domingo, 13 de mayo de 2018

La generación de la píldora

Mayo del 68. Fue en la Asamblea, no en las barricadas, donde cambió para siempre la vida de las mujeres, gracias a una ley impulsada por la derecha que derogaba la criminalización de las prácticas anticonceptivas y abortistas.
 En las páginas de actualidad cultural y cinematográfica de 1968 nunca faltaron Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Nathalie Sarraute, Jean Seberg y Françoise Sagan. Eran mujeres icónicas, individualistas a rabiar, cuya trayectoria se nos aparece hoy como la de los últimos monstruos sagrados de un feminismo libresco y culturalista. 
Por muy extraño que nos aparezca hoy, no hubo ni antes ni durante las revueltas del 68 organizaciones feministas. A aquellos jóvenes nacidos en la década de los 50 no les interesaba hacer el recuento numérico entre sexos. Todos parecían participar por igual en la transgresión. A semejanza de las mujeres californianas, con el acceso libre a la contracepción regulada por ley, las francesas consiguieron su propio 68: tranquilidad sexual y alcanzar metas profesionales y estudios superiores. Aspiraciones demasiadas veces truncadas por embarazos no deseados. Y nada fue como antes para las mujeres en edad de procrear. La relación simbólica entre mujer y madre se fue escindiendo progresivamente. Y ese milagro de la química alcanzó a todas las capas sociales.
 Fue, lo podemos constatar ahora la única revolución posible: la única que emancipó a las mujeres de sus servidumbres biológicas.
Para la generación de la píldora, la maternidad fue una opción. Renunciara a ella, otra.
Si hoy tuviésemos que echar algo de retórica sobre el 68, diríamos que primero fue un sentimiento individual  de hartazgo generalizado, irrefrenable, violento, sin premeditación. Luego toda Francia fue abducida por una gigantesca ola de desobediencia cívica. La fraternidad era eso. La revuelta sin embargo acabó bruscamente. Para los 10 millones de huelguistas del 18 de mayo  y el block-out del país. Y ganó De Gaulle en las urnas el 30 de junio. La barrida fue espectacular. A la mañana siguiente, equipos de barrenderos arrancaba a tiras restos de carteles con la nariz del general colgando hacia abajo. El poder no cambió de manos pero todo cambió radicalmente. 
De la desobediencia cívica de aquellos meses quedaron pequeños epifenómenos que si anclaron conquistas sociales que no tuvieron vuelta atrás. Si hubo una revolución triunfante ésa fue la revolución institucional que fijó en un proyecto de ley la legalización de los anticonceptivos...Y fue posible gracias al empeño del diputado gaullista Lucien Neuwirth en el verano del 67. El discurso de Lucien Neuwirth, Acceder a la maternidad voluntaria, fue incisivo, preciso y tranquilizador: "La contracepción aplaza los nacimientos, no los impide"...El proyecto de ley se aprueba el 14 de diciembre de 1967. La Ley Neuwirth (1967) dejará vía libre a la Ley Veil (1974). Entre ambas fechas la brecha del 68 asoma... El feminismo militante del MLF surgió en 1970. Su acto fundacional fue simbólico. depositar una corona de flores bajo el Arco de Triunfo para "la mujer del soldado desconocido"...
El relevo generacional de los años 90 se rebeló contra la química" y los nietos de los sesenteros franceses se apuntan hoy a la ofensiva naturalista y a la maternidad ecológica. Existe entre las mujeres de 2018 una gran desafección: es la única constatación veraz que se puede hacer.

Carmen Grimau. Profesora de Francés. El Mundo, viernes 27 de abril de 2018
   

sábado, 12 de mayo de 2018

La ciudad de Cézanne

Le Cours Mirabeau
Hay ciudades hechas para vivir en ellas con la tranquilidad de espíritu de un  auténtico  monsieur bonhomme, aquella variación del término flâneur que se acuñó en 1806 para denominar al "hombre de ciudad lo bastante rico como para disponer de tiempo y pasear a su antojo". Aix es una de esas ciudades. Juan Manuel Bonet lo dejó reflejado en un poema titulado precisamente, Aix en Provence: "Soñar una vida entre la luz  del cours Mirabeau/ una vida fuera del tiempo, tan fuera del mundo y de la historia/ crucigrama infeliz de los arsenales/ una vida al ritmo de las estaciones/ bajo el túnel de los plátanos antiguos/ escuchando el rumor lento de las fuentes/ una vida quieta, con pocos neones/ apartada del siglo y su vano estruendo..." Cuesta hallar mejor lugar que esta ciudad del sur francés -que no llega a los 150.000 habitantes- para una vida contemplativa.
El Cours Mirabeau, jalonado por plátanos, fuentes, cafés y villas de los siglos XVII y XVIII, tiene todo para ser punto de encuentro y de partida. Desde aquí se entiende que en Aix el ruido de las fuentes es un lenguaje que se debe aprender cuanto antes. La del agua es una compañía constante. La fuente de la Rotonde salta a la vista por sus proporciones. Data de 1860 y en lo alto se representan la justicia (mira hacia el centro), la agricultura (mira en dirección Marsella) y las artes (con la vista puesta en Aviñón). Por el Cours Mirabeau se pasea representando mentalmente escenas idílicas llenas de condicionales: viviría, me instalaría, podría, me encantaría, pasearía...Ese es el tono. Claro que hay que sentarse en el café Les Deux Garçons , aunque solo sea para recordar a Zola y Cézanne, que tantas horas pasaron aquí forjando su amistad, o para emular a Jean Paul Belmondo en aquella memorable escena de Chabrol Á double tour/ Una doble vida, 1959, en la que se sentaba en esta terraza y pedía de primeras"¡deux pastis!"que bebía sin necesidad de mezclar con agua. Y por supuesto conviene pedir un helado en la Gelateria Giovanni. En Cours Mirabeau también se encuentra la fuente de Neuf-Canons (de 1961) y, un poco más arriba, la fuente d'Eau Chaude (de 1734), cuya agua proviene de las termas de Bagniers y sale a 18 grados. Al final de la calle la fuente du Roi René (1819) representa al rey comiendo uvas y tal vez esté ahí para avisarnos de que la relación de Aix con la comida está marcada por la improvisación. No se busca se tropieza con ella en los mercados. Por ejemplo en el que se despliega a diario en la plaza Richelme, paradigma de la plaza provenzal, donde los agricultores y productores venden desde aceitunas y tapenades hasta brandada, quesos foie-gras y fruta....
En el paseo por el centro histórico se acabará pasando por la Rue Espariat y por la plaza d'Albertas, quizá la más hermosa de la ciudad. Es un decorado barroco y gastado. Un rincón tan imperfecto como armónico, capricho de Jean-Baptiste d'Albertas, frente al hôtel particulier o palacete donde residía. Su conjunto ideado por Georges Vallon en 1714 , con la debida fuente, evoca una vida sencilla y fluida y sirve de escondite para niños  que han tocado un timbre que no debían o parejas adolescentes que sabrían llegar con los ojos cerrados. Es una representación a pequeña escala del charme que irradia Aix , extensible sin duda a la vecina plaza de Trois Ormeaux, cuya sombra, en la que se reparten las mesas de L'Épicerie está muy reputada a la hora del café... 
Use Lahoz. El Viajero. El País, viernes 11-05-18

