domingo, 31 de marzo de 2024

"Mi disputa con Rousseau"

David Hume y Jean-Jacques Rousseau, dos de los más célebres filósofos del siglo XVIII, eran como el agua y el aceite. Hume defendía el sentimiento asistido por la razón, mientras que Rousseau lo apostaba todo a la pasión. Y en el año 1766, después de que el primero acogiese al segundo en Inglaterra con los brazos abiertos (Rousseau había sido perseguido en Francia por la publicación de Emilio), los dos protagonizaron una de las peleas más sonadas de la historia de la filosofía. Una riña epistolar, alimentada carta a carta, que Hume sacó a la luz, para defenderse, en el libro Mi disputa con Rousseau, y que ahora, más de dos siglos después, se puede disfrutar en castellano gracias a José Luis Tasset (Sevilla, 1961). Este catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Coruña, profesor en la Facultad de Humanidades y Documentación de Ferrol, es el autor de la primera edición crítica en castellano de la obra, que sale de la imprenta con el sello de la editorial Laetoli. 

-Llama la atención que una obra que recoge las cartas que se enviaron Rousseau y Hume estuviese todavía inédita en castellano.

-Sí que resulta extraño porque la pelea de David Hume y Jean-Jacques Rousseau fue el gran cotilleo filosófico del siglo XVIII con toda Europa implicada y opinando sobre el asunto. A mí me parecía una pena, porque había ediciones italianas, francesas, alemanas... Pero ninguna en castellano, algo que yo achaco a la dificultad del material.

-¿Qué aporta esta primera edición crítica en castellano?

-Uno  de los grandes valores es que, a diferencia de las anteriores, no está basada en las ediciones en inglés y francés que se publicaron en la época, sino en el manuscrito original de Hume, que está en la Biblioteca Nacional de Escocia. Este manuscrito recoge las cartas en inglés de Hume, las de Rousseau en francés y varios textos con los que Hume va poniendo en contexto las cartas  y señalando las "mentiras" de Rousseau.

-Los libros de Rousseau habían sido quemados en Francia, pero Hume no dudó en buscarle asilo en Inglaterra. No se entiende el enfado de Rousseau. 

-La explicación es que Rousseau era un tipo insoportable que ponía pegas a todo, sospechaba de todo el mundo y tenía manía persecutoria. Se comportaba como si fuera una estrella de rock fuera de control. En cambo Hume era una persona pausada, calmada, racional. Se lo llevó a Inglaterra a petición de madame Bouffleurs, que intercedió ante él, pero ya antes de salir de París el barón d'Holbach le advirtió: "Llevas a una víbora alojada contigo". En Inglaterra Hume le buscó una casa en la campiña, incluso pidió que el rey le concediese  una pensión vitalicia, pero Rousseau creía que lo hacía para deshonrarlo como un individuo que se vende al mejor postor.

-En el libro usted apunta otras razones, más profundas, sobre aquel enfrentamiento.

-Mi opinión es que los dos filósofos estaban a una época de distancia y por eso no se entendían. Hume se encontraba al final de la Ilustración, mientras que Rousseau estaba ya en el Romanticismo. De hecho en una de las cartas le dice a Hume: "Yo solo conozco lo que siento". Es decir, Rousseau se  regía por una pauta sentimental, pasional, que es un tipo de mentalidad que Hume era incapaz de entender. Él era un tipo muy calmado, racional, y precisamente lo que Rousseau le afea es que no tenía sentimientos, que era frío y pasivo, una especie de vegetal. El choque se produce porque tienen visiones diferentes sobre muchas cosas, en especial a lo que respecta a la difusión de ideas...

- Qué impresión le queda a uno después de leer las cartas que se intercambiaron?

- El mejor resumen lo hace Bertrand Russel con esta frase: "Rousseau estaba loco, pero fue influyente; Hume estaba cuerdo pero no tuvo seguidores"...

Beatriz Antón, Ferrol. La Voz de Galicia, lunes 26 de febrero de 2024.

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