domingo, 11 de junio de 2023

Semprún, en la espiral del siglo XX

Jorge Semprún

Vueltas y más vueltas. La obra de Jorge Semprún realiza este movimiento obsesivamente. Vueltas y más vueltas alrededor de un mismo asunto: su experiencia. Una apuesta narrativa que no marea sino que hipnotiza. Escena tras escena, digresión tras digresión, el lector, sin darse cuenta, se desposesiona de la conciencia con la que había interpretado el mundo para asumir la conciencia del autor e interiorizar así su interpretación del siglo: Semprún se automitificó, disimulando sus claroscuros, como el sujeto prototípico de la era atravesada por los totalitarismos. Este propósito, en cuyo núcleo están siempre fundidos él y la política, sigue parpadeando ahora que se conmemora el centenario de su nacimiento, como si al releerlo contempláramos la fatigada luz de un faro antiguo proyectarse sobre nuestro pasado trágico como españoles y europeos.

Este proyecto empezó en su segunda vida, cuando el resistente y deportado empezaba a dejar de ser un revolucionario profesional. Tenía 40 años. En mayo de 1963 ya no es dirigente clandestino del Partido Comunista en Madrid pero aún miembro destacado del partido en el París donde vivía exiliado. Allí una pareja de compañeros de viaje -Juan Goytisolo y Monique Lange- apostaron por que la delegación francesa en los Formentor defendiese Le grand voyage. La experimentación formal de aquella novela concentracionaria  encajaba con la vanguardia narrativa que defendía esa élite literaria. Al comunicarse la concesión del premio, el jurado recibió un telegrama firmado por Salvador de Madariaga (alguien suplantó su identidad) caracterizando a Semprún como "un estalinista notorio y enemigo del pueblo español". Aquel verano Sánchez Dragó era detenido y durante el interrogatorio identificó al novelista premiado con el Federico Sánchez que la Brigada Político Social no había conseguido detener.

Lo que ocurrió fue paradójico. El descubrimiento de la identidad coincidió con el acelerado proceso de revisión ideológica junto a Fernando Claudín que desembocó con la expulsión del partido. Semprún dejaba de ser Federico Sánchez para metamorfasearse  en un disidente que ayudó a construir "la República de las Letras del siglo XX", para decirlo con Tony Juddt: un espacio de libertad intelectual donde conviviría  con Camus, Koestler o Sperber, el lugar donde un grupo de excomunistas escribirían "algunas de las mejores descripciones del siglo XX".

La relevancia de ese ejercicio cívico, que lo convirtió en figura de la cultura francesa, era desconocida en España, aunque España seguía siendo una obsesión. Este desajuste es clave para entender la disfunción que ha dificultado la consideración de su figura.

 Aquí no se autorizó la traducción de El largo viaje hasta la Transición. Tampoco se proyectó La guerre est finie de 1966, cuyo guion escribió y ya era primer autorretrato de su frustración como militante al constatar la incapacidad de la dirección  del PC para leer la mutación de la sociedad española. "Pobre, infeliz España. Heroica, galante España. ¡Me pone enfermo!", declama Yves Montand en el monólogo que es el centro de la película. "Un mito para los veteranos de guerras pasadas. Y mientras 14 millones de turistas van de vacaciones a España cada año". Solo se estrenó pocos días después de las elecciones de 1977. Tampoco se proyectó el documental Les deux mémoires, dirigido por él en 1972, donde daba voz a la oposición y recuperaba al personaje Montand que dialogaba con Semprún mismo. Ni tuvo repercusión la angustiosa La confesión, dirigida por Costa-Gravas en 1970, a partir de la adaptación que Semprún hizo del testimonio de Artur London sobre la inhumanidad estalinista.

Nadie sabía quien era. Y entonces, el escándalo. "Es la primera vez que lo digo". Mayo de 1976. "El primer libro que voy a publicar en castellano -y cuando digo publicar  es que ya está muy avanzado- se llamara Autobiografía de Federico Sánchez". Rafael Borrás -director de Planeta- se planto en París. En 1977 ganaría el premio al libro más comercial. El libro político más polémico de la Transición, pero desenfocó  la consideración intelectual de Semprún en España. Inscrita como una obra de esa República d las Letras, su Autobiografía de Federico Sánchez tenía todo el sentido del mundo. Pero esa República aquí no existía, difícilmente podía interpretarse desde ese lugar.

La reubicación española de Semprún tardó en producirse. El primer paso destacado fue su nombramiento como ministro de Cultura de Felipe González. Pero seguramente más relevante que su afán de actuar como un Jack Lang azañista fue lo que ocurrió durante ese periodo. Con el hundimiento del bloque soviético, la gran aventura de su vida -el comunismo- desapareció. Pero entonces, gracias a su capacidad hipnótica, revisó de nuevo su biografía y volvió a colocarse en el corazón de la historia como conciencia europea. Porque el lugar de memoria ya no era la revolución, sino los campos de concentración. La escritura o la vida, definitivamente, llevando hasta el límite de lo ético la práctica del testimonio, lo llevo al panteón cultural donde siempre consideró que debía permanecer.

Jordi Amat. Babelia. El País, sábado27 de mayo de 2023.

sábado, 10 de junio de 2023

Los días de París

"Allá va el Orient Espress, a toda máquina, rumbo a la Tierra Prometida: se acerca con un estrépito ensordecedor, cuando los raíles lo arrojan de una vía a otra en una danza salvaje. Me anuncia en su idioma de acero la dicha y la libertad, me arrastra hacia el lugar de mis fantasías, hacia el momento fulgurante del reencuentro que había estado esperando durante cuatro años de revolución, de terror y de ruina, en los escombros de un mundo abolido". El mundo en escombros es el Azerbaiyán que pertenecía al Imperio ruso y luego a la Unión Soviética tras la Revolución de Octubre. Los cuatro años son los que ha permanecido separada de sus seres queridos, que emigraron del Cáucaso. Ella es solo Umm Elbanu Asadullayeva, de 16 años, la futura escritora Banine.

Este segundo libro de memorias, continuación de Los días del Cáucaso, cuenta la vida en París de esta mujer de una familia campesina y musulmana que alcanza la opulencia  gracias a las ilimitadas reservas de petróleo de Azerbaiyán y lo pierde todo con la llegada al poder de los bolcheviques. Junto a millones de rusos blancos, se exilian a Europa con los objetos de valor que han podido rescatar, pero ella, sola, llega a París cuatro años más tarde en busca de libertad y supervivencia. Son los "locos años veinte" de entreguerras, y París, un hervidero de cultura y gente de todas las nacionalidades.

La ventaja de unas memorias sobre una autobiografía es que las primeras no deben someterse a unas reglas de la narración literaria desde la madurez, seleccionan su material desde una distancia que ordena los sucesos de otro modo. Al llegar a París, Banine encuentra el apoyo  de su hermana Zuleiha, casada con José, un pintor español. Y conocería a toda clase de celebridades, de Iván Bunin a los Scott Fitzgerald, Hemingway, Henry Miller, Joyce, Sylvia Beach, los eslavos Chagall, Kisling, Diághilev y Stravinsky; y otros como Fujita, Modigliani, Moréas, De Chirico, Picasso. En Montparnasse, "toda esa gente vivía de esperanza y café con leche, si no de licores, brebajes aún más costosos... Pero su pobreza no les quitaba su confianza en la vida".

La mirada de la autodenominada "caucásica bobalicona" sobre aquella desopilante sociedad es la joya de este libro. Junto a ellos la visión de aquellos rusos blancos, un "pequeño universo en sí, con sus tradiciones, sus reglas, su ética... y las damas de honor de antaño convertidas en señoras de los lavabos y camareras descendientes de los primeros boyardos moscovitas "ofrece un testimonio impagable. La vida de Banine se convierte en un asunto más personal desde el momento en que aparece en escena su prima Gulnar, un temperamento volcánico que centra las memorias en la evolución personal de la propia Banine. A partir de aquí, su vida se desenvuelve entre un militar blanco de considerable atractivo físico, Nicolás Carpoff, y el refinado Jerôme de Labussorie, de gran importancia  en su educación. Las anécdotas con ambos y Gulnar se suceden a cuál más entretenida mientras aparece una relación con un tercer hombre, Grandot -"especialista en volverme loca"-. En toda esta parte es cuando habla más de sí misma y sus historias personales hasta que al fin consigue el divorcio del marido que le fue impuesto en su primera juventud por su padre. Al fin la libertad total.

La frescura del relato es tan fascinante como su inteligencia vital. Digamos, además, que fue amiga de toda confianza de Ernst Jünger, al que conoció en el París ocupado en 1943, al que dedicó tres libros y a quien tradujo al francés, así como Dostoievski. Afortunadamente, estas memorias han vuelto a salir a la luz después de 75 años, traducidas al inglés y alemán y ahora al español.

José María Guelbenzu. El País, sábado 6 de mayo de 2023.

viernes, 9 de junio de 2023

Ballet Nacional de Marsella: "El cuerpo contiene todas las respuestas"

                                            TempoVicino ©Théo_Giacometti.jpg

Nuestros cuerpos son artilugios limitados. Dos piernas, dos brazos, cinco dedos, apéndice quien lo retenga, una mirada que no abarca cinco kilómetros de distancia, un corazón, una lengua. Con ellos navegamos, como podemos, el mundo injusto e inabarcable que nos ha tocado y contra ellos luchamos para superar estas limitaciones y ser más, llegar a más, ocupar más. Un error catastrófico. "El cuerpo contiene todas las respuestas", insiste (La) Horde, nombre del colectivo artístico que desde 2019 dirige el Ballet Nacional de Marsella y que ha convertido sus obras en muestras palpables de esa filosofía: sus espectáculos, que, desde la pandemia su compañía representa por toda Europa, son políticos y estéticos, tan críticos como polémicos. "Hay demasiado que explorar y expresar con el cuerpo. Es un organismo y un alma que viajan en el tiempo y en el espacio, lo que lo convierte en algo inherentemente político", añade por escrito este trío, formado por la coreógrafa y cineasta Marine Brutti, Jonnathan Debrouver y Arthur Harel.