viernes, 11 de mayo de 2018

Cannes baila con Jane Fonda y Travolta

Fotograma de Pulp Fction
Cannes maneja sus tiempos. Tras ceder en la edición pasada ante Netflix, este año ha aceptado el órdago y ha roto relaciones con el ya colosal enemigo del cine en la pantalla grande. No sé si en relación con eso la presencia de Hollywood es casi nula. El que sí vuelve, después de la famosa tarjeta roja tras sus groseras bromas sobre el nazismo el año de Melancolía, es Lars Von Trier aunque, tal vez como parte de la sanción, llega fuera de concurso, con una película de horror. Y si Hollywood no está ni se le espera a la hora de los homenajes, el festival sí se ha acordado de dos glorias del evanescente star-system: con Jane Fonda se les adelantó ya Venecia el pasado septiembre, aunque a Cannes llegue con un documental que comienza con una de las ya legendarias cintas-cassette de Richard Nixon, en el cual maldice a Jane Fonda por su presencia en Hanoï, como amiga del Vietcong mientras el agente naranja aún llovía sobre Indochina. Un filme que profundiza en su dolorosa relación de afecto paterno no bien encauzado  con aquel esquinado enigma llamado Henry Fonda y en cómo ese trauma afectó a su vida emocional y artística. El segundo homenaje  especial no es tanto para John Travolta  y su nada irrelevante carrera sino para brindar las celebraciones de los 40 años de Grease, que se proyectará dentro de Cannes Classics. Y no se olvide que a Travolta pertenece una libra del corazón de la Palma de Oro  que se llevó hace casi un cuarto de siglo Pulp Fiction ...
José Luis Losa. La Voz de Galicia, viernes 4 de mayo de 2018

jueves, 10 de mayo de 2018

Daniel Pennac contra la tiranía del yo






D. Pennac
Existió una vez un personaje divertidísimo, un tal Benjamin Malaussène, un tipo de Belleville, el famoso barrio de París, que vivió todo tipo de aventuras francamente ridículas y luego desapareció. Desapareció durante cerca de 25 años y justo, ahora, ha vuelto, convertido a la vez en el expersonaje de novela que fue y en hombre de confianza de la editora que le vió crecer en la saga -de siete entregas- que Daniel Pennac completó entre mediados de los ochenta y principios de los noventa. Y lo ha hecho para proteger al personaje de Alceste, escritor al que casi entierra vivo su familia después de contar lo que no debía en una novela que fue todo un fenómeno vevé, es decir todo un fenómeno de novelas que cuentan la "verdad verdadera". Y para, de paso, descubrir qué ha pasado con Georges Lapietà, el exdirector de LAVA, que acaba de ser secuestrado después que despidiera a 8.302 trabajadores, y se asegurara un paracaídas de 22 millones de euros. Todo eso y mucho más es El caso Malaussène (Literatura Random House), la vuelta de Pennac al humor deliciosamente absurdo.
"¿Qué porque he vuelto justo ahora? ¡Qué sé yo! Lo único que podía decir es que me apetecía muchísimo", confesaba ayer en Barcelona, mientras desmontaba y volvía a montar un bolígrafo. Habla Pennac como quien da brochazos, uno aquí y otro allá, deteniéndose a cada rato. "No sé, quizá solo me estaba poniendo a prueba. ¿Iba a ser capaz de escribir como cuando era joven ahora que soy viejo?
La respuesta es sí. Y se diría que el tiempo ha afilado su sentido del humor y su don para la caracterización de personajes hijos de un delirio sarcástico de altura: ataca Pennac a un sistema que olvidó lo que era la humanidad  hace mucho  y a un sector editorial vendido a la literatura del yo. "En estos 25 años Francia ha cambiado mucho", dice el escritor, han desaparecido el partido comunista y el socialista, por ejemplo" añade, "y nos preocupamos por cosas como el clima"...
¿Y que tiene contra la literatura del yo? "Entiendo la necesidad de considerarse como sujeto literario. En Francia es algo que ocurre desde Michel de Montaigne. La diferencia es que, en su caso, la tinta era duda. Los escritores que dan más miedo son los que piensan que están en posesión de la verdad. Es el fin de la complejidad, lo contrario de lo que hacía Montaigne, que era un elogio a esa misma complejidad"...
Laura Fernández. Barcelona. El País, martes 8 de mayo de 2019

miércoles, 9 de mayo de 2018

Premio para la alcadesa de París

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, recibirá el reconocimiento del primer premio Lorca, Gustavo da Cal, Blanco Amor por su programa de apoyo y acogida a la inmigración y a personas refugiadas. El galardón lo promueve el Casino de Santiago para resaltar  el diálogo, la concordia y la fraternidad entre representantes de diferentes pueblos y culturas, a partir del ejemplo de la colaboración entre el andaluz Federico García Lorca y los gallegos Ernesto Guerra da Cal y Eduardo Blanco Amor, para la elaboración y publicación de los Seis Poemas Galegos. Anne Hidalgo, que se prevé recogerá el reconocimiento próximamente, compitió con Leoluca Orlando, alcalde de Palermo, y Eric Garceti, regidor de Los Ángeles, también escogidos por sus políticas para la inmigración. El certamen lo patrocina Quesos Rama. El galardón consiste en una escultura de Ramón Conde, que evoca "a viaxe, a emigración, o exilio, a cultura e a elegancia ou dandismo", indica la organización.  "É importante sinalar como as cidades a miúdo asumen responsabilidades que os gobernos esquecen completamente. El jurado lo integraron cuatro estudiantes de institutos de Santiago, cuatro docentes del IES Rosalía de Castro -Lorca pronunció en el edificio que es sede del centro una conferencia el 7 de mayo de 1932, que se valora como germen de los poemas gallegos y está en el origen de esta convocatoria-, el secretario xeral de Política Lingüística, el presidente de la Fundación Rosalía; Carlos Pajares, del Casino; Pilar Bermejo, docente de la USC; y el escritor Antón Figueroa.
J. G. Santiago, La Voz de Galicia, martes 8 de mayo de 2018

