viernes, 8 de noviembre de 2024

Juana de Arco en la nave 10 de Matadero

Juana de Arco, espectáculo de Sergio Martínez Vila y María Pazos, con dramaturgia  y dirección de esta última, que podrá verse en la sala Max Aub (en Nave 10 Matadero ) hasta el 3 de noviembre. La obra, que busca reescribir el mito de la doncella de Orléans más allá de la versión oficial que ha llegado a nuestros días, está protagonizada por un elenco íntegramente femenino: Lucía Juárez, Bea de Paz, Ana Polvorosa, Georgina Amorós, Katalin Arana, Macarena García y Joana Vilapuig (en el papel de Juana de Arco).

Juana de Arco vive una gran transformación a partir de su contacto con lo divino.  Con apenas diecisiete años, acude a la corte del Delfín Carlos VII para que el heredero ponga en sus manos la conducción del ejército. Contra todo pronóstico, la joven -que afirma hablar en nombre de Dios-consigue levantar el asedio inglés a la ciudad de Orléans y convertirse en una líder para los soldados y el pueblo. Los caminos del espíritu, no obstante siempre acaban transgrediendo los terrenales, de forma que Juana se precipita de la gloria al juicio por herejía.

El relato de la doncella de Orléans, a caballo entre la historiografía y el mito. ha alimentado el imaginario colectivo durante los últimos seis siglos, dándole obras muy notables al cine y a la escena. La tragedia de una joven que movida  por la fuerza de su conexión espiritual, se enfrenta valerosamente a los poderes de su tiempo es tan relevante hoy como lo ha sido en el pasado.

Marta Pazos dirige a un elenco de siete mujeres que junto a la palabra de Sergio Martínez Vila, reivindica la figura de Juana de Arco como una luz desafiante  y una "llama de amor viva" en un periodo de oscuridad aplastante. Una propuesta épica  que se asienta sobre un lenguaje inspirado en la poesía  y la visión místicas. Un espectáculo que busca reescribir el mito más allá  de la versión oficial  que ha llegado hasta nuestros días.

Marta Pazos: "Seguimos viviendo en un mundo repleto de Juanas de Arco que, con su historia, su actitud, su martirio, cambian el curso de la historia".

Madridesteatro.com, 3 de noviembre de 2024.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Kamel Daoud premio Goncourt 2024

El escritor argelino Kamel Daoud ganó este lunes el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras en francés, por su tercera novela, Houris, un relato sobre las secuelas para una mujer  de la guerra civil  en Argelia en los años noventa, anunciaron los miembros del jurado. El ganador del Goncourt recibe un cheque simbólico de 10 euros, pero automáticamente se convierte en superventas y se traduce a decenas de lenguas. 

El premio se dio a conocer en el restaurante Drouant de París. Daoud, de 54 años, se impuso entre otros al francoruandés Gaël Faye, quien también sonaba como favorito con su esperada segunda novela Jacaranda,  que se centra en la reconstrucción de su Ruanda natal tras el genocidio de 1994; su debut, Petit Pays le lanzó a la fama en 2026. Completaban la lista de finalistas dos escritoras francesas, Sandrine Collette y Hélène Gaudy.

Houris que ya obtuvo el mes pasado el Premio Landernau del Lector, está narrada desde el punto de vista de Aube, una joven argelina que es superviviente de una masacre perpetrada por los islamistas en 1999. Con esta novela, el autor argelino afincado en Francia denuncia el silencio impuesto en su país natal sobre la llamada década oscura, así como contra la suerte  de las mujeres, condenadas a "morir en cada momento", explicaba Daoud en Libération.

 La temática de Houris ha generado problemas y censura al libro, que está prohibido en Argelia, ya que el país veta cualquier obra que evoque este periodo de guerra civil. A pesar de la prohibición  va a participar en el Salón de Argel, que se celebra entre el 6 y el 16 de noviembre, este nuevo trabajo del escritor está gozando de un gran éxito en Francia, donde ya ha vendido más de 60.000 ejemplares según datos de GFK. La novela transgrede, en efecto, un artículo  de la Carta por la  Paz y  la Reconciliación Nacional,  que prohíbe la mención de las "heridas de la tragedia nacional", expresión que alude  a la guerra civil que, entre 1992 y 2002, enfrentó a grupos islamistas con el ejército argelino, causando entre 60.000 y 200.000 muertos y miles de desaparecidos.

"Es su sueño, pagado con sus años de vida. A mi padre fallecido. A mi madre aún viva, pero que ya no recuerda nada. No existe palabra alguna para expresar el verdadero agradecimiento", escribió Kamel Daoud en X, en un mensaje acompañado de la foto de sus padres.

Anunciado desde hace semanas como favorito, Houris sucede a Cuidarla, de Jean-Baptiste Andrea (L'Iconoclaste). Con esta novela, Kamel Daoud figuraba por segunda vez en la fase final del Goncourt , once años después de Mersault, contra investigación (Actes Sud, 2014), que finalmente obtuvo el Goncourt a la primera novela. La última década ha sido la de la consolidación del escritor, nacido en 1970 en Argelia, en Mostaganem, durante mucho tiempo periodista  en Le Quotidien d'Oran y cronista de Le Point, como una figura importante del debate público en Francia.

El Goncourt premia también a Gallimard, la editorial de Daoud. A diferencia de años anteriores, en los que había podido consolarse con el Gran Premio de la Academia Francesa (Giuliano da Empoli en 2022, y Dominique Barbéris en 2023), hasta ahora no había obtenido ningún premio en la temporada literaria. Además, durante dos años consecutivos fue derrotada en la final: en 2022, Giuliano da Empoli perdió ante Brigitte Giraud (Vivre vite, Flammarion), y en 2023 Éric Reinhardt fue derrotado frente a Jean-Baptiste Andrea (Veiller sur elle, L'Iconoclaste).

Daniel Verdú. París, 4 de noviembre de 2024.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Hélène Louvart. Directora de fotografía

Hélène Louvart.
Que la directora de fotografía Hélène Louvart sea desconocida para el gran público no le importa en absoluto a la cineasta francesa, que en septiembre cumplirá 60 años, casi 40 de ellos en activo. Louvart se pone al servicio de los cineastas "siempre desde la colaboración y el respeto", y en sus más de 130 trabajos como directora de fotografía aparecen obras tan poderosas como  Las playas de Agnès, de Agnès Varda; Pau y su hermano de Marc Recha, Pina de Win Winders; Lazzaro feliz y La Quimera, de Alice Rohrwacher; Petra y Girasoles silvestres, de Jaime Rosales; Maya de Mia Hansen-Love... Ha colaborado con Claire Denis, Christophe Honoré, Jacques Doillon, Léos Carax y ahora con Scarlett Johansson, que ha debutado como directora de largometrajes en Eleanor the Great. Louvart es la referente del cine de autor. Presente en Madrid  en un seminario de la primera edición de Ecamforum, de la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid, la ganadora de la Caméra d'Or de Cannes 2021 y del Oso de plata de Berlín en 2023 por Disco Boy, saca su ojo a pasear cuando se cambia una camisa  para que el color de la ropa no se funda con el de la pared donde posa.

P.- La vi trabajar en el rodaje de Petra, de Jaime Rosales, y me pareció que era usted muy precisa. No sé si porque aquella película enlazaba planos secuencia o porque es así habitualmente.

R.- Al tratarse de esos planos secuencia, la perspectiva que se tomaba estaba muy vinculada a los actores y a la acción. Era como una tercera entidad. De ahí la precisión. Cada plano secuencia es una biografía. Yo soy dúctil porque el placer de mi trabajo reside justamente en adaptarme o comprender lo que quieren los directores. Y luego plegarme ante lo que quieren. Lucho por que las películas sean lo más sinceras posibles.

P.- ¿Le importa la opinión de los espectadores?

R.- Me gusta lo que hago. Me gustan las películas en las que trabajo y me importa ser sincera conmigo misma. Todo lo demás, lo que significa en comparación, es un sistema en el que no entro para nada.

P.- Usted acabo de estudiar en la escuela Louis-Lumière en París (Louvart nació en Pontarlier, al este de Francia) y pasó directamente a trabajar como directora de fotografía. ¿Cómo fue tan fácil?

R.- De manera orgánica. En la escuela, donde estudié Imagen, hacía cortometrajes. Seguí colaborando con mis compañeros de promoción, pasé a los documentales, y nunca paré. La gente te llama por lo que has hecho, básicamente, y yo he encadenado proyectos.

P.- ¿Tuvo algún referente? Las directoras de fotografía eran contadas en Europa antes de usted.

R.- Efectivamente, no tuve ningún referente femenino cuando empecé. Mis referencias eran las películas, y no me fijaba en una persona en concreto. Pertenezco a una generación que hacíamos cosas, sin pararnos a reflexionar mucho sobre si se podían hacer o no.

