domingo, 20 de octubre de 2024

La falacia de la identidad

Príamo ruega a Aquiles que le devuelva el cadáver de su hijo Hector. 
Pintura de Aleksandr Ivánov (s. XIX)

En toda su obra, Homero trata de la misma forma a los griegos y a los troyanos, los orientales. De hecho el troyano Héctor, el enemigo, despierta más simpatías que el griego Aquiles. Y el rey de Troya, el viejo Príamo, también es merecedor de respeto. Del mismo modo, en la tragedia de Esquilo, el coro llora la muerte de los enemigos persas. El extranjero no siempre fue un ser despreciado y, para los griegos, los romanos y los primeros cristianos, la palabra "bárbaro" no significaba más que eso, extranjero. ¿Cómo se recibía e identificaba a quienes llegaban de fuera, de otro país? 

Ante el problema de cómo definirse frente a los que eran "diferentes", en el siglo XVIII surgió la cultura como "seña de identidad", una especie de "esencia" ligada a un pueblo. En el siglo XIX, el concepto de cultura se amplía para incluir el "comportamiento" de las personas  de una misma sociedad. Pero esa identidad puede perder sus características originales y las sociedades pueden adoptar elementos de otra cultura. Es decir, da la impresión de que la identidad cultural es un concepto cambiante y poco fiable, susceptible de modificarse con el tiempo. En el siglo XX, los sociólogos Émile Durkheim y Marcel Mauss consideran evidente que la cultura no es anterior a los individuos, sino que son ellos quienes, al vivir en grupos, crean un "arraigo social".

En busca de algún aspecto que pueda ayudar a distinguir definitivamente a un grupo de otro, algunas personas siguen utilizando la noción de "raza", a pesar de que es un concepto que no puede aplicarse a los seres humanos, porque constituyen una única raza. En opinión de Luigi Luca Cavalli-Sforza, genetista y biólogo italiano, los miles de años que lleva evolucionando genéticamente la humanidad son demasiado pocos para permitir la aparición de razas diferentes. El racismo es "el fruto amargo" de la ignorancia y el miedo y tardará mucho en desaparecer". También lo tiene claro el Dalái Lama: "Debemos enterarnos cuanto antes de que la humanidad es una sola familia. Física, mental y emocionalmente, todos somos hermanos y hermanas".

La realidad es que, hoy en día, la exclusión  afecta a muchas categorías de ciudadanos: jóvenes, ancianos, personas con discapacidad física y, por supuesto, personas desplazadas. Más de 140 millones de personas viven en un país que no es su país de origen, 114 millones de ellas debido a guerras y persecuciones, violencia y violaciones de los derechos humanos.

Frente a esta corriente, a nuestras sociedades fragmentadas y poco solidarias les cuesta resistirse a la espiral de egoísmo-oposición-intolerancia-xenofobia-rechazo del otro, racismo. En vez de ver que esa otra persona llega acompañada de una nueva riqueza o de otra cultura enriquecedora, todo nos empuja a no ver en ella más que a la persona desfavorecida, con carencias y, por lo tanto con necesidades.

En la actualidad, la posible integración de los inmigrantes y los refugiados políticos, económicos o de otro tipo se rige por dos normas: el sistema de ius solis (derecho de suelo), que determina la nacionalidad en función del lugar donde se nace y construye sociedades basadas en la "integración", como en Francia y algunos otros países; o, por el contrario, el ius sanguinis, es decir, la nacionalidad basada en el parentesco como en Alemania y el Reino Unido, que corre el riesgo de caer en el comunitarismo.

¿Pero que es la identidad personal en una época de globalización económica que, con el pretexto de que interesa  a todos, está creando más exclusión económica que nunca? Sin olvidar unas áreas de mayor fragilidad que son relativamente recientes: la familia, la identidad sexual, la profesión -cuando el trabajo está en crisis- o las identidades simbólicas, políticas o religiosas. ¿La identidad biológica puede dar respuesta a esta crisis? "No podemos seguir definiéndonos en función de la comunidad a la que pertenecemos, porque todo se ha desdibujado; ni por la identidad racial que no existe; ni por la identidad cultural que es porosa; ni por la identidad social, que ha dejado de ser suficiente, y la solidaridad de clase se ha desmoronado en una época de reivindicaciones hechas pedazos", escribe el filósofo Francis Wolf...

¿No podríamos pensar  en una forma de articular todas las patrias, familiares, regionales, nacionales, continentales, para integrarlas en la gran patria terrestre?", sugiere Edgar Morin. La patria terrestre no es una abstracción: es el origen de la humanidad...

Promover culturalmente lo nómada frente a lo sedentario, el derecho de injerencia frente al repliegue, la tolerancia frente a la identidad, la pertenencia a muchos sitios frente a la exclusión... Queda un largo camino por recorrer.

Nicole Muchnik. Babelia. El País, sábado 28 de septiembre de 2024.

sábado, 19 de octubre de 2024

El himno de fútbol más estrambótico

La galette saucisse, símbolo culinario de Rennes.(Maxppp. Marc Olivier)

La galette saucisse, una salchicha bretona envuelta en crepe, es el símbolo culinario de Rennes y de su equipo de fútbol. Pasión doble. Los habitantes de Rennes (Bretaña) eligieron unir dos símbolos de la gastronomía bretona  para crear un identitario elogio de la sencillez gastronómica y una canción: el himno de su equipo de fútbol, cuya letra no puede ser más deliciosa a la vez que estrambótica: "Yo te amo, crepe de salchicha./ Comeré kilos y kilos de tí / por toda la región de Ille-et-Vilaine/ con leche de Ribot. /Y si me abandonas, /entonces me envenenaré /¡con callos de Caen / y paté de cerdo de Le Mans!". 

La particular magdalena proustiana de los habitantes de Rennes, una salchicha enrollada en una crepe, se encuentra por todas partes. Para hacerse una idea del nivel  de devoción solo hay que ir una mañana de sábado al Marché des Lices (uno de los mercados más antiguos de Francia, en marcha desde 1622) y asistir a las colas que se forman entre  las 10h. y las 13h. en las cinco camionetas especializada en el asunto. La galette saucisse también se halla en cumpleaños, bodas, meriendas, aperitivos, primeras citas y, sobre todo en la Route de Lorient, cerca del parque Roazhon, en el campo de fútbol del equipo de Rennes, donde está terminantemente prohibido vender otra cosa. Aquí no caben ni los gloriosos frankfurts del Camp Nou, ni los sausages roll de Wembley ni mucho menos los hot dogs industriales del Yankee Stadium. Contra la plaga globalizadora del hot dog, parrilla, carbón y humo de galette saucisse. Y si puede ser al natural nada kétchup ni mostaza.

Es realmente difícil hallar en este mundo una identificación tan profunda con un producto. Philippe Bohoun, coordinador adjunto de arquitectura y patrimonio en Destination Rennes, explicó en el diario Ouest-France: "Aunque las galettes se conocían desde la Edad Media. las galettes saucisse se comían en el mercado de Lices en el siglo XIX por su practicidad. Es a partir de 1901, año de la fundación del club de fútbol Stade Rennais, cuando también se empiezan a encontrar en los partidos de fútbol"...

La vinculación de los habitantes de Bretaña con la crepe suma 700 años. Gracias a su clima húmedo aquí se tenía un mayor cultivo de trigo sarraceno. Los primeros vestigios de la crepe moderna aparecen en el libro Le Tretiz (El Tratado). un poema anglo-normando escrito en el siglo XIII por Walter de Bibbesworth en que se habla de las crispes, derivado del latín crispus o crispa, en referencia a un elemento ondulado con pliegues, claro precedente de nuestros crepes.

Autóctonos, aficionados, estudiantes y hasta turistas se saben de memoria el himno como nos  sabemos las canciones aprendidas en la infancia. Cualquier momento es adecuado para celebrar este tótem de la gastronomía tradicional y cuando se acaba es el momento de alucinar con los autores del himno, aficionados del Rennes, pese a sus bajísimos instintos al aludir al equipo rival (siempre desde el cariño): "Me gustan los hinchas del Lavallois/ cuando están muy hechos a la parrilla sobre un fuego de leña. /Pero no los como./Son malos para el hígado...Galette-saucisse, yo te amo...

Use Lahoz. El País Semanal, 18 de septiembre de 2024.

viernes, 18 de octubre de 2024

Alejandro Baliñas gana el concurso Neue Stimmen 2024

Alejandro Baliñas Vieites.
(Foto: Studio J'Adore Ce Que Vous Faites!) 
Alejandro Baliñas Vieites, joven bajo santiagués lanzado a una carrera internacional imparable, ha dado un paso más en su trayectoria al alzarse con la victoria en el prestigioso Concurso Neue Stimmen (Nuevas Voces) 2024. El certamen (con sede en Renania del Norte-Westfalia) celebra este año su vigésima edición.

Cuenta con potente jurado internacional (presidido por Dominique Meyer, superintendente del Teatro Scala de Milán) y es una de las máximas referencias actuales, contribuyendo a lanzar las carreras de algunos de los principales cantantes emergentes de nuestro tiempo.

Además del primer premio (que comparte con la soprano polaca Magdalena Lucjan), el gallego fue merecedor del Premio del Público y del Premio Especial Patagonia Voice, corroborando su rotundo éxito en la competición.

