domingo, 21 de agosto de 2022

Bataclan: padres e hijos

    Padre e hijo, supervivientes.        CNN
Decía Gilles Deleuze que los conceptos, las herramientas de las que se sirve la filosofía para llegar a la verdad de las cosas, no eran de una pieza sino que ofrecían más bien un mapa de circunstancias. Para entender lo que pasa es necesario levantar este territorio donde actúan fuerzas contradictorias  y hacerse cargo de la complejidad de cuanto ocurre, Lo que ha sucedido en el Palacio de Justicia de la capital francesa durante los 10 meses que ha durado el macroproceso por los atentados islamistas del 13 de noviembre de 2015 en París y Saint Denis ha sido justo eso: convocar a cuantos había sido sacudidos por aquella brutalidad y buscar entre todos la verdad. No solo la judicial, también la otra: ¿cómo se ha acumulado tanto odio y por qué?,  ¿qué es el mal, cómo se manifiesta?, ¿qué significa la muerte, qué peso tiene en nuestras sociedades? Ahí estuvieron verdugos, víctimas, abogados defensores, fiscales, cada uno de ellos con su historia detrás, con sus heridas, con su versión de los hechos, con sus argumentos a favor y en contra, y con su estrategia para construir el relato que favoreciera sus objetivos.

En el trabajo que ha hecho Emmanuel Carrère para contar lo sucedido durante ese tiempo en el tribunal francés, y que se ha recogido puntualmente por este periódico, se ha servido de la finura de un bisturí para ir separando una capa tras de otra de cuanto se contaba con el afán de acceder así a cada minúsculo rincón de los hechos, y descubrir sus zonas oscuras  o encontrar a veces, algunos puntos luminosos. En su última entrega comentaba que en la sala del juicio se había desarrollado algo sagrado. Realizaron una larga travesía por un paisaje devastado por el sufrimiento y la sinrazón y salieron de alguna manera transformados.

Como no podía ser de otra manera, se habló en el juicio de padres e hijos. En diciembre compareció Azdyne, un hombre poco religioso y que no es pobre, y que incluso alguna vez como Carrère, llegó a disfrazarse de Papa Noël en Navidad. Su hijo quedó pulverizado tras estallar el cinturón de explosivos que llevaba encima en la sala Bataclan, justo en el mismo momento en que el padre veía por televisión el partido de fútbol entre Alemania y Francia. Samy Animour había sido un "adolescente triste" y pronto empezó a radicalizarse, escuchaba por internet los predicadores salafistas, defendía su conversión al islam, y, en otoño de 2913, se fue a Siria. Se afilió a Jabbat: al Nusra, la filial que tiene allí Al Queda. Un día, cuando sus padres conectaron con él por Skype, vieron detrás del chico una hilera de Kaláshnikov, Azdyne decidió viajar allí para traérselo de regreso.

Dice Carrère que se da por hecho que "los hijos no son responsables de los crímenes de los padres". Si un hijo se convierte en asesino, en cambio, "sospechamos que su familia tiene algo que ver". Carrère observa que los testimonios de Azdyne fueron un poco contradictorios, pero destaca un momento decisivo: el encuentro del padre "en el pedregal sirio con el glacial Samy que camina con muletas y se ha pasado definitivamente al otro bando". No pudo hacer nada. En la última imagen que les llegó a aquellos padres de su hijo, aparecía riéndose mientras decapitaba a un prisionero en un vídeo reivindicativo del Estado Islámico. Padres, hijos, el embrollo de la familia y la culpabilidad: no se puede ni imaginar la hondura del desgarro.

José Andrés Rojo, El País, 15 de julio de 2022.

sábado, 20 de agosto de 2022

Isla Mauricio, luz natural

Viniendo de donde venía no es extraño que el poeta Maleolm de Chazal escribiera: "El arte es la naturaleza acelerada y Dios redujo la velocidad". Porque el lugar de nacimiento de este intelectual fue Mauricio, punto de tierra encontrado a la sombra de la isla de la Reunión en la que la naturaleza tiene mucho que decir y el tiempo se ralentiza para llevar la contraria al mundo. Hay mucho por hacer en esta isla cuya historia viene marcada por el pasado colonial y la huella que han dejado en ella portugueses, holandeses, franceses y británicos, huellas visibles hoy en comercios, actitudes, monumentos y, como no, en la lengua, pues por más que todo el mundo se exprese en el criollo autóctono, se habla francés e inglés de manera muy digna. A su mezcla cultural se añade la India, a donde, sin duda, mira la isla en la actualidad.

Entre sus reclamos, en una península situada en extremo sudoeste, la isla cuenta con un paraje Patrimonio de la Humanidad: Le Morne Brabant, joya natural en forma de montaña y de morfología hipnótica. Alrededor de ella se extienden playas con visitantes o pescadores, poseídos por la serenidad que transmite el horizonte y la que irradia el monte. Ya sea a contraluz o con el sol dorando su cumbre de roca basáltica, su perfil resulta cautivador. Es historia viva, pues su cuevas escondieron a muchos esclavos durante el siglo XIX. Mauricio es también la escenografía de varias novelas del premio Nobel francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, ya que aquí pasó parte de su infancia  y aquí vive parte del año. "Casi todo en esta pequeña isla parece perfecto, simple y emotivo. Se respira aquí una enorme paz, una dulzura, esa impresión de que existe un tiempo mayor que mi vida", escribió.  

En la capital, Port Louis, el mercado concentra todo tipo de alegrías para la  vista el olfato y el paladar. Entre tantos olores y aromas, entre tantas especies coloridas, el influjo de la cultura india se revela prioritario. Hay quien se atreve a pedir la bebida "oficial": el alouda, un sorbete dulzón de agar, leche y aromas. El puerto nos remite al pasado inglés, la cantidad de pubs en los que beber cerveza hablan bien de ello. A apenas veinte minutos, en la localidad de Pamplenouses se encuentra uno delos jardines botánicos mejor considerados del mundo. El estanque con los  nenúfares gigantes no puede ser más fotogénico. Trou aux cerfs es el nombre del volcán inactivo y lleno de vegetación que se encuentra en la mitad de la isla y que alcanza los 605 metros de altura. Más pintoresco es el Gran Bassin, lago sagrado y lugar de peregrinación para miles de hindús que llegan a venerar al dios Shiva. Precisamente una estatus de Shiva de 33 metros de altura da la bienvenida al lago GagoTalao, alrededor del cual se suceden templos coloridos y estatuas de divinidades. El Parque Natural Black Rives es accesible y muestra esa sorprendente exuberancia  de la naturaleza.

Capítulo aparte merecen las playas del este, que encandilaron a Quim Gutiérrez y Carmen Machi durante el rodaje de la película Amor de madre, rodada en esta parte de la isla y en la que un joven plantado el día de la boda decide ir con su madre de luna de miel para no perder el dinero.

De entre todas las playas, la mejor es Belle Mare, que se alarga ante el Hotel Residence, ideal para pernoctar y que honor a su nombre, residencia, lugar para no salir. Más allá del exquisito trato y de su arquitectura colonial, el nivel gastronómico es de altos vuelos, sobre todo en el restaurante The Plantation. En la carta no faltan platos tradicionales, pero su fuerte son los pescados y los mariscos...

Desde esta playa, los atardeceres concentran en el cielo una amplia gama de colores. La despedida de la luz incendia el horizonte y reaparecen los versos de Chazal: naturaleza, velocidad, desaceleración del tiempo. Mientras el color del agua se oscurece, los últimos rayos de claridad desangran el ocaso y pescadores y turistas celebran desde la arena el detalle antes de volver al agua para sentir el peso de la gravidez de la luna llena. Gracias a lugares así, Mauricio se ha ganado un prestigio como destino paradisiaco, adjetivo que para nada le viene grande.

Use Lahoz. PressReader, 30-6-2022.

viernes, 19 de agosto de 2022

La noche que unió para siempre a Berta Ojea y Maria Casares

Berta  Ojea delante de una imagen de María Casares. Foto: Xoan A. Soler

Sucedió en París en 1989. La gallega Berta Ojea acudía a un curso de canto en la ópera parisina. Todos la conocemos ahora por su faceta de actriz y recordamos su mítico papel de Ofelia en la adaptación cinematográfica de Mortadelo y Filemón pero Berta se formó como cantante lírica. En el teatro Hébertot en el barrio de Batignolles representaban La vida que te di, la tragedia de Luigi Pirandello, protagonizada por la gran María Casares, de la que este año se conmemora su centenario. "Compré la entrada y fui a verla con devoción. Siempre había oído en casa la historia de esta mujer exiliada que triunfaba en París. Para mí era como ir a ver La Virgen de Lourdes", explica. Estaba sentada en la butaca con el cuerpo para delante deseando descubrir a ese mito de los escenarios que era María Casares. Pasaron 33 años desde aquella noche, pero Berta lo recuerda como si hubiese sido ayer.