P.- ¿En alguna ocasión  ha priorizado trabajar con una directora en vez de un director, o ha buscado apoyar a realizadoras?

R.- No entro para nada en este enfoque masculino-femenino. Que haya hombres y mujeres en todos los equipos, eso es lo que hace el trabajo interesante. ¿Sabes a lo que doy muchísima importancia? A la actitud, al comportamiento. Cada vez acepto menos a hombres o mujeres que tengan un comportamiento que me desagrada.

P.- Su filmografía en la última década encadena acierto tras acierto. ¿Cómo lo hace?

R.- Elijo basándome en tres factores. Primero analizo si hay algo detrás de un guion, no es solo otra historia más. Luego, si la persona que va a dirigir la película es sincera  con respecto a ese guion y a esa temática. Y en tercer lugar, comprender si ese cineasta está dispuesto a ir un poco más allá. Porque ir un poco más allá requiere búsqueda, requiere investigación y requiere trabajo.

Gregorio Belinchón. El País, jueves 20 de junio de 2024.

martes, 5 de noviembre de 2024

Miró y Matisse. Dos inagotables fuentes de innovación

El vitalismo de Miró y Matisse estalla en la gran exposición que los junta por primera vez  en las salas de la fundación barcelonesa del artista catalán. Se llega al final del recorrido de MiróMatisse, más allá de las imágenes con una sobredosis de energía, color y belleza, un chute de renovados vigor y optimismo. Y entonces, en la última sala, estalla el azul: Pintura (el guante blanco) de Joan Miró, Vista de Notre-Dame de Henri Matisse, mano a mano, una al lado de la otra, sus tonalidades maravillosas conversando sobre la pared blanca de la Fundación Miró de Barcelona. "Dos azules tan diferentes que dialogan tan bien, dos formas de entender el arte en comunicación entre ellas", exclama el director del centro, Marko Daniel, entusiasmado. "Vemos el mundo de forma diferente gracias  a la forma en que lo vieron y representaron Miró y Matisse; los pintores contemporáneos aún beben de la inmensa fuente  de innovación que son estos dos artistas". 

La gran exposición  sobre la relación entre los dos creadores, organizada y producida por Miró con el Musée Matisse de Niza, llega ahora a Barcelona (hasta el 9 de febrero de 2025) después de su éxito en el museo francés y con el plus del luminoso edificio  de Sert, donde la muestra alcanza una nueva dimensión. La idea original, según recalcó  ayer en la inauguración  de la exposición su comisario, Rémi Labrusse, no era mostrar la influencia de un artista sobre otro, ya sea del mayor  sobre el más joven (Matisse, de 1869, tenía 23 años más que Miró, de 1893), o al contrario, sino "los estímulos recíprocos" que se proporcionaron entre ellos. Cada uno hizo su camino. El desafío era enseñar obras que no se parecen pero que dan sensación de comunicación; más allá de la noción de influencia o de imitación, se trata de enseñar la energía compartida  de artistas que, cada uno desde su perspectiva, pusieron en tela de juicio  la tradición pictórica y fueron muy lejos en la deconstrucción y reconstrucción del arte". Labrusse destacó el "vitalismo" como la sensación más importante en la que coinciden ambos pintores. "Su voluntad de producir una energía vital más allá de las imágenes".

La exposición patrocinada  por la Fundación  BBVA, sigue cronológicamente las carreras de Miró y Matisse, quienes pese a sus concepciones pictóricas aparentemente distintas (surrealismo y fauvismo), se admiran mutuamente y fueron buenos amigos a partir de que Pierre Matisse, el hijo del pintor, se convirtió en marchante de Miró en 1934 (y fue capital en la difusión de su obra en EE UU). 

                                                  (Foto: Massimiliano Minocri)

El trayecto por la vida y obra de ambos pintores permite contemplar obras sensacionales -la visita es una experiencia estética de primer orden- con los cuadros y dibujos  de Matisse y Miró chispeando entre ellos en un feliz baile  electrificante de colores y motivos. En le recorrido , entre muchas otras cosas, grandes desnudos, Desnudo de pie (1918), de Miró, y Figura decorativa con fondo ornamental (1925-26), de Matisse; Naturaleza muerta, interior rojo de Venecia (1946) del francés, y Ocells en el espai (1959) del catalán ; la hipnótica Odalisca con cofre rojo, de Matisse, que contrasta por su sensualidad con la inocencia de la Margarita leyendo  del mismo pintor...

Desde el inicio, cuando la exposición  señala la experiencia  mediterránea de ambos (Matisse se instaló en Colliure, donde inventó el fauvismo con Derain en 1905), se puede ir comparando obras (55 matisses y 53 mirós): paisajes como Colliure en agosto (1911), del francés, y Cambrils, la playa (1917) del catalán, o naturalezas muertas como Las calabazas, de Matisse (1915-16), y Naturaleza  muerta (luz de carburo), de 1922-23 de Miró. Se documenta minuciosamente la relación: Miró había oído hablar de Matisse antes incluso de su primer viaje a París en 1920, a través de pintores francófilos como Joaquín Sunyer. Vio su primer matisse, Naturaleza muerta con calabaza, en 1917, en la exposición  de arte francés en Barcelona. En la muestra de arte francés de vanguardia en la capital catalana  en las Galerías Dalmau en 1920 expusieron juntos (se puede ver el catálogo en una vitrina). Una foto  muestra ya a los dos pintores sentados conversando en la terraza de café Les Deux Magots en 1936...

Jacinto Antón. Barcelona. El País, miércoles 23 de octubre de 2024.

lunes, 4 de noviembre de 2024

69ªSeminci. "La tutoría"

Armand tiene seis años y es acusado de abusar sexualmente de su amigo Jon. La tutoría, primer largometraje del director noruego Halfdan Ullmann Tondel (Oslo, 34 años), enfrenta una mirada adulta del espectador, y sus prejuicios, a actitudes infantiles que pueden ser consideradas niñerías... o una barbaridad. El cineasta presenta en la Seminci de Valladolid su primera película con el eterno peso de su linaje, como nieto de Liv Ullmann e Ingmar Bergman. "Me siento en casa haciendo cine", reconoce el autor, que se ha puesto tras las cámaras pese a que en un momento trató de huir de la tradición familiar. En Cannes, donde se estrenó este drama que aún no tiene fecha de su llegada a España, Ullmann Tondel ganó la prestigiosa Cámara de Oro, que reconoce a la primera película  en cualquiera de sus secciones. Desde entonces La tutoría ha generado cierta controversia, ante la que Ullmann se muestra indiferente: "Me emociona generar tensión e incomodidad". 

La película, que avanza marcada por la sombra del ausente Armand (cuyo nombre bautiza el filme en su título original) hasta el final, la madre del niño acusado, Renata Reinsve (La peor persona del mundo), una figura de la que resulta fácil sospechar: actriz, viuda reciente, mujer histriónica, alocada para la convencionalidad de los padres, presunta mala madre y probable fuente de las actitudes irreverentes de su hijo. Sobre los dos recae la culpa vertida por otra madre hermana a su vez del fallecido padre de Armand. No hay pruebas más allá del testimonio de la supuesta víctima.

El director presenta el drama en un colegio el último día de curso: padres pululando entre perchas, dibujos, pizarras y pupitres, mientras que en aula apartada  el director, la profesora  y la jefa  de estudios tratan de explicar a los padres de dos alumnos que uno ha vejado al otro. Ullmann juega con golpes cotidianos de distensión: sangran narices, una alarma estropeada grazna rompiendo la tensión de la charla, hay ataques de llanto y de risa, y el deseo oculto  y la venganza latentes se cuelan en un retrato de errores e intereses de los adultos al gestionar situaciones causadas por niños. (...)

El director afirma que la obra no se centra solo en sus recuerdos infantiles. "Fui niño, fui profesor y ahora soy padre". dice y subraya que su linaje le hizo recelar del cine y tratar de desempeñarse en otras tareas. Buscando desafíos, estudió Psicología, Economía y Periodismo, donde descubrió la producción audiovisual. Y así se lanzó a los cortos y, luego, a este largometraje. Eso sí, existen paralelismos  con algunos de sus personajes  y Ullmann confiesa un eco en la madre artista de Armand: "Hay mucho de mí en esta película, de mi personalidad, de mis sentimientos, a veces destructivos, de mi forma de pensar y de mis experiencias".