Baliñas (1997) viene pisando fuerte desde hace algunos años. Tras debutar en temporadas  como las de Amigos de la Ópera de A Coruña (donde fue el el marqués de Calatrava y el alcalde en la producción de La forza del destino que se presentó en 2022), se forma en prestigiosos proyectos internacionales, como la Academia Rossiniana del Festival de Pésaro (que le llevaría a debutar en el Festival de Pésaro, con el que colabora regularmente) o la Ópera de París, de la que es artista en residencia  desde el 2021 y parte de su ensemble, en un buen número de títulos y funciones (Salomé, La dama de picas o Simon Boccanegra, por ejemplo), compartiendo escenario  con los más reputados artistas de la actualidad.

El ascenso de Baliñas (que destaca por la rotundidad de su instrumento y una presencia escénica indiscutible) no parece tener fin. En noviembre será Timur en la Turandot que prepara el Teatro de la Maestranza de Sevilla y en febrero cantará Zaccaria de Nabucco de Verdi para la Ópera de Sabadell, sin olvidar su fecunda relación con la Ópera de París, que le hará intervenir en  de Don Carlos o Il Trittico.

Este triunfo en el Neue Stimmen es un punto de inflexión en la carrera de un cantante que, si bien llama la atención de todo aquel que escucha una de sus actuaciones, todavía espera que las temporadas gallegas le den la oportunidad que merece. Nadie es profeta en su tierra, pero este es, sin la menor duda, el primer paso para que Baliñas se convierta en uno de los bajos españoles más importantes de su generación y un cantante a seguir. Ojalá podamos disfrutar de su canto pronto en Galicia.

Hugo Álvárez. La Voz de Galicia, domingo 13 de octubre de 2024.

jueves, 17 de octubre de 2024

"Desertar". Un refugio para tanta guerra

La lógica comercial propia de nuestros tiempos, que premia libros entretenidos y adictivos, pero de escaso vuelo, hace cada vez más difícil identificar autores de profunda ambición literaria y estilística que tengan, a su vez, cierto reconocimiento del público, e incluso algo de publicidad mediática y social en algunos casos.

 Hay excepciones, como en nuestro país el añorado Javier Marías (de cuya muerte se cumplieron dos años hace escasos días), el también fallecido hace pocos meses Cormac McCarthy, o los franceses Michel Houellebecq y Emmanuel Carrère entre otros.

Y entre eses otros está el también francés Mathias Enard (Niort, 1972), padre de una obra profunda y coherente que llegó a nuestro país en los primeros años de la década pasada con la traducción de sus primeros libros. Quizá recuerde el lector Remontando el Orinoco y su adaptación  cinematográfica, titulada A corazón abierto y protagonizada por Juliette Binoche.

Durante esos años, Enard recibió algunos de los galardones de las letras más prestigiosas de su país, como el Prix du Livre Inter 2009 por Zona (novela de una sola frase de cuatrocientas páginas) y, sobre todo, el Goncourt en 2015 por el que es su libro más reconocido hasta ahora, Brújula. Una novela en la que el autor mostraba todo su conocimiento no solo de la técnica literaria, sino del Oriente próximo, de su actualidad dramática y de su historia reciente, tan plagada de tópicos que se proponía desmontar. No en vano, Enard es un experto en la materia, traductor del árabe y el persa, y residente durante años en una ciudad  mediterránea como Barcelona, donde impartió clases en la universidad...

Se publica ahora en español Desertar, merecedora del premio Camus 2022, que atesora las virtudes de ambos fundamentos de la literatura de su autor: la innegociable y ambiciosa voluntad de estilo (más evidente en Zona) y su no menos importante intención política (presente de forma más clara en Brújula). Lo hace además, con dos historias  diferenciadas que transcurren de forma paralela.

En primer lugar, la historia en la que se narran las vicisitudes de un soldado que deserta y que se pone en marcha en busca de un lugar en el que refugiarse. Pero no uno cualquiera, sino un espacio en el que fue feliz en una juventud inocente cuyo recuerdo aparece como vía de escape ante la guerra...

El relato alterno se inicia el 11 de septiembre de 2001, justo antes de que nos llegaran las imágenes  de los atentados terroristas de los aviones estampados contra las Torres Gemelas y el Pentágono....Durante aquella mañana del final del verano, en un barco que navega entre Potsdam y Berlín, se celebran unas jornadas de homenaje  a Paul Heudeber, un reputado matemático de la antigua República Democrática Alemana...

Un fresco del siglo XX con moralejas desalentadoras, tanto por el propio relato del impacto emocional perdurable de los atentados del 11S, como por las consecuencias políticas que produjo... El mundo se ha desordenado, nadie lo duda. Y aunque el trasfondo de los libros de Mathias Enard quizá resulta demasiado pesimista, nadie puede dudar de su brillantez literaria. Tampoco en Desertar . 

Antonio G, Maldonado. El Cultural, 11-10-2024.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Paloma Picasso. Administradora del legado artístico de su padre.

Aunque su padre la retrató en solitario en dos ocasiones (Paloma á l'orange y Paloma en bleu) fue Paloma à la guitare (1965), una pintura de su madre Françoise Gillot, la que batiría récords por venderse por 1,3 millones de dólares (1,17 millones de euros) en una subasta online en Sotheby's. "A mí quien me educó fue mi madre, a mi padre lo vi mucho menos", contaba ayer Paloma Picasso (Vallauris, Francia, 75 años), diseñadora de joyas, bolsos y creadora de perfumes, sentada en un salón del Museo Picasso de Barcelona.

Desde 2023, la hija del artista es patrona del museo y nueva administradora de la Succession Picasso, que gestiona los derechos ligados al artista y su obra, cargo que asumió un mes antes de que falleciera su hermano Claude Ruiz-Picasso, en agosto de 2023. Ha hecho una visita exprés a la capital catalana en la que asistió a la inauguración de Picasso i el Port 1895-1904, una muestra urbana sobre la vinculación del artista con el frente marítimo de la ciudad.

P.- La conocíamos por sus diseños de joyas y su vertiente empresarial en moda, ¿ha cambiado mucho su vida desde que asumió ser administradora?

R.- Al principio una amiga me dijo:¿Cuánto tiempo crees que vas a estar trabajando con eso de la familia y  la administración" Respondí: "Un 40% como máximo. Me contestó: "Estas soñando, va a ser mínimo el 80%". Ahora estoy al 120%.

P.- ¿Sigue creando?

R.- He podido hacer una colección de pulseras que llegará a las tiendas el año que viene. La ideé en marzo, tengo suerte y transcurren meses entre que paso los bocetos y la comercialización. Eso me permite tener tiempo para el legado. 

P.- La hija de Agnès Varda, que administra el de su madre, dijo hace poco que en el CCB que su labor no es la de hacer de crítica cultural, sino acercar la obra al público. ¿Qué papel quiere ejercer en esta posición?

R.- Entendí muy pronto que no era una maldición que la gente se me acercase por ser hija de Picasso. A los 15 años hice mi primera sesión de fotos como modelo para el Vogue estadounidense. Después de las mías venía Geraldine Chaplin a posar al estudio. Me quedé para conocerla y vi la luz. Si a mí me interesaba conocer a Geraldine Chaplin, tenía que entender que la gente quisiera conocer a Paloma Picasso por ser una Picasso. Eso no quita que cuando comencé a dibujar pedí firmar solo con mi nombre, Paloma, sin el Picasso.

P.- ¿Por qué?

R.- Dibujaba desde niña, pero me decanté por el mundo de la moda porque era el único que no había tocado mi padre. Intente firmar sin Picasso una colección. Cuando llegué a Nueva York y vi escrito "Paloma Picasso", me hundí. Pero ahí asumí que eso iba a pasar siempre. Mejor aceptarlo. Las puertas se me abren más fácilmente con ese apellido, obviamente, pero también está quien te las cierra de golpe.

P.- En 2023 se hicieron muchas exposiciones en relación con el 50º aniversario de la muerte de Picasso. ¿Hubo alguna que le desagradara en su planteamiento?

R.- Lo bueno de Picasso es que siempre hay exposiciones, es extraordinario porque siguen  descubriendo modos de mirar su obra de una manera distinta. Sí hubo una exposición en Nueva York, en Brooklyn, que creía demostrar que mi padre era un macho terrible. No me gustó...

P.-Su madre, pintora, fue la única mujer que abandonó a Picasso. Cuando lo hizo, el le advirtió: "¿Crees que alguien va a interesarse por ti ? Jamás lo harán solo por ti. Las personas que crees que te aprecian, solo tendrán una especie de curiosidad por alguien cuya vida rozó la mía".

R.- Mi madre me demostró que se podía creer en la carrera profesional y permanecer en ella. Ella me dio esos valores. Mi padre no creía en la educación, tampoco creía en las escuelas de arte. Es cierto que cuando yo tenía, creo que 13 años, empecé a oír del Women's Liberation Movement (WLM), el movimiento feminista de EE UU, "¿Qué quieren estas americanas? Yo no veo el problema", pensé. Cuando llegué a los 15 o 16, lo entendí. Lo que pedían era lo que era mi vida con mi madre: la demostración de que sí se podía tener aquello que reclamaban, porque mi madre lo hizo todo sola, vivió de su pintura. Yo heredé esa idea, la de que podría hacer todo lo que se me pasara por la cabeza, igual que un hombre.

