martes, 19 de agosto de 2025

"Imágenes indóciles": Arlés celebra la fotografía más desobediente

'Tajeew, la serpiente' 2020, del mexicano de
 Octavio Aguilar. (Enrique Macias Martínez)
La imagen del cartel de la nueva edición de los Encuentros de Arlés, el mayor festival de fotografía de Europa, no deja lugar a dudas. En medio del desierto australiano, un niño aborigen posa en traje de superhéroe, con la capa al viento y los pies firmes sobre un coche desvencijado. El retrato, obra de los fotógrafos Tony Albert y David Charles Collins, pertenece a la gran exposición antológica dedicada este año a Australia. Es todo un manifiesto visual para presentar el festival, que tiene lugar hasta el 5 de octubre en la ciudad francesa. Su misión: devolver la voz a los pueblos silenciados y revisar las memorias fracturadas del siglo XX. 

Entre las 47 muestras que propone la cita fotográfica, repartidas en 26 edificios históricos, abundan los fotógrafos surgidos de pueblos autóctonos. Por ejemplo, el mexicano Octavio Aguilar, ganador del premio Découverte Louis Roederer. Su exposición parte de un gesto performativo: reapropiarse del encuadre como estrategia de resistencia simbólica, reinventando un paisaje que la mirada occidental convirtió en mero decorado. A través de conversaciones con su abuela y otros miembros de la comunidad indígena de Santiago Zacatepec, en Oaxaca, reconstruye relatos orales sobre la cosmogonía indígena. En las imágenes, sus amigos interpretan estos personajes siguiendo los códigos visuales del imaginario ayuuk. Se regenera así una memoria colectiva sepultada por la colonización. 

Una y otra vez, las fotografías de esta 57ªedición, titulada Imágenes indóciles, nos conducen a los márgenes. Una exposición recupera el archivo de dos fotógrafos, Joao Mendes y Alfonso Pimenta, que desde los setenta han documentado la vida cotidiana en Serra, una de las mayores favelas de Belo Horizonte, en Brasil. De la fotografía documental a la de archivo, las formas son cambiantes y proceden  de geografías y realidades diversas, pero el gesto es compartido. Responde a un movimiento social de gran calado: desmontar el relato hegemónico y cuestionar quién tiene derecho a mirar y de qué manera.

En otros rincones, hay adolescentes desviadas y encerradas en instituciones, niños abandonados, personas racializadas y queer  en lucha por una visibilidad plena. En una capilla del centro, la muestra Futuros ancestrales reivindica el trabajo de artistas que denuncian  la violencia histórica contra los afrobrasileños, los indígenas y el colectivo LGTBIQ+ en la Amazonia. El testimonio político no eclipsa al objeto plástico. "Es importante hacernos eco de lo que ocurre en el mundo, pero sin olvidar la calidad artística de los proyectos, que sigue siendo el primer criterio", afirma el director del festival, Christoph Wlesner (...) d

En el cruce entre performance ante la cámara y denuncia militante, destaca la propuesta de Brandon Gercara, artista drag de la isla La Reunión, que retrata a sus coetáneos queer del Sur Global en retratos cargados de misterio y sensualidad. Pero nadie encarna esa fusión de intimidad y resistencia como Nan Goldin, una pionera en estos asuntos. En la penumbra del iglesia de Saint Blaise, la fotógrafa estrena Stendhal Syndrome, una pieza febril acompañada de la música hipnótica de Soundwalk Collective...

Goldin, la semana pasada, al recibir el premio en el Teatro Antiguo de la ciudad, subió al escenario junto al escritor Édouard Louis para denunciar la ofensiva contra las personas trans en EE UU y la situación en Palestina...

Varios proyectos apuntan el declive del imperio estadounidense. En 1954, la fotógrafa Berenice Abbot recorrió la mítica Ruta 1, la carretera más antigua de EE UU, que une las antiguas 13 colonias desde el norte de Maine hasta los cayos de Florida. Sus fotografías retrataron un país en plena transformación, donde los viejos paisajes rurales  dejaban lugar a una industria exuberante y a una población diversa  y enfrentada a una persistente desigualdad. Más de medio siglo después las fotógrafas  Anna Fox y Karen Knorr retomaron el mismo itinerario entre 2016 y 2024. Sus fotos muestran un país en declive: casas deshabitadas, jardines con pancartas a favor de Trump y banderas por todas partes, síntomas del nacionalismo febril que ha sustituido a la vieja promesa del sueño americano.

El certamen se ha convertido en una referencia para entender el mundo a través de las imágenes . Durante la semana de apertura, reservada a los profesionales, el número de visitantes aumentó un 15% con respecto a 2024, alcanzando las 23.000 personas. Al final del verano se espera  que la cifra roce las 200.000. Con todo, el festival también despierta críticas por su impacto en la ciudad. El 24% de sus habitantes vive por debajo  del umbral de pobreza mientras Arlés se gentrifica a marchas forzadas. En la entrada de la ciudad, una pared cubierta de casilleros para llaves de apartamentos turísticos ilustra otra realidad.

Álex Vicente, Arlés. El País, viernes 13 de julio de 2025.

lunes, 18 de agosto de 2025

"A nuestros amores"

Sandrine Según Pialat. Maurice Pialat (1925-2003 ) fue uno de los grandes del cine francés posterior a la nouvelle vague. Su debut en el largometraje con La infancia desnuda (1968), y los cortos que le preceden -en su gran mayoría documentales- toman influencia de este gran movimiento francés de mediados del siglo XX. Retomará, eso sí, la narrativa fresca y (casi) espontánea de una corriente que revolucionó el lenguaje cinematográfico y la manera de filmar, como esos personajes enfrentados a dilemas íntimos, en particular sus retratos femeninos. Con motivo de la celebración del centenario de Pialat, se han recuperado sus diez largometrajes , restaurados en 2K y4K. A nuestros amores, cinta donde el autor regresó a sus inicios, se acaba de reestrenar en las salas . Este trabajo, que data  de 1983,  recibió el César a la mejor película, y supuso también el sublime debut de la actriz Sandrine Bonnaire, quien  -con esta primera aparición y con tan solo 16 años - se llevó también el galardón correspondiente a la intérprete revelación.

Sandrine asume el papel de Suzanne, una joven de 16 años nacida de una madre trastornada y criada en el seno de una familia desestructurada . Con un hermano que la maltrata y un padre ausente, Suzanne utiliza las relaciones casuales con hombres como forma de evasión de la realidad. Ella cree en el sexo libre, al límite del desenfreno.

En el drama hace acto de presencia el propio Pialat , que encarna a un peletero que en contraste con la irrespirable atmósfera de la familia parisina , aporta lucidez y equilibrio a la historia.ro decenios después de su aparición, el filme no ha perdido vigencia. La obra de Pialat es capaz de mantener  sus constantes : abundancia de diálogos -con sus respectivas referencias culturales- , cámara suelta en un descuido calculado, secuencias largas e intensas de apariencia improvisada  y el tópico recurrente del amor y sus circunstancias.

En este largometraje hay momentos brillantes, pero quizá es la comida final en la casa familiar lo que mejor sintetiza y expone las líneas estilísticas del autor. Las recurrentes alusiones a la pintura, la literatura y el cine -alguien vio una exposición en Berlín  con la rapidez  de la visita  al Louvre en Banda aparte (1964) de Godard- dotan de sentido a la que muchos consideran  la película más redondeada de Pialat. Em fin, una obra genuinamente francesa.

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, viernes 11 de de julio de 2025

domingo, 17 de agosto de 2025

El Tapiz de Bayeux será expuesto en el British Museum


Una tela del siglo XI para vendar las heridas del Brexit. La idea no es exactamente nueva. Emmanuel Macron la había anunciado en 2018. El momento dulce que atraviesan ahora las relaciones entre Francia y el Reino Unido, sin embargo, ha empujado al presidente de la República a echar mano de la pirotecnia  más espectacular que ha encontrado en el cajón de la diplomacia cultural para celebrarlo: el Tapiz de Bayeux. Macron anunció el martes que Francia prestará  al Reino Unido  la "vieja dama" de lino, de casi 70 metros de largo y creada en el siglo XI, para ser expuesta durante casi un año, desde septiembre de 2026 hasta junio de 2027, en el Brthish Museum de Londres. 

El Tapiz de Bayeux, una impresionante obra medieval, narra la conquista de Inglaterra por el duque de Normandía, Guillermo El Bastardo, en 1066. El bordado, también considerado el primer cómic de la historia, fue elaborado entre 1066 y 1082 por orden del obispo Odón de Bayeux para ser expuesto el día de la consagración de la catedral de la ciudad en 1077. Además de ser una obra de arte de incalculable valor, es una de las pocas fuentes históricas que relatan todo el proceso de conquista de la isla, desde la muerte del rey Edmundo El Confesor hasta la entronización de Guillermo El Bastardo, posteriormente renombrado El Conquistador.

Los casi 70 metros que se conservan -el último tramo se perdió- pesan 350 kilos y se dividen en 73 escenas o tramos a modo de capítulos que, acompañados de texto, narran los motivos que llevaron a la invasión, la preparación del ejército normando, el viaje por el canal de la Mancha y la batalla de Hastings, en la que los invasores derrotaron al rey Haroldo II, que murió en la batalla.

La victoria normanda en tierras inglesas es considerada por muchos historiadores una de las pocas  en las que el ejército extranjero ha conquistado suelo británico. Siglos después, Napoleón y Hitler intentaron hacerse con el famoso tapiz, probablemente en busca de la inspiración necesaria para invadir Inglaterra. Pero en ambos casos el tapiz medieval, sin parangón en Europa, resistió.