Juan Navarro. Valladolid. El País, miércoles 23 de octubre de 2024.

domingo, 3 de noviembre de 2024

Guy Sorman: "La democracia liberal ha ganado, es universal"

Guy Sorman

Referente del pensamiento liberal europeo, ensayista y economista, el francés Guy Sorman (París, 1944) no se alinea con el pesimismo sobre el futuro de la democracia liberal. Al contrario, considera que ésta ha ganado y que los populismos están en declive tras el Brexit. Autor de numerosos ensayos, entre los que destacan La revolución observadora, Salir del socialismo, Esperando a los bárbaros o La solución liberal, Sorman impartió clases en el Instituto de Estudios Políticos de París, entre 1970 y el año 2000, y fue asesor de los gobiernos de Jacques Chirac y Alain Juppé. Es además un buen conocedor de la actualidad española.

 P.-El pensador británico John Gray sostuvo recientemente en este diario que estamos ante una situación muy parecida al preámbulo de la I Guerra Mundial, con el auge de los totalitarismos y con unos lideres políticos sonámbulos .

R.-No hay motivos para ser tan pesimistas. La situación actual es completamente diferente a la de entonces, mucho más compleja. Hace un siglo todo estaba centrado en Europa, pero  hoy Europa solo es una pequeña parte del mundo. Y que, además, influye cada vez menos. La diferencia es que todo es global y Europa ya no es el centro del mundo. Hoy debes incorporar a otros países como China, India, Corea, Arabia Saudí... Además la tecnología lo ha cambiado todo y han aparecido  nuevas ideologías como el ecologismo. Hace un siglo la vida política y la vida social estaban dominadas por ideas muy simples como el marxismo y el fascismo. En cambio, en estos momentos no hay ideologías simples, todo es muy complejo, global, cambiante. Y está la velocidad: lo que hoy puede ser verdad mañana ya está obsoleto.

P.- ¿No está amenazado el viejo orden global, nacido de las cenizas de la II Guerra Mundial, y que es el que sirvió para construir la vigente prosperidad occidental?

R.- El mundo hoy se divide entre democracias y autocracias, ya no se divide entre marxismo y liberalismo. Siendo esto cierto y con las tensiones que genera, también lo es que nunca el sistema democrático había sido tan fuerte. La democracia está extendida por toda Europa o en Japón que hace un siglo no era una democracia liberal o en la India, que era una colonia británica. En Hispanoamérica también hay democracias aunque estas no son perfectas. Podemos decir que la democracia, por tanto ha crecido y se ha fortalecido y ya no es un sistema solo apto para los países occidentales: funciona muy bien en Taiwan y Corea del Sur... Esto es una gran noticia  para la democracia liberal porque se ha convertido en un valor universal. Incluso en dictaduras como China o Rusia, lo que las clases más preparadas e intelectuales quieren  es disfrutar de la libertad  que ofrece la democracia. Significa que los países que tiene una democracia  liberal son más prósperos económicamente. La Unión Europea es  buen ejemplo de ello: el mayor éxito de la democracia liberal. ¿Quién podía imaginar  a principios del siglo XX que nos íbamos a convertir  y sentir como ciudadanos europeos? Las democracias son muy fuertes y el único modelo para el resto del mundo. Autócratas como Putin, Xi Jinping o Erdogan  quieren acabar con ella porque la temen. Saben de su éxito y que muchos de sus conciudadanos la desean. Rusia, Irán o China no ofrecen un universo moral, nuestra democracia liberal sí. (...)

P.- Usted que vive  entre Estados Unidos y Normandía, ¿Cómo ve desde la distancia  la situación en España?

R.- Cuando era muy joven solía pasar mis vacaciones en un pueblo muy pequeño de Cataluña en el que vivía mi primo. Si comparo la España de entonces con la actual, el progreso y la modernidad son innegables. Es un país libre y europeo que además ha recuperado mucha influencia económica y cultural en Latinoamérica lo que es muy importante porque hace que España  no solo sea parte de Europa, sino también de América. Sin embargo tiene dos problemas políticos: la izquierda y el independentismo. La izquierda se ha quedado sin argumentos, porque el socialismo y el marxismo ya no funcionan, así que tienen que inventar una estrategia de división social para mostrar que algo tiene que decir. Un ejemplo de esa política divisoria que agita un regreso simbólico a la Guerra Civil, es la amnistía. Mientras que el independentismo es un problema de narcisismo  insaciable sin que les importe que la identidad vasca y catalana esté respetada y ampliamente protegida en España por la Constitución. Quizá haya que empezar a  decirles claramente  al nacionalismo  le realidad. 

Iñaki Ellacuría. El Mundo, 19/10/2024. 

sábado, 2 de noviembre de 2024

La Fundación Cartier desembarca frente al Louvre

       La nueva sede de la Fundación Cartier en el corazón del Palais Royal.
                                             (Foto: Luc Boegly)

Cuando era solo un treintañero, Alain Dominique Perrin (Nantes, 82 años) tuvo dos anticuarios en Le Louvre des Antiquaires, los famosos grandes almacenes de antigüedades ubicados en un majestuoso edificio de estilo Segundo Imperio frente al Museo del Louvre de París. Mas de medio siglo después, Le Louvre des Antiquaires ya no existe -cerró en 2018- y Perrin lleva mucho tiempo sin ser anticuario. Tras su aventura en el negocio de la almoneda llegó a ser presidente de la maison Cartier para el Arte Contemporáneo. "Ahora vuelvo al lugar donde empezó mi vida  profesional", anuncia el ejecutivo y mecenas en conversación con El País Semanal.

A finales de 2025, Perrin inaugurará una nueva sede de la Fundación Cartier en el edificio donde funcionó Le Louvre des Antiquaires. Es el broche de oro a su carrera y la guinda del pastel para la institución  que él mismo fundó en 1984. Su amigo el arquitecto Jean Nouvel es el encargado del colosal proyecto de rehabilitación de esta joya haussmaniana que se extiende  a lo largo de 150 metros de la calle Rivoli. Serán casi 9.000 metros cuadrados  consagrados al arte en el corazón de Palais-Royal.

"Termino mi carrera donde la comencé. Es emocionante", insiste Perrin en un perfecto castellano. Lo aprendió en el colegio,  en su Nantes natal, y lo perfeccionó viviendo una temporada en Argentina. "Palais-Royal es el mejor sitio de París y del mundo", continúa, parafraseando a Étienne Léon de Lamothe-Langon: "París es la capital de Francia y Palais-Royal es la capital de París". "¿Que más se puede pedir?". pregunta Perrin, vestido con un elegante traje  de raya diplomática, mientras bebe un café en su despacho en lo más alto de la actual sede de la fundación, un cubo de acero y cristal diseñado por Nouvel en el boulevard Raspail.

No puede pedir más porque lo ha conseguido todo, incluidas la distinción de comendador del Legión de Honor  y la Orden Nacional del Mérito y los títulos  no oficiales  del "rey  Midas del lujo" y "gran mecenas" de la cultura. Su oficina, con grandes vistas a la ciudad, está llena de premios y reconocimientos a su carrera. En 1975 se convirtió en presidente de Cartier, parte del grupo Richemont, y desde  esa posición  modernizó y expandió la casa de joyería de lujo. Fue él quien creo el concepto de Les must de Cartier e impulsó la reedición de modelos históricos de la maison. Pero su decisión más audaz y visionaria  fue crear  una fundación para apoyar todas las disciplinas del arte contemporáneo. Aquel experimento  de patrocinio  corporativo  ya es la norma. Hoy, todos los grandes grupos de moda de lujo -LVMH, Kering, Hermès, Prada- tienen fundaciones y proyectos para fomentar el arte y la cultura. 

La Fundación Cartier no habría existido sin Perrin, pero tampoco sin la llegada del socialista François Mitterrand al Elíseo, en 1981. "En Francia estamos en un régimen socialista desde entonces. Con ellos cambió el lenguaje y me di cuenta de que nosotros, Cartier, también teníamos que cambiar. Teníamos que rejuvenecernos. ¿Y que mejor forma de hacerlo que con los nuevos idiomas del arte?, admite.

Su amigo César, el gran escultor francés, fue quien le dio la idea de crear una fundación dedicada a financiar y exponer las obras de jóvenes artistas, "César me dijo: 'Perrin, nosotros los artistas necesitamos pasta'. El problema siempre es el mismo: el sector público es pobre, no tiene dinero. Nosotros sí tenemos dinero", explica. Después de 40 años y más de 300 muestras, la fundación tiene una colección  de 4.500 obras de más de 500 artistas de 50 países, incluidas piezas de grandes nombres como Nan Goldin, Ron Mueck, Agnès Varda o David Lynch.

"Cuando tomamos la decisión  de montar una exposición, no pasan más de tres meses entre la firma del convenio y la ejecución de la muestra. Eso es lo que les gusta a los artistas : nuestra rapidez. Con el Ministerio de cultura pueden pasar tres años. La lenta burocracia estatal no puede competir con nuestra velocidad", sentencia Perrin.