martes, 8 de mayo de 2018

La Ibiza Inédita de Raoul Hausmann

Raoul Hausmann. Ibiza
Raoul Hausmann (Viena, 1886-Limoges, 1971) fue un artista total: agitador, poeta, inventor, pintor y pionero del potocollage dadaísta. Como fotógrafo fue un maestro del desorden y el detalle, como se ve en las imágenes que tomó en las playas del Báltico, en cuyas dunas situaba. como frutas, los cuerpos de sus amantes. El Jeu de Paume de París (hasta el 20 de mayo) recupera aquellas imágenes que se creían perdidas tras su huida de Berlín por la persecución nazi. Durante un retiro en Ibiza, Hausmann retrató a sus gentes e inventarió la sencillez de las casas tradicionales, que llamaba "arquitectura sin arquitectos".
Ángela Molina. El País Semanal, domingo 29 de abril de 2018

lunes, 7 de mayo de 2018

Amante por un día

Amor, desamor, infidelidad, celos o diferencia de edad en la pareja, son algunos de los temas que aborda Amante por un día, de Philippe Garrel. La película ha sido filmada en blanco y negro, retratando escenas cotidianas, con secuencias en la calle, pocos diálogos y una voz en off (la de Laetitia Spigarelli) que refleja las emociones internas de los personajes. Está tan influida por la Nouvelle Vague francesa que parece que la hubiera dirigido uno de sus realizadores. La sensación no es casual. Garrel, hijo del actor Maurice Garrel, marido de la actriz Brigitte Sy y padre de los intérpretes Louis y Esther Garrel, protagonista esta última del film, se crió cuando estaba en plena efervescencia el movimiento que modernizó el cine francés a finales de los años 50 y principios de los 60. La trama de Amante por un día es muy simple. Jeanne (Esther Garrel) es una joven veinteañera que se ve obligada a regresar en plena noche, rota por el dolor, a casa de Gilles (Éric Caravaca, Nuestra vida en la Borgoña), su padre. Lo hace tras romper con su novio (Paul Toucang), el primer gran amor de su vida, que acaba de echarla del apartamento que ambos compartían. Ella no lo sabe, aunque el espectador ya está avisado por una escena al inicio del filme, pero su progenitor es un profesor que mantiene una relación con Ariane (Louise Chevillotte), una de sus alumnas. Jeanne y Ariane tienen una edad muy parecida. La cinta se centra en el modo de vivir el amor cada uno de los personajes y en la dinámica que se establece entre ellos. Destaca la aparente complicidad que se establece entre ambas chicas, cimentada sobre el silencio que guardará cada una de ellas sobre un comprometedor secreto que una y otra prefieren que Gilles no llegue a conocer...
Juan Pando. El Mundo, viernes 4 de mayo de 2018

domingo, 6 de mayo de 2018

Jean-Pierre Le Goff, Mai 68 y la desmesura

En 1968 Jean-Pierre Le Goff (Équeurdreville, Francia, 1949) estuvo en las barricadas de Caen, la ciudad normanda donde estudiaba. Este filósofo y sociólogo se definió como maoísta hasta bien entrados los setenta, pero terminó desarrollando un pensamiento crítico respecto al movimiento del que formó parte. "El fenómeno fue positivo, pero no su legado", resume desde su despacho en Chatou, suburbio residencial en las afueras de París, en un día de huelga de transporte público y con un movimiento universitario paralizando varias Facultades. Le Goff ha analizado las consecuencias de aquel capítulo en ensayos como Mai 68, l'héritage impossible (La Découverte), donde denunciaba el concepto de "izquierdismo cultural" o el reciente La France d'hier (Stock), en el que rememora cómo era su país antes de la revuelta.

P.- Mayo de 1968 fue internacional. Medio siglo después, ¿por qué recordamos más la revuelta francesa que la de otros lugares?
R.- En Francia hubo una revuelta estudiantil, similar a la de otros sitios, pero también una huelga general a la que se sumó la clase obrera  y una crisis política de primer orden, que hizo tambalear a De Gaulle y provocó que adelantará las legislativas. Y hay otro factor, tal vez el más importante: la dimensión simbólica que tuvo. El Mayo Francés fue una gran puesta en escena, un psicodrama en el que se vuelven a interpretar grandes capítulos de nuestra historia, como la Comuna de París y las revoluciones del XIX. Fue casi una obra de Victor Hugo. Las barricadas, por ejemplo, no tenían mucho sentido: hasta Engels había dicho que no servían de nada. Pero el país entero se puso a escenificar 1789 una vez más...

P.- Hay quien lo considera un mito fundacional, pero también quien lo acusa de haber destruido su país. ¿Usted si sitúa entre los dos extremos?  
R.- Sí, porque no es justo decir que lo destruyó todo. Para empezar, introdujo una flexibilidad en las relaciones sociales y humanas que era inimaginable. Sin Mayo del 68, para realizar esta entrevista, usted y yo llevaríamos corbata. Francia se desprendió de los últimos despojos del siglo XIX, del moralismo católico, de la glorificación del dolor. Surgió una mentalidad hedonista y se dejó de sentir el peso de los muertos. La sacralidad y la verticalidad del Estado fueron puestas en duda. Es absurdo que ciertos lideres prometan liquidar la herencia de Mayo del 68 porque ya está integrada en lo que somos. Incluso sus mayores detractores, como Nicolas Sarkozy, llevan la marca de Mayo del 68 en su forma de hacer política y de vivir.

P.- En otros aspectos, su punto de vista es más crítico.
R.- No hay que confundir el valor de Mayo del 68 como catarsis social, que era necesaria y en la que yo participé, con su herencia. Tuvo un problema de hibris, de desmesura. Esas reivindicaciones se convirtieron, pasada la revuelta en valores absolutos. La exigencia de autonomía de la sociedad respecto al Estado y del individuo frente al grupo, que eran legítimas, se transformó en una desconfianza sistemática respecto a la delegación de poder, fundamento de la democracia representativa, en una sospecha permanente ante cualquier forma de jerarquía y autoridad...

P.- ¿Y eso es malo?¿No es un síntoma de madurez democrática?
R.- Es malo para quienes creemos en el Estado de derecho. Es verdad que la capacidad de autocrítica es un factor decisivo de la democracia moderna. Pero Mayo del 68 pidió una sociedad sin reglas. La fantasía de la democracia directa que vehiculaban las reuniones en círculo no era operacional y el movimiento terminó en un impasse. Se atacó un ethos común previo que no era perfecto y que merecía ser revisado, pero se arrasó con todo y no se construyó nada en su lugar. Las generaciones posteriores han crecido sobre un campo de ruinas...