Francia ve en este préstamo  el certificado perfecto para el reacercamiento al Reino Unido, algo que se hace extensible a la Unión Europea. Un potente cicatrizante de la enorme herida que provocó el Brexit en enero de 2020 y que los conflictos geopolíticos actuales han ayudado a también a sanar. El plan entusiasma en Londres, pero también a sus promotores en Francia, como Hervé Morin, presidente de la Región de Normandía, o al propio alcalde de Bayeux (Calvados), Patrick Gomont. Hace varias décads que Inglaterra reclamaba el préstamo de una obra que, seguramente, fue fabricada allí y luego trasladada al norte de Francia. Pero los expertos en conservación alertan de los peligros que conlleva.

En 2021, ocho restauradoras contratadas por la dirección regional de asuntos culturales de Normandía entregaron un diagnóstico alarmante: expuesto en disposición vertical durante cuarenta años, el tapiz está deteriorado por todas partes. La tela bordada presenta 24.000 manchas, 16445 pliegues, cerca de 10.000 faltantes (huecos en la tela) y una treintena de desgarrones. Cada manipulación la debilita aún más, señalaron. Los conservadores alertan de que es peligroso que el tapiz viaje sin una restauración previa.

Jack Lang, ministro de Cultura de Francia en la etapa de François Mitterrand como presidente (primero entre 1981 y 1986, y luego, de nuevo, entre 1988 y1993), comparte a El PAÍS su visión "extremadamente positiva" del préstamo. Lang ya vivió en su etapa los primeros intentos de traslado de la tela. "Es una obra enorme y larguísima. Hoy puede que no esté en un estado excelente. Pero es normal que el Estado francés la preste. Apruebo completamente la decisión. El Museo de Bayeux va a pasar unas obras de rehabilitación, y el tapiz hubiera tenido igualmente que moverse para protegerlo. Mejor exponerlo a la mirada humana que encerrarlo en una bodega. Es maravilloso,  una decisión inteligente", apunta.  

Lang opina además que el préstamo es un deber histórico y una suerte de deuda moral con el Reino Unido. "Piense una cosa, el tapiz se lo debemos también a los ingleses. Si los nazis nos hubieran invadido y ocupado permanentemente, quizá no estaríamos hablando del Tapiz de Bayeux. La historia de Francia e Inglaterra es muy rica y ha sufrido muchos altibajos, guerras y reconciliaciones. La lengua inglesa contiene muchas palabras de origen francés, se nutrió de ella por razones históricas. Y eso es parte de este asunto. Estoy muy feliz de que se renueven los lazos con el Reino Unido y de que se haga de esa manera", asegura...

Daniel Verdú. París. El País, jueves 10 de julio de 2025.

sábado, 16 de agosto de 2025

Quince mil cajas de pino gallego al día para envolver el mejor vino francés

El municipio orensano de Piñor, que cuenta con 1.119 habitantes, ha saltado a los medios nacionales por la decisión de Julio Iglesias de comprar una mansión en una de sus aldeas. Antes de todo esto, era conocido en el mundo empresarial por ser una potencia en el sector funerario. Concretamente, una decena de firmas ubicadas en este ayuntamiento rural ourensano fabrican aproximadamente  ocho de cada diez de los ataúdes españoles que se exportan.

Sin embargo, no todas las empresas madereras han apostado por este nicho de mercado. En el lugar  de Loeda se encuentra Maderas Gómez, una sociedad familiar que ha encontrado el valor añadido para su negocio en el mundo del vino.

En su factoría fabrica una media diaria de 15.000 cajas de pino gallego que se utilizan para envolver  algunos de los más afamados vinos de países con tanta tradición  como Francia o Italia.. En sus almacenes se encuentran muestras de productos de vinos que tienen un precio en el mercado que se sitúa en el entorno  de los 400 euros. Para hacer frente a esta demanda, Maderas Gómez cuenta con una plantilla de un centenar de personas. Muchos llegan desde lejos de Galicia  y se asientan en el municipio. "Son gente que se adapta muy bien al pueblo. Estamos encantados con ellos", explica el alcalde de Piñor, José Luis González.

El negocio tiene a Valeriano Gómez  al frente como gerente. Es un empresario de los de la vieja guardia, al que no le gustan  los focos y sí trabajar codo con codo con su equipo en el negocio. " Un 60% de nuestros pedidos van con destino a Francia. También tenemos encargos de Italia y Austria", explica... La fábrica de Maderas Gómez tiene su secreto en la materia prima. Se trata de un pino gallego que garantiza su trazabilidad y que es  muy demandado en el sector vinícola  de calidad. Centra su actividad en el terreno de transformación de la madera como industria de aserradero.

Para la realización de sus productos disponen de tres factorías  destinadas para ello, en las cuales realizan todos los procesos con madera de kilómetro cero, Cuentan con la Normativa Internacional para medidas Fitosanitarias que regula el embalaje de madera utilizado en el comercio Internacional (NIMF15). Se trata de un tratamiento basado en calentar la materia prima mediante vapor siguiendo escrupulosamente la normativa. Para la aplicación de calor disponen de calderas de biomasa. Su apuesta por el medio ambiente  se ha incrementado con la instalación de paneles fotovoltaicos   en todas sus factorías.

En una visita a la empresa, el consejero de Empleo, José González, puso en valor el compromiso de la Xunta  con el tejido empresarial rural y con la creación  de un ecosistema  emprendedor sólido y vinculado al territorio. Explicó que Galicia  ha sido reconocida como Región Emprendedora Europea 2025 gracias a  iniciativas como la Red de Polos de Emprendimiento, que ha asesorado  a más de 4.100 proyectos, 800 de ellos en la provincia de Ourense. "Este es emprendimiento ligado al territorio con una empresa que usa un producto ligado a la madera, como son las cajas de primerísima calidad", señaló José González. Además la empresa Maderas Gómez cuenta con un compromiso de cadena de custodia.

Rubén Novoa. Orense. La Voz de Galicia, miércoles 25 de junio de 2025.

viernes, 15 de agosto de 2025

Aviñón, Sherezade y Gisèle Picot

Le procès Pelicot de Milio Rau en el Festival de Aviñon.
(Christophe Raynaud de Lage/Festival d'Avignon)

La cita teatral inaugura  una de sus ediciones más políticas, con la lengua árabe como invitada y la reconstrucción del juicio por violación  que se celebró en la ciudad. Milo Rau lo tuvo claro: era imposible regresar a Aviñón sin hablar de Gisèle Pelicot. Para el director suizo, convertido en nombre imprescindible del teatro europeo, la ciudad provenzal  ya no es solo conocida como la antigua sede del mundo cristiano, con su imponente Palacio de los Papas, o la capital internacional de las artes escénicas. También lo es  por ser el lugar  donde el otoño pasado se juzgaron  los abusos que Pelicot sufrió durante años, drogada por su marido y entregada a desconocidos  para que la violasen.

"Ha hecho que todo el mundo sepa situar Aviñón en el mapa. Hoy para muchos, es sobre todo la ciudad  donde ese juicio ocurrió", decía el jueves Rau, con ojeras que delataban sus escasas dos horas de sueño mientras, a su alrededor, decenas de compañías  -algunas más amateurs que otras- promocionaban sus espectáculos a pleno pulmón, con pancartas improvisadas y coreografías de emergencia.

El resultado es Le procès Pelicot, una reconstrucción escénica del juicio, basada en las actas del proceso y los artículos  aparecidos en la prensa, ya que las grabaciones estuvieron prohibidas. Se estrena el viernes 18 de julio con la participación de un puñado de famosos  pero también de los abogados que llevaron el caso, militantes de colectivos feministas y la propia familia Pelicot. Para Rau, persona non grata en Rusia y censurado en varios lugares del mundo, el teatro no puede limitarse a documentar el colapso de la civilización : debe intervenir para evitar que ese derrumbe llegue a consumarse. Participa en este certamen por partida doble, con su obra sobre Pelicot y con un espectáculo itinerante, La lettre, inspirado en los clásicos teatrales y que representa en varios puntos de la periferia de la ciudad, con una informalidad asumida.

Rau compara a este lugar con los festivales de la antigua Grecia. "Eran reuniones políticas de ciudadanos, más que simples ocasiones para ver obras", dice. Cree que certámenes como  Aviñón  o el Festwochen de Viena, que él dirige desde 2023, abren un paréntesis en la vida común: "Son espacios donde  el tiempo suspendido permite pensar, crear y debatir con intensidad". Reivindica un teatro "que no adoctrine ni excluya", capaz de convocar tanto al crítico especializado como a los vecinos de un pueblo gobernado por el Reagrupamiento Nacional, como es frecuente en los alrededores de Aviñón. "Busco una forma teatral  que incluya  a todo el mundo desde el placer y con un sentimiento real real de experiencia compartida, en lugar de forzar al espectador a participar en un juego que no entiende".

Bajo un cielo sin nubes -Aviñón presume de disfrutar de más de 300 días de sol al año-, la ciudad se convierte cada julio en una maquinaria teatral a pleno rendimiento: 1.800 espectadores, 180 teatros, tres millones  de entrada a la venta en apenas tres semanas. La joya de la corona sigue siendo  el llamado Programa In, con sus 42 espectáculos: una cuidada selección de lo mejor de las artes escénicas internacionales, cuyas funciones son anunciadas por las míticas trompetas de Maurice Jarre, que marcan el momento ritual de cruzar el umbral de la sala. El festival, 79 ediciones después de la primera, sigue fiel al espíritu de su fundador, el actor y director Jean Vilar, que en 1947 lo imaginó como una plataforma popular para llevar al teatro a todos, en los días negros de la posguerra europea. Hoy continúa ofreciendo una programación  exigente, valiente y que dialoga con el presente, que rara vez se conforma con entretener  y que aspira a funcionar como una auténtica ágora contemporánea.

