lunes, 20 de marzo de 2023

El caftán azul

¿Es posible que una película se presente como una celebración de una determinada tradición y que, al mismo tiempo, articule una invectiva contra la asunción del tradicionalismo como mantra cívico? Sobre esta aparente paradoja, la cineasta Maryam Touzani (Tánger, 1980) elabora un filme, El caftán azul, que se aproxima con espíritu devocional al mundo de la sastrería artesanal norteafricana, pero que en paralelo denuncia la falta de libertades que impera en una sociedad, la marroquí, que aparece maniatada por el clasismo, el machismo y el autoritarismo. Ambientada en la medina de Salé, una de las más antiguas de Marruecos, El caftán azul construye su discurso a partir del retrato de la intimidad de tres personajes. Por un lado, figura el matrimonio formado por Halim (Saeh Bakri y Mina (Lubna Azabal), quienes ostentan una sastrería en la que el marido prolonga el legado de su padre, quien dedico a su vida a la confección de caftanes. El armónico día a día de la pareja se ve perturbado por una misteriosa enfermedad que afecta a la mujer  y por las urgencias que impone una clientela que cada vez valora menos la labor de orfebrería desempeñada por Halim. Unas tensiones que se verán acentuadas por la aparición de Youssef (Ayoub Missioui), un joven aprendiz de sastre que despierta el interés del marido, quien mantiene en secreto sus encuentros sexuales con otros hombres en el hamman local.

Atrapado entre el apego a un oficio marcadamente tradicional y la represión de su homosexualidad, impuesta por una sociedad retrógrada, el personaje de Halim se ve empujado a una suerte de clandestinidad, un aislamiento interior que la película acentúa situando la acción en espacios cerrados. Por su parte, Touzani decide filmar la jaula de oro en la que habita Halim mediante un preciosista trabajo de puesta en escena y dirección artística. En cierto sentido, la cineasta aspira a establecer un paralelismo entre el virtuosismo del trabajo artesanal del protagonista y su propia delicadeza a la hora de capturar con la cámara los gestos en los que se juega el destino de los personajes, o los cuidados que el marido dedica a su debilitada esposa.

Cabe apuntar que la sugerente apuesta de Touzani por un cine de la fisicidad se ve mermada por una cierta tendencia  a explicitar  los resortes del drama social y humano. Para evidenciar la opresión que sufren los personajes, los guionistas (la propia Touzani y su marido, Nabil Ayouch) enfrentan a Halim y Mina a un control callejero en el que un policía de paisano, les exige que muestren su certificado de matrimonio.

 Por suerte, su elaborado guion deja por el camino algunas enseñanzas valiosas. "Un caftán debe durar más años que la persona que lo lleva; debe sobrevivir al transcurso del tiempo", le explica Halim a su amado aprendiz. Esta reflexión apela al valor de la tradición, que guía y a la vez lastra la existencia de unos personajes que, a lo largo del filme, deberán sobrellevar juntos el peso de la tragedia. Así es como Touzani sitúa, en el ámbito de lo privado, su transparente y conmovedor canto a la unión de los desheredados. 

Manu Yañez. El Cultural, 10-3-2023.

domingo, 19 de marzo de 2023

Francia desaparece

Alain Finkielkraut y "La posliteratura". Daniel Rossell

Francia se va a la mierda. Ahora es el fin. Las llamas de Notre Dame lo simbolizaron. ¿Un incendio? Un suicidio. Desde este convencimiento interviene en el debate público de su país Alain Finkielkraut, un polemista culto, prototípicamente parisiense. Activo ya en el Mayo del 68 y comprometido entonces con el maoísmo que nos dimos entre todos, no tardó en desmarcarse de su generación. Su temprana constatación fue que la ortodoxia progre desembocaría en el colapso de Francia y de Occidente. Lo planteó ya en 1987 con La derrota del pensamiento. ¿De verdad que debería considerarse un cómic en igualdad de condiciones a una novela de Nabokov? Una variante de esa pregunta la vuelve ahora a plantear en uno de los textos de La posliteratura. ¿De verdad que el presidente de la República debe despedirse oficialmente del cantante Johny Hallyday caracterizándolo como un "héroe francés"?

 Como el suicidio de la catedral, este es otro síntoma del fin de la sociedad que nació con la Ilustración. "El entretenimiento se ha adueñado de la grandeza sin por ello cimentar la nación, contrariamente a lo que quería creerse".

Las ideologías que han disuelto la nación moderna y los valores asociados a ella son su obsesión . "No diré que la democracia francesa está en crisis", dijo durante La noche de las Ideas de 2017 debatiendo con Javier Gomá y Juan Cruz, "sino que la nación está en crisis". Considera que esta crisis comienza en la escuela y tiene como origen el cuestionamiento sesentayochista de la autoridad del maestro, cuando la autorización sustituyo a la autoridad". Hoy sería más importante enseñar a expresarse que enseñar la lengua y "así muere el francés en su propio país". Esa desnaciolización la siembra la pedagogía, tiene el antiracismo como acelerador  y culmina con una sustitución identitaria. La encarnan élites cosmopolitas. Las que leen Le Monde, por ejemplo, "uno de los órganos más elocuentes de la moral posidentitaria y posnacional". Aquellas cuya patria ya no es su país sino las capitales globales. "Esa élite conectada, que se cree europea porque se siente más en casa en Berlín y en Milán que en Limoges o Valenciennes, contribuye activamente al entierro de Europa".

Finkielkraut contempla el suicidio de la catedral, la muerte de su lengua  y el entierro de Europa. Y no se queda impasible. En un ejercicio de libertad intelectual a veces al límite, el polemista combate. En defensa de la nación  occidental y el sujeto que la configuró -el hombre blanco-, provoca.

Dedica diversas páginas al movimiento Black Lives Matter y pretende evidenciar contradicciones que nos costaría asumir. "Las nuevas generaciones creyeron reconocer en el asesino de George Floyd el rostro impasible de la civilización a la que han aprendido a despreciar". El principal dardo, como era de esperar, lo lanza contra la moralización de la cultura impuesta, según él, por la ideología de género. Si apoya a Polanski y es atacado por ello, no se amilana y dobla la apuesta al afirmar que cada noche somete a tortura a su mujer para comprobar si se tolera la ironía. "¿Está convirtiéndose Francia, patria literaria, para su desgracia en una sociedad literal?". Denunciar esta deriva es el tema del primer ensayo, una conferencia sobre la virtud que dictó en la Academia Francesa. Su hipótesis es que la victimización como primer mandamiento de esta sociedad censura la complejidad moral que plantearon en sus ficciones Kundera o Roth, al que lee de manera ejemplar. Pero es que a Roth lo seguimos leyendo para explorarnos. Él no lo cree. Cautivo de la nostalgia del viejo orden de las cosas, el catastrofismo lo obnubila.

Jordi Amat. El País, sábado 25 de febrero de 2023.

sábado, 18 de marzo de 2023

Gauchos en París

Sofía posa en su apartamento de París  
con ropa de Acheval Pampa.
(Pedro Potestá)

Cuando era una niña en el Buenos Aires de los años ochenta, a Sofía Achaval le gustaba disfrazarse y maquillarse, inventar personajes. Su hermana mayor coleccionaba ejemplares de Vogue y ella miraba también la revista argentina Para Ti. "Conocía los nombres de todos los modelos y diseñadores", sonríe. Pasaba tardes entera en casa de su tía abuela. Francesa y sin hijos era una mujer con especial sensibilidad para los colores y la decoración . "Todo era celeste, azul, terciopelo", describe Achaval. "Tenía una ropa increíble: unos tapados, unos bijous , unos make -ups". La tía abuela vivía en un edifico haussmaniano, el urbanismo típico parisiense del siglo XIX. "Era como estar en París".

Otro objeto de fascinación, en la misma época, eran los gauchos: hombres del campo que vestían con sombreros de fieltro, bombachas, cinturones decorados llamados rastras. Los veía durante los fines de semana y las vacaciones en la propiedad familiar en La Pampa. "Desde chica pensaba: ¡Qué elegancia! ¡Qué estilo!", recuerda.

A los 22 años, aterrizó en París para estudiar moda en el prestigioso Studio Berçot. Entonces le ocurrieron dos cosas inesperadas. La primera fue que nada le parecía exótico en París. Se sentía en casa. Las calles, las casa, incluso los rituales de la alta burguesía  y de la alta intelectualidad ; nada era nuevo para ella. Saint-Germain-des-Prés no quedaba tan lejos de La Recoleta. La segunda cosa inesperada fue que, cuando paseaba vestida al estilo gauchesco, los jóvenes parisienses la paraban y le decían: "Quiero este pantalón, este poncho, este bombacho".

El desenlace era inevitable. Cuando, en 2018, y después de trabajar para otros en el mundo de la alta costura, Sofía Achaval creó la marca Àcheval junto a Lucila Sperber, lo que surgió era un compendio de toda esta historia y esta geografía. Àchaval es un juego de palabras con el apellido de Sofía y la locución que en francés significa "a caballo". La marca convoca las vivencias infantiles y los sueños de cruzar el charco. Es el espíritu de los gauchos -fabrican en Urugay- en rara alquimia con la élite de la moda: Milán sede del showroom de Ácheval donde presenta las colecciones y París, campamento base de la cofundadora. "Para mí el estilo gaucho siempre fue una inspiración", afirma. "Con Lucila, teníamos la idea de que había que hacer algo con esto, tan fuerte y tan nuestro. El mundo lo quiere. Nosotras lo transformamos de una manera contemporánea".