Álex Vicente. Babelia. El País, sábado 5 de mayo de 2018

sábado, 5 de mayo de 2018

Escenarios de Mayo del 68

Medio siglo después, el fotógrafo de la agencia Magnum Bruno Barbey regresa a los escenarios de París que inmortalizó durante los disturbios y los retrata de nuevo para El País Semanal. Ahora, apenas dos días después de ingresar como nuevo miembro en la Academia de Bellas Artes de Francia, ha vuelto al escenario del crimen. Ha recorrido las plazas y los bulevares, se ha colado en las universidades y en los institutos y ha reconstruido, con su vieja canon al hombro, la geografía de Mayo del 68. 


Patio de la Sorbona. El 14 de mayo de 1968, ya en plena crisis de las aulas, los estudiantes ocupan el patio de la Universidad de la Sorbona, junto a la estatua de Pasteur.


Boulevar Saint-Germain. 6 de mayo de 1968. Los manifestantes atacan a los CRS (antidisturbios franceses) con palos, barras y proyectiles de acero en pleno bulevar Saint-Germain, frente al bar La Rhumerie, superviviente hoy.

Café La Pergola. Uno de los puntos de encuentro de los estudiantes, reconvertido hoy en una tienda de ropa.

Rue Gay-Lussac. Una de las más castigadas por los disturbios, bastante más tranquila hoy.

Ciencias Políticas. El vestíbulo del Instituto de Ciencias Políticas, un lugar de cita y de charla ideológica, apenas ha cambiado. 

Anfiteatro Richelieu. El 5 de abril aún no han estallado los disturbios pero se preparan. Los estudiantes se reúnen, debaten e incluso duermen en los bancos del Anfiteatro Richelieu, el aula magna de la Sorbona . 

Calle de la Facultad de Medicina. Aquí resistió hasta el 12 de junio la última barricada levantada por los manifestantes del 68. 

El Odéon. El gran teatro del sexto distrito de París estuvo ocupado durante semanas cubierto de pósters de Lenin y Marx convertido en una tribuna pública para todo el que quisiera expresarse. Su director, el actor Jean-Louis Barrault, y su esposa, la actriz Madeleine Renaud, se vieron desbordados. Jean-Louis Barrault acabo perdiendo su puesto de director porque el ministro de Cultura de De Gaulle, André Malraux, creyó que era cómplice de los estudiantes.

Bruno Barbey acaba de terminar un nuevo fotolibro en el que vuelve a aquellos días -Au coeur de Mai 68 . Mientra la Biblioteca Nacional de Francia  (BNF) acoge sus puertas a la gran exposición Iconos de Mayo del 68: las imágenes tienen una historia. Y sin embargo... Sin embargo, Francia no ha sabido nunca y sigue sin saber como gestionar el legado de 1968... Francia sigue buscando, bajo los adoquines la playa. Otra cosa es que esté ahí. 
Borja Hermoso. El País Semanal, 21 de abril de 2018

viernes, 4 de mayo de 2018

Alain Milhaud modernizó el pop español

Oriol Regàs, Maria del Mar Bonet y Alain Milhaud
 Arxiu Cuadernos Efe Eme
Alain Milhaud murió a los 87 años  en un hospital de Madrid. Como productor se esforzó en la internacionalización de la música pop española, acertando plenamente con Los Bravos. Hombre inquieto, fundó su empresa, Compañía Fonográfica Española (CFE). En las últimas décadas supervisaba la gestión del repertorio musical de Bocaccio Ediciones. Hijo de un alto funcionario de organismos internacionales, Milhaud nació en Ginebra en 1930. Su familia permaneció en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial lo que le permitió estudiar en el conservatorio sin sobresaltos. Demostró tener iniciativa: organizó un festival de música clásica en distintos castillos del Valle del Loira y también ejerció como director de orquesta, unas labores de coordinación que le serían muy útiles para su futuro trabajo en otras músicas. Su primera visita a un estudio de grabación le hizo ver que allí había un mundo por explorar: existía una gran distancia entre lo que escuchaban los instrumentistas y lo que pasaba a la cinta magnética. Casado con la catalana Montserrat Trías en 1957, al poco se instaló en Barcelona. En una España que se abría al consumo de productos culturales, descubrió que había posibilidades en la música popular: se incorporó a Belter, sello no muy exigente pero sí muy activo en el campo de la canción española, que aspiraba a montar un estudio profesional; como asesor, Milhaud recorrió Europa visitando estudios, para ponerse al día en la tecnología de captación del sonido. Posteriormente se trasladó a Madrid, llamado por Columbia, la más veterana de las discográficas españolas. 
Dentro de su valía en todos los campos del negocio de  la música, su estelar, revolucionaria faceta de productor de grupos como Los Bravos (Black is Black), Los Canarios (Get On Your Knees), Los Pop Tops (Mammy Blue) bastaría para inscribirlo en la mitología musical española. Milhaud internacionalizó el rock español. Perfeccionista e infatigable en el estudio de grabación, era también tan astuto y concienzudo en las relaciones contractuales como en las facetas puramente artísticas...
Diego A. Manrique. Madrid. El País, jueves 26 de abril. Carlos Toro, El Mundo 30 de abril.

jueves, 3 de mayo de 2018

Los últimos libertinos

Benedetta Craveri
Es una de las máximas especialistas mundiales en el siglo XVIII francés, Benedetta Craveri (Roma, 1942), nieta del gran filósofo italiano Benedetto Croce, es autora de libros como Amantes y reinas o La cultura de la conversación. El sello Siruela publica Los últimos libertinos, un libro escrito con sus habituales maestría narrativa y rigor histórico, y en el cuenta la vida de siete aristócratas franceses, poniéndolos en el contexto histórico y social de su tiempo.
- ¿Quienes eran esos siete libertinos y por qué los eligió?
 -"He evitado a los personajes más famosos. Los elegí porque tienen mucho en común, los siete escribieron mucho, la sociedad de su tiempo los percibía como personajes emblemáticos, pertenecían a la alta nobleza, desempeñaron cargos importantes y eran amigos. Eran libertinos en el sentido de librepensadores, educados en el espíritu de las Luces, discípulos de Montesquieu, Diderot y la Enciclopedia, todos podrían haber inspirado el Don Juan de Mozart. Son seductores de mujeres y coleccionistas de amores, maestros del arte de la seducción y del placer, guapos, brillantes, refinados, cultos, aventureros, individualistas y ambiciosos, quieren elegir su propio destino  y hacer carrera no solo por el favor real sino también por sus méritos". 
-¿Necesitamos hoy personas como aquellos libertinos del XVIII?
-"Sí, necesitamos personas que sean intelectualmente independientes, cultos, con fuertes valores democráticos y capaces de cambiar la imagen vulgar que se tiene hoy del libertinaje por el arte de la seducción".
-¿Que paralelismos hay entre aquella época del final del Antiguo Régimen  y la actual? 
-"Los personajes del libro afrontan problemas que siguen siendo actuales. Estaban convencidos de que el viejo sistema de la monarquía era arcaico y no respondía a las necesidades de la sociedad moderna. Miran a Inglaterra como ejemplo de monarquía representativa y luchan por el triunfo de las ideas liberales de 1789, pero después la revolución seguirá su curso y tendrá consecuencias dramáticas para ellos. La multitud aparece sin que nadie lo esperara y la revolución ya no se plantea reformar la sociedad, sino construir otra radicalmente nueva, con los riesgos que plantea. Ahora los populismos de EEUU, Italia o España plantean este interrogante: se cambia todo, ¿y después? Estamos preocupados porque vivimos tiempos de gran incertidumbre, somos conscientes de estar al final de una gran civilización.  Puede que vayamos hacia algo mejor, aunque yo no lo creo. Los libertinos del libro también tenían esa esperanza. Me preocupa el declive de la sociedad humanista, que enseñaba a los individuos  a comprender, juzgar y elegir. Estoy orgullosa de que mi país haya acogido a todas esas oleadas de gente desesperada que huyen de la miseria, la guerra y la muerte. Pero pienso como italiana y occidental, que no todos los credos y los valores son iguales, no podemos abdicar de las conquistas de la sociedad democrática. Tolerancia sí, pero no igualar todas las creencias, debemos defender nuestros valores...
Enrique Clemente. La Voz de Galicia, jueves 19 de abril de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

