viernes, 4 de noviembre de 2016

Valle-Inclán. El Cuaderno de Francia,2

Santos Faz, que subraya la importancia de este documento por "su carácter biográfico, inédito y manuscrito", explica que Valle utilizó pluma de tinta negra, que dejó algunos borrones y trazos poco limpios en ocasiones, y que el escribir en pluma permite deducir que las notas no se tomaron in situ, pues la manquedad del escritor hacía inviable el uso de cuaderno, pluma y tintero sin un apoyo estable, condiciones difícilmente hacederas en las trincheras francesas ni en las apretadas visitas a sucesivas localidades". Otra curiosidad: comenzó el cuaderno por el final, así que fechó las primeras anotaciones el 2 de mayo y hasta el 6 del mismo mes son días consecutivos. A partir de entonces empezó a escribir desde el principio y para hacer notar la continuidad con lo escrito repitió la fecha 2 de mayo en una página, en la que solo incluyó unos dibujos a pluma. Por eso, se ha optado por presentar una versión "Para leer", que sigue el orden cronológico y otra "diplomática", fiel a las peculiaridades de escritura del poeta. Desde el principio de su aventura (6 de mayo) Valle-Inclán se confiesa algo enfermo y preocupado:"Qué es lo que voy a contemplar dentro de algunas horas? ¿Será verdaderamente la guerra? ¿Veré matarse a los hombres? Algunas veces llego a imaginarme que todo esto es un sueño  y que la guerra no existe sino como una pesadilla". El día siguiente visita las trincheras ("son fosos embarrados, a los cuales se llega por otros fosos) y el 8 , tras visitar otras, conoce a un general francés que ha perdido dos hijos en el conflicto y se pregunta "qué será de este soldado cuando la paz le despoje de esta fiebre santa y le entregue como una corona de encina el recuerdo vivo de sus hijos?. Las anécdotas, los personajes se suceden a lo largo de las jornadas, acompañados de combates aéreos, heridos y campesinos evacuados y mucha, mucha muerte. "Estas trincheras de la Champagne están llenas del olor de los muertos . Un olor frío y pavoroso..... La mochila de un soldado muerto sale de entre la tierra de una trinchera. En otra es una mano rígida" (18 de mayo). "La súplica de una madre en las tumbas. Las cruces a lo lejos. Las flores en las tumbas" (19 de mayo) Y una desolada conclusión: "En la guerra hay que ser un infeliz o un brutal (un cordero o un lobo) Prefiero ser un cordero".
Nuria Azancot. El Cultural, 28-10-2016

jueves, 3 de noviembre de 2016

Valle-Inclán. El Cuaderno de Francia

Entre los tesoros inéditos -más de 5.000 documentos entre manuscristos, cuadernos de viaje, esquemas, bocetos, galeradas, ediciones revisadas y anotadas- del archivo Valle-Inclán Alsina, que custodia desde 2008 el Grupo de Investigación/Catédra Valle Inclán  de la Universidad de Santiago de Compostela, se encuentra un cuadernito identificado por Carlos del Valle-Inclán como "la libreta de la Guerra de Francia". Este inédito, que ahora ve la luz como El Cuaderno de Francia, en espléndida edición facsímil de Margarita Santos Faz es el diario escrito por Valle-Inclán durante una visita a los campos de batalla galos durante la Primera Guerra Mundial. Conviene recordar que el conflicto había dividido a los medios artísticos y culturales del continente y que España no había sido una excepción. El autor de Luces de Bohemia tomó partido en esa movilización general de la inteligencia española, y se proclamó aliadófilo (Francisco Camba llegó a escribir que a Valle Inclán "lo que los alemanes han hecho con Bélgica le dolió tanto como si se tratase de sus propias tierras del Caramiñal"). Así que, con afanes propagandísticos, y como premio, el gobierno francés le invitó a visitar el frente de guerra con el compromiso de plasmar su testimonio  en una obra que debía publicarse inicialmente por entregas en "El Imparcial" y después en un libro, La medianoche. Visión estelar de un momento de guerra, editado en 1917. El proyecto era tan ambicioso que estaba previsto su edición simultánea en español, francés, inglés y ruso. Para ello iría tomando notas de todo lo visto y sentido durante el viaje en este Cuaderno, aunque no consta sin embargo, que el autor pensara publicarlo jamás. El 27 de abril de 1916, un Valle Inclán  de "capote, boina y polainas", en  palabras de su  amigo Corpus Barga, emprendía viaje a París con un pasaporte dado en Madrid apenas dos días antes. Desde su llegada se alojó en casa de Jacques Chaumié, cónsul francés en España, amigo, traductor y gran admirador del escritor, que le acompañará todo el viaje y le hará de intérprete. Tras unos días de visitas y homenajes en la capital francesa, el 5 de mayo se desplazan al frente de guerra y comienzan las anotaciones de su diario, un cuadernito vertical, de 9,5  por 14,5 centímetros, de cubiertas negras acharoladas y guardas moradas, en muy buen estado de conservación, a pesar de unas pequeñas manchas de humedad...
Nuria Azancot. El Cultural, 28 de octubre de 2016

miércoles, 2 de noviembre de 2016

La Jungla cierra sus puertas al paraíso

"Forman una fila perfecta de desolación..."
La policía francesa completa con precisión el desalojo del campamento de inmigrantes llegados de medio mundo que soñaban con dar el salto a Inglaterra. Ayer era el último día en la Jungla. Por eso todos sus residentes querían madrugar. Caminan al abrigo de un sol que aun no calienta. Entre la niebla empujan sus maletas. El desalojo del campo ha comenzado. Momin Anizi pasa sus últimas horas en Calais sentado sobre una valla. Su turno llegará hoy. Desde lo alto observa como sus compañeros se agrupan por centenas hasta sumar miles. Forman una fila perfecta de desolación. La misma que desprende su mirada. "Llevo diez meses aquí. Esto no es vida", confiesa este afgano de 28 años que abandonó su país hace más de dos. Desde entonces ha cruzado medio mundo caminando para cumplir su sueño: empezar de cero en el Reino Unido."Mi madre está muerta, mi padre está muerto. Mis hermanos han muerto. La única familia que me queda está en Inglaterra, por eso estoy aquí", relata este emigrante forzoso. Como Momin, más de 8.000 indocumentados sobreviven en esta selva de plástico a la espera de una oportunidad que les permita cruzar el canal de la Mancha. Pero las vallas de concertina que flanquean este campamento de desesperados han tornado su sueño en pesadilla. Los habitantes de  la Jungla son en su mayoría hombres jóvenes. Sudaneses, eritreos, etíopes y afganos dan identidad a esta comunidad heterogénea. Entre ellos hay más de 2.000 menores. La mayoría han llegado hasta aquí solos. Dicen que la suerte tiene muchas caras. Sin duda en Calais la fortuna tiene forma de camión. Las tripas de estos gigantes con ruedas esconden un billete de ida al paraíso. Por eso cada noche, cuando se pone el sol, los jóvenes  del campo merodean la autopista en busca de uno en que esconderse."Aunque se que no voy a lograrlo todos los días lo intento. Hace dos meses me cogió la policía  dentro de un remolque y me rompió un brazo", asegura otro afgano que comparte asiento con Momin mientras gesticula para contar sus desventuras...
Saúco Fernández. La Voz de Galicia en Calais, martes 25 de octubre de 2016