La dirección de (La) Horde le ha dado al Ballet de Marsella fama de compañía visionaria. Un espectáculo emblemático suyo -sin título, diseñado por Zoom durante el confinamiento y recientemente visto en el centro Conde Duque de Madrid- puede juntar coreografías de cuatro mujeres tan dispares como la legendaria estadounidense Lucila Childs (82 años), que emplea música de John Adams y pide a los bailarines que creen patrones geométricos con precisión robótica, o Lasseindra Ninja (37) años de Guyana, la defensora más erudita del vaguing en Europa. Hay ballet, hay fumpstyle, hay dance. Una hora de (La) Horde deja el cuerpo del espectador como si hubiera echado un rato encadenado viendo vídeos en el móvil. "Nuestro estilo es danza posinternet, estamos marcados por la circulación digital de un amplio espectro de estilos y de ritmos", explican los directores. Pero alertan que las similitudes acaban ahí. Hay mensaje detrás de cada salto, de cada parpadeo. "A través de la danza, de cada movimiento corporal, examinamos gestos individuales y comunales de transgresión y resistencia con los que se performan protestas". En el segmento de Ninja, la ropa de los bailarines se antoja ultrafemenina. En otro de la irlandesa Oona Doherty, se explora la individualidad a través de vibraciones diminutas de un grupo de bailarines vestidos de blanco.

La idea es, en fin, no dejar atrás el Cascanueces por lo sobado que esté, sino por tener algo más relevante que decir: "Vivimos en un mundo donde se comunica más que nunca, donde tenemos más herramientas que nunca para estar conectados y compartir nuestras formas de ver el entorno y a nosotros mismos. Pero como dijo Paul Virilio al inventarse los barcos se inventaron también los naufragios: estas herramientas, empleadas en un mundo capitalista llevan a muchos a representarse de forma artificial, a performarse a sí mismos, algo que nos desconecta de la realidad y de la propia idea de ser. Nos comunicamos más que nunca y estamos menos conectados que nunca", prosiguen. Ahí entran ellos: "La danza es una forma de comunicación libre y crítica que permite cuestionar nuestra humanidad, nuestra carnalidad y nuestros nexos con los demás y nuestros cuerpos. Puede liberarnos de mandatos exteriores, afilar el sentido crítico y la imaginación. Las cosas que hacemos en un escenario no serían bien recibidas en muchos sitios públicos".

No es solo danza: también su plantilla, de 27 bailarines, transmite sensibilidad social, con los muchos miembros de comunidades en riesgo de exclusión  que contiene. Tampoco es solo (La) Horde: lo mismo hacen últimamente otras instituciones francesas, como el Centro Nacional de Danza Contemporánea de Angers bajo la dirección de Louis de Noé Soulier, el de Orleans desde que lo dirige Maud Le Pladec, o el mediático Mehdi Kerkouche. Pero  (La) Horde sí parece haber llegado antes al concepto o, al menos, haberlo encontrado en un estado más puro. Cuenta el belga Nahimana Vandenbussche, uno de los 27 de la compañía, de los más corpulentos e inolvidables del espectáculo: "Estuve en el Ballet  diez años antes de que llegara (La) Horde. Pasé por tres direcciones distintas  y habíamos hecho algunas piezas antes. No tuvo nada que ver rehacerlas con ellos. Antes era muy tradicional, esta pose, esta otra, todo coreográfico. Ahora nos preguntan, nos implican en la creación. Me abrió los ojos: Ah, se puede hacer esto en el escenario".

Si el resultado es seductor y no plúmbeo es porque (La) Horde subraya la importancia de que lo importante sea también bonito. Sus vínculos con la moda son famosos: entre sus bailarines está el impresionante parisiense Nathan Gombert, de 24 años, que colabora con firmas de moda, incluidas nacionales como Sohn Mott (Gombert, por cierto, entró en el Ballet de Marsella tras una audición de techno hardcore que hizo con zapatillas de deporte). "Y su ojo para el cine también es importante", alerta el brasileño Joao Castro de Belo Horizonte. "Tienen ojos externos para construir imágenes que son potentes y significativas". Una caída de brazo, de repente, tansmite una visión. Nuestro mundo, tan limitado y un cuerpo tan infinito".

C. Avendaño. Icon, El País, 4 de mayo de 2023.

jueves, 8 de junio de 2023

Una búsqueda subversiva

Annie Le Brun
La política y crítica literaria francesa Annie Le Brun (Rennes, 1942) escribió en 2018 Lo que no tiene precio (Cabaret Voltaire). "El ojo existe en estado salvaje", decía André Breton. ¿Qué queda de aquella mirada  en una época marcada por la sobreestimulación de las imágenes? Lo que no tiene precio, de la poeta y filósofa surrealista Annie Le Brun, es un ensayo sobre el afeamiento del mundo que progresa hasta modificar nuestros paisajes interiores. En este contexto, la fealdad viene a ser un asunto político de consumo, dada la mercantilización de lo estético.

Le Brun emprende una búsqueda empedernida y subversiva de lo que no tiene precio, de la belleza viva por reinventar. Contra los sucedáneos de belleza actuales y contra la intención hegemónica de liquidar la singularidad, aparecen en la portada ruedas con hilos tensados de un engranaje de dinámica centrípeta para atraer al centro lo expulsado del poder simbólico: la poesía, el silencio y la belleza, la belleza como la evocaba Víctor Hugo, "ese infinito contenido en un contorno", tres ruedas que entre ellas parecen decirse mientras giran, "mirad de que rendimiento no soy capaz".

Desirée Rubio de Marzo. Smoda , mayo 2023.

miércoles, 7 de junio de 2023

Justine Triet, su discurso al recibir la Palma de Oro en Cannes

Justine Triet en Cannes.

Es una de estas polémicas que revelan actitudes y tics singulares de un país. En Francia, donde la cultura se toma muy en serio y se protege como un tesoro nacional, al intelectual y al creador se les dota de una sabiduría a veces despegada de la realidad y la piel fina y algunos dirigentes exhiben en ocasiones una piel fina y una arrogancia  singulares a la hora de encajar las críticas. El último festival de Cannes fue un concentrado de algunos de los vicios y virtudes del sistema cultural francés. 

El 27 de mayo, al recibir la Palma de Oro por su película Anatomía de una caída, la realizadora Justine Triet, arremetió contra el presidente, Emmanuel Macron, y el Gobierno. "Este año ha recorrido el país una contestación histórica, extremadamente potente, unánime, contra la reforma de las pensiones. Esta contestación ha sido negada y reprimida de forma chocante. Pero también podemos verlo en otras esferas de la sociedad. Y el cine no se escapa a ello. La mercantilización de la cultura que el Gobierno neoliberal defiende está rompiendo la excepción cultural francesa. La misma excepción cultural sin la cual yo no estaría hoy ante ustedes".

La andanada de Triet recibió aplausos en sala, a los que sumaron políticos de izquierdas en las redes sociales. "Gracias a Justine Triet por su valentía, además de su talento", dijo Jean-Luc Mélenchon, líder de la plataforma política La Francia Insumisa. Enseguida, ministros y diputados macronistas salieron  en tromba. La ministra de Cultura, Rima Abdul-Malak, declaró: "Feliz de que se conceda la Palma de Oro a Justine Triet, décima para Francia. Pero pasmada por su discurso tan injusto. Esta película no habría podido ver la luz  sin nuestro modelo francés de financiación de cine, que permite una diversidad única en el mundo. No lo olvidemos". Añadió el ministro de Industria Roland Lescure: "Anatomía de la ingratitud de una profesión a la que ayudamos tanto... ¡Y de un arte que amamos tanto!. Y el diputado Charles Sitzenstuhl exclamó: "Ay, la famosa Francia "neoliberal" que defiende la excepción cultural (contra las lógicas del mercado) y subvenciona  con fondos públicos su industria del cine". Macron, que en 2021 había felicitado a la anterior francesa premiada con la Palma de Oro, se abstuvo de hacerlo con Triet.

La crítica de la cineasta tenía dos partes. La primera estaba dedicada a la reforma de las pensiones, adoptada por decreto después de meses de manifestaciones en contra  y pese a que un 70% de los franceses se oponían. Es una crítica legítima y ampliamente compartida en Francia. Por eso, extrañaron las acusaciones de ingratitud de Triet, como si el artista que recibe ayudas públicas debiera abstenerse de criticar el Gobierno.  

"De los Oscar de Hollywood al festival de Berlín, los discursos de los laureados son con frecuencia políticos", recordó Dov Alfon, director del diario de izquierdas Libération, en la cadena France Inter. "Cabe subrayar que nuestros ministros de Cultura aplauden cuando un cineasta critica a un Gobierno extranjero sobre el derecho al aborto o la guerra con Irak, pero una frase crítica con Macron y entonces, ¡ay! esto es demasiado".

Es más discutible la segunda crítica de Triet, que calificaba al Gobierno de "neoliberal" y lo acusaba de "mercantilizar" la cultura. Desde que Macron llegó al poder en 2017, el presupuesto en Cultura ha aumentado en más de un 22% y en un 7% en 2023. Existe, además, un robusto sistema de apoyo al cine que es la envidia de otros países...