"Cuando ella apareció me echó para atrás de la fuerza que tenía. Es la primera vez que fui consciente de que era un talento de los que no se dan pero existen", rememora. Era el comienzo de una noche inolvidable  y de una historia de amistad que merece ser contada. 

De entrada no me hizo mucho caso y tampoco me miró. Le hablé en español y le comenté que era de A Coruña, recuerda Berta. En aquel instante todo cambió. "Se giró y me preguntó con un sutil acento gallego: "¿Y tú qué haces aquí?". Se quedaron hablando hasta que les dijeron que el teatro cerraba. "Si quieres que nos volvamos a ver, tienes mi teléfono en la guía", le dijo en la despedida la gran diva del teatro francés.

Los encuentros se sucedieron. María Casares fue la primera persona que le dijo: "Hablas mucho de teatro y nunca de canto. A ver si vas a ser actriz en vez de cantante", predijo la musa. Tomaban café en su casa del Boulevard de Montparnasse, y comían en pequeños restaurantes. "Ella no quería saber cómo era ahora la ciudad en la que nació. Hablábamos de A Coruña, pero de su olor a mar y de sus recuerdos. Siempre había una mirada melancólica, una nube que se ponía en sus ojos... Comentaba que cuando los parisinos se quejaban del viento y del frío, ella se sentía alegre como en Galicia", destaca Berta que ahora se vuelve a encontrar con María Casares gracias a una exposición comisariada por su sobrina Carlota Ojea.

Es curioso la muestra es sobre un recital que hizo María Casares con Pedro Soler en Collioure en homenaje a Antonio Machado en 1989, el mismo año en que conoció a Berta. "Rescatamos una parte del archivo sonoro de los ensayos que se pueden escuchar visitando la expo. Es la primera vez que se expone este material", destaca Carlota. Estará abierta al público hasta el 28 de agosto en el Gaiás con la colaboración de la Xunta de Galicia. También está en marcha un ciclo de conferencias en el Museo de Belas Artes de A Coruña dirigido por Berta, que no se olvida de aquella noche en París, la que la unió para siempre a María Casares.

Pablo Portabales. La Voz de Galicia, sábado 10 de julio de 2022.

jueves, 18 de agosto de 2022

Muere el dibujante francés Sempé

Jean-Jacques Sempé y el pequeño Nicolás (c) Commons

El dibujante francés Jean-Jacques Sempé, ilustrador de la célebre serie de dibujos  El pequeño Nicolás y viñetas de prensa, falleció este jueves a los 89 años, según informa la prensa francesa. El dibujante creó junto al guionista René Goscinny, también creador de los cómics de Astérix y Obélix, las historietas del travieso Nicolás en los años cincuenta y fue autor de numerosas viñetas cómicas. Su familia confirmó este jueves el fallecimiento del creador, que estuvo rodeado de su mujer y sus más cercanos, nos informa Efe.

Nacido en Burdeos en 1932, Sempé, apellido con el que firmaba y por el era conocido, comenzó publicando acuarelas en la prensa regional antes de llamar la atención de cabeceras internacionales como The New Yorker, para la que concibió muchas portadas que contribuyeron a su reputación internacional.

Sus ilustraciones de Nueva York y París se han convertido en las últimas décadas en iconos de estas capitales mundiales, pese a que el dibujante tan solo visitó la Gran Manzana en seis ocasiones en los años cuarenta que trabajó con el director de New Yorker.

"La barrera de la lengua es un serio problema para mí. Si hubiera hablado inglés bien me hubiera asentado allí probablemente, pero no lo hablo en absoluto. No quería ser visto como un francés arrogante que solo habla su lengua", confesó en el 2018 en una entrevista en dicha revista.

Sus viñetas eran también recurrentes en la revista semanal francesa Paris-Match, donde publicó su último dibujo la semana pasada.

Redacción. La Voz. sábado 13 de agosto de 2022,

miércoles, 17 de agosto de 2022

Una marea de peregrinos por el Ápostol

El puente de San Pedro da la bienvenida a los peregrinos a su
llegada a Portomarín.
Mientras Galicia vive una de las peores sequías de los últimos años, el Camino de Santiago experimenta una de las mayores inundaciones de su historia. Con la catedral como destino y la celebración del Apóstol, como objetivo, una marea de peregrinos llegaba el pasado jueves a Portomarín, el primer final de etapa para quienes optan por recorrer los últimos cien kilómetros del itinerario Francés.

Algunos corrían escaleras arriba, otros las miraban desde abajo entre suspiros. "¡Venga! El último empujón", gritaban. "¿Por dónde vendrá el resto?", preguntaban. Personas mayores, familias con niños, grupos de jóvenes, excursiones, peregrinos solitarios, bieigrinos... "En el Camino estamos todos representados", bromeaban unos cordobeses.

Portomarín se convirtió el pasado jueves en escenario de las llegadas masivas que se prevén registrar en la catedral. Quienes quieren llegar a la capital gallega en su día grande  debían de partir de Sarria para completar las cinco etapas como mínimo que los separaban de la compostela. Es el caso de un grupo de toledanos que se protegían del calor en una terraza, "No conozco Santiago, así que ¿qué mejor manera de conocerlo que llegar haciendo el Camino y el día del Apóstol?", contaba una de ellas...

Aunque la estampa de Portomarín era como la de una fiesta, con un queso de tetilla hinchable incluido para dejar a los visitantes con buen sabor de boca, hay quienes portan en sus mochilas razones para peregrinar más allá de las vacaciones. Es el caso de dos hermanas francesas que salieron de Saint-Jean-Pied-de-Port. Su hermano sufrió un ictus y quedó en silla de ruedas, así que ellas decidieron hacer el Camino por él "y por todas as personas que no pueden caminar". También en Francia comenzó a pedalear Charles, un brasileño  que  "no sabría describir tanta emoción".

Dos años después, el Apóstol vuelve a atraer la mirada del mundo. Algo notan en la localidad. "Portomarín estaría muerto si no fuese por los peregrinos", comentaba un vecino. A su edad, ha visto cómo el Camino transformaba su pueblo natal, Ese que pese a encontrarse anegado bajo el Miño, los peregrinos pueden ver hoy a causa de la sequía.

Rebeca Cordobés. Portomarín. La Voz de Galicia, domingo 24 de julio de 2022

martes, 16 de agosto de 2022

Una fotógrafa de moda en la trinchera

Retrato de Lee Miller posando para "Vogue"
 en su etapa como modelo, en 1931.
(De Lee Miller Archives.)

No fue solo una de las incontables modelos de Piccaso, ni tampoco únicamente la compañera de surrealistas como Man Ray. Ya hace un par de décadas que la historia del arte ha sacado a Lee Miller de la reductora casilla que ocupan las musas, ese término propio de otro siglo, para ensalzar su trabajo como fotógrafa de moda al servicio de las mejores revistas femeninas y también como reportera en la Europa de la II Guerra Mundial, aunque su trabajo siga siendo menos conocido y aplaudido que el de muchos de los artistas varones a los que frecuentó. Los Encuentros de Arlés, principal festival dedicado a la imagen en el continente europeo, consagran ahora a la estadounidense una exposición concebida como gesto definitivo para reafirmar su contribución a la cultura visual del siglo XX.

Gaëlle Morel, comisaria de una exposición que podrá visitarse en la ciudad francesa hasta el 25 de septiembre, señala: "Mi objetivo fue mostrar solo su trabajo, dejando fuera el glamour, los detalles biográficos y sensacionalistas, su relación con Man Ray y sus problemas de salud mental cuando volvió de la guerra". La muestra se centra en el periodo comprendido entre 1932, cuando interrumpe su actividad como modelo y crea un estudio en Nueva York, y 1945, año a partir del que abandona gradualmente la fotografía, traumatizada por su experiencia en los campos de concentración de Dachau y Buchenwald, de los que Miller fue uno de los primeros testimonios externos. "Les suplico que crean que es verdad", decía su primer telegrama desde esos lugares. Sus imágenes sirvieron para demostrar que los hornos de destrucción existían.

La muestra con casi 200 imágenes y documentos, refleja sus dos almas en dos mitades simétricas. Están las exquisitas series de moda con las que se hizo conocida en los años treinta y las campañas al servicio de casas como Chanel o Schiaparelli. Y luego, en un giro radical, sus imágenes llenas de trenes al infierno, cadáveres en ristra y prisioneros demacrados. La muestra resulta algo esquizofrénica. ¡Qué le pasó por la cabeza en el invierno de 1941 para dejarlo todo y con dos rolleiflex colgando del cuello, pedir una acreditación de reportera de guerra para Vogue? "No era un caso extraño. En ese contexto, los fotógrafos eran artesanos capaces de pasar de una práctica a otra. Además tenía la voluntad de participar, de dejar un testimonio de la guerra haciendo lo que sabía hacer", responde Morel que descarta la pista de una supuesta frustración provocada por la moda para entender ese cambio repentino. En realidad siguió trabajando en los dos campos con normalidad. En distintas fotos de 1944 se la observa retratando las playas de Normandía, dedicando una serie a la última colección de prendas de lana  en su estudio londinense y luego visitando a Piccaso en su estudio de París. En una carta  recogida en la muestra, garabateada por la legendaria editora jefa de Vogue Edna Woolman Chase, durante una visita al peluquero, la felicita por su trabajo en el frente, pero le pide más fotos de niños haciendo monerías frente a la cámara...

