miércoles, 19 de marzo de 2025

"El desamor tiene un poder liberador", Fabienne Brugère

La filósofa francesa Fabienne Brugère especialista en estética y filosofía del arte y en teoría feminista, sufrió una ruptura tan brutal que decidió aplicar su capacidad de investigar al desamor. Profesora en universidades de varios países y Caballero de la Legión de Honor (¡!), esta mujer nacida en Nevers en 1964 pasó por Madrid para hablar del miedo dentro del Foro de Cultura  celebrado en Valladolid y  la Fundación Telefónica.

P.- Su último libro en Francia es Desamor. Manual de un retorno a la vida. ¿Por qué?

R.- Siempre he pensado que la filosofía se hace en función de la propia experiencia, en un eco del existencialismo de Beauvoir y Sartre. Y al conocer en carne propia una ruptura amorosa me di cuenta de que no había nada en filosofía que hablara del desamor. Por eso he querido hacer de ello un concepto filosófico. Y tomé el verbo desamar porque es un proceso, un accidente de vida que puede conducir a amar de nuevo y amar de otra manera.

P.- ¿Qué hay que saber sobre el desamor?

R.- Desamar no es un fracaso, es una prueba de vida, un accidente ante el que hay que reaccionar. Puede llevarnos a una reflexión sobre nosotros mismos. A pesar del dolor, desamar es la posibilidad de examinar la vida y ver cómo nos conduce a amar mejor.

P.- ¿Tiene un poder liberador? 

R.-Exactamente eso, un poder liberador. La idea es que la ruptura, si la atravesamos, puede ser una fuente de emancipación, enseñarnos a amar de una forma menos prisionera de los estereotipos, más libremente, menos conservadora. 

P.- ¿Qué significa atravesar?

R.- Evaluar y tomar conciencia de lo vivido es el primer paso del proceso. Lo segundo es el ejercicio de expresar las pasiones de cólera, odio, soledad o tristeza. Y después hay que llegar a vaciar el lugar, mudarse, reubicarse para poder llegar a otro sitio.

P.- ¿Usted lo consiguió?

R.- No sé si hablaría en términos de conseguirlo. Pero he hecho un camino  que hoy en día muchos están obligados a hacer porque las historias amorosas son cada vez más complicadas.

P.- ¿Es necesario el perdón?

R.- No es imprescindible. Para ello es necesario la ética, el respeto y si esto no se asume no merecemos el perdón. Yo soy escéptica sobre el perdón porque para que exista debe haber reparación, que la persona sea capaz de decir que lo ha hecho mal. No se puede perdonar en cualquier condición.

P.- Hemos visto en Francia numeroso casos de abusos en la clase intelectual.

R.- Hoy hay grandes cambios en Francia, pero después de Mayo del 68 hubo un contexto en el que la liberación sexual coexistía con una falta de reconocimiento del individuo, de los menores, de las mujeres, especialmente en los medios literarios. Hubo incapacidad de ver las formas de dominación y una suerte de ilusión que lo identificaba como deseo. Y no era deseo, era abuso sexual por parte de gente poderosa y protegida. Y eso nadie ha querido verlo hasta que la ola mundial del Me Too ha repercutido fuertemente.

P.- Usted se ha posicionado de forma muy crítica contra Polanski. ¿Defiende su cancelación o la de Karla Gascón, la protagonista de la película Emilia Pérez, por sus tuits?

R.- Hay que diferenciar la obra y la persona. El problema de Francia es que durante mucho tiempo se consideraba que solo la obra contaba y el creador podía portarse mal. Yo creo que la obra cuenta, pero que un artista es un humano ordinario, no un genio por encima de la ley. Lo que rechazo es que Polanski haya contado con mucha financiación pública y ésta sí debería considerar no solo la obra, sino también al cineasta y su comportamiento. Sobre Gascón, no es el mismo nivel, son unas declaraciones de hace años. Lo importante es que ella pida excusas y que haya reparación por su parte.

Berna González Harbour. Madrid. El País, lunes, 3 de marzo de 2025.

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