miércoles, 14 de noviembre de 2018

Lección de paz de Macron

Idea fuerza, denunciar el nacionalismo. Emmanuel Macron la martillea siempre que tiene ocasión. El domingo pasado, en el centenario oficial del final de la Primera Guerra Mundial. Una superproducción diplomática con 84 jefes de Estado, reunidos bajo el Arco de Triunfo. Macron busca ser identificado como defensor de la paz y refundador del multilateralismo. Por eso la efeméride sirvió para lanzar el Foro de la Paz, que aspira a ser el Davos del diálogo. Todo, con Angela Merkel, a su vera. La canciller de Alemania, ayer enemigo, hoy principal aliado, estuvo a su derecha en la ceremonia. Y compartió protagonismo en el ágora vespertino...Francia ama las citas diplomáticas solemnes. Demuestra su savoir faire al mundo y siente que París es, por unos días, la capital del mundo...Macron quiere liderar la causa de la paz. Y los cien años del Armisticio le han brindado la oportunidad. Ha recorrido las regiones del Este y del Norte de Francia que fueron devastadas por la contienda que causó la muerte a 16 millones de personas. Un viaje de una semana por la Francia profunda como le gustaba decir a De Gaulle. Una ocasión de oro para reiterar el mensaje con el que va a afrontar las elecciones europeas. A un lado los nacionalistas. En casa (el Frente Nacional) y fuera (el Gobierno populista de Italia). Del otro, las fuerzas del progreso, comprometidas con Europa. 
Bajo el Arco de Triunfo, escenario majestuoso, al que aportaba solemnidad un día lluvioso y gris, Macron advirtió sobre la fragilidad de la paz y los peligros del nacionalismo. "Los viejos demonios están aquí otra vez, dispuestos a completar su misión de caos y muerte", dijo Macron en un breve pero emotivo discurso. "El patriotismo es lo contrario del nacionalismo. El nacionalismo es lo contrario del patriotismo"...
Daban las 11 las campanas de toda Francia cuando los cuatro autobuses que llevaban a varias decenas de jefes de Estado llegaron junto al Arco de Triunfo. Formaron una fila, con el presidente francés y la canciller alemana en el centro. El viento volteó algunos paraguas. Pero todos, con  los reyes de España y de Marruecos (y su heredero pegado a él), el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, bien visibles avanzaron hacia el Arco de Triunfo...
Iñaki Gil. París. El Mundo, lunes 12 de noviembre de 2018

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