Una revolución que no fue,

Absorta en el debate sobre su pérdida de influencia cultural en el mundo, Francia se prepara para conmemorar los 50 años de una revuelta que ha marcado la memoria colectiva. La revuelta fracasó, pero la ensoñación construida entre las barricadas del bulevar Saint-Michel sigue emocionando al mundo. Muchos años más tarde, André Glucksmann, philosophe que había corrido desde la estricta fidelidad maoísta hasta la ortodoxia neocon, la recordaría como la revolución que hizo todas las preguntas  y no halló ninguna de las respuestas.  "En aquellos días", decía Glucksmann, "predominaba el insólito sentimiento de que la Historia dependía de los ciudadanos". El jueves 3 se cumplen 50 años del estallido de la rebelión que no sabemos denominar de otra forma que por su fecha"; una insurrección celebrada, criminalizada, mitificada o ignorada a lo largo de estas cinco décadas. Pero volvamos a revisar los hechos. La revuelta empezó por un asunto intrascendente, como siempre. A mediados de aquel curso, el ministro de la Juventud, François Missoffe, accedió a inaugurar la piscina de la Universidad de Nanterre, un campus de extrarradio construido para descongestionar la Sorbona . Y un foco de conflictos. Missoffe, veterano de la guerra de Indochina, fue increpado allí por un muchacho de 23 años:"He leído su Libro Blanco, señor. Cientos de páginas en las que no se dice ni una sola palabra sobre los problemas sexuales de los jóvenes"... Ese estudiante era Daniel Cohn-Bendit, dirigente del Movimiento 22 de Marzo y líder mediático de una juventud que emergía como una nueva clase. Surgida de la prosperidad económica, la explosión demográfica y la emigración a las ciudades de posguerra, la juventud que se rebelaba contra las reliquias de la V República ha vivido siempre en democracia, con un bienestar impensable para sus padres. De Gaulle habla de Mayo del 68 como "la revolución de los hijos de papá". Mitterrand la llama "la revuelta de los zánganos".
El viernes 3 de mayo, una protesta organizada por los universitarios de Nanterre concentra a cientos de estudiantes en el patio de la Sorbona. El rector Jean Roche,  llama a la fuerza policial para restablecer el orden. El edifico es desalojado tras una batalla que se salda con 400 heridos.
Ese lunes, Cohn-Bendit y otros seis "camaradas expedientados" deben comparecer ante las autoridades académicas en la Sorbona. En torno a la universidad se concentraron cientos de manifestantes para demostrar su solidaridad. La marcha termina con la ocupación del recinto y con el choque entre los antidisturbios y cientos de estudiantes armados con palos, adoquines y cócteles molotov.
A partir de entonces la jerarquía es abolida en las aulas. Los alumnos evalúan a sus profesores, les tutean, se ríen de sus  aires de superioridad:"Sed realistas..."En las calles del Barrio Latino triunfa la revolución. Trotskistas, maoístas, libertarios y situacionistas reivindican una causa que ya hemos olvidado... 
Álvaro Tizón. Madrid. Papel. El Mundo, domingo, 29 de abril de 2018

martes, 1 de mayo de 2018

Marc Pataut, en el Reina Sofía

Foto de la exposición Primeras tentativas de M. Patout
La deriva esteticista de muchas obras de denuncia social puede  banalizar  y trivializar el discurso hasta hacerlo inane. No es el caso de Marc Pataut que admitió ayer el gran peligro de "esta práctica tan extendida en el arte contemporáneo y también en algunas organizaciones". Uno de los primeros trabajos creativos de este fotógrafo francés de 65 años fue impartir un taller a niños psicóticos. Pataut les repartió cámaras Instamatic que se convirtieron en un juguete y en una especie de prolongación del cuerpo de los menores. Lo que menos importaba era el encuadre de las imágenes y lo que más se buscaba era la interacción, la creación de un espacio de libertad y de colaboración entre los muros de la institución hospitalaria. "No hacían fotos solo con lo que veían a traves de los ojos, sino con cualquier parte de su cuerpo", explicó el fotógrafo al inicio del recorrido  de su primera exposición individual en España que se inauguró  el 25 de abril en Madrid, en el Museo Reina Sofía, en el marco del festival PHoto España. Corrían los años ochenta y aquel trabajo resultó fundacional para el trabajo posterior de Pataut... " Me encontré con niños que sufren y me dí cuenta de que había que hacer algo. Repartí cámaras desechables. Sus fotografías me conmovieron....
Los trabajos de la década de los noventa constituyen el foco de la exposición Marc Pataut. Primeras tentativas, que reúne 300 imágenes hasta el 27 de agosto en el museo, emplazado en el antiguo hospital general de Madrid. Jorge Ribalta, comisario de la muestra, destacó el testimonio de Pataut del surgimiento del precariado "como nuevo sujeto político con el advenimiento de la hegemonía neoliberal que se instala definitivamente en Francia en aquellos años. "Su obra da visibilidad a los más desfavorecidos", sostuvo Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía y no solo reinventa el documental  sino que forma parte de él: convive con los colectivos representados como mediador, no es un trabajo contemplativo, la cámara  es un elemento de mediación con los demás y se convierte en un trabajo de denuncia política y de la institución artística"...
Ferran Bono. Madrid.El País, miércoles 25 de abril de 2018