Una de las series más sobrecogedoras expuestas en Arlés está protagonizada por las mujeres acusadas de colaborar con los nazis (o, peor aún, de haber tenido relaciones con ellos). Tras la Liberación, las afeitaron, les dibujaron cruces gamadas en la cabeza y luego las pasearon por las calles francesas. Miller las observa con una mezcla de escarnio y empatía. Después de la guerra Miller se retiró a una granja de Sussex (Reino Unido) con su marido, el pintor Roland Penrose, y se dedicó a cocinar, hasta graduarse en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu de París. Murió en 1977 en un relativo olvido, habiendo abandonado la fotografía y dejando un archivo de 60.000 negativos. Cuando su hijo las descubrió las propuso al MoMA de nueva York. Le respondieron que no tenían interés: su madre no era más que "una nota a pie de página en la vida de Man Ray". Los Encuentros de Arlés rehabilitan ahora a Miller de una vez por todas, en una edición que celebra el trabajo de las mujeres fotógrafas el siglo XX con muestras dedicadas a la prestigiosa colección vienesa Verbund, que recoge el trabajo de decenas de fotógrafas feministas de los años setenta... "Es uno de los ejes que quiero desarrollar. Se trata de mirar al pasado para ver mejor el presente y el futuro", afirma el director del festival Christoph Wiesner que inauguró esta edición a principios de julio llamando a "rebelarse contra el culto al genio masculino"...

Álex Vicente. Arlés. El País, jueves 28 de julio de 2022.


lunes, 15 de agosto de 2022

Y el rock también llegó à Malí

Del film Mali Twist

El concepto de cine de autor, tan enfático y prestigioso él se presta a múltiples interpretaciones y  no está siempre bendecido por la calidad. Hay indudables autores con estilo y universo reconocibles, cuyo cine me resulta insoportable. Sus constantes y transparentes señas de identidad, su presunto arte, me incitan a salir corriendo cada vez que me topo con ellos. Y existen artesanos admirables que nunca se han colgado la etiqueta de artistas. Se han limitado a realizar buenas películas en múltiples géneros sin que te impongan todo el rato su firma. 

El francés Robrt Guédiguian lleva cuarenta años dirigiendo películas. También siendo coherente con el mundo que quiere mostrar, con lo que piensa sobre el estado de las cosas, creando con arraigada, honesta e indesmayable conciencia social historias y personajes que casi siempre lo tienen crudo. Y la sensación de fracaso les acompaña, las circunstancias pueden acorralarles, todo es problemático y complejo, mantener la dignidad exige un alto precio. Y por supuesto, Guédiguian a veces ha estado muy inspirado y en otras percibes el desfallecimiento y la repetición. No hay duda de su honestidad, pero eso no garantiza la creación de arte. Guédiguian también ha sido obsesivamente fiel a paisajes fijos al desarrollar sus argumentos y a trabajar con los mismos intérpretes. Su esposa, la actriz Ariane Ascarine, ha protagonizado casi todo su cine. Y la han acompañado invariablemente: los actores Gérard Meylan y Jean-Pierre Darroussin. Su presencia nos resulta familiar. También abusiva en algunas situaciones. Pero él sabrá. Yo siento respeto por su cine. Y en ocasiones me ha conmovido. Como en Las nieves del Kilimanjaro y Marius et Jeannette. Otras las he olvidado, Pero siempre tengo interés inicial por el cine de este izquierdista en posesión de cerebro, matices, contradicciones, lucidez, desencanto y corazón.

En Mali Twist, rodada en medio de la pandemia, Guédiguian abandona sus escenarios habituales y los rostros que habitan ancestralmente su cine. Se traslada a Malí en el año 1962. El país se acaba de liberar de la colonización francesa. Hay jóvenes que se han creído de verdad la labor ce concienciar a la gente del pueblo sobre los ideales y las ventajas del nuevo mundo, la colectivización, la educación, el socialismo. Lo hacen con entusiasmo y buena fe aunque los burócratas de la política y del nuevo poder desconfíen de su vibrante apostolado. En el nuevo mundo también comienzan a asfixiar a los pequeños comerciantes. La teoría y la realidad se enfrentan y aunque todo pretenda ser más civilizado, todavía se pueden perpetrar barbaridades tradicionales como que un padre pueda comprarle esposa a su hijo.

Guédiguian también habla de la llegada del rock y del twist a una juventud seducida por ellos que es feliz bailando, que percibe que su cabeza y su cuerpo se liberan con esa música. Y Guédiguian hace creíble el vitalismo y la alegría de esa gente alborotada con los nuevos bailes. También una exaltante y complicada historia de amor en permanente amenaza por las viejas e injustas tradiciones. Es una película leve que se ve y se escucha con cierto agrado. No es lo normal en la cartelera actual. Y no es mucho pero me conformo con ello.

Carlos Boyero. El País, viernes 8 de julio de 2022.

domingo, 14 de agosto de 2022

De vera vita. Pequeño tratado para una vida auténtica

François Jullien

El filósofo François Jullien (Embrun, Francia, 1951), especialista en el pensamiento griego y chino, es titular de la cátedra de alteridad en la Fundación Maison des Sciences de l'Homme de París, donde nos recibe en un inmenso vestíbulo acristalado que parece salido de una película de Jacques Tati. Acaba de publicar  De ver vita. Pequeño tratado para una vida auténtica (Siruela), donde se interroga sobre un recelo común en estos tiempos: el de vivir una existencia vacía de contenido, entrada por la rutina, alienada por las fuerzas del mercado y la tecnología, y convertida en simulacro o, peor aún, en una vulgar parodia.

P,- En el libro dice que esa sospecha es "quizá la más antigua del mundo". ¿De dónde surge la obsesión por vivir una vida plena frente a una supuesta vida de segunda?

R.- No sé si hablaría de obsesión, que me parece una palabra un poco dura, pero sí es un tema que aparece muy pronto en la historia del pensamiento. Platón ya habla de ello, aunque para él la vida auténtica sea el más allá, lo que llega tras la muerte. Rimbaud, Proust y Adorno también mencionan el tema, pero no se detienen mucho en él. Yo he querido convertirlo en una herramienta de reflexión existencial y política.

P.- Escribió el libro justo antes del confinamiento. ¿Ha intensificado la pandemia nuestra aspiración a esa vida plena?

R.- La pandemia ha llevado a confundir la vida con la vitalidad, lo vivo y lo vital. Para mí, solo cuenta lo primero. Me he querido alejar tanto del platonismo como del vitalismo exuberante de Nietzsche. La vida no es solo el vitalismo, va mucho más allá.

P.- ¿En qué nos han cambiado los últimos dos años y medio?

R.- Asistimos a una imposición de la virtualidad, de la conexión permanente, cuando lo que habría que hacer es despertar el poderío de la vida sin replegarla en lo digital. La pérdida y la ausencia son muy importantes: intensifican todavía más la vida auténtica, la hacen emerger. La comodidad de lo virtual me parece peligrosa.

P.- Con las crisis sucesivas y la guerra en Europa, muchos tuvimos la sensación de encontrarnos dentro de una ficción. Escribe que ese sentimiento de simulacro no es nuevo.

R.- Así es. El riesgo es que eso conlleve un desencanto, una decepción generalizada, cuando lo que toca ahora es hacer obras en nuestras vidas, reformarlas. En Europa, la filosofía ha evitado hablar de cómo vivir porque no tenía las herramientas para hacerlo. Tradicionalmente esa cuestión se había dejado en manos de la religión. Con el retroceso de lo religioso en nuestras sociedades, ¿quién está asumiendo ese papel? La autoayuda.

P.-En el  libro es muy crítico con el llamado desarrollo personal, que tilda de pseudofilosfía. ¿Sus autores son charlatanes?

R.-Sí. Han creado un mercado de la felicidad, un pensamiento único que nos vende una falsa sabiduría de la vida Me parece deplorable, lo que hacen no equivale en ningún caso al pensamiento. Son neoestoicos o neoepicúreos, en el mejor de los casos, pero sin el rigor que tuvieron los griegos. Para mí, el pensamiento debe resistir al mercado, al comercio. La autoayuda es poco más que un esparadrapo, una tirita...

p.- ¿Existe una buena forma de vida y otra mala?

