viernes, 22 de noviembre de 2024

El pop intimista de Pauline en la Playa cumple 25 años

Librería Paradiso en Gijón.

La librería Paradiso en Gijón, parece más llena de libros que de otra cosa. No menos importantes son los vinilos. Fundada por José Luis Álvarez a finales de los setenta, Paradiso ha acompañado a las corrientes contraculturales de cada época, desde el progresismo posfranquista  hasta el Xixón Sound, que llenó de música indi e inquietudes artísticas los años noventa en la ciudad norteña. Dos figuras destacadas de aquella movida son Alicia y Mar Álvarez, de 45 y 50 años, respectivamente, hijas del fundador, que aparecen por la puerta sacudiendo los paraguas.

En este escenario, rodeadas de cultura se criaron las dos hermanas. "Nuestro contagio con la cultura fue ambiental", dice Mar, "en casa había piano, guitarras... No teníamos presión por leer y ver películas, pero era inevitable hacerlo". En los noventa despuntaron como parte del exitoso grupo femenino Undershakers (Mar tenía 19 años, Alicia, 14) y cuando se fue apagando montaron el proyecto que llega a la actualidad: Pauline en la playa, nombre tomado de la célebre película de Eric Rhomer. Era una de esas películas en VHS que había en la casa familiar; y el costumbrismo del francés se ajusta bien al espíritu de la banda . Armonías vocales, melancolía, letras poéticas, gran cuidado por la melodía. Delicadeza. Son sus coordenadas. Con su nuevo y octavo disco, Los días largos, publicado ayer, cumplen 25 años.

El primer single de su nuevo trabajo, Yo podría ser John Wayne, tiene un aire a western fronterizo, no así el resto. "No nos hemos vuelto country de pronto, como Beyoncé", bromean. Lo suyo es un pop intimista, de autor, que tiende al ensueño y la nostalgia. En sus inicios las comparaban con el dúo de pop Vainica Doble. Si en otros trabajos tiraron de arreglos de cuerda y viento, aquí tomaron protagonismo los sintetizadores. Todo orquestado junto al productor Luca Petricca, y culminado con la poesía marca de la casa.

¿De dónde surgió aquello del Xixón Sound? Cuentan las Pauline que la ciudad tenía fuerte tradición musical, pero que en los noventa llegaron nuevos aires de fuera que se alejaban del pop español tradicional. "Era el contexto social de la reconversión industrial, una generación que, como todas, reacciona a lo anterior , y un posicionamiento independiente. A aquellos chavales nos interesaba hacer las cosas por nosotros mismos", dice Alicia. De aquel fermento juvenil salieron bandas como Australian Blonde, Manta Ray, Doctor Explosión, Nosoträsh, Penelope Trip, etcétera, o, en una segunda ola, el cantautor Nacho Vegas. Aunque las bandas eran musicalmente heterogéneas, el público era común,  y no le hacía ascos a un estilo o a otro.

Posteriormente ha habido una revisión del indie noventero en general, al que se le ha criticado, además del frecuente uso del inglés, la falta de compromiso político en tiempos lejanos  al estallido , en 2008, de esta crisis sostenida. "Yo en eso no estoy nada de acuerdo", salta Alicia, "aquí había conciertos de apoyo a los trabajadores  de Naval Gijón o por la insumisión. Los bares indies, como el Guetu, donde parábamos todos, estaban llenos de convocatorias  de manifestaciones, y muchos seguimos implicados en muchas cuestiones. No me creo ese estereotipo de los jóvenes hedonistas que solo miraban para su ombligo".

Sergio C. Fanjul. El País, sábado 9 de noviembre de 2024.

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