Sofía Achaval lo cuenta en un sofá del apartamento de la rive gauche de París donde vive con su marido, el escritor Thibault de Montaigu, y sus hijos Tadzio y Paloma. Vogue la ha descrito como "una figura botticeliana con cabellos color trigo". Hoy lo "botticelliano" se mezcla con lo "maradoniano": el día que la visitamos, lleva una camiseta del Boca Juniors, marca Àcheval, con el 10 de Diego Maradona. "¡Fanática de Maradona", proclama. Paseamos por la casa: las estantería con las colecciones de La Pléiade de Gallimard, la editorial fundada por el bisabuelo de Thibault. Las fotos de la boda en Uruguay, ella vestida de Christian Lacroix (antes se había casado por lo civil en Saint-Tropez). El luminoso ventanal que da al castaño del patio interior.

En otro apartamento del mismo edificio tuvo su consulta Jacques Lacan, pope del psicoanálisis, En el pasillo colgaba El origen del mundo, la famosa pintura en la que Gustave Courbet retrató el primer plano del sexo de una mujer. Ahora se expone en el Museo de Orsay, a cuatro pasos de aquí. En la calle una placa indica; "Lacan practicó aquí el psicoanálisis desde 1941 hasta su muerte".

"Los argentinos se paran enfrente y tratan de entrar", dice Achaval. Porque esta es, también, una historia de psicoanálisis argentino y francés. La última novela de Thibault, La gracia, es autobiográfica y cuenta una conversión al cristianismo. Todo empieza con una visita del narrador a una psicoanalista mientras vive con su familia en Buenos Aires. "Yo también me analizo", confiesa Sofía. "No me había analizado mucho en mi vida, solo de adolescente. Y ahora, de grande, me dieron ganas, pero más que nada como una curiosidad y una investigación personal. Como un viaje interno".

Marc Bassets. El País Semanal, 30 de septiembre de 2022.

viernes, 17 de marzo de 2023

Nueva York cae rendido ante Thierry Mugler

                                             Foto: Instagram @manfredthierrymugler
Cuando se cumple un año de la muerte del modista francés Thierry Mugler (1948-2022) se presenta en Nueva York Thierry Mugler: Couturissime, la retrospectiva que explora el fascinante legado del diseñador y que hizo una gira por Montreal, Ámsterdam, Munich y París antes de su muerte. Ahora, a título póstumo, adquiere un significado diferente, como todo lo que se aprecia cuando se acaba: Mugler hizo historia.

Es un icono de lo transgresor. Durante los años ochenta y noventa revolucionó las pasarelas al convertir lo que podía ser la mera presentación de una colección de ropa en la sensación de la temporada. Miles de personas pagaron por ver desfiles de moda que duraban más de una hora y eran un puro espectáculo. Giraban en torno a una temática y contaban con banda sonora e invitados especiales. La de Mugler era una imaginación exacerbada, puro juego y deleite, que encontró en el vestuario escénico la mejor forma de manifestación. Fueron esas imprescindibles puestas en escena que acompañaban a sus diseños lo que le hizo sobresalir entre sus contemporáneos. Vistió tanto a modelos (Jerry Hall, Iman, Kate Moss, Naomi Campbell...) como a celebridades (entre las que se encuentran Lady Gaga, Beyoncé, Cardi B o Kim Kardashian) o compañías que nada tenían que ver con la moda pero sí buscaban la originalidad como el Cirque du Soleil. Recurría a Mugler todo aquel que quería pasar a la posteridad de forma rompedora. También dirigió videos musicales, colaborando con artistas como George Michael, y su perfume, Angel, se convirtió en un bestseller. Fue además un visionario ya que sus diseños jugaron con la dualidad hombre-máquina, mucho antes de que los cíborgs fueran una dualidad tan normalizada en la sociedad. No seguía tendencias las creaba. "Mugler fue un pionero abordando la diversidad y el empoderamiento femenino ya en 1970", remarca Tierry-Maxime Loriot, comisario de la exposición, en la que pueden verse 150 piezas que recogen su trayectoria desde 1977 a 2014.

Tan fascinante como su obra fue la personalidad y la vida de este extravagante creador de moda que empezó su carrera a los 14 años como bailarín profesional en el ballet de la Ópera de Rhin (Estrasbrugo) y murió a los 73 años con la apariencia física de un boxeador. Su metamorfosis radical empezó en 2003, cuando Mugler abandonó temporalmente la alta costura. Se volcó en el culturismo  (siempre había sido un aficionado) rayando la vigorexia y varias operaciones dejaron su cara irreconocible. Las primeras operaciones habían sido para reparar daños a consecuencia de accidentes, pero como reveló el propio Mugler a la revista Interview, hubo cambios que introdujo por puro divertimiento. Por ejemplo, ponerse un poco de hueso en la barbilla. "Quería que mi cara representase progreso, porque después de tantos años siendo un bailarín dulce y delgado deseaba ser un guerrero. He hecho tantas cosas a lo largo de mi vida. He luchado tanto. Soy un superhéroe, así que es normal que tenga la cara de uno", dijo.

La muestra Thierry Mugler: Couturissime, que ahora adquiere la condición de auténtico legado del diseñador, puede verse en Brooklyn Museum, que en los últimos años, en un esfuerzo por llegar a un nuevo público, ha acogido la obra de Christian Dior, Jean-Paul Gaultier o Pierre Cardin. Y es que, en los últimos años, museos de la talla del MET suelen dedicar  al menos uno de sus espacios al legado de los diseñadores  más importantes  de la historia y dar protagonismo a la moda como arte. 

Ana Vidal Egea. El País Semanal, 12 de marzo de 2023.

jueves, 16 de marzo de 2023

"No hablemos más de amor"

Lo conocimos en España con su anterior novela, La anomalía (Seix Barral, 2021), uno de esos fenómenos editoriales que suelen llegarnos desde Francia precedidos de prestigiosos premios como el Goncourt. Entonces, los protagonistas de la trama coral de Hervé Le Tellier vivían una doble vida impuesta por las circunstancias, las de un extraño suceso a bordo de un avión. Los dos personajes femeninos principales de su nuevo título, No hablemos más de amor, sucumben a la tentación de ser dos Anna y dos Louise. Una es la que conocen sus maridos, hijos y padres; la otra es la que deja que ganen sus pasiones.

Desde la Eva de Adán a la Emma de Flaubert o la Anna Karenina de Tolstói, los textos nos cuentan que las madres adultas que deciden morder la manzana nunca salen bien paradas. Es una constante, como la mala suerte de aquellos que viajan en el tiempo. ¿Será igual en el siglo XXI, con mujeres independientes, con trabajos de prestigio y la vida holgada de aquellos privilegiados de la clase media alta?

Los hombres de los que de repente se enamoran están libres de ataduras y son también algo más adultos. Es sobre ellas sobre las que recaen las sospechas.

Le Tellier propone un juego con sus personajes de cuyas vidas, poco a poco, van salpicando vivencias y datos. Con su escritura dinámica, y también profusa, a veces puede que en exceso, en los detalles técnicos -aquí deja que permee el matemático que lleva dentro-, Hervé n juzga, plantea las consecuencias de un amor adulto y adúltero. También explora la posibilidad de la pasión cuando se superan ciertos umbrales, como haber cumplido los 40. De la euforia del deseo, que no tiene edad límite, al aterrizaje forzoso.

Los seis protagonistas de sus dos historias de amor y desamor pueden resultar algo snobs y superficiales. Sintonizamos con ellos a medida que sabemos de sus sentimientos, de sus vidas. Con una estructura ágil, gracias a capítulos cortos y directos, es también un libro ingenioso. Las trayectorias de los personajes se van entremezclando y hay sorpresa al final. Sin cautivar ni descolocar al lector al mismo nivel que logró con la novela del avión duplicado, No hablemos más de amor divierte y mantiene la tensión. Esas son sus pretensiones. Y las consigue. 

Mila Méndez. La Voz de Galicia, viernes 27 de febrero de 2023.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Alice Diop, cineasta: "El cine francés muestra a la mujer negra de manera simplista"

          Alice Diop. (© Cyrille Choupas)

Alice Diop (Aulnay.sous-Bois, Francia, 44 años) promociona en Madrid su primer largo de ficción, Saint-Omer. Una propuesta contundente  en la que Diop indaga en dos temas que han marcado su carrera: el desarraigo de la inmigración y la maternidad. El filme ganó en Venecia el León de Futuro a la mejor ópera prima y el gran premio del jurado y hace diez días el César del cine francés a mejor primera película. También le ha supuesto alguna decepción porque parecía un título claro para llegar al quinteto finalista al Oscar a la mejor película internacional. Diop creció en una de las ciudades que conforman el gran París. A esos franceses que no suelen aparecer en la gran pantalla les ha dedicado documentales como La mort de Danton (2011), La permanence (2016) o Nosotros (2021). A Diop le cuesta sonreír, muy concentrada en sus respuestas.

P.- Las protagonistas de Saint-Omer se plantean su maternidad y la que han vivido con sus madres. ¿Tanto le preocupa?