La Fundación Cartier que empezó a operar en el castillo Domaine du Montcel, en Jouy-en-Josas, cerca de Versalles, fue un éxito inmediato con muestras dedicadas  a temas tan variados como Ferrari, el rock and roll o los grafitis, "Al principio la competencia estaba algo perdida. Cuando hicimos la exposición de Ferreri, en 1987, la gente del arte me dijo:"¡Estás loco!¿Vas a abrir un garaje?. Tres años después, el Centro Pompidou hizo una exposición sobre el diseño automotriz. Llamé a su director  y le dije: "¿Tú también vas a abrir un garaje?".

En el verano de 1986, Perrin invitó a François Léotard, ministro de Cultura, a inaugurar  la exposición Los años 60. Sin saberlo, ese día iba a cambiar la historia de la cultura francesa. "En medio de su discurso, sin decirme nada antes, Léotard anunció que yo había aceptado  elaborar un proyecto de ley de mecenazgo privado en Francia. Me quedé mudo", recuerda. Entre el público estaba Ringo Starr, Françoise Hardy y André Courrèges.

Perrin no pudo negarse. Reclutó a 44 estudiantes de las mejores universidades de París y los mandó a recorrer el mundo para analizar como se hacía el mecenazgo en otros países. Unos meses después presentó al ministro de Cultura un extenso informe para desarrollar la filantropía privada "a la francesa" . En julio de 1987 , el Parlamento aprobó la "ley Léotard" con amplia mayoría. La norma sentó las bases de uno de los regímenes de mecenazgo más modernos en Francia, cada donación se beneficia de una deducción fiscal del 66% en el caso de los particulares y del 60% para las empresas...

Martín Bianchi. El País Semanal, 25 de octubre de 2024.

viernes, 1 de noviembre de 2024

Israel Galván: "Mi Carmen es un videoclip"

Israel Galván. (Foto: Sabine Hauswirth)

El coreógrafo y bailaor clausura la XXIII Bienal de Flamenco este domingo con Carmen. Estreno absoluto que enfrenta al artista con el célebre personaje de Merimée sobre el escenario del Teatro de la Maestranza. En solitario. Dice Israel Galván (Sevilla, 1973) que el baile siempre ha estado lleno de mujeres fuertes, y pone como ejemplo a Carmen Amaya, a Lola Flores o a las pícaras sicalípticas de hace un siglo. "Son mujeres libres, sensuales, con un imaginario grande e innovador. Y al igual que evoluciona la vida, Carmen lo hace también. Al final nos recuerda esas cosas simples que nunca se pierden: en este caso, "el amor", explica el coreógrafo y bailaor a El Cultural.

El 150 aniversario de la ópera de Bizet le ha servido de acicate para enfrentarse a uno de los mitos españoles más populares, sobre todo en el extranjero. "Los que vienen de afuera suelen ver las cosas que los de dentro no ven", afirma certero el coreógrafo. "Desde pequeño había escuchado obras como El amor brujo o Carmen. Son obras como 'de la familia' en cualquier academia de baile, pero siempre las veía como un cliché y eso me alejaba de ellas", confiesa. El sevillano, hijo de los bailaores José Galván y Eugenia de los Reyes, se fue nutriendo del ambiente flamenco de su vida diaria. Sin embargo, su intuición creadora ha ido más allá de lo preestablecido, incluso dentro de su generación, empleando recursos innovadores en su ámbito. "Tengo más familiaridad con clásicos como La consagración de la primavera, por ejemplo; vi que podía interpretar  la música de Stravinski y el lenguaje coreográfico de Nijinsky con mi baile. Con el tiempo he descubierto Carmen. Durante años lo tenía tan cerca que no lo veía", insiste. (...)

Esta Carmen está montada por su propia compañía, el Teatro de la Maestranza de Sevilla en coproducción  con Les nuits de Fourvière -Festival international de la Métropole de Lyon, en colaboración con el INAEM y las funciones en Sevilla cuentan con el apoyo del Instituto Ibero americano de Finlandia, dentro de la misma iniciativa pARTIr financiada por la NextGenerationEE.UU. Es una versión libre y valiente  de la novela de Merimée en la que el bailaor personifica en soledad  el triángulo amoroso protagonista, acompañado por las prodigiosas voces  de Nancy Fabiola Herrera como Carmen, José Bros como Don José y ángel Ódena como Escamillo. María Martín los acompaña al cante y guitarra, mientras María Itkonen se pone al frente de la Real Orquesta  Sinfónica  de Sevilla. "Yo soy una persona, un espíritu que baila y cuando bailo no quiero saber muy bien quién soy: un hombre, una mujer... o en este caso un trío", explica. "Si Carmen representa la sensualidad, la fuerza y la libertad  -dice el bailaor-, Don José, en clave de baile, es para mí un flamenco más académico, más militar, Escamillo es el baile más gitano. Pero a la vez no es que yo quiera vestirme de mujer, es que soy una mujer: soy y bailo la parte más libre". Galván resucita así  la tensión del triángulo amoroso. "Me interesa más un trío que un dúo. No me quiero meter en cosas religiosas, pero en todas las culturas  aparecen triángulos", añade. Se reconoce tímido por naturaleza y quizás por eso le gusta bailar en soledad, aunque suponga un enorme reto interpretativo: "Prefiero bailar yo mismo con varios personajes", aclara. (...)

Sin pudor, Israel Gálvez confiesa que con esta Carmen ha pretendido hacer un videoclip  de una ópera, cogiendo los hits. A sus 51 años, el sevillano se define  como "una persona que baila". A estas alturas de su carrera  no se plantea  que deba demostrar  nada ni bailar  con gran virtuosismo . "Estoy más encaminado en 'saber estar' cuando bailo y en descubrir  en mí cuerpos nuevos . Con el tiempo, hay que saber utilizar tu cuerpo según cada momento de la vida".

Elena Matamoros. El Cultural 4-10-2024.

jueves, 31 de octubre de 2024

"Poesía completa (1988-2022). Chantal Maillard

Doctora en Filosofía y profesora de Estética y Teoría de las Artes, nada de esto retrata definitivamente a Chantal Maillard (Bruselas, 1951), porque -aunque esta condición académica marca su creación de modo decisivo- Maillard es ante todo poeta. Y una poeta radical, arriesgada, cuya labor de reinvención "es constante y manifiesta",  de las que, como dice el filósofo barcelonés Miguel Morey, "quema sus naves una y otra vez para renacer  nuevamente de sus cenizas". Así construye su audaz viaje. Algo apuntaba ella misma en sus reflexiones  sobre poesía y pensamiento recogidas en Fugas: "¿Que es exactamente lo que se filtra en la garganta del pájaro?/ No creo que sea determinante la respuesta acerca de las formas (amaneradas o moduladas) de disponer las palabras. Poesía y filosofía son métodos para el a-cercamiento. Definir y cercar: en todo caso, elaborar los límites". 

Residente en Málaga desde 1963  -la huella de María Zambrano es rastreable en su escritura- que pasa ahora largas temporadas en Barcelona, Maillard ha dedicado excelsas  páginas a la poesía como exploración de lenguaje y sus limitaciones. Quizás por eso el uso de la palabra alcanza a menudo en su obra la excelsitud a fuerza de una decantación máxima  trabajada hasta la extenuación. Tampoco  es descabellado afirmar  que Nietzsche, Celan y Michaux  resuenan en algunos de sus versos. Con el último de ellos comparte, además, su querencia por lo pictórico, por la mancha y el trazo reiterativo.

El sello Tusquets -en cuya colección Nuevos Textos Sagrados ha publicado buena parte de su obra a partir de Matar a Platón (2004), título que supuso una inflexión en su trayectoria- reúne ahora  en un volumen su Poesía completa (1998-2022), casi un millar de páginas en que el lector podrá realizar  una lenta inmersión  hacia la calma, la plenitud, la sabiduría, la sanación de la herida.

H.J.P. Redacción. La Voz de Galicia, domingo 20 de octubre de 2024.

miércoles, 30 de octubre de 2024

El discurso de la iraní Marjane Satrapi al recibir el Premio Princesa de Asturias

Marjane Satrapi

Antes que nada quiero expresarles mi profundo agradecimiento por este extraordinario premio que me han concedido.

Y ahora, puesto que de eso se trata, hablemos de humanidad.

Entre lo que los biólogos denominan animales auténticos, es decir los mamíferos, el hombre es el único que mata a su hembra. Y calificamos ese acto como bestial, siendo así que ninguna otra bestia, fuera de nosotros, lo comete. Eso es la humanidad.

Pero también hay humanos que pierden la vida a manos de sus torturadores para proteger a sus semejantes, para no denunciarlos, y sé muy bien de lo que estoy hablando. Eso también se llama humanidad.

Están los miembros de una orquesta  que tocan una sinfonía y nos regalan la forma más pura  de la belleza , y están los que orquestan guerras  y que, por cada cien litros de sangre derramada, son condecorados con una nueva medalla.