martes, 1 de noviembre de 2016

Duchamp, Jaque a las Vanguardias

Sobre los tejados de París, Marcel Duchamp y Man Rey
juegan una partida de ajedrez.
Sobre los tejados de París, Marcel Duchamp y Man Rey juegan una partida de ajedrez. El viento despeina a Duchamp, que amenaza con su caballo a Ray. La partida acaba de golpe cuando Francis Picabia  lanza un cubo de agua cobre el tablero. Es una de las escenas de Entr'acte, la película fundacional del surrealismo firmada por René Clair en 1924. Entonces, Duchamp era jugador profesional de ajedrez y ya había puesto en jaque a las vanguardias con su Fountain ( el urinal que plantó en su galería neoyorquina ). "Si bien todos los artistas no son juzgadores de ajedrez, todos los jugadores de ajedrez son artistas", decía Duchamp. Las vanguardias del siglo XX jugaron sobre un tablero de ajedrez de estética cubista, de líneas constructivistas, de un rojo comunista, de imágenes psicoanalíticas de Freud, de carga psicológica surrealista, de sonetos del realismo mágico de Borges...Todos jugaron al ajedrez: Salvador Dalí, Giorgio de Chirico, Paul Klee, René Magritte o Max Ernest. Jugaron y perdieron, víctimas de la irresistible atracción del damero y de su metáfora, en palabras de Duchamp. El ajedrez cuenta una historia alternativa de las vanguardias. Y la Fundación Miro la escribe en Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias, una magna exposición -patrocinada por la Fundación BBVA- que reúne casi 80 obras (73 procedentes de 45 instituciones internacionales) desde los años 20 hasta la década de los 70, con el arte conceptual de Fluxus o la negación de la propia partida, un grito contra la Guerra de Vietnam que Yoko Ono lanzó en su emblemático White Chess Set una instalación en la que todas las piezas son blancas. "Duchamp murió jugando al ajedrez y dejó una obra póstuma, su particular testamento artístico Étant donné en el que el suelo es un damero. Quizás el ajedrez está en el trasfondo de la vanguardias: ese es el punto de partida de la exposición", explica Manuel Segade, flamante director del Centro de Arte Dos de Mayo de Madrid. Su apasionante relectura de las vanguardias empieza con el postimpresionismo clasicista de Duchamp, de ecos renoirianos:La partida de ajedrez, (1910), un lienzo que presta el Philadelphia Museum  of Art. Un postimpresionismo que pronto evolucionó hacia lo ndadá y los redys-mades, con los que Duchamp arrasó toda la tradición y definió los fundamentos del arte  contemporáneo de hoy...
Vanessa Graell. Barcelona. El Mundo, viernes 28 de octubre de 2016

lunes, 31 de octubre de 2016

Festival de Cine Internacional de Ourense

El Festival de Cine Internacional de Ourense (OUFF) que se celebra del 28 de octubre al 5 de noviembre, acercará a la ciudad de As Burgas un total de 76 películas que se podrán ver en 109 sesiones, que tendrán lugar en diferentes espacios de la capital ourensana. En la edición número 21 del certamen habrá dos sesiones oficiales a concurso: Cine Iberoamericano y Óperas primas. Serán un total de 21 trabajos, todos proyectados por primera vez en España, que competirán por los diferentes premios. Algunos de ellos llegan a Ourense después de ser reconocidos en otros festivales. Es el caso de Como me da la gana 2, del reconocido director chileno Ignacio Agüero, que obtuvo el Gran Premio del 27 Festival Internacional de Marsella; o de la película georgiana La deslumbrante luz del atardecer que ganó hace dos días el premio a la mejor película del Festival de Valdivia en Chile. De forma paralela, el festival ha organizado una serie de ciclos, en los que se podrá profundizar, entre otros, en la obra del director porteño Hugo Santiago o en el panorama cinematográfico de Galicia. El  OUFF será escenario además del Encontro Profesional de Coproducción Audiovisual Galicia-Portugal. De la mano de Agadic, empresas productoras con interés en establecer contacto directo con posibles socios estratégicos, en la coproducción de proyectos audiovisuales para cine y televisión, tendrán la oportunidad de conocerse en el marco del festival. El Festival de Cine Internacional de Ourense se inaugurará el día 28 de este mes con la película Santoalla de Andrew Becker y Daniel Mehrer, ópera prima de los realizadores estadounienses. Cerrará el certamen Pedro Páramo con la que se rendirá un homenaje a la figura del ourensano Carlos Velo. El director del festival, Fran Gayo, destacó la calidad de todas las cintad que se podrán ver en Ourense y señaló que muchos de los directores han elegido esta cita para presentar sus películas lo que supone un gran espaldarazo.
C.. Andaluz. Ourense. La Voz de Galicia, miércoles 19 de octubre de 2016

domingo, 30 de octubre de 2016

En los jardines de dudas

Madame Récamier. 1802 François Gerard
 Acantilado ha reeditado recientemente Retratos de mujeres de Sainte-Beuve (Boulogne-sur-Mer 1804- Paría 1869). Son catorce textos publicados, por primera vez, en formato libro, en 1844. Catorce retratos, desde Mme de Sevignée hasta Mme de Récamier pasando por Mme du Deffand que representan esa singularidad francesa que fueron los salones del XVIII. Sainte-Beuve, el crítico literario más relevante del siglo XIX, considera que "la más alta manifestación de la cultura francesa es el universo de los salones de Mme du Deffand en la Francia prerrevolucionaria  o el de Mme Récamier en su propio siglo". Él mismo asistía con frecuencia al salón de la princesa Matilde, prima de Napoleón y al de Mme de Récamier. Esa idea de crear un espacio de conversación, encuentro y tolerancia en torno a una mujer arranca del Hôtel de Rambouillet, hogar de la marquesa del mismo nombre, donde nació el primer gran salón. Un espacio de reunión en el que tanto hombres como mujeres podían interaccionar y comunicar ideas y sentimientos con libertad. Malherbe, La Rochefoucault, Bossouet, Corneille participaban con frecuencia en los debates sobre literatura, filosofía, o sobre cualquier acontecimiento social. Siguiendo este modelo los salones alcanzaron su cenit hacia 1750. En el salón de Mme de Récamier, Chateaubriand, Boileau, Benjamin Constant, entre otros, discuten sobre sobre filosofía, política, arte. Ambientes refinados donde también se cultiva el teatro, la música y la galantería. "Jardines de dudas" asi define Cioran los salones del XVIII. 