Este año, como ya es habitual, varios de los grandes títulos apuntan al contexto social y político. Undo de los regresos más esperados ha sido el de Thomas Ostermeier ausente  del certamen  desde hace una década. El director de la prestigiosa Schaubühne de Berlín presenta una versión profundamente revisada  de El pato salvaje de Ibsen, reescrita en un 80 % y trasladada a la Europa contemporánea...

En Aviñón también resuena la voz de Boualem Sansal. El escritor francoargelino condenado en su país a cinco años de prisión por "atentar contra la unidad nacional", fue homenajeado con una lectura pública de sus textos. Además en el variopinto Programa Off -que reúne a cientos de compañías de calidad desigual-, una compañía presenta La aldea del alemán. Es la primera vez que una obra de Sansal se representa en esta cita teatral.

"Aviñón es un escenario donde el porvenir  se reinventa sin cesar", afirma el responsable del festival, el director y dramaturgo portugués Tiago Rodrigues. "En un mundo donde los autoritarismos siembran la guerra, amenazan las democracias, niegan la urgencia climática y oscurecen toda idea de futuro, aprovechemos cada instante para imaginar nuevas vías". El propio Rodrigues contribuye a ese horizonte con la obra La distance, un diálogo interplanetario entre un padre y su hija en el año 2077. Ella se ha marchado a Marte; él permanece en una Tierra en ruinas. El futuro en este festival se encuentra en el espacio exterior. Lo confirma también Planètes, de Jeanne Candel, otra pieza de ciencia ficción protagonizada por dos astronautas a la deriva, muy aplaudida en esta primera semana del festival...

Álex Vicente, Aviñón. El País, domingo 13 de julio de 2025.

jueves, 14 de agosto de 2025

La última gran novela naturalista

Los Thibault consta de ocho novelas, seis de las cuales (El cuaderno gris, El reformatorio, Estío, La consulta, La Sorellina y La muerte del padre) conforman este primer volumen de la obra completa y las dos últimas (El verano de 1914 y Epílogo) el segundo. Su autor, Roger Martin du Gard, cuya obra pertenece a la tradición del realismo naturalista procedente de Émile Zola, es su último representante en el siglo XX con esta larga novela  cuya sobriedad  de escritura corre pareja con su afán de ofrecer un retrato objetivo de la realidad. La serie  empezó a escribirla tras su participación en la I Guerra Mundial y transcurre a lo largo del periodo de decadencia y caída del Ancien Régime. La fue escribiendo en el periodo de entreguerras  con el deseo de crear un fresco histórico del gran acontecimiento  que ocasionó la guerra más inútil de Europa, responsable de la masacre  de una generación  entera de jóvenes  y la caída de la vieja Europa y del Imperio Austrohúngaro. 

La caída de la vieja Europa solo aparecerá per se en las dos últimas novelas. De hecho la penúltima es la que recoge la parte de Gran Guerra, que no queda integrada en el desarrollo de la familia Thibault. La familia está dirigida por el padre, un hombre autoritario, un perfecto representante del Ancien Régime bajo cuya educación se encuentran sus dos hijos que serán quienes lleven los hilos de la historia. Antoine, el mayor de los dos, es un hombre de orden, médico, que se encuentra afectivamente entre su padre y hermano. Jacques es un soñador, de espíritu aventurero, que al principio de la novela se fuga de casa junto su amigo inseparable, Daniel Fontenin. La chapucera huida termina siendo ambos conducidos a sus familias, pero en el caso de Jacques, su despótico e intolerante padre le manda al reformatorio, donde purga su pecado hasta que la intervención del hermano mayor consigue sacarlo de allí bajo su tutela. La novela-río sigue de cerca los acontecimientos que se van sucediendo en el ámbito familiar de los Thibault y los Fontenin y se convierte en un retrato de la vida de unos y otros, observados meticulosamente por el autor. Los personajes están tratados con atención psicológica y al detalle, aunque el uso del realismo que hace el autor coloca en un mismo plano lo esencial y lo accesorio, lo que puede advertirse especialmente en sus envarados diálogos.

Ante esta novela no se puede rehuir la comparación con la novela de Flaubert La educación sentimental. La de Flaubert es nada menos que la cumbre y el nacimiento de la novela moderna, porque en ella consigue lo que antes nunca se había logrado: machihembrar la historia (la de Francia en este caso) con la vida del personaje protagonista y su entorno personal. Estilísticamente hablando, la exigencia de la "palabra justa", la mot juste de su autor, es el impulso que permite el salto adelante. Pues bien, la diferencia entre Flaubert y Martin du Gard reside en que el primero es lo que podemos denominar un autor seminal y el segundo un autor terminal. Por poner una comparación, en el siglo XX el seminal sería William Faulkner y el terminal Samuel Beckett. El primero admite continuidad, el segundo, no.

La de Martin du Gard es una crónica relatada desde el punto de vista de la evolución de una familia y su realismo sobrio y seco anuncia el final del realismo que viene de Zola, pero la influencia de la guerra, el gran acontecimiento histórico en la familia Thibault, pertenece solo al segundo volumen. Flaubert representa el triunfo de la sugerencia como motor de la imaginación literaria pues entre crónica y narratividad  hay una diferencia esencial...

José María Guelbenzu. Babelia. El País, sábado 7 de junio de 2025.           

miércoles, 13 de agosto de 2025

De la mujer al mito: vidas de Agustina de Aragón

La audaz acción bélica protagonizada por Agustina Zaragoza Domènech el 2 de julio de 1808 no fue la única llevada a cabo por mujeres de extraordinario valor ante el asedio francés de la ciudad aragonesa, pero sí la mejor tratada por la posteridad, sobre todo por la intervención del general Palafox en la creación de una imagen heroica reforzada por los testimonios de testigos y por militares, diplomáticos, viajeros y escritores extranjeros (entre ellos Lord Byron) que la convirtieron en un modelo de valentía y resistencia. Así lo subraya Rafael Zurita en su biografía de Agustina de Aragón (Ático de los libros),  la Artillera, una de las figuras más recordadas de la Guerra de la Independencia (acontecimiento que suministró numerosos episodios, personajes y relatos  a la historia épica española) y cuya dimensión mítica ha ido creciendo a partir de la evidencia de que la retórica de la guerra, centrada en el discurso patriota, dio un lugar fundamental a la presencia femenina desde 1808". Si Agustina  no hubiera existido, afirma, "la habrían inventado".

Con apoyo en numerosas fuentes, incluidos documentos inéditos  y la biografía novelada  que Carlota Cobo Zaragoza dedicó a su madre en 1859 , Zurita propone una "doble" biografía porque existen dos "Agustinas": la mujer real (1786-1857) y el personaje mítico (desde 1808 hasta la actualidad). Así, la obra "muestra la relación entre historia, memoria y ficción y, al mismo tiempo, la tensión entre individuo y sociedad".

Agustina de Aragón nació en Barcelona, ciudad que disfrutaba  de un notable auge económico y urbano. A los 17 años se casa con Joan Roca  Vilaseca, cabo segundo de artillería. Vibraciones de un tiempo turbulento: 1804, autocoronación de Napoleón Bonaparte como emperador; 1805, victorias inglesa en Trafalgar y francesa en Austerlitz; 1806, Napoleón entra en Berlín  y decreta el bloqueo continental contra el Reino Unido; 1807, Tratado de Fontainebleau entre España y Francia y llegada del Ejército francés a Lisboa; 1808, ocupación francesa de España, levantamiento del 2 de mayo en Madrid (y luego en otras ciudades), abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII en favor de Napoleón que nombra a su hermano José rey de España. A principios de junio, Agustina deja Barcelona con destino a Zaragoza, que sufre dos sitios, el primero entre el 15 de julio y el 13 de agosto y el segundo, finalizado  con capitulación ante el mariscal Lannes, entre el 20 de diciembre y el 20 de febrero de 1809.

Llevaba por lo tanto pocos días en la ciudad cuando el 2 de julio un ataque francés arrasa la batería del Portillo. Las columnas napoleónicas avanzaban con la bayoneta calada. Era una situación desesperada  para los defensores  cuando Agustina  se abalanzó  por encima  de los heridos  y los cadáveres, arrebató la mecha de la mano de un artillero muerto y disparó un cañón de 24 contra el enemigo entre juramentos de resistencia, según el relato de Charles Vaughan. La acción estimuló a sus conciudadanos, que reanudaron el fuego, llegaron refuerzos y los franceses tuvieron que retirarse.

Agustina continuó como artillera tras el primer sitio y ofreció nuevas muestras de valor en el segundo. Tras la rendición sale en una columna  de prisioneros hacia Pamplona y logra escapar. En la huida fallece su primer hijo. A continuación empieza un periplo por varios lugares en los años que quedan de la guerra; Teruel, Cádiz, Sevilla, Gibraltar, Alicante, Valencia... En 1810 participa en la defensa de Tortosa, de donde sale de nuevo prisionera y otra vez se escapa. Es vista en Castelo Branco (Portugal), vuelve a combatir en Alba de Tormes Vitoria y el 25 de agosto de 1814 es recibida por Fernando VII en el Palacio Real de Madrid.

En las décadas siguientes lleva una vida casi anónima ente Valencia, Almería, Sevilla y Ceuta... Murió en Ceuta. Según su hija, pasó muchos años "entregada  solo a la religión y a practicar la caridad". Este anonimato cotidiano es compatible con el hecho de que Agustina  apareciera  en relatos, crónicas, poemas e imágenes tras la derrota de Napoleón, dentro y fuera de España, asociada a la percusión romántica y la cristalización de una narrativa "que convirtió los sitios de Zaragoza en uno de los mitos fundacionales de la nación"...