Y nosotros aplaudimos con el mismo fervor  a unos y a otros.

Con esto, quiero decirles que no tengo una visión idealizada de  lo humano y que yo, en mí misma, experimento esa dualidad. Acepto tanto mi violencia como mi benevolencia, esperando siempre que la segunda prevalezca siempre sobre la primera.

Durante mucho tiempo he creído que la clave para cualquier ser humano pudiera vivir con dignidad, para que nunca sufriera brutalidad o humillación por su sexo, su etnia o su color, era la educación. ¿Pero no tenía Goebbels un doctorado en filosofía? ¿El doctor Mengele no había hecho el juramento hipocrático? ¿Estaremos equivocados cuando definimos educación? Quizás antes de educar a nuestros hijos para que tengan éxito económico y social, debiéramos enseñarles que el verdadero éxito radica ante todo en el humanismo.

Que lo que permitió al hombre situarse por encima de todos los seres vivos fue que creó sociedades; y una sociedad solo existe porque -a diferencia de un animal  que está condenado a morir cuando se rompe una pata- nosotros cuidamos de nuestros semejantes. Los llevamos a hombros  y los ponemos a salvo. El hombre por sí solo no sobrevive en la naturaleza. Solo sobrevive juntándose  con otros y creando sociedades. Y la condición para lograrlo es la empatía.

Quizás en la educación, en vez de enseñar a nuestros hijos a aprenderlo todo de memoria y a recitarlo como loros, deberíamos enseñarles  ética, civismo y sobre todo compasión  y bondad. Y les aseguro que no soy de las que ponen la otra mejilla. Por una bofetada recibida devolvería diez, pero trato de no ser nunca yo quien pega la primera.

Y por último, les leeré un poema de Saadi, gran poeta iraní del siglo XIII:

 Los seres humanos son parte del mismo cuerpo,

y tienen un mismo origen.

Cuando la vida causa dolor a un miembro

los demás no descansan.

Tú que eres indiferente al sufrimiento de los demás, 

no mereces llamarte humano.

Gracias  por haberme escuchado, y a la  humanidad  en su integridad.

Marjane Satrapi. Oviedo, 25 de octubre de 2024.

martes, 29 de octubre de 2024

Una visita al activo taller de Rubens

El taller de Rubens en el Museo del Prado.

El Museo del Prado inaugura, El taller de Rubens  (Siegen, 1577-Amberes, 1640), una exposición en la que detalla como pintaba el artista y explica cómo los pintores europeos trabajaban en talleres y se valían de múltiples colaboradores. La muestra comisariada por Alejandro Vergara, permanecerá abierta en una sala del edificio Villanueva desde hoy hasta el 16 de febrero. La muestra está compuesta por más de 30 obras que incluyen pinturas realizadas por el maestro, otras pintadas por sus ayudantes y otras en las que los expertos fijan  el grado aportación del artista y de sus colaboradores.

La parte central del espacio revive lo que puedo ser el taller. El director del museo, Miguel Falomir, reconoce que puede haber fantasía en la recreación, pero que todo es verosímil porque se han fijado en cuadros en los se reproducía el taller de Rubens. Los utensilios, materiales, muebles y otros objetos característicos del oficio de pintor (pinceles, paletas, telas, tablas, caballetes, tientos) se mezclan  para dar idea de gran actividad. Sobre una silla, hay un toque definitorio de la personalidad  del elegante y atractivo Rubens: una espada y un sombrero negro teñido con palo de Campeche, un tinte originario de México que por entonces era señal de máxima exquisitez. El sombrero ha sido realizado por la sombrerera Ana Lamata, inspirándose en retratos suyos.

Hombre muy culto y cosmopolita (hablaba cinco idiomas), Rubens vivió mucho tiempo en Italia y recibió encargos de las cortes de España, Francia e Inglaterra. Pero su taller siempre estuvo en Amberes, como su auténtico hogar, una casa que transformó en palacio italiano y que hoy puede visitarse. En el taller siempre, cuenta Vergara, podían confluir 25 personas, cada una con una ocupación. Por el amplio volumen de encargos, los pintores simultaneaban el trabajo sobre varias obras a la vez.

Vista la esencia de lo que pudo ser el taller, las pinturas en la pared han sido elegidas para desmenuzar la manera de pintar de Rubens y dar una idea de la magnitud de sus encargos. En un artículo dedicado al artista, el escritor  Antonio Muñoz Molina lo definió como un Spielberg de las superproducciones  visuales  del Barroco, un Cecil B. DeMille del catolicismo belicoso de la Contrarreforma. "Su imaginación plástica", añadía el escritor, "y su destreza técnica se combinan  con las cualidades  organizativas  y ejecutivas de un director en la era de los grandes estudios. Igual que en el caso de muchos de ellos, el esplendor de sus creaciones tiene también algo de desmedido y de impersonal, una sospecha de vacuidad retórica, de manufactura  a gran escala".(...)

Vergara muestra varias tandas de cuadros inacabados, como los retratos de Hélène  con sus hijos y María de Medici, para explicar el proceso básico de realización de la obra. "El procedimiento era lento. Se avanzaba poco a poco, en distintas capas: sobre la imprimación se aplicaba el dibujo; sobre este el bosquejo, el color en capas más o menos transparentes". Cada cuadro podía llevar 60 días de trabajo colectivo.

Según Vergara, no hay dudas entre los expertos sobre los cuadros pintados solo por Rubens, en cuáles participó o en cuáles dio retoques. Todos los bocetos de las obras eran suyos. Esos bocetos  son los que presentaba el cliente y los que permitían  fijar los precios. Cuanta más mano del artista, más aumentaba la cantidad a agar. Tampoco hay duda  sobre las copias salidas del taller o de su propia mano.

Ángeles García. Madrid. El País, marte 15 de octubre de 2024.

lunes, 28 de octubre de 2024

"Misericordia", de Alain Guiraudie, Espiga de Oro en la 69ª Seminci

No era una decisión fácil, pero el palmarés de la 69ª Seminci respondió a las expectativas del jurado -formado por la autora griega Sofía Exarchou, la actriz española Aida Folch, la crítica y editora Devika Girish, el productor alemán Ingmar Trost y el director y escritor Luis López Carrasco- apostó por la coproducción  entre Francia, España y Portugal, Misericordia, de Alain Guiraudie. "Su ligereza argumentan- oculta  un complejo equilibrio  de géneros y tonos, bajo cuya apariencia  de thriller-comedia provinciana se esconde una profunda meditación sobre cómo el deseo y la culpa nos hacen predecibles e incomprensibles los unos para los otros.

Exhibida todavía en la mañana de ayer, fue realmente una sorpresa para la crítica acreditada, en particular por su osadía, de modo que el premio Miguel Delibes al guion fue para el mismo autor "por su estructura intrincada, transiciones de ritmo perfecto, giros e ingenio que, sin embargo, dejan mucho espacio para la fluidez, la gracia y la reflexión. Crea su propio mundo, específico y extraño, sin perder de vista el mundo real y los impulsos humanos que lo mueven (el deseo, la rabia, el remordimiento)", según recogió el acta...

Miguel Anxo Fernández. Valladolid. La Voz de Galicia, domingo 27 de octubre de 2024.

domingo, 27 de octubre de 2024

Hagamos una pausa: El por qué de este blog y su título. Los hilos del retorno

 El por qué de este blog y su título.

En este septiembre de 2024 se han cumplido 13 años del nacimiento de este blog al que en su día le di el nombre de  Leer y tejer. A lo largo de estos años el número de lectores no ha dejado de crecer, si bien ha sido en este 2024  cuando los números se dispararon de un modo sorprendente. Veamos algunos números y cifras. El blog cuenta hoy, 18 de octubre, con 3.433 entradas y 168.162 visitas. Antes de nada, mi gratitud a los lectores que lo visitan, en un número tan reconfortante.

 Verme tan acompañada significa que aquellas razones que me movieron a escribir han sido acertadas. Mi necesidad de abrir una conversación que me ayudase a sobrellevar la soledad   que supuso la muerte de mi compañero de vida, mis hijos ya fuera de casa, en Madrid, viviendo sus propias vidas. Esa fue la primera razón, sin duda.