Noelia Ramírez. Barcelona. El País, martes 1 de octubre de 2024.

martes, 15 de octubre de 2024

"Le fil rouge". Renzo Piano Building Workshop

En la exposición se uede ver la maqueta "Atlántida" una isla imaginaria que reúne
 las 109 obras de Renzo Piano construidas en  los años 60 del s. XX. 

Una muestra en Madrid  analiza el hilo conductor que une los proyectos, formalmente distintos y geográficamente tan alejados, del arquitecto genovés.

"Nuestra conciencia de las estructuras ha liberado nuestra capacidad de expresión". Desde que Renzo Piano ganara, con el desaparecido Richard Rogers, el concurso para levantar el Centro Pompidou en el corazón de París, el genovés tiene oficina en esa ciudad. Habiendo construido literalmente por medio mundo -de Uganda a Nueva Caledonia, de Taipéi a Estambul o del corazón de Nueva York al de Londres, Roma o París-, solo tiene ese despacho parisiense, más allá de su casa madre: la casi invisible sede de Génova que, como los clásicos modernos, ha utilizado como laboratorio.

Frente al Mediterráneo, en la ciudad donde nació, Piano ha ensayado y cuestionado todo tipo de soluciones arquitectónicas y tecnológicas como la domótica que activó y desactivó mucho antes de que empezara a comercializarse el mundo smart y sus aplicaciones, convencido de que las necesidades humanas de brisa o soleamiento no eran generalizables y resultaba más cómodo hacer y decidir que someterse a un mundo perfecto y controlado.

Él mismo es más un inventor que un artista plástico, más un fascinado por el ingenio que un obsesionado por la tecnología. Por eso, lo mejor de la muestra que le dedica ahora el COAM de Madrid es que resume y demuestra esta idea. Su economía de medios contrasta con la rotundidad de los hechos que resume. Más allá de contar una trayectoria, ofrece una lección, que Piano, seguramente catalogaría de opción. La trayectoria del Building Workshop resume la fascinación que convierte la vida en un descubrimiento continuo

El suyo es un pionerismo fruto de la inquietud y alejado de la carrera de ser el primero, tan singular como tener estudio en París. Ambos hechos retratan a Piano como un creador inquieto alejado de cualquier narcisismo, y, a la vez como un romántico. Así, liviano y arraigado a la vez, hoy tiene a su mando a 80 personas que, bajo el amparo de su taller, Renzo Piano Building Workshop, trabajan por el planeta literalmente reinventándolo.

Le fil rouge, el título  de la muestra, hace referencia al bilingüismo del italiano y su estudio y, como tal, al hilo conductor que conecta ideas y recursos arquitectónicos para establecer una conexión entre proyectos aparentemente distintos. Con Piano no es nunca la forma, ni siquiera el concepto, lo que une: es la solución. Con mentalidad de inventor, se inició con una mezcla de pragmatismo y utopía  que le llevó a intentar lo más difícil: dar cobijo a la humanidad a partir de soluciones ingeniosas a precios asequibles. 

La exposición empieza por el final: un mapa imaginario en el que 200 de los proyectos que firma el estudio se representan en su versión más sencilla. Sin acabados, sin referencias plásticas, con volumen y escala: desde el aeropuerto Kansai de Osaka -en terreno ganado al mar - a la Maison Hermès de Tokio, o a la sede de The New York Times. Hay proyectos de todos los tamaños: de la vivienda mínima prefabricada Diogene al estadio del Bari. Las remodelaciones, como la fábrica Ligotto de Turín o la ampliación del Art Institute de Chicago. Y luego están los museos, del Pompidou al Paul Klee de Berna, de The Menil Collection de Houston al High Museum of Art de Atlanta o la Fundación Botín de Santander...

Piano ha defendido en sus escritos la necesidad de saber hacer las cosas no solo  con la cabeza, también con las manos. Esta muestra habla ese idioma. Con la sencillez de un juego de cartas despliega un hilo conductor. Alejada del azar de las cartas, demuestra un empeño por solucionar que resulta en invención continua.

Anatxu Zabalbeascoa. Babelia. El País, sábado 12 de octubre de 2024.

lunes, 14 de octubre de 2024

"Un silence"

El tema de Un silence sigue vigente: los abusos sexuales en el seno de la familia y su correspondiente plus de degradación moral. Finalmente una madre y esposa decide hablar después de demasiado tiempo callada. Sería el resumen  de la más reciente propuesta de uno de los autores más relevantes del cine belga actual, Joachim Lafosse (1975), muy interesado en hacer aflorar conflictos vinculados a las relaciones humanas en su filmografía desde que en 2004 se dio a conocer con la cinta, inédita aún en España, Folie privée. En la casi totalidad de sus filmes asoman parejas en plena colisión, hijos con problemas, entramados emocionales en los que participa además compartiendo la autoría del guion. Este último trabajo se mantiene en esa línea, con un óptimo cuidado formal, sobre todo en el manejo de la luz -a cargo de su compatriota, el también director y fotógrafo Jean-François Hensgens- al servicio de una historia de trazos duros. 

Un conocido abogado, especializado en ese tipo de casos vinculados a la infancia, entra en crisis al no encontrar el apoyo necesario en su propia familia, cuando los secretos afloran, y pese a las dudas iniciales de su mujer, que parecía sometida. Todo esto -quizá en una premeditada pirueta- obliga al espectador a tomar partido por unos o por otros, facilitando espacio a sus propias deducciones. Lo que pudiera parecer confuso o embarullado responde a la voluntad de alejarse de lo obvio. Sería un drama más en torno a ese espinoso tema si Lafosse no aportase su toque personal con la implicación de los protagonistas, Emmanuelle Devos y Daniel Auteuil, cuidando los matices necesarios en sus personajes. Quizá ella represente el silencio del título, más todavía cuando en un momento determinado él admite estar muy cansado y le pide ayuda... Con toques de thriller, y un recurso a las apariencias y las dobles lecturas, el filme se erige elegante y sutil para relucir el lado siniestro de la trama.

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, sábado 7 de septiembre de 2024.

domingo, 13 de octubre de 2024

Pascal Bruckner:"Vivir en zapatillas"

El mantra apocalíptico  en 2020 señalaba que jamás nada sería igual tras la pandemia. Cuatro años después podría decirse que, en realidad, casi nada ha cambiado, especialmente lo que hubiera sido saludable transformar. El filósofo Pascal Bruckner (París, 74 años), sin embargo, cree que el confinamiento de la población mundial ha alumbrado a una nueva generación de perezosos, hombres y mujeres con miedo a salir de casa, a amar, a exponerse a la vida. Más allá de no  aprender determinadas lecciones, hemos salido peores, confinados en nosotros mismos y en nuestros temores, cuenta el pensador en Vivir en zapatillas (Siruela), que se publica ahora en España. A finales de mes, participa en el ciclo Pensamiento y Debate del Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque, en Madrid.

Bruckner, miembro del movimiento de los Nuevos Filósofos como André Glucksmann, Alain Finkielkraut o Bernard-Henri Lévy, autor de fabulosas obras como La tentación de la inocencia, encarna también hoy una rebeldía común  en cierta clase de pensadores franceses contra el neofeminismo, el wokismo  o la supuesta condescendencia con el islamismo  de algunas corrientes políticas que buscarían caladeros electorales en los suburbios de los migrantes. Todos esos movimientos, explica el pensador en su casa del Marais de París, quintaesencia del pijerío moderno de la capital francesa, no hacen más que separarnos. "Al final, mantendremos relaciones en presencia de un abogado", anuncia en ese tono entre provocador y pícaro marca de la casa.

P.-No se lo creerá, pero de camino me he cruzado con dos tipos que paseaban por la calle en zapatillas y pijama.

R.- Es curioso, los domingos también veo a gente haciendo compras en zapatillas.

P.- Usted no las usa ni en su casa. ¿Cómo vivió la pandemia?

R.- Muy bien. Mi pareja vive en Bélgica, hablábamos tres veces al día. También con mis hijos, pero no pude trabajar bien. El primer confinamiento, el segundo fue una repetición horrible aunque logré escaparme e ir a esquiar con un amigo, así que buen recuerdo. 

P.- Parecía que la pandemia iba a marcar nuestros recuerdos y a cambiar nuestros hábitos, la frontera entre dos vidas distintas. Ahora parce que no existió.

R.- El olvido es el arma más eficaz de la sociedad. Borramos y luego construimos un recuerdo. Para mi generación no fue para tanto, teníamos amigos, carreras hechas. Para los jóvenes y quienes comenzaban la vida, fue terrible. Hay enfermedades mentales derivadas de aquello. Fue también la prueba del genio humano para hacerle frente.

P.- Su libro parece más bien una crítica a una generación más que a una sociedad.

R.- En Francia la gente adoró el primer confinamiento. Les pagaban por quedarse en casa, ves los vídeos y era como un paréntesis.

P.- La idea de vivir sin trabajar perdura. En los movimientos sociales y filosóficos. Hasta el propio Elon Musk  predice un futuro donde la IA trabajará por nosotros y cobraremos un subsidio universal.