Alfredo Asensi. El Cultural, 17-7-2025.

martes, 12 de agosto de 2025

El trazo de Dora Maar y la sombra de Picasso

'Mujer de rojo' 1939, dibujo de Dora Maar.
 (VEGAP, Madrid, 2025)

Una selección de los casi desconocidos dibujos de la artista y fotógrafa francesa, que fue musa y amante del genio malagueño, pueden verse en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid junto a las instantáneas que tomó en la Barcelona de 1933.

"Dibujos expresivos y bellos en su sencillez". Así define estos trazos lineales, unos figurativos y otros abstractos, María Millán, comisaria  de Dora Maar. Fotografía y dibujos, muestra promovida por la Fundación Loewe en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid. De nombre Henriette Theodora Markovitch (Parí, 1907-1997), Dora Maar para la fotografía y la pintura, ha pasado a la historia del arte también  porque fue musa y amante de Picasso entre 1936  y 1943. En 1937 documentó con su cámara los 35 días del proceso creativo del Guernica. Cuando él la dejó, ella enloqueció hasta el extremo de ser internada en psiquiátricos. Hija de un arquitecto croata y una violinista francesa, cosmopolita -creció en Argentina, donde aprendió español-, era una mujer refinada, atractiva, pasional...

En el marco del festival PHotoEspaña se pueden ver, junto a una serie de fotografías que tomó en las calles de Barcelona en 1933, una selección de sus dibujos, en general poco conocidos, algunos incluso se muestran por primera vez, subraya Millán.

Aunque primero había aprendido a pintar, Dora Maar destacó como fotógrafa comercial y de moda. Picasso la animó a retomar la pintura, que ella cultivó el resto de su vida, aunque nunca  con la calidad ni el reconocimiento conseguido por a su fotografía.

En los dibujos de esta muestra abierta hasta el 14 de septiembre, hay una evidente influencia del Picasso cubista. Se muestra un cuaderno acordeón con varios retratos, entre ellos el del malagueño, y destaca su Autorretrato con pechos cortados, de 1939, cuando la relación con el artista era ya un tormento por los celos y las infidelidades del genio. "Representa una figura femenina con capa, bien erguida y los senos cortados, como si fuera Santa Águeda", dice la comisaria.

El carácter experimental de sus pequeños dibujos, en los que hay también paisajes, bodegones o el vuelo de unos mosquitos, se evidencia por donde los plasmó: hojas de agendas, cuadernos, papeles sueltos; a veces eran simples bocetos, realizados con grafito, tinta y lápices de colores.

Después de Picasso, Dora Maar pasó de una personalidad arisca, irascible y autoritaria, como la ha definido la historiadora y crítica de arte Victoria Combalía, a una vida refugiada en la religión y aislada del mundo hasta el fin de sus días.

Manuel Morales. El País Semanal, 18 de julio de 2025.

lunes, 11 de agosto de 2025

"La acusación"

"Si mientes, te mato. Y si miente él, lo mato a él". La frase lanzada por el hermano mayor de una adolescente hacia ella misma y hacia el profesor de Lengua y Literatura al que acusa de acoso sexual, funciona como un disparo seco en el comienzo de La acusación, y ala vez como síntesis brutal de lo acontecido después. En ese callejón  sin salida emocional y social, donde ni la duda ni la verdad encuentran refugio, se mueve esta película francesa dirigida por Teddy-Lussi-Modeste y coescrita por Audrey Diwan (El acontecimiento ) inspirada en hechos reales, y construida como un thriller policial de instituto.

La premisa, en apariencia sencilla se enmaraña pronto: un profesor querido, entregado que trata de motivar  a sus alumnos  con métodos poco ortodoxos es acusado por una alumna tímida, introvertida y aún en proceso de formación personal. Desde el primer trecho del relato, el espectador sabe algo crucial: el acusado es homosexual y vive con su pareja, pero se niega a utilizar esta información como estrategia de defensa. "No diré que soy Gay solo para salvarme", afirma, apelando a una autoestima que, en este entorno, puede ser un lujo o una trampa.

Y ahí aparece uno de los grandes temas de la película: la dignidad, no como un gesto altivo sino como conflicto moral. ¿Hasta qué punto debe uno traicionar su intimidad para defenderse en un entorno que ya ha emitido su juicio? Porque la indefensión del docente  es tan palpable como la torpeza con la que se gestiona el escándalo. La dirección del instituto y el claustro de profesores, que al principio le apoyan enseguida se repliegan...

Pero si La acusación se instala en la memoria es por su mirada incómoda y valiente  con más reflejos legales que humanos... Más allá de culpables o reputaciones hundidas, lo que se juega es algo mucho más profundo: que tipo de sociedad estamos construyendo. Y sobre todo qué tipo de ciudadanos estamos formando para habitarla.

Javier Ocaña. El País, viernes 11 de julio de 2025.

domingo, 10 de agosto de 2025

La guerrilla contra Napoleón fue mucho más que Goya y Curro Jiménez

'España 1812, ocupación francesa', obra de Eduardo María Zamacois y
Zabala. (Heritage Images/ Getty Images) 

Finales de 1808, el joven oficial de Estado Mayor francés Jean-Baptiste-Antoine-Marcellin de Marbot, a la sazón  edecán del marical Lannes y luego barón y general, parte de Tudela con unos despachos y cerca de Tarazona, escoltado por dos húsares, descubre los cadáveres de dos soldados franceses asesinados y desnudos (los identifica por los chacós a su lado). A poca distancia, "apercibimos algo horrible: ¡un joven oficial del 10º de Cazadores a Caballo, vestido aún con el uniforme, clavado por manos y pies en la puerta de una granja". Marbot continúa en sus memorias (Castalia, 2008), describiendo una escena digna de las guerras apaches: "El desgraciado estaba cabeza abajo y debajo se había encendido una fogata". Seguidamente se enfrentan  a los españoles que han matado a sus compatriotas y capturan a dos, un monje y un campesino, y los ejecutan sobre el terreno.

El episodio concentra significativamente  muchas de las características (y tópicos) de la lucha entre franceses y guerrilleros españoles durante la Guerra de la Independencia: un correo imperial (fueron algunas de las víctimas más habituales de la guerrilla, patearse España a lo pony express era muy peligroso), religiosos entre los partisanos, violencia extrema, enfrentamiento sin cuartel, crueldad atroz. Ofrece, claro, la visión francesa, caracterizada por la idea de la barbarie -bagbagie- de los irregulares españoles, presentados como despiadados brigands, bandidos."Los franceses creían a pies juntillas que la población española entera, un pueblo hostil, cruel y extraño, los odiaba, vivían con el temor de no saber quién era el enemigo, la incertidumbre de que el ataque  podía venir de cualquier lado en cualquier momento", explica el historiador Antonio J. Carrasco, autor de Guerrilla. Una historia nueva  de la Guerra de la Independencia (Desperta Ferro, 2025), un estudio completísimo e iluminador del fenómeno de los guerrilleros  en la contienda contra Napoleón en España. El libro viene a sumarse a una bibliografía relativamente escasa en la que Carrasco destaca España contra Napoleón, de Charles J. Esdaile (Edhasa, 2006), un autor con cuya interpretación más bien negativa de la guerrilla no coincide.

Carrasco (Madrid, 57 años), doctor en Historia Contemporánea por la Complutense de Madrid y curiosamente  descendiente de un soldado de Napoleón que desertó y se quedó en España, advierte que Marmot "no es especialmente fiable y que escribía para la galería"(no en balde, recuerda, se basó en él Arthur Conan Doyle para crear su ficticio brigadier Gerard, el bravucón aventurero beau sabreur napoleónico). Este tipo de memorias de veteranos se escribían para obtener muchas ventas y por ello contienen muchas exageraciones, sexo y atrocidades. ¿Significa ello que no pasaran cosas semejantes en la Guerra de la Independencia? No, pero no era lo normal, la violencia era práctica y rápida, pocas veces elaborada y gratuita. Lo habitual no era encontrarse con torturas horribles y escenarios macabros... La evidencia apunta a que los crímenes de unos y otros, en el contexto de la insurgencia española, fueron en realidad bastante prosaicos, inmediatos y pedestres y sin imaginación. Se hacía de la forma más económica y eficiente posible...

¿Entonces lo de Goya, que ha configurado tanto el imaginario de la Guerra de la Independencia en su faceta más cruel? "Goya ilustra la violencia de la guerra pero muy poca de su producción  está específicamente  dedicada a la guerrilla. En los Desastres de la Guerra hay imágenes terribles de cuerpos torturados que han transmitido la idea de que la guerra de España fue excepcional por su crueldad. La realidad, insisto, era más banal, aunque ello no quiere decir que fuera más amable". (...)

¿Se hubiera ganado la Guerra de la Independencia sin la guerrilla? Es uno de los pilares en que se asentó la victoria aliada en España. Sin ella, que estorbó tanto las comunicaciones y el control francés, quizá Napoleón hubiera podido consolidar  su dominio y el trono de su hermano. Solo podemos especular con qué hubiera supuesto eso para Europa".

Jacinto Antón, Barcelona. El País, viernes 11 de julio de 2025.

sábado, 9 de agosto de 2025

Así es la 'Petite Espagne'

Los Grangé- Coll, familia oriunda de Mallorca que abandonou en el s. XIX
para establecerse en la Occitania.  (Ferran Barber)

Así es la 'petite Espagne', al otro lado de los Pirineos, donde mandan sagas de españoles desde la crisis de las naranjas y la Guerra de Cuba. En algunas localidades, más de un tercio de la población tiene raíces ibéricas. Comenzaron a emigrar antes de la crisis de 1898. No han perdido la conexión con la patria de sus bisabuelos.