Pero, ¿de qué hablar? Algo que conociese,  me gustase  y que tuviese interés para los demás. Si mi vida profesional se había construido en torno a Francia  de un modo tan satisfactorio como fue, podría compartir mis experiencias al mismo tiempo que seguir aprendiendo  sobre ese país, su cultura y sus habitantes. Luego surgieron las imágenes en torno a dos de mis actividades preferidas: Leer y tejer. Leer sobre Francia,  no solo literatura, seguir también su actualidad cultural y social. De ahí la idea de crear un periódico, un journal de noticias, publicadas en diarios españoles sobre Francia. Así, descubrí que las relaciones entre los dos países son mucho más estrechas de lo que creemos, siempre hay algo en la prensa  sobre nuestros vecinos. Cada día. ¿Tejer? Siempre me ha gustado el crochet que me ha servido para ir uniendo a muchas de mis amigas y amigos; ahora, desde que soy abuela, en particular, niños y niñas. ¿ Servirían esos textos que aparecen en Leer y tejer para iniciar una red  de lectores sobre el país amigo? A la vista de lo números parece que sí. Al mismo tiempo, esos fragmentos  escritos, unidos entre sí, serían los hilos sueltos que con la ayuda del crochet acaban formando un tapiz... Hay, entre ellos, algunos que revelan otra de mis aficiones, menos a la vista que las otras dos: escribir, un total hasta ahora de 193 entradas firmadas con mi nombre que aparecen en el blog, según mi tiempo disponible o mi estado de ánimo que de cuando en cuando me pide silencio. Son esos artículos que aparecen en la página principal o portada del blog. Agrupados según los temas que tratan: cuadernos de viaje, lugares no comunes, leer y pensar, ser y sentir... Son los hilos fuertes que unen a los otros, los que cumplen la función del crochet, los que dan sentido al blog. Los últimos que he escrito son del año 2022: Tiempo de viajes: ¿Marruecos o Colliure?, julio de 2022 y Cuando muere un escritor, octubre de 2022.

Los hilos del retorno

Desde hace unas semanas se mueve algo en mi entorno ¿pueden ser hilos sueltos de pequeños acontecimientos que me piden que los transmita en el blog ya que los tres vienen de Francia? Así lo interpreto y así se los cuento. Son los hilos del retorno.

Me jubilé en 2018 y desde entonces, sobre todo, gracias a este blog, he seguido unida  a lo que ha sido uno de los pilares que me sostienen. Aunque los viajes a Francia han disminuido, conservo casi todas mis amigas, salvo mi querida A. D., y amigos que allí viven. Un cambio en mis costumbres, en mis desplazamientos desde mi casa, a unos seis kilómetros de Santiago, fue el primer signo de aires nuevos en mis relaciones con Francia. Poco a poco voy sustituyendo mi pequeño y ya viejo coche por un autobús. Un autobús también pequeño que no tiene número al que los usuarios llamamos autobús del Polígono, debido a algunas de sus paradas en una zona industrial. Lo que más me sorprendió, cuando inicié mi etapa de otra pasajera más, fue la cortesía y la humanidad que se respira  en ese vehículo. La responsable es sin duda la chófer, Nelly, una mujer joven que con su simpatía y su profesionalidad convierte el breve viaje en un paseo matinal estimulante para empezar la jornada de trabajo de la mayoría de los pasajeros. Si han visto la película El 47, El autobús del Polígono podría ser un descendiente suyo. Cerca de la parada hay un parking para caravanas. En septiembre del año pasado tuvieron lugar mis primeros encuentros en esa parada con parejas de franceses que querían conocer Santiago y así me voilà convertida en guía e intérprete del autobús para esos visitantes que me proporcionan momentos agradables alimentando mi otro yo, mon double je. Con los últimos de la temporada, procedentes de Saint-Étienne, compartí un petit café  antes de despedirnos. 

A finales de agosto le tocó a mi hija enganchar un nuevo hilo que pedía a voces volver al lugar de donde había salido. En el otoño de 1970 me incorporé, como assistante de español, en el Lycée Camille Jullian de Bordeaux. Aunque mi llegada no se desarrolló como yo esperaba, pronto me dejé atrapar por la ciudad y sobre todo por las personas que me rodeaban, en particular por los profesores de español del instituto y  mis colegas assistants de otros países. Ellas y ellos me ayudaron a descubrir no solo la ciudad, también su  rica vida cultural: museos, librerías, conciertos...No recuerdo con exactitud el nombre de la librería, probablemente, la librería Mollat, donde con uno de mis primeros "salarios"  compré dos serigrafías de Picasso, un toro y su torero, en una, un bailarín y la cabra en la segunda, negro sobre blanco, que me acompañaron a lo largo de mi vida: primero, en Orense, en la casa de mis padres, luego, me fueron siguiendo en las distintas casas y lugares donde viví, Vigo, Padrón, Santiago y donde vivo hoy, Viduido. Hace unos años, no muchos, un día, mi hija, me sugirió que "esos picassos" ya llevaban mucho tiempo con nosotros y que mejor sería  darles un respiro. Empecé por guardarlos en el desván, donde voy acumulando todo aquello de lo que me cuesta separarme. Hasta que un día tropecé con ellos y en vista de cómo el desván se llenaba, decidí deshacerme de uno, y lleve el "bailarín" a los contenedores de basura.. Lo dejé, medio escondido, al pie de uno de ellos, deseándole una nueva y feliz vida. Cuando mi hijo cambió de piso, hace unos tres años, me preguntó por los dibujos de Picasso. Se me encogió el corazón.  Menos mal que pudo llevarse el toro y el torero. A finales de este verano vi aparecer a mi hija, que había salido a un recado, en la cocina, con el dibujo de la bailarina en sus manos. Indignada ante su abandono. Lo había encontrado donde yo lo dejé. No dije nada, pero sí pensé que un pequeño milagro acababa de suceder: Picasso vuelve a casa.

El joven cantante de ópera, Alejandro Baliñas (Villestro, 1997) es noticia estos días  en Galicia. La Voz, nuestro periódico regional, uno de los de mayor tirada en España, ha publicado dos noticias destacadas sobre él. La primera, el domingo 13 de octubre, con este titular: El bajo Alejandro Baliñas gana el concurso Neue Stimmem 2004. Esta misma mañana,  22 de octubre, una entrevista al artista ocupa la página central de la sección de cultura. El título de la entrevista es una reivindicativa frase suya: "Las instituciones deben potenciar el talento local cuando se está formando". El primero de los artículos, nos dice que además del reciente éxito obtenido en Renania, donde logró el primer premio compartido con la soprano polaca Magdalena Lucjan, fue también merecedor del Premio del Público y del Premio Especial Patagonia Voice. En ese primer artículo figura su recorrido del que voy a seleccionar  su estatus de artista residente en la Ópera de París desde 2021, formando parte también de su ensemble, "fogueándose en un buen número de títulos y funciones, compartiendo escenario con los más reputados artistas de la actualidad". Lo que muy pocos de sus admiradores saben, salvo aquellos que, por lo que voy a contar ahora, fueron testigos de ello, es que Alejandro Baliñas fue mi alumno en 2º de ESO, por lo tanto, alumno de francés, lengua en la que ahora habla como un parisino más. Fui la primera que quiso acercarlo a esa lengua y a esa cultura. Quise hacerlo pero no lo conseguí en ese momento. Un momento difícil para los dos.  Alejandro tiene entonces trece años y escoge mi clase para mostrar su potente rebeldía adolescente. Su profesora, que ha perdido a su marido, hace poco más de un mes, es consciente de su  fragilidad a flor de piel. El desistimiento se extiende a lo largo de los nueves meses que dura el curso escolar. Las cosas mejoraron cuando los acompañé a Paris, a él y a sus compañeros de promoción, dos años más tarde. En ese viaje destacó por su comportamiento, siempre atento y servicial, especialmente conmigo. Una escena se ha quedado grabada en mi memoria para siempre: Plaza de la Ópera de París. Nuestro grupo de alumnos y profesores se reúne allí. Levanto la mirada hacia la fachada  y lo veo: Alejandro Baliñas  abraza  una de las estatuas de un lateral. Me acerco y me dice: "Profesora, este es mi sueño, aquí quiero venir". Sueños que, esta vez, se cumplieron. Nunca hemos hablado de nuestro primer encuentro, ni hace falta, ese hilo suelto de aquel año, ya esta sujeto en el Cielo de Chagall de la Ópera de París.

Carmen Glez Teixeira. Domingo, 27 de octubre de 2024.

sábado, 26 de octubre de 2024

Juego de luces en la Provenza

Mas Candille.
Delicadamente posada sobre la colina de Cannes, a dos minutos  a pie de la vieille ville de Mougins, con su armónico juego de colores cálidos acordes al paisaje provenzal que lo circunda, se halla Mas Candille, una masía histórica que en su día y durante de más de 20 años fue un hotel  faro de una clientela fiel y que, tras un breve letargo, como una bella durmiente, ha despertado  de la mano maestra del arquitecto y diseñador franco-mexicano Hugo Toro (Lorena, Francia, 34 años). 