R.- La covid-19 ha revelado una alergia al trabajo del mundo occidental. En EE UU un poco menos,  quizá por la ética protestante. Pero aquí las generaciones más consentidas ya no quieren trabajar. La contrapartida es la inmigración. Como los franceses no quieren trabajos difíciles los hacen ellos.

P.-Muchos se fueron al campo. ¿Lo idealizaron?

R.- Claro, la vida allí es dura. Tenían la visión de Rousseau. Pero la vida del campesino era terrible, eran esclavos de la sociedad. Y en el siglo XIX muchos parisienses quisieron huir de la polución y brutalidad, y terminaron muriendo de aburrimiento en la Provenza. Es la diferencia entre utopía y realidad.

P.- En todo caso es un movimiento liderado por gente con un nivel adquisitivo medio o alto que, generalmente, tenían segundas residencias o trabajos que permitían desarrollarse a distancia: diseñadores, arquitectos... Cunde la idea de que el trabajo es algo indigno que nos priva de la vida real.

R.- Sí, y con este movimiento la gente gana menos y las sociedades se empobrecen. El estadounidense medio gana lo mismo que el francés rico. Europa se adentra en un empobrecimiento provocado por las malas decisiones políticas, y por esta idea de trabajar menos de los jóvenes, pero tener las mismas ventajas sociales que proporciona el Estado.

sábado, 12 de octubre de 2024

Diseño urbano. El descanso se viste de rojo

Stadt Lounge, St. Gall.

Cuando Pipilotti Rist (Grabs, Suiza, 72 años) presentó su pionera e insólita sala de estar al aire libre en San Gall, dijo que estaba hecha con sangre de monstruo. El líquido de la bestia imaginaria derramado sobre las calles del barrio de Bleichi se convirtió en caucho granulado y, cubriendo elementos como un jarrón gigante, un coche o una fuente, dio lugar a una alfombra roja  que invade y homogeneiza plazas, calles mobiliario urbano generando un contraste deliberado con el entorno. Así se ha transformado un distrito en el que, cuando los oficinistas se iban a casa y las tiendas cerraban, muchas cosas no pasaban. El proyecto se puso en marcha hace más de 15 años y corrió a cargo  de esta reconocida videoartista y el arquitecto de origen español Carlos Martínez, ambos originarios  del cantón de San Gall.

En estos tiempos que corren en los que el debate urbanístico gira en torno a la gestión del espacio público, proyectos como los superilles o supermanzanas (zonas de distribución del tráfico o para uso vecinal) de Barcelona han demostrado ser un acierto. Tanto que hasta los propios vecinos que lo criticaron no volverían atrás ni por asomo. Por eso resulta agradable  descubrir precedentes  mucho más radicales  en su puesta en escena y que no generaron conflicto y sí entendimiento y empatía, además de abrir caminos e inspirar  nuevas protestas  en favor de la comunidad.

Este City lounge no entiende que a una persona se le llame peatón. Es una segunda piel: uno siente apego por un espacio que se va haciendo suyo a distintas horas del día y de la noche. Subversiva y acogedora es una verdadera sala de e star pública amueblada con sofás, sillas, mesas, tumbonas. Los niños se mueven sobre el tartán como en un parque encantados con la tactilidad. Unos adultos discuten sentados con el tono de voz con el que se debate en Suiza y el bróker de turno dicta cifras al móvil cuando baja a airearse para descontracturar el cuello. Por la noche, las hermosas farolas que simulan descarriadas rocas flotantes iluminan el escenario y atraen con su luz a los más jóvenes. En 2017 ganó el A'Desing Award&Competition en la categoría de diseño de mobiliario urbano. En definitiva, se trata de una creación que rompe las líneas entre la intervención artística y el diseño  y se poya en la idea  de convertir la calle en un lugar de juego y deleite para los ciudadanos.

Pipilotti Rist inició su carrera artística en San Gall, y por eso, en el Kunstmuseum recuerdan con orgullo que fueron ellos los primeros en organizar la exposición institucional  de 1994 que les abrió las puertas al gran público. Melanie Bühler, su actual directora, dice sobre la plaza: "Una mancha tan grande rojo evoca un espacio de juego, imaginación, asombro y posibilidad. Las zonas urbanas como esta se quedan desiertas después de horas de trabajo y compras. Gracias al Stadt Lounge se ha convertido en un lugar de encuentro y reunión y da vida a una zona que, de otro modo estaría muerta". También recuerda que no deja de ser un reflejo del lenguaje de Rist: Una artista visionaria, una pionera del videoarte y de las instalaciones multimedia que ha creado su propio y distinto universo visual en el que mezcla feminidad, cultura pop y un sentido de la maravilla y el sueño similar al de Alicia en el País de las Maravillas".

Use Lahoz. El País Semanal, 20 de agosto de 2024.

viernes, 11 de octubre de 2024

El baile eterno de la Bella Otero

                                                                                               (Foto: Martina Miser)

La mirada blanda. El gesto austero. En la imagen que preside la sala que el Museo da Historia de Valga dedica a su vecina más ilustre, Carolina Otero mira a la cámara con estudiado desinterés. A sus pies un querubín apunta una flecha hacia ella, que viste un sencillo vestido blanco y un broche negro. Un traje exactamente igual se alza ante nosotros, como escapado de la foto. "No es el original; es una réplica, como el resto de la ropa que tenemos expuesta" explica antes de que se formule la pregunta, la chica que guía a quienes vienen de visita. Y viene bastante gente a este rincón que habla de Valga, aunque "la mayoría, la verdad, viene por la Bella Otero". Casi sesenta años después de su muerte, la historia de esta mujer, la reina de la belle époque, sigue cautivando a quienes se asoman a su mundo de luces y brillos que celebraba el fin de la guerra franco-prusiana e ignoraba lo que se le venía encima en 1914.

Carolina Otero nació en 1868 en algún punto de la parroquia de San Miguel de Valga. Probablemente muy cerca de donde nos encontramos. Era hija de una mujer pobre y soltera, así que la infancia de la niña bautizada como Agustina -tal y como recoge el acta bautismal que muestra el museo- no debió de ser nada fácil. Nada lo era entonces: en el recinto del museo hay, restaurada, una vieja vivienda tradicional a la que debía asemejarse la que dio cobijo a nuestra niña: 60 metros cuadrados en los que entraban hasta los animales.

La pequeña Agustina fue violada por un vecino y expulsada de su pueblo. Iba a cambiar el rumbo de su vida, aunque inicialmente solo se cambió de nombre: se convirtió en Carolina y comenzó a cantar y bailar  allí donde le dejaban. Pasó por Pontevedra, viajó por Portugal y llegó a Barcelona; de allí viajó a Francia envuelta en una cápsula de la que iba a salir convertida ya en una artista capaz de rendir París a sus pies, tal y como recogen numerosos periódicos de la época expuestos en Valga. Carolina ya era la Bella Otero. Dicen que siete hombres se suicidaron al no saber digerir su desamor. Y que entre sus admiradores estaban Alfonso XIII, el káiser Guillermo II de Alemania, el zar Nicolás II y el gran duque Pedro de Rusia. Fue este quien en 1898 la invitó a pasar el verano en San Petersburgo. Desde allí ha llegado a Valga, cruzando mares de tiempo, una de las joyas del museo: un vídeo de apenas unos segundos en el que Carolina arquea su cuerpo y gir y gira al ritmo, suponemos, de la guitarra que toca un hombre vestido de torero. La mujer parece feliz: sonríe como si el baile, realmente, la divirtiese. Mira con descaro a la cámara que maneja un ayudante de los hermanos Lumière al que ella misma contrató para la ocasión.

El baile, que se repite una y otra vez en un bucle eterno, tiene algo de hipnótico. Se proyecta en una pantalla que parece el escenario de un teatro. En realidad, lo es: el museo quiere hacer de este lugar un salón de la belle époque donde la Bella Otero pueda seguir danzando. "Vamos poco a poco, no hay mucho dinero", dice la guía. De momento las paredes ya están forradas de una rica tela. Y desde ellas, las pupilas oscuras y ardientes de la hermosa Carolina nos miran una y otra vez. Parecen preguntarnos si es verdad que todo aquel lujo iba a desaparecer, que iba a morir como nació: pobre y olvidada.

Rosa Estévez. La Voz de Galicia , sábado 14 de septiembre de 2024.

jueves, 10 de octubre de 2024

"El aroma de los bosques"

A los nueve años, Dominique Roques (París,71 años) asistía a exhibiciones de tala con su padre. Luego fue leñador, desbrozó alerces y vendió motosierras. Vivía embriagado por los aromas de la madera recién cortada, las cortezas, la resina, así que cambió de profesión y ahora es una nariz popular, porque ha escrito mucho sobre su trabajo: buscar materias primas que enriquezcan la perfumería. En los más de 30 años que lleva olfateando el mundo, Roques ha desarrollado una mirada muy nasal, poco atada, claro, a las convenciones, y por eso en El aroma de los bosques dice cosas así: "Aprendí que a uno le puede gustar talar árboles y al mismo tiempo querer proteger y salvar los bosques, ser un leñador mesurado y un plantador decidido. También he descubierto, a lo largo de los años que el perfume es un hilo conductor en la historia de los bosques".