Con motivo del tercer centenario del nacimiento de Voltaire (21 de noviembre de 1694) fueron muchos los homenajes que se dedicaron al filósofo en España. La mayor parte de ellos promovidos por las asociaciones de profesores francés con la colaboración de la Embajada de Francia. La mayor parte de ellos animados por Fernando Savater que un año antes había publicado El jardín de las dudas, finalista de los premios Planeta en 1993 La Asociación de Galicia organizó el primero de estos actos conmemorativos que luego se multiplicaron en cadena por toda España.  Voltaire fue un gran escritor de cartas, se conservan unas 20.000 dirigidas a todo tipo personajes públicos y privados y esa es la forma que Savater escoge para organizar su novela: la correspondencia entre el filósofo, ya anciano y una dama francesa, Caroline de Beauregard, condesa de Montoro, residente en España a la que cuenta su vida. Ella a su vez le describe cómo es esa España del siglo XVIII en lucha contra la rutina y los prejuicios. En una de las cartas, a petición de la condesa de Montoro, Voltaire le habla de su relación con Mme de Châtelet. Emilie Letonnelier de Breteuil, de esmerada educación, siempre mostró un gusto predominante por las matemáticas y la física.  Además de dominar el latín, traduce a Newton, a Locke y Poe. Se habían encontrado en 1730 cuando el filósofo regresa de Inglaterra. Juntos y debido a los problemas que suscitan los escritos de Volataire se trasladan al castillo de Cirey, propiedad del esposo de Emilie. Lo remodelan, instalan una enorme biblioteca y un laboratorio convirtiendo el salón de Cirey en el centro de la ciencia newtioniana. Donde hay también tiempo para la buena mesa y la diversión. Soirées con con funciones de títeres, linterna mágica y sobre todo teatro, la gran pasión de Voltaire. Y aunque Savater haya escogido como título el aforismo de Cioran,  en la novela hay muchas más certezas que dudas que va desgranando a través del discurso de Voltaire: el antifanatismo, la concepción laica del estado, la tolerancia, la ironía portadora de sentido, la razón incrédula, los principios de la Ilustración.
Arturo Pérez Reverte en Hombres buenos nos describe otro salón prerrevolucionario en el capitulo La tertulia de Saint-Honoré, el salón de Marguerite Ducenis.

sábado, 29 de octubre de 2016

Dos visitas en Île-de-France

Château de Monte Cristo y parque Alejandro Dumas. Todo aquel que haya visto la estupenda película L'autre Dumas, de Safy Nebbou, se hará una idea de la grandeza de esta mansión. Alejandro Dumas (1802-1870), uno de los escritores franceses más populares de todos los tiempos, mando construir este monumental château en una finca de nueve hectáreas en 1844 para homenajear a su propia gloria. Era la época de su apogeo. Siempre fue un maestro en el derroche, dilapidaba fortunas como escribía capítulos. En la fachada todo es poco: motivos florales, ángeles y tallas con los rostros de Homero, Shakespeare, Goethe y, por supuesto, el suyo propio sobre la puerta de entrada. En lo alto, sus iniciales y una de sus máximas más amenazantes:"J'aime qui m'aime "/Amo a quien me ama. En 1947, para la fiesta cremaillère (inauguración) invitó a más de 600 personas. Fueron muchas noches de fiesta y extravagancias entre mobiliario ostentoso, y también de conflictos como el que retrata la película con su colaborador Auguste Moquet, enfrentados por el amor de la joven Charlotte. Hoy las tensiones ya no se perciben, pero la visita al castillo y al parque dan cuenta de la grandiosidad que rodeó a Los tres mosqueteros. 
Casa natal de Claude Debussy. Galardonada con la distinción de Maison Illustre, aquí nació el 22 de agosto de 1862 Claude Debussy, compositor (entre tantas obras) del tríptico sinfónico La mer o el genial drama lírico Pelléas y Mélisande. Amigo de Satie, asiduo de las tertulias de Mallarmé, conquistador de mujeres y fan de Baudelaire, de los sapos y del mundo oriental. Sus objetos fetiche (partituras para su hija Claude Emma, sapos de bronce o de porcelana, numerosos retratos) llaman la atención al visitante fascinado con la iconografía personal de este último que consiguió romper con el clasicismo a través de una música de arquitectura enigmática y delicada que se ha etiquetado de impresionista. Ejemplo de conservación y transmisión de la memoria cultural de Francia, esta casa-museo expone parte de una vida y una obra llena de afinidades artísticas, buen gusto literario (Debussy adoraba sobre todo a Flaubert) y que evidencia, objeto tras objeto una época imprevisible, de creatividad y de ruptura.
saintgermainenlaye-tourisme.fr. El viajero. El País, viernes 21 de octubre de 2016

