esboza una sonrisa. "Al entrar pensé, todo este oro es nuestro", confiesa entre risas, antes de arrepentirse un poco por el comentario.

Hija de dos veteranos en la lucha por los derechos de los indígenas, Suruí es la más conocida internacionalmente entre la nueva generación de activistas brasileños contra la emergencia climática. Dio el salto a ese grupo gracias a un discurso de dos minutos en inglés durante la cumbre climática de Glasgow en 2021..

Su experiencia personal, el activismo que mamó de cría y su conocimiento del entramado legal son los ingredientes con los que construye su discurso. Con amigos, llevó a Brasil a los tribunales por incumplir el Acuerdo de París. Cuando era adolescente, su familia necesitó escolta policial y todavía recibe amenazas de muerte...

Su gran activo es esa habilidad con la que transita entre universos dispares. Desde el extranjero se la puede ver como heredera del cacique Raoní, el primer indígena brasileño que llevó su causa al resto del mundo, al protagonizar en 1978 un documental titulado como él. El cantante Sting lo convirtió en celebridad planetaria al llevárselo de gira para llamar la atención sobre las amenazas que se cernían sobre la Amazonia. Este Año Nuevo, ya nonagenario, Raoní acompañó, junto a otros brasileños, al nuevo presidente Lula mientras subía la rampa del palacio presidencial en su toma de posesión...

La joven trabaja con 25 pueblos autóctonos en el Estado de Rondonia, participa en Engajamundo y es activa en Kanindé, una ONG socioambiental con tres décadas de trayectoria que fundó y dirige su madre. Y los sábados escribe una columna en Folha de S. Paulo, uno de los diarios más leídos...

Niara Calarraga Gortázar. El País Semanal, 12 de marzo de 2023.

martes, 21 de marzo de 2023

03 Musée National Picasso-Paris. "Dadme un museo y lo llenaré".

Abierto en 1985 en el barrio de Le Marais, acoge la colección del pintor más grande del mundo. Alberga 5.000 obras, incluidas las 3.500 que poseía el artista y que fueron el germen del museo a su muerte, así como el Centro de Estudios sobre Picasso.

- Sin duda , el museo de París es el más completo de este trío museístico, ya que proporciona una perspectiva múltiple del artista que es una aventura, el camino de esa visión panorámica, por así decir, y ese es el privilegio del público que lo visita en el Hôtel Salé, un palacete del siglo XVII en el Marais, construido por Pierre Aubert, uno de los financieros más importantes de la capital que hizo fortuna como encargado de cobrar, en nombre del rey, el impuesto de la sal (de ahí el nombre, "palacio salado"). Inaugurado en 1985 como Musée National Picasso-París, conserva un total de 5.000 obras, entre pinturas, dibujos, grabados, estudios, cerámicas y esculturas, además de decenas de miles de piezas de archivo donadas por sus herederos, representados por Claude Picasso, lo que la convierte en la colección y centro de estudios picassianos más grandes del mundo (centro que contará con una nueva sede a partir del año que viene en el cercano Hôtel de Rohan).

- La creación del museo se gestó en los sesenta. Entonces Picasso vivía en una preciosa casa de Mougins llamada Notre Dame de Vie, muy cerca de Cannes. En la planta baja, llamada Cubil del Minotauro, tenía su taller, donde todavía trabajaba frenéticamente. En vista de su avanzada edad, el presidente francés Charles de Gaulle y el ministro de Cultura André Malraux se apresuraron a preparar una ley que sería histórica conocida como Ley Malraux (1968), que permitía la dación en pago de obras de arte para hacer frente a los impuestos por herencia. En 1974, con Picasso recién fallecido y de acuerdo con su familia, se decidió que el palacio Salé sería la sede del futuro Musée National Picasso-Paris.

- Obedeciendo al deseo del artista, se donaron 3.500 piezas que serían la base de este museo. Se trataba de obras de las que Picasso no se había separado nunca: 254 pinturas, 200 esculturas, 29 relieves, 106 cerámicas, 18 assemblages, 1.500 dibujos, todos sus grabados (un total de 1.600), collages, manuscritos y libros ilustrados, además de su colección particular, formada por obras primitivas y de maestros como Cézanne, Degas, Rousseau, Matisse, Miró y Braque, depositadas primero en el Louvre y luego en el nuevo Musée Picasso.

- Tras la apertura, en 1985, se sumaron otras donaciones, como la producida en 1990 tras la muerte de la última esposa de Picasso, Jacqueline Roque, o la más reciente en 2021, de Maya Ruíz-Picasso. En 2009, el museo cerró al público para una renovación radical. Tras muchas polémicas por retrasos y sobrecostes, volvió a abrir en 2014 con la renovación de la colección permanente, que exhibe alrededor de 500 obras, entre un total de 5.000, que rotan en exposiciones temáticas a lo largo de cinco pisos. Es un lugar donde el visitante siempre encontrará las piezas obligadas en un arco temporal de 1895 a 1972, Autorretrato (1901), La Celestina (1904), Mujeres corriendo en la playa (1922), Retrato de Pablo vestido de arlequín (1924), La flauta de pan (1923),  Guitarra (1926) -probablemente la primera arpillera de la historia del arte-, El beso (1969) y las esculturas Hombre con cordero (1943) y La cabra (1950) son algunas de ellas.

Picasso dijo alguna vez: "Dadme un museo y lo llenaré". Lo cumplió.

Ángela Molina. El País Semanal, 22 de octubre de 2022.