Entre los modernos autores de libros sobre el reino vegetal no es común encontrar a taladores orgullosos. La mayoría tiende a destacar la capacidad asociativa de las raíces el valor del musgo, incluso la inteligencia de las plantas, el poder de lo minúsculo, y por eso llama (paradójicamente) la atención que Roques se centre en bosques legendarios del planeta, en los árboles más famosos que utiliza como símbolos para explicar historias globales.

Así Roques se desplaza al Monte Líbano, víctima de la primera gran defosteración narrada de la historia, a manos de Gilgamesh, y desde sus laderas actualiza el estado de "el padre de todos los bosques" antes de devanar  algunos grandes hitos históricos vinculados a los árboles: el emperador Adriano delimitó el primer coto de tala al observar los excesos que cometían los leñadores; Felipe VI de Francia fue el primer denunciante de la explotación de un bosque decretando la Ordenanza de Brunoy en 1346, una especie de código forestal que da origen a la silvicultura; la aparición del hacha y sobre todo la motosierra -después de la II Guerra Mundial y tras más de 4.000 años de hachas-, detonaron el arrasamiento sistemático de millones de troncos destinados especialmente a carbón vegetal.

La aceleración de la tala se expresa en cifras conmovedoras, porque Roques combina la historia y la estadística con su propia biografía y con viajes que igual realiza  a una reserva de cedros -junto al incienso, planta que inaugura la perfumería- que a un campamento de excarboneros  gitanos o a Borneo, donde la fiebre por la palma aceitera ha convertido al bosque biodiverso en monocultivo.

Hay viajes más sugerentes que otros, a veces la narración se desequilibra un poco, pero los símbolos son tan mayúsculos que su encanto mantiene el interés, adonde no llega el narrador alcanza el mito. Y es que, cómo sustraerse a la resiliencia de los árboles de Angkor, Hiroshima o Chernóbil; a los dos años que Julia Butterfly Hill pasó viviendo en una plataforma construida a 60 metros del suelo para defender a una secuoya.(...)

El aroma de los bosques siempre insinúa, situándose en ocasiones en estimulantes encrucijadas morales. ¿Sobre el futuro de los bosques? Roques prefiere confiar. Habrá que leerlo para saber por qué.

Gabi Martínez. Babelia. El País, sábado 28 de septiembre de 2024.

miércoles, 9 de octubre de 2024

La cantante más bella de Francia: Marie Laforet

Las canciones tienen una larga viva en nuestra memoria: se alojan en el hipocampo den reaparecer  en los momentos más inoportunos. Ando elaborando una comparación entre la historia  pop de Manchester y Liverpool, ciudades hermanas pero rivales en asuntos futbolísticos y musicales.... Y una melodía se interpone. No es de los Searchers ni de los Happy Mondays: se trata de Manchester y Liverpool, composición de André Pop que arrasó en 1996 en la voz anhelante de Marie Laforet.

Manchester y Liverpool no sirve para mi reportaje. Más bien, te pone en modo sentimental: la protagonista languidece recorriendo ambos lugares, buscando los ecos de un amor pasado. Sí, es pegajosa pero aquí pesa más la cantante que la canción.  Marie Laforet se había iniciado en el cine hacia 1959. Irrumpió con A pleno sol, donde convivía con el resplandor animal de Alain Delon en el papel de Tom Ripley.. Al poco fichaba como cantante por el sello Festival, en el momento del apogeo del Extended Play (EP), aquellos manejables discos de 17 centímetros que contenían cuatro temas, con funda acartonada.

Triunfó a lo grande en 1963, con Les Vendanges de l'Amour, que incluso grabó en castellano, Y volvamos al amor. Pero la industria discográfica española, con su énfasis en los EP y los sencillos minimizó la proyección de Marie. En sus álbumes, ella manifestaba una querencia por el folk, con temas de Dylan o Paul Simon, compatible con sus adaptaciones de melodías sudamericanas y otros exotismos: el Paint it Black, de los Rolling Stones, se convertía en una especie de orgía de cosacos. curioso: Manchester y Liverpool fue un éxito clandestino en la Unión Soviética gracias a su uso como sintonía en la información metereológica de la televisión estatal.

Frente a las voces gatunas de tantas estrellas del yeyé, ella cultivaba un estilo variado.  Podía cantar a la Virgen María y luego hacer historias tan perversas como Frantz, encarnando a una criatura hedonista, que ignora a su marido agonizante para bailar con un pretendiente. Y algo sabía ella de conflictos matrimoniales: se casó cinco veces.

mi amor a distancia con Marie se agrió en los años de la Transición, cuando se anunció su presencia en un mitin  de Fuerza Nueva. No me atreví a acercarme para comprobarlo. En Francia no parecí alardear de militancia política, aunque en 2012 fue condenada con una multa simbólica por discriminación, tras publicar un anuncio buscando una persona para limpiar su apartamento parisino, con la condición de que no fuera musulmana ortodoxa".

Y con todo piqué. En los tiempos finales del Virgin Megastore de Champs Elysées, la cueva de Aladino para discófilos, conseguí una caja de siete CD con lo que Marie grabó para Festival entre 1960 y 1970. incluyendo curiosidades  como versiones de sus éxitos en español, italiano, alemán e inglés.

Todo vicio tiene su penitencia. Recientemente, ha salido una caja -no mucho más cara- verdaderamente integral, comprendiendo todo lo que hizo para diferentes compañías: casi 400 canciones  repartidas en 18 CD. No sé si mi pasión por Marie Laforêt llega hasta tanto. Aunque allí está su despedida a los Beatles ( Il a neigé sur Yesterday ) y el testimonio de sus directos . Hmmm.

Diego Manrique, El País 7/9/2024.

martes, 8 de octubre de 2024

La batalla sin fin por el "pissarro" del Thyssen

El cuadro de Pissarro en el Thyssen.
(Foto: Quim Llenas) 

Un cuadro presidía la habitación que Claude Cassirer utilizaba de oficina. Era una reproducción de Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia (1897), la obra del impresionista Camille Pissarro que ha sido el centro de una amarga disputa legal desde hace casi dos décadas entre los Cassirer, el Gobierno de España y el Museo Thyssen de Madrid. "La mandé hacer para mi padre. La enmarcaron de una forma preciosa. A veces crea confusión porque cuando la gente lo ve cree que ya nos han devuelto el cuadro", cuenta David Cassirer, hijo de Claude y nieto de Lilly Cassirer Neubauer, la dueña original de la obra, fallecidos en 2010 y 1962 respectivamente.

La copia del cuadro de Pissarro, que fue expoliado por los nazis durante la II Guerra Mundial cuelga hoy en la sala de David, que acaba de cumplir 70 años. "La miro todos los días y en mi mente hablo con ella. Le digo: 'Vuelve a mí, vuelve a nosotros", dice Cassirer desde Denver, donde vive. La esperanza de que eso ocurriera parece haberse acabado definitivamente en enero, después de que el Tribunal de Apelaciones de California fallara en contra de los Cassirer y sentenciara que España tiene derecho a retener el cuadro, refrendando varias decisiones judiciales previas en tribunales federales estadounidenses en 2015 y 2022. Tres jueces del Tribunal de Apelaciones consideraron que prevalece la norma española sobre la californiana, lo que afianzó la permanencia del pissarro en Madrid, aunque la jueza Consuelo Callaban emitió un voto particular para subrayar que "España debería haber renunciado voluntariamente al cuadro".

Pero recientemente el Gobierno de California ha dado un nuevo aliento a la reclamación de los Cassirer. Gavin Newsom, gobernador del Estado, firmó el día 16 una ley para ayudar "a los residentes a recuperar arte y propiedades robadas como resultado de una persecución política". Newsom promulgó la norma en un evento en el Museo del Holocausto de Los Ángeles, rodeado de miembros de la familia Cassirer . "Es un imperativo moral y legal que se devuelvan estas valiosas piezas a sus legítimos dueños" aseguró el gobernador demócrata.

La obra fue adquirida por el barón Hans Heinrich von Thyssen- Bornemisza en 1993 después de que pasara por varias manos. Su compleja historiase remonta a medio siglo antes. Lilly Neubauer, judía, se vio obligada a venderlo a principios de 1939 por 900 marcos, unos 360 dólares de hoy (322 euros) para pagar un visado y abandonar la Alemania nazi junto a su esposo, un médico de Múnich, rumbo a Inglaterra. La hermana de Lilly se quedó en Alemania para cuidar de su madre y murió en Auschwitz. Claude Cassirer, nieto de Lilly, descubrió el cuadro, valorado en decenas de millones de dólares, e intentó recuperarlo a través de gestiones diplomáticas. Cuando estas no funcionaron, inició en 2005 una batalla legal para recuperarlo. (...)

Según Sam Dubbin, abogado de los Cassirer, la nueva ley abre una vía para las familias litigantes en EE UU. "Deja muy claro que solo la ley de California puede aplicarse en una disputa por arte robado. No solo para las víctimas del Holocausto, sino para cualquiera que ha sido despojado de arte de su propiedad", asegura vía telefónica. El texto de la norma solo permite la reclamación de arte robado hasta 100 años antes de su `promulgación. 