viernes, 28 de octubre de 2016

Joyce Jonathan en el Instituto Francés de Madrid


Joyce Jonathan
Joyce Jonathan, actriz, cantante y compositora francesa (3-11-1989, Levallois-Perret), graba a los 18 años su primer álbum Sur mes gardes que se convirtió, en agosto de 2010, en el número uno de ventas por descarga. En enero de 2011 recibe el premio NRJ Music Advards en la categoría de "revelación francófona". Fue también nominada en la categoría"canción francesa del año" por Pas besoin de toi compuesta por Fabien Nataf. En 2012, en los mismos premios NRJ Music Advards, fue nominada "artista femenina francófona del año". Su segundo álbum, Caractère fue lanzado en junio de 2013. Disco de oro, obtuvo el gran premio de la Unión Nacional de Autores y Compositores (UNAC), por la la canción Ça ira, compuesta por Fabien Nataf. Joyce Jonathan  no esconde que su tercer álbum Une place pour moi es en gran parte autobiográfico. Doce canciones dibujan el relato de una ruptura, el choque de la curación pasando por todas las etapas que cada uno conoce. Explora sus sentimientos con una precisión y una honestidad impecables, el sufrimiento, el rencor, la esperanza, la aceptación, la reacción y el olvido. Cuando en el single que anuncia la salida del álbum canta:" La felicidad no es el objetivo sino el medio/ la felicidad no es la caída, es el camino", todo es verdad. Al principio del verano de 2015, esta especie de mantra del día, le surgió como todas sus canciones:"Siempre escritas en el momento crítico, justo antes, tengo que sentirme muy bien o muy mal". Aqui y allí, colaboró para pulir los textos o para las composiciones, con Jérémy Kisling, Edgar Ficat, Tom Grafin, Renaud Rebillot, Fabien Nataf e Ycare. Y vivó momentos idílicos con Vianney, su reciente "flechazo de amistad". La paradoja de Joyce está ahí "púdica en la vida cotidiana pero no en sus canciones". Sí, hay un bonito lugar para ella, un lugar singular, radiante, límpido, cálido. Joyce Jonathan presentó su tercer álbum en el Instituto Francés de Madrid ayer, jueves 27 de octubre de 2016 a las 20h.
www.institutfrançais.es

jueves, 27 de octubre de 2016

La vida insignificante, o tal vez no

Anna Gavalda
He aquí de nuevo a la francesa Anna Gavalda en su salsa. Gavalda cuenta con una legión de lectores en todo el mundo que valoran la calidad extraña de su prosa, la textura de frases que descubren la belleza intensa o la mediocridad de los días, sin alterar un equilibrio perfecto de sintagmas. Eso es, claro, el estilo; mantenido aquí en estos dos relatos, un díptico en realidad, donde los héroes cotidianos son Mathilde y Yann. La pasión por encontrar las segundas oportunidades que nos puede ofrecer la vida no es nueva en Anna Gavalda. En realidad es uno de sus argumentos habituales. Cómo la soledad, o la desorientación, o las condiciones del trabajo , o la ausencia de él, influyen en los lados más sensibles de la existencia.  Estas dos magníficas historias nos muestran a dos personajes en proceso de búsqueda, frustrados con el mundo. Un poco perdidos, cuentan en primera persona sus vidas paralelas, en las que nada sobresale ni brilla, pero en las que un pequeño detalle puede cambiarlo todo. Es Gavalda en su medio natural, en la novela corta, en el relato construido con piezas de lo cotidiano. Mathilde pierde su bolso (con diez mil euros) y cuando alguien la llame para devolvérselo, todo cambiará de pronto. Yann también hallará ese cambio en la pareja de Alice e Isaac, sus vecinos. He aquí un texto revelador de nuestro mundo, puro Gavalda, imprescindible, por tanto.
J.M. Giráldez .  El Coreo Gallego, domingo, 23 de octubre de 2016

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un dia en la vida de un refugiado en París

"El campamento se ha convertido en "la casa"de Mohamedin
desde su llegada a la capital a principios de septiembre..."
Al norte de París, en el barrio de Jaurès, las tiendas de campaña se acumulan  a lo largo de la avenida de Flandre. Un caos de sofás, colchones, mantas y tendales; una repro-ducción a escala de la jungla de Calais en la que viven cerca de mil refugiados. El campamento se ha convertido en "la casa"de Mohamedin desde su llegada a la capital a principios de septiembre. El joven sudanés de 22 años se encuentra en pleno proceso de solicitud de derecho de asilo tras escapar de su ciudad de origen, Nyala, la mayor de Darfur. La región lleva años siendo maltratada por el Gobierno central y las milicias progubernamentales que han arrasado ciudades enteras y convertido el sur del país en un gran campo de refugiados. "Primero fuímos de Sudán a Libia en coche, después de Libia a Italia en barco y al final de Italia a Francia a pie", relata sentado en un banco al lado de su tienda de campaña. Ahí pasa los días con "sus chicos", un grupo de darfuríes que, como èl, llegaron a Francia huyendo de la persecución. Una vez en la autoproclamada patria de los Derechos Humanos, Mohamedin vive en un limbo a la espera de la decisión de la oficina francesa de protección de refugiados...En total, la solicitud podría llevarle un año o más, pero el joven sudanés es optimista. Tras dos años de Estudios Ingleses en la Universidad de Nyala, Mohamedin tiene un nuevo objetivo:" En el futuro quiero ser periodista y contar la historia de Darfur", asegura. "Necesito enviar un mensaje sobre lo que está pasando alli". Mientras tanto sobrevive gracias a varias asociaciones y la solidaridad de particulares. Por las mañanas, si se levanta pronto, se acerca a Puerta de la Villette, a las afueras de París, donde una oenegé reparte desayunos a centenares de personas que viven en la precariedad. Hoy no pudo ir: tras pasar al noche con fiebre, no tiene fuerzas para desplazarse  hasta el punto de repartición . Hace varios días que sufre una neumonía a la que ahora se le ha unido la varicela. Pero Mohamedin no está solo: tiene a Geneviève, su "mamá francesa", como él la llama. La profesora de 55 años lleva ocupándose de él  y varios de sus amigos desde poco después de su llegada al campamento de Jaurès. Hoy ha venido de visita para darle medicamentos e invitarle a su casa. Allí podrá ducharse, comer y dormir bajo techo hasta que se sienta mejor. "Ponte la bufanda" le dice, gesticulando, mientras cruza la calle hasta su tienda.  Geneviève vive a diez minutos a pie del campamento, una situación que le ha impedido apartar la mirada de la miseria acumulada en la avenida de Flandre. "Me ayuda en todo, cuando estoy enfermo, con mis documentos....", explica Mohamedin.....
Alexandra Fernández. París. La Voz de Galicia, lunes 17 de octubre de 2016  