El renacimiento se debe al empeño de Jean-Philippe Cartier (propietario del grupo H8 Collection), quien (junto con la familia Courtin-Clarins) adquirió el complejo en 2021 y decidió renovarlo  de arriba abajo, decorativa y estéticamente, además de revegetar exteriores, redimensionar espacios, cambiar la configuración de la piscina principal (especialmente vibrante resulta la circulación entre palmeras -toque californiano- para acceder a ella) y apostar por una  segunda para acoger clientes especiales y familias  en la que se ha añadido una curva neutra que sugiere a la mirada prestar mayor atención a la riqueza paisajista.

Para llevar a cabo la idea, Cartier tuvo el buen gusto de confiar en Toro, que ha transformado y creado un espacio inimitable con vistas a las montañas de esa capital del perfume llamada Grasse y que lo ha convertido en un emplazamiento con luminosidades propias en el que interiores y exteriores se entienden de manera natural.

Impone asomarse al currículo de Toro. Con 34 años ha diseñado los interiores de The Midland Grand Dinning  Room de Londres, el restaurante Gigi en Saint-Tropez o Villa Albertine en Nueva York. También el primer hotel Orient Express, La Minerva situado en el antiguo palacio de Fonseca, del siglo XVII, en Roma o una de sus obras mayores hasta la fecha: el restaurante de la estación londinense de St. Pancras, ubicado en un edificio neogótico, en el que creó un precioso escenario en forma de jardín de invierno victoriano, dándole una poderosa interpretación contemporánea.

Arquitecto y diseñador de interiores con vocación de narrador, para Toro cada proyecto  es un escenario teatral donde contar  la historia de un viaje. Cuando puso un pie en Mas Candille para asumir la concepción  de su primer hotel, le asaltó por un lado la evocación de los veranos con su abuela francesa  a 20 minutos de aquí (en una casa con las cortinas amarillas, de ahí la cantidad de tonos amarillos en cortinas y suelos  de moqueta de motivos florales que introducen el paisaje interior) y, por otro, los recuerdos de su año en Los Ángeles. Ese es el viaje que se lee en Mas Candille. Un puente entre La Provenza y California de los años sesenta, al que ha dado forma  utilizando los códigos de diseño de los años sesenta, postales de Palm Springs o Beverly Hills  realzadas por la luz  y la vegetación propias de la Costa Azul (...)

La escritura de Mas Candille requería que, desde el primer momento, se apreciara que este lugar estaba aquí desde el siglo XIX. "No me gusta el concepto de tienda o restaurante efímero, lo bonito de un hotel es que resulte imperecedero. Por eso tomé la chimenea  verde del bar  como referencia. Ya estaba, era uno de los símbolos de antaño. Todos los motivos  vienen de ella. Ha sido la raíz. Las habitaciones requerían mobiliario más americano y motivos florales para introducir el paisaje  en el interior. Es un hotel destino, no es de transición". Y no le falta razón, porque más que irrepetible, la experiencia de Mas Candille es lo contrario.

Use Lahoz. El País Semanal, 20 de agosto de 2024.

viernes, 25 de octubre de 2024

El piano de Chopin

George Sand y Chopin. Reconstrucción del inacabado cuadro de 
Delacroix. Después de la muerte del pintor sus nuevos dueños
 separaron los dos retratos. 
Estos días, en los que se conmemoran los 175 años del fallecimiento de Chopin, propongo que imaginemos la siguiente escena. Transcurre en la ciudad de Palma de Mallorca en 1838. Un ebanista local está trabajando con su escoplo y su lima en uno de los mubles que fabrica a mano. En su taller de la calle Misión entran unos desconocidos. Son el compositor polaco y su amante, la escritora francesa que firma como George Sand y ha escandalizado a todo París con sus aventuras sentimentales. A ella hay que figurársela como en el cuadro  que le pintó Charpentier aquel mismo año: grandes ojos negros y un gesto de confianza desafiante. A él, como el retrato inacabado que le ha hecho Delacroix: un hombre febril y reconcentrado. Seguramente los acompañará una señora de allí que sabe francés y hace de intérprete.

Los extranjeros han venido a Mallorca para pasar el invierno con la idea de que eso sería bueno para las bronquitis de él. Nada más llegar, sin embargo, los médicos de Palma les han dado una mala noticia, Lo que padece Chopin, en realidad, es una tuberculosis incurable. Desde entonces viven refugiados en la Cartuja de Valldemossa, que la reciente desamortización de Mendizábal ha vaciado de monjes. No ha sido una buena decisión. El invierno mallorquín está siendo especialmente lluvioso y, batida por los vientos de la Tramontana, la cartuja es un lugar húmedo en el que la única defensa contra el frío es un brasero que carbura mal (tendrán un susto a causa de esto). El compositor podría, al menos, trabajar tranquilamente, porque allí aún flota el voto de silencio de los cartujos; pero el piano de pared que ha dejado encargado en Pleyel de París no llega. De todos modos, cuando lo haga, la aduana de  Palma lo retendrá para exigirle unas tasas exorbitadas. Por eso Chopin ha venido  a ver  a este modesto ebanista. Quiere que le fabrique un piano, nada menos. Juan Bauzá, que así se llama el artesano, nunca ha hecho uno. Quizá nunca ha visto uno por dentro. Pero el compositor le convence: él le contará como es. Hay algo mágico en esta escena, casi una miniatura de la Creación: el mayor compositor de piano de la historia dando vida  a su instrumento  por medio de la palabra. Será en este rudimentario "Juan Bauzá" en el que Chopin componga diez de sus Preludios, entre ellos el 28/4, que tocaba mi profesora cuando yo era niño. Nos decía que era el lamento de Chopin, y es verdad que la monotonía de las notas de la mano derecha parece una onomatopeya del dolor de la enfermedad.

Wanda Landwska y el piano Bouzá (c.1914).
Foto: Alexander Binder.
Chopin falleció tan solo diez años más tarde. En su funeral se interpretaron el Requiem de Mozart y, precisamente, ese preludio 28/4 que había compuesto en Mallorca (lo toco Liszt). Luego lo inhumaron en el cementerio de Père Lachaise, con tierra traída de Polonia, en una tumba que no está lejos de la de Jim Morrison, otro compositor romántico de vida breve de otro siglo. En cuanto al piano de Bauzá, la gran clavecinista  Wanda Landowska lo encontró intacto en la Cartuja de Valldemossa muchos años después. Pertenecía entonces a un médico, a quién se lo compró a precio de oro. Hay una fotografía en la que se ve el piano en el salón del apartamento de Landowska en Berlín. Ahí se puede apreciar que el ebanista mallorquín, dejándose llevar por la costumbre, le hizo tallas e incrustaciones típicas de un mueble. Cuando los nazis llegaron al poder lo incautaron (Landowska era judía) y lo almacenaron en una mina de sal, donde lo encontraron las tropas aliadas. Se expuso brevemente en Lieja. Luego desapareció para siempre.

Miguel-Anxo Murado. La Voz de Galicia, domingo 13 de octubre de 2024.

jueves, 24 de octubre de 2024

"Triste tigre" Por los ojos del monstruo

Si hay libros que son verdaderas patadas en el alma Triste tigre, de Neige Sinno (Vas, Francia,1977), es sin duda uno de ellos, ya que en él se narran los años de las violaciones que la autora sufrió en su infancia y juventud de manos de su padrasto. Galardonado con los premios Femina y Goncourt des lycéens 2023 y con el Strega Europeo (en su traducción italiana) en 2024, el libro fue uno de los grandes éxitos del año pasado.

Sinno que ha vivido en Estados Unidos y en México muchos años y que es la responsable de la versión castellana del libro, explica en él descarnadamente pero sin sentimentalismos, con cierta frialdad exenta de patetismo, cómo su padrastro, entonces de veinticuatro años, comenzó a abusar de ella que apenas tenía seis. De la admiración primera ("Durante mucho tiempo lo percibí como un ser más grande que la vida") pronto pasará al horror y la vergüenza tras descubrir que "solo era un pobre tipo que tenía el don de manipular a los demás,(...) un titán y un desgraciado" violento y cobarde. Con todo,  Triste tigre es mucho más que una suerte de diario o de novela de denuncia o que un ajuste de cuentas. No lo necesita.: los hechos narrados y la sensibilidad  y lucidez con que Sinno los relaciona con Lolita de Nabokov, por ejemplo, o con los abusos sufridos por Virginia Woolf, convierten a esta obra en una reflexión sobre la violencia sexual.

Desde las primeras páginas, en las que explica que quiere ver a través de los ojos del monstruo para entender el mal, hasta el final, cuando le cuenta a su hija lo que le pasó, Sinno se sumerge en el "país de las tinieblas", analizando las relaciones entre agresión sexual, dominio y poder, el silencio cómplice de tantos y sobre todo cómo se aprende a vivir "sabiendo que ese mundo siempre estará ahí".

