viernes, 22 de noviembre de 2019

Fuente bohemia

Vanessa Paradis en concierto
Volver al mundo de la música después de un parón de cinco años y lograr que tu nuevo trabajo triunfe por igual entre críticos y seguidores no es una labor sencilla. Salvo si eres Vanessa Paradis (Saint-Maur-des Fossés, Francia, 1972) y traes bajo el brazo un disco grabado a fuego lento, en la intimidad de un estudio de Los Ángeles, donde cada canción desprende la magia y el chic bohemio que encarnas desde hace más de tres décadas. Este idilio divino (título de uno de sus temas más famosos) entre artista, fans y expertos dio comienzo en 1987, cuando encabezó la lista de ventas europeas con su Joe le taxi, y continúa con su último trabajo, Les Sources. Iba a presentar este álbum el pasado octubre en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid y en la Sala Barts de Barcelona, pero la gira sufrió un aplazamiento de última hora, aunque la artista espera volver pronto a los escenarios españoles. "Mi carrera profesional me ha hecho muy feliz. He estado llena de grandes momentos y encuentros. Me siento sorprendida, afortunada y  dichosa al ver que la gente sigue viniendo a verme. Es una suerte poder trabajar en algo que me gusta tanto como la música. Echo la vista atrás y me impresiona lo que he logrado y con quién lo he hecho. El balance de estos años es muy bueno", explica la solista.
Lo tenía muy claro desde niña: quería ser artista. Un gusto por la música y la interpretación que empezó a pulir, con solo cinco años, gracias a unas precoces clases de piano y danza. Recuerda que los musicales de la Metro-Goldwyn-Mayer - El mago de Oz, Cantando bajo la lluvia o Un americano en París- jugaron un papel determinante en el desarrollo de la sensibilidad creativa. "Son mis primeros amores vinculados con el arte y nunca me han abandonado. Todavía hoy se me ponen los pelos de punta cuando veo alguna de aquellas películas", confiesa. Quizá, por eso, el destino ha querido que grabe Les Sources (una palabra que en francés significa manantial, procedencia o fuente ) a pocos kilómetros de los escenarios que un día la llevaron a soñar con seguir los pasos y piruetas  de las estrellas más brillantes de Hollywood.
Es como una vuelta a sus orígenes a través de unos temas creados rodeada de sus seres más queridos. "Mis hijos viven en Los Ángeles. Quería estar cerca de ellos durante este proceso creativo. El hecho de que ya sean mayores y no les apetezca pasar mucho tiempo con su madre me permitió estar totalmente inmersa en mi último álbum. Trabajaba durante el día  y por la noche y luego, cuando volvía casa, seguía con mis canciones... Me he tomado el tiempo de grabar este disco sin prisas; todo un lujo hoy día", afirma...
Elena R. Ballano. Smoda, domingo 17 de noviembre de 2019

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