Otros juristas se muestran escépticos. "Es inconstitucional, no se mantiene dentro del orden legal", asegura un abogado que conoce el caso pero no quiere ser citado. Cree que el Congreso de California intenta cambiar  las reglas del juego porque a una de las partes no le favorecen los fallos de las cortes federales. No le corresponde a California posicionarse en temas que competen a las leyes federales", añade el letrado, quien vive y litiga en ese Estado.

Thaddeus Stauber, que representa a la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza en el caso, señala que la legislación de España sobre la propiedad ha sido considerada por tribunales internacionales a la par que la de Alemania, el Reino Unido y otras naciones europeas, y que no es antisemita ni moralmente cuestionable. El abogado recuerda que 1985 el Gobierno alemán indemnizó a la familia con 120.000 marcos alemanes, el monto que Lilly Neubauer solicitó para poner fin a la reclamación de la familia. David Cassirer ha señalado que estaría dispuesto a devolver el dinero a cambio de recuperar el cuadro.

Luis Pablo Beauregard. Los Ángeles. El País, lunes 30 de septiembre de 2024.

lunes, 7 de octubre de 2024

"Cuando cae el otoño"

Fotograma de Cuando cae el otoño.

Cuando cae el otoño, una comedia negra de Ozon que también es un interesante y algo doloroso enigma. El insaciable director francés recupera el pulso de sus mejores trabajos para ofrecer un tan libre y confuso como inquietante noir rural que, en verdad, es todo lo contrario.

No está claro de que nos reímos cuando nos reímos. Según Hobbes, nos reímos al detectar los errores, vicios o desventuras de los demás, al sentirnos repentinamente superiores. Esta risa, la verdad ya no se lleva. O no debería. Locke, en cambio, pensaba que la risa se produce cuando se detecta una relación sorprendente o inesperada entre dos elementos opuestos o dispares. Y, por último, Freud y sus allegados estaban convencidos de que todo es una cuestión catártica. La carcajada sería una descarga emocional que permite al cuerpo eliminar una excitación reprimida. Luego estaría Mack Sennett, convencido de que una comedia es cuando un hombre se cae en una zanja y se mata. La tragedia es que te salga un padrastro.

No está claro tampoco  de qué andaría más cerca François Ozon en su última película, pero todo indica que ni él lo sabe. Y eso, al contrario de lo que pudiera parecer, es bueno. Da risa, sí, pero pica. Y mucho. Cuando cae el otoño es una comedia negra, pero hace todo lo posible por ocultarlo. También es un thriller, pero ni el ritmo ni el dibujo de los personajes parecen los adecuados para un género que exige tensión, no una sonrisa. Y bien podría ser un melodrama, sino fuera porque, llegado un momento y a modo de catarsis, en vez de llorar entran ganas de reír. Hay un poco de Hobbes por los errores y los vicios de la protagonista; no falta algo de Locke, por la contradicción misma entre opuestos en la que vive la cinta, y, como ya se ha dicho, algo de liberación catártica también hay. Y todo ello pintado, como últimamente pinta tanto el director, de manera ligera, rítmica y se diría felizmente simple.

Se cuenta la historia de una mujer mayor tranquila, alegre y activa en su jubilación. Brillante Hélène Vincent. Solo hay un problema: su hija (Ludivine Sagnier) pese al cariño del nieto por la abuela, la desprecia. A su lado, una amiga (Josiane Balasko) disfruta del mismo retiro. Pero con otro problema: su hijo (enérgico Pierre Lottin) entra y sale de la cárcel con frecuencia nunca deseable. ¿Y si el hijo de la segunda acabara con la hija de la primera? A veces los deseos pueden realizarse y cobrar vida como accidentes del destino. O quizá, no. Tal vez al destino hay que empujarle con unas cuantas setas venenosas. Y un dato más para hacer más atractiva y compleja la ecuación: las dos mujeres de cierta edad cierta antes fueron putas. Aunque esto mismo es irrelevante. O no. Con estos elementos, el director confecciona su película anual (no falla desde 1998) con ese laissez faire, laissez passer que tan bien caracteriza y define su último cine... Cuando cae el otoño no es una película redonda por la sencilla razón  que ni quiere ni lo pretende. Todo discurre en ella con una estudiada actitud entre géneros tan desconcertante como divertida. Y, claro, te ríes. ¿De qué? Eso es otra pregunta.

Luis Martinez. El Mundo, 22 de septiembre de 2024. 

domingo, 6 de octubre de 2024

Gisèle Halimi: "la vergüenza tiene que cambiar de bando"

Gisèle Halimi.

"Cuando se trata de violación, nosotros, en nuestro movimiento, insistimos en la publicidad de los debates porque creemos que la mujer que ha sido víctima no debe sentirse culpable y que no tiene nada que ocultar. Lo escandaloso no es denunciar la violación, lo escandaloso es la violación en sí misma".

Era 1976 y quien dijo eso en Le Journal, en los informativos de las 20 horas de la televisión pública francesa, era la abogada Gisèle Halimi. Ese "nosotros, en nuestro movimiento", hacía referencia a Choisir la cause des femmes (Elegir la causa de las mujeres), la asociación que cinco años antes había creado junto a Simone de Beauvoir, y que tenía en aquel momento (porque tenía muchos otros) un objetivo principal: que los juicios por violencia sexual dejaran de ser a puerta cerrada, que es a lo que aludía  con "la publicidad de los debates". Y Halimi apareció en aquel telediario porque era la letrada que representaba a Anne Tonglet y Araceli Castellano, una pareja de belgas que habían sido violadas por tres hombres el 21 de agosto de 1974 cerca de Marsella.

Ese juicio, conocido como el caso Tonglet-Castellano o el proceso d'Aix-en-Provence -ciudad donde se produjo el 2 y 3 de mayo de 1978-, fue una ruptura social, política y legislativa en torno a la violación. Halimi consiguió lo que tenía en mente cuando se hizo cargo de la acusación.

Quería y hubo un cambio en la concepción de la violencia sexual para la sociedad francesa alrededor de la que Halimi dio forma a la frase "la vergüenza tiene que cambiar de bando". 

Quería y hubo un aprendizaje de lo que entonces no tenía nombre pero hoy se conoce como cultura de la violación : habló de las agresiones como dominación y no como sexo, de que las mujeres no pueden tener que elegir  entre ser ser violadas o defenderse hasta la muerte , de la libertad de hacer lo que cada una quiera, donde quiera y con quien quiera.

Quería y hubo un cambio legislativo para redefinir el delito de violación que en Francia, hasta entonces, era eso, un delito... Poco después del juicio, la senadora Brigitte Gross hizo una proposición de ley sobre violencia sexual a la que la Asamblea Nacional francesa dio luz verde el 19 de noviembre de 1980: se amplió el concepto y los supuestos, subió la pena  y dejó de considerarse  que en una relación no puede producirse una agresión. 

Y también quería y también hubo una modificación en el procedimiento por el que los juicios de violación, tradicionalmente a puerta cerrada , ya no tuvieran que serlo más a no ser que la mujer que había sufrido la agresión lo pidiese. Dejaron también de juzgarse ante lo que se llama  Tribunal Correccional, que se ocupa de los delitos, y pasó a hacerse ante la Corte Penal, que es competente para los crímenes.

Ese juicio de hace 46 años y su cascada de consecuencias fue el origen de que hoy, en Aviñón, Gisèle Pelicot se coloque donde lo hace -de frente a sus 52 violadores, entre ellos su marido y delante de un micrófono- y como lo hace -cabeza alta , cara descubierta-. Antes de una lucha siempre ha habido otra . Y la de hoy de Gisèle Pelicot la dio antes Gisèle Halimi. "En esta lucha contra la violación hay una lucha de mujeres que, por supuesto, siempre he liderado, pero que no he liderado independientemente de las demás. Es con las mujeres y los hombres de este país, con ellos es la lucha por un cambio en la sociedad", dijo ante el tribunal. 

Esas mujeres y hombres fueron quienes salieron a la calle durante los cuatro años que tardó en comenzar el juicio; con su asistente, Agnès Fichot; y con Tonglet y Castellano, que aceptaron que no se diera a puerta cerrada, que aceptaron las cámaras y los periodistas, que no se escondieron porque no tenían por qué. 

"Al principio, para ellas y para las demás mujeres, había vergüenza, clandestinidad, culpa; finalmente comenzaron a hablar", recordó la abogada al tribunal. Pocos días después, el 12 de mayo, Tonglet y Castellano escribieron un artículo que apareció en el periódico Libération: "Fuimos violadas, vandalizadas y venimos a decirlo públicamente y sin vergüenza. Y sabemos que también hemos hablado en este juicio para que las mujeres no sientan más esa soledad que mata". Ese "no estáis solas" que Pelicot lanzó a otras víctimas hace unos días...

Isabel Valdés. Madrid. El País, lunes 23 de septiembre de 2024 

sábado, 5 de octubre de 2024

El malbec nació en Cahors...

Malbec: El vino negro de Cahors.