R.- Eso creían los griegos, pero por suerte ya hemos superado su ética de la felicidad. Es mejor alejarse dde la dramatización permanente. Yo no creo en la felicidad ni en la desgracia . No me pregunte si soy feliz, me parece una pregunta sin sentido. Tampoco creo en los objetivos que muchos se imponen para dar sentido a sus vidas. Creo más bien, en tener recursos , en contar con una serie de herramientas para que la vida se vuelva más intensa...

Álex Vicente. Conversaciones con filósofos. El País, domingo7 de agosto de 2022.

sábado, 13 de agosto de 2022

Bretaña, la reserva secreta de Francia

La isla de Groix

En estos tiempos en que la vibración del teléfono en el bolso o en el bolsillo rige la comunicación humana reconforta llegar a un lugar en el que la cobertura se convierte en una especie de dicha intermitente. La isla de Groix, en el sur de Bretaña, alterna esas luces y sombras. Y se agradece: es un pequeño paraíso de 8 por 3 kilómetros que se gobierna en bicicleta de alquiler o a través de sus 30 kilómetros de perímetro senderista, con rutas bien señalizadas. Gozar con ese aislamiento puede ser insuficiente con los tres días planificados: dan ganas de alquilar una de las coquetas viviendas unifamiliares con flores y ventanas de colores que tientan desde la bici. Mejor eléctrica, que algún repecho hay.

Es Groix un retiro orgulloso de su límpida playa convexa (Les Grandes Sables), y de otros arenales peculiares como Les Sables Rouges o la cala de Port Saint Nicolás, muy del gusto de Instagram con esas rocas de formas caprichosas que estimulan la imaginación.

La industria del pescado inherente a cualquier territorio cercado por el mar (no es raro ver langostinos en Port Lay, el puerto de acceso) constituye aquí un ejemplo de sostenibilidad y de respeto a la tradición. Las conservas y los ahumados alientan la investigación de los empresarios. Maxime Quiltu chef local y propietario de Les Fumaisons de Groix, ahumados con sal de Guérande y madera de haya. Su última apuesta es el mijol (lisa en el litoral español), con cuyas huevas espera el éxito de los mejillones, el del pulpo y el atún rojo, que pasa por la isla en su inquietud migratoria y se degusta en múltiples interpretaciones.

Demos marcha atrás y en el plan del viaje. A Groix se accede en ferry desde Lorient, historia viva naval y comercial de Bretaña y de Francia. Al final del brazo de mar de Keroman que encadena todos los puertos de la ciudad (deportivo, pesquero, comercial, recreativo,,,), impone la silueta de hormigón de la base de submarinos que el ejército alemán construyó en la Segunda Guerra Mundial) como parte del muro del Atlántico para contener a los aliados.

Desde el transbordador se aprecia bien, pero el amante del turismo bélico disfrutará en una pequeña embarcación con patrón que pespuntea los hangares y la barrera de los barcos hundidos por los propios nazis como refuerzo a una obra de ingeniería de tres años. La primera base utilizada por la marina francesa hasta 1997, se mantiene intacta. Los otros aparcamientos submarinos se han adaptado. Uno como centro de operaciones (Lorient la Base) para los mejores veleros de competición del mundo en regatas como la Vendée Globe. El tercer, absolutamente reformado y de interés comercial, alberga algún museo temático.

Lorient es estratégica desde que el ser humano puso el pie aquí. Otra prueba es la ciudadela de Port Louis, con un interesante museo sobre la Compañía de las Islas Orientales que rigió en Europa en el siglo XVII (impactantes su colección de porcelanas y la reconstrucción etnográfica del papel de este puerto en el esclavismo hacia América), y el museo de la Marina, que se especializa en arqueología submarina, un filón en estas costas.

La Bahía de Morbihan

Al sur, la bahía de Morbihan, seguramente una de las fortalezas naturales más perfectas del planeta. Hay vestigios prehistóricos que refrendan su importancia milenaria: desde el puerto de Larmor-Baden se llega a una islita, Gravinis, con restos megalíticos del 3.500 a.C.

La capital del departamento es Vannes, en el estuario del río Marle. Cuesta distinguir en esta región entre río y ría y entrante de mar, en un mapa tan garabateado. Lugar del retiro final del muy venerado valenciano San Vicente Ferrer, tiene una villa amurallada de base romana que compite en interés con las señoriales casas medievales -con colorista entramado de madera- que hoy albergan en sus bajos galerías de arte, cafeterías o bistrós. 

Apenas a media hora de Vannes, hay que parar en Auray a pasear por el puerto de Saint-Goustan, fiel a su diseño original del siglo XV. En temporada ofrecen ostras y otros mariscos a un precio asequible en cualquiera de sus terrazas. Y de postre hay que probar el Kouign-amann (pronúnciese "cu-ña-man), tarta de mantequilla local", en bretón. Porque la personalidad bretona es de recias convicciones. Un ejemplo más. si el viajero quiere tomar un refresco de cola, seguramente le ofrecerán Breitz-Cola, su versión de la chispa de la vida, difícil de encontrar.

Javier Olivares. PressReader, 30 de junio de 2022.



viernes, 12 de agosto de 2022

Una coproducción internacional ofrece una lectura actual de "Tartufo"

El cásico de la literatura Tartufo se ve renovado de la mano de Tónan Quito el director de la obra que llega al Salón Teatro de Santiago, con solo transformar uno de los personajes: Valerio pasa a ser Valeria. La boda entre Marian y Valeria hace de este el primer espectáculo de Tartufo LGTBIQ, en consonancia con el avance de los tiempos. La intención principal de Tónan  Quito no era innovar; surgió por una cuestión técnica. "Quería personajes para cuatro mujeres y solo tenía para tres, lo cambié para que tuvieran todas el mismo protagonismo", confiesa el director de la obra.

La adaptación del texto clásico de Molière critica la hipocresía de la sociedad de su tiempo, a través de la historia de una familia de clase alta que se ve inmersa en el caos cuando un falso devoto de nombre Tartufo entra en su hogar. El conservadurismo, las ansias de libertad de los más jóvenes y la manipulación son los grandes temas de la pieza. A la hora de trasladar a la actualidad la temática sigue estando presente según Tónan Quito, de ahí que se escogiera esta obra para ser el tercer espectáculo coproducido por el Centro Dramático Gallego, bajo el amparo internacional del Proyecto NÓS/NOUS, en colaboración con cuatro compañías públicas y cuatro centros de enseñanza  de Francia, Portugal y Galicia.

La obra en Galicia se va a representar con el texto original en francés en verso rimado con subtítulos traducidos al gallego y en prosa de Loli Ramos Duarte. Gracias a la financiación procedente del programa europeo Erasmus K2, el proyecto se presenta como un escenario de creación escénica y de intercambio que promueve la profesionalización e internacionalización de estudiantes en el tramo final  de su período académico poniéndolos en contacto directo con figuras consolidadas del sector teatral...

Leila Fernández. Santiago. La Voz de Galicia, jueves 7 de julio de 2022.

jueves, 11 de agosto de 2022

"En Europa se tiende a despreciar a quien vende muchos libros"

Joël Dicker
El autor superventas Joël Dicker  (Ginebra 37 años) acaba de dar a luz la segunda entrega de una trilogía de la que ya estaban publicadas las otras dos. Un desafío que debía encajar temporalmente  entre La verdad sobre el caso Harry Quebert y el siguiente. Es El caso Alaska Sanders (Alfaguara).

P.- ¿Qué ha sido lo más difícil? ¿Los personajes, la trama?

R.- El mayor desafío ha sido que conectara entre la primera y la tercera parte de una trilogía que ya estaban escritas. Tenía que encajar con los personajes que ya tenían una biología previa y posterior. Lo pasé muy bien.

P.- Entonces ha hecho como en Star Wars, ha hecho lo anterior después de lo posterior.

R.- Sí, un poco como en Star Wars. Y respondo esto porque sé que sigue esa lógica, pero debo decir algo inconfesable: nunca he visto Star Wars. No sé por qué, es un pilar de la cultura pop actual y tengo que verlo. 

P.- ¿Vivir el éxito tan joven es bueno o malo para crecer?

R.- Todas las experiencias potentes son buenas para madurar y el éxito es una experiencia que me ha formado y al mismo tiempo con muchas dificultades que hay que superar. A mí me ha permitido vivir tranquilamente con mis hijos. Y eso es lo más importante de mi vida.

P.- ¿Cuáles son las dificultades? 

R.- Llevaba 10 años escribiendo, tenía ya cinco novelas antes del éxito y me pregunté: ¿Qué he hecho que sea distinto? Por tanto, las cuestiones sobre la creatividad. Y segundo: de repente te reconocen, las cosas son más fáciles en cierto sentido, pero también más complicadas porque hay celos, ataques y eso puede partirte en dos o fortalecerte.

P.- ¿Se ve como un nuevo  Agathe Christie?