R.- Sí, pero no es el único tema. No quiero encerrar a Saint-Omer en un discurso concreto. Mis respuestas cambian en cada visionado, incluso las reacciones del público son distintas según  los países. El filme escapa a las relaciones binarias.

P.- El cine francés parece moverse entre lo que ocurre en los grandes pisos de París  y dramas de la banlieue. Usted abandera una tercera vía.

R.- La respuesta es qué tipo de cineasta admiramos desde la sociedad francesa, y qué tipo de cineasta logra hacer películas. Siento que mis obsesiones me llevan a hacer unos filmes siguiendo a creadores que me interesan y que no son los habituales en la cinematografía francesa. Y que conforman otra visión de mi país. Con Nosotros intenté llegar a todas las capas de Francia. Mi manera de ser francesa es única, soy yo, y como mujer negra de orígenes sengaleses enriquezco esa visión general. Pero no es mi intención principal.

P.- ¿Es Saint-Omer el paso orgánico a Nosotros?

R.- Sí, aunque insisto, no afronto grandes cuestiones generales, sino mis obsesiones, temas particulares. Partiendo de cosas pequeñas acabas mostrando la sociedad en que vives, claro. Ilustras qué es ser francesa en el siglo XXI. Película tras película se completa un discurso, pero el discurso no es el motor. Aunque soy consciente de que mis opciones transforman la representación de Francia. 

P.- ¿Cómo acabó una apasionada de la literatura haciendo cine?

R.- Hago un cine muy integrado con la literatura. Me apasionan Marguerite Duras y Chantal Akerman tanto en su faceta de cineastas que como escritoras. Por eso he coescrito el guion con Marie NDiaye, premio Goncourt con Tres mujeres fuertes. La cuestión formal me preocupa, y mucho, en el cine. El público espera de mí reflexiones políticas, ideológicas, y yo ya sé que surgirán, pero será a través de un cuidado formal.

P.- ¿Qué coste emocional ha tenido para usted Saint-Omer?

R.- Ha sido muy duro. Ningún premio puede compensar ese coste emocional. El filme me ha roto, me ha llevado muy lejos, a sitios que ni me planteé. Ha sido un trabajo peligroso. Con el guion hubo una cierta distancia, una frialdad que desapareció en le rodaje. Nos pasó a todo el equipo. Corría además el riesgo de caer en un psicodrama de mujeres enfrentadas a su maternidad. Soy consciente de que acarreo un bagaje, y que lo he soltado en pantalla.

P.- ¿Cómo siente que es la representación de las francesas negras en el cine?

R.- En el cine francés se cuenta a la mujer negra de manera simplista y binaria. Es una especie de madre coraje, cuidadora de sus hijos. No hay complejidad ni ambivalencia, ni tenemos derecho a la singularidad. Las mujeres negras también atravesamos travesías emocionales. ¿Dónde están en pantalla las universitarias negras?

Gregorio Belinchón. Madrid. El País, lunes 6 de marzo de 2023

martes, 14 de marzo de 2023

02, Museo Picasso de Barcelona

"Toma mucho tiempo llegar a ser joven". Referencia para conoce la obra de los años de formación del artista. Entre las 4.500 referencias actuales destaca Ciencia y caridad , óleo que Pablo Picasso pintó cuando tenía 15 años.

Un joven estadounidense le pidió matri- 
 monio a su novia ante La ofrenda...

- Todavía hay visitantes que entran en un museo sin saber muy bien lo que encontrarán. En el Museo Picasso de Barcelona, una mujer presentó una queja porque el cuadro de Las meninas no estaba expuesto en la salas junto a la serie que realizó el pintor en homenaje al cuadro de Velázquez. "Aí es imposible comparar", dijo. Otro visitante preguntó cuál era el dormitorio de Picasso, pensando que estaba en la antigua casa del pintor cuando este vivía en Barcelona. Un joven estadounidense le pidió matrimonio su novia ante La ofrenda, con la colaboración del personal del museo, que apartó al público de la obra justo antes de la petición. En aquel pequeño gouache, que representa una figura masculina ofreciendo un ramo de flores a una mujer semidesnuda, Picasso celbraba su reconcialiación con Fernande Olivier. Es una de las obras más emblemáticas del museo, realizada un año después de Les demoiselles y fundamental para entender su camino hasta el cubismo. Un médico inglés, Lord Amulree, donó por sorpresa la obra al museo en 1985.

- En 1960, Jaume Sabartés, su amigo y secretario personal, propuso al Ayuntamiento de Barcelona, con el consentimiento de Picasso, la posibilidad de crear un museo dedicado exclusivamente a su obra. El 27 de julio de aquel mismo año se firmaba el acuerdo con el Consistorio. La colección arrancó con la donación de la colección privada de Sabartés, a la que se añadió el Arlequín, la colección del industrial Luis Plandiura y los aguafuertes del libro Las metamorfosis de Ovidio, cedidos por Dalí. En 1963 se inauguró el museo en el palacio de Aguilar del barrio de la Ribera, al que poco a poco se fueron adosando cinco palacios más de estilo gótico civil catalán 8de los siglos XIII y XIV de la calle Montcada. El nombre del museo, sin embargo, fue colección Sabartés, ya que el régimen de Franco prohibió ponerle el nombre del pintor. Preguntado Sabartés por Brasaï si Picasso regresaría a España para la apertura del museo, le respondió que el artista juró no volver a poner los pies en el país mientras durar el régimen franquista, pero que estaba emocionado, y que había supervisado al detalle los planos y la colección.

-Al morir Sabartés, y en homenaje a su amigo, Picasso donó su Retrato azul y las 58 telas de la serie Las Meninas, además de la extensa colección que su familia (su madre, hermana y sobrinos) tenían en Barcelona, más de 900 obras que abarcan toda su etapa infantil y juvenil.

- Desde entonces, el museo no ha parado de adquirir obras y sumar donaciones. Entres sus 4.000 piezas, sobresale el gran óleo Ciencia y caridad, que Picasso pintó con 15 años ("toma mucho tiempo llegar a ser joven", solía decir). Para los modelos utilizó a su padre en el papel de médico. Una mendiga con una criatura en brazos que encontró en la calle, a la que contrató por 10 pesetas, le sirvió para el personaje de la enferma  el niño, y para la monja disfrazó a una adolescente con un hábito tomado de una religiosa amiga de la familia.

Ángela Molina. El País Semanal, 22 de octubre de 2022.

lunes, 13 de marzo de 2023

"Thriller"modélico de nobleza sólida

Fotograma de La noche del 12

El pasado viernes, un thriller sobrio y modélico sobre las desgraciadas y continuas muertes de mujeres a manos de hombres se hizo con el premio a la mejor película del año en Francia. En medio de la fiesta y el prestigio internacional creciente del cine español gracias a As bestas y Pacifiction, la gran sorpresa de la ceremonia de los César la dio La noche del 12, película de Dominik Moll que, pese a sus diez candidaturas, en modo alguno figuraba como favorita.

El otro gran imprevisto es que mientras se estrenan   infinidad de títulos franceses en las salas españolas, la ganadora de seis premios César no había pasado por los cines y se hallaba en Filmin desde diciembre. Y ello a pesar de la buena acogida de crítica público del anterior trabajo de Moll. Solo las bestias (2019). 

La respuesta a uno y otro asunto puede estar en las muy especiales características de la película. En primer lugar: La noche del 12 es un policíaco procedimental en torno al asesinato de una joven, quemada viva tras ser rociada con gasolina por un encapuchado en medio de la madrugada  del día 12 del título. Una obra que se encarga de bajar las expectativas con respecto a la intriga y al entretenimiento pasajero del espectador: "Cada año, la policía judicial abre más de 800 investigaciones por asesinato. Casi el 20% queda sin resolver. Esta película relata una de esas investigaciones".

Es decir, como Zodiac y alguna otra gran obra reciente, esta es la historia de una obsesión policial y probablemente de un fracaso. También el relato de unos tiempos descarnados. Mucho más que un whodunit (quién lo hizo) o un true crime al uso. Una película de tesis extraída de un hecho real que acaba lanzando una teoría espeluznante: cualquiera de los hombres que rodeaba a la chica fallecida en su vida personal podría haberlo hecho. Mujeres muertas en un mundo de hombres y, además, con investigaciones llevadas a cabo por hombres. Policías que vuelcan en el trabajo sus propias oscuridades, en un ambiente en el que siempre hay una pregunta, una afirmación, una duda de un, en principio, buen hombre, que le acaba delatando como otra cosa. Violencia de género en toda su extensión: desde la más ligera a la más brutal, todas lo son. Y una sociedad comandada por una masculinidad tóxica por la que, eso sí, y como se encarga de mostrar la historia, algunas mujeres se sienten atraídas: por dependencia social, por amor, por deseo. En las películas de Moll siempre hay una atmósfera inquietante y malsana, turbia y atractiva.