La propia Anatomía de una caída, por la que Thriet recibió la Palma de oro, es un ejemplo. La película costó 6,2 millones de euros, cerca de la mitad de los cuales venían de entidades públicas, según un análisis de la publicación Écran Total, citado en Le Monde...

El debate, para Triet, atañe  no tanto a ella misma, pues admite que puede financiar sus películas, como al no futuro de la llamada excepción cultural francesa. "Es la envidia del mundo entero,  porque indica que las películas no necesitan ser rentables", dijo Triet tras la tormenta en France Inter. "Y, no obstante, hay un deslizamiento hacia la idea de que debemos pensar  en la rentabilidad de las películas, cuando en la historia de la cultura francesa hay algo fundamental, precisamente, preservar la idea de no rentabilidad".

Marc Bassets. París. El País, domingo 4 de junio de 2023.

martes, 6 de junio de 2023

La iconoclasta escultura de Picasso deslumbra en su museo de Málaga

Pablo Picasso fue también un mago del volumen. Revolucionó la pintura, sí, pero también abrió a la escultura sendas aún no transitadas. Con ocho años, recortaba ya siluetas de papel, y sintetizó luego la cabeza  de un toro con el sillín y el manillar de una bici. Pero no expuso sus esculturas hasta los 85 años, en 1965. Ahora el Museo Picasso de su ciudad natal celebra su iconoclasta aportación con la deslumbrante e histórica muestra Picasso escultor. Materia y cuerpo. 

La figura humana y la materia protagonizan la gran exposición del Año Picasso en Málaga. En cartel hasta septiembre, es la primera centrada en su escultura que se celebra en España y en el año del centenario de su muerte. Reúne 71 piezas realizadas entre 1909 y 1964, y se verá en otoño en el Museo Guggenheim de Bilbao ampliada a más de 80 piezas. El museo bilbaíno que nunca ha albergado una monográfica de Picasso, la coorganiza junto al museo malagueño, que celebra su 20 aniversario con esta muestra única que explora los límites entre escultura y pintura, entre la gran obra y la menor.

Carmen Giménez, primera directora del Museo Picasso de Málaga, es la comisaria y responsable  de una selección que reúne todos los estilos que Picasso utilizó para representar el cuerpo en diversos formatos y materiales: madera, hierro, yeso, cemento o bronce. Recorre casi sesenta años y revisa, de paso, la historia del arte del siglo XX: el cubismo, la abstracción, lo primitivo y el object trouvé. Hay emotivas y casi desconocidas piezas de apenas unos centímetros y unos cientos de gramos y otras monumentales que "podrían clasificarse de buenos ejemplos de la contraescultura en el movimiento vanguardista", según José Lebrero, director del museo malagueño que ha recibido nueve millones de visitantes en dos décadas y ha exhibido más de 1.500 obras de Picasso. "Para Picasso la escultura no era en absoluto secundaria. La concebía como una forma de expresión comparable a la pintura, el dibujo o el grabado o la cerámica", destaca Giménez. "Para él, ningún arte es más o menos importante que los demás", agrega la comisaria, toda una autoridad en Picasso.

La dedicación de Picasso a la escultura fue más prolífica e intensa durante el período cubista, pero realizó esculturas desde el inicio de su carrera  y durante toda su vida. "Se acercó a la escultura con la libertad de un artista autodidacta, dispuesto a romper todas las reglas, y fue acaso más osado en la escultura que en la pintura", apunta Giménez. Llevado de esta actitud iconoclasta, sus hallazgos escultóricos lo acompañaron hasta sus últimos días. Mantuvo la mayoría de sus heterodoxas piezas en su colección privada, de ahí que su escultura sea menos conocida que su pintura, "aunque no esté eclipsada por esta".

Miguel Lorenci. Málaga. La Voz de Galicia, 9 de mayo de 2023.

lunes, 5 de junio de 2023

Cannes, entre la efervescencia de Martin Scorsese y el renacimiento de Víctor Erice

Los directores españoles Almodovar y Victor Erice
Arrancó este Cannes 2023 con una inocultable necesidad de recuperar sus valores. Un back to basic artístico. Los ecos del palmarés del pasado año, con la segunda Palma de oro para un cineasta tan ralo como el sueco Östlund, han hecho mella. El equilibrio de la fórmula de Thierry Frémaux, el exitoso director artístico de todo esto, juega este año -a primera vista- con muy buenas cartas lo que han sido su bazas a lo largo de estas dos décadas largas del siglo: una fidelidad a los autores de prestigio universal combinada con algún polo de atracción muy potente de Hollywood. De este último son representación la esperadísima película de Martin Scorsese Killers of the Flover Moon (o Leo DiCaprio y Robert de Niro en cuatro horas del FBI contra los indios) y la cuarta entrega de la franquicia Indiana Jones, con Harrison Ford viniendo a demostrar que los héroes no están cansados. Y también Elemental, lo último de Pixar. 

De la parte de los creadores, de las firmas áureas de la casa, el certamen presenta hasta a cinco ganadores de la Palma de oro: Nani Moretti, Wim Wenders, Nure Bilge Ceylan, Kore-Eda y Ken Loach, este último en dos ocasiones, y a otra serie de autores  first class que han mordido el palmarés o que lo han rondado. Pero hay mucho más: en el territorio fuera de concurso se condensan algunas de las anunciaciones de la cinefilia mundial, no solo el ya citado Scorsese, sino - -a ese mismo nivel- el retorno del español Víctor Erice al largo -después de los 27 años transcurridos desde El sol del membrillo- con su obra Cerrar los ojos, en un reparto donde moran José Coronado, Manolo Solo, María León y Ana Torrent. Y escoltando a Scorsese y a Erice, otros inexplicablemente excluidos: el argentino Lisandro Alonso o el mexicano Amat Escalante.

Con quien Cannes mantiene historia de amor que pinta eterna es con Almodóvar. Todas las luces  son pocas para el foco que ha merecido su wéstern Extraña forma de vida, mediometraje en donde cabalgan juntos Pedro Pascal -en la cresta de la ola de The last of us- y Ethan Hawke, que siempre estuvo arriba. Guiños homoeróticos en un género tan pródigo en ellos, para que Hawke y Pascal se amen más que William Holden y Ernest Borgnine en Grupo salvaje.

La participación española se completa con el filme de animación Robot Dreams, de Pablo Berger, y con Creatura, de Elena Martín.

José Luis Losa, Cannes. La Voz de Galicia, martes 16 de mayo de 2023.

domingo, 4 de junio de 2023

Hélène Carrère gana el Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales

Hélène Carrère d'Encausse. (Joel Saget/ AFP)

La historiadora Hélène Carrère d'Encausse (París, 93 años), que al frente de la Academia Francesa ha combatido el lenguaje inclusivo y ha incorporado a Mario Vargas Llosa, ganó ayer el Premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales. El galardón consagra una carrera dedicada a la historia de Rusia y de la Unión Soviética y a la defensa de la lengua y la cultura francesas. Hace dos años, su hijo, el escritor Emmanuel Carrère, obtuvo el mismo premio, pero en la categoría de las letras.

"Me emociona particularmente, porque soy especialmente sensible a todo lo que es español", declaró Carrère d'Encausse por teléfono a este diario, tras conocer la noticia del galardón, que se entregará en octubre en la tradicional ceremonia en Oviedo. "Como la cultura rusa, la cultura española está marcada por una aspiración a la transcendencia, una espiritualidad profunda. Son culturas que elevan. Hay un espíritu que sopla en España y que me resulta familiar. Veo las afinidades en la cultura de Dostoievski, de Gògol, de Chéjov. Es esta propensión a elevarse por encima de sí mismo, no es un país bajamente materialista, y es algo que encontramos también en la literatura rusa".

Autora de libros de referencia como L' Empire éclaté, de 1978 (El imperio en pedazos), en el que con 13 años de antelación anticipo la caída de la URSS, a Carrère d'Encausse se le ha reprochado haber sido complaciente durante años con la Rusia  de Vladimir Putin, posición que rectificó tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022. En la Academia fundada por Richelieu en el siglo XVII y que ella dirige  desde al año 2000, ocupa el cargo de secretaria perpetua, aunque ella se hace llamar "secretario perpetuo", pues considera que el género de una función  como embajador también, debe ser invariable, sea hombre o mujer quien lo ocupe.

La escritura inclusiva dijo ayer, "es algo secundario, acabará por desaparecer". "Son efectos de moda impulsados por minorías", sostiene. Sobre la revisión de obras literarias del pasado para adaptarlas al lenguaje actual, opina: "Es estúpido, no hay que tocar a las obras maestras. Es como si decidiésemos rehacer El conde de Orgaz porque en vez de enterrar queremos una cremación. No soy retrógrada, no estoy contra los cambios, pero no hay que cambiar por cambiar. Hay algo que existe: el patrimonio que los siglos nos han aportado. ¿Vamos a reescribir La Odisea porque Ulises era un macho y nos molesta que su mujer lo haya estado esperando?

El acta del jurado, presidido por el sociólogo Emilio Lamo de Espinosa, destaca a Carrère como "una de las personalidades más brillantes, originales y distinguidas  de la historiografía francesa y del pensamiento europeo contemporáneo". Carrère d'Encausse, hija de un georgiano y una rusa, se llamaba al nacer Hélène Zourabichvili. Carrère d'Encausse es el apellido de su marido. Hasta los cuatro años no habló una palabra de francés, según contó Emmanuel Carrère en Una novela rusa, libro que tensó la relación entre madre e hijo al desvelar secretos de familia.

Eurodiputada por la derecha francesa en los noventa  y primera mujer en ocupar el cargo al frente de la Academia, Carrère d'Encausse ha preservado las tradiciones de la institución. Al mismo tiempo, la ha abierto al mundo, como lo prueba el ingreso en febrero de Vargas Llosa, primer inmortal (así se llaman los académicos) que no ha escrito ni una línea en francés. "Ha ayudado a la cultura francesa más que muchos escritores franceses", declaró entonces en referencia al autor de La ciudad y los perros. 