R.-!Qué autor no quisiera ser la Agathe Christie del siglo XXI!No puedo respoder porque lo decidirán los lectores en el futuro, incluso después de mi muerte. Estoy al principio de mi carrera y tengo una vida por vivir hasta llegar a convertirme en un gran escritor. También Agathe Cristhie en su época tuvo muchas críticas y obras muy cuestionadas. Cuando convirtió por ejemplo al narrador en asesino los críticos dijeron que eso violaba los códigos de la novela policial. Los grandes se convierten en grandes después de muertos. Yo de momento disfruto de la vida y de escribir. (...)

P.- ¿Cuál es el poder de los libros?

R.-Vivimos una vida muy angustiosa entre el clima , el coronavirus, el fin del mundo, la guerra de Ucrania... Es muy difícil escapar y los libros te permiten vivir otra vida en este mundo. Es una escapatoria mucho más potente que las series o el cine, porque cuando lees un libro formas parte activa de la historia. Y es el último lugar en el mundo donde uno está solo consigo mismo. 

P.- ¿Le molestan las críticas al best-seller como una escala más baja de la literatura?

R.- Las críticas forman parte del juego y hay una tradición  en Francia y en Europa que tiende a despreciar un poco a quien vende muchos libros. Simenon también fue depreciado porque vendía muchos libros...

Berna González Harbour. Madrid. El País, viernes 1 de julio de 2022.

miércoles, 10 de agosto de 2022

Este año el Camino de Santiago se hace por mar

                                                                                                    Foto: Carmen Romero

La ruta Iacobus Maris recrea parte del recorrido realizado para trasladar el cuerpo sin vida del apóstol Santiago desde el puerto de Jaffa (en la Palestina histórica, hoy Israel) hasta Compostela. Esa barca, tras atravesar de oriente a poniente el Mare Nostrum, se adentró en el Atlántico hasta recalar en Iria Flavia. La Fundación Traslatio es la encargada de recuperar parte del viaje que dio inicio al Xacobeo y que comenzará el próximo día 23 en Génova, Italia. En total diez veleros participan en la actividad, que atravesará tres países a lo largo de cinco etapas: Génova, del 23 al 25 de Junio; Valencia del 1 al 3 de Julio; Sevilla del 8 al 10 de julio; Matosinhos y Porto, del 16 o 17 al 18 o 19 de julio, y Vigo, del 22 al 24 de julio. En ese tiempo la tripulación irá cambiando, ya que no todos realizarán toda la travesía, que dura un mes. A bordo de los diez grandes veleros que forman parte de la iniciativa pueden ir hasta mil personas como tripulantes aprendices.

Entre los que se sumarán a la aventura en su etapa final desde el país portugués está Silvia Lamelas. "Estoy contando los días", confiesa emocionada. En su caso solo realizará el último tramo, ya que por trabajo no dispone de tiempo necesario para hacer la ruta completa. "Ojalá. Me uno en Oporto y son unos cinco días hasta llegar a Vigo. Somos doce personas a bordo y para mí poder ir en un gran velero, en mi caso una Volvo, es una gran oportunidad", dice. Es aficionada a navegar y, de hecho, lo hace habitualmente con el velero Ushuaia de Sada. "Llevo más de seis años yendo a regatas. En la temporada de otoño-invierno participamos en el Grand Prix que se realiza por la ría de Ares, Sada y A Coruña", explica Lamelas, que señala que se enteró de esta ruta marítima por el periódico. "Lo leí en la Voz de Galicia y llamé para interesarme. Me acompaña mi pareja, que también forma parte de la tripulación del barco. Poder participar en esta actividad es muy emocionante", manifiesta.

Por supuesto, los participantes llegarán a la catedral de Santiago, punto final del viaje, aunque lógicamente no podrán hacerlo en barco. "Una vez finalice la ruta por mar en Vigo, está previsto continuar la excursión", indica Lamelas. Así los tripulantes serán trasladados en autobuses hasta el Monte do Gozo para hacer los últimos kilómetros a pie. A pesar de que no realizarán los 100 kilómetros establecidos para obtener la Compostela, los peregrinos marítimos si tendrán derecho al distintivo, que expide el Arzobispado compostelano, en reconocimiento a su esfuerzo para completar la travesía.

Antes de partir hacia Santiago, está prevista una gran celebración en Vigo por ser el broche de oro de la ruta marítima. El domingo 24 se realizara una parada naval en la ría con grandes veleros y un gran espectáculo aéreo. Los buenos datos obtenidos en otras experiencias marítimas, como Tall Ships, son para los organizadores claves a la hora de prever buenos resultados. Así, estiman contar 20.000 personas por etapa con un público total de 1.200.000. Además de por administraciones españolas, la regata cuenta con el apoyo de Israel o la Marina Militare italiana.

Caterina Devesa. La Voz de Galicia, 1 de junio de 2022.

martes, 9 de agosto de 2022

París recupera la mirada de Cabu al horror antijudío

Redada masiva de judios en el Paris de 1942, a través 
de la mirada de Cabu.

En 1967, el dibujante francés Jean Cabut Cabu descubrió, como muchos otros franceses, a través de la publicación de un libro, un episodio de historia nacional reciente, pero que había quedado convenientemente relegado a los cajones más remotos de la memoria colectiva: las masivas operaciones de arresto de judíos perpetradas en el verano de 1942 en París, conocidas como la Redada del Velódromo de Invierno. Cabu, entonces un dibujante de 29 años de fama incipiente, participó en la reconstrucción de esa memoria ilustrando para una revista ese episodio sombrío del relato nacional. En el 80º aniversario de la trágica redada, una exposición en París muestra por primera vez al público las potentes ilustraciones de un autor que acabaría siendo, él mismo, víctima del odio al otro. fue uno de los brutalmente asesinados en el atentado extremista en enero de 2015 contra la revista Charlie Hebdo, desde la que había combatido todo tipo de fanatismos. 

Entre el 16 y el 17 de julio de 1942, casi 13.000 hombres, mujeres y niños fueron arrestados en todo París en una operación policial francesa que respondía a un acuerdo entre el régimen colaboracionista de Vichy y las autoridades alemanas para aplicar también en Francia, la "solución final", es decir, su exterminio, decidido por los nazis. Unos 4.500 policías participaron en la amplia redada. La mayoría de los detenidos, sobre todo las familias, acabaron hacinados en el Velódromo de Invierno de París, en un primer paso hacia su deportación al campo de exterminio de Auschwitz, incluidos más de 4.000 niños. Solo unos pocos sobrevivieron.

De la redada del Vel d'Hiv, por su abreviación francesa, solo se ha conservado una fotografía tomada desde un lugar impreciso que muestra varios autobuses detenidos frente al Velódromo, un pabellón deportivo cerca de la Tour Eiffel. 

La documentación y los testigos de las redadas durante esos  dos terribles días de verano son abundantes. Pero no había más imágenes. Eso cambió en 1967. Ese año, la revista Le Nouveau Candide decide publicar extractos de un libro que acaba de ser editado y que promete conmocionar a una sociedad francesa que, hasta entonces, había mantenido en el olvido el terrible evento de 1942: La Grande rafle du Vel d'Hiver, de Claude Lévy et Paul Tillard.

Le Nouveau Candide le pide a Cabu que ilustre la serie. El encargo marcará de por vida a uno de los diseñadores gráficos más agudos y conocidos de Francia y dejará un testimonio clave de la redada, que el Memorial de la Shoah de París ha recuperado ahora en una exposición dedicada a las ilustraciones de Cabu por el 80º aniversario del terrible episodio, que hasta hoy genera controversia política.

La exposición trae por primera vez las 16 ilustraciones, una de ellas inédita, que Cabu elaboró en 1967. Aunque su famoso estilo está presente, el resultado es distinto a sus otros trabajos. Muestra el impacto que le provocó al dibujante  -"como un puñetazo en la boca", decía- un episodio que tampoco conocía hasta que recibió el encargo que, como contó en varias ocasiones, le provocó pesadillas mientras lo cumplía.

En blanco y negro, "sin palabras, pero comprensibles para todo el mundo", el diseñador transmite su estado ánimo ante una amenaza que muchos no son capaces de calibrar en su justa y terrible medida.

Silvia Ayuso. París. El País, 7 de ulio de 2022

lunes, 8 de agosto de 2022

Una luminosa Hansen-Love: La isla de Bergman

La soledad y el aislamiento del artista fue uno de los ejes dramáticos del cine de Ingmar Bergman. Sus personajes dedicados al arte, inspirados en sí mismo, rígidos, fríos, ególatras, a menudo con una extraña capacidad para la humillación, parásitos sociales que no dudaban en chupar la sangre de las vidas que tenían alrededor en pos de su propia creación, eran tótems inalcanzables en lo emocional. Poco que ver con los personajes artistas del cine de Mia Hansen -Love, que también los tiene, los de películas como El padre de mis hijos, Edén, y, en cierto sentido, El porvenir. Y, sin embargo, la directora francesa ha acudido al creador sueco en busca de inspiración para La isla de Bergman, estrenada en el Festival de Cannes de 2021, que llega a los cines españoles como la primera gran propuesta de autor para el verano.