lunes, 30 de abril de 2018

Cannes, Festival Frappé

Impidiendo la proyección de Peppermint Frappé
El día en que la Nouvelle Vague detuvo el cine. "Francia echaba el cierre y, por tanto, Cannes también tenía que cerrar. Era lo más lógico". François Truffaut explicaba así el porqué de todo aquello. Lo hacía en una carta remitida a Gilles Jacob, entonces crítico de cine que no presidente del Festival. En efecto, era lo suyo. "En plena crisis... no era muy decente que productores, distribuidores, periodistas y estrellas prosiguieran su desfile soleado", añadió más tarde. Cuesta imaginarse desde al distancia que aporta medio siglo que las cosas pudieran haber sido diferentes. Y, sin embargo, lo que pasó el 18 de mayo en la Grande Salle de Cannes fue cualquier cosa menos evidente. Recuérdese, apenas empezaba la proyección de Peppermint frappé, el propio director de la película, Carlos Saura, su protagonista, Geraldine Chaplin, Jean-Luc Godard y el citado Truffaut se colgaban directamente del telón para impedir la sesión. Todo de golpe se detiene y acto seguido, un debate maratoniano arranca en la sala Jean Cocteau. "La verdad", recuerda el propio Saura, "todo fue muy divertido. Pero no estaba claro lo que iba a pasar ni cómo. El director, Robert Favre Le Bret, era un hombre muy derechón y estaba decidido a que todo siguiera su curso ". 
El festival había empezado el día 10, desde entonces y con las calles de Francia incendiadas, nadie tenía muy claro cuál era la medida correcta a tomar. Cómo hacer compatible la necesidad si se quiere política del propio cine con la suspensión  radical de, en efecto, ese mismo cine. Ésa era la paradoja. Y no sólo del Festival sino de toda la revolución en marcha. Cómo echar abajo una jerarquía  de la representación dominante  sin acabar por imponer otra distinta e igual de opresora. Y así, la primera idea fue suprimir el carácter competitivo de la sección oficial. Louis Malle y Roman Polanski, miembros del jurado fueron los primeros no solo en dimitir sin o en hacer campaña para que no hubiera una sola deliberación....No deja de ser curioso que todo ocurriera de la mano de Peppermint frappé, una cinta que supone no sólo una ruptura en la filmografía del director sino que, desde la ensoñación pagana y asfixiante de sus personajes, retrata con una exactitud cercana del pánico la sensación de ahogo, de agobio , que quizá no solo vivía entonces la dictadura española sino toda Europa...
Luis Martínez. Madrid. El Mundo, domingo 29 de abril de 2018

domingo, 29 de abril de 2018

La educación es placer y esfuerzo

El ministro de Educación de Francia,  Jean-Michel Blanquer
Jean-Michel Blanquer (París, 1964) es una pieza clave en el proyecto de Emmanuel Macron. Si como dice el presidente francés, Francia "es una casa"y uno de los fundamentos "es la escuela", Blanquer, ministro de Educación, es el encargado de sentar las bases de la transformación de este país en las próximas décadas. Ya ha empezado. En vísperas de un viaje a Argentina para participar en una reunión del G-20, Blanquer -especialista en América Latina y autor de un libro sobre Colombia, país en el que ha residido- expuso algunas de sus primeras medidas y su visión sobre la educación del futuro. La lección francesa aún puede ser universal.
"Uno de los retos de un buen sistema escolar es el equilibrio entre un programa que garantice cierta igualdad, y la libertad de iniciativa y la creatividad en el ámbito local, indispensable para progresar".
P. ¿Qué es lo esencial, lo que debe seguir siendo nacional?
R. Leer, escribir, contar y respetar al otro. Debemos estar seguros de que, al terminar la escuela primaria, todos los alumnos posean esas competencias básicas. Y pongo el acento en el lenguaje, porque es la llave del resto: la primera desigualdad es la desigualdad ante el lenguaje. Por eso tenemos un currículo muy centrado en esta área en los primeros años del niño, el escuela maternal (preescolar). Y tenemos una política para los dos primeros años de la escuela elemental, los niños de 6 y 7 años, que consiste en partir las clases en dos  en las zonas más desfavorecidas para que haya grupos de 12 alumnos en esa etapa clave para el futuro del niño.
P. ¿La educación se había apartado  de los principios que usted cita?
R. En cierta manera, sí. Francia vive un fenómeno común en otros países: alrededor del 20% de los niños entran el collège (escuela intermedia entre los 11 y 12 años y los 14-15) sin saber realmente leer y escribir correctamente, y esto les perjudicará durante toda la vida. 
P. ¿El sistema educativo crea desigualdades?
R. La educación no alcanza a compensar desigualdades que existen. Debería equilibrarlas y no lo hace bien ahora. 
P. ¿Las perpetúa?
R. Sí, y a veces las amplía. Por eso defiendo que debemos de subir el nivel para todos. Hasta hace poco, en Francia y tal vez en otros países, había una especie de teoría muy demagógica que consistía en decir que había que bajar el nivel para igualar. Esto va contra las clases bajas porque las familias más acomodadas logran compensarlo con el contexto familiar. Mi teoría es la contraria. Debemos tener una cierta exigencia los primeros años para dar en las aulas a los niños de los hogares humildes lo que no tienen en casa. 
P. Estas resistencias que usted cita ¿diría que son herencia de Mayo del 68, del que ahora se celebra el 50 aniversario?
R. La educación es una cuestión de equilibrio. Antes de Mayo del 68 tal vez había un desequilibrio en favor de cierta exigencia. Mayo del 68 aportó muchas cosas, entre otras un cierto individualismo y también la idea de que trabajar no era importante. Trabajar menos significa acentuar las desigualdades. A veces se contraponen el esfuerzo y el placer. Debemos tener los dos. No puede haber un buen aprendizaje sin placer, y el niño, cuando empieza a ir a la escuela, viene con placer, con curiosidad. El deber de la escuela es fomentar el gozo de la sabiduría, pero esto requiere esfuerzo y trabajo.
P. ¿ Por qué ha reintroducido la enseñanza del latín y el griego?
R. No hay que oponer pasado y futuro. Cuando el mundo tuvo que repensar su propia lógica en los siglos XVI y XVII con el descubrimiento de las Américas y la invención de la imprenta, hubo al mismo tiempo un redescubrimiento de la Antigüedad, de los clásicos. No es casualidad. Hay que pensar de donde venimos para ver a dónde vamos. Además, el lenguaje es fundamental en la vida: es la vida. El griego y el latín no son pilares muertos. Son elementos de vida en el lenguaje. Desempeñan un papel esencial si queremos ayudar a nuestros niños a tener un lenguaje de calidad y a entender la complejidad de la vida gracias a la complejidad de la lengua, la etimología, el juego con las palabras.
P. ¿Todas las respuestas están en la tradición?  
R. No, por supuesto. No hablo de tradición sino de lo eterno. Debemos aprovechar la sabiduría de los siglos precedentes. Somos enanos a hombros de gigantes. En muestra Europa a veces hay muchos discursos pesimistas. Nuestro deber es dar a los jóvenes raíces y una proyección positiva hacia el futuro. Esto implica tener en cuenta las consecuencias de las nuevas tecnologías. Yo tengo muy en cuenta las ciencias cognitivas  y las ciencias en general. Lo paradójico es que hay un gran progreso científico y tecnolçogico, y a la vez un cierto oscurantismo que avanza, no solo el fundamentalismo islámico sino también las teorías de la posverdad, las teorías conspirativas. El deber de la escuela republicana es adoptar el espíritu de la Ilustración, y la Ilustración es la ciencia y la ética. La gran pregunta de nuestra época es en qué medida un mundo más tecnológico puede ser un mundo más humano. Y la educación es la primera respuesta a esta pregunta. No es fácil. Supone establecer un equilibrio entre las raíces y las alas...
Marc Bassets. El País, 15.04.18 

