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| Cartel de la exposición Picasso y Klee en la colección de Heinz Berggruen en el Museo Thyssen. |
Mientras que esta última podría interpretarse, como apuntó en la presentación el director del museo, Guillermo Solana, como una propuesta de "efectos panorámicos y grandes impresiones", la comparación entre Picasso y Klee requiere de una lectura más "detenida" por parte del espectador, puesto que las asociaciones que se establecen se antojan más "sutiles y solo se pueden apreciar de cerca y despacio". Comisariada por Paloma Alarcó, jefa de Pintura Moderna del Museo Thyssen, y Gabriel Montua, director del Museo Berggruen de Berlín, la muestra pone también en conjunto el legado de dos destacados coleccionistas europeos: Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza (1921-2002), y Heinz Berggruen (1914-2007), cuyos acervos han dado origen a sendos museos públicos en España y Alemania.
Paul Klee (1879-1940) y Pablo Picasso(1881-1973) fueron artistas mayúsculos de la primera mitad del siglo XX, el primero asociado a movimientos como el surrealismo y el expresionismo, y el segundo iniciador del cubismo que sacudiría los esquemas del arte. "Figuras opuestas", agregó Alarcó. Klee partía de un punto de vista más arraigado a la mentalidad del norte de Europa, "intelectual y musical". Picasso era mediterráneo: "terrenal e intuitivo". El malagueño fue además más proclive que su colega a los formatos monumentales, pero en esta exposición se presentan sobre todo obras de tamaño reducido y muchas veces realizadas sobre papel, dado que ambos artistas, como subrayó Solana, "fueron dibujantes apasionados"
La muestra se abre en la estancia dedicada a los retratos y al concepto de máscara entendido "como la gran revolución del género", según dijo Alarcó. Con ella, el retrato rompía su asociación con el concepto de mímesis y el enmascaramiento despertaba nuevos significados mágicos y ocultos en la representación de la experiencia. Si en esta sección sobresale la aportación de Picasso -quien no en vano, fue uno de los grandes retratistas del siglo XX- en la siguiente parada, la dedicada a los paisajes, es la voz de Klee la que resuena con más fuerza. Los sensacionales paisajes de ciudades inventadas que realizó el profesor de la Bauhaus comparten la misma fijación por la geometría que despliegan sus naturalezas muertas de la tercera sala de la muestra, la dedicada y los objetos. Al final del recorrido se exhiben junto a los desnudos varias obras de arlequines, una temática circense que Picasso cultivó con devoción pero que también abordó Klee, y que coincide con el desnudo en su interés por la anotomía...
El hijo de Heinz Berggruen, Olivier, participó en el acto de presentación, donde contó que su padre empezó a construir su colección en 1940 con una acuarela de Klee, y que fue añadiendo los trabajos de un puñado de creadores esenciales de la modernidad: Cézanne, Seurat, Matisse, Picasso... "No coleccionó a muchos artistas sino que seleccionó en profundidad", señaló Berggruen...
Silvia Hernando. Madrid. El País, martes 28 de octubre de 2025.

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