La delicadeza de Hansen-Love apenas guarda relación con el rigor del autor de Como en un espejo y La hora del lobo, relatos comandados, respectivamente, por un escritor y por un pintor. Precisamente dos de las películas firmadas por el sueco en la isla de Farö, escenario único de La isla de Bergman, protagonizada por una pareja de cineastas que acude a su territorio de trabajo y de existencia, para acabar encontrando unos modos muy distintos de acercamiento a su iluminación temática, a su vida personal y a su concepto del arte. El personaje de Vicky Krieps, evidente trasunto de la propia Hansen-Love, reflexivo, sencillo, abierto a la vida e indeciso con su escritura, y el de Tim Roth, supuestamente la figura de la pareja, inexpugnable y absolutamente seguro de su capacidad para componer. Una coyuntura en la que parece imposible soslayar que, poco antes de abordar la película, Hansen-Love se había separado del director Olivier Assayas, con el que había compartido vida durante muchos años, y que además es experto en la obra de Bergman.

El poder del hombre y su frialdad surgen en una película de apariencia ligera, pero de una exultante hondura.

Javier Ocaña. El País, viernes 1 de julio de 2022

domingo, 7 de agosto de 2022

"Ir despacio es un lujo de la modernidad"

G. Koening con su montura e Florencia
A lomos de la yegua Destinada y siguiendo los pasos del filósofo Michel de Montaigne en 1580, Gaspard Koening (Neuilly-sur-Seine, Francia, 40 años) recorrió en 2020 Europa, desde Burdeos a Roma pasando por Alemania. Cinco meses, 2.500 kilómetros. Koening, fundador del laboratorio de ideas liberal Génération Libre, lo cuenta en Notre vagabonde liberté (Nuestra libertad vagabunda); no editado en español, es un libro de viajes pero también de filosofía. Y de política: al regresar decidió presentarse a las elecciones presidenciales de su país. No recogió el número de firmas suficiente.

P.- ¿Por qué a caballo?

R.- Cuando me apetece explorar filosóficamente un tema, pienso en un viaje, un reportaje, una aventura. Me permite mezclar las ideas con la realidad, la teoría con la práctica, como los filósofos griegos que se paseaban por la ciudad. Mi anterior viaje era por el planeta entero y trataba de la inteligencia artificial. Ahora quería hacer lo contrario que el mundo predecible de los algoritmos. Se trataba de introducir en nuestro entorno más próximo un elemento perturbador. Ir a caballo por Francia es el caos. Aunque es un país tan ordenado y regulado, nada está previsto.

P.- ¿El caballo crea el caos?

R.- Sucede lo inesperado. Aprendes a no planificar demasiado, a dejarte seducir por las circunstancias. También es una manera de aproximarse a la gente: hay que solicitar ayuda y el caballo atrae una cierta simpatía.

P.- Con el caballo vagabundea.

R.- El vagabundo no es un mendigo: ha decidido ser nómada. La gente le habla de sus cosas; es como un psicoanalista ambulante. Más que al objetivo, está apegado al camino, y lo disfruta. En un mundo tan regulado por la norma el Estado y por los algoritmos, es importante reencontrar la facultad de cambiar de dirección. Montaigne dice que es la mejor manera de no aburrirse. Dice que el aburrimiento es la línea recta, porque en la línea recta se ve el objetivo y cada nuevo paso es un paso perdido. En un camino serpenteante dentro de un bosque, no vemos el final y cada momento es una sorpresa, un descubrimiento; no te aburres.

P.- ¿Cómo se ve el mundo desde el caballo? 

R.- Lo primero es que estás arriba: ves muchas cosas que la gente no ve. Por ejemplo.la gente protege sus casas con setos de altura humana y desde el caballo se ve qué sucede dentro: tiene un lado voyeur. Lo segundo es que el olor del caballo es más fuerte que el del jinete. Con su olor, el caballo que no es un depredador, oculta el olor del ser humano que sí lo es. Por eso puedes ver más de cerca a los animales del bosque, ciervos o ardillas: estos no huelen al jinete, huelen solo al caballo, Y al no ser este un depredador no desconfían de él...

P.- ¿Sobre el caballo se redescubre la lentitud? 

R.- La gente me dice a veces. "Usted reencuentra así la lentitud de antaño". No es así. Montaigne hacía etapas tres veces más rápidas que las mías: cambiaba de caballo varias veces al día, iba acompañado de un equipo, avanzaba en línea recta por lo que hoy serían las autopistas. En aquella época se iba rápido, se buscaba la velocidad. Porque el deseo de velocidad apareció antes de la mecanización, como explicó el historiador Christophe Studeny en L'invention de la vitesse (La invención de la velocidad). La máquina de vapor se inventó porque había un deseo de velocidad, no a la inversa. Ir despacio es el lujo que nos ofrece la modernidad. Las cosas hoy son más seguras. En la época de Montaigne había bandas que recorrían el país y te podían desvalijar. Y tenemos más tiempo libre. Una conquista bastante reciente. Nuestros ancestros necesitaban ganar tiempo permanentemente, ir rápido. Nosotros, gracias a haber alcanzado este punto de prosperidad, podemos por fin tomarnos nuestro tiempo.

Marc Bassets. París. El País, martes 19 de julio de 2022.

sábado, 6 de agosto de 2022

Cromatología de la torre Eiffel

La torre Eiffel, como en el fondo todos los edificios, es un ser vivo. Su cuerpo de metal, ese mecano del hijo de Gargantúa compuesto por dos millones y medio de remaches, encoge y se ensancha como si respirase. La Torre encoge en invierno cuando el frío la hace contraerse hasta ocho centímetros. Y se ensancha en verano, cuando el calor la dilata. A medida que el sol le va dando en un costado u otro, se va inclinando, y en el tórrido año de 1976 el gigante de 10.000 toneladas llegó a efectuar una reverencia japonesa de 18 centímetros. Los vientos fuertes también hacen que se tambalee, e incluso vibre. Y también envejece, claro está, como todos. Se la construyó para que durase veinte años y se ha acabado quedando más de ciento treinta. Estos día hay una polémica acerca de si se está oxidando. También porque le están dando una nueva mano de pintura, y se la están dando de otro color, lo que siempre suscita partidarios y detractores. 

Será la octava ocasión en que la vieja dama cambie de color. Cada uno de esos tomos cromáticos es el de una época de Paris, como si, por una extraña mímesis, el color de la Torre fuese reflejo y resumen de la sociedad de cada tiempo. O, al menos, eso me parece a mí, que siempre intento fijarme cuando la veo en una reproducción. Por ejemplo, el tono marrón rojizo lo asocio con la Francia atormentada de las guerras de Indochina y Argelia, y el marrón grisáceo con el París que conocí yo, el de fines del siglo XX, aquella ciudad confiada y solemne, perdida en la contemplación de sí misma. El rojo veneciano con el que aparece en el famoso cuadro puntillista de Seurat es el color que eligió originalmente Gustave Eiffel, el que dio a muchas de sus obras de ingeniería, y que algunas aún conservan, como el viaducto de Garabit o el puente que hizo en Girona. En realidad, era el color que se daba por defecto al hierro para evitar, precisamente, el óxido; pero yo fantaseo con que el ingeniero habría tenido en cuenta también que ese pigmento era una variante del que utilizaban Tintoretto y Tiziano para el colorete de las cortesanas venecianas. En cambio, en el cuadro de la Torre que pintó "el aduanero Rousseau" ya se la ve de marrón rojizo y en de Signac de marrón ocre, de ese mismo tono que usaba Rembrandt en sus autorretratos y Vermeer para hacer las sombras. De joven, compré en París una postal que reproducía un cartel de la Exposición Universal de 1900 y ahí , sin embargo, se veía la Torre Eiffel con el degrado de naranja en la base hasta el amarillo en la cima que le dieron en esos años.

Por lo que sé, ahora se ha elegido para la Torre un ocre mostaza. No me parece mala idea. Es el color que ya tuvo en 1907 y 1954, el que se ve en el famoso cuadro de Delaunay, es uno de los colores del paisaje de la Provenza, la razón por la que Van Gogh se fue a vivir allí. Es el de los antiguos murales egipcios y el que usaba Modigliani para reproducir la piel humana. Y es el de la propia ciudad de París, que está hecha de la caliza en que se asienta, cocinada lentamente en el Eoceno. Es el color del Louvre, de los Inválidos, de la plaza de la Concordia, de los bulevares de Haussman. Es el color que eligió el propio Gustave Eiffel cuando se hizo evidente que la Torre se había convertido ya en parte del paisaje de la ciudad. Es, en definitiva, el color que tenía la Torre cuando Maurice Chevalier cantaba aquello de  "Paris ne serait pas Paris sans elle/Paris, mais c'est la Tour Eiffel".