sábado, 28 de abril de 2018

Lyon, "bon appetit"

Calle del viejo Lyon
Paul Bocuse, padre de la cocina francesa moderna, falleció el pasado mes de enero, dejando en Lyon una huella imborrable, varios alumnos extraordinarios y, sobre todo, una manera de entender la gastronomía. Porque desde que en 1961 fue nombrado mejor cocinero de Francia y obtuvo su primera estrella Michelin, se convirtió en embajador de una ciudad que lo ha idolatrado y en la que ir a comer significa ir a comer bien. Y es que en Lyon "primero comemos, luego hacemos todo lo demás", decía M. F. K. Fisher. Las enseñanzas de Bocuse, partidario siempre de la cocina de mercado, han favorecido enormemente a la ciudad de los bouchons, esos pequeños restaurantes de comida tradicional que tanta joie de vivre aportan.
Daniel y Denise es uno de esos bouchons, en cuyas meses confluyen academia y tradición de la mano del chef Joseph Viola con tres sedes en Lyon (Saint-Jean, Créqui y Croix-Rousse), y en cualquiera de ellas conviene reservar y probar el premiado pastel de foie gras de pato ( Pâté en croûte de foie gras de canard). Sus quenelles -esa otra gran especialidad lionesa de forma ovalada que concentra pasta de sémola de trigo o harina, huevos y leche- son de pescado y vienen bañadas por una crema de marisco capaz de arrodillar la voluntad más firme. Pasear por Lyon después de probar las quenelles es reescribir mentalmente una y otra vez su nombre. Sí, da ganas de pintar los muros con esas letras, porque Lyon ya no es una ciudad, es una categoría indeterminada, es una idea de la sensibilidad gastronómica. Todo lo que pase luego será un periplo entre el recuerdo del último bocado de quenelle y el deseo de la siguiente...
Paseando a orillas del Ródano, entre Bellecour y el Hôtel de Ville /Ayuntamiento, llaman la atención las obras de rehabilitación del Grand Hôtel-Dieu, uno de los edificios más imponentes de la Presqu'île, la península entre el río Saona y el Ródano que ocupa el centro de Lyon. Aquí se ubicará la sede de la Cité Internationale de la Gastronomie, cuya inauguración está prevista para finales de este año. No deja de ser curioso, o poético, que en este mismo edificio, entre 1532 y 1535, cuando era hospital, François Rabelais ejerció de médico. Fue entonces cuando creó a esos gigantes de apetito insaciable llamados Gargantúa y Pantagruel. Para mantener el espíritu de estos personajes, vale la pena prestar atención a la Rue du Boeuf, la calle más estrellada de Francia. En ella se dan cita tres restaurantes con estrella Michelin: Jérémy Galvan, Au 14 février y Les Loges . En la misma calle se halla también Antic Wine, la cava del famoso sumiller Georges dos Santos, además de la pintoresca charcutería Le Sirop de la Rue, todo un elogio del terruño.
Este es el viejo Lyon, el de la catedral de Saint-Jean, donde se llevó a cabo el funeral de Bocuse; el de los comercios tradicionales (como el taller de seda de Saint-Georges) y el de los traboules, esos pasadizos o pasajes que conectan calles atravesando los edificios, a veces de itinerario laberíntico, y en los que más de uno ha perdido el norte...
Use Lahoz. El Viajero. El País, viernes 13 de abril de 2018

viernes, 27 de abril de 2018

"Mélodies" a la salsa yidis

Benjamin Alunni
El tenor francés Benjamin Alunni mezcla en un insólito disco la cultura musical francesa, el género del cabaret y los sonidos de la composición hebrea. Hay artistas que caminan en la dirección que ellos quieren (casi siempre coincide con la del mercado) y otros en la dirección que indica la obra de arte. El poeta Charles Simic suele explicar el proceso creativo de manera muy gráfica: "Quería ir a la iglesia, pero el poema me llevo al canódromo. La primera vez que me sucedió quedé horrorizado. Me llevó años admitir que el poema es más listo que yo. Ahora camino en la dirección que él me indique". Al hilo de esta intuición el joven tenor originario de Niza Benjamin Alunni sigue la senda del arte y de sus antepasados. Acaba de estrenar disco y proyecto. Bajo el título Confluences (Confluencias, Klarthe), Alunni pretende mezclar la mélodie française con la cultura musical judía. En sus interpretaciones conviven un texto medieval hebreo convertido en canción de cabaret con una opereta yidis inspirada en cantos ucranios populares. Y también hay espacio para su admirado Maurice Ravel, que compuso un kadish ( plegaria cantada o recitada de la tradición judía) sin pertenecer a esa religión (una hipnótica pieza de 1914 para voz y piano). 
Toda una investigación en la historia del patrimonio artístico para mostrar la porosidad de la música de la mano de un tenor nacido en 1983 que canta en cuatro lenguas (francés, arameo, hebreo y yidis) cuyos abuelos son de origen judeo español (su próximo disco incluirá el ladino) y que ha sido bautizado por la emisora France info como una de las grandes promesas de la escena lírica francesa. 
Asisto a la presentación del disco en el Athenée Théâtre Louis-Jouvet y, mientras aplaudo, me viene a la mente lo que decía Umberto Eco en Apocalípticos e integrados sobre la homogeneización del gusto musical."... escribió: "se obtiene éxito únicamente imitando los parámetros, y una de las características del producto de consumo es que divierte, no revelándonos algo nuevo, sino repitiéndonos lo que ya sabíamos". Las revelaciones sí surgen en este proyecto de Alunni junto a la pianista Marine Thoreau La Salle y la violonchelista Lydia Shelley. A partir de la fusión de distintas sensibilidades y orígenes, la intención es sobrepasar cualquier frontera...
Use Lahoz . El País Semanal, domingo 15 de abril de 2018