Es un hecho casi desconocido en nuestro país que la guerra de Cuba y la depresión económica que le sucedió empujó a cientos de aragoneses, catalanes y navarros que habitaban la vertiente española del Pirineo a cruzar la frontera en busca de un empleo o huyendo de las levas forzosas. El flujo continuó durante el primer tercio del siglo XX desde  todo el país y sufrió un repunte sustancial durante la Guerra Civil. Claro que, pese a lo que podía presumirse, la llegada de republicanos no fue determinante para la creación de la 'petite Espagne' pirenaica porque el grueso de ellos solo pasó de largo por esta zona.

El flujo de migrantes no se detuvo durante la posguerra, lo que explica que, a día de hoy, siga habiendo docenas de Pérez y Garcías en la Occitania. Toda esta pequeña España se extiende desde Perpignan a Pau, desde los Pirineos orientales a los atlánticos. En el Midi, lo francés se da la mano con lo celtíbero y se funde en el caldero de una cultura muy mestiza.

Lo más extraordinario es que ha transcurrido más que un siglo desde la llegada de estos españoles  y casi ninguno ha renunciado a sus raíces. Han olvidado cómo pronunciar la erre pero se mantienen fieles al tumbet y al ternasco. Han creado un perfecto equilibrio emocional entre la lealtad a España y la gratitud de Francia.

"La integración de los españoles fue muy rápida", nos dice Corine Cabré, que es la directora de la oficina de turismo comarcal de Arreau. "En primer lugar, los idiomas son muy parecidos y eso facilitaba las cosas. Pero además, había relaciones entre la gente  de ambos lados de la frontera desde hacía muchos siglos debido a la ganadería. Fíjate que la industrialización de ciudades como Tarbes o la construcción de los pantanos, se hizo en parte gracias al reclutamiento de trabajadores españoles".

El pueblecito de Corinne Cabré es con diferencia uno de los más hermosos del Pirineo. Se trata por así decirlo  de la clase de localidad que se marca  en las guías de turismo como "pintoresca perla del valle del Aure de apenas 800 habitantes". No es solo un cliché: ciertamente Arreau es un lugar bello y genuino. Y lo es, entre otras cosas, porque ha sabido conservar la pátina del tiempo y un aire decadente que contrata con las kitsch abominaciones arquitectónicas que, más en Aragon y Cataluña que en Navarra, han pervertido el alma de los pueblos españoles del Pirineo con el cartón-piedra del turismo express y la especulación inmobiliaria desatada.

Los pioneros del siglo XIX. Dependiendo de las condiciones de la carretera , apenas le separan  tres cuartos de hora del túnel  que franquea el paso a España por la población  altoaragonesa de Bielsa, lo que atrae a muchos viajeros españoles ávidos de experiencias no tan contaminadas y tan despojadas  de la verdadera esencia pirenaica como Benasque o Viella.

"Ya a partir del siglo XIX se instalaron en nuestros valles muchos españoles que venían por razones económicas. Acabaron trabajando sobre todo como peones agrícolas, en las minas, en los bosques y, en el caso de las mujeres como domésticas", nos explica Corinne. "Luego vino el exilio político. Tan solo por nuestra zona, dos mil republicanos atravesaron las montañas huyendo del franquismo. Y la migración no se detuvo durante la posguerra. Lo interesante es que hubo casi un número idéntico de franceses que pasaron a España para trabajar en los olivares  o en los frutales. Una minoría huyó durante la Revolución francesa. Además las fronteras eran muy porosas y los pastores habían mantenido relaciones durante muchos siglos", explica.

El éxodo de la crisis de la naranja. En la plaza de Arreau, justamente en frente del ayuntamiento, hay un salón de té donde encontramos a Jean Baptiste Grangé, el bisnieto de Jean Coli, que fue uno de esos pioneros españoles que abandonaron nuestro país a finales del siglo XIX para probar suerte en la petite Espagne de los Pirineos. Su llegada fue anterior a las levas que precedieron a las guerras de Cuba y Filipinas. Antes de instalarse en Arreau, Juan Coll vivió en Pau, donde creó un pequeño y próspero comercio de venta de frutas. Jean Baptiste, de 40 años nos muestra una vieja foto en blanco y negro de la tienda de su abuelo mientras llama a su madre, Georgette Grangé, a su tía Marie Jo y a su hijo para que posen junto a él para Crónica. 

El contexto histórico en el que se inscribe el éxodo de su familia es tan fascinante como desconocido y olvidado. En torno a 1865, una misteriosa plaga (probablemente relacionada con enfermedades fúngicas que afectaron a los cítricos en toda Europa) destruyó masivamente las naranjas del valle de Sóller en Mallorca y otras zonas productoras. Esta devastación agrícola sumió a centenares de familias en la ruina, dado que la economía de la isla balear estaba fuertemente vinculada al cultivo y la explotación de naranjas  y cítricos cuyo principal mercado era el sur de Francia.

En consecuencia, grupos enteros de pequeños propietarios, comerciantes y jornaleros partieron hacia el mismo destino que los frutos que antes exportaban: el sur de Francia, con Marsella y otros puertos como principal destino. Bajo estas circunstancias llegó Jean Coll a Pau. Ha transcurrido casi siglo y medio desde entonces y los descendientes de Juan (establecidos en Arreau) no han perdido aún el contacto con Mallorca. Incluso han logrado conservar el castellano. No lo hablan en casa pero lo aprendieron en la escuela.

El linaje de los Buetas. A menos de cincuenta metros del salón de té de la familia Grangé-Coll, junto a un viejo edificio restaurado por la ebanistería Pérez, encontramos en la mairie (concejo local) de Arreau a una teniente alcalde del ayuntamiento llamada Anne Buetas. Hay un pueblito con el nombre de su apellido junto a la localidad aragonesa de Broto, de camino a Ordesa (Huesca), lo que nos da ya alguna pista sobre sus orígenes antes incluso de que concertemos una entrevista. Su padre ya fue alcalde de la población. Anne, de 65 años, pertenece a uno de los linajes de catalano-aragoneses más conocidos de Arreau.

"Mi madre era de Cataluña y mi padre del pueblo aragonés de l'Ainsa. "Mi abuelo paterno era socialista y tuvo que salir huyendo en marzo de 1939 cuando mi padre tenía solo cinco años. Dejaron la puerta de la casa  abierta, pusieron ropa en los tendederos para que nadie sospechara nada y se fueron con una maletita que abandonaron en la nieve. Tres jornadas les tomó el viaje porque caminaban por la noche y se escondían durante el día. A mi abuelo lo mandaron a una ciudad  llamada Condon. Luego tuvo mucha suerte  y conoció a un señor que le proporcionó los medios para vivir con dignidad".

"La familia de mi madre no lo tuvo tan sencillo", afirma Anne. "El primero en escapar por las montañas fue mi abuelo. En febrero de 1939 llegó mi madre  con mi abuela, cuando tenía seis añitos. Tuvieron que pasar cerca de un año en campos de concentración a orillas del Mediterráneo hasta que  a mi abuelo le ofrecieron trabajo en las minas". Finalmente su familia  fijó su residencia en Arreau. Los padres de Anne nunca le hablaron en español. Lo aprendió gracias a sus abuelos. "Nos decían no hay que olvidar nunca de donde viene uno"...

Ferran Barber. Arreau. El Mundo, viernes, 25 de julio de 2025.

viernes, 8 de agosto de 2025

Una moto con historia

El escúter con el que François Hollande, entonces presidente de la República Francesa, iba a visitar a escondidas a su amante, la actriz Julie Gayet, está expuesto desde hace un año en el Museo Prestige et Collection de Jallais, en la región de País de la Loire.

La moto de tres ruedas, una Piaggio MP3 gris 125 cc, figura entre la excepcional colección de vehículos de Denis Bréhéret, quien la adquirió en una subasta, intuyendo que sería un atractivo más para los visitantes de su museo y que disfrutaría, como así ha sido, de una gran cobertura mediática. 

El vehículo fue puesto a la venta por la casa de subastas Rouillac, por un precio de salida de 10.000 euros,. Tenía 34.000 kilómetros, y fue adjudicado por 20.500. Tenía 30.000 kilómetros, aunque entre el Palacio del Elíseo y la Rue du Cirque, donde Hollande encontraba a la actriz, no hay más de 230 metros a pie. Pero la moto ofrecía a Hollande la excusa de utilizar un casco para pasar desapercibido mientras entraba y salía del edificio sin ser reconocido.

Denis Bréhéret, fundador de Prestige Collection, adquirió el escúter gracias a los visitantes de su museo, que le alertaron de que estaba a la venta y que sería la guinda del pastel para su espectacular colección de 120 vehículos legendarios.

"El escúter de François Hollande es muy conocido en toda Francia, después del escándalo que saltó a los medios de comunicación", comenta su actual propietario. El 10 de enero de 2014 , la revista Closer publicó una gran exclusiva: "El amor secreto del presidente, con unas fotos de Hollande montado en una moto, conducida por su guardaespaldas que le llevaba a ver a su amante secreta , Julie Gayet. Ka entonces primera dama Valérie Trierweiler, acabó en el hospital del shock. Fue un escándalo nacional.

"Ahora me encuentro con mucha gente que viene de todo el país  y que tienen mucha curiosidad por poder tocar el escúter, como si estuviéramos en Lourdes. No es una peregrinación, pero no andamos lejos", comenta divertido Bréhéret. 