Javier Ocaña. El País, miércoles 1 de marzo de 2023.

domingo, 12 de marzo de 2023

Arthur Rimbaud y el libro que cambió la poesía

Hace 150 años se editó en Bruselas, en la imprenta de Jacques Poot et Cie, un libro sin presente, solo con futuro. En 1873, vio la luz un pequeño folleto de poco más de 50 páginas titulado Una temporada en el infierno, firmado por el joven poeta, tenía entonces 21 años, Arthur Rimbaud. La edición constaba de 500 ejemplares y la madre del autor era quien financiaba el proyecto. El librito se vendía por un franco. Rimbaud solo pudo retirar cinco ejemplares de manos del impresor porque el dinero de su madre fue a parar a otro destino, desconocido hoy y sospechado siempre. El caso es que el grueso de la edición  se lo quedó el impresor, y el resto de los ejemplares aparecieron por casualidad en un húmedo sótano en 1901.

Siempre me imagino a mí mismo, en una especie de delirante viaje en el tiempo, una mañana de octubre de 1873, con unos 100 francos en la cartera, incluso solo con 50, en la puerta del número 37 de la Rue aux Chous de Bruselas, con el ánimo de comprarle al impresor Jacques Poot toda la edición, no sin invitarle a comer por todo lo grande y llevarme esos 495 ejemplares a España. El mayor negocio del mundo: mis herederos serían millonarios. Solo había que esperar unos 30 o 40 años . Pero 30 0 40 años son mucho tiempo en la vida de un ser humano. Nadie estaba dispuesto a pagar un franco por un ejemplar de la primera edición de Una temporada en el infierno  en 1873. Porque el valor de las cosas se mueve, tal vez el movimiento más misterioso del universo, más misterioso que el movimiento de las estrellas y de todos los millones de planetas que pueblan el cosmos. El dinero se mueve.

La historia editorial del libro que iba a cambiar, no solo la poesía sino también la literatura occidental es asombrosa y sin duda, cómica. Rimbaud eligió el dinero en vez de la poesía. El impresor no quiso entregarle la edición entera porque faltaba una suma por satisfacer. Discutieron una mañana soleada del 23 de septiembre de 1873. No se puede llevar los ejemplares sin satisfacer la cantidad pendiente, dijo Jacques Poot. De acuerdo, déjeme cinco a cuenta para que los vea mi madre, que está esperándome en el hotel y esta tarde regreso con el dinero. Con cinco ejemplares Rimbaud tuvo bastante. El dinero de la madre fue desviado a la vida de Rimbaud y no a su poesía.

Este es el primer acto surrealista de la historia. No en vano, fueron los surrealistas quienes ya en el siglo XX canonizaron a Rimbaud. En 1975, Rimbaud abandonó la poesía y se convirtió en un ciudadano anónimo. Hay dos identidades: el poeta hasta 1875, y el hombre de negocios hasta 1891. Y no existe ningún puente entre ambas identidades. El hombre de negocios ni se acordaba de que una vez escribió poesía. Pasaron unas décadas y el siglo XX elevó su figura a los altares del mito y construyó la vida de Rimbaud en torno a sus pasiones: amores sodomitas con Paul Verlaine, vida disoluta, alcohol, drogas, abandono de la poesía y los viajes a Oriente. Y el deseo de hacerse rico. El comercio con armas, la vida errante, las acusaciones de asesinato, las mujeres con quienes convivió en países exóticos de África y Oriente y el olvido absoluto de que alguna vez tuvo tratos con la poesía. Es fascinante y tristemente irrepetible. Si Rimbaud pudiera contemplar el mito sólido que los surrealistas edificaron con su vida, no daría crédito e imagino que lo único que le importaría es cobrar a quien  fuese los derechos de explotación de su leyenda, pues una buena leyenda es también tráfico de armas. 

Una temporada en el infierno es uno de los libros más inolvidables y maravillosos de la literatura universal. El título ya es un acierto, porque es irónico. El infierno quedaba reducido a estancias no eternas, sino temporales. Cuando piensas que este libro fue escrito hace 150 años te entran escalofríos. Está lleno de inteligencia, humor y sarcasmo. Hay algo muy especial: en ese libro se ve el futuro. En ningún país de Europa nadie fue capaza de escribir así. Algo pasaba en Francia que permitió ese tipo de literatura, que era una prospección enigmática. Francia siempre Francia. La libertad con que está escrito ese libro no se volverá a ver hasta la aparición de las novelas de Kafka. Una temporada en el infierno no es poesía medida, es un libro en prosa. Es un libro sin género literario. Parece una autobiografía llena de arrebatos poéticos. Es un libro que evade su definición. Tal vez sea el primer libro de autoficción en un sentido contemporáneo. Es tal vez solo literatura que interpela al lector, que te dice "atrévete a ser libre".

Rimbaud fundó el artista moderno, sin valores morales reconocibles. Fue un James Dean del siglo XIX. Fue también un Elvis Presley. Fue un Bob Dylan antes que todos ellos juntos. El primer escritor pop. Cuando murió en Marsella un 10 de noviembre de 1891, su hermana Isabelle no sabía que su hermano era poeta. Cuando murió lo único que preocupaba a Rimbaud era el dinero que le debían de sus negocios de tráfico de armas, porque el dinero fue para él la poesía más precisa y más elevada que ha creado el ser humano. Y esa poesía del dinero sigue en pie. No se pasa de moda. Además, Rimbaud fue el poeta más guapo del mundo. Leonardo DiCaprio lo llevó a la gran . Y su temporada en el infierno continúa.

Manuel Vilas. El País, viernes 3 de febrero de 2023.

sábado, 11 de marzo de 2023

El misterio de las algas asesinas se resuelve en viñetas

El 30 de julio, en la bahía Saint-Michel-en-Grève (Bretaña, Francia), Jacques Thérin, un corredor de 26 años, fue hallado muerto en la playa. Diez años después en ese mismo lugar y en la misma época del año, encontraron a Maurice Briffaut, recogedor de algas de la zona, inconsciente en su tractor. Permaneció cuatro días en coma, cuatro meses hospitalizado y un año de baja. En julio de 2009, el jinete Vincent Petit se adentró en la misma playa. Al poco tiempo su caballo se desplomó y él empezó a tener convulsiones y perdió el conocimiento. Estos tres acontecimientos no son hechos aislados. Dos muertes humanas y decenas de animales se suman a estos sucesos siempre ocasionados en las costas bretonas.

Es lo que demuestra la periodista Inès Léraud (Saumur, Francia, 41 años) en su cómic Algas veredes: la historia prohibida, que la editorial Astiberri ha publicado en español, y que ya lleva más de 150.000 ejemplares vendidos en Francia. Con la ayuda de médicos y científicos, concluye que las algas verdes que proliferan en la época estival son las responsables de estas muertes y enfermedades. Pero sostiene que estos organismos son a su vez consecuencia directa de la agricultura y la ganadería intensiva de la región, por lo que durante años, el lobby agroalimentario integrado en la política y los medios de comunicación bretones se han encargado de silenciar estos casos mediante amenazas y presiones y de instaurar una ley de omertà en la zona.

Cuando Léraud era adolescente, su madre empezó a tener unos síntomas extraños: fatiga severa, problemas de habla y de memoria. Gracias a un médico que había dado con casos similares, descubrieron que muchas mujeres con empastes dentales habían desarrollado un cáncer de mama por el mercurio presente en esos.  "Ese hecho me marcó de por vida y aunque estudié cine documental, decidí especializarme en periodismo de investigación sobre temas de salud pública ligados al entorno. Mientras trabajaba en París para la radio France Culture, me intersé por casos de agricultores que enfermaban por pesticidas y los químicos empleados en la agricultura, e invitablemente eso me orientó hacia Bretaña", relata a El País por teléfono.

Bretaña es una pieza central en la industria agroalimentaria francesa y europea. Su superficie representa solo el 5% del territorio francés y, si embargo, uno de cada tres animales criados en el país viene de allí y casi la mitad de todos los campos de cultivo se encuentran allí, lo que requiere una cantidad ingente de abonos y productos químicos. Un día, después de una conferencia, un hombre con un abrigo gris esperó a la reportera a la salida y le entregó una carpeta muy completa con recortes de prensa y otros documentos sobre las muerte por algas verdes. Este suceso digno de uuna película de detectives la impulsó a mudarse en 2015 a Coat-Maël, una aldea en mitad de la región, en la que acabó quedándose. El cómic descubre en distintos capítulos un entramado de sucesos ocultos relacionados con las algas verdes, que muchas personas se había esforzado por sacar a la luz, en vano: muertes humanas, de perros, de jabalíes, comas y enfermedades largas... Una de esas personas, el médico Pierre Philippe, trató de alertar en ocho ocasiones a las autoridades sanitarias del peligro que corrían las personas al acercarse a algunas playas en verano, pero estas no hicieron nada al respecto. En 2009, otra víctima mortal de las algas, el recogedor Thierry Morfoisse, fue enterrado sin autopsia  al igual que Jacques Thérin, el corredor hallado muerto en 1989. "Cada vez que intentaban hacer todo eso público se topaban con ataques violentos de los representantes de la industria agroalimentaria por ejemplo del FNSEA, el sindicato mayoritario de los agricultores", explica la periodista.

Léraud tiró del hilo para comprender el motivo de ese silencio impuesto y lo descubrió: la aparición de algas está íntimamente ligada al sistema de agricultura y ganadería intensiva de la región. "En Bretaña, uno de cada tres empleos están directamente ligados a esa industria, y eso sin contar los indirectos. Por eso los políticos, incluso los alcaldes, están involucrados en ella. Todas las subvenciones para el campo pasan por sus manos. También la prensa local está financiada por la publicidad de la industria. También están ligados con la educación, ya que organizan charlas para ir a centros escolares y hablar de agricultura y macrogranjas", relata...