martes, 25 de octubre de 2016

El estallido de color fauvista

La habitación roja. Henri Matisse
Salvaje, fugaz y decisivo. Así fue el fiero movimiento fauvista. La primera revolución plástica del siglo XX que convirtió al color en emperador de la pintura. Fue más allá que el impresionismo y sitúo la gama cromática en el epicentro de la obra de arte, muy por encima de la línea, el tema o la composición. Fue un feliz, salvaje y efímero estallido de color que se produjo en 1905 y duró apenas hasta 1907. Los fauvista, las fieras de aquella explosión cromática que removió los fundamentos del arte no fueron un grupo homogéneo ni se asentaron sobre un manifiesto. Eran amigos, artistas con intereses comunes y convencidos de que el color era la expresión máxima de la emoción, la libertad y la imaginación. Cambiaron, sin proponérselo, la historia del arte. Matisse fue el patriarca de ese movimiento que apenas duró dos años, pero cuya onda expansiva se dejó sentir a lo largo del siglo XX y llega hasta hoy. La fundación Mapfre lo revisa ahora en su gran exposición de la temporada, Los Fauves; la pasión por el color, abierta hasta enero. Reúne lo más brillante de la producción de este influyente y determinante movimiento que reivindicó la capacidad de la pintura  en sí misma como potente medio expresivo. En su completo recorrido cronológico Mapfre concentra en sus salas de Madrid más de 135 obras desplegadas en en cinco secciones. Hay un centenar largo de pinturas, numerosos dibujos, acuarelas, y una selección de piezas de cerámica, acaso lo más desconocido de la heteróclita producción fauvista. Es la primera gran muestra que lo aborda en profundidad en España y la más importante dedicada al fauvismo. Henri Matisse, André Derain y Maurice de Vlaminck son los tres audaces precursores y líderes luego de un movimiento liberador, polémico y exuberante, basado en la exaltación de los tonos puros. Se cocinó en el taller de Gustave Moreau y sitúo la independencia del color en el centro del debate artístico. Un planteamiento realmente revolucionario para la época. "Es la primera gran vanguardia artística del siglo XX", destaca María Teresa Ocaña, comisaria de la exposición.
Miguel Lorenci. Madrid. La Voz de Galicia, viernes 21 de octubre de 2016

lunes, 24 de octubre de 2016

Érase una vez Jacqueline y Fatah

El eufemismo "comedia amable" recoge la prioritaria intención de hacer pasar un buen rato al espectador, sin que el autor se sienta obligado a priorizar cuestiones de género ni estrujarse las neuronas para brindar por el buen cine. Basta con colocar la cámara con la rutina del funcionario que lo hace todos los días. La vaca es de esas, la segunda película del polifacético Mohamed Hamidi (educador , politólogo, bloguero, músico promotor de festivales...), francés de origen argelino que se inició en la dirección con 40 años y aquí nos cuenta la historia del granjero Fatah, que aspira a llevar a su vaca Jacqueline desde Argelia al Salón de la Agricultura, en París. Lógicamente, hay mucho cachondeo en su pueblo con el tema. Pero finalmente será admitido, embarcará hacia Marsella con el animal y juntos cruzarán Francia en una peculiar road movie pedestre, jalonada con peripecias orientadas a provocar sonrisas y, si se tercia, aflorar algunas emociones para dejar buen sabor de boca, que otra cosa no pretende Hadimi. Además del agradecido recurso al costumbrismo, en consonancia con la diversidad humana y geográfica, está el homenaje a un clásico de la comedia gala, La vaca y el prisionero (Verneuil, 1959), en la que el combatiente Fernandel, en su huida de los alemanes, se hacía acompañar de su querida Margarita, sin duda pariente lejana de esta Jacqueline. De la aventura pronto se apoderará el circo mediático y, en consecuencia, sus convencinos del Magreb podrán seguir puntualmente lo que vaya aconteciendo al granjero, como es natural ejemplar padre de familia que, simplemente, tiene un sueño. Más allá de lo forzado de algunas situaciones y de incidir en el buenismo, conviene destacar su apuesta por la tolerancia en tiempos de convulsión islamista y en un país que siempre ha destacado por la integración, la diversidad y la tolerancia. De modo que la rumiante y su dueño regresarán convertidos en héroes y agradecidos por lo bien que les trataron en la metrópoli. A veces, hasta reconfortan planteamientos tan simplistas.
Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, martes, 18 de octubre del 2016

domingo, 23 de octubre de 2016

El Château de Fontainebleau, 2

La galería de Diana
Ensoñados en la chispeante gracia de Delay paseamos el palacio de puntillas para asombrarnos con su buen estado de conservación. Entre mesas imperiales y habitaciones de Napoleón, salones de recepción con techos tallados por Ambroise Perret en 1558, escritorios de ébano de Luis XIV, la capilla de San Saturnino, la galería de Diana o el exquisito salón Luis XIII -que nació aquí mismo en 1601- con cuadros y techo del pintor flamenco Ambroise Dubois, descubrimos o imaginamos escenas de adulterio, así como personajes históricos de leyenda. Francisco I, que lo utilizaba como pabellón de caza; Enrique II; Catalina de Médecis; Enrique IV o la propia Margarita de Valois, a quien tanto le gustaba Boccacio y su literatura y que se casó varias veces. Simone de Beauvoir escribió sobre ella:"Fue la escritora que mejor sirvió a la causa de su sexo, que propuso contra la licencia de las costumbres un ideal de misticismo sentimental y de castidad sin mojigatería, tratando de conciliar amor y matrimonio para honor y dicha de las mujeres. Margarita escribió el Heptamerón en 1542, conjunto de 72 historias atrevidas y breves contadas a lo largo de siete días por diez viajeros retenidos por el mal tiempo en una abadía. Una clara imitación a Boccaccio y su Decamerón (1351). A la salida , en la tienda de souvenirs , destaca por encima de todos, uno: la escultura del perro Bleau a tamaño natural que parece dispuesto a salir a las 11 hectáreas del Grand Parterre y, por supuesto, a perderse de nuevo en el bosque que aguarda tras el jardín inglés y que tan determinante fue en el siglo X1X para escritores románticos y para pintores paisajísticos. Y es que el bosque de Fontainebleau es un taller con las dimensiones de la naturaleza que transitaron Corot, Millet, Renoir, Sisley, Bazille y posteriormente Seurat, Redon, Derain o Picasso, además de ser la escenografía del cuadro-manifiesto de Monet Déjeuneur sur l´herbe/Almuerzo en el campo, emblema de la vida moderna. Y si apetece vivir una anacrónica experiencia, conviene saber que en un rincón del mismo palacio se encuentra el Cercle du Jeu de Paume de Fontainebleau, donde se pueden tomar clases de este tennis ancestral, el deporte más antiguo de los que se practican en Francia. Y para terminar acudiremos a la Fromagerie Barthélémy para comprar la célebre mousse aérea y condenadamente voluptuosa (mitad crème fraîche, mitad fromage blanc) llamada fontainebleau, y comercializada por este ilustre fromagier con tienda en París (Rue de Grenelle) y en el 92 de la Rue Grande de Fontainebleau. En abril, el periódico Le Monde dedicó una página a este vicio capaz de llevar a la perdición al más sensato.....
Use Lahoz. El País. El Viajero, viernes 21 de octubre de 2016