"Es una nota de humor, a la imagen de su antiguo dueño. De hecho creo que no le vino mal a Hollande tener un poco de publicidad, porque la venta tuvo lugar justo una semana antes de las elecciones legislativas. El que bromeara así le hizo simpático de cara a los electores y ahora vuelve a ser diputado". El antiguo presidente  de Francia se permitió bromear sobre su antigua moto, certificando de su puño y letra que es la "buena". Lo hizo al firmar una dedicatoria a Patrick, el primero en adquirirla cuando el Elíseo la puso a la venta. En la primera página del libro se puede leer: "A Patrick y a Manola, que han tenido la suerte de montar sobre mi moto para compartir mejor su felicidad. Este escúter es el bueno. Hollande"... "Béhéret espera que un día le visiten Hollande y su hoy primera (nunca antes se había casado) y única mujer, Julie Gayet.

Asunción Serena. París. La Voz de Galicia, 30 de junio de 2025.

jueves, 7 de agosto de 2025

"Por si un día volvemos"

Se nos olvida a menudo el valor que cobra la Historia (la Historia con mayúsculas) en la literatura, el brillo que adquieren las novelas cuando en ellas se filtran episodios del pasado que apenas rozamos con los libros del colegio o la universidad, sean grandes o pequeños. Y ese esfuerzo de luz, esa forma de poner el foco en capítulos perdidos de la Historia que solo nos resuenan por sus fechas, gobiernos o guerras y de hacerlo a través de personajes de carne y hueso es la clave del éxito de numerosos  best sellers y de una entrega como la última de María Dueñas, Por si un día volvemos.

La autora nacida en Puertollano, Ciudad Real, en 1964, viaja esta vez a la Argelia francesa de la mano de una protagonista  que debe de huir de España por un doble crimen: el que un hombre comete contra ella y el que ella le devuelve a él en revancha. La joven atravesará todas las pesadumbres y penalidades que cualquier catálogo de pesadumbres y penalidades puede contener. Y, con ellas y con su capacidad para rehacerse y , llevará al lector desde la España del hambre, la pobreza extrema y la violencia sexual sobre las mujeres indefensas de los años veinte del siglo pasado hasta la Argelia de la miseria y las oportunidades, de la explotación laboral, la realidad colonial  y la lucha por emanciparse  de Francia, siempre con los ecos  de la Guerra Civil, el franquismo, las Guerras mundiales de fondo y la realidad de los pieds noirs. Una lección de historia a partir de la empatía con sus protagonistas y a partir, sobre todo, de una mujer.

En un ámbito -la historia-normalmente escrito y legado por hombres, María Dueñas acierta al elegir a una mujer  y poner el foco en ella y en otras muchas que se le van a cruzar en el camino, fórmula infalible ante un público eminentemente de lectoras hambrientas de empatizar con sus semejantes. El capítulo en el que se narra el difícil parto en el agujero en que vivían las lavanderas en Sid Bel Abbes y la cadena de ayuda que se desata entre ellas es notable. La lucha contra los elementos , contra el marido violento, contra la gobernanta ladrona o los esfuerzos por avanzar pisando líneas rojas cuando no hay más remedio guía la novela.

Tres décadas nos contemplan en Por si un día volvemos. Tres décadas de historia mediterránea con sabores y olores de este o el otro lado de un mar  que ha atestiguado las migraciones y el peso de la Historia  más próxima. El mérito de Dueñas es enfocar la vida en una de esas antiguas colonias  donde lo español, lo francés y lo árabe local conviven y se entrecruzan: sin piedad cuando vienen mal dadas; con solidaridad cuando las almas buenas son capaces de sobreponerse al conflicto. La transversalidad de los sentimientos, los buenos y los malos, es aquí marca de la casa. Reflexionamos  a menudo sobre la vacuidad de los best sellers y de la literatura de fórmula comercial, pero quien pueda que lo intente.

Berta Gozález Harbour. Babelia. El País, sábado 24 de mayo de 2025.

miércoles, 6 de agosto de 2025

El extraviado corazón en llamas de Violetta Valéry

La soprano Nadine Sierra como Violetta Valéry en La Traviata.
 Foto: Javier del Real/ Teatro Real.

Esta es la tragedia de Violetta Valéry en 'La Traviata': no que reciba el trato que la sociedad dispensa  a las descarriadas sino que no le dejen amar pese a estar dotada para ello mejor que cualquiera de sus jueces. No entendí que el público del Real aplaudiese el martes con tanto entusiasmo al barítono  que había encarnado el papel de Giorgo Germont en la emocionante representación  de 'La Traviata' que acabábamos de presenciar. No es que no se lo merecieran su técnica vocal o su talento interpretativo: es que no se lo merece su personaje. No podemos perdonar a Giorgio, el estricto padre de Alfredo, ni siquiera  cuando en el último acto  se derrumba y pide perdón a Violetta por haberla forzado a romper con su hijo.

Hace mucho que los occidentales  no disculpamos  ninguna recidiva del viejo orden burgués que ahogue la pasión de la juventud bajo el peso hipócrita de las convenciones sociales, que no morales. Que la moral burguesa era un oxímoron lo fueron denunciando apasionados novelistas, poetas, dramaturgos y libretistas a lo largo de todo el XIX, el siglo que reivindicó los derechos del corazón a partir del primer romanticismo. La lucha culminó en aquel mayo francés de 1853. El año en que Verdi fracasó con estrépito al estrenar el drama de Alfredo y Violetta sobre las tablas de La Fenice. Porque ni en Venecia ni en Inglaterra fue bien recibida la que hoy es mentada como ópera por antonomasia. Por entonces el maestro llevaba ya seis años conviviendo con Giuseppina Strepponi, que había tenido varios hijos fuera del matrimonio y desataba las murmuraciones  de la sociedad biempensante de Busetto. Un día Verdi se harta y escribe al padre de su difunta esposa Margarita, cuya pérdida trata de curarse con Giuseppina: "En mi casa vive un drama libre, ni ella ni yo tenemos que rendirle cuentas a nadie. ¿Quién puede decir  si está bien o mal? Y si está mal, ¿quién tiene derecho a lanzar sobre nosotros el anatema?"

Pero en 1853 ese derecho se lo arrogaban todos los que acudían  regularmente a la ópera. Hombres y mujeres de la alta burguesía, respetables por fuera ya que no por dentro, aislados del contacto disolvente  con la pasión  por un minucioso código de buenas costumbres que permitía (al varón) quebrantar ocasionalmente la virtud oficial siempre que confinase el vicio a la sórdida clandestinidad del burdel o al discreto apartamento de la cortesana. Que quizá ganara mucho, pero pagaba un precio fáustico por vivir al margen  de la norma: la expulsión del orden social, la idea misma de familia. Esta tensión entre  convención y libertad  nutre buena parte  de la novelística decimonónica, empezando por La dama de las camelias de Dumas hijo, que inspiró el libreto de La Traviata tanto quizá como el amor libre entre Verdi y la Strepponi. Aquel público no aplaudió porque comprendió -troppo vero- que quedaba regular en el espejo.

"En este mundo todo es locura salvo el placer", corean los asistentes a la fiesta de Violetta en el primer acto, justo antes  de que ella experimente una emoción a la que cree no tener derecho. Y sin embargo Violetta carece de la frivolidad de la que alardea. Su aguda conciencia existencial viene realzada por el reloj enorme que dispone el montaje  de  Willy Decker para que no olvidemos la dialéctica cruel entre la belleza y el tiempo, entre el placer y la enfermedad. Entre el vestido rojísimo  con el que Violetta atrae todas las miradas  y la tela negrísima  que la cubre  cuando el mal se revela, cuando el gran reloj pasa a tiranizar el centro del escenario. Entre medias ella se vaciará por completo, lo dará literalmente todo por Alfredo. Pero todo no será suficiente para Giorgio, que no puede aceptar  -prisionero él mismo de las convenciones-  la relación entre su hijo y la notoria cortesana irredimible.

Es fácil reducir el mensaje de La Traviata al lugar común  de la puta de corazón de oro que nos toma ventaja en el Reino de los Cielos, según la escandalosa  lección evangélica "Dios perdona, pero los hombres son implacables", canta la víctima. Verdi prefigura en ella el sueño de la revolución feminista pero también su pesadilla. Porque la libertina en realidad anhela someterse al amor. Una asombrosa casualidad quiere que Violetta se apellide como el poeta que dejó escrito:"El corazón consiste en depender". Y esta es la tragedia de Violetta Valéry: no que reciba el trato que la sociedad dispensa a las descarriadas sino que no la dejen amar  pese a estar dotada para ello mejor que cualquiera de sus jueces.

Jorge Bustos, El Mundo, sábado 5 de julio de 2025.

martes, 5 de agosto de 2025

Cleopatra: reina, leyenda negra, icono

Una exposición  acoge en París más de 200 obras sobre la reina de Egipto. Cleopatra VII fue la última  soberana de los Ptolomeos. Nació en Alejandría en el año 69 a.C. y heredó un reino bajo influencia romana, pero supo imponerse y, con gran habilidad diplomática, conservar su poder. Fue amante de Julio César y luego de Marco Antonio, eliminó a sus rivales y nombró rey a su hijo Cesarión. Derrotada por Octavio en Actium, se suicidó en el año 30 a.C., sellando así el fin de la dinastía faraónica.

Desde entonces la notoriedad de Cleopatra no ha cesado de aumentar. En estos más de 2.000 años que han transcurrido, la figura de la reina  de Egipto se ha impuesto como una leyenda universal. De ello da fe la exposición que ofrece el Instituto del Mundo Árabe en París, bajo el título "El misterio Cleopatra", a través de unas 250 obras y objetos de arte desde la Antigüedad hasta la actualidad, procedentes principalmente, del Louvre y la Bibliothèque National.

Según Claude Mollard, comisario de la exposición, la imagen que tenemos hoy de Cleopatra es a menudo una imagen que viene directamente  de la propaganda romana, que considerba a la reina de los Ptolomeos como la mujer que durante 20 años se opuso al poder de los romanos y pervirtió a Julio César y Marco Antonio. Le llamaban la "reina prostituta".