Al ser Carrère d'Encausse un referente en los estudios sobre Rusia y la URSS, su posición en esta cuestión ha sido bastante representativa de las élites intelectuales y políticas francesas en las últimas décadas. Tras acceder al poder en 2000, el presidente ruso la convocó en el Kremlin y hablaron dos horas cara a cara. En los años posteriores, participó durante unos años en el Club Valdaí, un foro de diálogo creado por iniciativa de Putin y en el que este participaba. Cuando se le pregunta sobre las acusaciones de complacencia con la Rusia de Putin hasta la invasión de 2022, responde: "El trabajo del historiador, del científico, no es amar o detestar, sino comprender" ¿Cómo terminar la guerra? "Me hace una pregunta a la que no puedo responder. Creo que hay que salir de esta guerra. Pienso que es una idea que se impone cada vez más, aunque nadie se atreve a decirlo".

Marc Bassets. El País, jueves 11 de mayo de 2022.

sábado, 3 de junio de 2023

Nuevo decreto sobre vuelos nacionales en Francia

El decreto que prohíbe los vuelos nacionales entre destinos conectados por un trayecto de tren de menos de dos horas y media entró el martes en vigor en Francia. La norma supondrá la eliminación de las rutas aéreas entre París y ciudades como Nantes, Burdeos y Lyon ya que, como avanza el Ministerio de Transportes en su comunicado, "el servicio ferroviario permite realizar ese trayecto en menos de dos horas y media". 

Unidas Podemos propuso una medida similar en España cuando se conoció el decreto francés. De aplicarse, se eliminarían los vuelos entre Madrid y Valencia. Los socios de Gobierno pedían que se aumentase a cuatro horas, lo que afectaría a más proyectos, como los que conectan la capital con Barcelona, Málaga o Sevilla. 

El ministro de Transportes  francés Clément Beaune, afirmó en su cuenta de Twitter que la publicación de la norma es "una gran señal y una primicia mundial". "Conseguir la neutralidad  de carbono supone reforzar intensamente nuestra acción en materia de descarbonización de los transportes que representan el 30 % de las emisiones", indicó Beaune en el comunicado. "Mientras que luchamos sin descanso para descarbonizar nuestro modo de vida, ¿Cómo justificar el uso del avión entre las grandes ciudades que gozan de enlaces regulares, rápidos y eficaces en tren?", se preguntó el ministro. (...)

La Asamblea Nacional francesa dio los primeros pasos para aprobar el texto en abril de 2021, en pleno descenso del tráfico aéreo por la pandemia de covid. La medida tiene su origen en los trabajos realizados  por la Convención Ciudadana para el Clima, la asamblea organizada por el Ejecutivo de Emmanuel Macron en 2021 con ciudadanos elegidos por sorteo para abordar las políticas climáticas. La propuesta inicial buscaba prohibir los vuelos nacionales entre destinos que estuvieran conectados por viajes en tren de menos de cuatro horas de duración.

Cuando el decreto llegó a la Asamblea, la industria aérea francesa criticó la medida, argumentando que, en plena recuperación de la pandemia, no era el momento más propicio para prohibir la mayoría de vuelos nacionales. Esta medida coincidió paradójicamente, con la inyección de 4.000 millones del Estado francés a la aerolínea Air France -que lo convirtió en su primer accionista-.

Un año después del comienzo del proceso legislativo, la cuestión volvió al centro de la atención mediática cuando, en septiembre, la estrella del París Saint Germain Kylian Mbappé se rió después de que un periodista le preguntase si se planteaba tomar un tren en vez del avión para desplazarse a partidos cercanos. Ciertos sectores del activismo climático francés han criticado que la prohibición no es suficiente, y que debería ir más allá.

Pierre Lomba. Madrid. El País, jueves 25 de mayo de 2023

viernes, 2 de junio de 2023

Dior declara su amor a la mujer y la artesanía mexicanas

La noche del sábado se insinuaba lluviosa, como son las noches  de mayo en la Ciudad de México. El patio central del Antiguo Colegio de San Ildefonso, el lugar donde Frida Kahlo conoció al muralista Diego Rivera, se engalanaba entre sus históricos murales, para recibir la colección crucero 2024 de la casa Dior. La pasarela la abrió un resonante clamor en voz de mujer mariachi, y el canto le dio inicio más que a un desfile, a una declaración de amor, de celebración, pero, sobre todo, de defensa de las mujeres mejicanas.

Como si se invocara a los atrevimientos de Frida Kahlo, que viajaba en los años treinta a EEUU con sus faldas tehuanas, amplias en la cadera, largas y coloridas, sus huipiles (túnicas bordadas) y sus camisas tradicionales cosidas en Oxaca, los diseños de Maria Grazia Chiuri se llenaron de ese espíritu. Sobre la pasarela un vestido rosa de amplio vuelo acompañado de botas texanas (protagonistas de la noche) recordaba aquel que usó la artista en uno de sus autorretratos. Sobre las telas un animalario hecho de monos y loros bordados recordaba esa exuberante fauna mexicana que quedó plasmada en sus pinturas. Y los trajes masculinos, tan propios de la casa Dior, hacían eco de la rebeldía de una mujer que, décadas antes de que se hablara de roles de género, ya se ponía pantalones y sacos buscando desafiar  con su vestido lo que se esperaba de ella.

Con esta pasarela, el sueño de Maria Grazia Chiuri se cumple, el vaticinio se concreta. La diseñadora había puesto el nombre de México sobre la mesa de Dior desde 2016. La inspiró la idea de que fuera la tierra donde rebeldes indescifrables como la fotógrafa Tina Modotti o los artistas Remedios Varo y Leonora Carrington hubieran encontrado el terreno fértil para ser enteramente ellas.

Además, este país, le invocaba el recuerdo de un profundo remezón interno ocurrido en sus años de juventud cuando vio por primera vez en Italia una exhibición de Frida Kahlo. Ese estremecimiento se materializó en esta colección en forma de mariposas que, "como joyeros para un cuerpo roto", se posaron en collares, en las trenzas sin fin de las modelos y en los excelsos jacquards (tipo de tejido)...

En la primera fila del desfile se sentaron más de 10 mujeres y hombres artesanos mexicanos que habían trabajado las piezas con sus manos. "Frida hizo que esa cultura material mexicana que exponía en sus atuendos se volviera arte. Es importante hablar de esto, porque muchas veces no celebramos lo suficiente lo artesanal, y lo que Dior me permite hacer es celebrar ese saber", asegura Maria Grazia Chiuri. Fue el guardarropa de la pintora -revelado al mundo en 2004, tras 50 años encerrado por órdenes de su esposo Diego Rivera ante el duelo a su muerte... Lo que consigue el puente entre la artesanías mexicanas y Dior es empezar a crear un diálogo con otros posibles lugares de uso, con esa otra posición en primera fila en un desfile. Se concreta esa intención que la diseñadora busca con esta apuesta: "Que moda, arte y artesanía estén en un mismo nivel de jerarquía". "Esta conversación  puede conseguir que la tradición se mantenga. Soy del sur de Italia donde se perdió la tradición del bordado", explica.

El cierre del desfile dejó a los asistentes en silencio. 18 modelos con vestidos blancos bordados con frases altivas en rojo se pararon en el centro del patio. Un nuevo clamor abraza a esos vestidos, esta vez en las voces de Vivir Quintana y Mon Laferte: "A cada minuto, a cada semana, nos roban amigas, nos matan hermanas, destrozan sus cuerpos, las desaparecen. No olviden sus nombres, señor presidente"

Angélica Gallón Salazar. México. El País, lunes 22 de mayo de 2023.

jueves, 1 de junio de 2023

Libros franceses en la Feria del Libro de Madrid

Ventisca. Marie Vingtras. La primera novela de Marie Vingtras recibió en 2022 el Premio de las Librerías de Francia. En un pequeño pueblo de Alaska, en plena tormenta de nieve, Bess, pierde al niño al que debería cuidar. El padre del niño y otros seres de aquel apartado lugar salen en su búsqueda. Construida la historia con breves capítulos y a varias voces -el nombre de cada personaje encabeza un monólogo-, se nos invita a la intimidad  de unas gentes llevadas a ese rincón perdido y helado por las corrientes de la vida. Narradora impactante, Marie Vingtras presenta conciencias en movimiento y atrapa desde las primeras líneas. 

El amor el mar. Pascal Quignard. Los amantes de la música barroca entrarán con esta novela en una exquisita composición musical. En un siglo XVII marcado por las guerras de religión y las epidemias Johann Jakob Froberger, organista y maestro de Bach, recorre Europa mientras el ritmo musical del mar puntean la narración, con saltos en el tiempo y en el espacio. Entre músicos reales, personajes de ficción  como el virtuoso del laúd Lambert Harten y la maestra de viola Thullyn. El amor entre ellos se engarza en una formidable construcción novelesca. Y la prosa sutil de Quignard recrea el escenario, el ritmo y la sonoridad de una época.

Primera sangre. Amélie Nothbom. Galardonada con el premio Renaudaut en 2021, esta novela es la brillante evocación de la infancia y juventud del padre de Amélie Nothbom. En un texto efervescente y fresco, la escritora belga se pone en la piel de su padre, Patrick, diplomático y aristócrata belga, y le hace hablar en primera persona para reconstruir su vida. En las primeras líneas, Nothbom está apunto de ser fusilado en las revueltas del Congo, en 1964. Pero la parte más placentera del libro nos lleva a las vacaciones de Patrick niño en la mansión de su extravagante abuelo el barón. El humor y la autora de Estupor y Temblores en estado de gracia.