Tras la publicación del cómic en 2019, la acusaron en dos procesos por difamación... Dieciocho meses después los acusadores anularon sus denuncias tres días antes de que se produjeran los juicios, lo que la autora interpretó como una forma de intimidación, querían advertir que nadie debía tocar estas cuestiones... Tras la publicación del cómic, las algas se recogen en verano en algunas playas de la región.

Nora G. Fornés. Madrid. El País, jueves 29 de diciembre de 2023.

viernes, 10 de marzo de 2023

Molière prestamista

Carmen Gallardo en el papel del
viejo avaro Harpagón

Para corregir la codicia,  ¿qué mejor que caricaturizar la mano que mece la caja de caudales como hace Molière en El avaro? En el 40º aniversario de la compañía sevillana Atalaya, Ricardo Iniesta, su director, ha convertido esta comedia trágica en una sonora farsa, inspirada en el estilo interpretativo de la comedia del arte italiana. Harpagón, su protagonista, es un infeliz hiperactivo, casado con sus negocios: si bajara el pistón de sus ambiciones, cesaría el daño que causa a cuantos le rodean y el que se inflige a sí mismo.

Como Pantalone, el banquero veneciano de la comedia sel arte, cuyo lema es: "Entre el amor y el dinero, lo segundo es lo primero", Harpagón quiere casarse para poseer una esposa que lo adorne. En todos los montajes de Iniesta sus actores despliegan un trabajo coral formidable, inspirado en este caso en el teatro de máscaras italiano, pero también en el de los actores cantantes de los musicales brectianos. Este Avaro es un cruce de caminos por el que circulan Euclión, protagonista de de Aulularia de Plauto; los Kosol y Currucucú del Marat Sade, Esmeraldina y el Tío Gilito

Desde su feminidad, Carmen Gallardo ofrece una versión sobresaliente, descarnada y tierna del monólogo cenital de Harpagón: cuando se pone las gafas de pasta oscura, le está haciendo un guiño repentino al célebre Tartufo de Adolfo  Marsillach. En el papel de Belisa, Garazi Aldasoro le imprime un verismo íntimo al ritmo vivaz, la amplitud del movimiento y la biomecánica de raigambre soviética que caracterizan el estilo interpretativo de Atalaya. Detrás de su acordeón con un estilo inspirado en los de los sans-culottes, protagonistas de la toma de la Bastilla, Lidia Mauduit conduce segura la toma de conciencia de las víctimas de Harpagón. Da gloria oírlas cantar. También a Emmanuel García maestro en el arte de hacer imposible que el público anticipe el siguiente movimiento de sus personajes. María Sanz le saca un brillo generoso a la hija del tacaño,  papel que ha tenido que aprenderse ipso facto para cubrir la baja de su titular.

La versión de Iniesta divulgativa y pródiga en guiños al público actual no se asoma al vértigo trágico que Goethe advirtió certeramente en El avaro; al calculado bullicio de su rítmica puesta en escena le convendría algún instante sosegado donde aflorara lo que la máscara social de los personajes oculta.

Javier Vallejo.Babelia. El País, sábado 18 de febreo de 2023.

jueves, 9 de marzo de 2023

El legado de Simenon: La Gran Muralla china de la literatura

La obra de George Simenon (Lieja, 1903-Lausana, 1989), monumental e inabarcable, constituye uno de esos asombrosos ejercicios de creación que conducen a la más absoluta perplejidad, como cuando se observan detenidamente las grandes proezas arquitectónicas levantadas siglos atrás. Miles y miles de páginas sin fisuras, que se pierden a lo lejos, en el horizonte, en lo que podría ser algo asi como la Gran Muralla china de la literatura. Porque Simenon fue mucho más que un prolífico escritor de novelas policíacas, un autor de quiosco -etiqueta que le acompañó siempre como una sombra-, sino un novelista dotado de un talento inmenso para ahondar en la psicología de los personajes, para describir de un modo preciso los ambientes de lugares muy distintos y para deslizar las tramas por la resbaladiza pendiente de unos diálogos llenos de agilidad y de ingenio. Todo ello sin florituras, sin alardes, sin una palabra sobrante y con una habilidad extraordinaria para el manejo de la incertidumbre, como si en todo momento  fuese a ocurrir algo, aunque al final, en ese mismo instante, no sucediese nada.

A pesar de todas estas cualidades, de ser uno de los grandes referentes literarios del siglo XX, Simenon no terminó nunca de encontrar un gran público en el mercado español, a diferencia de otros países. Y ello pese a las apuestas  de Aguilar, primero, en la década de los setenta, o de Planeta-De Agostini, después en los ochenta. El comisario Jules Maigret, protagonista de casi un tercio de su vasta producción narrativa, en nada se parece a algunos célebres detectives que le precedieron -Holmes, de Conan-Doyle; Poirot, de Agatha Christie; o Dupin, de Allan Poe-, rodeados de un halo de misterio, meditativos y sabios, elevados en las alturas  y encantados de conocerse a sí mismos. Maigret que empieza como guardia municipal  y acaba como simple comisario de distrito, es un tipo parsimonioso y campechano. Un investigador que, al final  de la series, Simenon sitúa como un simple jubilado cascarrabias. Pero más allá  de la singular creación literaria que supone este personaje en la tradición detectivesca, la obra del autor belga presenta algunas características con un trasfondo mayor...

En las últimas décadas, Tusquets y Acantilado fueron los sellos que apostaron más decididamente por la figura del autor belga. Y recientemente, esta última editorial, en alianza con Anagrama, ha reeditado en castellano títulos como El fondo de la botella o Tres habitaciones en Manhattan, obras que nada tienen que ver con el género policíaco y que evidencian la versatilidad del escritor belga como novelista. 

Su capacidad para crear personajes y, sobre todo, para reproducir  con precisión la atmósfera de cualquier lugar del mundo. Porque en la primera de esas dos novelas, una compleja trama familiar que transcurre en la frontera de EEUU, con México -Simenon vivió en Arizona después de la Segunda Guerra Mundial-, el escritor recrea un paisaje  y una comunidad con una naturalidad envidiable, como si la realidad hubiese crecido en una familia de rancheros. Y lo mismo si hablamos de París o Nueva York o de cualquier lugar en el que transcurra su relato. Simenon consultaba las guías de teléfonos de las ciudades sobre las que escribía para dar con los nombres de sus personajes. Un talento que fanfarroneaba a menudo sobre su promiscuidad y su carácter pendenciero, con una vida llena de sombras y que deja una fotografía excesiva, desmesurada, como toda su obra.

Mario Beramendi. La Voz de Galicia, viernes 17 de febrero del 2023.

miércoles, 8 de marzo de 2023

La bestia humana, Marina Foïs

Marina Foïs
Marina Foïs (Boulogne-Billancourt, 1970) forma parte de la aristocracia del cine francés. La maestra de ceremonias de la gala de los César en 2021 tiene una filmografía engrosada por 85 títulos, donde ha alternado el drama y la comedia. La actriz mantiene una amistad de más de una década con el diseñador de Louis Vuitton, Nicolas Chesquière, y un idilio tanto con el público, tras su participación en programas televisivos  de humor, como con la crítica, por sus papeles bajo las órdenes  de Laurent Cantet, François Ozon y Christophe Honoré. A pesar de sus galones cuando su representante la llamó con la oferta de un papel en el nuevo proyecto de Rodrigo Sorogoyen, la estrella le hizo repetírselo, incrédula.

En verano de 2016, había ido al cine a ver un thriller que la dejó impactada. Era Que Dios nos perdone, la tercera película del director español. Aquella turbia trama sobre un violador de ancianas en el contexto del 11-M  y la visita del Papa "era demasiado buena". Le había recordado a la crónica de un asesino en serie relatada por Bong Joon en Memories of Murder (2013). "Me encantó su transformación del género, que estuviera ambientada en el verano de Madrid. A partir de ahí he visto toda su filmografía. Le hubiera dicho que sí sin leer el guión", asegura la hoy protagonista de As bestas, la maña siguiente de su visita a Zaragoza para la gala de los Premios Feroz, donde estaba nominada. Laia Costa se alzó finalmente con el galardón. 

Mujerhoy. ¿Cómo se siente una gran estrella del cine francés nominada a los grandes premios del cine español?

Marina Foïs. En mi país soy muy famosa, lo cual es genial, pero te limita, porque la gente te conoce y tiene una idea preconcebida de ti. Los actores célebres en Francia tienen mucho poder y eso no es necesariamente interesante en los sets. Más bien es peligroso. El hecho de rodar en un país donde nadie te conoce es una oportunidad, no siempre muy cómoda, pero me permite reinventarme y ser  otra persona.

-Da la impresión de que en Francia no se conoce el cine español más allá de Almódovar.

-El cine español es muy querido en mi país.. El año pasado fui a ver El buen patrón. Ha funcionado muy bien, como también Competencia oficial. Cuando fui jurado en la sección de  Una cierta mirada en el Festival de Cannes le dimos un premio a Óliver Laxe por Lo que arde. Albert Serra ha recibido 10 nominaciones en los premios César y Sorogoyen es muy popular entre la gente de la industria. Cuando comenté que iba a rodar con él, me dijeron : "¡Qué suerte!". Y As bestas ha arrasado en la cartelera...