A través de esta exposición, los visitantes podrán descubrir que durante mil años, Cleopatra desapareció de la historia y reapareció en el Renacimiento. "La historia de Cleopatra resurgió cuando la Antigüedad agitaba las mentes de la época", comenta Mollard en el catálogo de la muestra. Desde entonces, artistas y escritores occidentales han ido dando rienda suelta a su creatividad: "Pintores y escritores han impuesto su visión universal de la historia  a través de la magia del teatro (con el triunfo de Sarah Bernhardt) y el poder del cine (Liz Taylor y sus emuladoras)". 

Todos insisten en las dotes de seducción de Cleopatra y piensan  que "para enfrentarse  a hombres poderosos, debía ser irresistiblemente bella", añade Mollard, "aunque no es lo que muestran las monedas de la época". No existe ninguna estatua  que pueda atribuirse con certeza a Cleopatra, y en las monedas aparece con una frente pequeña, ojos grandes, mandíbula ancha y su legendaria naríz. 

Hasta el matemático y filósofo francés Blaise Pascal, en su obra Pensamientos, para explicar la vanidad del hombre argumenta que basta con observar las causas y los efectos del amor, y dice convencido que "si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta, toda la faz de la Tierra habría cambiado".

La exposición del Instituto del Mundo Árabe comienza profundizando en los descubrimientos históricos y arquelógicos más recientes. Y gracias a las escasas fuentes directas (monedas y papiros) pone rostro al nombre de Cleopatra VII Filopator, al mismo tiempo que dan relieve  al retrato de una mujer  reformadora, diplomática  y estratega, que tras eliminar  a todos los que le disputaban el reino, supo mantener la paz durante 20 años.

Le sigue la leyenda negra fomentada por los romanos, que la difaman en sus escritos imperiales- "La egipcia" queda relegada a un  segundo plano y habrá que esperar hasta el Renacimiento para que la reina se tome la revancha.

Rixens y Saulnier la pintan o la esculpen como una heroína romántica, Shakespeare lleva al teatro su historia de amor con Marco Antonio, y Elizabeth Taylor, Sofía Loren y Mónca Belluci, entre otras, la encarnan para la gran pantalla. De ahí Cleopatra da el gran salto a la publicidad y la gran reina es utilizada para vender desde cigarrillos y caramelos a cremas y perfumes como muestra la instalación de ShouroukRhaiem, Cleopatra Kiosk.

Asunción Serna. París. La Voz de Galicia , lunes 7 de julio de 2025.

lunes, 4 de agosto de 2025

De repente, el amor. "Tres amigas"

Las películas de Emmanuel Mouret son curiosos oasis a la sombra  de dos de los grandes motores de la vida: el amor y el deseo. El director francés explora esta vez la relación entre tres amigas y sus frustraciones de pareja. Con ecos evidentes a Éric Rhomer y al Woody Allen de Hannah y sus hermanas, Mouret construye con su poderosa -y a la vez ligera- narrativa un engranaje que fluye dichoso alrededor de las incoherencias y contradicciones entre lo que somos, lo que queremos ser y lo que decidimos ser. 

Cada una de las tres amigas de la película tiene su fractura y sus problemas. Las tres quieren lo mismo: ser felices. Mouret no las juzga, pese a que una de ellas se está acostando con el marido de la otra o que el romanticismo de la tercera provoque grandes daños colaterales a su alrededor. Observarlas y escucharlas en la piel de las estupendas actrices Camille Cottin, Sara Forestier e India Hair es una delicia. Mientras ellas se buscan a sí mismas  en las pequeñas y no tan pequeñas rutinas de la seducción y el deseo, el espectador se contagia de sus vidas.

El estupendo guion firmado por Carmen Leroi y Mouret, es generoso con las debilidades de sus personajes. Pese a sus conductas reprochables y muchas veces ridículas, las entiendes. Sus actos pueden ser censurables, pero el amor y la amistad se imponen  de forma inevitable. El director de Las cosas que decimos, las cosas que hacemos no solo demuestra sabiduría terrenal, también espacial. El trasfondo de la ciudad de Lyon, el instituto y sus paredes rojas, las viviendas y su desorden, los diálogos... todo resulta tan liviano y casual como auténtico y hondo.

Elsa Fernández-Santos. El País, viernes 11 de julio de 2025.

domingo, 3 de agosto de 2025

Última hora sobre el 'caso Dreyfus'

Ilustración de la degradación de Alfred Dreyfus.

125 años después de su condena, Francia elevará a general al capitán judío falsamente acusado de alta traición y propondrá el traslado de sus restos al Panteón. Algunas historias permiten explicar el mundo de forma cíclica. El caso Dreyfus, juicio, condena y rehabilitación de un militar judío acusado injustamente de alta traición, vuelve recurrentemente a la escena pública francesa. Más de 125 años después del comienzo de aquella infamia, a cuyo protagonista recuerda una exposición en el Museo de Arte e Historia del Judaísmo de París, Francia se propone cerrar la herida elevando al rango de general a Dreyfus y enterrando sus restos en el Panteón, donde descansan los héroes de la nación. El mundo actual, sin embargo, seguirá explicándose a través de los elementos  que causaron la dolorosa fractura. 

La tormenta explotó en 1898, cuando el capitán Dreyfus, alsaciano y judío, con un leve acento alemán que terminó por complicarle la vida, fue acusado de alta traición por supuestamente espiar para Alemania. Todavía frágil, la Tercera República vivía el auge de un antisemitismo muy de moda después de la publicación de La Francia judía, un bestseller de Édouard Drumont. Periódicos como La Libre Parole o Le Petit Parisien, comenzaron a publicar artículos que alentaban al odio hebreo creando un caldo de cultivo que envenenó el proceso: sin pruebas concluyentes, con un juicio a puerta cerrada y falsos testigos, el 22 de diciembre de 1894 Dreyfus fue declarado culpable, desposeído de sus honores como militar en una humillante ceremonia en el patio de la Escuela Militar y enviado a la Isla del Diablo, en la Guayana francesa, en condiciones deplorables: grilletes, una celda pequeña con un clima tropical y un régimen de aislamiento total que no logró romperle. En el caso Dreyfus se mezclaron el antisemitismo, la violencia latente de una sociedad en plena campaña de atentados anarquistas, un populismo imperante y la difusión de todo tipo de bulos a través de una prensa que aumentaba su capacidad de distribución a lomos de las innovaciones tecnológicas. ¿A alguien le suena un contexto parecido?

La exposición Alfred Dreyfus, verdad y justicia retrata los entresijos  de un caso a partir del que debe descifrarse la Francia moderna, pero también el mundo actual. "Fue un momento en el que muchos intentaron recuperar un poder perdido, pero lo hicieron desde el resentimiento. Los monárquicos, los antisemitas, los nacionalistas... Y para ello difundieron falsedades a través de la prensa. Se buscaba un golpe mediático. Como tratan de hacerlo hoy algunas webs con el clickbait, compara Philippe Oriol, historiador, experto en el caso y comisario de la exposición, que puede verse hasta el 31 de agosto. 

La prensa se articulaba, fundamentalmente, a través de la opinión. Y el libelo, tan en boga entonces, señala Oriol, constituía lo que hoy sería un ejército de haters avant la lettre: "Gente que criticaba sin tener la menor idea de lo que estaba hablando". Pero el caso Dreyfus se transformó en una de esas bisagras de la historia. También para el propio periodismo. En aquella época se fundó la primera escuela de periodismo en Francia y una parte de la prensa  se focalizó en la verdad. O, al menos, en lo que podían contrastar.

La sociedad, las familias, las tertulias, el Parlamento se dividieron entre los detractores  y los partidarios  de Dreyfus. Aquellos que buscaban la verdad y los que prefirieron una construcción narrativa adaptada para su causa. Una ficción que transformase su resentimiento en ideología, "Los dreyfusianios representaban la modernidad, la República, reconocer la realidad de Francia como un cruce de caminos geográficos, con una población diversa. En el otro lado de la mesa se sentaba el nacionalismo, el conservadurismo, el antisemitismo. Hoy seguimos en esos debates absurdos en torno a la identidad, a los jugadores del equipo nacional que, según algunos, no son dignos de representar  a nuestro país", apunta Oriol.

El caso Dreyfus, sin embargo, también fue capaz de revelar un lado luminoso de la sociedad francesa. La famosa carta abierta del escritor Émile Zola al presidente de la República, en la que acusaba  al Gobierno  de antisemitismo y encarcelamiento ilegal, contribuyó a la revisión del caso y a su posterior  liberación . "Yo acuso al teniente general  Paty de Clam como fabricante  del error judicial..; acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice ...; acuso al general Billot por haber tenido en sus manos  las pruebas de la inocencia de Dreyfus y no haberlas utilizado, con un fin político...; acuso al primer consejo de guerra por haber condenado a un  acusado fundándose en un documento secreto y al segundo por haber cubierto esta ilegalidad", culmina el escritor Émile Zola su artículo-manifiesto en L'Aurore el 13 de enero de 1898.

Una parte importante de la sociedad se sumó a Zola y abrazó los valores de justicia y libertad. "Y usaron también la prensa, porque hubo periódicos  que contaron la verdad", analiza Vincent Duclert, historiador y gran autoridad sobre el asunto. "La lección es que es posible luchar contra una amenaza de este tipo, contra el riesgo de una tiranía. Para Francia, el caso Dreyfus es hoy muy importante y demuestra que se puede vencer al ultranacionalismo y el antisemitismo".

