lunes, 9 de abril de 2018

Un sol interior


Fotograma de Un sol interior
Inspirada en textos de Roland Barthes, Un sol interior, de Claire Denis, es una de las grandes citas cinematográficas del año. Protagonizada por Juliette Binoche y Gérard Depardieu -con momentos realmente sublimes entre ambos-, el cine físico, aguerrido y reacio al sentimentalismo de la directora francesa da paso a nuevos registros humorísticos provocados por la neurosis de sus personajes. En el prólogo de su ensayo Fragmentos de un discurso amoroso, el filósofo francés apuntaba el motivo que le había llevado a escribir un tratado sobre la experiencia romántica:" Hoy en día, el discurso amoroso es un hecho de una soledad extrema. Es posible que lo estén utilizando miles de individuos (quién puede saberlo), pero no lo defiende nadie; se encuentra completamente abandonado por los lenguajes que lo rodean, o ignorado y menospreciado, o bien es objeto de burla". Más de cuatro décadas después de su publicación, en 1977, las palabras de Barthes resuenan en el presente con idéntica pertinencia, interpelando a una sociedad saturada por banales emoticones con forma de corazón y a una cultura cinematográfica que suele responder a los discursos amorosos de cineastas como Philippe Garrel o Terence Davies con sendas acusaciones de un exceso de ingenuidad e intensidad respectivamente.
Por contra también vivimos en el tiempo del las películas del coreano Hong Sang-soo con su perpetuo devaneo por los pliegues y repliegues del imaginario romántico, un espacio creativo en el que ahora se adentra la gran directora francesa Claire Denis, a quién el productor Olivier Delbosc eligió  para formar un proyecto colectivo en el que una serie de cineastas iban a adaptar diversos capítulos del ensayo de Barthes. En un primer momento, Denis mostró cierto interés por llevar a la pantalla el episodio Agonía , sin embargo, tras descartar la posibilidad de realizar una adaptación literal, la directora decidió reunirse con Christine Angot para volcar en Un sol interior su particular visión del universo amoroso. El resultado final de esta confesión sentimental es una colección de experiencias románticas, apasionadas y conflictivas, volcadas sobre el personaje de Isabelle, una artista plástica interpretada por Juliette Binoche, y unidas por la incomprensión de la que es objeto, una y otra vez, la protagonista...
Manu Yáñez. El Cultural, 30-3-2018

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