sábado, 22 de octubre de 2016

El château de Fontainebleau

El Palacio de Fontainebleau al sureste
de Paris.  Hemis (AWL)
Este pequeño municipio del departamento del Seine et Maine estará siempre ligado a su palacio, principalmente renacentista, y al arte y es, por su escasa distancia de París (apenas 55 kilómetros), su reputación burguesa y su espectacular bosque, uno de los consuelos favoritos de los parisienses y una depuradora escapada otoñal. Basta con acercarse a la Gare de Lyon y tomar un tren transilien (17 euros , ida y vuelta) en dirección Montargis para en 40 minutos , aparecer en la estación compartida por Fontainebleau y Avon. La reciente publicación de A mi, señoras mías, me parece (Acantilado) de Florence Delay, 31 relatos atravesados de fina ironía que reconstruyen la historia del palacio de Fontainebleau, nos anima a visitar este imponente monumento y sus jardines, rodeados hoy de 45.000 plantas, capricho de Francisco I, que a partir de un castillo anterior levantó en el siglo XVI una edificación abocada a albergar el arte más influyente de origen italiano hasta el punto de crear un estilo y una escuela propios: la escuela de Fontainebleau. Delay, escritora, actriz, traductora, guionista y, desde la año 2.000, miembro de la Academia Francesa, da vida y voz a las damas imaginarias y reales que adornaron las paredes y vivieron las fiestas, la lujuria, los antojos y algunas de las excentricidades del palacio, así como a los reyes que lo habitaron  y los pintores y artistas que crearon bajo su influjo... Así, de primeras sabemos que el nombre del palacio tiene su origen en el día en que un rey salió a cazar y su perro llamado Bleau se perdió. Como era favorito del monarca, los guardas lo buscaron con empeño hasta hallarlo junto a una fuente del bosque en la que, cansado del esfuerzo, bebía agua. "Y como nadie conocía aquella fuente, y les pareció que el perro era el primero en descubrirla desde entonces se llama Fuente de Bleau". Fontainebleau. El palacio (musee-chateau-fontainebleau.fr) ejerce de museo desde el sigo XIX, y en 1981 fue declarado patrimonio mundial por la Unesco. Residencia de reyes desde el siglo XII hasta la caída de Napoleón III en 1870, aquí vivieron 36 monarcas franceses y aquí se recibe a cerca de un millón de turistas al año....La entrada (11 euros) permite visitar los jardines, el palacio, el patio de la Fuente, el patio de los Oficios, la exquisita Puerta Dorada, el estanque de las Carpas (que precede al jardín inglés) y el Gran Parterre. Toda una experiencia que culmina en el despacho del emperador Napoleón III. Los Grandes Aposentos (grands appartements ) son uno de los recorridos más impactantes. La Galería de los Fastos y la Galería de los Platos rememoran distintos acontecimientos acaecidos en el palacio. Las salas renacentistas, el salón de baile y la Galería de Francisco I son algunos de los lugares más fotografiados. Las primeras conservan frescos y estucados elaborados por el italiano Rosso Florentino, uno de los primeros y más destacados exponentes toscanos del manierismo pictórico: el pintor al que Delay califica como extraordinario, el que no pretendía sorprender, porque era sorprendente. "Lejos de Miguel Ángel, cuya fuerza acuerda lo divino con lo humano, él acentúa, creo yo, su desacuerdo. La intrincación del amado claro y el amado oscuro". Nombrado rápidamente pintor ordinario del rey, el Rosso tuvo bajo su responsabilidad todos los edificios, pinturas y decoraciones de Fontainebleau. Cuando se suicidó envenándose, Enrique II y Catalina de Médicis lo sustituyeron por Francesco Primatticio.....
Use Lahoz.El País. El Viajero, viernes, 21 de octubre de 2016

viernes, 21 de octubre de 2016

Hombre Lobo en París

La Unión. Un hombre lobo en Paris, una de sus canciones
más famosas, traspasó fronteras y generacións.
Inauguraron los conciertos en la sala Pelícano y volvieron a una ciudad (viernes 14 de octubre 2016), en la que siempre han sido favoritos. La Unión regresó a Coruña para demostrar que si el tiempo es una línea recta, solo importa el presente, el final de la misma. Al día siguiente actuaron en Ourense, dentro del Mid Season Festival en el Pazo dos Deportes Paco Paz. Dos noches de aullidos gallegos. Encumbrados por un aullido de lobo en los años 80, y embarcados en un apabullante proceso de reconversión y rediseño continuo durante más de tres décadas, La Unión con Rafa Sánchez y Luis Bolín al frente, figuran como responsables y pecadores de llevar al pop español un paso más allá. Sus flirteos con la new wave y la electrónica los conjuraron al éxito. Dos millones de discos vendidos -entre los que destaca el grabado en 1991, en el Coliseum de A Coruña, Tren de largo recorrido- y un presente auténtico y realista, los definen. "Hombre lobo en París no fue un canción difícil en exceso. Salió como el resto. Teníamos base y Rafa comenzó a improvisar con un aullido sobre ella. Pura energía creativa. Dio la casualidad que en ese momento estaba muy de moda Boris Vian  y sus colecciones de cuentos, y nos encantó la historia de pagar por el amor. Era perfecto para esos aullidos. Abrió todas las puertas, y las sigue abriendo en Latinoamérica, por ejemplo. Ver en México a 20.000 personas aullando, de todas las edades, cantando la canción, te pone los pelos de punta. Hombre lobo en París ha quedado muy unida a un momento en concreto. Ha traspasado fronteras y generaciones. Tenemos canciones que dejan a la gente con una sonrisa, y eso es lo que te acabas llevando a casa... 
Carlos Pereiro. Fugas. La Voz de Galicia, viernes 14 de octubre de 2016