Guerra. Louis Ferdinand Céline. La recuperación hace ahora dos años , de unas maletas olvidadas por Louis Ferdinand Celine el maldito mientras huía de Francia tras la derrota de las tropas nazis que tanto apoyó, acaba de propiciar la edición en España de Guerra, una novela deslumbrante y cruel, rebosante de visiones oníricas y piruetas estilísticas.

Lourdes Ventura. El Cultural, 25-5-2023

miércoles, 31 de mayo de 2023

Júlia Casamitjana ha introducido la cultura de la sopa en Francia

Dohatsu es el proyecto que Júlia Casamitjana ha lanzado al mundo para hacer feliz a la gente. "Es lo que significa la palabra en euskera antiguo", dice. Esta catalana, arquitecta de formación, vio un posible negocio cuando se encontraba estudiando en París. "Me dí cuenta de que allí se había perdido la tradición de hacer caldo y tampoco se vendían en los supermercados", cuenta desde su último hogar, en una granja de Zugarramurdi, frente a la frontera navarra con Francia. Casamitjana fue tomando interés por el urbanismo y las diferentes formas que tenemos de socializar, entre ellas la comida. "También fui profundizando en temas como el campesinado, la artesanía o el tejido rural", explica. Todo eso lo fue uniendo buscando ganaderos y ganaderas que pudieran hacer que su caldo tuviera entidad, cariño y mucho sabor".

"Entonces empecé a teorizar sobre lo importante que ha sido el caldo en nuestras vidas y lo reconfortante que es", describe de un proceso en el que es vital la cultura del aprovechamiento, "algo que ya casi ha desaparecido, antes se cocinaba para mucha gente , pero ahora cada vez es más difícil que sobre nada cuando se cocina para uno solo". Además había otro factor determinante: los huesos y carcasas de los animales no se reutilizan en Francia. "Las grandes farmacéuticas se han hecho con el mercado todo esto y ya casi nadie los utiliza". Sin embargo, Casamitjana no se dio por vencida y continuó intentándolo. "Llevo ya dos años y ha consistido mucho en investigar, hacer pruebas e ir adaptando a los gustos de la clientela francesa", apunta. Porque Dohatsu, de momento, solo se puede conseguir en Francia y en algunos establecimientos muy bien elegidos de España, como el de Clara Díez (de la quesería Formaje, en Madrid), buena amiga de Casamitjana.

"Nuestros caldos no siempre son iguales, funcionamos con la temporada", comenta de un producto que se vende de tres formas diferentes. Está el de huesos de vacuno y verduras frescas, en el que se puede utilizar zanahoria, cebolla, col o nabo, pero que al cambiar con  las estaciones no siempre incluye los mismos ingredientes; el que llaman de invierno, con cerdo, vacuno y pollo, basado en recetas locales y que evoca la cocina de antaño, al que se le añaden vinagre de sidra de manzana, laurel, perejil y tomillo fresco, o, por último, el de gallina, a base de gallinas viejas no ponedoras, unos animales que habitualmente no tienen ningún uso y que aquí imprimen sabor y textura. Las etiquetas llevan dibujos de aire setentero firmados por la ilustradora Rozalina Burkova. En este proceso de creación también juega un papel importante la sabiduría popular. "A veces me siento como una bruja", explica Casmitjana, que utiliza vinagre para que el hueso suelte más colágeno. "Y también los tostamos", precisa. Posteriormente se cocerán en diferentes marmitas durante largas horas. "Tenemos comprobado que el colágeno empieza a desprenderse a 70 grados, en el caldo de gallina solemos emplear tres horas y en el de huesos de vacuno ocho horas, por ejemplo".

Y nuevamente vuelve a cavilar sobre la historia del caldo: "Siempre lo han hecho las mujeres, generaciones y generaciones de abuelas. Al final es un tipo de cocina lenta, que necesita tiempo y que siempre asociamos a la cultura de los cuidados". Para Casamitjana no hay mayor homenaje  a cualquiera de los animales que su aprovechamiento: "Hay un desgate emocional al ver a muchos  de ellos tirados a la basura sin ningún tipo de uso". Su vínculo con varias granjas locales con las que ha establecido  una fuerte relación de pertenencia, también posibilita que ahora se encuentre disfrutando de un proyecto como  Dohatsu. Jean-Michel Urruty, de Xotildeia, en Armendarits, es el encargado de suministrarle las verdura, el tomillo, el laurel y el perejil fresco. Christian Aguerre, de Haranea, en Itkassou, lo hace con los huesos de cerdo y la pimienta de Espelette. "Dohatsu nació de la voluntad de recuperar el caldo tradicional, pilar de la cocina campesina. Si hay muchas recetas de caldos, aquí están impulsadas por el mismo principio: cocinar con ingredientes de alta calidad que hasta ahora se han dejado de lado". "Nada se pierde, todo se transforma".

 Abraham Rivera. El País Semanal, 23 de abril de 2023. (Imagen cedida por la marca).Melvin Israel

martes, 30 de mayo de 2023

Van Gogh. El frenesí truncado por un disparo

La iglesia de Auvers

Dos de los museos más importantes del mundo ofrecen sendas exposiciones sobre la última etapa del artista. Durante sus dos últimos meses de vida, realizó 74 cuadros y 50 dibujos en la localidad francesa de Auvers-sur-Oise. No se había dedicado una retrospectiva a una etapa crucial niciada con esperanza en un enclave visitado por pintores como Corot, Cézanne o Pissarro, que acaba en tragedia. Titulada sin rodeos Van Gogh en Auvers: sus últimos meses, el museo del artista en Amsterdam reúne por primera vez hasta el 3 de septiembre unos lienzos con casas, flores, paisajes y algunas efigies concluidos en un frenesí creativo truncado por un tiro en unos campos que tanto le habían inspirado. El esfuerzo ha sido posible con la colaboración del Museo d'Orsay, de París, que recogerá el testigo el próximo octubre. 

Van Gogh llegó a Auvers en mayo de 1890 procedente del hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence, al sur de Francia. Mientras estuvo internado, los periodos buenos se alternaron con crisis terribles en las que intentó envenenarse en dos ocasiones. Al mismo tiempo, su obra empieza a despegar entre los críticos. "Uno de ellos, Albert Aurier, le puso por las nubes diciendo que era el heredero de los maestros antiguos holandeses", señala Wouter van der Veen, investigador experto en el artista. Aurier publicó su artículo en enero de 1890 en la revista Mercure de France y se refiere a la obra de Van Gogh en estos términos: "La vehemente pasión por sus dibujos y colorido no basta para explicar  su profundo, complejo y distinto arte". El pintor le dio las gracias en una carta, adquirida por su museo en 2019, donde asegura que encuentra sus propios cuadros "renovados", mejor de lo que son en realidad, más valiosos y con más sentido", tras haber leído la reseña.

Después de hablar con Teo, su hermano y principal valedor, y cuando ya se siente mejor, Van Gogh se pone en manos del doctor Paul-Ferdinand Gachet, especializado en enfermedades nerviosas. El médico era también mecenas y pintor aficionado, y a su casa en Auvers acudían artistas que luego formaron parte del impresionismo. Al viajero holandés le gusta la localidad y, muy recuperado, juega con tonos azules y verdes y pinta mucho y muy deprisa. "Se formó una comunidad creativa en la que había europeos, estadounidenses y hasta un cubano, y Van Gogh quiere demostrar su valía en ese entorno. El grabador español Nicolás Martínez de Valdivieso almorzó varias veces con él en su hospedaje, la Posada Ravoux", sigue explicando el experto. Su buen ánimo se refleja en las primeras obras abordadas, que alternan las vistas de la localidad, castaños, en flor, y barcazas en el río Oise, con retratos como el de Adeline Ravoux, la hija del dueño del establecimiento. En varios lienzos puede verse, a lo lejos, la iglesia que haría famosa bajo un cielo azul cobalto.

El templo fue construido en el siglo XIII, y en la composición  aparece envuelto en reflejos violeta. "A la izquierda del espectador vemos a una campesina con una toca parecida a la que llevaban las holandesas de Brabante, donde el había nacido. El uso del color es llamativo y hay cuadros muy famosos de esta última época y otros poco conocidos, y gran parte están en Estados Unidos", explica Nicole Bakker, conservadora senoir de pinturas de la pinacoteca de Amsterdam, La vista de la iglesia ha sido cedida, junto con otras siete, por el  Museo d'Orsay, y destaca el Retrato del doctor Gachet. Sentado y con la cabeza apoyada en una mano, la expresión melancólica del modelo va más allá del ejercicio de estilo. "El pintor quería reflejar el alma rota de nuestro tiempo y se sentía identificado en sus depresiones con el facultativo, que era viudo", añade. Esta es una segunda versión que pertenecía a Gachet mismo, cuya familia la legó al Estado francés. En Auvers, Van Gogh solo firmó el retrato de la niña Ravoux, y Bakker indica que lo hacía con su nombre por razones prácticas. "Siempre escribían mal su apellido. No parece que quisiera igualarse a maestros como Rembrandt"...

Los cielos abiertos y las mañanas luminosas del principio van oscureciendo... Su serie de cuadros panorámicos -hay 10 en la muestra- refleja la rápida caída en la depresión. "Pinta en momentos de gran vida y bullicio, en plena cosecha, pero sus campos están vacíos". El desenlace llega cuando estaba ocupado con unas raíces de acacia en el camino hacia la posada Ravoux. La bala que se disparó en el pecho no podía extraerse, y el pintor pidió que le dejasen morir en paz. El doctor Gachet hizo unos dibujos del rostro de Vincent en su lecho de muerte, incluidos en la muestra.