-¿Qué le ha aportado  As bestas a un nivel más personal?

-Más allá del trasfondo político y social, lo que me ha conmovido ha sido la historia de amor  y  el hecho de que no sea una película de venganza. Hay toda una categoría de filmes del rencor. François Truffaut decía que detestaba las películas de venganza, y a mí me pasa igual. No me gusta la idea de que un día nos suceda algo y volquemos toda nuestra energía y nuestro tiempo en encontrar la forma de hacerlo pagar.

-¿ Por qué no quiso ver a la mujer que inspiró su personaje?

- Margo Pool no es alguien que haya buscado la luz, sólo usó los micrófonos y las cámaras como un arma  para saber la verdad sobre la muerte de su marido. No me parecía apropiado acercarme a ella y robarle su privacidad para una película. Rodrigo fue a su casa y tengo entendido que le ha gustado mucho.

-¿Qué poso le ha dejado?

Margo es una heroína. En todo el mundo hay muchas mujeres que, como ella, luchan por la justicia, por la paz y por la libertad. No tendrán una estatua en una plaza de Madrid ni de París, pero me parece hermoso aferrarse a estas personas como guías. Son una lección de humanidad y una solución para el mundo, ya que eligen otros caminos diferentes al del odio...

Begoña Donat. Mujerhoy. 13 de febrero de 2023.

martes, 7 de marzo de 2023

Triángulo Picassiano: 01, Museo Picasso de Málaga. "El cubismo trata de las formas"

- Pablo Picasso simboliza la abrumadora persuasión del artista triunfante, todo en él nos incumbe, no solo porque hizo avanzar la modernidad, también porque rompió todos los códigos. Fue un gigante de la pintura, por mucho que su amante Fernande Olivier lo describiera como "bajito, achaparrado, con manos de mujer, ojos negros penetrantes, casi obsesivos" la primera vez que lo vio en su estudio del Bateau-Lavoir de París.

- Para reconocer su paradójica escala, contamos con esos rompecabezas que son los museos, aunque en ellos solo podamos intuir una pequeña parte de la formidable producción de un artista admirablemente francés, del hombre orgullosamente español: está el Picasso de Las señoritas de Aviñón en el MoMa, el del Guernica en el Reina Sofía o el de La mujer que llora en la Tate Modern. Cuando uno los tiene delante, aprende a escucharlos con mucho cuidado. Igual que las más famosas obras, otras decenas, centenares, descansan en colecciones públicas y privadas. Cada una es una prolongación del pintor, sus otros museos. En ellas, Picasso lleva al límite un tiempo completo de su larga vida, el momento imponente. Podemos decir que hay tantos museos Picasso como decenas de obras maestras que ejecutó. 

-El Museo Picasso de Málga (MPM), más específicamente que cualquier otro que lleva su nombre, envuelve a su público en la invocación y evasión simultánea del andalucismo del pintor, nacido en 1881 en el número 15 de la plaza de la Merced (hoy su museo casa natal). Ocupa desde 2003 el palacio de Buenavista.

- La idea inicial de crear un museo dedicado a Picasso en Málaga se remonta a 1953, cuando el artista y Juan Temboury, delegado de Bellas Artes hablaron de buscar un espacio donde poder mostrar obras realizada en todas las técnicas. Se dice que Picasso, entusiasmado, prometió que enviaría "no dos obras, sino dos camiones". La donación se frustró por el rechazo del Gobierno franquista y no fue hasta 1992 cuando Christine Ruiz-Picasso, viuda del primogénito del artista, Paul, retomó los contactos con la Junta de Andalucía y prestó parte de su colección para las exposiciones Picasso clásico y Picasso primera mirada, comisariadas por Carmen Gímenez, que crearon un clima favorable para una presencia permanente de la obra del pintor en su ciudad natal.

- "El MPM nació con la misión de sumarse a los grandes ejes picassianos, junto a Barcelona, París y Antibes", explican desde el museo, "subrayar el carácter andaluz del artista  y reintegrar su producción a su tierra, donde el espíritu innovador del seguramente mejor creador plástico del siglo XX servirá de estímulo a sucesivas generaciones".

-La Fundación Museo Picasso Málaga Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso, entidad constituida en 2009 por la nuera y el nieto del pintor, posee el pleno dominio sobre los fondos, es propietaria del palacio Buenavista y de todos los edificios que conforman la pinacoteca, sumando 8.300 metros cuadrados entre las 12 salas de exposiciones temporales, auditorio, biblioteca y taller de restauración, además del subsuelo con restos fenicios, romanos y nazaríes hallados durante las obras de ampliación.

- La colección permanente agrupa 240 obras de todas las épocas, entre pinturas, esculturas, dibujos, bocetos, grabados y cerámicas. A estas se añaden 43 en régimen de comodato (depósito temporal) por la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte. Del conjunto destacan los bronces cubistas Pequeña figura  y Copa de absenta ("muchos piensan que el cubismo es un arte de transición y no es así. El cubismo no es semilla ni feto, sino un arte que trata fundamentalmente de las formas", escribió Picasso); Fernande con mantilla, de la época azul; la más realista Olga Khokhlova con mantilla, y Mujer con los brazos levantados, anuncio de los retratos cubistas de Dora Maar llorando que surgirían  a finales de los años treinta.

- Con Picasso es difícil describir al personaje sin recurrir a contradicciones. En su relación con las mujeres fue un sátiro -con el pincel y parece que también con el corazón-. pero hoy sabemos que en los abundantes retratos de juventud que hizo de su hermana Lola proyecta una imagen del ideal femenino que hace evolucionar, proporcionando a la modelo la libertad de convertirse en diferentes tipos de mujer. Inventamos los sentimientos que provoca un cuadro incluso sin haberlo visto directamente, o después de haberlo visto demasiadas veces. Picasso nos hace pintura como Shakespeare nos hace teatrales...

Ángela Molina. El País Semanal, 22 de octubre de 2022.

lunes, 6 de marzo de 2023

"Asuntos familiares": Las raíces del odio

Tres décadas escribiendo y dirigiendo, con una quincena de obras de un nivel medio e incluso notable, son bagaje suficiente para confiar en que Arnaud Desplechin salga indemne de su caminar por esta pedregosa ruta. La emprenden dos hermanos (brillantes y reconocidos en lo suyo, ella actriz teatral, él escritor) que se odian de un modo visceral, aunque finalmente no tengan muy claro dónde están las raíces de tal proceder e incluso si no habrán secado ya después de 20 años. O si, como dice el título para el mercado español, solo son la parte principal de una crónica de asuntos familiares que implican a los  padres y al hermano de ambos, a sus respectivas parejas y también al hijo adolescente de ella y a un amigo confidente médico, nexo entre ambos. Un conglomerado de sentimientos, muchas veces contradictorios, que por momentos pareciera exigir la complicidad del espectador para meterse en una disección emocional en toda regla, sin duda honesta aunque el entrelazado de las secuencias amenace por alejarse del drama.

La intensi dad que Marion Cotillard y Melvil Poupaud introducen en sus personajes, en particular Cotillard, dan con sus registros coherencia al caos que parece dominar buena parte del metraje. Con una estrecha conexión en su juventud, producto de una educación peculiar pero tamnién consecuencia de su talento creativo, un desgraciado accidente automolístico de sus padres provoca que por fin ambos coincidan en el hospital pese a evitarse mutuamente durante años. Ya la secuencia inicial anticipa que algo no va bien cuando su hermano la echa a gritos de su casa cuando ella acude al duelo para darle el pésame por la muerte del único hijo de él, todavía un niño. Restará indagar en las razones del drama en un tono muy a la francesa, cargando en algunas escenas y aflojando en otras, para culminar con una catarsis, aunque intuída o esperada, no por eso necesaria a riesgo de cerrar en falso. No hay impostura pese a lo señalado por algún sector de la crítica en Cannes. Solo que algunas situaciones resultan de disgestión incómoda por forzadas de más.

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, jueves 2 de marzo de 2023. 

domingo, 5 de marzo de 2023

Philippe Starck: "Que las cosas duren material y formalmente es sostenibilidad"

Este año Valencia es la capital mundial del diseño. Para inaugurar el acontecimiento, han engalanado el Palau de les Arts, que ideara Calatrava, y han subido al escenario a Pilippe Starck (París, 73 años). Starck que inventó los hoteles boutique y vendió millones de copias de un exprimidor de naranjas más escultórico que funcional, lo ha sido todo en el diseño. Ahora viaja con frecuencia a la capital valenciana porque su nueva silla la fabrica la mayor exportadora de muebles española: Andreu World. Ante el micrófono, rompe prejuicios defendiendo los bioplásticos y hace reír al público. Lo hace constantemente. Puede que incluso sin darse cuenta. 

P.- Con una cuchara en la nariz, comiéndose un plátano retorcido como un contorsionista o desnudo, los retratos que le han hecho relatan décadas de la historia del diseño. ¿Es usted su mejor diseño?

