miércoles, 27 de noviembre de 2024

Gabriele Münter, la amazona azul

Gabriele Münter

Como la alargada sombra que se asoma por los laterales de sus fotografías, así fue la vida  de Gabriele Münter (Berlín 1887-Murnau, 1962). Cofundadora del Der Blaue Reuter (El Jinete Azul) en 1911, el colectivo con sede en Munich que transformó el expresionismo alemán liderado por Vasili Kandinski. Fueron pareja durante diez años y ella la ganó un juicio por el que le adjudicaron la propiedad de 80 lienzos que él reclamaba y que ella había recatado del expolio nazi. El juez se los otorgó en compensación por no haber cumplido la promesa de casarse con ella.

Münter se redescubre ahora más luminosa que nunca  en esta interesante exposición, su primera retrospectiva en España y la primera que muestra su legado fotográfico, que itinerará a París, al Musée d'Art Moderne el año que viene y que se enmarca en el programa de sensibilización de artistas rescatadas del olvido del Museo Thyssen- Bornemisza.

Las pinceladas y los trazos afilados y certeros de Münter laten en las paredes pintadas  de azul turquesa oscuro, casi cobalto, y en la cuidada narrativa diseñada por Marta Ruíz del Árbol, su comisaria en España, que lleva tres años y medio investigando su vida y su obra, tratando de espigar sus fases y períodos para devolver a esta artista la memoria que le corresponde.

Nos cuenta Ruiz del Árbol, en un apasionado relato, su tendencia  por desvelar el enigma de los rostros , retratando y autorretratándose insistentemente. Así comienza esta exposición, con sus retratos a lo largo de los años. Gabriele Münter se deja ver en las ausencias, dando la espalda al espectador  mientras desayuna (El desayuno de los pájaros, 1934) o rema en una barca desde la que Kandinski nos mira desafiante ( Paseo en barca, 1910). De igual modo sucede en las fotografías  americanas  tomadas con su primera Kodak o retratándose como pintora: pinceles en mano,  enjoyada, portando un gran sombrero (Autoretrato  ante a un caballete, 1908-1909), piezas que nunca enseñará en público y que deja  a la intimidad de su taller . Münter desvela la vida cotidiana con sencillez y devoción , integrando los paisajes  que ve desde su ventana, la Revolución Industrial o las figuras de santos como iconos folk. Su práctica deviene deseo, el de mejorar y experimentar a lo largo de toda su vida , apuntándose incluso a clases de pintura con cincuenta años, dejándose empapar por los colores y arabescos de los pintores franceses como Matisse o Gauguin, también de Kandinski, pero manteniendo siempre su identidad, sin dejarse arrastrar por las modas...

Como podemos ver en la pintura que ilustra este texto, Mujer escribiendo en un sillón (Estenografía: Mujer suiza en pijama) de 1929, una de sus principales temáticas principales es la de "mujeres de una nueva época" que representan a los movimientos de emancipación  y la promesa ligada a ellos de la República de Weimar... Münter vivió  de modo independiente. En 1929 se trasladó  sola a París  para luego pasar 15 años de vida nómada por Europa, hasta que finalmente vuelve a la casa que compró  en Murnau. Münter fue, sin duda, una de ellas, precursora nuestra.

 María Marco. El Cultural, 15-11-2024.

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