Con una puntuación de 93 sobre 100, el Trapiche Tesoro Malbec 2022 obtuvo la medalla de oro y fue elegido como vino del año en dos categorías: mejor varietal del año malbec y mejor vino del año de Argentina en el concurso Internacional Sommelier's Choice Awards 2024. Lo llamativo es que se trata de un vino que entra en la categoría de vinos "baratos" de Argentina y que supo imponerse sobre caldos de precios mucho más elevados. Obviamente, luego de conocerse la noticia del precio, la venta on line agotó todas sus existencias. Se trata de un vino que se comercializa solamente para mercados de exportación, en las tiendas de las bodegas Trapiche o a través de su tienda online.

En esta cuarta edición del concurso, de la que participan destacados sumilleres, algunos ostentan el título de master sommelier, el más alto en la disciplina, se cataron a ciegas más de 1.500 etiquetas de 30 países y se eligieron como mejores  variedades el cabernet sauvignon, el chardonnay, el pinot noir, el sauvignon blanc y el shiraz. (...)

El malbec elegido como el mejor del mundo fue creado hace apenas dos años e inicialmente fue una línea pensada para el mercado de Estados Unidos, pero hoy es una marca global. Su sabor combina aromas de frambuesa, cereza negra y hierbas frescas, con un paladar jugoso de frutas rojas y oscuras , toques de especias de panadería y una acidez tánica equilibrada. Además, se produce en La Consulta, en el extremo sur del Valle de Uco, en Mendoza. La diversidad del suelo en esta zona, que mezcla composiciones aluviales, arenosas y rocosas, permite el cultivo de una amplia gama de variedades de uva, con el malbec como protagonista.

El Malbec nació en Cahors (Francia), donde tuvo su época de gloria hasta dar la vuelta al mundo y llegar a Argentina. Pero como todo vuelve, Francia se prepara ahora para presentar su primer exponente premium de esta variedad en el mercado de vinos de lujo más importante del mundo: la plaza de Burdeos, conocida como la Wall Street del vino. "Nos gustaría que este grand malbec llame la atención sobre los vinos de Cahors y muestre lo que es posible", afirma Tim Banks, director de la bodega francesa Maison Georges Vigouroux, al respecto de su Château de Haute Serre Grand Malbec 2022.

La plaza de Burdeos es la red de comerciantes de vinos más antigua del mundo, y hasta 198 solo comerciaban vinos franceses, pero hoy hay grandes bodegas de todo el mundo, cinco de las cuales son argentinas. Al malbec de Francia se le conoce como côt noir o auxerrois.

La época de gloria del malbec francés comenzó en el siglo XII, pero llegó a su fin en el siglo XIX con la plaga de la filoxera, un diminuto pulgón que arrasó con los viñedos. Pero antes de la llegada de la filoxera, el político argentino Domingo Faustino Sarmiento, exiliado en Chile, tuvo la gran idea de importar la variedad francesa para modernizar la producción del vino, y a su regreso a Argentina introdujo el malbec que luego se transformó en la cepa insignia de ese país. 

Cecilia Vázquez. Buenos Aires. La Voz de Galicia, lunes 19 de agosto de 2024.

viernes, 4 de octubre de 2024

París reivindica el valor de la autoría

Propuesta de Nicolas Ghesquière para Louis Vuiton.
                     Foto:Johanna Geron (Reurters)

¿Están los diseñadores por encima de la identidad de una marca? ¿Puede un diseñador llevarse su ADN de una firma a otra? ¿Existe la fatiga de una marca? ¿Es necesario la figura del diseñador?. Todas estas preguntas sobrevuelan esta semana de la moda de París desde su arranque. En primer lugar, por el regreso a las pasarelas de Alessandro Michele como director creativo de Valentino. También por los insistentes rumores de nuevos nombramientos de diseñadores en algunas de las grandes casas de la industria.

Comencemos por el final. Nicolas Ghesquière firmó hace unos meses su continuación durante cinco años al frente de Louis Vuitton, donde acaba de cumplir 10 años como director creativo. Ayer presentó en el carrousel del Louvre , donde siempre desfila, una colección sobre una pasarela compuesta por maletas de Louis Vuitton de distintas épocas. Se pudo ver el virtuosismo del francés en el manejo de los tejidos y los cortes, su querencia por la ciencia ficción y el espacio representado en ilustraciones sobre los tejidos y en el uso de los colores metalizados o sus armaduras, esta vez enfocadas al volumen de los hombros. Así lo resume el mismo en sus notas del desfile: "La intratable ligereza. Vibraciones que lo dominan todo. Profundidades arácnidas. Opulencia etérea. Una aguda delicadeza. Una resuelta feminidad, la mecánica de la fluidez. Todas estas eran hasta hace 10 años Balenciaga, casa de la que venía Ghesquière, pero ya no lo es porque ahora Demna es quien define hoy la marca de la casa.

Miuccia Prada presentó ayer en colaboración con la artista Goshka Macuga, un periódico que esperaba a los asistentes que se sentaban en una instalación que emulaba a una rotativa. La idea era "descifrar la verdad y su representación", como explicaban las notas del desfile. Subieron a la pasarela del Palais d'Iéna de París Hilary Swank, Alexa Chung, Cara Delevingne, Eliot Summer y cerró el desfile Willem Dafoe, otro clásico de Miu Miu, trabajar con personajes descontextualizados y sorprendentes. La colección explotó al máximo el estilo nerd de la firma. Prendas sobre prendas sobre prendas creando escotes formados por cuellos de camisa abierta y tirantes...

Chanel volvió al Grand Palais de la capital francesa después de seis años de mostrar sus colecciones en el gran palacio efímero. Esta colección creada por el equipo creativo sin ningún nombre a la cabeza, fue una perfecta colección de Chanel. El tweed -quizás ahora algo más ligero en su uso-, apliques de plumas y flores, juegos de punto, por supuesto las rayas, el rosa, la camelia y unas sutiles capas que vestían las prendas sin aportar pesadez. Puro Chanel.

Se plantea entonces la pregunta: ¿necesita una marca centenaria con un ADN reconocible como el gran símbolo del lujo un gran nombre, o un nombre, al frente de la firma? Los diseñadores no trabajan solos, sino con enormes equipos y divisiones  que son los que pueden perpetuar los legados de las firmas  y los que guían a los nuevos diseñadores  a integrarse en su nueva casa. El ejemplo de un gran nombre en una marca, y el instigador  de estas preguntas durante la semana de la moda, es el caso de Valentino y Alessandro Michele. Muchos apuntaron cuando vieron el primer desfile del italiano en Valentino a un Gucci reconvertido,  pero lo cierto es que Michele solo fue directivo  creativo de la firma italiana ocho años, y Gucci es una marca centenaria. ... Es extraño que hayamos asimilado tanto las derivas extremadamente comerciales  en las que se debe renovar para vender, que ya ni siquiera en los desfiles, la parte más artista de la moda, veamos el hecho de mantenerse fiel a un discurso como un valor positivo.

Sofía Ruiz de Velasco. El País, , miércoles 2 de octubre de 2024.

jueves, 3 de octubre de 2024

Podría ser usted

"Detrás de toda gran fortuna hay un crimen escondido", escribió Mario Puzo, citando a Balzac, en el prólogo de El padrino, su clásico de 1969. Joël Dicker (Ginebra, 38 años) sugiere una variación: la construcción de una familia feliz se cimenta en oscuros secretos . Eso es lo que piensa esta autor de media docena de thrillers, traducidos a 32 idiomas, que ha creado una comunidad de millones de lectores. Su nueva novela, Un animal salvaje (Alfaguara) fue el libro de ficción más vendido en la pasada edición de Saint Jordi, según los datos de la Cámara del Libro de Cataluña. Además, encabeza los rankings de las obras más vendidas de varios suplementos culturales nacionales desde que se publicó en abril. El idilio con España no es nuevo: Dicker siempre recuerda que este fue uno de los primeros países en traducir su primer éxito, La verdad sobre el caso Harry Quebert, que en 2013 fue elegido mejor libro del año por los lectores de El País.

Sus historias desenmascaran la vida de lujo de aristócratas, políticos. ejecutivos o el sosiego aparente de idílicos pueblos. Los suyos son unos personajes moralmente ambiguos que viven en una burbuja que explota cuando un crimen los sacude directa o indirectamente. En su nueva novela, tras un atraco a una joyería en Ginebra en la que se ven involucradas una pareja de clase media y otra de clase alta, uno de los personajes explica sus motivaciones: "Son esos atracos los que me hacen ser como soy La persona que tanto me gusta, la que atrae todas las miradas , existe porque ha cometido atracos. Los atracos son parte de mí. Una parte secreta que se oculta tan hondo como sea posible y de la que no puedo hablar con nadie". "Gran parte delos crímenes son cometidos por psicópatas, pero podría ser cualquiera"profundiza Dicker... Desde que publicó Un animal salvaje a finales de febrero en francés, el autor ha estado inmerso en una frenética gira internacional: Francia, Suiza, Bélgica, Italia y ahora España. "Soy muy consciente de hasta qué punto el éxito es algo valioso y lo respeto y lo cuido, precisamente haciendo promoción y viajando a ver a los periodistas. Sé que todo eso me ofrece libertad para escribir.", dice el autor.

Es paradójico que esa persona amable, alta y sonriente sea cronista de la condición más instintiva y animal del ser humano. Esos secretos oscuros que salen a la luz como insectos al levantar una piedra son la base de su narrativa...