Isabel Ferrer. Amsterdam. El País, martes 23 de mayo de 2023.

lunes, 29 de mayo de 2023

"El colibrí"

Seguramente esta película pasará desapercibida. No es una obra maestra; quizá, en el fondo, solo sea una bonita historia imperfecta, pero resulta muy atractiva en su notable valor reflexivo sobre la angustia, el dolor y el amor.

El colibrí del titulo -que evoca a un corazón permanentemente agitado y la capacidad de permanencia de los pequeños grandes deseos- es el protagonista, así apodado desde niño. Un pajarito tenaz y frágil, atiborrado de hormonas y vitaminas para poder sobrevivir. Resulta curioso que, luego, en la madurez, el personaje se encarne en el grande y plácido físico del actor Pierfrancesco Favino. Tras la aparente calma del intérprete, hay un gran retrato de la culpa y la insatisfacción.

La película comienza en verano, en la casa de una playa toscana, con el primer amor; un amor siempre presente, siempre inconcluso. El gran descubrimiento se ve truncado por el suicidio de la hermana del joven colibrí, y desde ahí, ya todos serán falsos movimientos de infelicidad. La historia, no lineal, comienza a volar adelante y atrás, y sí, cada recuerdo es un salto temporal, cada sensación conjurada renueva la angustia del personaje.

Francesca Archibugi -promesa del cine italiano de los noventa, dirigiendo Verso sera o Mignon vino a quedarse- conduce con maravilloso sentido de la observación la atormentada vida sentimental del protagonista, su amor postergado y hondamente enterrado y su vehemente relación con una esposa arrasadora. Bérenice Bejo y Kasia Smutniak dan vida a los dos laberintos en los que el desventurado personaje se pierde una y otra vez. El contrapunto lo pone el psicoanalista -terapeuta de la esposa- interpretado por Nani Moretti: él es la voz de la razón. Y suena I'll be seeing you de Billie Holiday, mientras la mirada de Favino nos habla de esos momentos decisivos que construyen nuestro infortunio.

Eduardo Galán Blanco. La Voz de Galicia, viernes 26 de mayo de 2023.

domingo, 28 de mayo de 2023

Edgar Morin: "No caminamos hacia un futuro brillante"

Edgar Morin

Edgar Morin es un hombre con una misión. Una misión inacabada, inaplazable, ineludible: transmitir sus ideas, compartir sus conocimientos, ofrecer un legado lo más nutrido posible. La producción intelectual mantiene lúcido  y alerta a sus 101 años. Le alimenta. Le conserva: se ve a sí mismo "poseído" frente a su ordenador cada vez que se enfrenta a un libro o a un artículo. En su libro Lecciones de un siglo de vida, confiesa que fue un mal hijo y mal padre. No mal esposo, dice. Ni mal pensador.

Es un superviviente de una especie en extinción: la de los grandes intelectuales del siglo XX. Ha escrito más de 20 libros (además de otros pequeños, entrevistas, etc) y en Francia acaba de publicar De guerre en guerre: de 1940   à L'Ukranie (de guerra en guerra: de 1940 a Ucrania, aún sin editorial en España), ensayo inconformista, "disidente", como él mismo dice, ajeno a la corriente de pensamiento que domina en los medios clásicos occidentales, en el que hace un claro alegato por la paz en la guerra que sacude al mundo desde febrero de 2022. En junio tiene previsto publicar otra obra, Encore un peu (todavía un poco más). Y en septiembre, cuestión de no bajar la guardia, uno más, coescrito alalimón con la mujer que le sostiene y le da la vida, Sabahh  Abouessalam, socióloga marroquí a la que está unido desde que se conocieron en una conferencia en el año 2009.

Intelectual de referencia para la izquierda francesa, inspirador (junto a Stéphane Hessel) para aquellos jóvenes  que salieron a las plazas  del mundo  en el año del 15-M, este descendiente  de judíos sefardíes españoles (nacido como Edgar Nahoum) es un humanista  al que siempre le ha gustado intervenir en el debate público. Con todo, en el ámbito del pensamiento, se le reconoce por la publicación entre 1977 y 2004 de los seis volúmenes de El método, donde desarrolla las claves del pensamiento complejo, metodología de reflexión multidisciplinar  y panorámica, ajena a los cajones estancos.

Nos recibe en uno de sus rincones favoritos de Marraquech (vive a caballo entre París, Montpellier  -sur de Francia - y la ciudad marroquí), en el palacio Es Saadí, un vergel de pájaros y palmeras hecho hotel: en su casa se ha roto el aire acondicionado y no se puede estar, el calor le merma las fuerzas. El peso sobre los hombros de los 101 años vividos se esfuma de pronto en cuanto se enciende la grabadora. Se pone a hablar y resplandece. Irrumpe el ímpetu en la voz, algo quebrada, y las manos empiezan a acompañar las inflexiones en sus palabras.

P.- Arranca su nuevo libro evocando los primeros bombardeos de la Luftwaffe que aniquilan Róterdam en mayo de 1940. Estaba usted adscrito al Estado Mayor del Primer Ejército comandado por Lattre de Tassigny. ¿Es el hecho de haber vivido el horror de la guerra lo que le ha empujado a escribir un libro más, con más de 100 años?

R,- Las imágenes de la guerra de Ucrania, los edificios destruidos, los cadáveres de civiles... Todo eso me trajo a la memoria las guerras que viví y en particular la Segunda Guerra Mundial. Entonces vi ciudades como Hamburgo, como Mannheim, completamente destruidas.

P.- Toda guerra en nombre del bien comporta en realidad el mal en ella , dice usted. ¿Ocurre en Ucrania?

R,- Sí, pero a un nivel mucho menos masivo. Si bien la Rusia de Putin es culpable de haber atacado, y hasta intentado anexionar a Ucrania, hay crímenes de guerra que se han podido cometer en ambos bandos, y hay propaganda  de guerra en ambos lados. La guerra favorece las mentiras, la información falsa, el ocultamiento de lo que es negativo para tu bando... He querido que nuestros contemporáneos sean conscientes de ello, Sobre todo porque en Francia, por ejemplo, ha habido una especie de beatificación de Ucrania, a la par que se han atribuido intenciones diabólicas a Putin, 

P,- ¿No son diabólicas las intenciones de Putin?

R,- Lo que es diabólico en Putin, sobre todo, es su represión interna sobre sus opositores y la dictadura que mantiene en Rusia. Está en medio de una guerra, que evidentemente tiene aspectos criminales.  Pero somos informados de las acciones de los rusos por los ucranios. Hay bruma informativa. 

P.- En su libro hace un claro alegato por la paz. Pero la paz implica hacer concesiones a un invasor, a Putin.

R,- Cuando las fuerzas de los dos adversarios están igualadas, se puede llegar a acuerdos de compromiso...No está claro por qué Ucrania pide un monopolio sobre Crimea, se puede buscar un compromiso. Donbás es una región extraordinariamente rica en minerales que comenzó a ser industrializada por la Rusia zarista a finales del siglo XIX y fue la URSS de Stakin la que la hiperindustrializó. Se podría plantear que las riquezas de Donbás fueran explotadas en común. 

P.- ¿Se debe hacer este tipo de concesiones?

R.- Podría ser una solución de compromiso para obtener la soberanía de Ucrania, su adhesión a la Unión Europea y su neutralidad militar... Hay un nuevo imperialismo ruso de carácter paneslavo. Pero también hay un imperialismo  estadounidense que está presente de manera económica, política y militar. Ucrania, en su búsqueda de la independencia y la soberanía, es el escenario de un conflicto de dos imperialismos. Con este libro yo sabía que no estaba en el mainstream, sé muy bien que es disidente en las actuales circunstancias. No me gusta pero mi deber es decir lo que creo que es útil... 

P.- Se dice usted heredero de Montaigne y de Spinoza 

R.- Sí, porque Montaigne aconsejaba la práctica de la duda y del autoconocimiento. Tenía un espíritu muy humano. Decía: "Todo hombre es compatriota". Es el primer anticolonialista. Y Spinoza hizo la gran revolución  del pensamiento moderno al acabar con la idea de un Dios superior y externo al mundo que es su creador y dueño. Dio la soberanía a la naturaleza.

P.- Permítame una pregunta, señor Morin: ¿Qué hace usted para mantener tan bien sus facultades intelectuales con 101 años?

R,- Persevero en mi ser, como diría Spinoza. La edad me afecta, camino peor que antes, tengo diversos problemas físicos, pero, afortunadamente, mentalmente sigo siendo el mismo. Conservo toda mi curiosidad, mi interés por el futuro de la humanidad...

Joseba Elola. El País. Ideas, domingo 30 de abril de 2023.

sábado, 27 de mayo de 2023

La pizarra de Valdeorras llega por el Sena hasta Notre Dame

Traslado de las cúpulas por el Sena. (Cupa Pizarras)

En una de las calles que desemboca en Notre Dame se encuentra la Prefectura de la Policía de París. Las cúpulas de este emblemático edificio están hechas con rocas orensanas. Las láminas de pizarra que las cubren partieron de las canteras de Carballeda de Valdeorras --y el municipio leonés  de Benuza-, y del grupo empresarial Cupa. Hoy, ya forman parte de uno de los lugares más visitadas del mundo, la isla de la cité.

El arquitecto Philippe Pumain fue el encargado de la reforma del edificio. Durante los trabajos de planificación solicitó el proyecto inicial y el permiso de construcción obtenido en 1893 por el arquitecto Ernest Papinot. Descubrió que el edificio había tenido , en su origen, dos  cúpulas de seis metros de diámetro. De esta manera, Cupa Pizarras  entró en el proyecto, ya que el uso de su material, en concreto de la denominada Selección Monumento Histórico, es habitual en Francia, siendo este país su principal cliente. Esta pizarra también se puede ver en Fontainebleau, en el Palacio de la Bolsa de Burdeos o el Castillo de  Azy-le Rideau.