Elena Costa. El Cultural, 13-9-2024.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Marjane Satrapi, Premio Princesa de Asturias

Marjane Satrapi, historietista, pintora y directora de cine franco-iraní.

Con Persépolis sorprendió y educó a una generación poco habituada a las viñetas y que veía Irán y la lucha de sus mujeres como algo muy lejano. El Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades celebra la trayectoria y la fuerza de la historietista.

Marjane Satrapi, a principios del siglo XXI encontró en el arte secuencial de las viñetas el espacio desde el que explicarnos su realidad y la historia de su patria. Ella nació en 1969, diez años antes de la revolución islámica y fue testigo de los cambios trascendentales en el devenir de la historia de su país. Nos ha sabido relatar desde la finura del lenguaje del cómic lo que significó el establecimiento de la República Islámica de Irán, que borró las libertades de ls individuos y ha sido especialmente incisiva con las mujeres, a las que anula, reprime e invisibiliza.

Persépolis es la obra más citada de esta autora y con la que se dio a conocer. Surgió como un proyecto de novela gráfica en cuatro entregas de cuadernillos que aparecen entre el año 200 y 2003, y los realizó viviendo en Francia y animada por su entonces amigo el historietista David B., que estaba trabajando en una serie sobre la epilepsia de su hermano. Marjane Satrapi se une a esta vertiente  importantísima de creadores que encuentran en el cómic su voz y su pulsión y reconstruyen su compromiso con el pasado ofreciéndonos testimonios fundamentales. En España tenemos a Carlos Giménez, el gran pionero con su serie  Paracuellos iniciada a mediados de los setenta del pasado siglo que recogía la dura experiencia  de los niños de la posguerra internados en los hogares de Auxilio Social..

La obra de Marjane Satrapi aporta la fuerza de una voz testimonial femenina y una visión trasnacional representada desde los parámetros de sus sorprendentes vivencias en Irán y Europa. La premiada y celebrada creadora reconstruye su pasado desde el desarraigo y nos lleva a una infancia y adolescencia en la que explica, con enorme lucidez, las contradicciones que vivió en su país.

Sus delicadas viñetas, de trazo grueso y en blanco y negro, nos cuentan como ella tuvo que inventarse y las estrategias de resistencia  de su comunidad de familiares y amigos. Fue una niña que creció en una familia laica y progresista que entendió su potencial y la protegió mandándola a estudiar a Viena en su adolescencia...

Hace más de dos décadas este cómic de Marjane Satrapi sorprendió y educó a una comunidad occidental que no era lectora de cómics, que no pensaba en Irán  ni en la lucha y el sufrimiento de las mujeres. L autora lo adaptó al cine de animación con enorme éxito y ha seguido mostrando su valiosa cultura y su comunidad más allá del horror del fundamentalismo. Premiarla es reconocer  a ese Irán lleno de fuerza femenina done el talento y la creatividad  estará siempre por encima de la ceguera de los fanatismos.

Ana Merino. El Cultural, 18-10-2024.

martes, 22 de octubre de 2024

Philippe Stark dibuja en Ronda una almazara picassiana

La Almazara, diseñada por Philippe Stark.
(La Almazara)

Cuenta el diseñador Philippe Stark que ha decidido vivir en plena naturaleza por su pasión por el minimalismo. Tras pasar por Formentera o los bosques parisienses, lo hace ahora en una granja en Sintra, Portugal, donde reside rodeado de encinas y olivos. "Agua, sal y aceite de oliva es lo necesario para sobrevivir", afirma horas antes de viajar a Ronda (Málaga), donde hoy inaugura uno de sus trabajos más singulares: el monumental museo La Almazara.

Es un cubo rojo que se levante en un olivar cuyo perfil está inspirado en el de un toro. De sus paredes lisas sobresalen un cuerno de acero y una enorme aceituna del mismo material, además de una terraza que ejerce de boca del animal. "Es más arte, más escultura que arquitectura. Algo de otro mundo", señala Starck de un proyecto que une la elaboración de aceite con el turismo y la gastronomía.

La finca de 26 hectáreas en la que se levante el edificio se ubica a dos kilómetros de la ciudad malagueña. Es un proceso que empezó en 2010, cuando Pedro Gómez de Baeza, histórico del sector de finanzas españolas comentó al empresario Santiago Muguiro que el modelo que la compañía había desarrollado en Álava , de la mano de Frank Gehry, podría traducirse también en el sector del aceite de oliva. Ambos elaboraban ya una producción ecológica en Ronda y sumaron a Philippe Starck, socio y encargado del diseño de los envases de aquellos aceites. "El aceite de oliva es para mí algo sagrado", asegura el arquitecto.

Después, en 2014 nació la sociedad La Almazara, de la que Gómez de Baeza fue presidente hasta  su fallecimiento el pasado verano. Su puesto lo ocupa ahora el empresario Juan Villar Mir y entre sus consejeros delgados esta Santiago Muguiro, que también ejerce de director del espacio. "Creemos que la iniciativa puede marcar un antes y un después en el sector del aceite", subraya. La inversión supera los 20 millones de euros. 

La finca cuenta con un coqueto mirador que regala una imagen completa de la almazara diseñada por Philippe Starck. Su imagen es poliédrica, cubista. La influencia de Picasso se deja notar, como también la del surrealismo español, con ese ojo del que sale el humo blanco cada vez que se enciende una de las chimeneas que calientan el interior. "Mi idea ha sido  mostrar un gran respeto por España y por Andalucía, que es la tierra más pasional que he conocido en mi vida", señala Starck.

La almazara ejerce como tal, pero en ella  solo se hace la parte más noble del aceite. El interior, además de un gigantesco estoque y una enorme lona ideada por la hija de Starck, cuenta con un museo que repasa los usos históricos del aceite y muestra los cultivos actuales. También hay un pequeño auditorio y un restaurante donde se servirán tapas y raciones junto a vinos rondeños y cuya terraza enmarca una espectacular vista a la sierre de Grazalema. La experiencia oleoturística (por 25 euros) se completa con un paseo por la finca  para conocer otros procesos como la recogida de la aceituna o el trabajo con los olivos.

Quimo Petit/ Gema García. Madrid. El País, viernes 18 de octubre de 2024.

lunes, 21 de octubre de 2024

"La sustancia": Un monstruo salvaje en la era de Tik Tok

Fotograma de La sustancia

Una gurú del fitness televisivo amenazada por la sombra del envejecimiento. Una celebridad que se niega a aceptar los mecanismos del paso del tiempo. Un mundo, el del show business, cruel, enloquecido y aislado. La devoción por la fama y el cuerpo impecable, la belleza que no quiere lidiar con la degradación. Los ingredientes de La sustancia son viejos y conocidos: apenas una fábula  que se mira en el lienzo atrofiado de Dorian Gray y en el terror psicológico de ¿Que fue de Bay Jane? (Robert Aldrich, 1962) para escalar al horror movie en su militancia contra el sexismo y la jubilación prematura. 

Con todo ello, tan básico y tan eficaz, la cineasta francesa Coralie Fargeat (París, 1976), en connivencia con los cuerpos y la entrega desmedida de Demi Moore y Margaret Qualley, se suma a una suerte de necesidad, o  de estrategia, que el cine contemporáneo se empeña en llevar a sus límites para epatar al nuevo espectador, aquel en busca de estímulos radicales y del impacto. Podemos nombrar La sustancia por su condición extrema, y sin duda es así como la recordaremos. El problema, o el peaje, es que todo impacto inicial  corre el riesgo de diluirse con el paso del tiempo, y que una vez desenmascarado, lo que queda es el vacío, la vulgaridad, lo grotesco. No creemos que sea el caso pero pudiera serlo.

Despejando la desmedida Megalópolis de la ecuación, que en realidad no tiene nada que ver, La sustancia fue la propuesta más excesiva, aberrante y demencial a concurso en el pasado Festival de Cannes. Sin embargo, lo que en Coppola era un evidente salto al abismo, con todo lo que conlleva (sus grietas y perturbaciones), en Fargeat es una estrategia que juega sobre seguro. que ya conoce a su público de naturaleza incondicional, que en su cáscara se aberra hacia un riego controlado...

La criatura bipolar y auto destructiva que cultiva el filme, ayudándose del descomunal trabajo de Demi Moore (en sí misma una sexagenaria que desafía los procesos naturales de envejecimiento), oposita como el monstruo salvaje que nuestra contemporaneidad de Tik Tok necesitaba. La alteración genérica que le permite engendrar una "versión más joven y hermosa" de sí misma está sometida a unas reglas que su ambición desquiciada y contra natura no podrá aceptar. Lo dicho, hay lucidez en el guion. Hay ironía  posmoderna en el tono. Y eso, queramos o no, redime sus excesos, nos invita a digerirlos con placer... 

Carlos Reviriego. El Cultural, 11-10 -2024.