R.- No tengo el software para diseñarme. Lo que ha descrito o es azar o es idea de otra persona. La vida es extraordinaria, cada cinco minutos puede pasar algo que nos cambie. Eso ha ido pasando. Y había por allí un fotógrafo

P.- ¿No ha construido su imagen?

R.- Jamás. Hay quién cree que me cambie el nombre para que fuera más artístico. Siento decepcionar: no tengo la suficiente inteligencia para hacerlo.

P.- Inventó al "diseñador extrella". 

R.- No. Me convertí en diseñador porque de joven me sentía muy solo, desesperado incluso. Pensé qué tenía que hacer con mi vida algo más que pensar en el suicidio y probé a diseñar. No es una vocación. No me interesa el diseño. Pero como no estudié y no entiendo a la sociedad, el diseño era mi sitio porque no precisa una educación.

P,- ¿Eso cree?

R.- La creatividad no se obtiene a base de educación.

P.- ¿De dónde sale?

R.- De una enfermedad mental. Y en eso soy muy bueno.

P.- ¿En serio?

R.- En serio. Cuando diseño puedo utilizar mi ligera enfermedad mental. Tengo asperger.

P.- ¿Ha sido diagnosticado?

R.- Claro, Y he terminado por pensar que es una suerte. Del asperger he sacado la creatividad . Y al no tenerlo grave, he podido desarrollar  una vida bastante normal.

P.- Siempre aconseja no escuchar a nadie. ¿A quién no escuchó?

R.- A nadie. La razón es porque nadie nunca me habló

P.- ¿Está bromeando?

R.- No. Nunca bromeo. Soy una broma, pero no bromeo. Me crie sin padre, casi sin madre y estando siempre solo. Sin nadie que me hablara, terminé por no entender  a los que me hablaban. Soy una persona incapaz de aprender de los demás. Lo único que sé son conclusiones a las que he llegado tratando de entender las cosas. No escuchar lo que te dicen y buscar información por tu cuenta es fascinante. Si quieres saber algo estás obligado a ir al fondo de las cosas. Evitas repetir lo que dice todo el mundo y... las cosas parecen otras. Tener una opinión propia  construye tu conocimiento y te construye a tí. En parte también te aisla. Y ese es mi drama. Pero también mi gran fortuna. Vivo lejos de todo, solo con mi mujer.

P.- ¿Qué le hizo creer en usted?

R.- Me pasaba el día durmiendo. Un día mi madre, prácticamente la única vez que lo hizo en toda su vida, decidió ir a la escuela y el director le dijo que tenía un hijo brillante, pero carecía de la más mínima confianza en sí mismo. Era un hombre muy inteligente. Y no es que yo no confiara en mí, era más bien que me despreciaba. Por eso me obsesioné con ser bueno en algo para no despreciarme. Me he pasado toda la vida intentando no despreciarme.

P.- Según cuenta, paso de ser extremadamente tímido a convertirse en una figura pública extrovertida.

R.- Debo corregirle de nuevo. Siempre he estado solo.

P.- ¿De niño incluso?

R,- Sobre todo de niño. Mis padres se divorciaron  cuando tenía siete años. Yo vivía con mi madre. Pero ella nunca estaba en casa.Lo que le gustaba eran los hombres. Y necesitab mucho tiempo  para esa pasión porque los hombres requieren mucho tiempo. El caso es que yo salía de casa pero no iba al colegio.

P.- ¿Qué hacía?

R.- Iba al bosque de Saint-Cloud, a las afueras de París, siempre al mismo banco. Allí pasaba el día. No era un bosque, me he dado cuenta luego. Con diez años lo sientes como un bosque. Pero nada ha cambiado: no soy una persona extrovertida.

P.-- Su imagen pública muestra lo contrario...

sábado, 4 de marzo de 2023

Burbujas de leyenda: el planeta Krug

Viajamos al planeta Krug en un día helador de noviembre, primero a Le Mesnil-sur-Oger, donde la marca elabora un mito de los vinos  como es el Clos du Mesnil, y luego a Reims, donde se encuentra la maison Krug. Fueron Rémy y Henri Krug, la quinta generación de la familia, quienes tuvieron la idea, en 1979, de elaborar un vino a partir únicamente  de esta parcela de apenas 1,8 hectáreas de uva chadornay y enclavada en Le Mesnil-sur-Oger, Estamos en la denominada Côte de Blanes, epicentro del champán tipo Blanc de Blaneso, lo que es lo mismo, en el reino de la uva chardonay. Suelos de yeso y un microclima benigno hacen de este lugar  uno de los mejores terroirs de Francia y confieren a sus vinos un buen equilibrio entre el azúcar y la acidez, lo que suele dar lugar a vinos con amplio potencial de guarda. Le Mesnil tiene en torno a mil habitantes, en su inmensa mayoría dedicados a la industria del champán. Si paseas por sus calles, te topas a cada 20 metros con locales donde los pequeños productores de la zona venden sus champanes. Algunos de ellos, al contar con una producción demasiado corta, venden directamente la uva a otras marcas, entre ellas Krug.

El Clos du Mesnil es un minúsculo viñedo rodeado de un pequeño muro de piedra cuya partida de nacimiento se remonta a 1698, como puede comprobarse en una placa de piedra escrita en francés antiguo. El Clos que fue adquirido por Krug  en 1971, es un lugar especial. Está divido en cinco subparcelas y cada una de ellas produce vinos de personalidad diferente, algo no tan raro si se tiene en cuenta que unas tiene 15 años y otras casi 50. Cada parcela se vendimia de manera individual y según los sacrosantos preceptos de la agricultura biodinámica, aunque no siempre fue así: los productores de vinos de Champaña no fueron precisamente, hasta el pasado reciente, los mejores alumnos en lo que respecta a la biodiversidad. Este viñedo goza de un microclima ideal al encontrarse situado al sudeste del pueblo y quedar así protegido del viento gracias al muro.

Han transcurrido cuatro décadas y la gloria del Clos du Mesnil se acrecienta día tras día. Pero hay que hacer un poco de historia y recordar que para Paul Krug II, el padre de Henry y Rémy Krug, la idea de elaborar un champán procedente de una sola parcela, una sola uva y un solo año suponía una traición al espíritu de la maison, (que era en gran medida y sigue siendo) ensamblar vinos procedentes  de diferentes zonas de la región de Champaña, diferentes añadas y diferentes uvas (chardonay, pinot noir y meunier) para alcanzar resultados gloriosos. Finalmente, le convencieron y en 1979 fue creado y embotellado el primer Clos du Mesnil, que viene a ser -junto con el otro vino monoparcelario de Krug, el Clos d'Ambonnay (0,6 hectáreas de uva pinot)- algo parecido a un mito  en el universo de los vinos de Champaña... al alcance de según qué bolsillos, ya que un Clos du Mesnil puede oscilar tranquilamente, según añada, entre los 700 y los 1.500 euros. Para el Clos d'Ambonnay, el hipotético comprador (lo de hipotético se refiere no solo a la necesidad de un nivel adquisitivo casi obsceno, sino a la cuasi-imposibilidad de encontrar este champán) deberá pensar en un presupuesto situado entre los 1.500 y los 3.000 euros.

Esta mañana probamos el Clos du Mesnil Millesime 2006. Es una mezcla asombrosa de acidez, golosina (toques de miel), frescura y mineralidad; se bebe fácil  y al mismo tiempo tiene una corpachón que deja un poso inesperado, y no es de extrañar: 12 años de envejecimiento en barricas de roble lo contemplan. Clos du Mesnil solo ve la luz cuando el año ha sido realmente excepcional, cuando la viña ha estado en condiciones óptimas y cuando los enólogos han decidido que de verdad merece la pena hacerlo. Cuando es así, no más de 10.000 botellas llegan al mercado, de manera prioritaria a Japón, Estados Unidos, Italia y Reino Unido. Dicho de otro modo está todo vendido, salvo escasas unidades que aterrizan de forma milagrosa en las tiendas especializadas o en la bodega de algún coleccionista que, previa reserva, hayan podido hacerse con ellas. 

viernes, 3 de marzo de 2023

El Circo del Sol de los niños de San Pancho

Cuando el cofundador del Cirque du Soleil Gilles Ste-Croix (Quebec, 1947) tenía 12 años le pidió a su padre que le regalara un bajo porque quería ser como Paul McCartney, pero el hombre se negó porque no quería correr el riesgo de que acabara tocando en los pubs. Años después, en 2006, Ste-Croix pudo colaborar con McCartney durante la producción de Love, en la que el Cirque du Soleil celebraba a los Beatles. Aquel espectáculo fue un hito en la carrera profesional de Gilles. En 2014, a los 64 años, se retiró de la primera fila de un circo que en su exitosa andadura no solo ha fijado un modelo de negocio, sino que también ha dignificado el oficio por el mundo.

Ste-Croix y su esposa, Monique Voyer, poseen una casa en San Pancho, un pueblo mexicano con fuerte espíritu comunitario cuya playa mezcla de manera prodigiosa a familias numerosas alrededor de una mesa de plástico, al surfero argentino que vino para dos meses hace tres años, a la joven turista francesa que quiere ser viajera y camina descalza y ya se ha tatuado un símbolo huichol en el brazo y al fontanero autóctono que acelera su moto descamisado y cantando contra el viento.