jueves, 26 de abril de 2018

Cuando sale la reclusa

Intelectualizar la novela negra es una noble empresa. Un reto donde se puede caer en el tedio o en la prepotencia. Decimos que intelectualizar el noir es un desafío porque consignar las pulsiones más oscuras del sapiens y conseguir el perfeccionamiento de la investigación criminal clásica -en lo real y en lo inventado-permiten a esta literatura un marco creativo en el que nada humano es ajeno. Y esto ocurre con más naturalidad que en otros registros, quizá a causa de la inconfesable e innegable comprensión que todos  -autor y lector- tenemos del mal. Del mal, de la moral y de todos sus vericuetos. Evidentemente, en el género policiaco las ventas o las adaptaciones al audiovisual no garantizan un magistral proyecto literario como el que firma Fred Vargas (París, 1957), que como vemos sigue vigente y en plena renovación. En la autora francesa no hay concesión a los simple o al molde fácil del éxito. Su producción viene definida por la exquisitez y por la vocación de esa exquisitez que renueva en cada libro. En la última entrega de Vargas sobre el intuitivo e inclasificable comisario Adamsberg, Cuando sale la reclusa, se asiste a la novela policíaca total. Están todos los requerimientos del género, que tienen una mecánica narrativa algo compleja, pero mecánica al fin y al cabo. Sin embargo lo que refulge es lo anecdótico que trasciende el informe policial. Y la ironía en los diálogos, y una lograda equidistancia de Vargas con víctimas y verdugos: alternativamente y sin apriorismos morales; incluso con ternura. 
Es Adamsberg quien, como siempre es habitual, desencadena los acontecimientos al investigar por una fuerte corazonada una serie de muertes causadas por la picadura de una variedad de araña, "la reclusa", de común no mortal. A partir de aquí Vargas despliega su talento para imbricar el liviano veneno de la araña con unos sucesos pretéritos que tienen su venganza en el presente...
La muerte, la justicia real y la poética son condimentos no definitivos para una obra que se vuelve maestra por momentos; tanto que clasificar el libro bajo el epíteto de "negro" resultaría algo ocioso. Vargas oferta, en fin, literatura, vida, retranca gala, y personajes entrañables sobre un logrado fondo claroscuro.
Jesús Nieto Jurado. El Cultural,  20-4-2018 

miércoles, 25 de abril de 2018

Chien Guevara


El 26 de marzo, estudiantes en huelga ocuparon el centro Tolbiac de la Universidad de la Sorbona. Fue la señal de que la protesta estudiantil, rápidamente extendida por todo el país, iba en serio. El 6 de abril tres dirigentes de la protesta se grabaron sí mismos enmascarados, mientras enumeraban una letanía de reivindicaciones y concluían, a lo grande, exigiendo la dimisión del presidente Emmanuel Macron. El video ha sido visto por más de 500.000 personas. No solo porque resulta bastante estrafalario, que también, sino por la presencia de un perro mestizo entre los enmascarados. Los animales ayudan a la virilidad. El perro se llama Mercantile y pertenece a una estudiante en huelga. Pero se ha hecho famoso como Guevara. Chien (perro) Guevara, para quien aprecie los juegos de palabras. Un tuitero anónimo decidió abrir una cuenta en nombre del perro para difundir de forma irónica, noticias y bromas sobre la ocupación  y sobre el lenguaje pseudo-revolucionario que usan los encerrados. El éxito fue tremendo: 11.000 seguidores en dos días, muchos más que la cuenta oficial de los huelguistas de Tolbiac. El Chien Guevara se ha convertido en el símbolo amable de una revuelta que ha provocado batallas campales con los antidisturbios  e incursiones de la extrema derecha en los campus, y que hace dudar de que el curso termine normalmente...En un primer momento, los estudiantes se disgustaron con Guevara. Algunos sospecharon incluso que detrás se escondía alguien de la ultraderecha. Luego se supo que el amanuense del perro es un antiguo estudiante de Tolbiac. Ahora ya no hay objeciones: la sátira de Guevara se acepta e incluso se disfruta en las aulas de la universidad, sucias y llenas de pintadas y carteles revolucionarios... 
Eric González. El Mundo, 15 de abril de 2018

martes, 24 de abril de 2018

Estigmas. Jean Fabre en Sevilla

'Yo, soñando' (1978), obra de Jan Fabre expuesta en Sevilla.
 
Lo primero que se encuentra el visitante de esta exposición es un laberinto de mesas con utensilios diversos: navajas, cuchillos, punzones, un martillo , destornilladores, sierras, una cadena, palancas. Son la herramientas que utilizaba Jan Fabre (Amberes, 1958) en su juventud para desvalijar viviendas, comercios y contenedores de mercancías en los muelles de su ciudad. Por entonces, el hoy célebre artista, creador de la famosa obra teatral de 24 horas Monte Olimpo, era un estudiante curtido en bandas callejeras que robaba para comprar materiales para sus primeras creaciones. Corrían los años sesenta . Años locos en que los museos y las galerías pugnaban por las performances más provocadoras. Fabre enseguida dio muestras de su desbordante imaginación y radicalidad. Un ejemplo es su Performance del dinero (1979): se comió el dinero de las entradas, se lo puso en las orejas, en los zapatos, lo rompió , lo cortó, hizo collages y lo quemó para hacer dibujos con las cenizas. Los espectadores se enfadaron tanto que le dieron una paliza. Pero la prensa se excitó tanto que le pidieron que la repitiera. Aceptó hacerla de nuevo al año siguiente...El público se enfureció de nuevo y volvieron a pegarle... "Me dejan el cuerpo lleno de cicatrices. Por eso no puedo repetirlas", confesaba entre risas en la inauguración de Enigmas, una gran retrospectiva que recoge los trabajos de Fabre en el campo de la performance desde 1976 hasta 2017, en la Cartuja de Sevilla, sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
La muestra, que ya ha podido verse en Roma, Lyon, Amberes, y Viena, reúne cerca de 800 objetos, vídeos, dibujos, maquetas, fotografías, elementos de vestuario y materiales de archivo.
¿El título Estigmas tiene que ver con sus cicatrices? "Por supuesto. Puede decirse que el hilo argumental de todo mi trabajo es la investigación sobre el cuerpo. El cuerpo como sujeto y objeto del arte", responde. El artista recuerda una visita que hizo a una exposición de maestros flamencos anónimos en la que había cuadros sobre el tema de los estigmas y de la flagelación: "Así empecé a hacer dibujos con mi sangre". Admiración. Rechazo. Asombro. Extrañeza. Desconcierto. Esta exposición despierta todas esas sensaciones...
Raquel Vidales. Sevilla. El País, miércoles 28 de marzo de 2018