jueves, 20 de octubre de 2016

Paul Verlaine. Buscando la paz en la destrucción

Novalis: Verlaine y Rimbaud
Paul Verlaine pertenece a esa clase de individuos que busca la paz en la destrucción. Todo lo tuvo y todo lo perdió por una buena causa: la de entregarse con desenfreno a una libertad entre fiera y destartalada. Había que estar en París a mediados del siglo XIX. Tener una familia de corte y confección burguesa a la que abandonar. Conocer a un joven poeta de 17 años (Arthur Rimbaud) que fumaba en cachimba y escupía contra el manual de costumbres respetables. Romper con tu programa de vida loco por anidar con este joven (cuando ya tienes treinta y tantos). Aceptar cada día según lo que debe ser: un síndrome de ansiedad. Ser maldecido por quienes desprecias  y saber que esa es una de la mejores corrientes que impulsan a un hombre. Había que llamarse Paul Verlaine (1844-1896) y ejercer el poder de escapar dando escándalo en la ciudad. Y dando también un poco de miedo. Vivir contra sí mismo fue su más alta conquista. La historia de este hombre es larga aunque su verdad es breve. Paul Verlaine, poeta simbolista, jefe de expedición de los plumíferos del país de sus días, entendió el malditismo como una bendición desde que lo dijese en un poema Baudelaire. No solo abandonó las cuartillas de adjetivos melódicos, sino que puso la poesía por delante de todas las cosas alimentando por la mañana su leyenda destruyéndola por las tardes. Vagabundeó por París, loco de amor por el "príncipe de los poetas", por el ladrón de fuego. Por Rimbaud. Abandonó a su mujer enferma (Mathilde Mauté) para seguir las huellas del muchacho que había escrito El barco ebrio. Se echó a los caminos en su busca. Lo halló en Bruselas y allí fundaron una salvaje comuna de dos...Están juntos. Se abandonan. Regresan. Mantienen un pulso de necesidad mutua que centellea como un revólver con todas las balas....El último de sus encuentros fue en Bruselas , en 1873. Era todo o nada... Rimbaud le dijo adiós al poeta grande. Regresaba a la casa familiar de Roche para recobrar la agonía de escribir Una temporada en el infierno , el libro con el volteará la poesía del siglo XX.... Los dos poetas marcharon juntos a la estación a por el tren que les iba  a separar. Pero en el andén en un ataque de ira Verlaine que apretaba el revólver que llevaba en el bolsillo hizo un gesto de amenaza contra su amigo. El juez lo condenó a dos años de prisión. Allí escribió 32 poemas a la velocidad de la inspiración súbita. Unos morales. Otros eróticos. Los demás casi místicos. Fueron incluídos en distintos libros: Sabiduría (1881), Antaño y hogaño (1884) y Paralelamente (1889). Solo una vez volvieron a encontrarse. Fue en Stuttgar y ya en 1875. Otro desastre. Y ahí sí jamás se volvieron a cruzar......
Antonio Lucas. El Mundo, domingo 7 de agosto de 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

El "amour fou " de Mitterand

Era el más misterioso de los recodos oscuros que dominan la biografía de François Mitterand: su relación secreta con Anne Pingeot, la historiadora de arte con la vivió una historia de amor de más de 30 años, de la que nacería su hija Mazarine. A partir de ahora, lo será bastante menos. La editorial Gallimard publicará el próximo jueves una antología formada por 1.200 cartas de amor que el expresidente francés envió a su amante entre 1962 y 1995, que dan información privilegiada sobre una unión de la que se sabía poco y nada. Esta inesperada publicación autorizada por la discretísima Pingeot, permite conocer de cerca los altos y bajos que atravesaron. Ambos se conocieron en Hossegor, en las Landas francesas, donde siguen veraneando los pudientes. Mitterand conocía bien a los padres de ella, descendiente de la burguesía industrial de provincias. Él sumaba 46 años, era un político experimentado que había sido 12 veces ministro y estaba casado desde 1944. Ella era poco más que una adolescente apasionada por la literatura, que luego se convertiría en gran especialista en la escultura del siglo XIX y conservadora del Museo de Orsay hasta su jubilación en 2008. Su correspondencia arranca en noviembre de 1963, el día después del asesinato de Kennedy. "Me gusta estar con usted", le escribe un Mitterand que le habla de usted, como dictaba entonces la costumbre. En marzo de 1964 va un poco más allá :"Existe entre nosotros un pacto, un secreto, un acuerdo, un vínculo, una verdad. Y, de repente, ya no estoy solo en la carrera". Pocas semanas más tarde, Mitterand se le declara:"Con usted despiertan en mí sentimientos que nunca he conocido". Un mes después, empezará a tutearla....La publicación del volumen coincide con el 20º aniversario de la muerte de Mitterand, y llega a las librerías cinco años después del fallecimiento de su esposa, Danielle. Se trata de una iniciativa del Instituto Mitterand -presidido por Hubert Védrine, secretario general del Elíseo y ministro de Exteriores en los noventa- que habría convencido a Pingeot para publicarlas. "Era el momento. Durante muchos años, Anne ha soportado mal las versiones no autorizadas sobre su vida que han circulado. Ha querido afirmar su verdad", ha afirmado el periodista Philip Short, ante el que Pingeot se confió sobre su historia secreta , por primera vez en su vida, en un libro editado en 2015. ...
Alex Vicente. París. El País, viernes 7 de octubre de 2016

martes, 18 de octubre de 2016

El Renoir más íntimo

La trenza.  Renoir se convierte en uno de los “retratistas”
más solicitados por la sociedad parisina.
EL Museo Thyssen redescubre al pintor impresionista en "Renoir:intimidad". Una retrospectiva que se abre al público desde hoy hasta el próximo 22 de enero y en la que se evoca el papel de las sensaciones táctiles, olfativas y auditivas en sus más de 70 obras expuestas, de distintas etapas de su vida. Pierre-Auguste Renoir siempre se ha caracterizado por ser uno de esos pintores impresionistas en los que la sensualidad y "la alegría de vivir han sido una constante en su obra. Sin embargo, a pesar de ser uno de los artistas más reconocidos de este movimiento pictórico, a día de hoy sigue siendo un incomprendido."Queremos entrar en sintonía con lo que pintaba. Eso es lo que llamamos intimidad y eso es lo que queremos trasladar al espectador", apunta Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen de Madrid y comisario de Renoir: intimidad, una retrospectiva que reúne alguna de las obras impresionistas más emblemáticas del francés, junto a su abundante producción como retratista, autor de paisajes y de escenas íntimas. Desde sus primeras etapas sus grandes triunfos siempre fueron desnudos. Fue en ellos donde asimiló todo lo que no había aprendido antes, la forma de medirse con otros maestros de la época y una forma de encontrar su sitio", destaca Solana sobre el papel central que ocupan las sensaciones táctiles en sus lienzos."La sensación", apunta "de que los cinco sentidos de Renoir funcionaban bien es la principal conclusión. Para él era lo más importante, incluso más que el cerebro". Para ello cuentan con un testimonio de cada etapa de su obra, dividida en seis apartados que siguen un recorrido temático: Impresionismo: lo público y lo privado; Retratos de encargo; Placeres cotidianos; Paisajes del norte y del sur; La familia y su entorno; y Bañistas. ...Junto a la exposición, el museo ha programado un ciclo de cine relacionado con la pintura de Renoir y un curso monográfico sobre la representación de la intimidad en la pintura de finales del siglo XIX y principios del XX desde una perspectiva de género...
Pedro del Corral. El Mundo, martes 18 de octubre de 2016