Lo curioso del proyecto de la comisaría de la isla de la Cité tiene que ver con la logística necesaria para su instalación. Las nuevas cúpulas se construyeron en Clermont-Ferrand, a más de 400 kilómetros de París. Fueron recubiertas con dos capas de madera de álamo antes de instalar  las alrededor de 8.500 piezas  de pizarra natural talladas a mano, una a una. Las cúpulas, en cuatro cascos viajaron en camión hasta París. Y se ensamblaron en e puerto de Charenton, desde donde partieron navegando por el Sena hasta la isla de la Cité. Allí, y de forma excepcional, fueron izadas con una de las grúas que participaron en la reconstrucción de Notre Dame. Una vez en suelo firme, dos pequeñas máquinas la colocaron en su posición final.

Desde el grupo Cupa subrayan  que la producción de la Selección  Monumento Histórico depende más de la demanda del mercado que de su planificación debido a la imprevisibilidad de los proyectos de restauración . "La pizarra es percibida cada vez más como un material moderno  y sostenible, que tiene su lugar dentro de la arquitectura contemporánea, no solo tradicional. Son ejemplo de ello el Edificio Binet, en París, o uno de los próximos proyectos de Foster and Partners en Londres, en ambos en la fachada", explica.

C. Andaluz.  Orense. La voz de Galicia, miércoles 3 de mayo del 2023.

viernes, 26 de mayo de 2023

Gira española de Zaz en marzo y agosto

A finales del año pasado The Project presentó el cartel del Guitar BCN 2023, un festival cada vez más ecléctico en el que su propio nombre es más una marca que una definición de lo que alberga. Durante las primeras ediciones los instrumentos de cuerda tenían un protagonismo que con el devenir de los tiempos ha ido en receso. A pesar de ese cambio de dirección, cada edición del festival ofrece la posibilidad  de reencontrar o descubrir nombres interesantes.

La artista francesa Zaz, uno de los nombres destacados del Guitar BCN 2023  actuará en nuestro país dentro del programa de Scènes françaises del Institut Français. En el mes de marzo ha actuado, el 17, en San Sebastián (Kursaal), el 25 de marzo en Las Palmas de Gran Canaria (Auditorio Alfredo Kraus) y luego ya en verano,  el 6 de agoto en Chiclana (Poblado de Sancti Petri), 7 de agosto en Marbella (Cantera de Nagüeles ) y el 9 de agosto en Alicante (Plaza de toros).

Uno de los puntos más sugerentes de la edición de este año viene de su mano. La artista es uno de los nombres emergentes de la nueva canción francesa y del jazz gipsy, y sus directos se caracterizan por la energía  y el positivismo que desprenden. Sus visitas a Barcelona se cuentan por llenos y por una demanda cada vez mayor para ver sus conciertos. 

Sergio Leiva. Dirtyrock. info

jueves, 25 de mayo de 2023

"Memorias de la rosa". Consuelo de Saint-Exupéry

Una nueva traducción al español recupera las memorias de la mujer del autor de "El Principito". "Las flores son débiles, son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con esas espinas", le dice el Principito al aviador del famoso cuento de Saint-Exupéry. En apariencia inofensiva, esta afirmación cobra un sentido menos entrañable al leer, Memorias de la rosa, el libro en el que la mujer del autor de El Principito, la artista salvadoreña Consuelo de Saint-Exupéry (Consuelo Suncín Sandoval de soltera), narra la tumultuosa relación que tuvo con su marido. En ella se inspiró el célebre piloto para crear el personaje de la rosa orgullosa que atormenta al pequeño príncipe del planeta B 612 y Consuelo fue consciente de ello. Pero estas memorias recientemente editadas en español por la editorial Espinas, desvelan la tortura emocional a la que la sometió su marido.

Desde su primer encuentro en Buenos Aires en 1930 y hasta la muerte del piloto en una misión de la II Guerra Mundial en 1944, Antoine la ignora a propósito para castigarla, la chantajea -en numerosas ocasiones le dice que se morirá si lo deja-, la humilla delante de sus amigos y familia, la manipula para que se sienta culpable  de sus propias infidelidades con actrices y autoras, la controla, la aísla de las amistades que ella teje y la intimida. Se podría cantar bingo con todas las situaciones el libro en las que se presentan signos de lo que hoy consideran los psicólogos una relación tóxica, en la que la mujer maltratada no es capaz de salir de su situación de abuso.

¿Por qué es tan desconocida la faceta de maltratador del autor francés? Para Alicia de la Fuente, editora de este libro y fundadora de la editorial Espinas, dedicada a resucitar textos de autoras olvidadas por el canon, está muy claro: "No interesa que se sepan las cosas que ella cuenta porque Saint-Exupéry es un héroe nacional en Francia y casi un mártir que murió combatiendo en la II Guerra Mundial. Es peliagudo desmitificar al genio". Disponible en 498 lenguas, El Principito es el libro más traducido en el planeta después de los textos religiosos y Saint-Exupéry el autor francés más vendido.

Consuelo escribió estas memorias en Nueva York durante la guerra y después de la muerte de su esposo, pero al acabarlas las encerró en un baúl que se llevo consigo a Francia y que no lo volvió a abrir. A su muerte, en 1979, pasaron a las manos de su secretario, José Martínez-Fructuoso, que heredó toda su obra. Este no las sacó a la luz hasta el centenario del nacimiento del aviador en el año 200. "He dudado mucho antes de tomar la decisión de revelar su existencia", escribió. Le cedió el texto a Alain Vircondelet, biógrafo de Saint-Exupéry, que coincide con De la Fuente: el heredero no se atrevió hasta entonces a publicarlo "por miedo a romper o, más bien desmitificar al héroe", explicó Vircondelet en una entrevista para France Culture en 2021.

La fundadora de Espinas opina que Consuelo sí que deseaba que salieran a la luz: "Un manuscrito que no se destruye y que además se deja en herencia es una declaración de intenciones Ella no se atrevió a publicarlo en vida. Creo que sabía que no se la iba a creer o que iba a pesar más la memoria y la reputación del autor". Cuando las memorias se publicaron en Francia en 2000  no tuvieron una gran repercusión, pero en 2021 Gallimard publicó la correspondencia entre los dos considerados enfants terribles del panorama cultural de los anos treinta, y puso en evidencia el abuso emocional de Tonio hacia Consuelo. 

"Esta correspondencia permite al gran público descubrir que Saint-Exupéry tenía una mujer, que era un personaje franco, frontal, exuberante, que asumía su poesía y su faceta excesiva. Antoine estaba muy enamorado de ella, tenía prontos muy violentos y momentos más dulces, pero exhibía un narcisismo enorme. Las cartas muestran como Saint-Exupéry se escucha a sí mismo. cómo quiere ser amado antes que amar. Y a pesar de todas sus palabras de amor, nunca dejó de engañar a su mujer", dijo Vircondolet en la misma entrevista...

Memorias de la rosa es, admite De la Fuente, difícil e incluso desagradable de leer: "Muchas mujeres se enfadan con que Consuelo sea tan pasiva, tan permisiva con él, pero creo que es importante que genere ese rechazo en la lectura de hoy". La monologuista Pamela Palenciano (No solo duelen los golpes) denuncia en el prólogo que las mujeres hayan sido educadas para mirarse a través de los ojos de los demás. "Somos la otredad, porque salimos de las costillas de Adán. Nos entrenan en la espera porque nuestro lugar es la pasividad", escribe. De la Fuente hace referencia al impacto negativo del lugar de la mujer en los mitos fundacionales: "Desde la leyenda de Ulises, en el que el papel de Penélope es esperar eternamente mientras el gran héroe vive su epopeya, hasta los cuentos populares, las mujeres siempre han asumido el rol de la persona frágil a la que hay que salvar y que, además, sirve de premio al hombre"...

Nora G. Fornés. Madrid. El País, domingo 7 de mayo de 2023.

miércoles, 24 de mayo de 2023

Barbara Stiegler. Filósofa y activista

Bárbara Stiegler

La filósofa francesa Barbara Stiegler (52 años) es una revolucionaria. Cree que estamos impregnados del neoliberalismo, que somos incapaces de ver el mundo sin esas gafas, y tiene cierta esperanza en los movimientos sociales  que han agitado recientemente su país. Profesora de Filosofía Política en la Universidad de Bordeaux Montaigne, ha estructurado su pensamiento en torno a esta corriente y a Nietzsche, además de ser activa participante en el debate público francés. Como activista que es, se unió a los chalecos amarillos y escribió Du cap aux grèves  (del rumbo y las huelgas, no publicado en español). Su última obra es Hay que adaptarse. Tras un nuevo imperativo político (editorial La Cebra, su primer libro traducido al español), en el que se remonta a los años treinta del siglo pasado y ahonda en el debate sobre qué es el liberalismo que mantuvieron el filósofo y periodista Walter Lippmann y el también filósofo y psicólogo John Dewey.

Está enamorada de Grecia, atiende desde el instituto Francés, donde participa en el debate La Noche de las Ideas. Habla rápido, con soltura latina. En su cuenta de Twitter ha fijado el cartel de un manifestante:"Leurs yachts échoueront sur nos grèves" (sus yates encallarán en nuestras huelgas).

P.- ¿Puede explicar el cartel?

R.- Me gustó. Los yates son el símbolo  de la depredación neoliberal del mundo, de su obscenidad.

P.- Dice que todos estamos impregnados de neoliberalismo. Que los partidos de izquierda están también ahí mientras creen que lo combaten.