El asunto explica el nacimiento de la Francia moderna y de tantas ideas que germinaron luego, como la creación de un estado hebreo. Fue el momento en que los intelectuales tomaron partido por la política. También el nacimiento de leyes como la que estableció la separación de la Iglesia  y el Estado en 1905. Pero sobre todo, el advenimiento de las formaciones políticas.

Finalmente, el presidente de la República Émile Loubet concedió a Dreyfus el perdón, y la Corte de Casación reconoció su inocencia en 1906 . El capitán recuperó la libertad y reingresó en el ejército  con rango de comandante. Sus allegados, sin embargo, siempre encontraron aquella rehabilitación  como algo insuficiente. Hasta este mes, cuando el Parlamento puso en marcha la iniciativa  para elevar su figura  al rango de general y escribir la penúltima página de esta historia...

Daniel Verdú. Paris. El País, domingo 22 de junio de 2025. 

sábado, 2 de agosto de 2025

Laval: el encuentro de la historia y la modernidad

Por su cercanía con España, Francia es siempre una buena opción  si queremos disfrutar  de una escapada con encanto. El país vecino  cuenta con con una larga lista de destinos interesantes. Y para muestra dos ejemplos. Rouen y Provins que son auténticas joyas medievales. Pero hay muchas más. Para descubrir uno de los lugares más bellos y desconocidos de Francia nos trasladamos hasta la región del Pays de la Loire, donde nos espera una ciudad  de cuento repleta de tesoros y mucho arte. Divida en dos por el río Mayenne, Laval es una parada imprescindible para quién quiera darse un baño  de historia y descubrir lugares nuevos.

Un paseo por las calles de Laval

Para conocer a fondo esta histórica ciudad lo mejor es dejarse llevar a través de sus calles empedradas dejándose sorprender por su atmósfera de cuento. Pero un buen punto de partida puede ser la Place de Trémoille, donde se encuentran el Château-Neuf y la entrada al Vieux-Château, dos lugares  que no hay que perderse. El imponente Château  de LavaL encaramado  en lo alto de un afloramiento rocoso, domina el horizonte. Esta fortaleza del siglo XI, eue en su día fue el hogar de la poderosa familia Laval, ahora alberga un museo donde se exhibe con orgullo el rico patrimonio de la ciudad.

A la sombra del castillo, la Catedral de la Trinidad se  alza como un magnífico ejemplo de arquitectura gótico y romana. Sus imponentes torres y su intrincada mampostería dan testimonio de la habilidad artesanal  de épocas pasadas. En el interior, los visitantes quedan maravillados  por el juego de luz que se refleja en las vidrieras, algunas de las cuales datan del siglo XIV.

Un lienzo de cultura

El compromiso de Laval con las artes es evidente en toda la ciudad. El Museo de Art Naïf y de Artes Singulares, ubicado en la antigua capilla del castillo, cuenta con una impresionante colección de art naïf y marginal. Este museo único celebra  el trabajo de artistas autodidactas y ofrece una perspectiva renovadora sobre la creatividad sin las limitaciones  de la formación formal.

El calendario cultural de la ciudad está repleto de eventos que llenan las calles de vida. El festival musical anual  Les 3 Éléphants atrae a multitudes de toda Francia y del exterior, llenando el aire con una mezcla  ecléctica de sonidos. Mientras tanto la exposición Laval Virtual muestra tecnologías  de realidad virtual y aumentada de vanguardia, consolidando la reputación  de la ciudad  como un centro de innovación digital.

Una puerta de entrada a la naturaleza

A pesar de sus encantos urbanos, Laval sigue estando estrechamente conectada con el mundo natural. El río Mayenne que divide la ciudad en dos, ofrece un entorno sereno  para paseos tranquilos y paseos en barco. A lo largo de sus orillas, el Jardín  de la Perrine ofrece un escape  tranquilo, con sus jardines bien cuidados y sus macizos de flores vibrantes  que invitan a los visitantes  a detenerse  y respirar la belleza de la naturaleza. 

Para quienes buscan actividades más aventureras, la campiña  circundante  del departamento de la Mayenne los atrae. Colinas onduladas, bosques densos y pueblos encantadores salpican el paisaje, ofreciendo infinitas oportunidades para practicar senderismo, ciclismo y exploración.

Un centro de innovación

Si bien el centro histórico de Laval habla de su rico pasado, la mirada de la ciudad está firmemente fijjada en el futuro. El Laval Mayenne Tecnopole,un extenso parque empresarial y de investigación, se ha establecido como semillero de innovación tecnológica. Aqui, las empresas emergentes se codean con empresas establecidas, todas trabajando en la vanguardia de campos con la realidad virtual, la robótica y la tecnología.

Esteespírituvanguardista se refleja en el compromiso de Laval con la sostenibilidad. Los espacios verdes se integran cuidadosamente en la planificación urbana, mientras que se impulsan  activamente para promover la energía limpia y reducir las emisiones de carbono. 

Un viaje culinario

Ninguna visita a Laval estaría completa sin saborear sus delicias gastronómicas. Los restaurantes locales  sirven platos tradicionales que muestran la riqueza  de la región de Mayennel tierno pollo de Laval, el cremoso queso  Entrammes y la crujiente  sidra de Mayenne son solo algunas de las especialidades locales que deleitan el paladar. 

En los bulliciosos mercados, las vistas, los sonidos y los aromas  de los productos frescos, los quesos artesanales y los embutidos locales crean un festín para los sentidos . Aquí, la conexión entre a ciudad y sus raíces agrícolas es palpable, un recordatorio de la importancia del terroir  en la cocina francesa.

Una ciudad de posibilidades

A medida que el día se transforma en noche, Laval adquiere un carácter diferente. Las estrechas calles del casco antiguo están iluminadas por la suave luz de las farolas, que proyectan largas sombras sobre los muros de piedra de siglos de antigüedad . En acogedores bares y cafés, tanto los lugareños como los visitantes se reúnen para compartir historias y sueños, sus conversaciones son una mezcla de tradición  lavalloesa y ambición global..

El encanto único de Laval reside  en su capacidad de honrar su pasado y abrazar el futuro. Es una ciudad donde las torres medievales  se alzan junto a la arquitectura moderna, donde la artesanía tradicional  coexiste con la tecnología de vanguardia. Esta mezcla armoniosa de lo antiguo y lo nuevo  invita a todos los que la visitan a formar parte de su historia continua. Una joya escondida en el corazón de Francia.

Francerent.com 12 de mayo de 2025.

viernes, 1 de agosto de 2025

La Alta Costura de París, entre debuts y despedidas

Diseños de Balenciaga en la semana de la moda en Paris.
Diez años en la moda dan para mucho: para definir un estilo, reconstruir un legado, alumbrar una estética  tan influyente  que puede verse en las calles de casi cualquier ciudad; para inventar una forma nueva de comunicar, para generar una impronta cultural  más allá de la propia moda...Todo eso ha hecho Demna en sus diez años en Balenciaga, cambiarlo absolutamente todo pero respetando y hasta honrando, los códigos de una de las casas más veneradas del siglo XX. Hay, por supuesto, quienes ven en él lo contrario, un creador que llegó para corromper los sacrosantos códigos de la casa del maestro español Cristóbal a golpe de vender zapatillas y camisetas.

"La moda vive en ese límite entre lo que ya conocemos  y el ansia de saber lo que viene después. Expresa nuestra necesidad de evolucionar, de dar sentido al cambio antes de que llegue, de vestir el futuro  antes de poner el nombre ". Estas notas manuscritas, esperaban en sus asientos a los invitados que presenciaron  el último desfile de Demna en Balenciaga . El diseñador se incorpora  a otra marca del grupo Kering, Gucci, la próxima semana  y es, de alguna forma, la gran esperanza  del holding para reflotar las ventas de la firma. El presidente de Kering, François-Henry Pinault, aplaudía en pie al georgiano al final del desfile y, minutos antes de empezar, abrazaba al nuevo líder de Balenciaga, Pierpaolo Piccioli (el giro hacia el clasicismo que tantos pedían para la marca), que llegaba a los salones de la avenida George V entre aplausos, saludando a casi cada asistente y afirmando que estaba "nervioso y un poco preocupado" por el reto. Es la primera vez en la historia reciente que una gran enseña de lujo celebra tanto la salida de un diseñador (había una exposición abierta al público en las oficinas de Kering hasta ayer que repasaba el trabajo de Demna en esta década) como la entrada del sucesor de un modo tan público, abierto y cordial. Por algo será.

Demna se despidió con una colección de alta costura, un nicho (el único que practicó Cristóbal) que el diseñador resucitó hace cuatro años para honrar al fundador de la casa y poder regodearse en dos de sus obsesiones: la construcción de las prendas y la experimentación  en los materiales, El georgiano definía la colección como la "búsqueda de la perfección  imposible", que fue el ethos de Cristóbal. No ha habido juegos virales, ni ningún tipo de artificio. En su lugar, sonaba como banda sonora  el nombre de los empleados pronunciado por ellos mismos, una pieza tan sobria como el conjunto, que marcaba el tono elegíaco de la despedida. La última colección del Georgiano es un homenaje a Cristóbal desde su mirada única, esa que siempre analiza los arquetipos  estéticos  de forma inconsciente o consciente (la burguesía, los trajes de gala, la ropa utilitaria, es Hollywood dorado que le fascina...Uniformes de estrella de cine, princesa en alfombra roja, joven urbano, guardaespalda, mujer con título aristocrático, construidos en esa silueta  de caderas arquitectónica, cuellos rígidos o volúmenes sobredimensionados que es, en definitiva, la silueta de Balenciaga adaptada al siglo XXI, abstracción y arquitectura en su sentido más puro..., 

Patricia Rodríguez, Leticia García. París, El País, jueves 10 de julio de 2025