Miguel -Anxo Murado. La Voz de Galicia, domingo 17 de julio de 2022.

viernes, 5 de agosto de 2022

El teatro XXL cabe en Aviñón

Cuando los griegos inventaron el teatro, las obras se representaban desde el amanecer hasta que caía la noche. En el teatro no, que se desarrolló en Japón a partir del siglo XIV, los dramas líricos duraban un mínimo de cuatro o cinco horas, durante las que se alternaban teatro, canto y danza. La nueva edición del Festival de Aviñón, que se celebra en la ciudad provenzal hasta el 27 de julio, se inscribe en esa tradición histórica con un par de obras de duraciones descomunales. La primera es Ma jeunesse exaltée (Mi juventud exaltada), del francés Olivier Py, que concluye con esta función, de 10 horas en total, su mandato como director artístico de este certamen, cargo que asumió en 2014. La segunda es una obra de Simon Falguières, convertido a sus 33 años en uno de los nombres pujantes de la escena francesa, que dirige Le nid des cendres (Nido de cenizas), una representación de 13 horas, 60 personajes y 200 cambios de vestuario.

Los dos parten de arquetipos teatrales para trasladarlos a la realidad del presente. Py narra las desventuras de un arlequín, personaje que ha atravesado cinco siglos en el teatro europeo, convertido aquí en un repartidor de comida a domicilio que se enfrenta a las últimas ramificaciones del capitalismo. El director teatral se inspiró en las interpretaciones que hizo Picasso de ese rol inventado por la commedia de l'arte, al que el pintor consideraba, igual que Py, la quinta esencia de lo que es un artista", por el combate permanente contra el orden social que escondían sus aparentes bufonadas. "Este tipo de obras solo se pueden representar en Aviñón. Aquí el espectador está más disponible, más concentrado para vivir estas aventuras", afirma el director. "No se vive la misma catarsis con una obra de una hora que con una de cinco o seis. En el segundo caso se instaura un vínculo con el público que no tiene nada que ver con el consumo e incluso con la idea del espectáculo".

Por su parte Falguières dirige una obra pensada como "una declaración de amor al teatro", llena de guiños a Homero, Molière o los hermanos Grimm, formada por siete capítulos en los que llevaba ocho años trabajando. En esta larga pieza de 13 horas, un personaje pretérito, la princesa Anne, y otro perteneciente al presente, el actor Gabriel, tratan de encontrarse a medio camino entre pasado y presente para salvar sus mundos respectivos. El director se inspiró en los folletines del siglo XIX y en el lenguaje de las series para encontrar un formato accesible fundamentado en el relato, y que a la vez permitiera contar con el tiempo suficiente para profundizar en sus protagonistas. "La larga duración acaba llevando a una especie de trance, tanto a los actores como al público. Sucede algo que nos transciende en el sentido poético. A veces uno tiene la sensación de estar en un sueño", afirma Falguières.

Para Py, el teatro no es la única disciplina artística capaz de hacer funcionar esos relatos largos. Para demostrarlo ahí están las obras literarias de millares de páginas o el llamado binge watching, la ingesta desmedida de episodios, tan de moda desde que el consumo de series se convirtió en poco menos que una droga. "La diferencia es que aquí no estamos solos en nuestras casas o delante de una pantalla, sino en una sala oscura llena de desconocidos y lejos de nuestro hogar. Es una experiencia de otro orden . En los próximos años se va a producir una lucha entre el mundo virtual y la vida teatral", pronostica el director.

En ese sentido, la duración descomunal  de estas obras puede ser entendida como un gesto militante. "Es una manera de confiar en la inteligencia del público, que ya quiere consumir solo productos prefabricados", concluye Py, que a lo largo de su mandato como director artístico ha tratado de dotar a este festival de una pátina política. "Hemos defendido a los migrantes, el feminismo, los derechos LGTBI. Hemos rejuvenecido al Público y hemos demostrado que este no es un festivalelitista para un puñado de entendidos. Hoy tenemos a un disidente de Putin, Kirill Serébrennikov, en el Palacio de los Papas. La fuerza política del festival es cada vez más importante", asegura su director saliente, que en 2023 será sustituido por el portugués Tiago Rodrigues... 

Álex Vicente. Aviñón. El País, miércoles 15 de julio de 2022,

jueves, 4 de agosto de 2022

Baudelaire: el irreductible

Charles Baudelaire (1821-1867) es tenido, con razón, por uno de los grandes modernos de la poesía, un iniciador de la modernidad con Las flores del mal, los Pequeños poemas en prosa o sus notas y escritos críticos como El pintor de la vida moderna, títulos capitales de la nueva literatura como Los paraísos artificiales, que llevaron a un crítico a decir que Baudelaire era "un nuevo escalofrío" en la literatura francesa...

¿Es esa la irreductibilidad a la que alude el título del ensayo -originalmente publicado en 2014- del conocido profesor franco belga Antoine Compagnon (Bruselas, 1950)? Sí, pero no. Nuestro libro está en la línea inaugurada por el autor con Los Antimodernos en 2005 (de 2007) cuyo subtítulo es imprescindible recordar; De Joseph de Maistre a Roland Barthes.

Pues si De Maistre es de antiguo reconocido como notable autor reaccionario, Barthes fue uno de los modernos del texto y la semiología, mediando el siglo XX, Compagnon, que tiene otros libros sobre el poeta, como Un verano con Baudelaire (2015), pinta minuciosamente, describe, analiza, todo lo que hizo de Baudelaire un claro antimoderno, notablemente su disgusto por hechos e inventos de la modernidad: su desprecio por el periodismo de gran tirada -como era La Presse-, su desdén por el daguerrotipo o la fotografía (pese a su sombreada amistad con el notable Felix Nadar), su horror ante la gran ciudad y las muchedumbres que la pueblan y  -no es poco- al fastidio ante el alumbrado urbano con gas, que daba mucha claridad. Bien que -digámoslo enseguida- nuestro Baudelaire no dejó de aprovecharse (o de intentarlo) de casi todas las novedades que le parecían mesocráticas y viles.

Baudelaire ve vulgar "el baño de multitud" -metáfora entonces nueva- o la horrible "tiranía del rostro humano", pero  -como Poe -sabrá utilizar esos ingredientes en su arte. Eliot cifró casi todo Baudelaire  (y su modernidad) en dos versos  de Las flores del mal : "Hormigueante ciudad, ciudad llena de sueños,/ donde el espectro asalta de día al viandante...".

Esa nueva imagen es para el poeta espejo de la gran ciudad ´"inmunda" (Benjamin lo estudió) que le lleva a rimar "cité" con "atrocité", ciudad--atrocidad. De modo semejante, la cámara oscura del fotógrafo y las largas sesiones del posado ("el suplicio del posado") son solo vulgaridad masiva, que -como si la foto sustrajera el alma- quitan al rostro matices. Pero como otros enemigos de la fotografía, Gautier o Flaubert entre ellos, posó par Nadar y para Carjat, y debió decir, a la postre, que podían llegar a ser artistas. Se dice que Baudelaire posó con "inmortalidad melancólica".

Los grandes periódicos -se enfadó con directores y redactores -le parecían un nido de mediocres (incluso Ardéne Houssaye, su viejo amigo de bohemia) pero quiso publicar sus nuevos poemas en prosa -lo más moderno del poeta- en el faldón donde iba el folletín en esos diarios.

Era por dinero -que siempre necesitó- pero no desdeñaba nuevos lectores, y aunque terminara rechazándolo, dedicó a Houssaye su Esplín de París que luego sería los Pequeños poemas en prosa. Y si la ciudad se hace "la gran barbarie iluminada por el gas", su explosión es positiva y negativa, ilumina a las putas del cieno de las calles, pero él no las desdeñó.

El París del Baudelaire final es el de lo tumultuosos grandes bulevares en construcción (que aborrece), el del gas, la fotografía y las vulgares multitudes, pero de todo ello -mal de masas que a veces subsiste- Baudelaire construye su arte nuevo, entre el desdén y el esplendor.

Del libro de Antoine Compagnon se infiere que muchos grandes modernos brotan del odio a la modernidad o de un desprecio que se torna análisis. Acierto sorprendente.

Luis Antonio de Villena. El Cultural, 23 de julio de 2022.

miércoles, 3 de agosto de 2022

En el Camino a Santiago

En los últimos treinta años, desde mi casa en Asturias -enclavada en el litoral cantábrico rayando con Galicia, a un paso del llamado Camino Francés- he podido contemplar el espectacular aumento de peregrinos que transitan el Camino de Santiago, lo que a menudo me llevó a evocar estampas y recuerdos de quienes, en distintas épocas, emprendieron un viaje que, a la aventura física, sumaba una experiencia espiritual.