R.-Así es. A la izquierda le ha costado percatarse de las distintas formas que adopta el neoliberalismo. Para el partido socialista francés, británico, alemán..., poner en marcha políticas públicas era luchar contra el neoliberalismo. No comprendieron que muchas políticas públicas eran perfectamente neoliberales. Estamos todos impregnados de su hegemonía.

P.- ¿Podría poner un ejemplo?

R.- Hablemos de la igualdad de oportunidades. Los responsables de educación dirán que es muy importante. Y, si los escuchas, oirás que se refieren a la igualdad para poder competir. La idea es que, en la línea de salida, todos los niños hayan tenido igualdad de oportunidades. Los más pobres recibirán más medios, los más ricos menos y eso asegurará que ganen los mejores. ¡Esa es una mirada neoliberal!   Supone creer que la educación es la selección de los mejores. Pero para mí es emancipación, formación colectiva y de uno mismo. ¿Es un buen modelo? No lo creo. Y desde luego no es de izquierdas.

P.- ¿Cuándo se empieza a debatir qué es el neoliberalismo?

R.- Hubo un debate teórico en los años treinta en EEUU, tras la crisis de 1919. Los liberales afirmaron que había que refundar el liberalismo sobre un Estado fuerte. Es entonces cuando se adapta el sistema educativo a la globalización. Al principio se trataba solo de una corriente teórica que no gobernaba. Pero poco a poco fueron prosperando y para los años setenta y ochenta alcanzaron el poder en todos lados. A partir de la década de 2000 -con la crisis climática, la Gran Recesión- los ciudadanos empezaron  a movilizarse. Por una genial casualidad coincidió con la publicación del curso del filósofo Michel Foucault Nacimiento de la biopolítica, en 2004, en el que identificó el objeto neoliberal. Y cuando identificas algo es cuando puedes distanciarte de ello. Si no estás como pez en el agua, no ves el agua. Ha tenido mucho impacto en las universidades de todo el mundo.

P.- ¿En qué consistió ese debate entre Lippmann y Dewey del que habla en su libro que llevó a ese error que afirma que aún perdura?

R.- John Dewey, que tenía mucha influencia, quería que EEUU pusiera en marcha una democracia. Creía que el sistema que tenían no era realmente democrático, todo era muy jerárquico. Creía que había que extender la idea de la democracia a todos lados; escuelas, centros de trabajo... Era el filósofo estadounidense más reconocido de la primera mitad del siglo XX. Cuando conoce a Lippmann, que era un cronista también muy influyente, chocan. Lippmann critica el exceso de democracia y afirma que esta supone fabricar las ideas del pueblo a escala industrial. Será Lippmann quien gane este enfrentamiento ya que Dewey falleció durante la Segunda Guerra Mundial y acabará siendo barrido por otros pensadores. Y esta mirada neoliberal y antidemocrática es la que prevalece. Hoy, en todas las universidades, se está redescubriendo el pragmatismo de John Dewey y su exigencia de democracia.

P.- ¿Ve esperanza en ello?

R.- Vengo de un entorno comunista al que no acabé de adherir. Veía a Bréznev y al resto y me parecían personas horribles. Durante años me aburrí políticamente. Los años noventa me resultaron grises. Y a partir de 2000, con la crisis ecológica asomando y la reclamación de democracia, empecé a ver que algo pasaba. En 2005, cuando Francia rechazó el proyecto de Constitución Europea, sentí que vivimos un momento de debates muy ilusionante. Mi país se ha ido volviendo crecientemente autoritario y yo y muchos hemos ido teniendo más ganas de democracia. Tengo una relación compleja con mi país: es muy autoritario y por suerte también muy revolucionario...

Carmen Pérez-Lanzac. El País, domingo 21 de mayo de 2022.

lunes, 22 de mayo de 2023

Viendo a Picasso en el Museo del Prado

Acudí tempranero en el puente de San José, a quien se le ocurre, al Museo del Prado. La cola era larga. Quería ver los nueve cuadros de la temporal Obras maestras de la Frick Collection, presentados en diálogo con otras obras que posee el museo de los pintores reunidos: Velázquez, Goya, El Greco, Murillo... El diálogo se establecía sobre todo, entre los codos de los numerosísimos visitantes agrupados -diría que como casi los lienzos- en la sala 16 ¡Qué afición tenía Murillo a que sus figuras se salieran de su marco! En su Autorretrato un codo amaga con salirse del óvalo que lo retiene. En su otro autorretrato, es una mano la que se escapa. Como nos recordó el año pasado el Thyssen, el trampantojo, en busca de la tercera dimensión, ha tenido muchos cultivadores desde antiguo. Y después de contemplar la triste y severa mirada  del San Jerónimo del Greco -lo que más disfrute de la sala-, y sus kilométricas barbas, y su moderno pelo pincho, la riada inhumana me arrastró con oportuno azar hasta Picasso.

Había olvidado que desde hace dos años -y no sin que las aguas se agitaran-, el Prado, gracias a la cesión de cinco años de American Friends of the Prado Museum, colocó Busto de mujer (1943) en la sala 9B, junto a los retratos de El Greco y a El Bufón Calabacillas, de Velázquez, que tanto impresionaron a Picasso, siendo un chaval, cuando los vio en 1895. Dice la información del museo que el malagueño, acreditado en su momento como copista en El Prado, pintó Busto de mujer en un solo día -¿como otros muchos de sus cuadros?-, concretamente el 7 de octubre de 1943, cinco meses después de conocer a Françoise Gilot, expresando así el horror que le inspiraban los estragos de la guerra. Bueno, eso hay que creerlo, pues el cuadro, con las habituales deformaciones y tensiones picassasianas -dos rostros confluyentes con sendas narices y ojos para cada lado, al igual que los pechos entrelazados de la mujer con mantilla y fondo gris-. podría pasar por uno más de los que pintó en la época.

Manuel Azaña, a la sazón presidente de la Segunda República, nombró a Picasso director del Museo del Prado el 19 de septiembre de 1936. Meses después, a primeros de enero de 1937, Picasso recibió en París la visita del cartelista Joseph Renau, quien como director general de Bellas Artes le había recomendado para el puesto, y de otros acompañantes - José Bergamín entre ellos-, quienes le solicitaron para el pabellón español de la Exposición Universal de la capital francesa lo que acabaría siendo -pese a su rechazo inicial a hacer una pintura de gran tamaño- el Guernica. Picasso como es sabido, nunca tomó posesión de su cargo, en el que sucedía nada menos que al escritor Ramón Pérez de Ayala. Ayala apenas llegó a ejercerlo por ser designado por el primer gobierno republicano casi a la vez, con evidente discoordinación con el patronato del museo, embajador en Londres. Pérez de Ayala, tan leído -¿y hoy?- en mis años universitarios- Bernardino y Apolonio, Tigre Juan, A. M..D. G...-, vivió una increíble historia. Vuelve de Londres el 4 de julio de 1936 para incorporarse al Prado -había estado en funciones su subdirector-, y a los 14 días tiene lugar la sublevación militar. El 30 de agosto se cierra el museo. Días después un grupo incontrolado de milicianos va a buscarlo a su casa con las peores intenciones. Le salva la vida su chófer, que es anarquista y logra impedirles el paso. En vista del panorama, Ayala, firmante años atrás del manifiesto "Al servicio de la República", se pone a salvo marchando a Francia. Allí se entera, meses más tarde, de que ha sido destituido del Prado. Su sucesor, Picasso.

Manuel Hidalgo. El Cultural, 31-3-2023.

Mi crimen. Gozoso vodevil

Fotograma de Mi crimen
Mi crimen, la última película del francés Frnçois Ozon, es una comedia gozosa con aire de vodevil que fluye  como un manantial  de la mano de un reparto sembrado capaz de moverse entre diálogos brillantes y endiablados, y una trama con todos los ingredientes posibles: asesinatos, desahucios, amantes, actrices fracasadas, juicios, sororidad y un poquito de Me Too. 

Dos amigas, actriz y abogada, interpretadas por  Nadia Tereszkiewicz y Rebeca Marder, están al borde del desahucio cuando sus vidas se complican aún más al acabar una de ellas acusada del asesinato de un empresario y productor de cine. Lo que desencadena la confesión de ese crimen es una loca comedia de época muy bien construida, capaz de ser tan blanca y ligera en la superficie como negra en el fondo. El prolífico cineasta francés adapta libremente una obra de teatro de 1934 de Georges Bert y Louis Verneuil que ya fuera llevada al cine en Hollywood en 1937 bajo el título de Confesión sincera, con Carole Lombard en la piel de la asesina confesa y a las órdenes del director de No soy ningún ángel, clásico de Mae Mae West. Ozon encuadra Mi crimen en la trilogía que completan sus dos comedias femeninas Potiche. Mujeres al poder, de 2011, y Ocho mujeres de 2002, aunque esta vez el asunto central es la amistad femenina.

Ambientada en un París que remite al cine clásico, Ozon logra sacar brillo de un artificio inteligente que no solo transporta al espectador al pasado, sino al sueño de ese pasado, como si dentro de Mi crimen y sus guiños a la screwball comedy nadasen decenas de comedias  de otra época  que tratan  de tú a tú al presente, sin gestos ni diálogos acartonados.

La guinda del pastel la sirve la estrella invitada: Isabelle Huppert, en la piel de una diva decadente que podría situarse  entre Cruella de Vil y la Gloria Swanson de El crepúsculo de los dioses. Ozon mueve tan bien los hilos que la fabulosa y muy divertida presencia de Huppert no eclipsa el resto del reparto.

Elsa Fernández-Santos. El País, viernes 5 de mayo de 2023.