Animal Salvaje es una fábula sobre las falsas apariencias en la que Dicker introduce una figura inédita en su narrativa: la femme fatale, al estilo de los clásicos noir cinematográficos. Una manipuladora que aprovecha el impacto que causa en los hombres para alcanzar sus objetivos y recuerda a Rita Hayworth en La dama de Shangahái (1947) o a Ava Gardner en Forajidos (1946). Un personaje de carácter poliédrico que desquicia a quienes se acercan a ella, exitosa profesional de 40 años en la plenitud de su vida. "Era muy importante que Sophie fuera fuerte. El libro empieza y termina con ella. Trabajé  durante mucho tiempo para que fuera el epicentro de la historia y de las relaciones  entre los otros personajes. Piensan que ella es mejor en todo lo que hace", explica. (...)

Después de ambientar sus novelas en diferentes ciudades de Estados Unidos, en Un animal salvaje el escritor se adentra en su Ginebra natal. "Me gusta escribir sobre lugares que domino. Es importante transmitir una atmosfera creíble, y no lo lograría mirando localizaciones en Google Maps. Escribí historias en EE UU porque es un país que siempre visito y conozco bien". Conocer bien es un concepto relativo y Dicker no rechaza la posibilidad de ambientar una historia en Madrid, capital donde ha estado unas cinco veces. "Creo que he logrado captar a la ciudad y a los madrileños. No te puedo hablar de los lugares que obligatoriamente hay que visitar, pero sí de la atmosfera".

Dicker escribe sobre la marcha, empieza un texto sin saber dónde irá ni cómo terminará. Cree que esa incertidumbre, el no saber qué sucederá después, es el motivo por el que los lectores se enganchan a sus obras. "Me ayuda mucho trabajar sin un plan, no tengo ninguna idea de lo que voy a escribir. Tiro del hilo de lo que voy a contar, pero no tengo un esquema de todo lo que pasará en el libro". (...)

De la noche a la mañana pasó de ser ninguneado a convertirse en un fenómeno. Lo que vino después de La verdad sobre el caso Harry Quebert fueron seis millones de ejemplares vendidos y cuatro premios importantes de literatura, entre ellos el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. Su literatura ha sido tildada de vacía por parte de la crítica, y comparada con la de otro superventas: Dan Brown. " Esa similitud la divulgaron las editoriales y las librerías cuando dijeron que no habían visto otro fenómeno de ventas desde Dan Brown, pero no sé hasta que punto es válida la comparación. No trabajamos en el mismo género". Le interesan más los lectores que crea alrededor de su obra. "Siempre nos están comparando con los demás y a mí lo que me interesa es la comparación conmigo mismo".  

Caio Ruvenal. Icon. El País, 13 de junio de 2024.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Chloë Collin, pujadora a través de vídeos en redes sociales

Chloë Collin. © Timothée Chambovet 

Acercar el mundo de las subastas, asociado a una élite madura y  con alto poder adquisitivo, a un público joven a través de sus redes sociales está convirtiendo a esta subastadora francesa afincada en París en un referente cultural para las nuevas generaciones. "Bolsos Hèrmes, vino. muebles, diseño, arte contemporáneo, fotografía... Cualquiera puede pujar, a cualquier precio, por cualquier obra", confirma. Su apodo tanto en Instagram donde acumula casi 20.000 seguidores, como en TikTok donde tiene más de 13.000 y casi 192.500. Me gusta , es 'La Saint Glinglin', que para Collin tiene un fuerte componente sentimental. "Mis dos abuelas solían llamarme así, es una antigua expresión francesa que significa 'siempre procrastinando', porque siempre estaba llena de ideas", recuerda.

Collin dejó su Rennes natal  para estudiar un grado conjunto de Griego Antiguo e Historia del Arte en París, después hizo un master con "el institucionalismo del arte urbano" como tesis principal y acabo graduándose en Derecho para poder presentarse a los exámenes de subastador en la Escuela del Louvre, porque descubrió que esa profesión combina todo lo que ama: arte, objetos, historias personales e historia del arte. "Hay algo mágico atemporal en esta trabajo", destaca. Después de dos años  de prácticas en una casa de subasta , mientras seguí estudiando en la ESCP Business School de París, por fin pudo sostener el codiciado mazo.

"Cuando estaba estudiando para el examen de subastador, conocí a muchos jóvenes que no conocían esta profesión, solo de lejos, del cine. Pensaban que estaba reservado a una élite que solo compra picassos valorados en millones de euros... Y comprendí que esta profesión no era lo suficientemente abierta para nuestra generación", explica Collin, que actualmente está al frente del departamento de Arte contemporáneo y de posguerra de la casa de subastas Pierre Bergé &Associés.

Compara las pujas con "un enorme mercadillo", pero en el que los objetos son certificados por expertos y subastadores que los venden, con una exposición real y un golpe de martillo. "Así ala final, es simplemente una forma de consumir el mismo tipo de obra de arte vintage. Las antigüedades de las personas pueden ser muy diversas y el mundo de las subastas  devuelve las historias y los recuerdos a la vida", sostiene. Su trabajo como subastadora abarca ponerse en contacto con el cliente, ir a su casa para descubrir los objetos y examinarlos, investigar sobre ellos, trabajar con expertos, elaborar el catálogo, montar la exposición, promocionar la venta... "Solo después de todo esto, podrás orquestar la venta y golpear con la famosa palabra ¡Vendido!, resume...

Lo más curioso que ha encontrado hasta la fecha, asegura, es una pequeña caja renacentista de madera. "La encontró el dueño en un basurero. La rescataron, la trajeron a nuestra casa de subastas y la acabamos vendiendo por más de 2.500 euros", detalla Collin. "También me encantó vender un precioso dibujo de Fernand Léger este año. Siempre es una gran alegría redescubrir obras de grandes artistas, que no se encuentran en museos, sino en colecciones privadas", reconoce. (...)

Como dice Collin, comprar objetos antiguos y darles una segunda vida es una idea que concuerda perfectamente con la mentalidad de las nuevas generaciones, mucho más concienciadas con cuidar del medio ambiente que las anteriores. "El mercado de las subastas está más preparado que nunca para acoger a toda esta generación", opina. Ella misma organizó un desfile de moda vintage en las Galerías Lafayette con piezas históricas de Yves Saint Laurent, Versace o Courrèges, entre otros.

Las redes sociales y las subastas online, además, brindan una nueva oportunidad para democratizar estas ventas públicas. La Saint Glinglin lo demuestra a diario. "Hay una revolución digital en nuestra profesión que se necesitaba desde hace mucho tiempo."

Ixone Arana. Madrid. El País, lunes 1 de Julio de 2024.

martes, 1 de octubre de 2024

Paul Durand-Ruel y los últimos destellos del Impresionismo

Retrato de Paul Durand-Ruel realizado por
Pierre-Auguste Renoir, 1910.

La Fundación Mapfre presenta del 19 de septiembre al 5 de enero en la Sala Recoletos una exposición sobre la figura de Paul Durand-Ruel, con un doble objetivo: dar a conocer al público al destacado marchante y mecenas que protegió y promovió el arte desde su galería de París, así como desde sus sedes en Londres y Nueva york; y contextualizar y poner en valor el trabajo de cinco artistas de la generación postimpresionista, Albert André, Georges D'Espagnat, Gustave Loiseau, Maxime Maufra y Henri Moret.

En esta exposición comisariada por Claire Durand-Ruel Snollaerts, se presenta por primera vez un importante número de obras procedentes de particulares, que nunca antes han sido expuestas. Además, se reconstruyen tres puertas del apartamento parisino de Joseph Durand-Ruel, gracias a la reunión excepcional de los paneles realizados por Georges D'Espagnat y Albert André.

La muestra, organizada por la Fundación MAPFRE en colaboración con ACPA (Advising Curating Producing Art), permite descubrir tanto la relación laboral como personal entre Durand-Ruel y sus protegidos. Asimismo busca otorgar el merecido reconocimiento a los cinco artistas de la última generación heredera del impresionismo por los que Durant apostó abiertamente.

L'attente du retour des pêcheurs de Henri Moret.

Estos artistas, algunos afines al estilo del círculo de Pont-Aven como Henri Moret, Maxime Maufra y Gutave Loiseau, exploraron diversos géneros como paisajes;  Georges D'Espagnat y Albert André privilegiaron las escenas de género, retratos y pintura decorativa cercana a los nabis. Una oportunidad única para apreciar la contribución de Durand-Ruel al mundo del arte y para valorar el legado de estos destacados artistas postimpresionistas.

esmadrid.com. Página oficial de Turismo de la ciudad de Madrid. 19-9-2024.

Visita guiada para los suscriptores de El País. Jueves 10 de octubre. 18,30

Selección de El Cultural, 21-9-2024:

1.-Henri Moret: L' attente du retour des pêcheurs. 1889

2.-Gustave Loiseau: Avenue Frieland. 1931

3.- Maxime Maufra: L'aube en  Champagne-sur-Oise, 1901

4.-Albert André: Femme faisant sa toilette, 1901

5.-Georges D'Espagnat: Gare de banlieue, 1896-1897.