En ese ambiente en el año 2011, con el fin de recaudar fondos para que no cerrara la fundación cultural Entreamigos, en la que tantos niños del pueblo juegan y se educan, Ste-Croix y Voyer emprendieron un proyecto emocionante. En un almacén pusieron en marcha el Circo de los Niños de San Pancho, asociación sin ánimo de lucro diseñada para promover el desarrollo personal, técnico y artístico de chavales (a partir de los 5 y hasta los 18 años) en las disciplinas de circo y danza. Gilles añadió de su bolsillo 50.000 dólares y recuperó material para remendar del Cirque du Soleil.

Es una mañana de agosto en la que aún se respiran las lluvias de la noche anterior. En las instalaciones del Circo de los Niños se emite el vídeo del espectáculo con el que se cerró la temporada anterior, Fausto, y los de años anteriores, como Sueño de una noche de verano o Alebrije. Del techo cuelgan los trapecios. Hay monociclos, zancos, colchometas. "El precio es de 150 pesos por semana (7,50 euros), dos horas diarias. Hay becas y descuentos, y ya que hay una instrucción profesional y especializada en enseñar a los niños, invitamos a las familias a que colaboren más. La idea es que, ya que en el circo todo es posible, no haya distinciones. Ese es el principal desafío para que se potencie la idea de pertenencia", cuenta Glades Perrera, actual directora. A juzgar por el entusiasmo de padres, alumnos y profesores, el trabajo es intenso. "El primer año se apuntaron 40 niños. Para este curso ya hay 150 inscritos, hemos tenido que abrir también sábados por la mañana. Trabajas duro, puedes ser payaso, acróbata, malabarista... Este circo es maravilloso para experimentar" .La actividad empieza en octibre. En noviembre llega Ste-Croix con la idea de la coreografía que se trabajará durante el curso y que se representará en marzo.

El año pasado por empeño de una ministra canadiense que vino a ver el show, el Circo de los Niños de San Pancho hizo representaciones en Querátaro y en Ciudad de México. Vani, madre de Leliane, una niña que en octubre empezará su sexta temporada en el circo, acompañó a la troupe, "La seguridad que se les enseña a tener en el escenario la tienen luego fuera de él. Son niños que piensan diferente, son creativos, se cuidan entre ellos, cuidan del medio ambiente, cuidan su alimentación, tienen más iniciativa, suben en telas hasta el techo y saben con certeza que el compañero de abajo los va a ayudar si se caen. Ste-Croix es un genio de la imaginación y su circo contagia alegría". Que no falte, pues, le digo antes de despedirme pensando en el bajo que no le quiso comprar a Gilles su padre.

Use Lahoz. El País Semanal, 4 de octubre de 2022.

jueves, 2 de marzo de 2023

"El ancho mundo"

Amor, muerte, guerra, intriga política e incluso un asesino en serie... Pierre Lemaitre hace gala de su tremendo talento para contar historias en su ultima novela El ancho mundo. Una saga familiar e histórica con ese estilo decimonónico de clave irónica que él domina tan bien. Los Pelletier son sus protagonistas: una familia francesa asentada en Beirut, formada por los señores Pelletier y sus cuatro hijos, tres varones y un adolescente. Estamos en 1948 y los jóvenes de esta casa deciden abandonar el nido y vivir sus aventuras por el mundo. Viajaremos hasta el Saigón que se revuelve bajo el mando colonial francés junto al hermano menor, Étienne, y recalaremos en el París de la posguerra, donde aún circulan las cartillas de racionamiento, con el extraño matrimonio formado por el mayor de los hijos, el pusilánime y un poco repulsivo Jean, alias el Gordito y su terrible esposa Geniève (su maldad te hará morir de risa). Más tarde se unirán a ellos en la capital francesa el hermano mediano François y la joven y desnortada Hélène.

En un retrato de personajes magnífico, Lemaitre nos muestra sus miserias y secretos, y lo hace con tal destreza y con tanto humor que nos arrastra página tras página (y son casi 600) por un enredo apasionante que no da un respiro. La trama nos atrapa de tal manera que cada vez que la realidad cotidiana nos obliga a cerrar el libro nos sentimos desolados: dejar a los Pelletier se hace muy cuesta arriba.

No sé si llamar novela histórica a esta magnífica obra, pese a su imponente y riguroso trabajo de documentación, pero es que el ritmo de la narración se acerca más al de un thriller con todos sus hermosos cadáveres. Una historia de pasiones y aventuras con una investigación criminal liderada por el ambicioso periodista de sucesos François que, cegado por el relumbrón de su firma en las noticias de primera página, no verá lo que está pasando en su propia familia.

La otra línea argumental, la de Saigón no es menos atractiva: aquí se destapa una estafa al Estado francés basada en el tráfico de piastras. Esta vez será Étienne el que averiguará las complejas implicaciones del fraude cuando viaje a la capital indochina siguiendo a su amor. Una historia romántica que no tendrá final feliz. De la superficial Hélène hay poco que contar, aparte de su mal gusto para elegir amistades masculinas y su rebeldía.

Serán François y Étienne los que nos hagan vibrar con sus almas valientes y sus corazones compasivos. Perfil de héroes. Pierre Lemaitre nos lleva de uno a otro, saltando de Saigón a París en un abrir y cerrar de ojos y nosotros seguimos su frenética prosa enganchados a una intriga que nos sorprende a cada paso...

Elena Méndez. La Voz de Galicia, viernes 10 de febrero de 2023.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Jane Birkin: "Ser una leyenda no te sirve de nada"

Je t'aime... moi non plus, el éxito de 1969, la canción que Jane Birkin junto Serge Gainsbourg fue prohibida en Argentina, Brasil, España, Reino Unido ... y, tras excomulgar el Vaticano al ejecutivo que lo lanzó en Italia, Gainsbourg agradeció al Papa por su ayuda con "las relaciones públicas". Bombazo y escándalo propulsaron así la fama de Birkin, actriz londinense que debutó en el cine con 17 años y que ya había trabajado en siete películas. Entre ellas, La piscina, con Alain Delon y Romy Scheineder; y, sobre todo, Blow-up, cumbre de Michelangelo Antonioni en la que Birkin lo mostraba todo. ¡En 1966!. Ella y Gainsbourg estuvieron juntos 13 años -son los padres de Charlotte Gainsbourg- y las canciones que él le escribió en ese tiempo, adaptadas a su voz siempre al borde la quiebra, cimentaron la leyenda de Birkin como una de las grandes figuras de la música francesa. A sus 76 años revive aquellos años en esta entrevista y reflexiona sobre la fama, el feminismo, el arte y la pérdida; en especial, la de su querido Serge.

XL Semanal. ¿Cómo es la vida de una leyenda? ¿Se despierta y piensa: "Qué fuerte, soy Jane Birkin"?

J. Birkin. No (se ríe) Menuda pregunta. Ya era Jane Birkin cuando nadie me conocía y lo era cuando las cosas se pusieron feas. En el día a día, ser una leyenda no te sirve de nada. Pero me alegra que mi voz siga ahí; esta sí parece no envejecer.

XL. Eso es verdad

J.B. ¿Sabe lo que no cambia? Lo que siento cuando canto. En el escenario, me siento atemporal, sin edad.

XL. También rodó grandes películas.

J,B. Nunca me gustó ponerme ante la cámara. Los directores y los fotógrafos eran tan hábiles que no se notaba. Mi hija Charlotte tiene más talento.

XL. Pero los críticos la valoraban...

J.B. No pienso mucho en la joven que fuí, no la encuentro interesante. Mi suerte fue cruzarme con Serge, me beneficié intensamente de su arte.

XL. Serge Gainsbourg. Para muchos, fue el músico más importante de la segunda mitad del siglo XX. 

J.B. Cuando murió en 1991, recopilé frases de gente sobre él. Godard, Bardot... Todas conmovedoras. Mitterrand dijo que había sido el poeta francés más grande desde Baudelaire. Solo ahí fui consciente de a quién había tenido a mi lado.

XL. Usted y él siguieron muy unidos después de su divorcio, en 1980.

J.B. En una de sus últimas canciones me decía: "You had the best of me". Y es verdad, mientras estuvimos juntos, "tuve lo mejor de él".

XL. Pero su talento no dependía solo de él, ¿verdad?

J.B. Nadie habría descubierto en mí lo que él vio. Grabar  Je t'aime... fue casualidad, porque la hizo para Brigitte Bardot (la lanzaron pero su marido pidió su retirada) La subió una octava para adaptarla a mi voz y eso le dio ese toque tan especial. Le gustaba la fragilidad en mi voz. 

XL. Usted fue un símbolo para toda una generación. Eso que cuenta no suena muy feminista...

J.B. Nunca fui combativa. Excepto cuando vivía en Londres e iba con mi padre a manifestaciones contra la pena de muerte...

XL. Vivió Mayo del 68 en París. ¿Compartía las inquietudes del movimiento?

J.B. Yo venía del Swingin London, que también fue una rebelión popular, aunque muy distinta. Nos ganamos el derecho a una moda nueva. Hoy es difícil de entender, pero la moda entonces era cosa de señoras de la aristocracia con dinero y nosotras luchábamos por el derecho a llevar minifalda y ano tener que vestirnos como quisieran nuestros maridos. Así que lo que pasaba en Francia no me decía gran cosa porque muchos de aquellos temas ya los habíamos superado.