Desde que Teodomiro obispo de Iria Flavia, descubrió en 813 los restos del apóstol y luego el rey Alfonso II el Casto mandó construir un templo en donde cogerlos y venerarlos, la peregrinación a Santiago suscitó tal fervor en toda Europa que llegó a movilizar a verdaderas masas: santos como Francisco de Asís, reyes como Luis VII de  Francia o Alfonso XI de Castilla, mecenas como Cosme de Médecis, la flor de la caballería -don Gaiferos de Mormaltán, el protagonista de los romances carolinos-, ricos burgueses de Flandes y de la isla de Francia, monjes y mendigos, ilustres viudas de Maguncia, Lyon o Bath, "y mucha gente humilde de las Europas, artesana y campesina, con sus pecados y sus esperanzas", según recuerda Álvaro Cunqueiro (Por el camino de las peregrinaciones). A tal punto fue así, que en cartas alemanas de la época a España se la llamó Jakobsland. En el marco de las guerras de cristiandad contra el Islam, viajaban no tanto a venerar la figura del peregrino de su propia tumba sino al Jacobo guerrero -Santiago Matamoros-,que montado en su caballo blanco y empuñando espada flamígera caía como un rayo sobre sus enemigos.

Factores histórico-políticos, económicos, religiosos y culturales explican un fenómeno que el escritor holandés Cees Nooteboom -en su incesante y extraordinario peregrinaje, hecho de serpenteos, fugas, cavilaciones y retornos casi laberínticos, El desvío a Santiago (1980-1990)- definió como una de las arias de locura de la ópera europea, una gigantesca migración de ida y vuelta, un movimiento de millones de peatones, una corriente interminable de millares de peregrinos de todas las tierras de la cristiandad", semejante a un ejército de paso durante siglos, constantemente...".

El Camino de Santiago se convirtió en uno de los vehículos de la cultura europea de entonces, dejando honda huella en nuestra lengua, según puede apreciarse en la toponimia de los enclaves y espacios que sembraban el Camino (santuarios, iglesias, ermitas, conventos, hospederías, posadas...), o en los letreros de otros establecimientos. Nuestro arte románico -sobriedad, desnudez, luz- no se explicaría sin este fenómeno, como tampoco la primera lírica refinada y culta en lengua romance de la Península, la poesía trovadoresca galaico-portuguesa, que "prendió al contacto de chispas traídas de Provenza por los devotos romeros de Santiago", como escribió Unamuno en 1912.

martes, 2 de agosto de 2022

La exposición Guerre en París recuerda a Ucrania

Entre las plazas de los Vosgos y la Concordia, la calle Rivoli de París atraviesa lugares tan emblemáticos como la Tullerías, el Louvre, el Pont Neuf o grandes almacenes como La Samaritana. En estos tres kilómetros, todo el esplendor arquitectónico, histórico y comercial se embarulla con lo más chabacano del circo turístico, con cadenas de cafeterías y tiendas de suvenires que parodian los estereotipos de la capital francesa hasta lo denigrante. En medio del tráfico, compras y visitas guiadas, la fachada del número 59 destaca como un incómodo recordatorio: banderas, grafitis y pancartas aluden a la guerra que asola Ucrania y engullen al peatón hasta un universo artístico paralelo.

Rivoli59 es como se conoce este emplazamiento que acoge a artistas de todo el mundo en residencias permanentes y temporales. Como nos cuenta su fundador, Gaspar Delanoë, todo comenzó en 1999, cuando decidió okupar este céntrico edificio abandonado y organizar un colectivo artístico: "Nuestro objetivo era utilizar un espacio fantástico, que estaba desperdiciado, y desarrollar nuevos proyectos. Hasta el 2002, algunos vivimos aquí y otros muchos formaron talleres de trabajo". Entonces el ayuntamiento les ofreció legalizar la situación, adquirió formalmente el edificio y, tras remodelarlo, se lo continúa ofreciendo como un lugar de trabajo, con la condición de que nadie resida en el inmueble. "En la calle todo tiene un precio, todo vale dinero, pero aquí nuestro objetivo es desarrollarnos y dar a conocer nuestra obra", reivindica Gaspard, a pesar de que también es evidente  de cómo la gentrificación del centro urbano adultera esta iniciativa okupa, paradójicamente permitida.

"El criterio es maximizar la diversidad atendiendo a edad, paridad de género, disciplinas artísticas y nacionalidades, sin motivos artísticos cuya calidad solo puede decidir el tiempo" explica Delanoë. Cuadros, fotografías, esculturas y collages reflejan esta variedad desde cada estudio, ante un público cauto y sorprendido.

El bajo y entresuelo del edificio ofrecen un formato distinto. Allí nos recibe Nikita Kravtsov, un artista ucraniano a cargo de la exposición temporal Guerre que durante las dos últimas semanas muestra obras de más de treinta artistas con el conflicto de Europa Oriental como eje central. Nacido en Crimea, Kravtsov dejó su país en 2014, cuando Rusia se anexionó esta península del Mar Negro. "En cuanto comenzó la guerra, Gaspard me llamo y me dijo que yo debía organizar la siguiente exposición temporal". Le llevó alrededor de tres semanas contactar y recopilar decenas de trabajos, con artistas franceses y ucranianos como protagonistas  aunque también hay presencia mexicana, rusa e iraquí.

"Lo esencial es mostrar que Ucrania es un país como otro calquiera  que no se trata de apiadranos  de ellos con ayudas y después olvidarlo, sino de integrarlo", comenta Kravstsov. Conoce su contexto, sus motivaciones y su intención, que justifica su distribución en esos dos pisos: "El público francés es bastante conservador y por eso la entrada debe ser más amable y provocadora para dar paso a una segunda parte mucho más cruda, con imágenes de violencia y masacres", señala sobre una colección de fotos de las fosas comunes de Bucha. La colección oscila entre collages realistas (algunos de ellos elaborados por el propio Kravtsov y su pareja, Camille Sagnes) y obras de corte más punk no exentas de ironía...

Traer la mayoría de estas obras supuso un reto logístico que Kravtsov resolvió gracias a sus contactos en Urania y a los viajes humanitarios de distintas organizaciones. Una de ellas es Ucranie Amitié, con sede en Burdeos, que recoge fondos para enviar al país eslavo en forma de equipos o ayuda humanitaria. Precisamente para ellos será el 50% de lo recaudado en las ventas de la muestra de Rivoli59...

Tanto Kravtsov como Delanoë consideran que la exposición ha sido un éxito: "Hemos recaudado una buena suma, pero lo fundamental es que nadie olvide lo que está ocurriendo", añade Kravtsov, mientras pierde la vista en la estampa veraniega y turística de la calle.

Brais Suárez. París. La Voz de Galicia, lunes 11 de julio de 2022.

Brais Suárez. París. La Voz de Galicia, lunes 11 de julio de 2022.

lunes, 1 de agosto de 2022

La sombra de una mentira

Interesante capacidad reduccionista la del guionista, director y actor belga Bouli Lanners en Un amor en Escocia, su quinto largo como autor y su primera incursión en inglés. En el filme cuenta con la actriz irlandesa Michelle Pairley -Catelyn Stark en Juego de tronos- y se reserva para sí el otro rol protagonista. Es una película de amores a la que se despoja de interferencias corales y complacencias varias, algo que suele ser frecuente y tópico en las tramas sentimentales. Con el recurso del incomparable marco del paisaje escocés más calmo y apagado, el espectador hallará una propuesta original que habla de verdades, de mentiras, de secretos ocultos, de silencios impostados, en fin, de culpas y remordimientos... todo en torno a dos personas maduras, quizá demasiado sumidas en la soledad, pero al cabo, si no almas gemelas, sí almas destinadas a comprenderse. Ella, hija del dueño de la hacienda, empleada en una inmobiliaria, está señalada en el pueblo por su soltería. Él es un empleado del padre de la mujer, un tipo hablador que se dedica a cercar la propiedad.

Un mal día el hombre sufre una apoplejía que le deja secuelas, una pérdida de memoria que puede ser transitoria. A su regreso del hospital, ella se ofrece a cuidarlo. Le dice que antes del accidente cerebrovascular habían sido amantes, cosa que, lógico, él no recuerda. La anotada reducción de Lanners a la historia de ambos se manifiesta con ajustados apuntes emocionales que afectan al sobrino de ella, al hermano de él e incluso al patriarca, pero sin cargar tintas, solo pinceladas de trazo firme. Es más, en sendos oficios religiosos -incluye un funeral- vemos un buen número de vecinos  -feligreses, si se prefiere- pero apenas muestra el caserío. Y se agradece porque basta imaginarlo. El foco está en la zozobra afectiva de ambos, que no detallaremos para evitar spoiler, pero que el guion conduce con inteligencia hacia un desenlace en absoluto manoseado y contenido, sin llamar a la puerta del lagrimeo coyuntural.

Como culminación, la placidez se adueña del conjunto, dejando en el aire una sensación de filme adulto, honesto, de los que ya se hacen pocos.

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, domingo 26 de junio de 2022