La fundación de Aigües-Mortes se remonta a 1246, cuando Luis IX buscaba un puerto seguro desde el que lanzar sus cruzadas a Tierra Santa. Las murallas eran la clave de todo el proyecto urbano, por lo que el diseño de sus fortificaciones, comenzado en 1272, no se finalizó hasta principios del siglo XIV: el resultado, casi dos kilómetros de imponente murallas de caliza traída de las canteras de Beaucaire y Les Baux, reforzadas por torres defensivas y puertas monumentales. La propia Torre de Constance, emblema de la ciudad, fue residencia de Luis IX, también conocido como San Luis. Subir a la terraza regala una maravilla visual: la ciudad medieval y las salinas rosadas al fondo.
Recorrer el camino de ronda permite imaginar cómo fue la vida en la ciudad durante las cruzadas mientras se disfruta de los paisajes únicos de la Camarga. Dentro de las murallas, los talleres de artesanos y las galerías de arte animan las calles, mientras que la iglesia de Notre-Dame des Sablons sorprende a los visitantes con sus hermosas vidrieras contemporáneas, que llenan el espacio de una luz cambiante y colorida-
A un kilómetro y medio de las fabulosas murallas, aguarda el Salin de Aigües-Mortes, una salvaje reserva natural que suma 8.000 hectáreas de pura belleza. Con sus tonalidades que van desde le rosado hasta el blanco más resplandeciente, las salinas son un paisaje que parece transcender la realidad para alcanzar cotas más propias de una ensoñación. Si embargo, la sal ha sido cosechada en esta zona desde tiempos remotos y aún en la actualidad es una industria importante.
Las opciones para un safari apasionante por las salinas incluyen desde paseos en tren, a recorridos en bicicletas, caminatas guiadas o excursiones sobre bellos caballos de la Camarga. Además de deleitarse con la belleza natural, y la espléndida diversidad del lugar los visitantes podrán conocer más sobre la producción de la sal , y la espléndida biodiversidad del lugar: en verano, miles de flamencos rosados pueblan la región. Parece que sus plumas se tintan con el rosado de las salinas.
José Alejandro Adamuz, National Geographic, 14 de noviembre de 2024.
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