
Es decir, la promesa pronunciada el año pasado por estas fechas de que empezaba una época de renovación, era eso: una promesa. Y vana. Funcionó la edición anterior, pero, a juzgar por la nómina del año en curso, se acabó. Todo era un espejismo producto de las circunstancias y el ahogo. Por supuesto, aparecen apuestas de aire renovado como la senegalesa Mati Diop o la austríaca Jessica Hausner, pero son las menos y lo son en femenino. Nótese que pese a la convulsión feminista de 2018, apenas cuatro mujeres compiten por el mayor honor. Lo que vuelve a importar de nuevo solamente es donde quedaron los prometidos Richard Linklater, Kore-eda, James Gray, Pablo Larraín o....Tarantino, claro.
Por lo demás, aparte de la sexta participación en competición del manchego con la soberbia Dolor y gloria (apenas superado por Buñuel o Saura entre los españoles), digno es de destacar la subida en el incierto escalafón del cine, así en general, de dos nombres de aquí. Albert Serra presentará Liberté en Un Certain Regard, la otra competición grande del festival francés, después de que dos películas anteriores hayan estado en la Quincena de Realizadores (La muerte de Luis XIV estuvo fuera de competición). Y no lejos, Oliver Laxe hace lo propio con O que arde tras llevar sus dos trabajos anteriores a la Quincena y a La Semana de la Crítica...
Luis Martinez. El Mundo, viernes 19 de abril de 2019
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