lunes, 17 de octubre de 2016

Toulouse abrió sus puertas

"Estamos de nuevo ante una lección de generosa curiosidad cultural..."
El cine español viaja frecuentemente por Francia y es generalmente recibido con mucho calor. Ocurre así en numerosos festivales especializados, singularmente, en el de Cinespaña, que comenzó el 29 de septiembre en Toulouse su 21º edición. En ella no solo se presentaron algunas de las novedades de la producción española inéditas en Francia - las de Saura, de la Iglesia, Más Trelles, Jonás Trueba, Fejerman, Lacuesta - algunas de ellas aún sin estrenar en España-, sino que se repasaron títulos del pasado -el cine erótico de los años veinte, por ejemplo, muy poco conocido, o las películas anarquistas de la II República, o los documentales de productor Paco Poch a quien se le rindió homenaje. Un invitado de honor fue Sergi López y en un acto paralelo intervino el escritor Manuel Vincent junto a José Luis García Sánchez hablando de la adaptación al cine de su novela Tranvía a la Malvarrosa. Fueron pues, otros 10 días de películas, conciertos, tertulias y encuentros, organizados privadamente por un grupo de franceses entusiastas del cine español que ya se lo he dicho otras veces, no cuenta con las ayudas suficientes, algo que sería impensable por las autoridades francesas si fuese su cine el que se mostrase en España. Pero nosotros somos como somos... o este Gobierno es como es. Cerca de Toulouse, a  unos 150 kms se repite parte del programa de Cinespaña  en la pequeña población de Luchon, con la organización en este caso de una distribuidora francesa especializada en cine español, Iberifilm, que modestamente pero con tesón viene lanzando en Francia películas españolas. Y dentro de poco, en noviembre, será en Marsella donde se celebre el festival Horizontes, igualmente dedicado al cine español. "Marsella vive con España en el corazón" dice su slogan. Se mostrarán 50 películas, se ofrecerán sendos homenajes a Carlos Saura y Luis Buñuel y acudirá un buen número de figuras de nuestro cine. De nuevo, como en los casos de Toulouse y Luchon, organizados por franceses aficionados al cine español... y sin ayudas oficiales de sustancia. Estamos de nuevo ante una lección de generosa curiosidad cultural que tendrá prolongación el próximo mes de marzo en el festival de cine español de Nantes y en la convocatoria de Espagnolas en París. ¿Hay quien de más solo por amor?
Diego Galán. El País, 29 de septiembre de 2016.

domingo, 16 de octubre de 2016

Tapices de Bayeux y de Angers, narradores de historias

El artículo de César Antonio Molina : La conquista de Inglaterra en 58 escenas, publicado este viernes en El viajero, del que dí noticia en el blog, me trajo a la memoria dos viajes de los que conservo un grato recuerdo. Los dos relacionados con tapicerías memorables. Tan grato recuerdo que me devolvieron las ganas de escribir en estos días en que estoy sumida en la parte más desagradable de mi trabajo, la jerga administrativa, la anti-literatura  de los documentos que debemos elaborar a principios de curso, una especie de lenguaje cifrado lo más alejado de nuestro trabajo con los alumnos. Precisamente esa era mi intención comentarles algunos de los excesos de "palabrería  pedagógica" que sufrimos los profesores y que ninguna ley ataja, más bien al contrario, la incrementan como si sirviesen para medir la calidad, la innovación del profesorado. El relato sobre la visita a Bayeux de C.A. Molina resucitó el lado más hermoso de mi profesión, descubrir y poder compartir con los alumnos las joyas que la historia ha ido sembrando.  Estuve en Bayeux  en 1986 con un grupo de alumnos. En Angers en 1998 con un grupo de profesores En Bayeux vimos la Tapicería de la Reina Mathilde. En Angers la Tapicería de la Apocalipsis. 

A primeros de marzo del 86, cuando nos dirigíamos a las playas del Desembarco, con el grupo de alumnos que luego obtendrían el premio Giner de los Ríos del que ya les he hablado en otra ocasión, hicimos una parada en Bayeux. La Tapicería de la Reina Mathilde formaba parte de mi imaginario desde hacía tiempo, desde que la descubrí durante mis estudios en Salamanca. La idea que me hacía de ella no podía estar más lejos de la realidad. Probablemente me deje seducir por el nombre  que encerraba en sí una historia, una reina que había tejido un tapiz sobre una batalla,  y no presté mayor atención ni a la forma ni a lo que narraba. Mi sorpresa fue enorme cuando ví algo tan delicado, expuesto en una vitrina circular de cristal de 70 metros de largo  por 50 centímetros de ancho. Unas proporciones que nada tenían que ver con lo que imaginaba. Tampoco es un tapiz aunque se le llame así. Un finísimo bordado sobre un lienzo de lino blanco o crudo, no recuerdo bien,  con hilos de varios colores, azul, rojo, verde, amarillo y sus diferentes tonos. No hay una confirmación definitiva sobre su autoría  así como sobre el lugar donde se realizó. Me decido por la reina Mathilde, esposa de Guillermo. La veo inclinada sobre la labor, con sus damas de compañía que la ayudan, bordando minuciosamente, los personajes, sus ropas, los castillos, los navíos, hasta un cometa.... Un trabajo de años para contarnos la conquista de Inglaterra por  el duque Guillermo  desde 1064  al desenlace en la batalla de Hastings, al sur de Inglaterra, 1066. Me pregunto que recuerdos guardarán aquellos alumnos que visitaron conmigo esa miniatura maravillosa que esconde Bayeux que además de ser un documento sobre la época es un monumento del trabajo paciente que realizaron  unas manos de mujer.