lunes, 19 de noviembre de 2018

La caída del imperio americano

 
Fotograma de La caida del imperio americano.
Si el inmaterial aplausómetro mide las emociones a flor de piel, cuando lo créditos finales y los espectadores se sueltan, la jornada de ayer en la sección oficial de la Seminci hizo pleno con dos propuestas bien distintas, aunque incuestionables -que pronto llegarán a nuestras pantallas-: la primera destilando mucha sorna y no poca crítica social... Asumida la convención de la ovación, la canadiense La caída del imperio americano se vino muy arriba. Con ella, el quebequés Denis Arcand, otra vez sobre un guión propio, regresa al tono cáustico de El declive del imperio americano (1986) y Las invasiones bárbaras (2003), para alegar contra el mundo del dinero y su detritus, y apelar a la solidaridad.
El protagonista es un doctor en filosofía, un tipo raro que se considera demasiado inteligente para aborregarse e integrarse en lo común, que trabaja como repartidor. Hasta que un atraco accidental le cambia la vida y le llena de pasta. Coqueteando con el thriller, la comedia negra, y grandes dosis de vitriolo, Arcand acaba derivando a la farsa, y, aunque habría beneficiado a la película una mayor cohesión en su discurso, lo cierto es que funciona en su aspecto más didáctico a sabiendas de que las cosas del dinero no hay dios que las arregle y que la fraternidad humana es más un deseo que una realidad...
Miguel A. Fernández. Valladolid/E.La Voz de Galicia, lunes 22 de octubre de 2018

No hay comentarios:

Publicar un comentario